Hola, hola, Luna de Acero reportándose. RESUCITÉ! Hoy van a tener sus actualizaciones, en caaasi, casi, todo, ya no deben creer en mi palabra, pero juro que lo haré. Bueeeeno, estamos en la recta final... me gustaría decir que este es el tercero de los tres últimos capítulos... pero probablemente el final no les guste y me pidan otro, veremos, veremos. Disfruten y espero que me comenten sus teorías locas.
POR CIERTO! 65 reviews! Nunca tuve tanto en ninguno de mis fics, no serán 700 como Under Pressure (tampoco estoy a la altura de su grandiosa autora, Cocota), pero les juro que es muuuchísimo amor y me hace muy feliz, GRACIAS, GRACIAS.
Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Isayama Hajime
Advertencia: Un poco de lime por aquí y por allá, angs (y ojo, se viene la tormenta). Nada más.
.
.
"Si nada nos salva de la muerte,
que al menos el amor nos salve de la vida..."
Pablo Neruda
.
.
Capítulo 11: Tomar una decisión
-: Por… por favor Levi… (snif, snif) ven rápido… porfa…
-: Estoy saliendo para allí Hange, espérame, llego en unos minutos – me dirijo casi corriendo a la oficina de Eren. Saludo a Paola, la secretaria y golpeo la puerta.
-: Adelante.
-: Permiso… Eren, disculpa pero necesito retirarme urgente – entro y cierro.
-: ¿Eh? ¿Qué pasa?
-: Bueno, resulta que ayer a la noche murió Erd – decirlo en voz alta hace que me estremezca, aún no lo puedo creer – un amigo del círculo de Hange y del mío y… y… lo están velando, lo entierran esta tarde y…
-: Ve, anda, no hay problema, ¿quieres que te acerque? – Eren camina hacia mí.
-: No, no me tomo un taxi, lamento tener que irme así tan repentinamente, pero Hange está devastado y… todos nuestros amigos…
-: Ve, no te preocupes – decís poniendo una mano sobre mi hombro – Pero escríbeme si necesitan algo, ¿ok? ¿Estás bien?
-: No… la verdad… no… - me abraza unos segundos y le agradezco el gesto.
-: Escríbeme – me pide una última vez.
-: Sí… gracias…
Según lo poco que me dijo Hange fue muerte súbita, aún no caigo. Erd era un chico amable, bueno y tranquilo, tenía apenas 27 años. Era de perfil callado e introvertido, pero con nosotros se había abierto mucho. Tenía un miedo terrible a sus padres, especialmente la madre que era una castradora de primer nivel, lo presionaba y lo exigía hasta en sus años de universidad. Era el novio oficial de Ghunter, no me imagino cómo se debe sentir el pobre. Voy en un taxi hacia el velatorio, se me revuelve el estómago, tengo ganas de vomitar.
Tenían una relación consolidada, ya llevaban más de 5 años juntos, este año Ghunter le iba a proponer matrimonio, ya nos había contado que se estaba preparando y nos iba a pedir ayuda para organizar la propuesta, todos estábamos muy entusiasmados… Es inevitable ponerme a pensar… yo no podría resistirlo, si le pasara algo a Eren, se me oprime el corazón. Recuerdo la dulce sonrisa de Erd, sus palabras amables, jamás iba al choque, era bastante sumiso, siempre buscaba que todos estuviéramos cómodos… A mí me ayudó para conseguir la entrevista en la empresa en la que trabajo. Dios, es tan doloroso.
Me bajo y voy al encuentro de Hange, está con Leny, Jonás y Ghunter. Todos con los semblantes demacrados.
-: ¡Levi! – dice Hange entre lágrimas y me abraza con sentimiento, le froto la espalda, en el tiempo que estuvimos alejados, él y Erd se volvieron íntimos. Hace frío, demasiado.
Después saludo al resto, Ghunter tiene unas profundas ojeras, se le caen las lágrimas pero no dice nada.
-: ¿Vamos a entrar? – le pregunto a Hange en voz baja.
-: No… no nos dejan…
-: ¿Qué? – pregunto consternado.
-: La madre de Erd no quiere que entremos, habló muy rudamente con Ghunter hace un rato y le dijo que ni se le ocurra causarle problemas o ella iba a llamar a la policía – me explica Jonás. Justo llega Makoto, otro amigo del grupo y nos saluda a todos.
-: ¡Qué vieja de mierda! – dice con bronca, realmente, ¿cómo lo puede negar a Ghunter? Era un secreto a voces que la familia sabía, pero nunca aceptaron su relación, es más, le habían pedido a Erd que la mantuviera en secreto. Ellos manejan una firma de abogados muy reconocida, y no querían que sus amiguitos de la alta sociedad supieran.
Entre cigarros, unos cafés que fui a comprar de una confitería cercana y pañuelos descartables, llegan Nicolás, Jimena, Celia, Inés, Caramel, Coco y Manuel. Todos pudieron entrar sin problemas, menos Ghunter que callado, se sigue secando las lágrimas. No puedo imaginarme la inmensa tristeza que debe sentir. Hange, él y yo, fuimos los únicos que no hemos entrado, de todas maneras Erd ya no está allí, solo su cascarón.
Suena mi celular y miro, whatsapp, es Eren: "Como va todo? Estás bien? Yo me desocupo en una hora, si me necesitas avísame". Tan dulce, le respondo: "No, todo mal. La vieja idiota de la madre de Erd no le permite a Ghunter entrar a la sala. Ghunter era su pareja hacía 5 años, pero ella no aceptaba su condición, y ahora estamos todos afuera acompañándolo… horrible… no es necesario que vengas, el ambiente es muy depresivo… pero gracias…". Me responde de inmediato: "Te amo". Me hace salir una semi sonrisa y guardo el aparato. Hace frío, demasiado…
Algunos se fueron a almorzar, la verdad yo no puedo pasar un bocado. Hange y yo estamos al lado de Ghunter. Hangiu está tratando de distraerlo con su charla sin sentido, Ghunter se lo agradece, lo sé por su mirada, ya había olvidado cuán cercanos éramos antes entre Hange, Ghunter, Erd, Jonás y Coco. Como si nos conociéramos de vidas anteriores, con solo mirarnos ya sabíamos lo que estábamos pensando. Entre todos hacemos fondo común y compramos una corona de flores, Celia se encarga de entrar y dejarla junto al resto. Nos subimos al auto de Hange porque el frío está a todo dar. Ghunter se durmió un rato, está destruido, Coco y Jonás están con él en el asiento de atrás. Hange y yo estamos fumando con las ventanillas un poco bajas.
Todos susurramos, no queremos despertar a Ghunter.
-: Es una mierda, siempre es así con esas familias de nariz parada – dice Jonás – El año pasado yo salí con uno de mis compañeros de facultad, le tiene terror a su padre, pero bueno era militar, al final me terminé cansando, ya se pasaba, le daba miedo hasta que lo saludara en la facultad, o sea, ¿qué onda? Cuando estábamos a solas no podía despegármelo de encima, me tocaba como un desesperado, pero prácticamente tenía prohibido mirarlo si había un perro cerca. Lo mandé a la mierda, estuvo llorando y persiguiéndome como un mes, pero ya había sido demasiado para mí.
No digo nada, sólo estoy reflexionando. Hange me mira de soslayo.
-: Seee, a mí me pasó algo parecido – dice Coco, ella es trans, se hizo las operaciones correspondientes con mucho esfuerzo y regularmente toma hormonas, prácticamente todos sus ingresos van a esos fines, tiene la suerte de que su familia maneja una empresa de transportes y puede trabajar ahí. A simple vista es una mujer hecha y derecha – Me enamoré como una imbécil de un chofer de larga distancia que trabajaba en la empresa. Él no sabía mi historia, y para evitar rumores le pedí que hasta que no fuera algo formal no lo hiciéramos público, menos mal que le pedí eso. Sólo sabía mi hermana Kira – Suspira – La cosa es que salíamos, íbamos al cine, siempre nos citábamos, pensé que si primero me conocía, es decir mi forma de ser, yo, como ser humano, podría entender. Evité a toda costa llegar tener sexo con él, así que anduvimos así unos tres meses…
-: Impresionante tu fuerza de voluntad – acota Hange y fuma.
-: Bueno, pasa que… en realidad la que se enamoró hasta los huesos fui yo. Supongo que él me quería también, pero era el típico macho pelo en el pecho, aunque… estúpidamente pensé que iba a entender. Finalmente los besos no fueron suficientes, así que lo invité a mi departamento una noche. Le preparé la cena, me esmeré en cada detalle, y cuando estábamos en el balcón mirando la ciudad y tomando un rico vino, se lo confesé… desde lo más profundo de mi corazón esperaba que él entendiera.
Se queda callada.
-: ¿Y qué te dijo? – esta vez hablo yo. Escuchamos como se limpia con un pañuelo, parece que además de la muerte de Erd el clima se presta para hacer catarsis.
-: Se descompuso, terminó vomitando en el baño – siento una puñalada en el alma, me giro para mirarla, realmente su cara es de dolor, se ríe con tristeza – Lo más hilarante es que terminé sobándole la espalda y consolándolo, me pidió disculpas, me dijo que era en verdad algo demasiado fuerte para él, que lo lamentaba mucho, pero que sus planes eran tener una familia, ya saben, hijos y esas cosas… Estuve tentada de decirle que se podía adoptar, pero me di cuenta que no tenía sentido, todo se había quebrado. Lo llevé en mi auto hasta la puerta de su casa, le dije que todo volvería a la normalidad y que no se preocupara, que jamás le contaría a nadie. ¿Saben? Se largó a llorar, y aunque supongo que sus intenciones eran buenas, dijo palabras muy crueles, como que si yo realmente fuera una mu… una mu… mujer… - Llora – las cosas hubieran sido diferentes… yo soy una mujer, nunca me he mirado al espejo y he visto algo diferente… pero es así… todos ven lo que quieren ver y no lo que realmente es…
Hange está llorando con gran sentimiento.
-: Lo siento tanto, Coquito – le dice.
-: Sí, bueno, ya está… creo que si hemos sobrevivido hasta este punto es porque en verdad somos personas muy fuertes, ¿no creen? – Todos asentimos – Ahora tenemos que brindarle algo de nuestra fuerza a nuestro gran amigo, la va a necesitar.
-: Creo que lo mejor sería que nos turnemos para quedarnos con él – agrega Jonás – No tenemos que dejarlo solo.
-: Me parece una excelente idea – agrego.
Después de una dos horas Hange compra unos bollitos y yo traigo más café, Ghunter ya se despertó y todos tratamos de recordar buenas anécdotas de nuestra juventud, en eso estamos cuando vemos partir la comitiva de autos negros.
-: Ok, vamos – dice Hange mientras enciende el motor. Ghunter se empieza a quebrar y Jonás y Coco lo abrazan.
-: ¿Por qué así, por qué tuvo que pasar esto, por qué? – se lamenta una y otra vez.
Recibo un mensaje de Jean: "Ey, chico bonito, cuando vengas puedes traer gasas y cinta hipo alergénica? Te pago aquí…" Le respondo: "Ok, pero hoy voy a demorarme un poco, pasa que acaba de morir un amigo y estamos yendo al funeral, después te cuento, nos vemos más tarde…", me responde: "Uuufff, cuánto lo siento… te voy a esperar, y gracias…".
La madre de Jean ya está transitando sus últimos días, está en coma inducido por los dolores, el médico ya nos dijo que a lo sumo una semana, y de esto ya pasaron tres días. Jean se pidió sus vacaciones y apenas si se mueve del hospital. Sus hermanos ya llegaron, así que se turnan para cuidarla. Yo voy todos los días sin falta y me quedo con él dos o tres horas. Sé que se hace el fuerte, pero cuando se quiebra trato de reconfortarlo. Hange a veces me acompaña, Jean está muy agradecido con los dos. Realmente este va a ser un mes muy triste.
Llegamos al cementerio de Santa Teresita, uno de los más lindos y cuidados. Estacionamos el auto, esperamos que entre la familia y después ingresamos nosotros, pero cuando estamos llegando hasta la tumba nos detienen dos mastodontes de traje negro.
-: Chicos por favor – nos dice uno – la familia nos ha pedido que les dijéramos que no se acercaran hasta que terminara la ceremonia.
Hange impetuoso como es se les va encima y lo atajo antes de que arme un escándalo:
-: ¡Váyanse a la mierda, ustedes y la familia de mierda ésa! ¡¿Cómo pueden hacer esto?!
Ghunter se acerca y lo toma de los hombros, Hange lo mira con los ojos llenos de lágrimas.
-: Hange… no hagas esto, no es necesario – luego mira a los hombres – Está bien, vamos a esperar.
-: Pe-pe-pero… - Hangiu lo mira desconcertado.
-: Erd no hubiera querido que esto sucediera, vamos a esperar y luego iremos a despedirnos apropiadamente – La voz de Ghunter es calma y tranquila, inquietante, ha dejado de llorar. Se gira y se dirige a la salida. Todos los seguimos con la cabeza gacha. Vamos afuera del cementerio y nos quedamos ahí, compramos varios ramos de flores, camelias y claveles, eran las favoritas de Erd. Fumamos y el tiempo se hace eterno, esta vez nadie dice nada.
Ya son las siete y media y el sol se ocultó por completo, cuando vemos a la familia salir con el séquito de gente que viene por detrás. Esperamos pacientemente que se retire hasta el último, cuando estamos por entrar viene corriendo la hermana de Erd, Perla, ellos eran gemelos. Se acerca a Ghunter y lo abraza con sentimiento.
-: ¡Perdón, Perdón Ghunter! – Dice agónica, sollozando fuerte, él solo la abraza y acaricia su cabeza – Toma – le dice entregándole un cuaderno de tapas rojas – Erd lo estaba haciendo para ti… quería regalártelo para tu cumpleaños… escucha, te voy a llamar ¿sí? Te voy a ir a ver, ¿puede ser?
-: ¡PERLA! – Le grita la madre con ira desde el auto negro.
-: ¡Ya voy, mamá! – le devuelve molesta, pero sin dejar de llorar – Nunca me voy a perdonar lo que te hicieron, y sé que Erd tampoco…
-: No te preocupes, Perla – le dice Ghunter con dulzura mientras con un pañuelo le limpia el rostro – Sólo hicieron lo que creían correcto, pero no importa, Erd está en mi corazón y siempre será así, no necesito nada más que eso – la mujer vuelve a llorar compulsivamente agarrándose de la solapa de la campera de Ghunter – Tranquila, Perly, tu mamá debe estar sufriendo mucho, yo estoy con los muchachos, así que no te preocupes, vuelve con ella, anda… y ven a visitarme cuando quieras a mi casa. Siempre vas a ser bienvenida – La abraza, se dan un beso y se va, el libro tiembla en sus manos.
Entramos al cementerio y vamos hasta el lugar indicado. Depositamos las flores, la lápida, tiene una escultura pequeña de un ángel con las alas abiertas y que mira al cielo, la esquela dice: Erdiano Siger – 1988 – 2016 – Amado hijo y fiel creyente, espéranos en el paraíso hasta que el día de volverte a encontrar llegue. Te amamos – y una cruz.
Nos quedamos de pie, mientras Ghunter está arrodillado, le damos su espacio para despedirse. Realmente siento que se me está desarmando el corazón.
-: Siempre es así con estos hijos de puta – dice Jonás – Creen que por no dejarte estar en el funeral desaparecen tus experiencias, desaparece el amor que te tenía tu pareja, es una de las cosas más crueles que hay.
Vibra mi celular, miro la pantalla, es Eren, atiendo.
-: Hola, mi amor – me estremezco un poco, hace unos días me empezó a llamar así y la verdad no me acostumbro - ¿Estás bien? ¿Dónde están?
-: Estamos en el cementerio de Santa Teresita, al final la familia no nos dejó estar en la ceremonia, así que tuvimos que esperar afuera y recién pudimos entrar. Por eso se hizo tan tarde.
-: ¿Quieres que vaya? – estoy tentado de decirle que sí.
-: No, no, está bien, creo que después nos vamos a la casa de Hange, pero tengo que pasar primero por el hospital a ver a Jean, me pidió unas cosas de la farmacia.
-: Oh… ¿te busco del hospital? Comemos algo rápido y te llevo a lo de Hange, ¿quieres?
-: De acuerdo, yo te mando un mensaje cuando esté saliendo, ¿ok?
-: Bien… ¿te quedarás a dormir en lo de Hange?
-: Es lo más probable.
-: Ok, entonces voy a casa y te busco ropa, ¿te parece? – Juro que si lo tuviera al frente mío, lo besaría hasta que se me desintegren los labios.
-: Sí, por favor. Bueno, nos vemos.
-: Te amo. Nos vemos.
Cuelga. Tengo una ambigüedad de sentimientos en este momento. Es inevitable pensar, si me tocara pasar por una cosa así… tal vez también pasaría lo mismo, Mikasa no dejaría ni de chiste que yo me acercara, para su familia yo sólo sería un empleado de su empresa y nada más. De pronto estoy llorando copiosamente, y Hange se me acerca para abrazarme.
-: Ey, tranquilo, mi amor – me susurra en el oído – No todas las historias son iguales – A veces me pregunto si este hombre no me cargó en su vientre 9 meses, me asusta que me conozca más que yo mismo - ¿No te dije que siempre, siempre voy a estar para ti?
-: Gra-gracias – le digo y trato de controlarme un poco.
Ghunter viene hasta nosotros.
-: Listo, gente – nos dice sonriendo tibiamente – Ahora sí, vamos.
-: Te quedas en mi casa – ordena Hange, no va a dar lugar a un "No" como respuesta.
-: Déjame en una farmacia que esté cerca del hospital de los Olivos – le pido a Hange – voy a ver a Jean un rato y después me reúno con ustedes.
-: ¿Te quedarás con nosotros esta noche? – pregunta Hange mientras enfila a la ruta.
-: Sí, me quedo.
-: Explícale a Jean, mañana te acompaño, ¿ok?
-: Sí, no te preocupes, va a entender.
Compro los insumos y me dirijo al hospital, está lloviznando agua nieve, me arrepiento de no haber traído los guantes conmigo esta mañana. Subo las escaleras, el guardia ya me conoce. Son casi las nueve, seguro ya nos van a despachar, llego y está afuera de la sala de terapia intensiva. Su semblante demacrado como siempre en estos días. Su hermana esta con él.
-: Hola, Levi, ya me estaba preguntado por qué no te habías aparecido todavía - dice la morocha sonriéndome.
-: Hola, Sofy – la saludo – Hola, Jean. Sí, pasa que vengo de un funeral, un amigo muy querido, por eso me demoré. Aquí te traigo lo que me pediste.
-: Ah, sí, gracias – dice Jean mientras agarra la bolsa - ¿Cuánto es?
-: Nada, no te preocupes. También te traje unos sándwiches y jugo, estoy seguro que no comiste, no descuides tu salud, este lugar está lleno de virus, tienes que estar fuerte.
-: Gracias de nuevo, haces demasiado por mí.
-: Bueno, yo me voy, tengo que ir a cocinarle a mis hijos. Te dejo en buenas manos – dice Sofy a Jean abrazándolo y dándole un beso, luego me saluda – Eres un gran amigo, Levi, gracias por todo.
-: Lo hago con gusto.
Nos vamos a un pasillo y nos sentamos en las banquetas, por la hora no hay nadie, ocasionalmente una que otra enfermera o camillero que cruzan de uno a otro lado. Jean comienza a comer, sin ganas, creo que lo hace más porque yo se lo pedí. De pronto apoya su cabeza contra mi hombro.
-: Gracias por no dejarme solo… - esas palabras me hacen acordar a Eren, él me las había dicho la primer semana que me quedé en su casa – Luego levanta su cabeza y me agarra con la guardia baja, con sus manos captura mi rostro para besarme desesperado, de inmediato me alejo mirándolo sorprendido – Perdón, perdón… - dice y se larga a llorar. Que fucking día de mierda – Ya sé que estás interesado en otro, pero… estoy enamorado de ti, Levi… no lo puedo evitar - agacho la cabeza – No lo puedo evitar… soy una basura, incluso en este momento, lo único que puedo pensar es en lo feliz que me hace que vengas a apoyarme… creo que… que sin ti me desmoronaría… - Se tapa la cara y llora amargamente, le alcanzo un pañuelo y suspiro.
-: Discúlpame, Jean… pero yo no me siento de esa manera. No quiero herirte, pero no voy a darte falsas esperanzas… Lamento no habértelo aclarado antes… sabes, ese día en tu casa, yo me porté muy mal, porque estaba muy dolido y perdido de borracho, así que es un buen momento para pedirte disculpas si mi comportamiento te hizo pensar que yo… lo siento, además Hange y tú… no puedo hacerle eso. Pero si te ofrezco mi amistad incondicional, tal vez… no sea lo que estés esperando, pero creo que es importante que sepas que no voy a dejarte solo…
Levanta su rostro y me mira, mientras se calma un poco.
-: Es más de que lo que merezco.
-: No digas eso. Eres un hombre muy valioso. Eres una buena alma, y créeme, personas como tú están en peligro de extinción – Me sonríe y me siento un poco más aliviado. Luego me abraza con sentimiento. Al menos eso se lo permito. Suspiro, ¿por qué no me enamoré de alguien como él? Hubiera sido ideal, podríamos vivir tranquilos, sin tener miedo al mundo, sin andar escondiéndonos a cada rato, o teniendo miedo de que la sociedad no entendiera. Hubiera sido lindo.
Me quedo un rato más, Jean ya se calmó un poco, me contó algunas anécdotas de cuando era chico, su papá se fue de la casa y su mamá los crió sola. Esta es la clase de mujeres que yo admiro con todo mi corazón, aquellas que luchan, que no se doblegan, que por sus hijos con capaces de hacer todo. Ya son las diez casi, le mando un mensaje a Eren: "Ya me estoy por ir, perdón por avisar tan tarde, si estás en casa no te esfuerces en venir hasta aquí, pediré un taxi". Me responde enseguida: "Te estoy esperando afuera, tontito". Me quedo sorprendido, ¿qué? ¿Estuvo esperando que yo le avise todo este tiempo?
-: Me voy, Jean, mis amigos me están esperando y tenemos que levantarle el ánimo a Ghunter.
-: Bueno, ya le voy a escribir. Que te vaya bien y como siempre, gracias por venir.
Le doy un abrazo corto y salgo casi corriendo. Camino un poco hasta que encuentro el auto de Eren. Me subo.
-: Hola – le digo contento, después de todo ese día volver a verlo me hace bien.
-: Hola, mi amor – se acerca despacio y me abraza envolviéndome con sus largos brazos, me aferro a él, aunque sea algo incómodo en el auto, cierro los ojos, inspiro y me lleno de su fragancia exquisita. Estoy tan feliz de que me haya esperado. Nos separamos apenas y me besa con sentimiento, gracias a Dios por los vidrios polarizados – Estaba preocupado, sé que no estás muy bien, y me duele un poco tener que estar lejos cuando estás así.
-: Bueno, no se podía evitar, mañana ya puedes compensarme - Le digo sonriéndole – Oi, gracias por esperarme, tenía… ganas de verte, aunque sea unos minutos - Me parece que él también está un poco tristón - ¿Qué sucede? – le pregunto mientras acaricio su mejilla.
-: Nada… es Mikasa, quiere quitarme la tenencia de los niños – Siento un escalofrío – Dice que ya sabe lo que sucede entre nosotros y… que va a usar eso en mi contra. Habló en el colegio para que no pueda retirarlos y ya se consiguió un abogado. Farlan me llamó llorando esta tarde - Se apoya contra el volante y yo agacho la cabeza, finalmente está cumpliendo lo que me dijo – Es… otra mujer… como si hubiera cambiado por completo, me mira con un odio… irracional. Es decir, entiendo que se sienta dolida, pero… ¿por qué con mis hijos? Así que hoy fui a hablar con López Correa, un excelentísimo abogado del medio. Mi madre tampoco quiere hablar conmigo, la llamé y me pidió que si no voy a hacer las cosas bien que ya no me ponga en contacto con ella. Mikasa le debe haber llenado la cabeza, además me dijo que iba a contárselo a todos. Ey… - dice mientras levanta mi rostro – no tienes la culpa, mientras te mantengas a mi lado, voy a salir adelante. Así que no pienses tonterías, ¿de acuerdo?
-: No estaba pensando nada.
-: Te necesito a mi lado, ahora más que nunca – me agarra una mano entre las calientes suyas – No voy a renunciar a esto, pase lo que pase, y ella no se va a salir con la suya. Mi abogado se va a encargar de todo. Ahora, ¿vamos a comer? Almorcé apenas medio tamal, me ruge el estómago.
-: Bueno… ¿Hamburguesas?
-: Sí, buenísimo.
Nos vamos a Mc Donalds, trago como puedo la comida, pero apenas me puedo acabar la mitad, y haciendo un esfuerzo sobre humano. Eren no me insiste, pero me mira con reproche, sé que entenderá, hoy es muy difícil todo. Le mando un whatsapp a Hange para avisarle que ya estoy en camino y me pide que compre algunas gaseosas, ya son más de las once, paramos en una estación de servicio y aprovecho para comprar en el 24 horas.
-: ¿Irás mañana a la empresa? – me pregunta Eren.
-: Sí, sí voy. Vamos a turnarnos para cuidar a Ghunter, al menos estas primeras semanas. Así que algunas noches me voy a quedar en lo de Hange, ¿no te molesta, no?
-: No, para nada, es decir lo entiendo, aunque, es difícil dormir sin sentirte a mi lado.
-: Te estás volviendo Levi-dependiente – bromeo.
-: Definitivamente, Levifan – y me regala una de sus esplendorosas sonrisas. Llegamos al complejo de departamentos y estaciona, está lloviznando de nuevo – Vamos un segundo a atrás, quédate conmigo 5 minutos, ¿puedes? Si no, no voy a poder dormir esta noche.
Bajamos y nos acomodamos en los asientos de atrás, son espaciosos y cómodos. Eren está sentado contra una de las puertas y yo acurrucado en su pecho, mientras me acaricia la cabeza parsimoniosamente. Amo que haga eso. Me incorporo un poco para besarlo con ganas, lo necesito, realmente necesito de él. Pronto nuestras respiraciones se agitan y sus manos buscan mi cuerpo, empiezo a sacarme la ropa con velocidad. De todas maneras no hay un alma en la calle. Es un poco incómodo, pero no podría importarme menos, necesito sentirlo, necesito que me ame.
-: No…aaah… no tenía estas intenciones… ah, ah, pero, mmm – me besa – ya no puedo parar, ah…
-: Te deseo, Eren – normalmente no soy de hablar mucho, pero hoy quiero que él lo sepa.
Lo único que me queda puesto es mi camisa, que abierta, se desliza por uno de mis hombros dejándolo expuesto, estoy sentado a horcajadas sobre él, tratando de acallar mis gemidos, no quisiera que nadie viniera a interrumpirnos, Eren me muerde el cuello, sin llegar a lastimarme, mientras sus manos aprietan mi espalda y me sujetan mientras su pelvis me embiste. Me aferro a su cabeza enterrando mis fríos dedos en su cabello. Cierro los ojos para sentir más, quiero más, necesito más.
Al menos hemos usado preservativos, dentro del auto no es muy higiénico de otra manera. Nos quedamos acoplados resoplando uno sobre el otro, besándonos intensamente. Eren me acaricia los muslos y me hace estremecer.
-: Si antes amaba a este auto, ahora definitivamente es mi héroe – dice Eren riéndose un poco y yo lo acompaño.
-: Y el mío.
-: Mmm, me quedaría toda la noche así – dice apretando mis caderas con sus manos.
-: Yo también… alguna noche tenemos que hacerlo…
-: Te amo, Levi – nos damos un último y candente beso y procedemos a vestirnos de nuevo, más yo que él.
Bajamos del auto, Eren me ayuda a subir las bebidas mientras yo cargo la bolsa con ropa que me trajo. Hange abre la puerta y lo saluda con alegría. Me despido con un beso en los labios y entro.
-: Mmm, me encanta el perfume que estás usando Levito – me dice el castaño.
-: ¿Sí? - ¿Todavía me dura desde esta mañana? Pienso, pero Hange me mira de esa retorcida manera que amo y susurra por lo bajo mientras nos acercamos a la cocina.
-: "Me acaban de follar", ¿es esa, no? – le tiro un coscorrón suave en la cabeza y lanza un chillido.
-: Acertaste – le digo y vuelve a chillar.
El clima es mucho más festivo de lo que yo creía. Me voy a dar una ducha rápida y le uso un pijama a mi amorsh. Todos estamos tomando café con leche y unas galletitas caseras que hicieron Hange con Coco. De pronto Ghunter pone el libro que le dio Perla sobre la mesa.
-: Quiero compartir esto con ustedes – nos dice. Lo empieza a abrir y todos nos quedamos pasmados. Erd estaba haciendo una especie de libro personalizado, con fotos, fragmentos de anécdotas, frases de amor, dibujos, recortes y poemas que él escribía.
-: Ésta nos sacamos cuando recién empezamos a salir – recuerda Ghunter, nos lee las cosas que le escribía Erd y pronto somos un mar de lágrimas y mocos, entre risas y bromas. Hay muchas fotos en las que estamos nosotros.
-: ¡Qué jóvenes y bellos que éramos! – Dice con nostalgia Hangiu.
-: Él siempre va a ser hermoso – dice Ghunter repasando con sus finos dedos una foto donde Erd está sonriendo colgado de su cuello - Es un libro que derrama amor por todas sus páginas. En una hoja pone una frase que se me graba a fuego: "La parte favorita de mi día es cuando te veo. Si pudiera pedir un deseo y que éste se cumpliera, pediría que en ese momento, en que tus ojos se conectan con los míos… en ese instante en que me regalas la felicidad de estar a tu lado, se pudiera congelar para siempre. Gracias por hacerme tan feliz…" Todos lloramos a más no poder, pero Ghunter cada vez menos – Estoy muy agradecido – nos dice una vez que hemos terminado de leer, Erd no lo había terminado aún, hay algunas fotos sueltas al último que se ve que no llegó a usarlas – Aunque las cosas sean difíciles, hay tanta gente que nunca conoce lo que significa el verdadero amor, y él me lo hizo conocer cada día de estos últimos cinco años… estoy… muy agradecido… - algunas lágrimas caen sobre las tapas plastificadas. Ya no hay palabras para agregar.
A eso de las tres de la mañana, pido disculpas y me voy a acostar.
-: Usa mi cama, amorsh – me dice Hange, ellos se quedan un rato más.
-0-
Me despierto temprano, todos están durmiendo ya. Hange durmió conmigo y el resto tuvo que arreglárselas entre el sillón y el otro colchón que tiene para visitas. Beso en la frente a mi mejor amigo y me voy al trabajo.
Llego y tomamos un café batido con Eren en la sala de descanso, para después empezar el día con todas las ganas, tengo trabajo acumulado de ayer, así que me pongo manos a la obra. Cuando puedo mensajeo a Hange para ver cómo van las cosas. Hoy Ghunter se queda en casa de Jonás. Después le escribo a Jean, me dice que hace un rato su mamá tuvo un episodio crítico y que la están estabilizando. Le aviso que hoy voy al mediodía, le pido a Hange que vaya por la noche y acepta. No quisiera, aunque no depende de mí, pero tengo la leve impresión de que mi amado Hangiu se está interesando demasiado en este chico. Ojalá el pudiera desistir de mí y le diera el lugar que merece, no se arrepentiría, Hange es oro en polvo. O más polvo que oro, me sonrío de mi ocurrencia.
-: Levi… - aaaah sí, todo lo que quieras, me giro ante esa voz que me doblega con su llamado - ¿fumamos? – asiento.
Me encantan estos minutos, incluso más que hacer el amor con él… bueno, no tanto, no exageremos, pero me encantan de verdad. Lo escucho reírse, hoy está de mejor humor, yo también, prende el cigarro y me lo pasa, y seguimos charlando.
Después recibe una llamada, una reunión urgente, tiene que irse, me guiña un ojo y se retira. Mi sonrisa se desvanece, agarro mi celular y busco el número bloqueado, lo desbloqueo y le escribo:
Yo: "Hola, tanto tiempo, no?"
No me responde, pero cuando estoy por irme de la terraza mi celular vibra, miro:
E: "Qué sorpresa… nunca creí que me escribirías…"
Yo: "Sí, bueno… recuerdas la oferta que me hiciste?"
Me responde con un emoticón de diablito. Suspiro, me tiemblan un poco las manos y no es de frío.
Yo: "Me interesa saber las condiciones, no demos vueltas, nos conocemos demasiado, dime exactamente qué quieres…"
E: "En primer lugar que levantes las denuncias…" – aprieto los dientes, "En segundo lugar… tu cuerpo, una noche, es todo lo que pido…"
Tiemblo de pies a cabeza, es imposible, si le doy una sola oportunidad me va a rebanar, pero necesito que me dé esa información a como dé lugar, ¿cómo hago?
Yo: "Bueno, levanto las denuncias, pero con respecto a lo otro… no estoy muy convencido, es decir, ganas no me faltan, pero la última vez, terminé vendado en un hospital…"
E: "Te doy mi palabra que no te voy a matar…" – si claro, cómo si este hijo de puta tuviera palabra – "Además es muy sencillo, si quieres la información… vas a tener que ceder…"
Yo: "Lo voy a pensar…" – necesito tiempo, realmente lo necesito.
E: "Nada de: lo voy a pensar, dame una respuesta ahora, te doy tres minutos, o borro toda la información que tengo y te jodes. Yo no voy a estar a tu disposición cuando se te ocurra. Si vas a hacerlo dímelo ya, porque hay un par de cosas que tengo que preparar, si te voy a disfrutar quiero que sea a pleno…" – me recorre un escalofrío de punta a punta, qué es eso de "¿tengo un par de cosas que preparar?" Prendo otro cigarro, estoy realmente nervioso. ¿Qué hago ahora? ¿Qué hago? Me vuelve a escribir: "Dos minutos, y descontando…". Mierda, mierda. Esto es malo, pero realmente tengo que hacerlo, sino lo hago entonces no voy a poder… "Un minuto…"
Yo: "Está bien, acepto" – se me aflojan las piernas, me sostengo de la baranda para no caer.
E: "Perfecto, es lo que esperaba, realmente estás dispuesto a todo con tal de ayudar a ese tipo no?"
Yo: "Mándame la información y nos encontramos en mi departamento.
E: "JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA no tengo cinco años, amorcito, te voy a dar la info cuando nos encontremos, no confío en ti. Por lo pronto levanta las denuncias, avísame cuando lo hagas. Y te veo el próximo jueves a la noche, a las 22 en tu departamento, deja la puerta sin llave y espérame en la cama, desnudo y bien lubricado. Después que cumplas con tu palabra, yo te daré todo lo que me pidas. Nos vemos"
Seis días, eso es en seis días. Bien, tengo que empezar a acelerar mis planes.
Al mediodía voy a visitar a Jean, el cuadro de su mamá está agravándose muy rápido. Después me doy una vuelta por la inmobiliaria, me informan que el lunes ya van a tener todos los papeles en regla, pregunto sobre la transacción, las comisiones, todo, le aviso a Eren que llego tarde. Le informo a la inmobiliaria que voy a entregar la llave a más tardar el sábado, tengo que hacer la mudanza de mis cosas antes.
Contacto con una empresa de mudanzas, tengo que pedir tres servicios. Quedamos en que me voy a presentar al otro día, menos mal tienen horario corrido. Llego al trabajo y busco a Eren en su oficina.
-: Permiso – digo una vez que Paola me informa que ya puedo pasar.
-: Pasa, pasa, espera dos minutos que mando este email y estoy contigo.
Me siento en la silla frente a su escritorio. Y espero.
-: Listo – me avisa – Ahora sí, cuéntame, ¿está todo bien?
-: Sí, Ghunter está estable, va a salir adelante, es cuestión de tiempo, nada más. Oi, Eren, vine a hablar contigo porque en realidad me quedan dos semanas de vacaciones que no me tomé, y quería pedir una lo más pronto posible – Me mira sorprendido.
-: Oh, bueno, pasa que es muy probable que la madre de Jean muera, es muy triste pero… y entonces otro funeral y además está Ghunter, y em… necesito algo de tiempo, porque no quisiera que todo esto que está pasando afectara mi desempeño. No tendremos auditorías hasta fin de año, por lo que pensé que no estaría tan mal, ¿verdad? ¿Se puede? Es solo una semana.
-: Bueno es algo repentino, pero… ¿cuándo te la tomarías?
-: A partir del lunes si es posible.
-: Uf, déjame que me organice – se pone serio y rebusca los archivos en su notebook - Si te encargo unos expedientes ¿podrás dejarlos listos para el viernes? Tal vez, tengas que hacer algunas horas extras.
-: Por supuesto, cuenta conmigo.
-: Excelente, bueno, estaría prácticamente confirmado, igual mándame el pedido por email para hacerlo formal y yo te mando la confirmación.
-: Gracias, Jefe – me pongo de pie para retirarme.
-: ¿Levi?
-: ¿Mmm? – lo miro por encima de mi hombro.
-: ¿Está todo bien, verdad?
-: Sí, todo perfecto, y con tanto tiempo libre voy a deleitarte todos esos días con nuevos manjares.
-: Wow, eso suena genial, aunque todos los días como más que bien, nunca probé nada feo de ti.
-: Adulador… nos vemos a la noche – Saludo con la mano. Bien, toda está saliendo bien.
Después de una agotadora jornada matutina, me escabullo a la empresa de transportes y arreglo los viajes, dos para el miércoles y uno para el jueves por la mañana, de ése último tengo que confirmarles la dirección, aun no elegí adonde vivir, dejo pagado por adelantado la mitad, y la otra mitad cuando retiren las cosas. Intercalo el trabajo con la búsqueda de departamentos, fiuuu, los alquileres se fueron a la mierda realmente. Después de dos días de búsqueda encuentro un monoambiente, por las fotos se ve bastante lindo, no es caro, creo que es justo lo que necesito, pero no hay manera, no va a entrar mi somier en ese espacio… Después de todo lo que va a pasar, tal vez no creo que vaya a querer conservarlo, así que, es lo mejor, compraré una cama que entre ahí, o tal vez otro somier que no sea taaan grande. Llamo al dueño del monoambiente, le mando la documentación escaneada y le hago un depósito por banco. Me costó un poco convencerlo, pero aceptó, el precio es realmente muy bueno y la ubicación excelente. Bien, etapa uno, lista.
-0-
Es domingo, helado domingo, y estamos nuevamente en otro cementerio, esta vez el de La Virgen De la Carrodilla. Estoy junto a Eren y Hange, Jean está con los hermanos. Ahora está de mejor semblante, capaz gracias al sedante suave que le suministró Hange anoche. Pero es que estaba muy exaltado. Cuando el cajón baja Eren se acerca a la familia y yo agarro de la mano a Hange.
-: Esta noche tengo que quedarme en tu departamento – le aviso.
-: ¿Uh? ¿Bueno?
-: ¿Tienes planes o algo?
-: Iba a consolar a Jean, pero me parece que se queda con las hermanas, mejor lo agarro mañana.
-: No te aproveches – lo reto un poco.
-: Más vale que no me voy a aprovechar, solo voy a dejar que él se aproveche de mí.
Suspiro y nos acercamos. Después Eren nos invita a cenar y aceptamos. Vamos a comer mariscos, uno de mis platos preferidos. Ya se lo nota mucho más a gusto con Hangiu, se prende en sus locuras y hasta me hacen bullying juntos, que bonito par de bastardos.
-: Eren, esta noche Lvito se viene conmigo, ¿no te molesta, no? – dice mi sister preferida.
-: ¿Para qué?
-: Es noche de chicas – le suelta con alegría – Nos vamos a limar las uñas, vamos a hablar del período, del kamasutra, yo que vos lo dejo, va a ir con mucha información nueva para que puedan estrenar juntos, además, no seas codicioso, ese culito tiene que descansar de vez en cuando – dice poniendo una mano sobre mi hombro y me pongo colorado hasta los talones.
-: ¡Cierra el hocico, idiota! – prácticamente le rugo y Eren se descostilla de la risa.
Después de una melosa despedida, más que nada para incomodar a Hange, que dentro del auto nos gritaba: "Páguense un hotel", con voz indignada mientras yo prácticamente violaba a Eren con la lengua, subimos a su departamento. Antes de abrir la puerta me vibra el celular, abro el mensaje: "Me voy a casa con una erección tremenda… eres terrible…" y un emoticón de sufrimiento, me río por lo bajo y le respondo: "Mañana me hago cargo de todas las erecciones que tengas, lo prometo… deberías ir avisando que no vas a ir el martes, te voy a drenar…", responde: "Me lo pido desde ya, más vale que cumplas con tus promesas, dulces sueños, te amo (un corazón)", yo: "Que descanses, si tus sueños son dulces es porque vas a soñar conmigo, LoL". Me río, la primera vez que le mandé esa expresión a Eren quedo confundidísimo, después se lo tuve que explicar.
-: *¡Enough! (*suficiente) Ya déjense un rato, ¿qué son? ¿Colegiales enamorados? – Yo solo sonrío y vamos a la cocina, Hange trae su set de manicura y yo me pongo a preparar café – Realmente son unos calenturientos tremendos. Relájate un poco Levi, das envidia. Al final me alegra que me hayas echo caso, para ser honesto al principio no me fiaba de Eren, y menos después de la hijoputez que te hizo con la ex. Pero bueno, es normal, digamos, de echo me sorprende que haya vuelto a buscarte y se te haya confesado así - sirvo las tazas de café y agarra una de mis manos para empezar a arreglarme las cutículas – Además basta verle la cara de bobo que pone cuando te mira, ni siquiera disimula. Estoy tan contento que… - una gota se estrella en la mesa y me mira, mis labios están temblando, y mi cuerpo, mientras las lágrimas caen copiosas - ¿Levi?
-: Her-hermanito… ya no… no puedo mantener la máscara, así que… es-esta noche, por favor… no te enojes ¿Si? Sólo hazme compañía, ne-necesito que al-alguien sepa.
Hange suelta todo y viene a abrazarme.
-: ¿Quieres que vayamos a mi cuarto? ¿Así puedo abrazarte mejor?
Asiento con la cabeza, agarramos los cigarros, un cenicero y las tazas. Me quedo en brazos de Hange toda la noche, realmente lamento hacer que se desvele, él tiene que trabajar mañana, pero sinceramente no doy más, siento que si entra una sola gota más de dolor en mí, voy a estallar. Le confieso todo, de principio a fin, sólo guardo lo de Erwin para mí, simplemente le digo que cuento con alguien que me dará información valiosa de Mikasa. Hangiu llora conmigo, lamento tanto hacerlo sufrir así, creo que ha llorado más que yo. A eso de las ocho llama a su trabajo para avisar que no irá. Tomamos más café y vamos a mi departamento. Eren me llama, tengo voz de ultratumba.
-: Hola, gatito – otra vez con eso - ¿qué tal la pasaron anoche?
-: Hola, Er, bien, fumamos mucho, recordamos cosas, ahora vinimos a mi departamento para ponerlo en orden, lo van a visitar un par de interesados, aaah, estoy cansado, no dormimos mucho.
-: Está bien, descansa por favor, no te preocupes, te busco a la noche, ¿quieres?
-: Eres tan comprensivo…
-: ¡Ouuu!
-: ¿Qué pasó?
-: Levi Ackerman diciendo algo lindo sobre mí, casi me caí.
-: Ja, ja, muy gracioso. Tengo un excelente concepto de ti, y ya que te gusta tanto que te halaguen prometo que esta noche te voy a dar el gusto. Este gatito va a ronronearte mucho.
Lo escucho carcajearse con ganas por un buen rato.
-: Ya te dije, más vale que cumplas… no me hagas promesas en vano.
-: Que cruel, yo nunca falté a mi palabra…
-: Te extrañé… aaahh… tengo mucho para hacer aquí, por suerte, o sino no se me pasa el tiempo. ¿Así se siente cuando uno está enamorado, no? El tiempo no es suficiente… ¿Little L?
-: Sí, es así, el tiempo no es suficiente… de aquí nos vamos a lo de Hange, ¿a qué hora vienes?
-: ¿Ocho y media?
-: Perfecto, yo también te extrañé…
-: Me voy a caer de verdad.
-: Eres un idiota…
-: Te amo, te veo a la noche.
Cuelgo, Hange me alcanza un pañuelo.
-: Bueno Magdalena, corta el rollo o esta noche no va a ver gotas que te regeneren los ojos. Terminemos con esto, si nos dormimos no va a haber forma de que sirvamos después.
-: No vamos a terminar hoy, voy a volver mañana.
-: Te voy a ayudar – lo miro sorprendido – No te preocupes conozco un doc con el que lo pasábamos bien, le voy a pedir un certificado médico para presentar en mi empresa y listo. No vas a poder con todo esto solo, es demasiado.
-: Quiero que hoy separemos lo que va a ser para ti.
Hange se refriega la cara suspirando profundo.
-: ¿Quién es la Magdalena, ahora? – le recrimino.
-: Lo siento, hoy estoy "en mis días", venimos de unas semanas de mierda y parece que la *racha (*la suerte) no se corta.
-: Eu, no me voy a morir – digo y lo abrazo, se aferra a mí con fuerza.
-: Ya sé, pero justo ahora… cuando volvimos a juntarnos… en fin, vamos, dejemos de perder el tiempo. Quiero tu equipo de música.
-: Hell, no, ése me lo llevo.
-: Fuuu, ¿qué cachivaches me vas a dar entonces?
Pedimos una pizza y estamos hasta cerca de las tres embalando cosas, algunas más frágiles las ponemos en el auto de Hange, y volvemos a su departamento, nos duchamos y nos quedamos fritos. Tan profundamente que Eren tiene que tocar el timbre varias veces. Me levanto medio dormido y voy a abrir. Me mira y empieza a reír.
-: Estás hecho un vagabundo.
-: Ah, sí, pasa, ya me alisto.
Hange sale por el pasillo en peores condiciones que yo y saluda a Eren colgándose de su brazo.
-: Vine a las ocho y media pero me cansé de tocar, así que hice tiempo y fui a comprar comida – recién reparo en las bolsas que trae consigo - ¿Cenamos?
-: Eren, eres un amor, ai laviu, adóptame a mí también, cuando Levi no pueda te atiendo yo.
-: ¡Oi, perra! – le grito desde el baño y los escucho reírse.
-: Eres lindo Hange, pero soy hombre de un solo… eh… hombre – vuelven a estallar en carcajadas.
Eren trajo matambre a la pizza, sabe que Hange es débil con esa comida. No queda ni una pizca.
-: Mierda, es más barato vestirlos que darles de comer – dice Eren - ¿Se quedaron con hambre? ¿Quieren que pidamos algo más?
-: No, no, basta, no me entra ni un bocado – dice Hange – por la boca, por otro lado sí.
-: Descarado – le recrimino por lo bajo – Vamos – le digo a Eren y agarro su mano.
-: Y me dice descarado a mí, le debe estar latiendo el ano por irse contigo.
Eren se vuelve a reír y a mí se me suben todos los colores a la cara.
-: Soy el único que logra ruborizarlo así, aprende Eren. Bueno, vayan a ponerse al día, calenturientos.
Lo saludamos y partimos, apenas salimos del edificio me golpea el frío y tirito, Eren se saca su gabán y lo pone sobre mis hombros.
-: Gracias…
.
By Luna de Acero... presintiendo la tristeza...
