Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Llegó el capítulo decisivo, el doloroso... nada. Espero sus reclamos, no sean crueles. Besitos?
Disclaimer: Idea original y adaptación con derechos reservados, prohibida su reproducción total y parcial. Los nombres de los personajes le pertenecen a Isayama Hajime.
Advertencia: OJO, experiencias muy crudas, palabras altisonantes, VIOLACION, detalles escabrosos. Ya están advertidos, hay lemon R18.
.
.
"Sigo mal, y seguiré peor, pero voy aprendiendo a estar sola,
y eso ya es una ventaja y un pequeño triunfo..."
Frida Kahlo
.
.
De camino a casa prendo la radio, me copo con FM 95.5, una radio que se debe escuchar en todos los hoteles de amor del país, justo está cantado Thalía, "Gracias a Dios", el tema me da un poco de gracia, pero lo dejo sólo para molestar a Eren que rueda los ojos y se ríe, mientras le hago las mímicas con dramatismo. Agarro una bufanda y me la coloco a modo de pañuelo en la cabeza como si fuera una peluca y sigo con mi interpretación, Eren se carcajea hasta que le salen lágrimas. Hoy está todo mi lado "loca" a flor de piel. Después pasan Rhianna, "Umbrella", adoro esa canción, pero ya me calmo un poco y solo la tarareo.
-: Finges ser metalero, pero bien que te retuerces de gusto con el pop.
-: Bueno, supongo que es el puto que todos llevamos dentro, emm, quiero decir "todos" los gays – me corrijo y no sé por qué me da un poco de vergüenza.
-: Dios bendiga tu lado puto, me fascina – agrega Eren y ahora soy yo quien se ríe.
Llegamos, entramos, y está hermoso adentro.
-: Le dije a Rosa que dejara la calefacción encendida.
Esmeralda viene saltando a saludarme y la levanto mientras la lleno de besos. La extrañé.
Eren abre un vino de los mejores y me alcanza la copa.
-: ¡Qué bien, gracias!
-: No me pedí el día pero me pedí la mañana – me avisa mientras me mira fijamente – pero si estas cansado, vamos a dormir, sólo que no quiero que ningún despertador nos moleste.
-: Tengo palabra, Er, te lo dije.
-: ¿Er? – se acerca hasta mí, que estoy jugando un poco con la copa y lo miro tentadoramente. Bebo un trago y lo beso mientras el vino se desliza entre nuestras bocas.
-: Er – suspiro sobre sus labios, Eren se ríe pero de nervios y lo veo morderse el labio inferior, es sensual hasta cuando no se da cuenta. Me giro y voy al equipo de música, para poner un Cd mío con una selección de temas, el primero que suena es de la banda Therion, "Mon amour, mon ami", amo ese tema. Es dark pero me pone en ambiente. Arrastro a Eren hasta el sillón, ese lugar donde lo hicimos la primera vez.
Apago las luces, sólo quedan los reflejos rojos de la chimenea. Voy sacándome la ropa muy despacio, sin apuro y sin dejar de mirarlo. Quiero grabar todo, hasta el más mínimo detalle, el corazón me late apresurado. Cae el saco… la camisa se va a abriendo con endemoniada lentitud y veo que Eren se retuerce en su asiento, no me saco la camisa, me arrodillo lentamente y le saco los zapatos – Hoy, en el restaurante de Levi… - le digo enronqueciendo la voz – Vamos a tener un menú, un tanto… diferente… - le saco las medias – exótico – lo veo tragar duro – Inusual… - Agarro uno de sus pies mientras masajeo con suavidad, levanto un poco la botamanga y apenas rozando mis labios empiezo a besarlo desde el tobillo subiendo por la pantorrilla, hasta donde me permite el pantalón, desciendo dando suaves mordiscos y sin dejar de masajear con ambas manos y sin dejar de mirarlo. Veo sus largos dedos apretando el respaldar del sillón. Hago lo mismo con la otra pierna, me encanta, todo cuanto toco, todo cuanto beso, todo. Me trepo encima, aunque estemos vestidos aún, la fricción de la ropa se siente muy erótica.
Empieza a sonar el siguiente tema, Apocalyptica, "I´m not strong enough". Así me siento ahora, no soy suficientemente fuerte… para alejarme… Beso tu cuello suavemente, tu manzana de Adán, te saco la corbata y te vendo los ojos, mientras te beso profundamente. Me encanta cuando te dejas llevar, siento que me aprietas la espalda baja con tus poderosas manos y el calor de la pasión empieza a invadirme. Me acerco a tu oído y lamo a conciencia, sé lo traviesa que puede ser mi lengua cuando le doy rienda suelta, te escucho resoplar, mientras te arqueas involuntariamente, te muerdo el lóbulo y vuelvo a descender por tu cuello, mientras desprendo tus botones poco a poco, mis fríos dedos empiezan a acariciarte estremeciéndote, y me detengo para dedicarme a tus pezones con fruición. Los muerdo con algo de fuerza y te escucho quejarte, luego los lamo lentamente, ya puedo sentir tu erección dentro de tus pantalones, te debe estar apretando, igual que la mía, pero no tengo apuro, es parte de la tortura que tengo planificada para ti.
La música cambia, Diary of Dreams, "She and her darkness", me bajo de tu falda para seguir lamiendo tu piel. Tomo tu cinturón y lo abro despacio, tus dedos entre mis cabellos, acariciando, jamás voy a olvidar esas caricias, nunca, no importa el tiempo que pase… jamás, el calor de tus dedos quedará grabado en mis memorias hasta el día que me muera... Con suavidad deslizo tu ropa, revelando más porciones de excitante piel. Una vez que te libero, te empujo por el pecho para que te recuestes en el sillón, ahora estás como te quería.
Me posiciono entre tus piernas y acaricio cuanto quiero, tomo tu hombría entre mis manos y te masturbo delicadamente, te siento resoplar, sí, sé que quieres más, pero vamos a ir despacio, hoy nadie nos apura. Lamo su exquisita envergadura, para masajear suavemente tus muslos.
-: Levi… aahh…
Desciendo lamiendo y succionando, hasta llegar a tus testículos y me tomo mi tiempo para atenderlos como es debido, luego bajo por el perineo y siento que te pones tenso, vamos bonito, no me detengas.
-: Tranquilo, no voy a hacerte nada que no te guste – te susurro y veo que tragas en seco, pongo una de tus piernas sobre mi hombro para tener mejor acceso, meto mis manos debajo de tus glúteos para que levantes un poco tus caderas y empiezo a lamerte muy profundo.
-: ¡Ou! ¡Amm! L-Levi… eso, es-espera, eso… - siento que empiezas a temblar, pero no me detengo, con mis manos abro un poco tus nalgas y continúo con mi tarea, no hay parte de tu cuerpo que no me guste, amo todo de ti. Pones una mano sobre tu rostro, aunque sigues con los ojos vendados, y te escucho resoplar bajito. Miedo, lo sé, tu erección se está viniendo abajo, pero es lo esperable.
-: Eren – te hablo con firmeza – No te asustes, no voy a hacerte daño, confía en mí, déjate llevar – Vuelvo a mi posición y a seguir lamiendo como un perro hambriento, poco a poco siento que empiezas a relajarte un poco, mi mano sobre tu falo estimulándote hace que vuelva a ponerse erecto. Cuando han pasado algunos minutos, saco un sobrecito de gel del bolsillo de mi pantalón, oh, sí, hoy vine bien preparado. Lo abro con agilidad y pongo un poco en mis dedos para después untarte con tranquilidad
-: ¡Ey! ¿Qué es eso? – vuelve la tensión.
-: No voy a hacértelo, tranquilízate, pero si te prometo que en unos minutos te voy a hacer tocar el cielo con las manos…
-: E-esto n-no se si-siente como el ci-cielo…
-: ¿Confías en mí? – te veo dudar un poco, tienes la respiración agitada.
-: Bu-bueno – dice y se ruboriza al máximo.
Suena de nuevo Diary of Dreams, "Elegies of darkness". Acaricio con suavidad tu entrada con mi dedo índice.
-: Le-Levi de verdad, no sé si realmente… esto, emm, yo co-confío, pe-pero…
-: Espera un poco, Eren – le ordeno con la voz contaminada por la excitación – Solo espera...
Me agacho para meter toda tu hombría en mi boca y distraerte un poco, tu cuerpo reacciona solo, ya llevo un rato acariciándote, entonces empiezo a presionar primero con suavidad, hasta que finalmente puedo colar parte de mi dedo índice, te tensionas por completo.
-: ¡Mierda! Es-espera, en se-serio…
Estas a punto de llorar, pero no, no me voy a detener, sigo haciendo el oral con la mayor dedicación posible y empiezo a buscar tu punto de placer girando mi dedo con suavidad, el lubricante es genial.
-: Se… se siente ra-raro… no, no me gusta mucho…
Presiono con mayor fuerza, me estás apretando mucho el dedo y se me hace difícil.
-: Relájate un poco, vamos, prometo que ya pasará, es solo al principio, vamos…
Vuelvo a ocupar mi boca y ya siento que puedo mover mejor el dedo entonces deslizo el segundo, estás increíblemente apretado, pero a medida que hago el vaivén con mi cabeza empiezas a gemir otra vez, bien, vamos mejorando. Cuando siento que los dos dedos se deslizan con mayor facilidad empiezo a apretar las paredes, cómo puede ser que me lleve tanto tiempo, hasta que lo toco, el punto exacto y lo acaricio con algo de fuerza.
-: ¡Aaaah! – lanzas un grito que hasta a ti te sorprende, mientras te arqueas de repente, y te llevas las manos a la boca.
-: ¿Aquí? ¿Cierto? Es aquí… – te digo exaltado y vuelvo a presionar.
-: ¡Aaaah! – Oh, sí, lo encontré. Sonrío triunfal.
Cambia la música, Simon Curtis, "Flesh", llega justo en el mejor momento. Mientras mi boca se encarga de la parte de arriba, mis dedos arañan con suavidad tu punto de perdición, jamás te había visto tan desesperado, moviendo tus piernas, temblando, tu cuerpo cubriéndose de fino sudor, tu pecho retorciéndose, tus manos enterradas en el la mullidez del sillón, tus escandalosos sonidos, te tengo absolutamente doblegado.
-: ¡Aaah, Levi, Levi! Ya n-no a-aguan… ¡Aaaah!
Succiono con mayor fuerza y aprieto más, y siento como llenas mi boca con tu cálida esencia. Una vez que la trago, te libero y retiro mis dedos. Me acerco y te ayudo a sentarte, eres como una marioneta, no tienes fuerza en absoluto. Desato la corbata de tus ojos y siento que está mojada, ¿lloraste? Espero no haber sido demasiado rudo.
-: Eren, Eren – te llamo con suavidad y por fin abres los ojos para mirarme, tu respiración está volviendo poco a poco a la normalidad - ¿Estás bien?
-: Muy… muy intenso… - me dices derrotado.
Te beso con dedicación, abrazándote y me devuelves el beso de la misma manera, luego me miras con los ojos húmedos aún.
-: Nu-nunca sentí algo así… es increíble, realmente no s-sabía que algo así…
-: Tranquilo, Eren mi amor, ya no te haré sufrir más… sólo quería enseñarte otros placeres.
-: Es algo nuevo, por eso… pero no es que… es decir… nunca creí… wow… realmente… intenso.
Te sonrío y hago que te sientes en el sillón, tu espalda en el respaldo, mientras busco un lugar en tu regazo, tus manos acarician mi espalda, mi pecho y buscas de inmediato mis labios. Podría quedarme así para siempre, tal como dijo Erd, si pudiera… congelaría el tiempo…
-: Estás muy vestido y yo muy desvestido – me dices mientras me desprendes el pantalón y metes tu mano para acariciarme, resoplo sobre tu cuello, y abro un poco mis piernas para darte mejor acceso. Terminas por sacarme los pantalones y me susurras en el oído - ¿Todavía tienes las botas esas?
Sonrío y alejo tu mano.
-: Espérame aquí.
Voy a mi cuarto, me saco la camisa que es lo único que me quedó encima, me calzo las botas y el short inmoral, junto a una remera negra escote en v. Me delineo rápidamente los ojos, y vuelvo. Estás tomando vino, tal como te dejé recién.
-: ¡Oh, wow! – Me dice cuando me mira, mordiéndose los labios – Por favor gírate y agáchate un poco.
-: Veterano pervertido – le digo mientras accedo a sus caprichos.
-: Mmm, qué piernas gloriosas que tienes – me tomas de los muslos y tiras acercándome a tu cara que se refriega contra mi trasero, acaricias toda la piel de mis piernas que está expuesta, colando tus dedos debajo del short y se me eriza la piel, me giro y me siento a horcajadas sobre ti, para devorarnos con la boca, ya a estas alturas no sé cuántas veces tus dedos recorrieron cada parte de mi cuerpo a tu alcance, pero estoy en llamas, por lo que ágilmente me saco el short, alcanzo a abrir otro sobre de lubricante y lo unto rápidamente, ya estás completamente erecto y sinceramente no puedo esperar más. Tú tampoco, porque me agarras de las nalgas y llevas tu arma a mi entrada, se desliza caliente y rápido dentro de mí, arrancándome un largo gemido, quiero moverme, pero más bien es Eren el que me atenaza con los brazos en la cintura para enterrarse una y otra vez en mí.
Cierro los ojos y echo atrás mi cabeza, gimiendo constantemente.
-: Síiii, Eren… asíiii… másss…
Levantas mi remera desde el borde de abajo y la llevas a mi boca para que la sostenga con mis dientes, mientras besas mi pecho con desesperación, te adueñas por completo de la situación y yo te dejo, hoy me voy a entregar como nunca.
-: Aaah, Levi… tan caliente… tan bueno… aaah…
Me tiro un poco hacia atrás y apoyo mis manos en tus rodillas para empezar a mover mis caderas, estoy flotando, estoy en la gloria, estoy haciéndote el amor Eren, te estoy mostrando mi lado más vulnerable, te estoy diciendo con estos suspiros ahogados, con esta piel sudorosa, con mis ojos en blanco, con mis piernas abiertas, con todo mi ser, que te amo, lo que mi voz no te dirá jamás, te lo está diciendo mi cuerpo, espero que lo entiendas.
-: Tan hermoso… - tus dedos se entierran en mis glúteos y tu voz me llena de satisfacción – Te amo, te amo, Levi… te amo tanto… - entonces mis lágrimas pujan por aparecer, inhalo profundo y trago una bocanada de aire para evitar que se disparen, lo sé, lo sé… me gusta y me duele en el alma, pero no voy a detenerme, voy a recibir todo, voy a entregarme por completo, aunque después tenga que amanecer en pedazos, ya no me importa.
Ya no queda más espacio para nada, no cabe en mí ni una pizca más de éxtasis, suelto la remera para gemir profundamente cuando alcanzo el clímax, y siento que te apresuras para hacer lo mismo. Caigo sobre tu pecho, prácticamente desvanecido, las oleadas de placer aún me invaden, como la marea que ataca la arena caliente, arremetiendo sin parar. Me abrazas y acaricias mi espalda con dulzura.
-: Me vas a matar de un infarto cualquier día de estos… - dices cansado.
-: O tú a mí… - respondo en un hilo de voz.
-: Vamos a la cama – me pide mientras acaricias mi cabeza.
-: Bu-bueno – intento pararme pero me tiemblan un poco las piernas, así que me cargas en su espalda y me llevas arriba. Paso por el baño para asearme un poco, después lo hace él y caemos en la cama. Nos abrazamos y nos besamos con tranquilidad por un buen rato.
-: Me arden los labios – te digo y los debo tener hinchados, demasiados besos.
Pero esta noche no podemos dejar de tocarnos, a pesar de estar cansados, me pones de espaldas en la cama y comienzas a besarme despacio. Me dejo invadir, sumiso como nunca. Te encargas de encenderme de nuevo, quedo sólo con las botas puestas y enredo mis piernas alrededor de tu cintura. Volvemos a hacer el amor, o mejor dicho te doy el control, soy completamente tuyo, te lo grito con mis ojos.
-: Tienes una cara tan erótica… - me dices mientras me embistes con lentitud – Me atrapaste por completo, Levi…
Veo que te agachas para tomar algo de la mesa de luz, enciende un cigarro, Oh… ese es un movimiento perverso, verte fumar, mientras una pierna mía se apoya en tu hombro y la otra en el colchón, abrazas mi muslo con uno de tus poderosos brazos y cruzas una de tus piernas por encima de la que está sobre las sábanas.
-: ¡Aaaaah! – me haces gemir como nunca, tan profundo, tan lascivo, mientras las bocanadas de humo se liberan, me siento como una muñeca de trapo, con mis brazos sobre mi cabeza agarrados firmemente de la almohada. Quiero inundarme de ti, hoy más que nunca.
-0-
Me despierto con la boca pastosa y completamente exhausto. Eren duerme plácidamente a mi lado, me levanto a duras penas y con algo de esfuerzo logro sacarme las botas. Anoche fue un exceso total. Corro las cortinas para evitar que se filtre la luz, voy al baño, me lavo los dientes, me doy una ducha rápida y vuelvo, arrastrándome prácticamente, para meterme entre las sábanas. Creo que hicimos cerca de cuatro rondas anoche, mis caderas me duelen, las piernas casi no las siento y la espalda me está matando, voy a tener que tomar algo. Pero sentir como tus brazos me están buscando de nuevo, me aprietas contra tu pecho y deslizas una pierna entre las mías.
-: Buenos días, mi amor – me dices contra la nuca.
-: Mmm – largo una especie de gruñido visceral, realmente no tengo fuerzas ni para contestar, y gracias a tu calor corporal me duermo de nuevo.
Más tarde te apiadas de mí y me traes el desayuno a la cama, realmente te luciste, hasta batiste el café y todo. Ya son más de las once. Esmeralda vino a dormir un rato con nosotros. Después de acariciarnos y decirnos frases cursis, logramos juntar algo de voluntad para vestirnos decentemente e ir a comer afuera. Nos sirven carne de dinosaurio en aderezo de rana traída de la Mesopotamia, yo que sé, lo único que sé es que tu sonrisa es deliciosa, que podría beber tus ojos y no hartarme nunca. Nos reímos mucho, las palabras salen de mí sólo para provocar esas sonrisas que amo tanto.
Luego volvemos y me dejas en el departamento de Hange mientras vuelves a la oficina. Llamo a Jean, está algo depresivo, pero trato de hacerlo sentir mejor. Luego nos vamos con my sister a mi departamento, en unas cuatro horas prácticamente ya embalamos todo.
-: Mañana te van a llegar las cosas al mediodía – le aviso, mientras estamos sentados en mi somier.
-: ¿No vas a cambiar de opinión? – no le respondo, ya sabe.
Nos bañamos en su casa y ya estoy listo cuando llega Eren – justo Hangiu salió a buscar el certificado médico. Por lo que aprovechamos para hacer un rapidito en la cocina, realmente que estoy muy caliente estos días, cualquier roce de Eren me enciende en un santiamén. Cuando nos estamos arreglando la ropa sentimos la puerta.
-: Oigan, ¿ya están vestidos? – escuchamos la chillona voz de Hangiu en el pasillo, saco mi cabeza algo avergonzado - ¡Hijos de Dios! Ustedes están más cachondos que dos conejos en celo. Vine hace como media hora y tuve que esperar afuera – se me suben los colores a la cara, se acerca y debemos tener unas caras de culpables, terribles.
-: No se preocupen, no es como si hubiera visto algo nuevo.
-: Ah, te pido disculpas – dice Eren algo abochornado y Hangiu sonríe.
-: Naaaa, está bien, me alegra lo bien que se están llevando, ¿no pierden el tiempo, eh? Ya que usaron mi pobre departamento como folladera, les pido que mínimo inviten la cena para redimirse, pérfidos pecadores – nos habla con pose de cura castrador y nos reímos.
Después de cenar le pido a Eren que vayamos al mirador de la ciudad, hace un frío de morirse, pero mejor porque no hay un alma, así que los dos acurrucados uno contra el otro nos quedamos unos minutos, saco mi celular.
-: No tenemos fotos juntos – le digo - ¿Hacemos una selfie?
-: Bueno. Después pásamela por whatsapp.
Hasta que puedo embocar bien el ángulo, apuntar como corresponde y encender el flash, tomo varias malas, hasta que finalmente quedo satisfecho. Volvemos de la mano y subimos al auto. Damos varias vueltas hasta llegar a la casa, donde otra vez nos entregamos a la pasión. Eren se levanta temprano, quiero hacerle el desayuno, pero me pide que no tome frío y descanse, mientras deja un beso en mi frente. Sale y vuelve a entrar de nuevo, se sienta en la cama y se arrima para susurrarme.
-: Me haces muy feliz, quiero que lo sepas. Ya te estoy extrañando, te amo – otro beso en la cabeza y se va.
Es miércoles y ya empecé a llorar de nuevo. Me levanto y ya está Rosita limpiando todo. Aprovecho, me acerco a ella y la hablo, compartimos un café con medialunas que dejó Eren. Le pregunto por el lavarropas que estaba necesitando.
-: ¿Sabe una cosa, Rosa? Si me da su dirección, esta tarde le voy a mandar un par de electrodomésticos a su casa, están usados pero todos en excelentes condiciones, ¿los quiere?
Rosa se larga a llorar y yo la abrazo, me dice que soy un ángel y yo me rio. Al fin me da la dirección, pido un taxi y me voy al departamento, llego a las doce. Justo cinco minutos antes que los camiones de mudanza, les doy las indicaciones, con todo embalado la distribución es rápida, queda la mesa de madera de la cocina, dos sillas, las cajas con las botellas de vino de colección y el somier.
Le escribo a Eren y le pido que compre algo de camino. Que estoy en el centro y voy a demorar un poco, acepta. A eso de la una y media ya están los camiones cargados. Cierro con llave y tomo otro taxi, de camino empieza a sonar mi celular, número desconocido, una desagradable sensación me invade. Atiendo.
-: Hola Levi – esa voz que me da náuseas.
-: Ah, hola.
-: Sólo quería asegurarme que sigue en pie nuestro acuerdo.
-: Así es, esta tarde levanto las denuncias.
-: Perfecto, lo voy a chequear mañana, y nos vemos a las 22, ¿ok?
-: Sí.
-: Ese es mi chico – corta. Me siento frustrado, no soy nada tuyo, solo un pedazo de carne que vas a utilizar a tu antojo.
-0-
Almuerzo con Eren quien se sorprende de ver todas las botellas de mi colección en su casa.
-: No me gusta que vayas solo a ese departamento – me regaña.
-: No te preocupes, no pasa nada.
-: No lo vuelvas a hacer, ¿sí? Te lo ruego – asiento pero respondo. Comemos un rico pollo al espiedo con un cabernet sauvignon exquisito, y luego vuelve a la oficina, aprovecho y me quedo en el centro. Me llaman de la inmobiliaria y paso para firmar los últimos papeles, luego voy a la policía y cumplo con mi palabra. Todavía tengo algunas cicatrices en mis brazos y la de mi abdomen, el resto se curó bastante bien.
Llego a casa, preparo la cena, hago lasaña, sé que es la favorita de Eren, con mucho queso. Y una mouse de frutillas y crema de postre, saco la vajilla más linda y coloco el mantel negro con velas. Me acicalo, me visto con lo mejor que tengo, jeans negros chupines, botas cortas negras, remera gris de algodón cuello bote, con músculosa negra debajo y un pañuelo rojo de lanilla muy lindo, enredado de forma cool, perfumado y todo. Lo espero, mientras pongo música instrumental y relajante.
Eren llega y se sorprende. Tenemos la cena más romántica y perfecta que uno se puede imaginar, no tengo casi hambre, así que como siempre dejo que él me dé unos bocados y me consienta. Incluso bailamos al son de los violines de fondo, tengo que pararme en puntas de pie y nos morimos de risa. Después subimos y lo arrastro al baño, en el jacuzzi le doy masajes relajantes con aceites perfumados y entre tanto roce terminamos haciendo el amor antes de salir del agua, sentir nuestros cuerpos mojados y resbalosos es en verdad una tentación imposible de evitar. Después de secarnos mutuamente, nos acostamos. Lo provoco de nuevo, lo necesito, esta es la última vez, lo beso apasionadamente, lo toco de la forma que sé que lo vuelve loco, y él me recompensa también. Mientras estoy arriba de él, con nuestras manos unidas, le hablo.
-: Eres hermoso Eren… eres todo lo que esperaba y más…
-: Levi… te amo…
Después de que la revolución termina y quedamos nuevamente con nuestros cuerpos enredados, me acaricias la cabeza.
-: No me canso… - dices con un suspiro largo.
-: ¿De qué? – digo con la voz rota sobre tu pecho.
-: De hacerte el amor, de tocarte, estoy en la oficina y lo único que quiero es volver a casa. A veces pienso que no merezco tanta felicidad. Gracias por estar en mi vida…
Siento como sus palabras anidan en mí y echan raíces por dentro, conquistando hasta los rincones más obscuros de mi cuerpo. Todo ha sido conquistado, hasta la más minúscula célula… todo…
-0-
Dormimos tranquilamente, esa mañana me levanto antes, preparo el desayuno y lo acompaño, le hago sus tostadas favoritas y no dejo de mirarlo.
-: Sé que voy a lograrlo, debo estar cerca – me susurra acercándose a mí.
-: ¿Qué cosa?
-: Enamorarte, lograr que me digas que me amas… lo voy a lograr, lo sé… y también te voy a ganar al ajedrez, no creas que lo he olvidado – le sonrío con melancolía.
-: Sí… tal vez… algún día…
Cuando se está yendo lo abrazo con fuerza, estoy apelando a toda mi fuerza de voluntad, no voy a llorar. Se gira y me devuelve el abrazo.
-: ¿Estás bien?
-: Nunca estuve mejor – le digo suavemente y me pongo en puntas de pie para besarlo desesperado.
-: Ey… para, que si sigues así me quedaré… - me devuelve el beso – ¿almorzamos juntos?
-: No creo, voy a lo de Hange, y a la noche nos quedamos con Ghunter, no te enojes, por favor.
Me mira con algo de decepción.
-: Mañana al mediodía te busco de lo de Hange ¿ok?, va a ser una larga espera.
-: Te voy a extrañar… - le digo mientras lo abrazo de nuevo.
-: Y yo a ti, ten cuidado – me deja un beso en los labios y se va, sigo su figura hasta que el auto sale de la casa. De inmediato lavo, guardo todo y empiezo a juntar mis cosas con rapidez. Llamo a Rosa para comprobar que todo llegó bien y me confirma, lágrimas de por medio. Hangiu ya me había confirmado ayer por whatsapp, llamo un taxi y pongo todas mis cosas abordo, luego me dirijo al departamento de Hange y dejo todo ahí. Incluida a Esmeralda. Paso por la compañía telefónica y hago el trámite para que en 48 hs cambien mi número. Confirmo con el transporte una vez más la dirección para que lleven las cosas y me voy a comprar los pasajes. Al mediodía almorzamos con Hange en un Mc Donalds cerca de su trabajo, Eren me mensajea de tanto en tanto y le voy respondiendo para mantenerlo tranquilo. Instruyo a Hange por si Eren le pregunta algo, que esa noche vamos a lo de Ghunter.
-: ¿Qué cagada te estas por mandar, Levi? – me dice alarmado.
-: Mi vida, todo bien, no te preocupes, tengo que ir a visitar a unas cuantas personas y ya termino, te lo prometo. No me sentiría bien si me voy sin despedirlas.
Me lanza esas miradas que me dicen que no me cree nada
Por la tarde me mandan un email de la inmobiliaria confirmando la transacción y el depósito de mi dinero, suspiro aliviado. Vuelvo al departamento de Hange, me visto bien, y me preparo, porque sé que Erwin va a intentar lastimarme o hacerlo por la fuerza, no quiero ir en seco. Tomo un taxi y lo espero en el departamento, prendo el calefactor porque está haciendo mucho frío.
Las dos horas que espero, fumando sin control, se me hacen interminables, como un reo que espera que lo busquen para llevarlo a la silla eléctrica, estoy rezando, rezando fervientemente, pidiéndole a Dios que este loco no me vaya a matar.
Siento que la puerta se abre y voy a su encuentro. Está vestido de negro, con una botella de algo así como vino en una mano y una sádica sonrisa.
-: Buen chico, hiciste todo muy bien – me dice y me estremezco pero trato de mantener la compostura, tengo que hacerlo.
-: Hola Erwin – me acerco sumiso, pero no me toca, mira alrededor y ve todo vacío.
-: ¿Qué pasó aquí? ¿Te robaron?
-: No, me estoy mudando – contesto.
-: ¿A lo de tu nuevo macho?
-: No, con Hange – me mira con bronca – Voy a alquilar este lugar.
-: Oh, qué bien. ¿Y ahora? ¿Nos sentamos en el piso?
-: No, en la cocina hay mesa y sillas.
Se mueve como si fuera el dueño, voy a poner seguro, pero me detiene.
-: Déjala así – me dice lo que me resulta extraño. Pero hoy tengo que obedecer y nada más. Nos sentamos y con una navaja, que hace que se me baje la presión, y mucha habilidad, descorcha el vino – Trae unas copas – me ordena.
-: Sólo quedaron vasos – le aviso mientras se los acerco.
-: Sí, da igual – sirve hasta el borde en ambos vasos – Esto te va a venir bien, así te relajas un poco.
Acepto, sin dudas necesito alcohol, me tomo hasta la mitad, es un vino muy rico.
-: Ven, siéntate en mi falda y saca tu celular – lo hago – Prendé el bluetooth, te voy a pasar esa información de mierda ahora, mira que estoy confiando en ti, ¿eh?
Estoy incómodo en su regazo, pero veo como transfiere los ocho archivos, dos videos incluidos a mi celular. Después me besa el cuello y resopla sobre mí. Me da tanto asco, pero más es el miedo.
-: Bésame Levi, ya sabes lo que me gusta – obedezco, mientras me manosea descaradamente, no sé cómo voy a hacer para que mi cuerpo reaccione. Pienso en Eren, pienso que es él a quien estoy besando. Me sorprende que vaya tan lento, hasta el momento no ha sido violento. Se separa de mis labios y prende un cigarro – Sigue bebiendo – me pide, me termino el vaso, me vuelve a servir – te traje algo - dice sacando una bolsa de su mochila - Pruébatelo, quiero ver cómo te queda.
Lo agarro y saco lo que hay adentro, una especie de camiseta transparente tipo red, espantosa, unas medias de lycra a medio muslo rojas, más horribles aún y una especie de liguero negro junto a una tanga negra que cubre al frente y deja toda la parte de atrás expuesta porque tiene como unas correas que se agarran a las piernas. Lo miro dubitativo y se ríe en mi cara.
-: Eeeh… Erwin… - le digo de la forma más lastimera posible, con cara de cachorro regañado – No te lo tomes a mal, pe-pero - ¡No puedo dominar cómo me tiembla la voz! – tengo unos a-ahorros que… - me dedica una mirada seria, penetrante, de odio y empiezo a temblar un poco, pero sigo hablando sin bajarle la mirada – Mira si ne-necesitas dinero yo te pu-puedo pagar, es decir, si quieres quedemos en paz, yo te puedo transferir desde mi cel, por el home banking – digo agarrando mi celular y tragando en seco, porque al rubio grandote no se le mueve ni una pestaña – N-no sé, ¿qué tal unos $5,000 dólares? – tiro la primer oferta y lo veo sonreírse con sorna, mierda, va a salir caro.
-: ¿Realmente creés que toda la humillación que me hiciste pasar, la paliza que me diste aquél día, lo que sufrí por ti, y esta valiosa información, valen tus pedorros $20,000?
-: ¿Cuánto quieres? – no demos vueltas, ya no es momento de perder el tiempo, pero se me eriza la piel cuando se larga a carcajear como poseído, se le saltan las lágrimas y por fin se calma.
-: Un millón – me dice después volviendo a su postura seria, pero obviamente se está burlando.
-: Vamos… - digo sonriéndole de la manera más linda que me sale y ladeando la cabeza – No seas malo… te-tengo hasta $20,000 dólares, son todos mis ahorros, vamos, es mucho dinero.
-: Ya te di mi precio, y si no tienes un millón, entonces desnúdate y ponte lo que te traje.
Lo miro desconcertado, esto es malo, muy malo, Erwin ama el dinero, y aunque sé que está ganando toneladas en estos momentos, nadie en su sano juicio rechazaría 20 mil dólares sólo por un culo como el mío, y no es que no lo valga, pero… estoy muy aterrado.
-: ¡Qué mierda estás esperando! – me dice levantando la voz y me hace sobresaltar en la silla, ahora está mostrando su verdadero ser.
-: Cincuenta – lo intento una última vez – Tengo cincuenta, te los paso ya, por favor…
-: El show que me vas a dar esta noche es impagable, zorrita – me dice prendiendo otro cigarro y acomodándose en la silla – Guarda tu dinero donde no te dé el sol, y ahora si no quieres que yo te vista, vístete tú mismo.
Suspiro con tristeza. Me pongo de pie y obedezco, me giro porque no soporto ver su cara de idiota. Me coloco esa monstruosidad y me siento apenado, no veo las horas que haga lo suyo y se largue.
-: Quiero verte sonriendo – me dice y yo obedezco – Acércate – lo hago, me manosea las piernas y con brutalidad hurga con un par de dedos en mi trasero, doy un respingo, pero trato de mantener la calma – Oh, ya estabas preparado – dice refregando el lubricante que sacó de adentro mío – Que astuto. Ahora termina tu vaso.
Me siento y le hago caso, prácticamente me lo tomo de un solo trago, mientras él hace lo mismo.
-: ¿Estás ansioso?
-: Sí, mucho – digo tratando de llevarle la corriente, mientras más rápido terminemos con esto mejor.
-: Me pregunto qué diría el bastardo de Eren si te viera así – no digo nada sólo tengo la cabeza gacha, como sé que a él le gusta – ¿Te hace gozar ese idiota?
No le respondo y en santiamén lo tengo agarrándome de la garganta.
-: Te hice una pregunta.
-: M-más o menos – le digo temblando.
-: ¿Sabes cuál es la expresión que más me gusta en tu rosto? ¿La que me excita de una manera que no puedo ni pensar adecuadamente?
Resoplo, me siento algo mareado, me empieza a faltar el aire, como si me estuviera por descomponer.
-: N-no… n-no sé… - empiezo a arrastrar las palabras, ¿tan fuerte estaba el vino?
-: La de miedo – abro grande mis ojos ante sus palabras – Me excita verte sufrir, me encanta verte temblar, y esta noche… vas a temblar mucho, oh, sí…
Me suelta y me agarro de la mesa, mientras me doblo sobre mi estómago, algo anda mal conmigo.
-: ¿Ya te está haciendo efecto? – pregunta y trato de levantar la cabeza, me siento débil. Me pone un frasquito frente a los ojos – GHB, el invento del siglo, con esto vas a estar bien relajadito, ya vas a ver – agarra su celular, marca un número y espera.
El hijo de puta me drogó, debí imaginarlo, siento como si estuviera a punto de desmayarme.
-: Hola, si, está todo listo, pueden venir.
-: ¿Qu-qu-quéee? – apenas puedo preguntar, mientras intento que no se me cierren los ojos.
-: Vamos, hora de ir a la cama, ¿por lo menos hay una? – Me levanta fácilmente y me carga sobre su hombro como un costal de papas, entra a la pieza prende la luz y me tira sobre el colchón, todo me da vueltas, siento el cuerpo pesado.
-: Te di una dosis muy baja realmente, no es mi intención que te olvides de todo, para nada – Se sienta al lado mío. Se trajo el vino y un vaso, sigue tomando tranquilo.
-: ¿Qu-qué me v-vas a a… hacer?
-: ¿Yo? Nada, el trato era que me entregaras tu cuerpo, ¿o no?
Siento ruidos y apenas puedo ver como otros hombres van entrando a la pieza. Saludan a Erwin palmeándole la espalda, son al menos tres.
-: Bien muchachos, lo prometido es deuda, aquí está la zorrita que les dije, no se preocupen de verlo así, medio indefenso y con carita de nena asustada, soportará todo más que bien, ya tiene experiencia en esto, ahora se acaba de *snifar (*aspirar) un poco de *blanca (*cocaína) y quedó un poco tembloroso, pero no se fijen en eso, si hasta preparó el culo y todo. Sólo van a tener que esperar que se despabile un poco porque mucho no puede chupar en ese estado. No lo traten con delicadeza, porque él disfruta lo violento. Aquí para que se motiven… les traje de la *azul (*se refiere al color característico de la pastilla viagra que sirve para mantener erecciones durante horas) – veo que les pasa la droga, y los tres se ríen estrepitosamente mientras se la bajan con el vino.
-: En serio, ¿éste era con el que follabas antes? ¡Qué lindo es!
-: Mira que piel tan lisa y bonita.
-: Muérdanlo – les sugiere Erwin mirándome con odio – Se excita cuando lo muerden.
Trato de moverme, me giro apenas, van a destrozarme, tengo que irme de aquí, me tiran de las piernas y empiezan a manosearme descaradamente, asco, siento ganas de vomitar. Me dan vuelta y empiezan a pellizcarme y golpear mi trasero para que se ponga rojo, mientras se siguen riendo.
-: Er-Erwin… - alzo la voz lo más que puedo que no es mucho – Es-esto no… no era… no…
-: Si no vas a decir algo coherente mejor te llenamos la boca – se acerca a mi oído y me susurra – Y más vale que no muerdas o te cortaré entero, ¿entendiste?
Bajo la cabeza derrotado, mientras uno de los hombres se abre la bragueta, me mueven como un muñeco, y Erwin me agarra los brazos desde atrás para manejarme mejor, me obligan a hacerle un oral, no tengo control alguno sobre mi cuerpo, los otros se empiezan a masturbar al ver la escena y empiezo a llorar frustrado. Me atragantan con sus falos y descargan todas sus frustraciones y perversiones en mí.
La noche es un calvario, es el infierno mismo. Se turnan para abusar de mi cuerpo, mientras Erwin mira con malicia, son como animales salvajes, destrozando, devorando, haciendo trizas, me muerden, me pegan, se vienen en mí, pierdo la cuenta de las veces que lo hacen. Me arden las mejillas por las cachetadas, me sale sangre de la nariz, y se cansaron de apretarme la garganta hasta hacerme desfallecer un par de veces, mi espalda debe estar llena de marcas de dientes, uñas, chupones, de los pezones, con los que se ensañaron especialmente, casi me arrancan el piercing que tengo. No soy un humano, soy un agujero para ellos, que usan a su antojo, sin que se les terminen las ganas. Pierdo la consciencia por momentos, pero Erwin usa una especie de líquido que me hace reaccionar y vuelven a la carga. No importa cuánto suplique, cuanto me humille o cuanto implore, no se detendrán. Sólo pienso que mejor sería morir que seguir sintiendo como invaden mi cuerpo de esa manera. Lo último que recuerdo es la cara de Erwin sonriendo triunfal.
-0-
Me despierto, no sé qué hora es, tengo amortiguado el cuerpo y pronto empiezan a sobrevenir intensos dolores, todo está pegajoso y huele pésimo, mis ojos me arden de tanto que he llorado, no tengo siquiera fuerzas para sostenerme en mis brazos. Manoteo a un costado y encuentro la ropa que tenía puesta ayer, ahora estoy prácticamente desnudo. Alcanzo mi celular que está con la carga baja y casi lloro de la emoción, marco y espero, espero, hasta que atiende.
-: ¿Levi? ¿Dónde estás? Eren está como loco llamándome, le tuve que inventar que se te acabó la batería del celular, que te dormiste, que estabas borracho, ya no sé qué mentir.
-: Han… Hange… - mi voz suena gutural – ve-ven p-por fa… mi de-depa… de-depa…
-: Ya mismo voy – es todo lo que quería oír. Me caigo del somier y largo un alarido de dolor, todo mi cuerpo es un grito de agonía, jamás había sentido este martirio. Siento como si me hubieran arrancado toda la piel. Me arrastro, literalmente hasta el baño, no sé ni cómo logro poner el tapón en la bañera, haciendo un esfuerzo sobrehumano y abro el grifo. No quiero ni siquiera mirarme, todo tipo de fluidos salen de mi interior cuando me muevo, estoy quebrado emocionalmente, llorando de cara a los azulejos, el cuerpo lleno de moretones. Se me hace eterno, hasta que escucho a Hange entrando.
-: ¿Levi? ¿Levi? Mi… ¡Oh, por Dios! ¡Levi! – se arrodilla y me levanta.
-: Aaarrggh – me quejo – des-despacio, despacio…
-: ¿Qué pasó? ¡Por favor! ¡¿Quién te hizo esto?!
Me aferro a su camisa y lloro desconsoladamente, Hange ya no pregunta, me ayuda a quitarme esa asquerosa ropa y con mucho esfuerzo puede meterme en el agua caliente, sigo resoplando y quejándome, una vez dentro del agua siento como si hubiera entrado en una tina de ácido. Después de un rato siento que me desvanezco. Me vuelvo a sentir mal, y escucho que me llaman, intento abrir los ojos, es Hange, estoy limpio y vestido con mi ropa, envuelto por sus brazos, ahí estamos los dos, Hange llorando muchísimo y abrazándome.
-: Hangiu – le digo apenas.
-: Dime que pasó Levi… y no me mientas…
-: Anoche me encontré con Erwin – le cuento despacio.
- ¿Pero por qué? ¿Por qué con ese animal?
-: La información qu-que te di-dije, sobre Mik-Mikasa, era de él… me dijo que le ent-entregue mi cuerpo y me la daría, de e-echo me la pas-pasó. Pe-pero a-anoche él… - me largo a llorar y Hange me abraza más fuerte – n-no… no vi-vino… s-so-solo…
-: Sh, sh, ya está – me dice mientras me mece un poco – No hace falta que me cuentes más. Trata de dormir, vamos a tener que ir a un hospital, estás muy lastimado.
-: N-n-no… no…
-: Traje un cargador y puse a cargar tu celular, le contesté a Eren, porque estaba que caminaba por las paredes.
-: Gr-gracias…
-: Necesitas ayuda médica, Levi.
-: N-no… no… no…
-: No te pongas en plan de caprichosa, te voy a llevar a mi departamento, ¿puedes caminar?
-: N-no c-creo. Da-dame un ca-calmante p-por fa-favor.
-: No puedes ni hablar, amor, di lo que quieras, pero te voy a llevar al médico.
-: Ya, ya… con-consig-consígueme el cal-calman te… te-tengo qu-que v-ver a Mik-Mika, aaah…
-: ¿Por qué? ¿Por qué no me dijiste? – lo oigo llorar de nuevo, pero pierdo la conciencia.
Cuando me despierto estoy en el hospital, con suero, vendado y aunque me duele todo, me siento diez mil veces mejor, suspiro dolorido.
-: ¡El hijo de puta ése te drogó! – siento la voz de Hangiu y lo miro con tristeza – No le dije nada a Eren, ¿ok? Dejé de contestar sus llamadas y mensajes, no me sorprendería que te estuviera buscando con la policía. Este es el segundo día que estamos aquí – me cuenta mientras me acaricia la cabeza – Casi no sobrevives, mi amor… Jonás y Ghunter me ayudaron un montón, el médico dice que mañana ya puedes pedir internación domiciliaria. ¿Me dejas que llame a Eren?
-: No – le pido mientras unas lágrimas se me escapan – Ayúdame cuando salga de aquí, llévame a un hotel, yo pagaré, necesito que me compres nuevos pasajes, los anteriores ya los perdí. Y antes tengo que ver a Mikasa.
-: Levi… Tú… ¿recuerdas lo que sucedió?
-: No mucho - resoplo ante el mínimo roce, me duele mucho el costado derecho, parece como si me hubieran pateado, tal vez lo hicieron - Por momentos tengo flashes de algunas cosas, me siento asqueado.
Hange me suministra un par de calmantes después de hablar con su amigo el doctor. El galeno le cuenta que droga me dieron y todo, tengo que prometer pasar por el consultorio después del alta para chequeo y control. Una crema con lidocaína alivia un poco mi parte baja que está increíblemente inflamada, siento mucho dolor dentro de mi cuerpo. Pero gracias a la medicina ya empiezo a recuperarme un poco, también me puso una intravenosa y eso termina de levantarme. Le agradezco a ambos. Al otro día ya puedo pararme y dar unos pasos con ayuda de mi amigo, pago los servicios del hospital y nos retiramos.
Hange me obliga a comer algo de pechuga de pollo a la plancha con mucha agua para eliminar los residuales.
-: Levi, cuando estés mejor hazte una prueba de HIV – agacho la cabeza – Perdón que sea tan crudo, pero…
-: Sí, lo sé, no tengo idea quienes fueron y es un riesgo, prometo que lo hago – tiemblo de la impotencia, lo único que me faltaría.
-0-
Ya es lunes. Pasamos por el correo y mando el telegrama de renuncia, me estoy arriesgando, pero voy a confiar en que esta tarde van a salir las cosas bien.
Caigo dormido por completo en la cama del hotel, y a eso de las seis me despierta Hangiu que no se despega ni un segundo de mi lado y me lleva a lo de Mikasa. Seis y media estamos estacionados frente a la mansión, cual detectives. Siete en punto la vemos entrar. Hange me espera, mientras cómo puedo camino hasta la puerta de su casa.
Toco dos veces y sale ella a atender, mi mira sorprendida.
-: ¿Tú? ¿Qué haces aquí?
-: Ho-hola Mikasa – todavía me quedan secuelas – Necesito ha-hablar contigo, es muy importante.
-: ¿Qué te sucedió? - dice y se me acerca mirándome extrañada cuando abre el portón.
-: Oh, esto, ah… nada, me caí en el cerro y di un par de tumbos, nada del otro mundo.
-: Bien, pasa.
Cuando entramos Farlan y Armincito, que están viendo tele, me ven y se vienen corriendo ambos.
-: ¡Tío Levi!
Los recibo con gusto y aunque siento que me están lastimando un poco al apretarme el cuerpo, no me importa, Farlan se larga a llorar y trato de que se calme.
-: Es-estás lastimado – me dice al rato.
-: Sí, nada grave, me caí yendo al cerro, nada del otro mundo, ¿cómo están?
Armincito me tiene abrazado del cuello y no me suelta.
-: Bien, bien, los extrañamos – me dice y se le humedecen los ojos.
-: No te preocupes, todo se va a arreglar, ya verás, mañana mismo las cosas van a ser diferentes, te lo prometo. Le aprieto el hombro y me ayuda a que Armincito me suelte, yo tampoco quiero despegarme, pero Mikasa me espera mirándome con seriedad. Entramos a la cocina y cierra la puerta.
-: ¿Café? – Meneo la cabeza, si Erwin es capaz de drogarme, Mikasa es capaz de darme veneno, pienso - ¿Eren sabe que viniste aquí? Porque no me ha dicho nada.
-: No y te agradecería que esta charla quedara entre nosotros – Ahora sí veo el rencor en su mirada, ahora si vamos a hablar frente a frente.
-: ¿A qué viniste? No des vueltas. Te anticipo que si viniste a rogar para que cambie de opinión en cuanto a Eren, pierdess tu tiempo, creo que fui bastante clara contigo la última vez.
-: No, no vine a rogarte nada, ya sé que no tiene sentido apelar a un corazón que no tienes – tengo que frenar mi boca, realmente si recibo un solo golpe más me derrumbaré – Lo siento, no quise, bueno, creo que es obvio que no hay manera de que tú y yo nos llevemos bien, y nos estamos lastimando desde hace rato. Esto no tiene mucho sentido, así que seré breve – Saco mi celular y le mando los archivos por whatsapp, veo que Eren me ha escrito, pero no es momento para leerlo – Te acabo de mandar un par de archivos que creo que conoces bastante bien, la fuente que me los entregó, me la reservo, pero puedes estar tranquila que no la utilizarán en tu contra si cooperas.
Su celular suena y lo agarra, mientras me mira con desconfianza por el rabillo del ojo, veo como su cara se desfigura a medida que abre lo que le envié. Se sienta de inmediato mientras el celular tiembla en sus manos.
-: Como verás, si esta información la tuviera alguien del banco en el que trabajas, creo que sería una catástrofe para el ascenso que estás buscando, ¿estoy en lo correcto?
Me mira con odio, mientras las lágrimas caen por sus mejillas.
-: ¿Qué quieres, puto de mierda? ¿No fue suficiente con arruinarme la vida? ¿Qué más quieres? ¿Dinero?
-: No, Mikasa, no quiero dinero, ni quiero nada para mí – te sostengo la mirada pero estoy muy tranquilo – quiero negociar contigo y vas a tener que reconocer que la oferta que te voy a hacer es más que generosa. Si tú… si dejas esta idiotez de que Eren no puede ver a los niños, si dejas de perseguirlo con la separación de bienes y eso, si me juras que vas a mantener la boca cerrada sobre lo que pasó entre él y yo, especialmente con su familia, si ayudas a que se reconcilie con su madre, puedes estar segura que esta información jamás verá la luz. Es más, voy a desaparecer de la vida de Eren – me mira sorprendida – Si lo llamas ahora, delante de mí y mañana tu abogado lo contacta para decirle que todo queda sin efecto, incluso voy a creer que vas a cumplir con lo demás, me iré de la provincia, cortaré todo lazo con él, no volverás a verme nunca más…
Veo confusión en su cara, agacha la cabeza unos minutos.
-: ¿Qué garantías tengo de que no vas a usar esa información más adelante?
-: Si esto sale a la luz, lastimaría mucho a Eren, y justamente, ya está sufriendo bastante por no ver a sus hijos, y ellos también por lo que veo. No seas testadura, soy un hombre de palabra.
La veo marcar el celular y esperar mientras me mira con firmeza.
-: Hola, ¿E-Eren? Escúchame un momento… mira, estuve… estuve reflexionando, creo que… me tomé las cosas con demasiada prisa, ¿sabes? Podríamos intentar hablar, no con abogados, nosotros, como… padres… la verdad es que los chicos te necesitan – empieza a llorar – No quiero que sufran más. Ven a buscarlos cuando desees, yo… yo hablaré con mi abogado… No te preocupes… ¿qué? No, no… te juro que no te miento, lo siento, me equivoqué, lo siento – se larga a llorar del todo y le alcanzo unas servilletas – Ok, ok, bueno… está bien, les avisaré, adiós.
Me mira con sentimiento y yo suspiro.
-: Bien, listo, ya me fui de la casa de campo, solo para que sepas, y como te prometí no vas a saber nada de mí de ahora en adelante. Solo diré que… no me arrepiento, lamento mucho que esto te haya lastimado, pero no me arrepiento de lo que pasé con él. ¿Me puedo despedir de los chicos? – asiente con la cabeza, me muevo despacio, porque me llegan algunos mareos, me siento aliviado, realmente muy aliviado, todo salió mejor de lo que esperaba.
-: Levi – me llama mientras se acerca cautelosa y me giro para mirarla - ¿Por qué?
-: Amo a tus hijos Mikasa… y por supuesto… amo a Eren. Que seas feliz, bye.
Abrazo a esos dos sabandijas adorables y los saludo como siempre, como si más tarde nos fuéramos a encontrar, los palmeo y me retiro.
Subo al auto de Hangiu y suspiro con dolor, ya no me quedan más lágrimas.
-: Listo, está hecho, ha salido todo bien.
-0-
Me tiro a dormir en lo de Hange, dejo que él llame a Eren, le inventa algo así como que fuimos al lago que está cerca y que estamos pasándola genial allí, que Ghunter, que Jean, que la luna creciente, Eren entiende que le está mintiendo pero no dice nada, luego me llama muchas veces al celular de Hange, el mío ya tiene el número nuevo, no lo atiendo, después le mando escuetos mensajes. Que estoy bien, que no se preocupe, que la señal no me deja recibir su llamada, con eso se calma un poco.
Eren: "La verdad estoy cabreado, Levi, yo entiendo lo de tus amigos y todo, pero no te he visto en dos días, realmente… en fin… (carita enojada)"
Yo: "No te enojes, es mi último día de vacaciones, solo estoy loqueando con el grupo, tranquilo"
Él: "Pasa que me organicé de acuerdo a lo que dijiste antes, no me gusta que cambies de planes sin consultármelo… como sea, quería verte hoy… me iría a buscarte pero los chicos están aquí, y también te extrañan"
Yo: "¿Estás con los chicos? ¡Wow, qué bueno!"
Él: "Sí, algo muy extraño pasó, me llamó Mikasa y me pidió que los busque, dice que va a hablar con su abogado, que no quiere alejarlos de mí y otras cosas. Realmente estoy muy, pero muy sorprendido, ¿no es un poco raro?"
Yo: "Quien sabe, capaz ha reflexionado, capaz habló con algún sacaerdote y se le ablandó el corazón, en buena hora, ¿no crees?"
Él: "Es… raro…"
Yo: "No lo analices tanto, es así y punto. Ahora disfruta de esos ángeles por mi…"
Él: "No me pasaste la foto que nos sacamos en el cerro, pásamela"
Yo: "Ok" – se la paso. La tengo de fondo de pantalla.
Él: "Mañana cómo hacremos? Donde te busco?"
Yo: "No, vas a estar trabajando, Hange me va a llevar a la casa. Oi, tomé prestada tu remera roja, ésa que es tu favorita, ¿no te molesta, cierto? Quiero usarla para dormir…"
Él: "No, porqué me va a molestar? Al contrario, me encantaría verte desnudo y solo con mi remera puesta. Vuelve pronto, te necesito, te amo…"
Yo: "Te llamo cuando llegue, bye…"
Cerca de las diez de la mañana me busca el taxi, Hange sigue llorando y me hace lagrimear un poco, nos abrazamos efusivamente y le lleno la cara de besos.
-: Llámame, perra – me dice entre lágrimas, le dejo la llave del departamento para que las entregue en la inmobiliaria, y las de la casa de Eren para que se las devuelva.
-: Claro que sí, apenas llegue te llamaré así me agendas, ¿sí? Ya sabes lo que me prometiste, en boca cerrada no entran moscas.
-: Lo sé, no voy a decir nada, puedes confiar, ¡mierda! Esto es muy difícil – Dice mientras se le llenan los ojos de lagrimitas, beso su mejilla y le revuelvo el cabello.
Le doy un último abrazo y me subo al taxi, el chofer me mira raro, vaya a saber qué se imaginó que sucedía conmigo y mi hermano.
Llego al aeropuerto y me quedo en la confitería haciendo tiempo, hace frío, demasiado…
.
By Luna de Acero… con una armadura anti tomates y cuchillos…
