Gracias a todas los que se acordaron de comentar tras leer el primer capítulo. Se que es confuso pero voy hacer la lectura un poquitín complicada, para hacerla mas interesante. Esta sería la segunda voz. Pero si no sois amigas de lemon mejor que no sigais leyendo.

Kakashi solía caminar por lo alto de las murallas para observar los caminos cuando sabía que ella estaba de regreso. Era por impaciencia mas que por temor. Ir con esos dos era garantía de que volvía de una pieza, y casi siempre contenta. Podría oírla gritándole a Naruto a kilómetros o verla ponerle morros a Sasuke pero Sakura se sentía la reina del baile. Adoraba las misiones con sus chicos. Era como volver a tener doce años. A Naruto no lo cambiaba ni cumplir años ni ser capitán del equipo siete. Al contrario, otra escusa mas para atormentar a Sasuke. El moreno, con sorprendente paciencia, soportaba las constantes bromas. Podía contestar con su lengua afilada pero en el fondo se divertía. Y Sakura era la niña de sus ojos. Los dos chicos, sin ningún recato , la mimaban como adolescentes en celo. Pensándolo mejor, la relación de los chicos con ella no tenía nada que ver a la que tenían de niños. Aunque aparentemente Naruto la seguía queriendo cortejar, Kakashi sabía que era una especie de juego en el que ninguno de los dos iba mas allá. Para Sasuke , sin embargo, Sakura se había vuelto el sol, la luna y las estrellas. No la pretendía porque no serviría de nada, pero la celaba como su novio o su marido. Sólo durante las misiones, claro. En el momento de atisbar las puertas de Konoha, el moreno se alejaba de ella. Si Sakura hubiera sido otro tipo de mujer, Kakashi podría haber desconfiado. Pero con ella no había lugar para las dudas. Lo veía en la forma en que se aupaba de puntillas intentando verlo a las puertas rojas de Konoha. Y cuando lograba reconocerlo una sonrisa que podría haber revivido un muerto se dibujaba en su rostro de niña.

Él nunca fallaba, o casi nunca. Desde luego, si estaba en la aldea, Kakashi los esperaba en la puerta como un perro guardián. Entonces ambos, Sakura y él, quedaban clavados uno en el otro y el mundo dejaba de existir a su alrededor.

- No sé por qué te preocupas tanto, sensei. Sabes que mientras venga con nosotros nadie le tocará un pelo.- decía Naruto con las manos tras la cabeza y mirando de reojo a la pareja.

- Querrás decir que gracias a ella sois los únicos Anbu que siempre volvéis sin un arañazo.- le contestó Kakashi sin despegar la mirada de los ojos verdes de la joven. Ella asentía con autosatisfacción.

-Tenemos que entregar el informe ¿vas a venir?- preguntaba Sasuke ya desde la puerta.

- Dejala ¿no ves que no te oye?- respondía Naruto refunfuñando -, anda, vamos. - terminó de decir el rubio mientras le daba en el hombro a su amigo.

Para cuando el moreno volvía la vista a su compañera, Kakashi ya la tenía cogida por la cintura y comenzaba a bajarse la mascara. Con un gruñido casi inaudible, el Uchija arrancaba a andar hacia la la Torre Hokage siguiendo a Naruto.

Sakura no dejaba de sonreír ni cuando Kakashi la besaba. Solo cuando empezaba a colar las manos callosas bajo su ropa, el calor derretía la sonrisa y su boca se volvía ansiosa.

Daba igual que estuviera bajo el sol del mediodía a las puertas de la aldea, frente a la mesa Hokage de buena mañana o en la cama de madrugada. Cuando Kakashi la tocaba, Sakura se encendía como una antorcha. A pesar de llevar ya dos años juntos, no hacía mas que quererla cada día mas. Era tan básico como el respirar.

Después de medio satisfacer sus ganas de ella, ambos entraban en el pueblo para que Sakura pudiera apoyar a Naruto en los informes. Ella podría sentirse un poco atolondrada bajo los efectos de la saliva del Copyninja pero nunca perdía su profesionalidad.

En el despacho de la Quinta, Kakashi se hacía aun lado y cruzado de brazos escuchaba el resultado de la misión. Técnicamente él no tenía porque estar allí pero Tsunade se lo permitía, como tantas otras cosas. El peligris no podía despegar la mirada de la joven pelirrosa. Ser la única discípula de la Hokage la había convertido en su portavoz y en los casos en que era requerida algo de diplomacia y mano izquierda, la chica resolvía con autoridad y rapidez. Naruto era una fuerza de la naturaleza, Sasuke el líder estratega y Sakura, bueno, ella era el gozne de la balanza, mantenía el equilibrio entre esos dos cabezas huecas, o sea, evitaba que se mataran en un arrebato de testosterona. Lejos había quedado aquella niña sin recursos. De un solo puñetazo los podía poner de rodillas como cachorros asustados. La sonrisa de orgullo de Tsunade no tenía desperdicio. Sakura era su mejor obra, la prueba de que estaba haciendo bien su trabajo . Tras darle permiso al equipo siete para que se retirara, su mirada quedaba perdida unos instantes en sus espaldas. Kakashi sabía lo que estaba pensando. Era como ver de nuevo a los tres Sannin juntos.

…...

Después de dar a conocer el resultado de las misiones a la Quinta, el equipo solía caminar junto hasta el recinto Uchija. Naruto iba primero, hablando fuerte para que no se le oyeran las tripas, Sasuke lo seguía unos pasos atrás jugando a girar un kunai en el pulgar, porque tenía sospechas de que el rubio iba a hablar mas de la cuenta. Y Sakura se deslizaba poco a poco junto a Kakashi, con disimulo. Y le lanzaba rápidas miradas de soslayo con curiosidad. El ninja sonreía para si con satisfacción. Parecía que no solo él tenía ganas. En una de las veces, él la miró por encima del hombro y Sakura se sonrojó. No importaba el tiempo que pasara, el ojo sediento de Kakashi la azoraba como a una virgen.

-¿Y cuando la vas a invitar a venir, Sasuke?- dijo Naruto.

Entonces fue el peligris el que miró curioso a la joven. Sakura sonreía de medio lado, como quién guarda un secreto muy jugoso.

- Ha conocido una chica en la Arena que le hace tilín.- le susurró Sakura. Kakashi miró a Sasuke sorprendido. Eso si que era una novedad. El afectado se giró y miró a su compañera de mal modo haciéndole saber que la había oído. Pero Naruto no podía desperdiciar ese filón.

- Está buena, y no es una listilla.

- ¿Listilla?- preguntó Sakura.

- Sí, no es tonta y no te hace preguntas raras para hacer sentirte un tonto a ti.

El kunai en la mano del moreno empezó a girar mas rápido. La pelirrosa rió bajito. El ego de Sasuke era mucho mas grande que el de Naruto. Era muy difícil que nadie le hiciera sentirse un tonto. Ante la risita de la kunoichi Sasuke la volvió a mirar. Se podría pensar que se estaba agobiando en mitad de ese par de chismosos pero Kakashi vislumbró algo posesivo en sus ojos negros. El mas mayor sabía lo que era y no le gustó. Miró de soslayo a la joven. Sakura era inmune a su atracción. Y no hizo sino mostrarse aun mas pícara.

- Naruto, si la trae a Konoha y esa chica empieza a oír sobre el pasado de Sasuke la verás perderse en el horizonte con una estela de humo detrás. - dijo ella con maldad.

El moreno terminó por resoplar frustrado y acelerar el paso huyendo de las risas del rubio.

Esa fue la primera vez que Kakashi oyó hablar de la futura esposa de Sasuke.

Un chillido en mitad de la calle lo sacó de sus cavilaciones. Kotaro, con apenas año y algo venía medio corriendo, medio tropezando, agitando los brazos hacia su padre. Naruto se acuclilló incitándolo a correr mas rápido. El niño estuvo a punto de caer de hocicos al pasar junto a Sasuke pero este logró cogerlo a tiempo del pañal. Después sujetándolo de las axilas se lo puso frente a la cara.

- Si no miras por donde vas, te golpearás la cabeza y quedarás tan bobo como tu padre.

El niño sin saber muy bien de lo que hablaba lo miró con sus grandes ojos azules. El pelo negro, heredado de su madre, los hacía aun mas esplendidos. Y lo babeó. De una pedorreta le empapó la cara entera. Hinata llegó a tiempo de quitárselo de las manos antes de que se cometiera un crimen.

- Lo siento mucho, Sasuke-san.- dijo la joven inclinadose. Naruto apareció junto a su amigo, que se retiraba asqueado las babas con la mano.

- Se lo tiene merecido, ¿a que sí? ¿Kotaro?- decía el joven padre alargándole los brazos. Pero el niño por alguna razón se escondió bajo la axila de su madre. Extrañamente coincidió con la llegada de Kakashi.

- Es por la mascara.- explicó Sakura.- Los niños desconfían de los que se esconden. - y le rascó la espalda al niño. Éste se asomó, y al ver a la pelirrosa volvió a chillar. Kakashi y Sasuke se cubrieron los oídos. Los demás estaban mas acostumbrados. Kotaro le echó los brazos a la joven y ella lo cogió amorosa. Ahora al que se le caía la baba era a Kakashi. Una risita de Hinata lo volvió a la realidad, todos lo miraban con cara sospechosa.

- ¿Qué?

Sakura lo miró con una mezcla de amor y comprensión, y devolvió el niño a su madre.

- Está muy guapo, Hinata. Mañana me pasaré por tu casa. Le traje algo de la Arena.

La morena asintió, y junto a Naruto cogieron rumbo a casa. No antes de que Kotaro le sacara la lengua a Sasuke. Éste entrecerró la mirada. Ese niño no le caía bien.

- Nosotros también nos vamos.- dijo Kakashi.

- Nos vemos, Sasuke.- dijo Sakura despidiéndose con la mano.

...

Él no podía mantener las manos lejos de ella y ella se moría por que la tocara. Apenas llegaban vestidos al apartamento, ella lo desnudaba voraz y él la devoraba hambriento. Tocarse, besarse, acariciarse no parecía nunca suficiente. Podrían fundirse uno en el otro hasta que el olor de ambos se volviera uno solo, que no lograban calmar el vacío de tantos días separados. El vaso nunca parecía lo bastante lleno.

Cuando el clímax pasaba y ambos volvían a ser individuos se miraban con nostalgia. Sakura notaba la mirada de Kakashi dentro de ella, y se sentía totalmente vulnerable.

- Sakura.- le dijo, medio en un murmullo.

Ella parpadeó volviendo a la realidad.

- He estado pensando...umm...- de repente el valor se evaporaba y Kakashi lo buscaba en el techo del dormitorio. Despertó la curiosidad de la joven.

- He estado pensado que ahora sería un buen momento, bueno, ya sabes...- insistió mirándola, parecía nervioso -, para tener un hijo. - y guardó silencio.

No era la primera vez que lo sugería pero ella había estado tan ocupada con las misiones para los dos países que era implanteable. Él también había estado fuera con trabajos especiales para la Hokage. No es que se avecinaran tiempos mejores pero Kakashi cada vez estaba mas ávido de formar una familia. Ella había regresado en un par de ocasiones en muy mal estado de trabajar para el Hierro. Además no podía olvidar en la situación tan comprometida en la que la encontró en Suna hacía años. Aunque Kakashi nunca lo hubiera mencionado abiertamente, no soportaba la idea de que otros hombres pudieran verla desnuda y desearla como lo hizo él.

Como esperaba, Sakura suspiró y evadió la mirada. Era su reacción habitual. Lo normal era ella quedara en silencio un rato, meditando, pero en aquella ocasión se encontraba especialmente sensible, y salió de la cama. Kakashi la vio cubrirse con la sábana y acercarse a la ventana. La brisa nocturna parecía ayudarla y él aguardó. Sabía lo que pasaba por su mente. Ella era un libro abierto para él. Los recuerdos del País del Arrozal y de Lare estaban metidos en sus huesos. Traer un niño a este mundo le parecía una irresponsabilidad.

- Kakashi, sé lo que me pides pero... no entiendo la necesidad, ¿no nos bastamos nosotros dos?¿ no te basto yo?- dijo mirándolo con una leve sonrisa, parecía esperanzada en convencerlo.

Él no pudo evitar levantarse y abrazarla por la espalda. Enterró la cara en su garganta, acariciándose el rostro con su suave melena, aspirando su olor. Ella era lo único que tenía y se sentía agradecido con la vida. Pero sabía que si alguna vez la perdía, su propia vida no valdría nada. Y lo que había surgido entre los dos desaparecía del mundo como si nunca hubiera existido.

- Sakura, quiero que tengas algo mío, para cuando ya no esté.

La notó estremecerse y la apretó mas a él.

- No digas eso.- dijo ella en tono amenazante.

Él quiso aligerar un poco la tensión.

- Es por estadística, soy hombre y mayor que tú.

- ¡He dicho que te calles!- dijo ella muy enfadada girándose sobre si misma, quedando frente a frente. La sábana se escurrió de su cuerpo y Kakashi ya no podía subir la vista. Sakura reptó las manos por su cuello y las pasó tras la nuca.

- Si quieres que tengamos un niño, está bien, - dijo con voz melosa enredandos dedos en los pelos cortos de la nuca -, pero si vuelves a repetir algo así- y tiró con fuerza de los pelillos -, me verás enfadarme de verdad.

Kakashi chilló y reprimió una lagrimilla. Sakura era muy perversa cuando quería, pensó frotándose la nuca. Después se dio cuenta de que ella había acabado por ceder.

- ¿Y cuando empezamos?- dijo el ninja impaciente subiendo las manos por sus caderas.

Sakura que seguía un poco enfurruñada se hizo a un lado y empezó a pasearse desnuda por la habitación haciendo cuentas con los dedos.

- En un mes habrá pasado el efecto de la inyección anticonceptiva. Tendría que hablar con Tsunade para no coger misiones en un tiempo, y después cuando nazca el niño, me gustaría estar con él los primeros años. Tal vez debiera volver mientras tanto al hospital. Oh, y tendría que hablar con Mariko-sama...- iba cavilando la joven.

Kakashi no sabía muy bien de lo que hablaba, Sakura pisaba tan enérgica que los pechos le rebotaban y él había quedado idiotizado, hipnotizado.

- Estaría bien quedarse un tiempo en la aldea ¿verdad?- le dijo ella ahora mas contenta.

El hombre ante la perspectiva de un nuevo tirón de pelos logró levantar la vista y mirarla a la cara. Y entendió lo que decía.

- Sí, estaría muy bien.- dijo él. Mas tiempo fuera de peligro, mas tiempo para estar juntos, mas tiempo para hacer el amor y ademas, menos tiempo cerca de Sasuke.

El entusiasmo de Kakashi la pilló por sorpresa al verlo lanzarse sobre ella como un tigre aplastandola contra la cama.

- Vamos a empezar ya.- le ronroneó en la garganta y Sakura tembló.

- Pero aun es pronto.- dijo ella en media risita.

- No hay que dejar de entrenar, Sakura-chan.- le susurró en los labios.

- Sí, sensei.- fue lo único que ella logró decir antes de su lengua la dejara sin aliento.

…...

Kakashi sabía que en una aldea pequeña como la suya los chismes volaban, ni alguien volvía herido de una misión o algún pueblo lejano entraba en guerra antes de que acabara el día, todo el mundo estaba enterado. Pero cuando se trataba de temas de alcoba, era cuestión de horas, minutos si era Ino Yamanaka la primera enterarse. Y claro, Sakura no podía guardarse para ella que buscaban ser padres. Y en un rato, teléfono en mano, Konoha entera estuvo informada. Todo eso lo dedujo por la forma en que Naruto golpeaba su puerta. Era viernes y si no abría pronto, tendría que poner una cortinilla durante todo el fin de semana.

- Naruto.- dijo el peligris a modo saludo.

- Kakashi-sensei.- lo imitó el rubio con los brazos cruzados y de muy mal humor. Sasuke, un poco atrás, y con las manos en los bolsillos los miraba a ambos de reojo.- Tenemos que hablar.

Al peligris le dio un tic en el ojo ¿Por qué para ponerse serio tenía que imitarlo?

- Pasad.

Naruto entró haciendo mucho ruido con los pies, y Sasuke lo hizo como por obligación, aunque por la obstinación en mantener las manos en los bolsillos el ninja mayor sabía que también venía enfadado. Apretaba los puños sujetándose.

Esos jovencitos.

- ¿Y bien?- dijo Kakashi mientras se sentaba en el sofá.

- ¿Qué es eso de que quieres preñar a Sakura-chan?- soltó de golpe el rubio.

-¡Naruto!- le corrigió Sasuke con un capón en la nuca.

Kakashi frunció el ceño. Podía tener paciencia pero si tocaban donde no debían...

- No creo que sea asunto tuyo, Naruto.

Su solo tono de voz bajó al chico a un nivel mas respetuoso.

- Lo que quiero decir, que, bueno, no estáis casados y …

El peligris abrió el ojo sorprendido. Eso no lo esperaba. Naruto conservador.

- Tú y Hinata tampoco lo estáis.

El chico se rascó la nuca y miró hacia otro lado. No era por falta de ganas pero la familia Hyuga estaba poniendo muchas trabas. Quizás cuando fuera Hokage...

- Lo que Naruto quiere decir, - intervino Sasuke -, es que si te pasara algo, Sakura quedaría desprotegida.

Kakashi asintió. Ya lo había pensado. Por alguna razón Sakura no tenía prisa en ser su esposa y él había dejado de insistir. Así que lo primero que hizo en el momento en que Sakura venció en el duelo contra el Hierro fue poner su casa y su dinero a su disposición. No podía evitar pensar en Kurenai y el hijo de Asuma. Y él no iba a correr riesgos.

- Eso está resuelto. - terminó por decir.

Naruto por una vez lo cogió rápido. Pero Sasuke se equivocaba, él no se refería al dinero.

- Sensei, ¿no sería mejor que estar casados? Así el niño podría llevar tu apellido. Él sabría quién era su padre.- su voz acabó bajando tanto que parecía que hablaba para él mismo.

A Kakashi le tocó la fibra sensible. Naruto se había criado sin madre ni padre. Y conocer que la identidad de su padre era nada menos que la del Cuarto, afianzó su propia identidad y su convicción de ser el sexto Hokage. Aunque él mismo había perdido a su padre siendo un niño, debía reconocer que para bien o para mal Sakumo formaba parte de él. No era difícil entender lo perdido que se habría sentido Naruto durante su infancia. El ninja se levantó, se acercó al chico y puso la mano en su hombro.

- ¿Por qué parece que quieres enterrarme?

Naruto lo miró y parpadeó. Después ante la mirada cariñosa de su sensei, cerró sus ojos de zorro y sonrió pícaro.

- Es por Sakura-chan, sensei.

Kakashi terminó por bajar la mano y asentir con su ojito feliz. Naruto le regaló una gran sonrisa de satisfacción. El peligris miró a Sasuke. Parecía mas relajado pero tenía la mirada perdida por la ventana.

Una semana después Sasuke les presentaría a su novia.

…...

Lo que nunca se hubiera imaginado era que Sasuke restablecería su clan fuera de Konoha. La chica, de Suna, no tenía inconveniente en mudarse pero por alguna razón el último Uchija quiso formar su familia en otro lugar. Fue una patada en los huevos para el Consejo. Después de todo, se quedaban sin el Sharingan.

Lo que Sasuke no logró evitar fue que Sakura le prepara la boda. Entre ella, Ino y Temari liaron a la novia, Naomi, Naoki o algo así, para hacer de su matrimonio una mega fiesta de unión entre aldeas. Sasuke estuvo desaparecido casi todo el tiempo. Los sentimientos de Kakashi eran contradictorios. Sabía perfectamente lo que le pasaba al chico, y no le hubiera gustado estar en su lugar. Desde luego era una buena idea poner tierra de por medio, pero no podía evitar sentir lastima. De nuevo tenía que romper, o al menos alejarse, sus vínculos mas fuertes. Esperaba que consiguiera ser feliz, de verdad, pensó apretando la mano de Sakura mientras Sasuke pronunciaba sus votos. Miró a su novia. Sakura estaba hermosa, era hermosa y él era muy afortunado. Naruto tenía razón. La haría su mujer ante la ley, justo después de que volvieran de visitar a Shuba.

…...

Kakashi y Sakura nunca iban juntos en una misión. Fue una petición a la Quinta y ella no fue difícil de convencer. Así que solo viajaban juntos cuando iban a visitar al niño del Arrozal y a la tumba de Lare. En esta ocasión Naruto no pudo acompañarlos y estaban solos. Y Kakashi no sabía si era por la primavera, el clima benigno, la vegetación esplendida o porque Sakura olía a flores. Pero no podía quitarle las manos de encima. A ese paso tardarían meses en llegar al Arrozal. Sakura lo miraba con ese amor que calentaba sus viejos huesos y él se derretía. Y esa sonrisa picara, de niña traviesa, lo desarmaba.

- Estoy ovulando.- dijo ella.

Él la miró perplejo. Era la invitación mas directa que le habían hecho nunca.

- ¿Ahora?¿Cómo lo sabes?- preguntó entre tímido y..., bueno, tímido.

Ella rodó los ojos.

- Empecé esta mañana, al salir de la aldea.- decía ella melosa enroscando los brazos alrededor de su cuello. Él seguía siendo tan alto que tenía que ponerse de puntillas para llegar a sus labios, o a la puñetera mascara.

- Umm, eso está bien...- su voz sonó mas grave de lo que esperaba.

Era raro pero saber que ahora, después de tanto tiempo, podía fecundarla, lo hacía sentirse mas hombre. Era una tontería, pero se sentía pletórico como un gallo de pelea. Ahora entendía la creciente euforia que le recorría las venas. Debían ser las feromonas. Por eso olía tan bien, pensaba mientras deslizaba los labios ya desnudos por la garganta tersa y suave. Le encantaba besarla ahí, en la linea del pulso, donde la sentía viva.

Sakura se lamentó y empezó subir las manos lentamente por el pecho hasta llegar a la cremallera del chaleco verde y tiró hacia abajo. Él hizo lo mismo pero aprovechando para deslizar la yema de los dedos por la piel cremosa que desnudaba poco a poco. Ella era cálida y suave. Las manos pequeñas se aventuraron bajo la camiseta negra que se pegaba al cuerpo del ninja como una segunda piel y se la sacaron por la cabeza, regresando en su recorrido despacio marcando la piel musculada hacia el ombligo. Él entremetió los dedos en la cinturilla de la falda y empujó hacia abajo apretando de paso sus nalgas. Ella rió bajito mientras él se agachaba y tiraba de sus pantaloncillos negros. Ella acabó por lanzarlos lejos junto con las sandalias.

Las manos grandes empezaron a jugar con el filo de sus bragas pero ella lo instó a levantarse cogiéndolo de la cara. Al erguirse ella lo besó suave, por obediente, y escurrió sus dedos mas allá del ombligo y tras acariciar la tensión en el pantalón soltó el botón. Ahora fue su turno se dejarse caer frente a él empujando la tela azul por sus piernas de acero. Las sandalias fueron detrás. Sakura quedó de rodillas frente a sus calzoncillos que palpitaban con vida propia. Entonces él se arrodilló también. Pasó una mano por su nuca bajo la melena rosada y otra por la baja cintura y, mientras atrapaba sus labios rosados con su boca ansiosa, la fue tumbando hacia atrás sobre la hierba lentamente. Sakura ronroneó satisfecha recibiendo su peso sobre ella y arrastrando su lengua sobre la de él. Kakashi bebió de su boca inclinando la cabeza, buscando un nuevo y mejor ángulo mientras ella se contoneaba bajo sus piernas frotándose contra él. Él soltó el bocado un momento para verla. Con los ojos brillantes y entrecerrados, las mejillas sonrosadas y los labios hinchados, era deliciosa. Apartó el pelo de su cara de muñeca y lo llevó tras la oreja. Sus dedos y sus ojos se perdieron un poco en los mechones rosa pálido. Era bendita. Cuando volvió a mirarla, ella lo esperaba curiosa. Y él cerró los ojos y regresó a donde debía estar, a su boca.

Los labios de ambos se fundieron hasta que no supieron donde empezaba uno y acababa otro. Las manos no quedaron atrás. Acariciando la piel, dando y recibiendo placer, el tiempo dejó de correr y sólo quedó sentir.

Kakashi bajó, a fuego lento, por la columna blanca de su garganta recreándose en lamer con la punta de la lengua la clavícula. Sakura jadeó ante la sensación de su lengua caliente y su aliento fresco. Le mordió el hombro, suave pero posesivo, ahogando un gruñido gutural sobre su piel maltratada. Y topó con el tirante del sujetador. Con los dientes lo agarró y tiró hacia un lado. Ella lo miró advirtiéndole de que no lo rompiera. No sería el primero. Él se hizo el desentendido, y siguió mordisqueando el tirante hacia abajo hasta llegar a sus pechos. El contraste de su piel pálida y el negro satén era dinamita. Ella tenía la culpa. Con la boca bajó la tela suave desnudando uno de los senos y sintió sus manos agarrarlo del pelo empujándolo hacia ella. Se disparó la señal de inicio de carrera y empezó a comérsela viva.

No bastaba boca, labios, dientes para abarcar su carne tierna, y los gemidos cada vez mas altos no provocaban mas que el hombre perdiera el norte. Buscó el otro seno y juntandolos ambos se los comía a pares. Sakura se arqueaba y se frotaba ya descarada contra su entrepierna. Kakashi sentía correr la pólvora por sus venas. Pasando las manos tras su espalda, terminó por desabrochar la prenda intoxicante y la piel desnuda, sin artificio, lo invitó al banquete sin cubiertos. Los areolas de un rosa mas oscuro y lo pezones distendidos le recordaron unos labios y una lengua que hoy todavía no había probado. Su boca fue en su busca.

La sintió jadear con violencia al llegar al filo de sus bragas. Y mientras se las sacaba la miraba. Le gustaba mucho hacerlo. Sakura siempre era tímida cuando él le daba atenciones por abajo. Pero en su carita ruborizada no podía disimular unos ojos oscurecidos por la lujuria. Kakashi quería oírla gritar su nombre en mitad del bosque. Y deslizó la prenda despacio haciéndola sufrir acariciando sus muslos torneados. Ella echó la cabeza hacia atrás victima de la impaciencia. Cuando llegó a las rodillas le sorprendió, Sakura dio una patada y se sacudió las bragas. A Kakashi se le escapó la risa y ella lo miró sonrojada y con el ceño fruncido. Ella tan contradictoria, era como estar con dos mujeres a la vez. Pero la risa se esfumó al llegarle el aroma de su mujer. Sería mejor volver por donde iba.

Y pasando las manos tras el trasero se acomodó entre sus piernas. La descarada las abrió mas para facilitarle el trabajo. La miró, esa era ella, su Sakura, caliente, húmeda, un animal sexual que vibraba como un instrumento musical bajo sus dedos. Y la besó, ahí, despacio, donde sabía que solo él había estado y que nunca nadie tocaría mas. Ella tan sensible, gemía, ahogando los grititos, soportando los escalofríos de placer. Ese era su sabor, almizclado y primitivo, que lo removía por dentro y hacia que su miembro golpeara entre sus muslos reclamando atención. Lento besó los labios mientras que acariciaba el vello crujiente. La otra mano reptó por su blanco vientre subiendo y bajando, calmándola. La lengua entró en la cavidad y ella lo agarró del pelo. Y comió, y comió con hambre feroz. La piel, fina y ardiente, latía bajo sus labios y las paredes de carne apretaban su lengua sorbiéndolo hacia el interior. Los dedos en su vello bajaron a ayudar, y un pulgar calloso empezó a jugar con clitoris inflamado. Kakashi sonrió sobre ella, cuando la oyó llamarlo una y otra vez, cada vez mas alto. Los pájaros salieron de los árboles en desbandada y él saboreó sus jugos. Ella era muy fuerte y tenía que sujetarla firme cuando el orgasmo la golpeó y su cuerpo convulsionó. No iba a darle tregua. Y siguió besando ahora despacio mientras la miraba. Ella la cosa mas bonita que había visto nunca. Con los ojos cerrados, el pelo cayendo en ondas sudorosas y las manos exprimiendo la hierba, sintió su corazón latir con fuerza dentro de su pecho. A esas alturas toda su sangre debería estar en la entrepierna pero verla así, totalmente entregada a él, vulnerable, aun tiritando tras la explosión de placer, le provocaba quererla tanto que la cabeza le daba vueltas.

La vio abrir poco a poco los ojos.

- Kakashi.- Su voz sonó tan dulce, rogándole, a él, lo quería a él, por entero.

Y con una sonrisa subió dispuesto a complacer a su mujer. Cuando llegó a su boca lo abrazó por el cuello pegándolo a ella, él sabía como de sensible se sentía en esos momentos. Su cuerpo bajo él se sentía tan bien. Entonces ella lo miró con esos ojos radiantes, felices y abrió las piernas. Codiciosa.

Él se levantó un poco y tras sacarse los calzoncillos se fue deslizando hacia su interior. Y soltó un lamento largo, profundo, de liberación. Iba a perder la cabeza.

- Sakura.- lamentó como drogado por las sensaciones que lo iban arrastrando.

Ella se mordía los labios, recibiéndolo en sus entrañas. Él dejó la frente descansar sobre la de ella mientras bombeaba lento, profundo, una y otra vez. Sintió sus temblorosas manos bajar por su espalda hasta llegar a sus caderas y lo agarró de las dos mejillas. Él gimió ronco y empezó a golpear mas rápido y mas duro. Apoyándose en las palmas de las manos sobre la hierba se levantó ejerciendo aun mas presión, invadiéndola aun mas ¿Hasta dónde sería capaz de llegar? La sacaba y la metía, y Sakura no hacía mas que chupar de él, ordeñandolo, reclamando su esencia. Y entonces Kakashi recordó y con una sonrisa tonta la besó. Ella entreabrió los ojos nebulosos y soltó el trasero para cogerle la cara. Y se besaron mientras pudieron hasta que el gusto en sus sexos fue demasiado delicioso para prestar atención a nada mas. Kakashi se soltó de su boca y empezó a martillear dentro de ella sin descanso, apretando los riñones, empujando y ella enroscó las piernas en sus caderas para no perder el impacto. Y la sintió oprimir contra él, las paredes latiendo, sorbiéndolo y ella se arqueó. Él perdió entonces el norte y quiso machacar su carne hasta clavarla en la tierra. Y esas sensaciones maravillosas se fusionaron todas en una sola, dolorosa y ardiente, que salió de sus testículos volviéndose una tortura exquisita atravesándolo por la espina dorsal, de la cabeza a los pies, dejándolo sin aliento. Abrió la boca dejando escapar un grito profundo desde el fondo de su pecho que dejó al bosque en silencio y los ojos se le llenaron de lucecitas de colores. En mitad de esa explosión la oía gemir como una niña, mientras se apretaba a él.

La combustión fue pasando dejándolo devastado. El placer extremo fue diluyéndose dejando un placer mas intimo y sensible, mas consciente del otro. Cada poro de su piel estaba en conexión con ella. Y abrió los ojos. Ella lo miraba, aun con la respiración agitada y con esa sonrisa que era el cielo. Te quiero, leyó en sus labios, porque a él todavía le zumbaban los oídos.

…...

Sakura tenía un trasero glorioso. No sería capaz de decírselo, le gustaba su cabeza sobre los hombros, pero debía reconocer que era algo de las cosas que la hacía mas deseable, entre otras, pensaba mientras acariciaba sus suaves nalgas con la mano abierta arriba y abajo. Le hacía gracia el bamboleo del músculo volviendo a su ser cuando soltaba la mejilla rechoncha. Sakura dormitaba boca abajo con los brazos cruzados bajo la cara. Desnudos a cubierto de la calor del mediodía bajo la sombra de un árbol, dejaban las horas pasar holgazaneando. En el bosque a esas horas, no se escuchaba ni a los pájaros. Kakashi podía contar con los dedos las veces que Sakura y él habían tenido ocasión de descansar, así entre sesión y sesión de sexo. Estaría muy bien quedarse por ahí, perdidos, intentando una y otra vez dejarla embarazada.

El hombre subió la mano golosa por la espalda masajeandola. Ella suspiró de placer y abrió los ojos. Kakashi sonrió ante las expectativas.

- Me parece que escuché el rumor de un río un poco mas abajo ¿No te apetece un bañito?- dijo Sakura con voz perezosa y ojos picaros.

Él inclinó la cabeza dudando y se preguntó como se sentiría estar dentro de ella bajo el agua.

- Vamos.- dijo poniéndose en pie de repente. Sakura parpadeó sorprendida y rió al bajar la vista y encontrarse con Kakashi-kun ya listo. A quién se lo contara no se lo creería. Y tras levantarse, ambos caminaron un poco siguiendo el sonido del agua.

No tardaron en encontrar un riachuelo. No era muy profundo pero lo suficiente para cubrirlos hasta la cintura, suficiente para refrescarse. Sakura se adelantó y tras probarla con la punta del dedo gordo se metió corriendo hasta la mitad mas o menos. Se sumergió y salió con el pelo mojado echado hacia atrás.

- ¿No vienes?- dijo ella.

El peligris la miraba con una sonrisa de tonto y asintió, pero al meter el primer pie en el agua se congeló.

Sakura al ver la expresión de su cara se giró. Y fue su perdición.

Kakashi la oyó gritar, como nunca lo había hecho, de una forma tan desgarradora y cruel que lo inmovilizó. Y él ni siquiera la había tocado. El que debía estar muerto.

De repente otro apareció tras ella y la palmeó en el muslo, y Kakashi despertó. Se lanzó hacia ellos con el Chidori rompiendo en el agua, gritando como poseído por un demonio que no la tocaran. Y al llegar a ellos, los tres se esfumaron. Y Kakashi quedó solo en el agua, buscándolos, buscándola. Y se sintió morir.