Gracias por los reviews. Espero que este capítulo aclare algunas dudillas y surjan mas, jaja.
Había pocas cosas que hicieran a Sasuke sentirse débil. Pero una de ellas, sin duda, era ver a Sakura desnuda bajo el agua. Las rodillas se le hicieron plastilina. Y sólo había una forma de devolverle la rigidez a su cuerpo. Con una mano la cogió la nuca, con otra un pecho y le metió la lengua hasta el fondo. Ella alcanzó a reír entre dientes antes de que Sasuke quisiera asfixiarla. La empujó contra la pared de la cueva y empezó a recorrer su piel mojada ansioso, nervioso, mojándose él también. Ella era cuidadosa con las manos y apenas rozaban su cuello esperando a que se calmara. Cuando Sasuke notó que los pulmones le iban a estallar tuvo que soltarla y ella aprovechó para cogerlo suavemente de la cara.
- Tranquilo, Sasuke. Estamos bien.- dijo con una sonrisa compasiva.
Él la miró dolorido.
- Lo siento, no pude llegar a tiempo.- dijo él murmurando sobre sus labios, mirando sus labios.
Y la miró a los ojos.
- ¿Dónde está?- preguntó él.
- Duerme afuera. Lo hará al menos hasta el mediodía.- dijo ella y entonces poco a poco su mirada se fue oscureciendo.
Sasuke conocía esa mirada. Era una invitación a que continuara por donde lo había dejado. La besó, mas lento pero igual de apasionado, tres meses era demasiado tiempo. Y esta vez ella le correspondió, con un hambre al principio disimulada. Pero él sabía cómo y dónde tocarla, y al poco Sakura reprimía los gemidos.
Sasuke quería tomarse su tiempo, degustarla, apreciarla pero ella siempre iba con prisas, imponiendo su ritmo frenético y salvaje, sin darle, sin darse ocasión a pensar. Y él se dejó arrastrar, como no podía ser de otro modo, había pocas cosas que Sakura no pudiera hacer con él.
Sus manos de mujer subieron por su cuello cogiéndolo del pelo y de forma abrupta fue a él al que empotraron en la pared. Sasuke era mas alto pero Sakura era mas fuerte y no era raro sentirse dominado por ella. Era una pantera feroz. La kunoichi lo despojaba de la ropa mojada mientras le mordía la mandíbula. Él jadeaba, echando la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Pero ella no iba a dejarlo respirar y agarrándolo de abajo lo obligó a centrarse. La mano frotó en su miembro ya rígido como el hierro y él entendió. Cogiéndola de la cintura se la sentó sobre sus caderas a horcajadas y al chocar los sexos ambos soltaron un alarido de placer reprimido. Sasuke volvió a girarse y la empujó contra la pared. Sakura se abrazó a su cuello y escondió la cara en su pelo negro mientras él la bombeaba con violencia. Fue rápido, demasiado, pero liberador. Sakura se desprendió del estrés de la última noche y Sasuke del miedo a perderla.
Después venía lo peor, al menos para Sasuke. Era un ritual triste y frío en el que ella se separaba de él y sin mirarlo a la cara comenzaba a vestirse. Podía ver en sus ojos verdes la indiferencia y él tuvo que mojarse la cara para no golpearla. En esos momentos la odiaba, pero duraba poco. Cuando volvía a mirarla y veía las cicatrices y las señales en su cuerpo, su ira se diluía. Y entonces lo odiaba a él, por dejarla, por morirse y dejarla sola.
…...
- ¿Cómo están tus hijos?- preguntó mas tarde Sakura con una media sonrisa mientras encendía una hoguera. Él había conseguido algunos peces y la miraba limpiarlos, serio sentado bajo un árbol .
- Están bien, el mayor ya ha despertado el Sharingan.- la mirada se desvió hacia el niño que dormía a pierna suelta . Era sobrecogedor el parecido. Ninguno de sus hijos se le parecía tanto.
- ¿Pero...?- dijo ella curiosa -¿Kento no tiene cuatro años?
Sasuke asintió.
- Casi cinco, es de la edad de Sakumo.
Sasuke volvió la vista a la joven con el pecho hinchido de orgullo. Sakura sonreía de medio lado.
- Estarás contento.- dijo ella tras dejar la hoguera y sentarse a su lado. Era pocas las veces que Sakura buscaba su calor y reprimió las ganas de echarle el brazo por lo alto.
- ¿Y Naomi?
- Ella está bien. Está embarazada de nuevo.- dijo él. Y Sakura sacudió la cabeza de buen humor.
- Pobre chica, piensas exprimirla como a una naranja ¿verdad?
- Ella no se ha quejado aun.- dijo él seductor, mirándola a los ojos. No pudo evitar que al tenerla tan cerca la vista se le fuera a sus labios.
Sakura escapó de su mirada magnética regresando la atención a su hijo.
- ¿Te importa si duermo un poco?- dijo ella echando la cabeza sobre su hombro.
Él soltó un umm y al poco sólo se escuchaba la respiración tranquila de ella. Sasuke la miró. Si no fuera por la sombra púrpura bajo sus ojos y su chacra bajo mínimos parecería que echaba un siesta por pura pereza. Era una táctica que había adquirido en esos años de vida perra. Nunca mostrar debilidad.
Pasó despacio el brazo tras la espalda y la acercó mas a él. Sakura gruñó entre sueños y Sasuke sonrió. Hasta durmiendo era arisca con él. Miró al niño. De nuevo se había desarropado y dormía panza arriba desnudo. Tuvo el impulso de levantarse y taparlo pero Sakura se despertaría. Así que dado que aun no hacía frío optó por no moverse. Ver a Sakumo tan tranquilo le provocaba sentimientos contradictorios. Él era inocente y no tenía la culpa de que su madre tuviera que viajar continuamente para protegerlo. Pero el parecido a su padre era tan inquietante que no podía evitar que el niño le repeliera. El propio sentir hacia Kakashi lo contrariaba, si bien, por razones obvias hacia años que no era santo de su devoción, cuando se encontró por primera vez con Sakura después de haber desaparecido y le dijo que había muerto, se sintió profundamente mal. Siempre había tenido la percepción de que era de esa clase de intocables como su hermano Itachi a los que nadie podía vencer. Y que fuera precisamente Tobi quién lo hiciera pues le removía por dentro, como si él mismo hubiera tenido que ver. Quizás era su conciencia. Hubiera estado bien calmar esa rara sensación descuartizando a ese malnacido pero por desgracia llegaba tarde. Sakura ya lo había hecho por él. Literalmente, según dijeron los informes de Naruto.
Quiso despejar su mente mirando a la kunoichi que dormía sobre él. Tras el baño, se había puesto un yukata sencillo de algodón gris. No sabía por que había cogido la costumbre de vestir como un hombre, suponía que para pasar desapercibida, por el mismo motivo que se teñía el pelo de oscuro. Pero viendo sus senos rosados sobresaliendo descarados bajo el cruce de telas era muy difícil pensar que engañaba a nadie. Y de nuevo su cabello rosa. Cogió un mechón entre sus dedos. Hacía tiempo que no la veía con su color natural, y a él le sorprendió encontrarlo agradable. De niña le había dado un aspecto de muñeca frágil y ahora..., ahora la echaba de menos.
- ¿Qué haces?
Sasuke miró frente suyo. Sakumo se había despertado y lo miraba a solo un paso con cara de pocos amigos. Ni siquiera lo había oído llegar.
- Guarda silencio chico. Tu madre necesita descansar.
El niño lo retó con la mirada. Solía hacerlo y aunque delante de Sakura le guardaba respeto en las ocasiones en que se encontraban solos no dudaba en mostrarle su aversión. Era un gallito de pelea.
Sin decir una palabra se arrodilló frente a su madre y le abrió el yukata. Y Sasuke los ojos de par en par. Quiso desviar la mirada hasta que vio el vendaje que cruzaba entre los pechos. El niño con una habilidad pasmosa descubrió la espalda y le sacó las vendas. Sakura se movió incómoda y se despertó, pero no dijo nada, solo mirar lo que su hijo hacía. Sakumo en total silencio se dedicó a deshacer las vendas, aplicar un ungüento en la espalda y a volver a colocar un vendaje limpio. Sasuke estaba con la boca abierta. A su edad él, ante una herida, como cuando se caía y se le pelaban las rodillas, solo era capaz de llorar y esperar a que Itachi lo cargara a la espalda. Sakura sonreía con orgullo y mirando a Sasuke le guiñó un ojo. Éste los rodó quitandole importancia, pero era imposible no reconocer las capacidades del niño.
- Ya está.- dijo por fin Sakumo al terminar.
Sakura asintió y le acarició el pelo.
- Gracias.
El niño solo se alzó de hombros como si no supiera de lo que hablaba y se alejó con las vendas sucias. No sin antes lanzar una mirada oscura hacia el ninja mayor. No pasó desapercibida para ninguno de los dos adultos.
- No se lo tengas en cuenta.- dijo Sakura mientras se ponía en pie.
Sasuke hizo lo mismo.
- Me pregunto por qué le caeré tan mal.
La joven lo miró como si estuviera loco. Tampoco es que le cayera mal a todo el mundo ¿no? Al final ella sacudió la cabeza y sonrió con pocas ganas.
- Es normal. Al fin y al cabo solo nos tenemos el uno al otro. - dijo convencida de lo que decía.- Vamos a comer.
Sasuke la vio alejarse hacia la hoguera ¿Por qué tenían que ser las cosas así? Sakura parecía estar viviendo el destino de otra persona. Ella estaba destinada a ser dulce y feliz al cobijo de su aldea, no huyendo de asesinos y cazadores, ganando tiempo hasta que su hijo se hiciera adulto y pudiera defenderse por si mismo. Todo por el capricho de un megalómano. Y con un suspiro se acercó a ellos para comer algo de ese pescado.
…...
Sasuke los acompañó ladera abajo. Sakumo corría delante de ellos mas contento. Sakura tenía razón. El niño solo necesitaba ver a su madre despierta y con buena salud para ser un feliz como cualquier chico corriente de su edad.
- Él me pregunta por ti a veces.- comentó Sasuke de repente. Vio los hombros de su compañera tensarse.
- Dile que estamos bien.- dijo ella. Su voz sonó fría pero el dolor se filtraba entre las palabras.- Dile también que deje de seguirnos. Con la escoria del Sonido ya tengo bastante.
Sasuke sacudió la cabeza con humor.
- Estamos hablando de Naruto. Si te quiere de regreso en Konoha, créeme, lo conseguirá, tarde temprano. Y mas aun ahora que es Hokage.
Sakura se puso a la defensiva.
- Yo no voy buscando poder, ni venganza ni cambiarme de ojos, Sasuke. Yo protejo a mi hijo y a mi aldea.- Y caminó mas rápido dejándolo atrás.- Dile que tendrá que matarme antes de ponerle la mano encima a Sakumo.
El hombre gruñó. Se lo tenía merecido ¿Quién le mandaba hacer de intermediario de ese idiota? Si ella quería seguir su via crucis sola y sin ayuda pues haya ella. La kunoichi alcanzó al chiquillo y le revolvió el pelo. Sakumo salió corriendo.
Era sencillo intentarse engañarse a si mismo pero por desgracia Sakura y el niño eran mas importantes para él de lo que le hubiera gustado.
- ¿ Cuándo te encontraste con los del Sonido?
Parecía que Sakura iba a ignorarlo, pero fue ralentizando el paso hasta que quedó a su altura de nuevo.
- Hace mas de un mes. Pero fueron pocos y solo rastreaban. Mientras Kabuto esté al mando no hay peligro.
Sasuke la miró contrariado. Sakura padecía del síndrome de Estocolmo. O quizás tenía razón y ese mierda de medic-nin velaba por la cabeza de su compañera. Desde luego si algo le pasaba a esa basura se levantaría la veda y Sakura estaría realmente en aprietos.
Al llegar a los arrozales sus caminos se separarían. Él tenía que regresar a su aldea y volver a la vida cotidiana. Sakumo se perdía entre los arroyos y volvía mojado hasta la cintura. Sakura no hacía mas que sonreír. Era su debilidad y lo consentía. Sakumo le devolvió la sonrisa y Sasuke pudo ver que no era tan parecido a Kakashi como pensaba. Él nunca pudo ver bajo la máscara pero había una tristeza en sus ojos, tan parecida a la suya, que hacía imposible una sonrisa así en el ninja copia. Esa sonrisa radiante y alegre era de Sakura. De la Sakura de los buenos tiempos. Ahora su boca de mujer era cálida y reconfortante pero había perdido la inocencia y la alegría. Kakashi se las llevó.
Por fin el camino se abrió en dos.
- Ten cuidado, Sasuke.- dijo ella mirándolo por encima del hombro. A pesar de todo se preocupaban uno por el otro.
El ninja se alzó de hombros como si con él sobraran las prevenciones.
- ¿Necesitáis algo?- dijo riendo entre dientes. Sakura le lanzó una de esas miradas que podrían atemorizar al mas aguerrido pero para Sasuke era de broma. La primera y única vez que le ofreció dinero si se asustó de verdad, esa mujercita de pelo rosa lo golpeó tan fuerte en la mandíbula que sintió despegarse la cabeza del cuerpo. Para colmo tuvo que esperar un día entero con la mandíbula desencajada a que se le pasara en enfado y se dignara a curarlo. Claro que él se desquitó por la noche follándola hasta que fue a ella a la que se le desencajó la boca.
Sasuke la miró sugestivo. Ella gruñó y se marchó. Sakumo le lanzó una mirada curiosa a ambos y sin decir palabra fue tras su madre.
Mientras la veía alejarse fue frunciendo el ceño. Sakura era buena ocultando su rastro. Si no quería volver a llegar tarde la siguiente vez que el Jubi despertara tendría que buscar la forma de seguirle la pista a distancia. Realizó una invocación y un halcón se posó en su hombro.
- Síguelos sin que te detecten.
El animal alzó el vuelo. Sasuke tras un profundo suspiró comenzó su regreso a Suna. Tenía pendiente una investigación. El asalto a los aposentos del Kazekage tenía a todos nerviosos.
