La cuarta voz es la Sakura del pasado. Aviso de que el capítulo es violento.
Sakura cerraba los ojos con tanta fuerza que la sangre le golpeaba las sienes como un yunque.
Todo era una pesadilla. Todo era mentira. Paralizada por el miedo, encogida contra la pared asquerosa, no sentía mas que frío en la espalda. Pero por mas que apretara los ojos no podía borrar la imagen de Kakashi asesinado por Tobi. Y lo oía. El grito de dolor era tan desgarrador que le abría las entrañas en canal. Ese sonido horrible estaba tan adentro de ella que retumbaba una y otra vez en las paredes de su cráneo como un eco interminable. Se oprimió la cabeza con ambas manos, se la reventaría con tal de dejar de escucharlo morir. De repente un sonido se deslizó a través de su mente nublada. Algo metálico. Un cerrojo oxidado descorriéndose.
Abrió los ojos y no vio mas que penumbra. Y unos pies acercarse a ella. La bilis subió por su garganta empujando su rugido demente.
- ¡Asesino!
Saltó como una pantera y con las manos desnudas se abalanzó sobre la mascara naranja. Y a mitad del salto los músculos se volvieron de mantequilla y la fuerza se evaporó sin mas. Cayó de rodillas, y apoyándose con las palmas de las manos en el suelo sucio de la celda, luchó por respirar. No podía ni sujetar el aire en los pulmones. Se miró el muslo. Tenía una marca a fuego, un sello que disolvía las conexiones de chacra. Dolía, quemaba como el infierno.
- Veo que el sello de Kabuto va haciendo efecto, mi querida amiga.- dijo Tobi acuclillándose frente a ella.- Te mantendrá tranquila mientras jugamos un poco.
Sakura lo miró. Tenía la vista borrosa y el flequillo húmedo sobre la cara no ayudaba. Sólo veía algo naranja y le escupió.
- Voy a matarte.- A Sakura su propia voz le sonó desconocida, era como la de otra persona, otra cosa.
El Akatsuki se limpió la saliva de la máscara.
- Muy bien, pero otro día. Ahora sé cariñosa.
Y de forma abrupta la cogió de las muñecas y la tumbó hacia atrás echándose sobre ella. Sakura gritó, la ira se escapaba inútil por su boca, pataleando, intentando quitárselo de encima. Sin un gramo de fuerza en su cuerpo, hasta el peso del hombre la asfixiaba. Sólo podía gritar, y gritar, hasta que le sangrara la garganta. Cuando lo sintió abriéndole las piernas con la rodilla, entró en pánico. De nada sirvió su formación durante tantos años como kunoichi. Un miedo ancestral tensó de forma instintiva todo su ser, y empezó a recular hacía atrás.
- Vamos, mujer, hoy estoy un poco cansado, no te pongas difícil. - Y agarrándola de las caderas tiró de ella.
- ¡No me toques!¡No me toques!- El grito se fue volviendo lamento, y el lamento, llanto, cuando vio que todos sus esfuerzos eran en vano.
Tobi la penetró de una sola vez. El dolor la paralizó, al abrirse a la fuerza su intimidad. Intentó alejar la cara, cerró los ojos, y se mordió los labios hasta que saboreó su propia sangre, recibiendo una y otra vez en su cuerpo tenso como el hierro las embestidas. Estaba tan debilitada por el miedo que el hombre pudo sujetar sus manos sobre su cabeza y sobarla. A Sakura le vinieron ganas de vomitar. Sólo momentos antes las manos de Kakashi habían estado en su lugar y Tobi estaba mancillando de forma repulsiva su recuerdo sobre su piel. Si pudiera morir, así, sin mas, ¿no sería buen momento ahora?
El rostro severo de Kakashi se filtró en su cerebro aterrorizado y abrió los ojos de golpe. Tobi jadeaba. Al menos la máscara evitaba que le echara el aliento en la cara. Y lo golpeó con la frente con todas sus fuerzas. La sacudida fue mas dura de lo que cabría esperarse, y el Akatsuki la miró sorprendido.
- ¡Voy a matarte!- Le gritó la kunoichi irguiéndose lo que podía, revolviéndose como un animal, brincando como un caballo salvaje, rechinando los dientes.
Si no hubiera llevado aquella máscara le hubiera arrancado los ojos con la boca.
- Tenlo por seguro, bastardo, que te mataré.
Por lo visto a él no le gustó que lo dijera tan convencida o quizás fue el golpe en la frente. La cogió por la nuca y la acercó a su Sharingan.
- Puedo hacer que te resulte un millón de veces mas doloroso.
- ¡Muérete ya!
Y el Tsukuyomi la tragó.
...
Sakura perdió la noción del tiempo, y no le importó. Sumergida en una sensación pútrida era como estar muerta, pero sin descanso. Los muertos no sufrían así, seguro, se consolaba su mente enferma, pensando en Kakashi. En un perpetuo letargo, su cerebro se asqueó de su cuerpo y lo evadía. Debía haber muerto y todo hubiera acabado.
Kakashi solo estuvo unos minutos bajo ese jutsu y permaneció una semana en coma. Pero Tobi calculaba hasta el último segundo en el que su mente parecía empezar a quebrarse y entonces la liberaba. Y una vez y otra la torturó. Ella sabía que aprovechaba esos momentos para violarla, lo sabía por el dolor entre sus piernas y por el olor nauseabundo que dejaba en ella. Pero el asco se podía sobrellevar. Lo que la tenía aterrada era terminar por perder la razón ¿Cuántas veces y de cuántas formas distintas tenía que ver morir a Kakashi hasta volverse loca? Las alucinaciones se sentían mas reales que la oscuridad de la celda, el olor a moho y a orín. El mundo creado por ese monstruo, en rojo y negro, se metía en la piel y continuaba disolviendo su cordura mucho después de haber salido él de la prisión. Sólo el sonido a hierro de la cancela la devolvía a realidad y de nuevo la abría de piernas y la sumergía en esa pesadilla interminable.
El Akatsuki se lo tomaba con calma y tenía mucha imaginación. Las ilusiones incluían a sus amigos unas veces y otras veces a su familia, pero siempre estaba presente Kakashi. Y Sakura tenía que ver como moría de tantas maneras distintas, que temía olvidar cual era la real. Y es que lo único que la ataba a la realidad, como un frágil hilo, era la absoluta convicción de que mataría a ese hombre de la misma forma.
De nuevo el sonido chirriante, el hierro oxidado corriéndose a un lado. Sakura empezó a arrastrarse hacia un rincón . La cogieron por los hombros y la empujaron contra la pared. Con mas suavidad de la que acostumbraban.
- Sakura.
La curiosidad le hizo abrir los ojos. Y se encontró de frente con el ojo de Orochimaru. A estas alturas ya no provocaba temor en ella, no provocaba nada.
Kabuto alargó la mano hacia su vientre y ella pegó el culo a la pared. Él, con la vista en otra parte, volvió a acercar la mano y sin tocarla aplicó su jutsu médico. La joven abrió los ojos de par en par, y sin poder detenerlas, las lágrimas corrieron por sus sucias mejillas. Ambos con la mirada alejada del otro permanecieron en silencio mientras la inflamación y las hemorragias iban sanando. Al acabar y el médico retirar su chacra Sakura no pudo contener un gemido de alivio.
- Toma, llevas dos días sin beber agua.- dijo Kabuto alargando un vaso de hierro. Ella lo miró incrédula, primero porque le daba la impresión de llevar mas tiempo allí. Y luego desconfiando del líquido que le ofrecía.
Él se la acercó a la boca. Al apartarse ella bruscamente mojó sus labios y la sed atravesó su garganta como lava. Sin ser muy consciente agarró el vaso con ambas manos y se lo bebió de golpe. Kabuto se lo llenó una vez mas. Ella se lo bebió y le alargó el recipiente vacío pidiendo mas.
- Basta, necesitas comer. Bajarás con las demás. Ahí tienes algo de ropa.
La joven no miró hacia donde señalaba.
- ¿Por qué?- gimió la mujer.
El rostro de serpiente no se inmutó. Pero ella quería saber.
- ¿Por qué?¿Por qué a Kakashi?
Hubo un leve temblor en los párpados pálidos del medic-nin. Finalmente suspiró y dijo.
- Es mejor que te vayas haciendo a la idea. De ahora en adelante éste será tu hogar y nosotros tu familia.
Y tras decir esto salió dejando la puerta abierta.
Sakura no reaccionaba. La convicción de Kabuto la había desarmado. Y la desesperación, hasta el momento adormilada por el dolor, empezó a devorarla sin control. Miró sus manos. Moriría antes de seguir ahí.
Pero entonces las manos comenzaron a picarle. Las cerró y las abrió y la garganta de Tobi apareció entre ellas. Era una alucinación producto del continuo estrés al que su cerebro estaba siendo sometido. O un vaticinio. La angustia fue pasando, fue mutando, fue volviéndose otra cosa mas oscura, agría y obstinada. Un odio básico y visceral.
Miró a su lado. Había una túnica de sarga y unas sandalias de esparto.
...
Sakura se adentró en los pasillos que parecían cavernas apunto de derrumbarse. Se podía llegar al resto de presas con solo seguir su olor. Muy parecido al suyo pero mas rancio.
Cuando llegó al final del túnel la escena la sobrecogió. Un centenar de mujeres se peleaban por las migajas que les lanzaban desde arriba los carceleros. Todas estaban a medio vestir y la mayoría estaban descalzadas. Por lo visto había recibido un trato de favor por parte de Kabuto. Nadie se percató de su presencia. Estaban demasiado centradas en robarse algo de alimento entre ellas.
A pesar del aturdimiento causado por las constantes torturas de Tobi empezó a comprender donde estaba y porque.
Akatsuki o lo que quedaba de ellos había seguido con su plan enfermizo sin que la Hoja y el resto de países se percatara. Usando a las mujeres que no se pudieron rescatar como hembras de cría, creaban recipientes aptos para los bijuu.
Buscó embarazadas pero no las encontró. Lo que si descubrió es que a varias les faltaba una mano. Instintivamente se frotó la muñeca derecha.
Desde luego no iba comer nada de esa escoria pisoteada pero cubriéndose la espalda con las paredes laterales se fue acercando para investigar la construcción. De forma circular solo había una entrada a nivel del suelo pero según iba subiendo la vista llegó a contar hasta cinco terrazas concéntricas cada vez mas pequeñas donde se distinguían a los guardias, ninjas del Sonido. No había ventilación, lo que explicaba que el ambiente fuera irrespirable. La oscuridad era casi total, solo algunas antorchas evitaban que las mujeres chocaran entre si. Y con esa poca luz pudo ver en las presas la misma marca que tenía ella en el muslo.
Ese maldito jutsu disolvía el chacra volviéndolo inestable. Para ella como para cualquier kunoichi, si no se podía concentrar y dirigir la energía con libertad, la fuerza se limitaba a la adquirida en los entrenamientos. Y ella no tenía en esos momentos ganas ni de caminar. Sólo una necesidad aguda y perforante la empujaba a buscar una vía de escape. Tenía que ser capaz de pedir auxilio a la Hoja.
De repente se dio cuenta de que su presencia había sido percibida. La comida se había acabado con rapidez y ahora ella era la novedad. Ella y su condenado pelo rosa.
Todas las mujeres la miraban y la habían comenzado a rodear. Se sentía como una manada de depredadores que la recorrían de arriba a abajo con la mirada, perdida y desesperada. Sakura se puso en guardia.
Las primeras que se lanzaron habían sido kunoichis, se delataron de inmediato en el ataque, en silencio estudiaban las reacciones de la nueva para atraparla. Pero los movimientos eran lentos y nada precisos, era como si estuvieran borrachas. La pelirrosa pensó que era a causa de la debilidad. Desconocía cuanto tiempo llevaban hacinadas, probablemente años. Y ella estaba relativamente mas fresca. Así que pudo esquivarlas con facilidad. Algunas eran mancas y otras tenían claros signos de tortura en sus rostros.
Sakura intentaba no herirlas pero el número de contrincantes iba aumentando y ella no tenía tiempo para eso. Tenía que salir de allí ya. El grupo que se había quedado atrás se unió a la pelea y la cosa se puso complicada. Eran civiles y gritaban furiosas.
- ¡Cogedla, cogedla!
Sakura cada vez rechazaba los golpes con mas violencia y el desgaste comenzó a hacer mella. Hasta que recibió el primer puñetazo en la cara. El golpe la empujó algunos metros y la detuvo una patada en los riñones. Iba a caer de rodillas pero la cogieron del cuello y la alzaron al vuelo.
Abrió los ojos. Una mujer enorme con la cara desencajada le apretaba la garganta con todas sus fuerzas. Sakura miró hacia lo alto. Los carceleros permanecían impasibles como esperando algo. El resto de la jauría siguió gritando, azuzándo para que terminara de rompérselo. Otras se unieron y la golpeaban repetidamente en cualquier parte, en el pecho, la espalda, el estómago... De repente algo dentro de ella latió y una fuerza telúrica rugió en su interior. Levantó las dos manos y golpeó a su agresora en la cara interna de los codos partiendole los brazos. La mujer se echó para atrás gritando. Al poner el primer pie en el suelo la pelirrosa se giro sobre si misma y atacó a las mujeres a matar. No tardaron mucho en salir en desbandada. Pero a Sakura ya no la detenía nadie. Golpeaba sin cesar a su victima hasta que esta perdía el conocimiento y se tiraba a por otra. Una ansia venenosa le fue nublando la razón y solo encontraba satisfacción machacando a esas desconocidas. La euforia la fue cautivando, reventar a esas desconocidas era delicioso, ahogar la pena en el dolor de otro era muy seductor. Ellas pagarían por lo que le habían hecho a Kakashi.
Iba a abrirle la cabeza a una con una piedra pero alguien le sujetó la mano. Miró a la valiente que se atrevía a tocarla pero se encontró con un frustrado Kabuto.
- ¿Qué estás haciendo?- le gritó el hombre.
Sakura abrió los ojos perpleja ¿Qué quería decir? Y miró a su alrededor. Varias yacían muertas y otras gemían arrinconadas contra la pared. Pero todas la miraban con expresión aterrorizada. La kunoichi empezó a reír de forma histérica y demente.
- ¿Y qué se suponía que debía hacer? ¿Dejar que me mataran?
Kabuto aprovechó que la tenía cogida por la muñeca para ponerla en pie. Sakura soltó a su victima pero no la piedra. En el pueblo algunos niños aplastaban serpientes con rocas como aquella.
-Tú no eres como ellas, Sakura. No eres un animal.
La joven frunció el ceño. Era el colmo del cinismo.
- ¿Y quién las ha vuelto así?- dijo señalándolas con intención.
Kabuto la soltó y empezó a caminar.
- No voy a discutir aquí contigo. Sígueme. Te llevaré a otra parte.
A pesar de todo, Sakura le tomó la palabra. Ya les había enseñado quién mandaba pero sabía que en el momento en que cerrara un ojo la degollarían. Según se alejaba se dio cuenta de algo. Esas mujeres estaban fuera de la humanidad, al otro lado, en un camino de no retorno. Y ella por un momento había cruzado esa linea. Y se asustó. Tenía que salir de allí.
…...
Los nuevos aposentos no podían llamarse reales pero al menos no olían a corrupción. Y era difícil teniendo en cuenta que no había ninguna ventilación. Sospechaba que estaban bajo tierra, no era posible que no entrara ni un solo rayo de sol por ninguna parte. Y había un camastro. Bueno, dos. La celda era compartida. Lo supo al ver a una joven sentada en el suyo. Se asustó al ver a Kabuto y se arrinconó en la cama con las rodillas flexionadas.
- Te quedarás aquí de momento. -le dijo el medic-nin a la kunoichi ignorando a la otra presa.- No te corresponde aun, pero es mas seguro.
- Puedo cuidarme sola.- gruñó la pelirrosa.
- No es por ti por quien me preocupo. - dijo el hombre. Sakura vio un destello de humor en sus ojos amarillos y sacudió la cabeza. Estaba entre locos.
Cuando la serpiente se marchó cerrando la cancela tras él, se centró en la mujer sentada frente a ella. Era mas joven, por lo que dedujo que fue secuestrada siendo una niña. La miraba entre desconfiada y curiosa. Pero no desprendía ese aura demente de las demás presas.
La pelirrosa se sentó en lo que iba a ser su cama, pensando que no debía tener muy buen aspecto después de la pelea de perras. Se frotó el cuello. No tardaría en ponerse negro como el carbón.
Finalmente la chica habló.
- Hace mucho tiempo que no llega alguien nuevo.- dijo la muchacha con una sonrisa . A Sakura su voz le sonó como la de los ángeles. Algo se rompió dentro de ella y empezó a temblar. Se ocultó bajo el flequillo pero no pudo detener el llanto silencioso.
La joven se levantó y se sentó junto a la recién llegada.
- Tranquila, tranquila. Ya no te harán mas daño. Ni a ti ni a tu bebé.- decía mientras le frotaba con cariño la espalda.
Sakura alzó la vista y parpadeó sacudiéndose las lágrimas.
- No estoy embarazada.
La chica la miró confundida.
- ¿Aun no? - Y preguntó con cautela.- ¿Y por qué estás aquí?
Sakura bajó la mirada. La joven estaba embarazada de poco tiempo pero su vientre había empezado a hincharse entre sus delgadas caderas. La joven se cubrió protectora con los brazos. La kunoichi la miró de nuevo a la cara, no quería perder su confianza.
- En el otro lado querían matarme.- dijo señalando tras la celda. Intentó que su voz sonara sincera y tranquilizadora. Y surgió efecto.
La joven miró hacia el exterior.
- Vaya, se están poniendo las cosas tensas por allí.
- ¿Quiénes son?- preguntó Sakura.
La chica la miró de arriba a abajo deteniéndose en su pelo.
- Te han cogido hace poco ¿verdad? No había oído hablar de nadie con el pelo rosa.- y cogió un mechón con suavidad.
La kunoichi se alejó sutilmente, era pronto para familiaridades.
- He estado sola hasta ahora y por lo visto no les caí bien.
La joven meditó durante un instante si hablar o no.
- Son las que no logran embarazarse.
Sakura abrió la boca estupefacta ¿A eso se resumía todo?
- A otras las mantiene aparte porque no dejaron crecer sus barrigas.
La pelirrosa asintió comprendiendo y empezó a sentir lastima por ellas. Un poco.
- Es mejor dejarlo hacer, y criar a los niños. Él te trata mejor y te da de comer.
En el interior de la kunoichi las tripas empezaron a revolverse, en una mezcla de hambre, asco y odio. Tobi era un demonio.
- Pero si desobedeces y pierdes al bebe o lo matas al nacer, vuelves al principio y Kabuto sigue torturándote.- terminó de decir abrazándose a si misma sobrecogida por los recuerdos.
La kunoichi analizó a su compañera de celda. Era bonita, de piel tostada y cabello claro. A la luz del sol se vería dorado como el de Naruto. Sus ojos claros eran bastante inocentes a pesar de todo. Era inconcebible. Y lo que mas agradeció era ver que a simple vista no había cicatrices ni señales de violencia.
- ¿Cómo te llamas?- dijo poniéndole una mano en el hombro.
La chica salió de su estupor.
- Chihiro.
- Yo soy Sakura.- dijo la kunoichi intentando parecer agradable.
- Claro. No podía ser de otra forma.- rió bajito Chihiro mirando su pelo.
Sakura se alzó de hombros y rió también. La risa de ambas perdió fuelle con rapidez pero fue sanadora. La pelirrosa miró a su compañera con cariño.
- Me alegro de haberte conocido. Aunque sea en una mierda de sitio como este.
La chica asintió complacida.
- Yo también.
…...
Los comedores de las presas embarazadas era distintos, se les podía llamar comedores. Sakura se empezaba a acostumbrar a la falta de oxigeno y luz, y vio las bandejas metálicas donde una fila de presas se servían su ración. Sus tripas sonaron vergonzosamente. Chihiro rió.
- No te cortes, Sakura, podrás comer hasta que te hartes.- dijo la joven empujándola con la mano en el hombro.
La kunoichi se dejó guiar sin quitar la vista a su espalda. Mientras caminaban entre las mesas, la pelirrosa sintió la mirada curiosa de las demás mujeres. No había animadversión en ellas. Caminaron un poco. Chihiro buscaba a alguien.
- Mamá.- dijo de repente. Sakura se congeló. La muchacha saludaba a una mujer mayor con el mismo cabello de color trigo. No pudo evitar fijarse en su abultado vientre.
La mujer levantó la vista de su plato de comida y regaló una sonrisa amarga a su hija. Y entonces vio a la joven que venía con ella.
- ¿Y tú?
Sakura se tensó.
- Es mi nueva compañera de celda, mamá. Se llama Sakura.- dijo Chihiro empujándola un poco hacia la mesa.
La kunoichi bajó la cabeza a modo de saludo y la mas mayor respondió igual.
- Puedes sentarte aquí si quieres.- terminó de decir la mujer señalando enfrente suyo. Las mujeres que compartían mesa le hicieron sitio sin levantar la cabeza.
- Vamos, - dijo Chihiro animandola de nuevo para que se sentara -, te traeré algo.- Y se alejó hacia las bandejas .
Sakura se sentó frente a su madre. No podía relajarse, tenía la sensación de que de un momento a otro se le iban a saltar encima. Pero fijándose detenidamente en las mujeres que la rodeaban se dio cuenta de que eso era poco probable. La mayoría estaban en avanzado estado de gestación. La kunoichi ahogó un gruñido interior.
Tobi no podía ser tan fértil ¿Realmente todos esos bebes iban a ser portadores del Sharingan? Observó con disimulo las puertas y las escaleras. Ninjas del Sonido.
- Eres una kunoichi. - dijo de repente la mujer rubia.
Sakura la miró duramente. Sería mejor para ella mantener la boca cerrada.
- No me mires así.- amenazó Chiharu . Las demás mujeres se echaron a un lado despacio. - Eres demasiado evidente. Si no andas con cuidado tendrás que aprender a comer con una mano.
La pelirrosa no comprendía.
- A las kunoichis les cortan una mano para que no puedan realizar sellos.
Sakura apretó los puños bajo la mesa. Aun había veces que sentía el vacío en su antebrazo derecho.
- Pero con esta mierda en el muslo es imposible controlar el chacra.- dijo la pelirrosa.
La mujer mayor la miró con detenimiento. Era la primera vez que escuchaba su voz. Sakura sintió como la analizaba y empezó a incomodarse. Esa mujer también había recibido algún tipo de adiestramiento.
- No hay nada imposible, pequeña.- dijo la mujer finalmente.- Ya te darás cuenta conforme vayan pasando los días. Si sobrevives, claro.- dijo volviendo la atención a su comida.
Sakura escuchó al animal dentro de ella gruñir de nuevo. No aguantaba las amenazas. Suspiró intentando tranquilizarse. Notaba que estaba cambiando, algo interior arañaba las paredes queriendo salir y tomar el control. Pero había visto el resultado poco antes y no lo iba a permitir. Sus fuerzas estaban reservadas para Tobi.
- Toma, ya no queda solomillo ni caviar.- dijo Chihiro que había llegado en ese momento mientras le ponía un plato delante.
Sakura la miró, miró el plato y de nuevo a ella.
- ¿Quieres que coma esto?- dijo perpleja. Era una masa gris sin forma ni olor, no podía intuirse con que ingredientes se había elaborado.
La joven rió entre dientes mientras se sentaba junto a su madre.
- A la víbora le gusta que mantengamos la linea.- dijo bajito. Recibió un codazo por parte de su madre. La joven se metió una cucharada del menjunje incitándola a imitarla.
Sakura cerró los ojos y se metió una cucharada de golpe. El asco no llegó. Era totalmente insípido, como masticar un pedazo de plástico. Y se lo tragó. De repente su estómago se retorció dolorosamente. No sabía si era a causa del "alimento" o del hambre. Y probó suerte con otra cucharada. Para su sorpresa el dolor comenzó a menguar.
- ¿Lo ves? - dijo Chihiro guiñándole un ojo picara.- No está tan mal después de todo.
Sakura la miró de mal humor pero no dejó de comer hasta que el plato de hierro relució. Sólo entonces levantó la cara. Las demás mujeres la miraban intentando contener la risa. Debía resultar cómica. Miró enfrente. Los ojos de Chiharu eran ahora mas cálidos. A Sakura se le encogió el corazón y desvió la mirada. Era cómo la miraba Tsunade, a veces.
Los recuerdos de la Hoja la golpearon de repente, con el hambre aplacada, la siguiente necesidad se volvió mas urgente. La libertad.
Viendo los últimos acontecimientos en el manga sentí la tentación de copiar la identidad de Madara/Tobi/(spolier) pero decidí no hacerlo. Aun no sé por qué. Supongo que mi Tobi es demasiado H.P.
