Lo primero de todo pido disculpas por la tardanza. Como autora podría poner alguna escusa pero soy mas lectora que otra cosa y se lo que desespera que no se actualicen los capítulos regularmente, incluso llegando a perder el hilo de la historia. Espero que este capi os guste, es en voz de Sasuke. Abrazos y besitos a todas.
En los pasillos de la morgue el aire se podía cortar con un cuchillo. Sasuke, apoyado en la pared y con los brazos cruzados contra el pecho, aguardaba con paciencia a que Naruto le diera la gana de hacerlos pasar. Shikamaru y Gai también estaban allí. Sasuke veía caminar al del spandex verde de un lado a otro impaciente. Su carácter se había agriado considerablemente desde la desaparición de Kakashi, pero en aquella ocasión estaba mas insoportable que nunca. Yamato intentaba calmarlo y Sai los observaba desde una esquina. Durante un instante Sai y Sasuke cruzaron las miradas. Y a pesar de ser igual de inexpresivos, supieron que ambos pensaban lo mismo. Todos los que estaban allí reunidos, todos a los que el Hokage había mandado llamar, habían sido cercanos a Kakashi.
El Uchiha tenía un mal presentimiento. La última vez que había estado allí fue cuando Shizune le comunicó el hallazgo del cadáver de Kabuto. En aquel momento apenas pudo ver por la puerta entreabierta el cuerpo cubierto por tela blanca encima de una mesa metálica. La médico volvió a encerrarse a cal y canto junto con otros forenses durante mas de un mes. Shizune le había pedido el favor de comunicárselo a Sakura y de rogarle por enésima vez que regresara junto con el niño a la aldea. Y justo ahora, que él volvía con una nueva negativa , se encontraba con esta reunión. Las puertas se abrieron y salió de sus pensamientos.
…...
Por mas que miraba, Sasuke no lograba comprender. Kabuto, extendido sobre una camilla en la morgue, había quedado reducido a una maraña de restos quemados sin forma. Shizune había dejado el cadáver totalmente descubierto con la intención de que no quedaran dudas. El pecho había sido atravesado de delante a atrás, el corazón había desaparecido literalmente y los músculos torácicos estaban calcinados. El resto del cuerpo simplemente había sido despedazado después de muerto.
Sakura había estado equivocada todos aquellos años. El descubrimiento había sido aplastante para todos. Sasuke dio un paso atrás, y otro mas, hasta que topó con la espalda en la pared.
- Si Kakashi-sensei ha estado vagando solo durante todo este tiempo no voy a perdonármelo nunca.- murmuró Naruto.
Sentado en una silla, con la cabeza entre las manos, estaba destruido.
En mitad de aquel silencio tan opresivo se escuchó un gemido, pero Sasuke no levantó la cara. Gai tenía derecho a expresarse sin pasar vergüenza.
- Siento haber tardado tanto en confirmar nuestras sospechas,- dijo Shizune con los ojos húmedos -, pero tenía que asegurarme.
Naruto asintió pero no levantó la cara.
- Sakura debe saberlo.- murmuró el rubio.
Sasuke frunció el ceño y protestó:
- Tenemos que estar absolutamente seguros de que fue él.
- Sólo conocemos una técnica que pueda hacer eso. - afirmó Shizune con despecho.
- ¡Eso no significa nada!- gritó Sasuke.
- Silencio los dos.- dijo Naruto alzando la voz. Ambos lo miraron sorprendidos. De pie con el cuerpo tieso como una estaca escupía fuego helado por sus ojos azules.- Shikamaru.
Éste salió de entre las sombras.
- Quiero que traigas a Sakura y al niño. Y tú, - ordenó el Hokage mirando a Sasuke -, localiza a Kakashi. Llevaros los hombres que os hagan falta pero los quiero a los tres aquí ya.
Y se marchó dejándolos a todos fríos. Pocas veces habían tenido oportunidad de ver a Naruto utilizar su autoridad con los amigos. Shikamaru desapareció en silencio tras él. Los demás lo imitaron.
Pasado un rato, cuando el aire se volvió algo mas respirable, Shizune susurró:
- ¿Cómo están?
Sasuke levantó la vista del cadáver y la miró.
- Están bien. - dijo en voz baja.- ¿Cuánto lleva muerto?
- Casi cinco meses.
Sasuke asintió.
- La está buscando.- afirmó el moreno.
Los sollozos de Shizune empezaron a incomodarlo.
- ¿Por qué no regresó?¿Por qué no nos pidió ayuda?- decía la mujer cubriéndose la cara llena de lágrimas.
Sasuke gruñó y endureció la mirada.
- Con suerte se lo podrás preguntar a él mismo pronto. - Y salió de morgue dando un portazo.
…...
Estaba vivo y estaba buscándola.
Sasuke empezó a caminar rápido, cada vez mas rápido y a la primera ventana que vio, salió disparado. La cabeza no paraba de darle vueltas, ¿por qué no había vuelto?¿Por qué no había avisado a la Hoja cuando Sakura fue secuestrada? ¿Dónde había estado metido todo ese tiempo? Y empezó a correr. Idiota, idiota, él que decía que la amaba … Dejó que se la quitarán y en lugar de dar la voz de alarma se dedicó a tomar la cruzada en solitario. Aquello detuvo su carrera en seco.
Indignado reconoció que Kakashi no se había comportado muy diferente a él hacía muchos años, cuando quiso vengar a su clan él sólo. Apretó los puños con fuerza. Y volvió a correr aun mas furioso. Detestaba parecerse a él. Pero de nuevo las preguntas le apedreaban el cerebro.
Idiota. El idiota desaparece y cuando da señales de vida es para matar al único que mantenía un poco a raya a las hienas que querían dar a caza a Sakura. No se podía ser mas imbécil.
Ya a las afueras de la aldea, ahogó su frustración con el primer árbol que se encontró atravesándolo con el Chidori. Jadeando y confuso vio caer el árbol calcinado al suelo . Y entendió lo que Kakashi debió sentir al toparse con Kabuto. No era extraño que del cadáver no quedara mas que un collage irreconocible. Notó una presencia tras él y respiró hondo para recuperar la compostura.
- ¿Vas a ir sólo?- le preguntó Shikamaru.
Sasuke gruñó bajo en respuesta. No le apetecía salir en busca de Kakashi. Hubiera preferido localizar a Sakura pero parecía que Naruto había dejado de confiar en él.
- Vayamos juntos.- sugirió Nara.- Hay un rastro fresco en la aldea del Sonido.
- ¿Tú y yo?- dijo Sasuke mirándolo con desdén por encima del hombro.
- No exactamente. - contestó el de la coleta sonriendo de medio lado.
Sasuke se giró y vio al equipo de Gai, de Hinata y al de Shikamaru flaqueando a su capitán. Sasuke se metió las manos en los bolsillos, once shinobis no serían suficientes.
- Pasemos por la Arena primero.-añadió Sasuke. Sumando algunos de sus hombres, harían un grupo mas potente.
Hinata dio un paso adelante.
- Los del Hierro van a colaborar otra vez.
Sasuke asintió. Y miró el árbol caído. Quizás esta vez tendrían suerte.
…...
Cuando llegaron a la aldea del Sonido era bien entrada la noche. Se separaron en varios grupos. En cuanto alguien distinguiera el rastro de Sakura o de Kakashi avisaría a los demás. Las kunoichis del Hierro rodearon la ciudad, los equipos de la Hoja se desperdigaron en distintas direcciones.
Sasuke y el grupo de la Arena se dirigieron al centro y no tardaron localizaron revuelo. Una persecución. Cuando una exhalación rosa pasó frente al Uchiha, se congeló ¿Qué había sido eso? Por los tejados tres ninjas del Sonido la seguían de cerca.
- Vosotros dos, - ordenó Sasuke ,- seguidlos a ver hasta donde os llevan. Los demás tras de mí..
- ¿No era esa la mujer que buscamos?- dijo uno de sus hombres de la Arena sin comprender.
Sasuke negó con la cabeza. Sakura nunca mostraría su cabello a plena luz. Era un clon para despistar. Miró la dirección de donde había salido y se dirigió hacia allí con rapidez.
Sin poder distinguir el chacra de Sakura iba a ser difícil localizarla. Sabía que estaba en peligro y mientras caminaba a paso ligero entre la gente miraba con atención buscando un atisbo de pelo blanco. Si Sakura estaba en problemas ¿dónde estaba el niño? Arrastrado por un sentimiento de angustia cada vez mayor fue dejando el centro y adentrándose en callejones, hasta llegar a lo que parecía una casa abandonada. El Sharingan vio había varias personas dentro, en el sótano y una de ellas estaba herida. No podía reconocer la identidad pero la fluctuación de energía en el cuerpo le resultaba familiar. Dio orden de rodear el edificio y se coló solo por el tejado. Se metió por una de las ventanas desvencijadas y se fue deslizando siguiendo las voces que provenían de mas abajo.
Localizó a dos renegados. Custodiaban una puerta. Desde el otro lado se escuchó un golpe seco seguido de un gemido de dolor. Sakura.
Sasuke se acercó a los dos tipos y antes de que abrieran la boca ya estaban inconscientes en el suelo.
Con mucho cuidado abrió la puerta un poco. Los golpes amortiguaban la madera vieja arañando el suelo y el nudo en el estómago se apretó una, dos y tres veces mas.
Cuando la vio exhaló suavemente el aire que había estado reteniendo. No tenía muy mal aspecto, salvo por los golpes que recibía de tanto en tanto en el estómago. Tenía la cabeza caída sobre el pecho. El pelo mojado le caía por la cara y no podía verle los ojos. Estaba completamente atada con una cuerda que desprendía un halo extraño. Sasuke dedujo que limitaba el uso del chacra. No había otra forma de que Sakura permaneciera tan quieta. Bajo las ataduras los músculos estaban tensos como cuerdas de guitarra y había algunas heridas abiertas repartidas por el cuerpo. Frente a ella, en cuclillas, un tipo se tomaba demasiadas libertades mientras deslizaba un kunai por la ropa. Sasuke comenzó a ponerse nervioso y buscó por la estancia algún rastro de Sakumo. Pero solo habían dos ninjas mas, tan atentos vigilando a la prisionera que se habían olvidado de guardar las espaldas.
- Vamos, Haruno, dime donde está el niño y todo pasará rápido. No te darás ni cuenta.- dijo el hombre en cuclillas.
El rostro de su amiga se contrajo de dolor y la vio apretar los labios con fuerza. El kunai estaba ahora clavado en el hombro. Sasuke apretó los puños.
- Eres muy testaruda , - dijo el tipo mientras apretaba mas el cuchillo y lo hacía girar-, pero sabes que no vas a salir de aquí. Y el pequeño será nuestro.
Sakura levantó la cara. Sasuke abrió los ojos sorprendido. Esa mirada asesina no iba dirigida a él, y aun así, la piel se le puso de gallina.
- No voy a decirte nada. Nunca sabrás dónde está.
Su voz sonó ronca y Sasuke se preguntó cuanto tiempo llevaban torturándola. Sólo esperaba que aguantara lo suficiente. Quería saber mas acerca de esos tipos.
- ¿Crees que soy tonto? - preguntó el renegado, de repente furioso – No necesito que me digas una mierda. Con solo tenerte aquí retenida y dejar pasar los días el Juubi aparecerá por algún sitio. Y cuando amanezca, el sello volverá a tomar fuerza y el monstruo se esconderá de nuevo en tu hijo. Entonces será tan fácil atraparlo que resultará hasta aburrido.
La cara de Sakura se descompuso y el ninja acercó el rostro a su oído.
- No te necesito viva, estúpida. - alcanzó a escuchar Sasuke.- Te mataré y me sentaré tranquilamente a esperar noticias, después solo será cuestión de seguir el reguero de aldeas destruidas. Así de sencillo.
El tipo se echó un poco hacía atrás desclavando el kunai con desdén y esperó la reacción de la mujer. Sasuke la veía respirar agitada, contrayéndose bajo las ataduras como una fiera.
- ¡ No es así, desgraciado! ¡Solo yo puedo sellarlo! ¡Esa cosa lo matará!
El hombre pareció dudar por un momento pero poco a poco una sonrisa burlona fue dibujándose en su rostro.
- Si fuera así, aun nos quedarían las aldeas destruidas para saquear.
Sakura se lanzó hacía adelante y lo golpeó con la frente. A cambio recibió un puñetazo en la barbilla.
Ya era suficiente.
El Uchiha atravesó con la katana a los ninjas que contemplaban la escena y en un suspiro sostenía la garganta de ese tipo tan charlatán con la hoja manchada de sus compañeros.
- ¿Quién mas sabe esto?- murmuró fríamente. El ninja que no sabía lo que le había venido encima intentó levantar la cabeza para ver quién le amenazaba. Sasuke apretó mas la espada y miró a su compañera. Sakura lo observaba con esos ojos verdes tan metálicos, sorprendida. El Uchiha levantó un lado de la boca a modo de sonrisa reconfortante y vio casi divertido como poco a poco esas esmeraldas se calentaban y las nublaban las lágrimas. En el fondo seguía siendo una niña.
- ¿Quién eres? ¿Qué quieres?
Ese cerdo lo sacó de la ensoñación y era una buena cosa. No era momento ni lugar para sensiblerías. Aprovechó para deslizar la espada despacio.
- ¡Hay mas! ¡Hay mas hombres! Se dirigen al Hierro, saben que está allí. - Lloró rogando por su vida.- Por favor, te diré donde... -
Sasuke terminó de pasar la hoja y cuando el cuerpo cayó al suelo, se dispuso a desatarla. Mientras cortaba uno a uno los amarres, Sakura gemía bajo al sentir circular de nuevo la sangre. Al acabar intentó ponerse en pie pero fue a caer de lado. Él la sostuvo a tiempo y vio por la gran mancha en el suelo que había perdido bastante sangre.
- Voy a sacarte de aquí.- afirmó él.
Ella asintió y añadió.
- Sakumo...
- Lo sé. Llegaremos a tiempo.
Sasuke iba a cogerla en brazos pero ella se negó.
- Puedo caminar, solo mantente alerta. - Y empezó a caminar cojeando mientras se aplicaba chacra médico en las heridas.
El hombre sacudió la cabeza frustrado y la adelantó para limpiar el camino. Pero al poner el pie en la calle recordó a sus compañeros y a los ninjas de la Hoja. Y a Kakashi.
Se detuvo y girándose la detuvo poniéndole una mano en el hombro.
- Sakura, tengo que decirte algo.
- Ahora no , - dijo empujándolo a un lado -, mi hijo está en peligro.
Sasuke asintió y ambos salieron de la aldea sin ser vistos por nadie.
...
Durante la carrera frenética hacia el Hierro, Sakura estuvo como en trance, ciega y sorda, focalizada en llegar al lugar donde había dejado a Sakumo. Fueron días sin comer ni beber que agotarían la resistencia de cualquier shinobi. Cuando al caer la noche, la luna aparecía, cada vez mas llena, Sakura apretaba el paso mas aun si cabía, maldiciendo entre dientes. Sasuke estaba también muy angustiado. Si llegaban tarde y Sakumo completaba la transformación, no sabía si Sakura sería capaz de volverlo a su forma humana. El Uchiha seguía a su compañera manteniendo un paso de distancia. Una vez que ella se curó de las heridas, la rodeó un aura oscura. No era buena idea cruzarse en su camino. Ella corría ligera y silenciosa como una pantera y un par de veces que quiso hablarle, lo ignoró humillantemente. Sasuke tuvo que dejar la noticia para mas tarde, y no fue algo que le molestara. Que Kakashi siguiera vivo en alguna parte, daría la vuelta a las vidas de Sakumo y Sakura . Era algo difícil de explicar y no sabía como reaccionarían. Y Sasuke, con la mirada clavada en el cuerpo atlético y sensual de su compañera, se alegraba de tener un poco mas de tiempo.
Uno vez que los caminos de tierra fueron siendo sustituidos por nieve, Sakura abandonó la carretera principal y se adentraron en los bosques con una dirección fija.
Sasuke comprendió porque durante todos aquellos años le había sido tan difícil seguir su rastro. No seguía ningún sendero, solo atravesaba entre los árboles, y corría tan rápido que la nieve fina que caía continua no tardaba en cubrir las huellas ligeras. A mediada que caía la noche, la nieve era mas espesa y la cuesta mas empinada. La carrera se volvió mas difícil y la luna empezó a emerger poco a poco en lo mas alto de la montaña, grande y roja.
De repente Sasuke sintió algo entre los árboles, corriendo a la par de ellos, rodeándolos por ambos lados. Al principio eran unas luces amarillas flotando en la oscuridad pero el Sharingan le dijo que eran lobos ¿Lobos? Corrían cuesta arriba y no tardaron en adelantarse. Sakura maldijo y ambos aceleraron.
Cuando la luna llegó a lo mas la alto de la cúpula nocturna, todo se volvió sobrenatural y Sasuke supo que llegaban tarde. Sobre la superficie de la esfera surgieron las aspas y las circunferencias, y comenzaron a girar concéntricas. Tsukuyomi.
Y empezaron las detonaciones.
Una y otra vez las explosiones de chacra los empujaba hacia atrás dejándolos sin aliento. Los árboles y las rocas salían disparados sin control. Sasuke jadeó ante el cambio brusco de energía que los rodeó.
Al llegar arriba la garganta se le secó. En el fondo del valle, junto a una casita de madera en llamas, Sakumo era devorado por los lobos.
Sasuke se lanzó en su ayuda pero la voz de su compañera lo detuvo.
- Rescátalos. Yo me encargo de Sakumo.- ladró Sakura mientras se lanzaba cuesta abajo sacando las espadas.
Sasuke alcanzó a ver a un niño y una mujer a un lado, escondidos tras una piedras y rodeados por el fuego. Rápidamente atravesó las llamas y los sacó a ambos. La anciana lo miraba aterrada. Tenía una herida en la cabeza pero lo que a Sasuke le atrajo la atención inmediatamente fue el niño. El Sharingan. Otro hijo de Tobi. Sasuke frunció el ceño pero dejó las preguntas para mas tarde. Buscó a la pelirrosa.
La localizó abriéndose paso entre las jaurías de lobos y sus pumas, queriendo alcanzar al niño. Los animales estaban enzarzados en una batalla sangrienta, ignorando el torbellino de energía que los estaba cercando a todos. Sasuke se puso en pie y corrió hacia Sakumo. Según se acercaba vio que lobos no atacaban al niño. El cuerpo del pequeño gravitaba, elevándose hacia el cielo y los animales lo sujetaban de las extremidades para sujetarlo a tierra. Le clavaban los colmillos en las muñecas y en los tobillos tirando de él hacia abajo, luchando contra la atracción de la luna. No sabía si Sakura se había dado cuenta de aquello, pero cualquier cosa que se interponía entre ella y su hijo acababa hecho trizas. No había pánico en sus ojos, solo pura determinación.
Entonces el jutsu sobre la luna empezó a girar mas rápido, y la energía los comprimió cada vez mas, cerrando el circulo, buscando el centro, buscando al Juubi. La atmósfera se volvió irrespirable y los animales detuvieron la batalla. Los lobos recularon dejando al niño flotando. Sasuke vio como Sakura había soltado las espadas y realizaba una rápida sucesión de sellos con las manos. Haces de luz nacieron de su cuerpo y salieron disparados hacia el pequeño. Las palabras de sellado se deslizaron con velocidad sobre los lazos de energía. Y entonces Sakumo explotó.
El gritó de Sakura fue acallado por un profundo rugido salido desde el fondo de la tierra, previniéndolos de los terremotos. El suelo comenzó abrirse. La oscuridad absoluta cayó sobre ellos como una losa opaca. El aire se volvió pesado y pútrido, casi masticable. Sasuke corrió hacia donde recordaba que estaba el niño y de repente, a unos metros frente a él, del suelo nació un rayo dirigido hacia el cielo y la claridad dejó ver que Sakumo ya había perdido su forma humana. Su cuerpo era una masa eléctrica pura y nítida en mitad del mas negro abismo. Y la luz fue creciendo apartando las tinieblas con olas de electricidad que amenazaban con desintegrarlos a todos. Los lazos dorados de Sakura lo alcanzaron por fin y lograron rodearlo , aprisionándolo, recogiendo los rayos que escapaban recogiéndolo en un capullo. Sasuke miró a la kunoichi. Con una rodilla hincada en el suelo, el sudor perlaba su frente. Con los ojos clavados en el pequeño, le lanzó una rápida mirada y le sonrió. Sasuke asintió. Habían llegado a tiempo.
Poco a poco la oscuridad se volvió penumbra y en el cielo se pudieron ver algunas estrellas. La luna siguió durante toda la noche llamando a la bestia pero Sakura se mantuvo firme. Los nudos aguantaron apretados y la jaula cerrada. Sasuke se colocó a su lado con la mirada fija en el huevo dorado suspendido en el aire, fascinado. La mujer y el niño se acercaron también, y los acompañaron hasta el sol comenzó a asomarse por encima de la montaña.
…...
Sakumo durmió hasta el medio día y Sakura no se separó un instante de su lado. Sasuke los observaba a distancia. Él parecía no haber sufrido ningún daño y ella fruncía el ceño, como cuando la cabeza no paraba de darle vueltas. La anciana había encendido una hoguera y el niño con Sharingan jugueteaba con la cola del puma. Le lanzaba miradas de soslayo. Aunque le llamara la atención aquel hombre con sus mismos ojos, se abstuvo de preguntar. Era mas precavido que Sakumo. Hablaba con su abuela en voz baja y Sasuke dedujo que le interrogaba acerca de él. Había oído hablar a Naruto de los niños protegidos, de los hijos de Tobi, pero era al primero que conocía. Debía de tener la edad de su hijo mayor.
Sakura se levantó de repente y se dirigió hacia él. Le hizo una señal para que la siguiera, y Sasuke se levantó. Hyo los vio alejarse y volvió echar la cabeza en el regazo del niño.
La mujer caminó un poco hasta que se distanció de los niños lo suficiente para que no los escucharan. Sasuke la siguió en silencio con las manos en los bolsillos. Se preguntaba de que querría hablar. Él tenía su propia noticia que dar. Una muy difícil.
La última vez que había visto a Kakashi había sido el día de su propia boda. Y aun no había digerido que seguía vivo en alguna parte. Mientras deslizaba la mirada por la silueta de su compañera, un sabor amargo se instaló en la boca. Hasta que ella se cansó de andar y habló:
- Regresamos a la aldea.
El Uchiha no pudo reprimir una pequeña sonrisa pero por la espalda tensa de la mujer no era para sentirse satisfecho aun.
- ¿No vas a decirme nada?- preguntó ella, parecía molesta y no se atrevía mirarlo.
En aquel momento Sasuke sonrió plenamente y ella lo miró por encima del hombro. Tenía el ceño fruncido y no parecía divertida.
El hombre ladeó la cabeza burlándose un poco, solo un poco. Ella lo vio y frustrada estiró los brazos frente a ella como siempre que iba a empezar una pelea. Pero en su lugar los levantó y los pasó tras la cabeza relajándose, dando un suspiro sonoro. Dio un par de pasos y Sasuke pensó que iba comenzar a caminar otra vez pero se detuvo quedando de perfil. No quería estar frente a frente y él sintió curiosidad por saber que tramaba. No parecía que fuera a atacarlo.
- Me lo advertiste tantas veces que pensé que te regodearías mas. - murmuró ella mirándolo de medio lado.
Sasuke permaneció impasible.
Y Sakura continuó hablando sola.
- Tenías razón. No puedo hacerlo sola. - y lo miró directamente.- No puedo proteger a Sakumo yo sola.
Sasuke asintió y se acercó despacio, aun no muy convencido.
- Naruto se volverá loco. Lleva tanto tiempo esperándote que no se lo va a creer.- dijo él sonriendole.
Sakura le devolvió la sonrisa y Sasuke vio que estaba contenta. Le debía haber costado mucho tomar la decisión pero ahora se veía satisfecha. Y mas bonita que nunca. No pudo evitar acercarse mas. Algo cambio en sus ojos verdes y ella desvió la mirada.
- Hay otra cosa.
Sasuke se detuvo.
- Sakumo quiere que lo entrenes.
El Uchiha alzó las cejas. Oh, mierda.
- Umm...
- A mí tampoco me gusta la idea,- se adelantó ella con humor y él se sintió un poquito ofendido-, pero él insistió bastante. Y viendo la naturaleza de su chacra creo que podrías ayudarle.
Sasuke miró en dirección a donde estaban los demás. El rayo era una naturaleza que había aprendido a dominar gracias a Kakashi ¿y ahora él tenía que adiestrar a su hijo? El regreso del Copi-nin no le pareció tan malo.
- No creo que yo sea el mas adecuado.
Sakura perdió la sonrisa.
- Ah,¿no?¿Entonces quién?
Su padre por ejemplo.
- Hay algo que debes saber.
Sakura oscureció la mirada, pero después sus ojos se alejaron de él y sonrió. Sakumo saltó frente al Uchiha.
- ¿Vas a ser mi sensei?- gritó el chico con entusiasmo. Sasuke parpadeó. Estaba resplandeciente y lleno de energía.
Sakura cruzó los brazos bajo el pecho y dejó descansar el pie en una pierna. Con media sonrisa le retó a decepcionar al niño.
- Umm...- era lo único que sinceramente podía decir.
- Seré un buen alumno, sensei, seré obediente,- repetía Sakumo suplicante muy firme y muy tieso. Y de repente se puso serio. - También conozco la responsabilidad del ninja.- dijo golpeándose el pecho con el puño.
El Uchiha intentó no ahogarse con la risa.
- ¿Y cómo es eso?
- Mi madre me lo enseñó.- dijo señalando tras de sí.
Sasuke levantó la mirada y Sakura puso las manos a la defensiva.
- Sabe que no se trata de un juego,- dijo ella -, dale una oportunidad, Sasuke.- le rogó con una sonrisa y a él se le hizo la cabeza un lío.
Derrotado al fin Sasuke dejó la caer la cabeza y Sakumo que lo tomó como un sí, comenzó a dar saltos de conejo. De algún lado salió el otro niño y se unió en sus cabriolas. Viéndolo rezumar alegría no pudo evitar ilusionarse un poco. De camino a Konoha podría explicarle un par de cosas, incluso darle las bases del Chidori. Sakumo era muy espabilado, aunque en aquellos momentos pareciera mas una cabra o un mono. Y si Sakura había decidido por si misma regresar a la aldea, ya se encargaría Naruto de darle la noticia. Parecía que finalmente todo iba tomando el rumbo correcto.
…...
- Es guapo. - escuchó decir Sasuke de Chiharu y tropezó. Maldita vieja. Aun así, no pudo evitar buscar a su compañera con timidez. Sakura asintió sonriente, confirmando. Los niños rieron bajito pero de una mirada salvaje de su mentor ambos se clavaron en el suelo y pudieron continuar el entrenamiento. Sakura y su amiga los observaban sentadas bajo un árbol. Kiyoshi se había unido a las clases de Sasuke y en tres días que llevaban de viaje ya había aprendido a cerrar el Sharingan. Y poco a poco su salud comenzó a mejorar. Pronto rivalizaría con Sakumo en energía. Sasuke estaba deseando llegar a Konoha.
Las días pasaban rápido, viajaban y entrenaban, y las noches se recibían con alegría. Sasuke no recordaba haber estado nunca tan cansado. Empezaba a comprender la actitud pasiva de Kakashi con sus alumnos, los niños con esa edad eran insufribles. Y recordarlo le oscurecía el ánimo. Sabía que Sakura no le perdonaría haberle ocultado que Kakashi seguía vivo, y que cada día que pasaba se alejaba mas de un posible perdón. Aun así, no iba desperdiciar sus últimos días con ella. Él era condescendiente consigo mismo, y no tenía problema en comérsela con los ojos, mientras ella curiosamente, parecía rehuirle. Desde que habían acordado que él sería maestro de su hijo, no habían intercambiado mas palabras de las necesarias. Sasuke notaba la tensión cuando estaban cerca y no sabía si era algo bueno o malo. Una cosa era cierta. Cuando ella volviera a la aldea y abandonara su vida nómada, lo que había entre ellos se acabaría definitivamente. Bajo el cobijo de los árboles y las cuevas, lejos de la civilización y sus normas, eran solo personas amándose. Pero en Konoha ninguno de los dos lo sentiría apropiado. Sin contar con el pequeño detalle de que Kakashi no tardaría en querer recuperar a su esposa. Un nudo subió por la garganta del hombre, de repente le costó respirar.
Miró a su alrededor. La noche estaba tranquila, y desde lo alto del árbol donde montaba guardia veía a todos descansar apacible. Afortunados. Pero entonces vio el saco de dormir de Sakura vacío. De un salto bajó y siguió su rastro. No tardó en encontrarla pero decidió esperar. En cuclillas, casi invisible, acariciaba la cabeza de un lobo gris. El animal reconoció su olor y levantó el hocico en su dirección. Sakura se enderezó.
- Y todo este tiempo pensando que querían comerse a mi niño.- murmuró como para si misma. Sasuke se acercó y el lobo se marchó.
- La naturaleza es extraña a veces.
- ¿No crees que los manda Kakashi?
Sasuke se alejó un poco dándole la espalda.
- Sabes que no soy muy religioso. Los animales pueden sentir el mal y por alguna razón quisieron defender a Sakumo. Tal vez lo ven como una puerta que hay proteger.
- ¿Una puerta?- preguntó ella curiosa.
- Una puerta al infierno. - dijo y al momento se arrepintió. La miró de reojo y la ira no llegó.
- Es posible.- murmuró ella.- Ojala Naruto sepa lo que hay que hacer.
Y quedaron en silencio un rato. De nuevo la tensión. Sasuke apretó y relajó las manos. Vio ponerse en sus brazos la piel de gallina.
- ¿Tienes frío?- preguntó él. Ella llevaba solo el yukata gris, medio abierto por delante.
- No mucho.- susurró. Aun así él se acercó quitándose el chaleco de la Arena y se lo pasó por los hombros. Ella tenía razón, tenía la piel caliente.
- Gracias- dijo ella y levantó la cara encontrándose con la suya. Sasuke no sabía a que se refería exactamente.
- Todo este tiempo, que has estado pendiente de nosotros, de mí. - Su mirada cálida le apretó la garganta y de nuevo le resultó dfícil respirar.
Pero cuando los dedos suaves serpentearon por su cuello atraiéndolo a ella, el nudo salió con un suspiro que ella atrapó en sus labios.
Sasuke deslizó las manos por su cintura pegándola a él, todo lo que pudo, sobrecogido por un repentino deseo. Al sentir su cuerpo menudo la desesperación lo llevó a ir a aun mas lejos. Y la besó desenfrenado. Pero esta vez Sakura lo quiso lento, como las primeras veces, y su mirada dulce fue calmando sus nervios. Y saboreó cada rincón de su boca fresca. Pronto quiso mas y fue lamiendo la piel de su cuello y sus hombros. Sakura se deshizo del abrazo posesivo y tiró de él hacia la protección de los árboles. Sasuke no tardó en desnudarse. Se sentía nublado y no pensaba con claridad. Cuando Sakura se tumbó en la hierba y le invitó a echarse sobre ella, una última conciencia cruzó su cerebro como un relámpago. Pronto sabría que Kakashi seguía vivo y que él se lo había ocultado... Pero entonces esa mujer recorrió con mirada sugestiva su cuerpo, y a él no que quedó mas que dar una patada a sus últimas reticencias y a los calzoncillos.
…...
Unos días mas los adentraron en territorio del Sonido. Podrían haber dado un rodeo pero Sakura quería ajustar cuentas con cierto traidor y aunque a Sasuke no le pareció buena idea, sabía que sería su última oportunidad. Una vez de vuelta a las filas de la Hoja , no habría lugar para venganzas personales.
Sasuke se quedó con ambos niños merodeando la aldea. Sakura se cubrió la cabeza, ocultó su chacra y se fue derecha a la taberna que frecuentaba Mogui. Chiharu iba con ella. Fue una condición de Sasuke, era su garantía de que no haría ninguna tontería. Sakura nunca haría nada que pusiera a la anciana en peligro.
Pero claro, cuando se trataba del Sonido y Sakura, nunca se podía estar tranquilo. Ellos querían al niño y ella sentía verdadero placer al degollarlos. Así que no tardó en decidirse por echar un vistazo. Cuando vio salir uno volando por la ventana y dar con los huesos en mitad de la calle, se alegró de no confiar en ella.
- Sakumo, tu amigo y tú manteneros ocultos.
Los niños obedecieron y se escondieron juntos en los callejones. Solo entonces Sasuke dio un paso hacia el interior. Sakura y sus exhibiciones de boxeo.
Tenía a un tipo pequeño empotrado en la pared acordándose de su padre y de su madre, mientras el resto se arrastraba por el suelo como si les hubiera pasado una manada de caballos por encima. Solo uno permanecía aun de pie, sujetándose en la barra del bar, limpiándose la sangre de la boca. Cuando el tipo lo miró, tuvo una reacción extraña. Lo miró sorprendido, como si lo reconociera y después lentamente miró a Sakura. A Sasuke se le revolvió el estómago y no supo por qué. Pero entonces la vio sacar un kunai.
-¡Sakura!¡No! - gritó Sasuke. Otro crimen se lo pondría a Naruto mas difícil para limpiar historial de renegada.
Su compañera se giró y lo miró por encima del hombro. Hubo una breve lucha de voluntades y de repente ella perdió el interés en el enemigo. Seguramente había recordado que si Sasuke estaba allí, Sakumo estaba sólo. Le susurró en el oído y lo dejó en el suelo, con vida. Y lanzando una rápida mirada al que aun permanecía en pie, salió a paso firme de la cantina. Sasuke no pudo evitar ver la cara de estupefacción de aquel tipo y cuando sus ojos negros se cruzaron con los suyos supo ciertamente que se conocían. Sasuke frunció el ceño y se marchó sin darle la espalda.
Cuando salió a fuera le esperaba una Sakura iracunda.
- ¿Qué demonios haces aquí?¿Dónde están Sakumo y Kiyoshi?
Sasuke, perdiendo la paciencia, le gritó igual:
- Ellos están bien ¿Y tú?¿Qué estabas a punto de hacer? Esto no es lo que acordamos.
Sakura le echó la cara a un lado, haciendo morros, como a la niña que le quitan el bote de galletas.
- Vayámonos, idiota.
Sasuke se revolvió el pelo frustrado. En aquellos momentos le retorcería su bonito pescuezo. Pero cuando dio dos pasos recordó algo.
- ¿Y tu amiga?
Sakura se paró en seco y se giró asustada:
- ¡Debe estar aun dentro!
- No vuelvas, yo iré.- dijo Sasuke deteniéndola con las manos.- Sakumo anda por allí. Nos encontraremos en un momento.
Sakura asintió y echó a correr. El moreno sacudió la cabeza y volvió de nuevo al bar. Pero no debió de haberse confiado porque al primer paso que dio recibió un golpe en la traquea que estuvo a punto, solo a punto, de mandarlo al otro mundo. De ese mismo golpe salió disparado estrellándose en una pared. Aquello le iba a doler bastante mañana pero de momento tenía que deshacerse del desgraciado que levantaba del cuello.
- Sasuke...- nunca había escuchado su propio nombre como una amenaza. Abrió los ojos.
- Kakashi...
