Disclaimer: Demashitaa! PowerPuff girls Z y sus personajes no me pertenecen.


Advertencias: mucho cliché xD


Intercambio


Brick


Estaba irritado. Muy irritado. Para empezar él ni siquiera celebraba esas estupideces. Su madre –entiéndase todo el sarcasmo en la palabra – con fea cara de chimpancé deforme, nunca les enseñó aquello. Y su estúpido padre –el afeminado idiota que usaba maquillaje, entiéndase, HIM. – mucho menos. ─ Brick aún no entendía porque HIM era el padre y no la madre si era el que usaba maquillaje. ─Apenas unos años atrás se había enterado de la existencia de la dichosa fecha que llamaban navidad. Mojo, al ser un animal salvaje y despreocupado –literalmente, un animal con cada letra de la palabra. – No había contribuido mucho para que ellos supieran algo de cualquier fecha festiva, y HIM, al ser el ser más malvado y casi líder de los villanos de Tokio, repudiaba todo aquello.

Para sus hermanos y él, salir del crimen había sido algo extraño. Todo aquello era un mundo nuevo para ellos. Por eso no entendía porque cojones las personas hacían ese tipo de cosas.

Sin embargo ahí estaba él, metido en ese rollo del estúpido intercambio. Y es que, simplemente, no era solamente era el hecho de que la profesora le hubiera obligado –de verdad, se atrevió. A él. El temido Brick Him. ─A participar en aquello. Era el nombre que había leído en el papelito que había escogido. El jodido nombre. Menuda suerte tenía.

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──No pienso sacar ningún papel.

La mujer frunció el ceño.

── ¡Oh, no cielo! ¡Lo harás!

Él no sabía que odiaba más. Que le estuviera llamando de esa manera, o que le estuviera retando. Brick permaneció inescrutable, quieto, en la misma posición, con los ojos cerrados. La mujer frente a él, le miraba con paciencia. El pelirrojo se atrevió a mirar a sus hermanos, quienes ya habían sacado sus papelitos correspondientes. El bufó y rodó los ojos. Por más buena que estuviera la maestra, el no movería ni un solo dedo para tomar el estúpido papel.

── Vamos, Brick. No me moveré de aquí hasta que tomes tu papelito. ──Repitió la mujer, poniendo frente a su cara el contenedor con el montón de papeles blancos. El desvió la mirada.

── No pienso hacerlo.

── Es una bonita tradición.

── Es una ridícula tradición. ── Contradijo.

La profesora Asuka levantó la ceja, como retándole. Él le sostuvo la mirada durante largos segundos, hasta que ella sonrió. No de una manera bonita. Más bien como esas sonrisas que Kaoru le dedicaba a su idiota hermano mediano antes de responder con uno de sus vivaces e irónicos comentarios que dejarían al moreno con la palabra en la boca y gruñendo molesto.

Aún así, le sostuvo la mirada. Y entonces la mujer le murmuró algo que lo hizo abrir los ojos rápidamente. Entrecerró la mirada sobre ella y viceversa. Ella le miraba con una sonrisa inocente, como si no hubiera acabado de amenazarlo. Las mujeres eran seres malévolos de los cuales pudo haber aprendido tácticas de persuasión y tortura en sus tiempos de villano para combatir con la líder de las PowerPuff.

Con cara de malas pulgas, estiró el brazo, fulminando a la mujer con la mirada. A él no le cohibía retar a sus superiores, después de todo era un RowdyRuff Boy Z. Claro que no le encantaba la idea de que esa mujer se atreviera a tomarse esas actitudes con él.

No abrió el dichoso papelito hasta que la profesora estuvo lejos de él, quería aparentar que no le importaba en lo más mínimo –aunque el en el fondo, sabe que la curiosidad se remueve en su interior. ─ por lo que no lo mira, lo ignora y cierra los ojos. Cierra los ojos hasta que la voz de la mujer se convierte en un murmullo y entonces, lo hace. Con disimulo, desdobla el pequeño papel y lee el nombre escrito pulcramente.

Momoko Akatsutsumi.

Y entonces maldice a su serte y a esa mujer.

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Y ahí estaba él, con los brazos cruzados, el semblante más serio de lo que le gustaría reconocer y mirando disimuladamente a la pelirroja dueña de la mayoría de sus dolores de cabeza. Porque, desde que tiene uso de razón, esa pelirroja no había hecho más que causarle problemas. Porque sí, él lo sabe. Esa pelirroja chica de ojos rosados, no es nadie más que Blossom, su eterna contraparte y rival. Y no llega a entender como toda la estúpida gente ciega de Tokio, no se da cuenta de que es en realidad ella. Para él era tan fácil reconocerla. No necesitó mirarla dos veces para saberlo. Él sabría quién es ella aunque estuviera disfrazada. Algo dentro de él la reconoce. Incluso, al llegar a esa escuela como medida de reformación para él y sus hermanos, se sorprendió de verla ahí.

De todas las escuelas en Tokio, había parado en la misma que ella. ─ Aunque, probablemente era una maña del alcalde para tenerlos vigilados. ─ Era como si el destino estuviera jodiéndoles, diciéndoles Lo siento, chicos. No pueden escapar de las garras del otro.

Y con esto, lo comprueba. De las 35 personas que hay en el salón, Momoko Akatsutsumi es su persona secreta. Ni siquiera Miyako o Kaoru. Momoko. Lo que es igual a Blossom.

Su Blossom. Con la que luchó incansablemente por largos años. Y a la que ahora tendría que hacer un puto regalo.

── Joder…


Tan solo llegar a su apartamento, el chico se tiró al sofá. Sus hermanos claramente habían notado su mal humor y habían decidido dejarlo en paz ─ ese par de idiotas sabían lo que les convenía. ─ Ya que no lo incluían en sus bromas y chistes que en ese momento le parecían estúpidos.

── ¡Te digo que Matsuri está buenísima! ── Dijo el de ojos verdes. ── ¡No seas amargado! ¡Tiene una hermana! ¡Igual de buena!

El rubio le miró con repugnancia.

── ¡Y mira! ── Dijo, sacando varios papeles arrugados de la bolsa del pantalón y poniéndoselos muy cerca del rostro.── ¡Teléfonos de chicas! ¡Sus amigas!

El rubio los apartó de un manotazo.

── ¡Quita, imbécil! ── Gruñó el menor, pero fue ignorado por el pelinegro, que comenzó a buscar entre los papeles con una sonrisa malévola.

── ¡Y no me vas a creer lo buen hermano que soy!

Boomer rodó los ojos. Siempre era lo mismo. Butch conseguía un millón de chicas y luego quería que saliera con alguna de ellas para no tener que soportarlas él solo.

── ¡Te he conseguido su teléfono! ── Le puso el papel frente a los ojos.── ¡Es amiga de ella!

── ¿Su teléfono? ── Cuestionó, extrañado. Comenzaba a preguntarse si su hermano estaba tomado a esas horas del día. ── Pero, ¿De qué mierda hablas, Butch?

── ¡Ah, con que con esas andamos! ¿Haciéndonos los despistados? ── Él sonrió pícaramente y pasó un brazo por los hombros del rubio. ── ¡De tu novia la azulita sentimental y llorona!

Boomer enrojeció a límites insospechables, y se apartó bruscamente del moreno.

── ¡Mierda Butch, no digas estupideces! ── Gruñó, girándose para evitar ser visto. Butch pateó el suelo.

── Demonios, creí que eso te animaría. ── Dijo. Se encogió de hombros y dejó el papel en la mesa. ── ¡Bueno, dejaré esto aquí! Ya que no te interesa. ── Dijo, con bastante sarcasmo, ante lo cual el rubio se fue refunfuñando, sentándose de malos modos en el sofá junto a su pelirrojo hermano.

── ¿De qué diablos hablaba aquel idiota?

Boomer tosió.

── ¡N-Nada! ── Se apresuró. ── ¡No es como si lo que dijo es verdad! ¡Bubbles no me gusta ni nada!

Brick rodó los ojos. Su hermano era tan obvio y estúpido. Tanto Bucth como él sabían desde hace mucho que su hermano menor se sentía atraído hacia su contraparte. Mucho antes de intentar reformar su vida de villanos. Así como él sabía que lo mismo ocurría con Butch ─ aunque el mediano fuera menos vergonzoso y anduviera diciendo por todos lados lo estupendo que le parecía el trasero de su contraparte. ─ Así que terminó riendo de Boomer.

── ¿Q-Qué?

── ¿Es que crees que soy estúpido? ── Cuestionó Brick, a lo que el rubio negó frenéticamente.

── ¡Qué no es eso!

── Boomer, no me jodas. ── Rodó los ojos el mayor, cambiando de canal sin cesar. ── ¿Sabes que a mí me importa un carajo tu vida amorosa, no? Haz lo que te venga en gana. Ya estás mayorcito. Puedes tirarte a la rubia el día que quieras.

El rubio parpadeó, y entrecerró la mirada sobre él, tal vez intentando ver la mentira dentro de esa oración. Pero Brick era sincero con el idiota. Ahora que técnicamente no eran enemigos de esas chicas, no le importaba si Boomer intentaba algo con la rubia. Claro que él menor no estaba acostumbrado a que Brick le permitirá eso así como así, por lo que le miró indeciso y cambió de tema.

── ¿Quién te tocó en el intercambio de Asuka?

── Si vuelves a preguntar eso despídete de la llorona. ── Aunque Boomer pudo haberse molestado, rio, ante lo que él frunció el ceño.

── ¿Qué es tan gracioso?

El rubio carraspeó, acallando su risa.

── Supongo que no te ha agradado la persona.

Brick sabía que no tenía por qué darle explicaciones a Boomer, pero algo dentro de él, siempre hacía que terminara contándole todo. O gran parte de las cosas ─Y él sospechaba que el rubio terminaba intuyendo lo que él no le decía─ Por lo que terminó siguiendo la conversación que el menor entablaba.

── Es complicado. ── Sentenció, fingiendo poco interés. Pero Boomer sabía que eso era solo una postura de su hermano.

Boomer alzó una ceja. ¿Acaso eso quería decir que no le desagradaba del todo? Eso era nuevo. ¿Quién podría ser esa persona?

── Ella está acostumbrada a celebrar esas cosas. Yo las odio. ── Dijo, aun con ese semblante de indiferencia. ── Y es estúpido que tengamos que hacerlo nosotros mismo. Será complicado, supongo.

Y fue otra cosa desconcertante para el rubio. ¿Brick estaba… preocupado? ¿Qué estaba sucediendo ahí? El pelirrojo normalmente haría lo que él y Bucth: comprar el regalo. ─de hecho, probablemente ni siquiera lo compraría. ─ Porque, aun estaba fingiendo perfectamente que no tenía el más mínimo interés en aquello, normalmente ni siquiera repararía en el hecho de que sería complicado. Solo lo compraría –o lo robaría, o no lo haría. – sin pensar en otra cosa, para quitarse de encima eso.

──Entonces, ¿Piensas hacerlo? ¿Tú mismo?

── Eso dijo la loca de Asuka, ¿No?

Vale, sí. Pero ni siquiera él seguiría esa regla. Entonces, recordó que él había dicho que "Ella está acostumbrada a celebrar esas cosas" Ella. Una chica.

Una traviesa sonrisa surcó el rostro de Boomer.


Cinco días después, Brick se sentía acorralado.

Los cinco días pasaron más rápido de lo que a él le hubieran gustado. Ahora se debatía entre entregar el estúpido papel y simplemente romperlo y decirle tanto a la profesora como a Momoko que esas cosas no iban con él y que no quiso participar. Pero una parte de él, una minúscula parte, –una no tan minúscula, en realidad. – quería entregar el dichoso sobre y ver qué pasaba. Además, él no estaba seguro de querer ver el rostro de decepción de su contraparte al no recibir nada.

¡Pero es que esas joterías* eran cosas de tipos como Boomer! ¡Él no podía ir por la vida entregando ese tipo de cartitas a una chica! ¡No él, el hijo de HIM, el villano más malvado! ¡No él, el líder de los RowdyRuff Boys Z! ¡Mucho menos a su enemiga letal, Blossom! ¡Todo eso era culpa de Boomer! Aún no entendía porque había seguido su consejo.

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── Así que, Blossom, ¿No?

Él se atragantó con su saliva pero logró ocultarlo bien fingiendo una tos. Aun se preguntaba como Boomer pordía simplemente adivinar lo que pasaba por su cabeza o la de Butch. Boomer había acertado sin que le mencionara absolutamente nada obvio.

── ¿Qué te hace pensar eso, bobo? No es ella.

── Dijiste que era una chica.

── ¿Tienes idea de cuantas hay? No es precisamente ella.

── Pero. Insistió. ¿A qué otra chica te podría interesar darle…

Boomer no terminó la oración porque el pelirrojo lo tomo del cuello de la camisa.

── No me interesa darle un regalo a Blossom. Boomer tragó saliva. Su hermano era divertido cuando no estaba molesto. Pero en esos momentos era peligroso. Por lo menos había confirmado su teoría.

── Vale, vale. Cálmate.

El rojo volvió a su lugar en el sillón.

── Además. Añadió el mayor. Yo no sé hacer nada de esas cosas.

Boomer se lo pensó unos segundos.

── Puedes darle una carta.

── ¿Qué clase de idiotez es esa? ¡Eso es para mandilones*!

── Pues es lo más fácil que puedes hacer. Brick gruñó, desparramándose más en el sofá. Se quedaron callados hasta que el rubio, aburrido de que el mayor no se decidiera por un canal, se paró y se dirigió a la habitación de Butch. Puedes intentarlo.

Luego, el menor lo miró son sorna y habló con bastante sarcasmo en la voz.

── Aunque, claro que no te interesa darle un regalo a Blossom.

── ¡Cierra la boca, imbécil!

Brick tomó lo primero que encontró y se lo arrojó fuertemente al rubio que volaba rápidamente hacia la habitación del mediano. Cuando escuchó el quejido de dolor se sintió mejor y se dejó caer de nuevo en el sofá, y aunque su ceño estaba fruncido y su semblante daba terror al mismo miedo, estaba realmente pensando en la idea de Boomer.

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Y así había terminado él con un sobre blanco en la mano. Le había costado los cinco días enteros terminarla. La hizo y la volvió a hacer casi cien veces, hasta que la mano le dolió y su cerebro ya no supo que poner en el estúpido papel. Pero es que, ¡¿Qué otra cosa podía hacer?! Debió haber hecho lo mismo que sus hermanos, simplemente, comprar el regalo.

Por eso, Cuando Asuka dio la orden de salir para ocultar el regalo de la persona, se sintió aliviado. Era mejor que dárselo frente a todo el mundo. Y aun así, sentía como si todos lo supieran, y como si supieran que era exactamente lo que decía la dichosa carta ¿Estaba enloqueciendo? Tal vez.

Una vez que todos habían ocultado su regalo correspondiente, se fue hasta el otro extremo del salón, intentando evadir a la pelirroja. Fue ahí cuando el peso de la realidad cayó sobre él y fue consciente de todo lo que había escrito ahí. Sintió la tentación de colgarse de un poste, pero, era demasiado tarde.

Decidió ocuparse mejor en buscar su regalo, cosa que no fue nada difícil, y por lo menos la persona había tenido la consideración de no poner un envoltorio cursi con figurines navideños y colores pastelosos. Sin mucho entusiasmo, abrió el paquete encontrándose una bufanda roja extrañamente tejida. Pero lo que le llamó la atención fue un papel en el interior de la caja, con una pulcra letra que se le hacía bastante conocida de las tantas veces que le había robado los cuadernos para copiar tareas y simplemente, para hacerle pasar mal rato a la dueña.

Tragó saliva y buscó con la mirada cierta pelirroja que ya se encontraba leyendo su carta, por lo que prefirió volver su vista a su regalo, precisamente, a la hoja de papel.

Y lo primero que hizo al abrirlo, fue ir hasta el final para comprobar su teoría con una sonrisa sarcástica.

Momoko.

Y sip, y el destino era muy retorcido. ¿Haberse tocado el uno al otro?

Espero no te tomes esto a mal. Me tomé la libertad de agregar esto a mi regalo, ya que creo que vale la pena.

Nunca creí en tus supuestas ganas de integrarte a la sociedad, ni me interesa por qué lo hiciste, solo sé que ahora lo estás haciendo y al final es lo que importa, ya que tú y tus hermanos no han causado ningún estrago hace ya casi un año –exceptuándome a mí y a mis amigas ya que al parecer somos sus objetos de burla. – y eso ha hablado bien de sus intenciones.

No sé qué fue lo que te hizo querer cambiar, pero me alegro que así lo hayas decidido. Eso me hizo volver a tener esperanza en las personas, pues nunca creí que el villano más temido de Tokyo pudiera dejar su orgullo de lado para hacer lo que has hecho.

Y ya que Asuka-sensei lo pidió: Creo que lo mejor de ti son tus ganas por defender tus propósitos y la fiereza con que los logras. No por nada pasaste de ser un crío que hacía bromas cutres y estúpidas, a ser el villano más poderoso de la ciudad. Espero que realmente tu cambio sea sincero, ya que si te lo propones sé que lo lograrás, como ya te lo dije. Solo encuentra la motivación necesaria, yo creo en ti.

Momoko.

Sin saber exactamente que sentir, Him levantó la vista para enfocar a la chica del moño al otro extremo del salón leyendo su carta con una leve sonrisa y las mejillas rosadas. Akatsutsumi levantó la vista buscándole con timidez.

Él desvió la mirada.

Ella se sonrojó.

Ambos sonrieron.


¿Hola? ¿Hay alguien por ahí?

¿Extraterrestres si quiera?

Vale, confesaré que ni yo misma recordaba esta historia, hasta que ayer me pasé por mi perfil (Sepa Dios porqué xD) y le di una checada a mis historias, solo para recordar viejos tiempos cuando era una escritora responsable (?) Aunque no sé si alguna vez lo he sido xDD, y que me voy dando cuenta que no he terminado esta (Quiero decir, muchas xD, pero esta ha pasado ya un año) y dije: Miss Nutella, eres despreciable, termina estga historia de inmediato. Y aquí lo tienen. Bueno, sigo trabajando en el final, que ya tengo un poco avanzado.

Mmmm, se que quieren explicaciones... pero no las tengo xD. Vale, la escuela y el trabajo me están matando, apenas hoy salí de vacaciones. Bueno, ayer. Espero poder seguir actualizando historias que tengo pendientes ahora que tendré un tiempillo libre, solo ténganme paciencia. Nunca dejaré una historia inconclusa.

En fin, gracias a los que han leído, si es que hay alguno. Esperemos nos leamos pronto.


*Acá en México a una persona gay se le llama despectivamente "joto", por lo que joterías vendrían siendo cosas que hacen los gays. No me mal entiendan, no tengo absolutamente nada en contra de las preferencias sexuales de las personas, al contrario. Solo fue una simple expresión, ya que mis chicos tienden a creerse muy machos xD.