- Esa no, es la zorra de Kabuto.
Honestamente, Sakura podría haberle hecho tragar a ese guardia su propia nariz de un golpe. No necesitaba mucho chakra para eso. En su lugar optó por pasar ligera entre los dos hombres. Cogieron a otra presa del brazo y se la llevaron sin mucha batalla a una de las garitas. Otra mujer que venía detrás, de una zancada se pegó a la espalda de la pelirrosa. Sakura la miró por encima de hombro y la presa se alejó un poco, solo un poco.
El grupo nº 6 llegó sin mas contratiempos a los comedores. Sakura se separó de ellas y tras coger su ración de mierda fue a sentarse a donde acostumbraba, al fondo, con la espalda pegada a la pared. Los susurros la acompañaron todo el camino. Hasta que no se sentó y las tuvo a todas frente a ella, no se hizo el silencio. Venían de los laboratorios y Kabuto no la había tocado.
Mientras pasaba de un lado a otro de la boca la comida, pensó detenidamente en su actitud con ella.
Al poco de saber que estaba embarazada la había incluido en aquel grupo de doce mujeres. Fue la primera vez que vio los laboratorios y al reptil trabajar en ellos. Era increíble que hubiera conseguido aquel nivel de esterilidad en un lugar así, húmedo y bajo tierra. Sakura podía deducir, viendo las máquinas y las instalaciones, que a Akatsuki le estaba constando un buen pico mantener todo aquello. Ella siempre lo tenía en el punto de mira, constantemente. Tenía el fuerte presentimiento de que, a su alrededor, pronto iba darse su ocasión de escapar. Desde luego desde la zona de celdas no había nada que hacer. Lo observaba en silencio, estudiándolo, analizando todo lo que hacía y porqué. Se había acostumbrado a su rostro desfigurado y ya no lo recordaba de otra manera. En su labor era meticuloso y muy exigente. Era un gran profesional. Y un psicópata.
La kunoichi apartó la mirada y respiró profundamente mientras una enfermera la auscultaba. Debía tener unos cincuenta años, gruesa y con una cara amable. Totalmente fuera de lugar. Para alguien como Sakura, con vocación por sanar y hacer sentir mejor, que toda aquella gente experimentara con mujeres embarazadas le resultaba inquietante. Pero no era tonta, ya había conocido médicos que veían en sus pacientes solo nuevas oportunidades para acercarse al conocimiento. Mientras otro le tomaba la tensión, Sakura veía impotente como al resto le hacían tomar algunos medicamentos. Después , de una en una, las iban llevando a una gavina hermética y las obligaban a respirar diferentes gases. Cuando la última salió inconsciente, ella pensó que había llegado su turno. Pero les ordenaron regresar, sin que en ella hubieran experimentado ningún tipo de tortura. Aquella noche las oyó vomitar mas que de costumbre y se preguntó porque la habrían ignorado.
El proceso se repitió cada semana. A Sakura le hacían un reconocimiento rutinario y a las demás le hacían tomar drogas desconocidas o aspirar gases tóxicos. A las tres semanas cayó la primera pero la pelirrosa sabía que su grupo se iría reduciendo conforme fueran pasando los meses y las pruebas se fueran endureciendo.
Cuando terminó de comer, Sakura se puso en pie y se dispuso a regresar a su celda. Los murmullos regresaban a medida que iba dejando atrás al resto de presas. Era como el rum-rum de las moscas, molesto pero inofensivo. Tras poner en su sitio a algunas valientes días atrás, el riesgo de un ataque por la espalda se había reducido bastante. No fue demasiado dura. Comprendía el odio que podía provocar saber que ella, por un motivo desconocido, no estaba incluida en las torturas, aun.
…...
Su celda estaba vacía. Chihiro la evitaba, y sus encuentros se limitaban a verse dormir. Sakura había visto redondearse poco a poco el vientre de su compañera. Con un poquito de envidia, palpó curiosa el suyo. El pequeño ser en su interior aun no se había presentado y ella deseaba conocerlo ya. Se sentó en el camastro y dejó la vista fija en la puerta de la celda, dejando el tiempo pasar, las horas. Esperando. Tobi no había vuelto a aparecer pero Sakura nunca bajaba la guardia. Estaba casi segura de que en ese momento no se encontraba allí. Sospechaba que había mas prisiones como aquellas repartidas por todo el territorio del Sonido. Akatsuki podía tener bajo su poder a cientos de mujeres como ella. Y cada día que pasaba encerrada sin poder avisar al exterior, ellos se acercaban mas a su meta, lograr los nueve recipientes aptos para cada bijuu y ademas portadores del Sharingan. Sakura se frotó los ojos. Cada vez que pensaba en Tobi sentía una fuerte presión y las pulsaciones se le aceleraban. Se lamió los labios secos.
Sabía que ella sola tenía poco que hacer. Pero cada día que pasaba encerrada en aquel lugar, se iba volviendo mas sádica. Si ese bastardo había creado en su mente decenas de formas de morir para Kakashi, ella tenía mucho tiempo libre para imaginar su garganta entre sus manos. Y mientras buscaba otra forma divertida de matarlo, deslizó una mano bajo la falda de la túnica.
Tras recorrer una y otra vez todo aquel complejo, se llegó a convencer de que era imposible salir sin hacer saltar la voz de alarma. Necesitaba ayuda de fuera para escapar. Una sonrisa cálida le acarició el rostro al pensar en Naruto.
Avisar a la Hoja. Era casi tan imposible como salir con vida de allí. Todos los métodos que conocía requerían el uso de una cantidad importante de chakra, una invocación, una llamada de energía... Y todas pasaban por levantar el sello de su muslo, pensó, sacando la mano de la falda y alzando ante sus ojos una cuchara manchada de sangre. La volvió a esconder y siguió arañando la piel. Era un trabajo lento y doloroso, pero debía quitar el tatuaje despacio y controlar su nivel de chakra para que se mantuviera siempre igual de bajo. Pronto estaría totalmente eliminado. Levantó la mano libre, apretó el puño disfrutando de sus nuevas fuerzas y sonrió de medio lado, saboreando el dolor que la acercaba cada vez mas a su venganza.
…...
Chiharu estaba dando a luz. Sakura lo supo por la inquietud de su hija y nerviosismo del resto de mujeres. En algún momento los guardias se la llevaron y Sakura no tuvo tiempo de ver que aspecto tenía. Lo mas probable era que los dolores le hubieran llegado aquella misma noche. El día anterior la mujer no había tenido mal aspecto. A Chihiro aun le quedaba un par de meses. Y es que a pesar de todo, Sakura no podía evitar que un nudo le subiera por la garganta cada vez que se llevaban a una de las presas a los paritorios.
El comedor aquel día estaba mas silencioso que de costumbre y el ambiente era inquietante. La pelirrosa intentó no pensar. Durante aquellos cuatro meses de encierro, Chiharu y su grupo de perras la habían ignorado marginándola. Solo a su hija, que no tenía mas remedio que dormir con ella, le había robado alguna mirada de complicidad. Y ahora la joven se machacaba los dedos sobre la mesa conteniendo los nervios. La kunoichi apretó los labios. Chiharu ya no era tan joven y no sabía en que condiciones se desarrollaba el parto ¿que pasaría con el niño? Había oído decir que era su séptimo embarazo en aquel lugar.
Sakura se acarició la barriga. Había comenzado a engordar un poco por abajo pero aun era casi imperceptible. De repente algo se movió en su vientre. Se quedó quieta. Nunca había sentido algo así. Un vaivén en las entrañas, independiente pero indisoluble. Volvió a pasar la mano, y el movimiento se repitió. Miró a su alrededor asegurándose de que no era vigilada mientras las lagrimas amenazaban con delatarla. Una calidez deliciosa la fue inundando desde adentro, rellenándola, cubriendo poco a poco todos los vacíos de su alma, alejando el miedo. La sensación fue demasiado, y Sakura respiró profundamente para recobrar la compostura. Con una sonrisa tímida miró su vientre y volvió a pasar la mano. El movimiento no se repitió. Se sintió un poco decepcionada y repitió varias veces la caricia. Debía haberse quedado dormido. Y de repente, la aplastó la terrible certeza de que ya no estaba sola, que ahora eran dos.
…...
La mujer rubia regresó con las demás al día siguiente. Sakura la vio llegar al patio a paso lento pero con la cabeza alta. Cojeaba. A la pelirrosa se le encogió el estómago. Había dado por hecho que no ofrecería resistencia.
Inmediatamente la rodearon varias presas, abrazándola y dándole palabras de aliento. Chiharu las apartó brusca, rechazando el contacto físico. Su rostro era de mármol pero buscaba con decisión, hasta toparse con su hija. Sakura miró a la joven. Chihiro sonrió un poco a su madre. Ese fue el único confort que podía darle. Pronto tendría que pasar por lo mismo y para ella sería su primera vez.
Sakura desvió la mirada hacia la mujer mayor. Sus ojos azules se habían clavado en ella. La kunoichi frunció el ceño e inconscientemente protegió su vientre con las manos.
…...
Aquel día Kabuto quiso estrenar un nuevo aparato. Sakura vio como ataban a una miembro de su lote con correas a una camilla . A ella mientras tanto la auscultaba la misma enfermera amable de siempre. La medic-nin no pudo evitar admirarse de tanta tecnología. Pero cuando a la mujer atada empezaron a tomarle vías, la kunoichi apretó los dientes. El aparato, trasportado en un armario metálico con ruedas, tenía una válvulas que subían y bajaban, extrayendo e infiltrando líquidos. La mujer comenzó a sudar. Sakura vio como uno tras otro, sueros de diferentes colores iban entrando en su brazo derecho. Por el brazo izquierdo la sangre era analizada simultáneamente. Entonces los líquidos fue sustituidos por chakra, un chakra azulado muy potente. Sakura abrió los ojos sorprendida y miró a Kabuto ¿Qué demonios era eso? El reptil la miró de reojo y sonrió de medio lado. La pelirrosa se concentró en la reacción de la mujer. No parecía dolerle pero su piel iba palideciendo. Posiblemente estaba sedada. Sakura observó que los niveles que marcaba el aparato no eran peligrosos. Sin embargo la intrusión de un chakra tan extraño en un cuerpo tenía que desencadenar algún tipo de rechazo. Entonces la mujer empezó a sufrir taquicardia y Kabuto frunció el ceño. Introdujeron nuevos medicamentos y pero no retomaban el control. Cuando empezaron las convulsiones, Sakura se puso en pie.
- Alto.- Dijo uno se los guardias y Kabuto levantó un momento la vista de su paciente.
- Por favor, vuelve a sentarte.- le murmuró la enfermera. Sakura la hizo a un lado sin mirarla y a paso firme caminó hasta la camilla donde aquella mujer se moría.
- Ese chakra, ¿es de un bijuu?- reprochó la kunoichi a la serpiente. Éste asintió simplemente.
- Es demasiado, esta energía es demasiado pura. No puede recibirla así.
- Sé lo que hago, no es la primea vez.- contestó Kabuto sin muchas ganas .
La ira, tanto tiempo contenida, fue arañando desde adentro, y Sakura la sintió apretarle las sienes. Golpeó con ambas manos la camilla haciendo saltar a la paciente.
- ¡Vas a matarla!
Las sondas y los goteros tintinearon y las enfermeras corrieron a impedir que cayeran. Los guardias se abalanzaron a reducir a la rebelde pero Kabuto levantó la mano y volvieron a sus puestos. El reptil la miró detenidamente.
- ¿Qué sugieres?.
Sakura se sorprendió y no supo que contestar. No esperaba que le pidiera ayuda. No confiaba es su sonrisa sibilina pero tampoco soportaba ver a esa mujer saltar en la camilla, como queriendo escapar de su propio cuerpo. Ella solo quería que dejaran de torturarla. Extendió la mano y pasó los dedos despacio por el brazo expuesto. La energía brillaba salvaje bajo la piel, saturando las venas. Con su propio chakra limitado no podía insuflarle fuerzas ni restaurar los capilares deteriorados, pero quizás pudiera hacer de barrera y filtrar la energía del bijuu dejando pasar solo el que la paciente pudiera admitir.
- Déjame ayudarla. Quiero probar una cosa.
La pelirrosa lo vio entrecerrar la mirada como buscando la trampa, pero pasado un instante, muy breve, asintió.
Las ocasiones en las que Sakura había tenido que manipular un chakra ajeno, había sido siempre para moldearlo y sanar. O para sacarlo y matar. Pero aquello era totalmente distinto. Sus únicas armas serían el ingenio y la experiencia. Puso ambas manos sobre el brazo de la mujer y se concentró. La energía entraba salvaje avasallando el organismo y Sakura empezó a aplicar el grifo paulatinamente. Y entonces fue su corazón el que se desbocó. La energía bijuu no era humana y requería muchas fuerzas para someterla, fuerzas que no tenía, o no podía tener. Apretó los dientes intentando que no le estallara la cabeza. Su cuerpo intentó defenderse del ataque exterior y Sakura tuvo que esforzarse en mantener a raya su propio poder. Le tomó unos minutos controlar el caudal azul, pero a ella le pareció una eternidad, debatiéndose entre su dolor y la angustia de ver que la paciente se le iba. Poco a poco su cuerpo se fue acostumbrando a la energía extraña y pudo nivelar el torrente sin tanto esfuerzo. Las constantes vitales fueron volviendo a la normalidad, y comenzó a respirar con normalidad. La transfusión se completó y Sakura levantó las manos por fin ¿Lo había conseguido? A su espalda un suspiro de alivio la despertó de su letargo. Miró tras de sí. El cuerpo médico la miraba asombrado y la enfermera amable se apretaba las manos contra el pecho con admiración. Sakura levantó la cabeza y se cruzó con la mirada inquietante de Kabuto. Sus ojos de reptil la analizaban, casi podía escuchar sus pensamientos queriendo diseccionarla, averiguando cómo demonios lo había hecho. Su inspección terminó y Sakura supo que algo había cambiado.
- ¿Quieres participar en mi investigación?
La primera reacción de la joven fue morderse la lengua para no escupir una maldición ante semejante sugerencia pero algo nuevo cruzó a tiempo por su mente y rápidamente bajó la cabeza alejándose de la mirada afilada del reptil. Era demasiado inteligente para tomarlo a la ligera e intentó disimular enmascarando sus nervios en interés por aquella mujer. Se le presentaba una buena oportunidad. El conocimiento la acercaba a la libertad.
- Me parece bien.- dijo ella y levantó la cara.- ¿Pero que recibiré a cambió?
Kabuto sonrió casi inocente.
- Ya pensaré en algo.
Sakura no alcanzó a entender lo que quería decir, y se limitó a asentir.
…...
Aparentemente no mejoró nada. Siguió viviendo en las mismas condiciones, durmiendo en la misma celda infecta y comiendo la misma bazofia. Pero cada día que era requerida en los laboratorios aprendía algo mas, sobre los tipos de bijuu, las energías que contenían, las características que las mujeres requerían para ser su jinjuriki. Hasta donde sabía, habían logrado sellar a varias, pero no tenía idea de donde las retenían. Día tras día por sus manos pasaban distintas energías, y cada día mas mujeres sobrevivían a las pruebas. Mas candidatas para Kabuto. Mas mujeres vivas para Sakura. Y al acabar la jornada agradecía al cielo no encontrarse con el chakra del Kyubi. Era el único que podría reconocer de inmediato, y rezaba con todas sus fuerzas por no hacerlo. Aun así, su cuerpo fue adaptándose a los distintos tipos de energía y cada vez le era mas fácil controlarlo. Cada día su red de chacra era mas fuerte. No solo soportaba cada vez mas tipos de energía bijuu, sino que moldeándolos y adaptándolos a las jinjurikis, inconscientemente había memorizado toda la información genética transformándose un poco cada vez. Fue tomando nota de su propia metamorfosis.
Pasaron cinco meses sin ver la luz del sol, y su piel se sentía cada vez mas blanda y enfermiza. Su pelo estaba áspero, y si bien, no había podido verse a un espejo en todo aquel tiempo, no debía tener buen aspecto. Estaba mas delgada,y su vientre había tomado todo el peso que le faltaba. Empezaba a sentirse incómoda, forzada a cambiar poco a poco su forma de andar y de sentarse. El baile de su pequeño en su interior era ya constante, y la acompañaba siempre, sobre todo por las noches. Chihiro, que estaba a punto de dar a luz, había vuelto a hablarle. Estaba aterrorizada y Sakura, cuando acababa el día y se quedaban a solas, intentaba calmarla. No era apta para jinjuriki, así que no sabía que ocurriría con el bebe. La esperanza de que su hijo fuera uno de los elegidos se esfumó cuando al administrarle el chakra bijuu sufrió una parada cardíaca. Si en aquel momento Sakura no hubiera estado allí, Chihiro y su bebé, habrían engrosado la lista de pruebas fallidas de Kabuto, un número infinito de seres humanos anónimos que desaparecían del mundo sin decir adiós. La kunoichi la trajo de vuelta pero su bebé había sufrido algún daño por la falta de oxigeno. Cada noche Sakura podía sus manos sobre el vientre desbordado de su amiga, fortaleciendo al pequeño bebé mientras la joven madre se mordía los labios para no llorar.
La pelirrosa comprendió que a pesar de los esfuerzos de la comunidad por dominar a las mas jóvenes, en ocasiones, una mujer no podía evitar sentirse madre de su hijo. Sakura podría haberse alegrado por ella, en otras circunstancias, pero ahí, enterradas en vida, los sentimientos eran una tortura mas. La pelirrosa la ayudaba a dormir sin pesadillas aplicando jutsus relajantes. Lo hacía con cuidado de no ser descubierta por los guardias. El tatuaje estaba a punto de desaparecer y casi tenía recuperado la totalidad del control sobre su red de chakra. En poco tiempo podría hacer una única llamada de auxilio a Naruto. Sabía que solo tendría esa oportunidad pero si su amigo seguía teniendo el poder Sannin la escucharía y vendría por ella. Por ella y el resto, pensó, viendo dormir a Chihiro.
…...
- Conozco esta energía.- afirmó Sakura.
Kabuto asintió.
- Ya la utilizamos la semana pasada. Es de Nibi.
Sakura asintió. El chakra azul eléctrico galopaba por sus venas fresco y renovador. Era el mas agradable de manejar, ligero y refrescante. La mayoría de las mujeres lo aceptaban.
- Si ya tenemos seis candidatas para Nibi ¿para que necesitamos mas?
- Cuantas mas tengamos, mas posibilidades tendremos el día del sellado.- explicó Kabuto.
La kunoichi lo miró no muy convencida y el reptil sonrió sin mirarla. Durante todo aquel tiempo había surgido una especie de complicidad. Ella había subido el índice de sobrevivientes y él le daba cada vez mas información sobre los bijuu. En el trabajo con pocas palabras se entendían. La comunicación se limitó a eso. Sakura no quería ir mas allá con alguien que tendría que matar y él tampoco parecía interesado en hablar de otra cosa. Pero eso no impedía que la joven sintiera añoranza de hablar de forma civilizada con otro ser humano y encontrara aquellos momentos liberadores. Observándolo siempre de soslayo, llegó a vislumbrar un par de veces al hombre que podría haber llegado a ser si Orochimaru no se hubiera cruzado en su camino. No era habitual ver amabilidad en su mirada fría pero cuando sucedía, cuando la miraba de aquella manera, ella no podía evitar sentirse mejor. Y de repente Kabuto desvió los ojos hacía la entrada y los guardias se cuadraron. Sakura sintió un escalofrió recorrerle la columna vertebral y su presencia la inmovilizó. Tobi.
Las piernas de Sakura eran de barro seco y a pesar del pánico no pudo escapar. Mientras, él, se acercaba poco a poco. El corazón le martilló sin piedad en las costillas agitando su cuerpo como un junco bajo la tormenta. Avergonzada por el tembleque, bajó la cabeza. El sudor que le recorría por la espalda no ayudaba tampoco. Él llegó a su altura y se detuvo justamente a su lado. El sudor se volvió frío cuando escuchó su voz. De nuevo, su horrible voz. Había llegado a olvidar su sonido.
- ¿Qué hace ella aquí?
Sakura contuvo las ganas de vomitar. Su olor se le metió por la nariz y se sintió sucia.
- Colabora conmigo.
La joven logró levantar la vista del suelo. Kabuto había sonado firme y sin titubeos. Sakura se refugió en sus ojos de reptil, que en aquellos momentos retaban en silencio al recién llegado. Y la cabeza de Sakura empezó a ir a mil por hora ¿Por qué? ¿La defendía? ¿De él?¿De su compañero?¿Por qué?¿Tan importante era su trabajo para arriesgarse a un enfrentamiento con su socio?
Durante unos segundos eternos todo permaneció en silencio. Sakura no podía escuchar mas que su sangre golpeando en los oídos. Y entonces él se alejó de ella. Caminó unos pasos, hacía la nueva máquina, aparentemente interesado. Ella dejó escapar el aliento y sólo entonces se aventuró a obsérvalo. Ya no llevaba la túnica Akatsuki y desde atrás podía ver que había cambiado la máscara naranja por un casco blanco que cubría parte de la cabeza.
- ¿Qué es esto? - dijo él y se giró. A Sakura no le dio tiempo a darse la vuelta y la capturó con su ojo. No le hacía falta ningún jutsu para neutralizarla. Sólo su mirada vacía y los recuerdos de lo que podía hacer con él eran suficientes para reducir su voluntad a la de un conejo. Escuchó a Kabuto hablar con pocas ganas de la máquina, de para que servía, de los avances con el chakra bijuu... Poco a poco fue desenfocándose del ojo. Y aquella fue la primera vez que vio el Rinnegan con los tres tomoe del Sharingan. El hecho de que el casco fuera blanco le recordó al Byakugan. Sakura frunció el ceño. Aquello significaba algo. Y de repente, la idea de que la meta de Tobi estaba mas cerca la sobrecogió.
- ¿Lo has probado con ella?- dijo de repente clavando el Sharingan en su vientre.
La joven no pudo evitar saltar hacía atrás. La camilla con la paciente de turno se tambaleó pero nadie se atrevió a moverse. Con la cara desencajada buscó a Kabuto. Ese gesto no paso desapercibido para Tobi.
- Ella es mas valiosa en el laboratorio.
- Deberías ceñirte al plan.- su voz no sonó amenazadora, era mas, una sugerencia.- Si la cogimos para Kyubi es porque no tenemos nada mejor ¿o lo tenemos?- preguntó con ironía.
Y Sakura cayó de rodillas. Kyubi. Naruto. Tenían a Kyubi. Tenían a Naruto.
- No.- contestó Kabuto.- Ella será el recipiente. Pero quería esperar un poco mas. He avanzado mucho con la técnica de transfu...
No pudo terminar. Sakura le estrelló el puño en la boca mandándolo al otro lado de la sala, arrastrando a varios guardias que habían estado mas pendientes de ella que él.
La kunoichi se lanzó de nuevo a por él pero en mitad del ataque, Tobi la redujo boca abajo contra el suelo. Sakura gritó y pataleó, mientras Kabuto se ponía en pie limpiándose la sangre de la boca.
El del casco blanco le dio la vuelta y se sentó sobre ella sujetándole las manos. La risa retumbaba bajo la máscara.
- Aprovecha ahora. Si no tu sólo no vas a poder con ella.
A Sakura la ira estuvo a punto de hacerle perder el control y delatar que ya no había sello que limitara sus fuerzas. Pero tampoco iba a dejar que la torturaran como a aquellas mujeres. Y ese animal aplastandole la barriga.
- De acuerdo, pero suéltala, vas a hacer que pierda el niño.- dijo Kabuto.
Ante aquellas palabras, Sakura se quedó quieta. Tobi no le soltó, en cambio se puso en pie tirando de ella hacia arriba.
- Empecemos ¿Has descartado que no sea Uchiha?
Sakura miró la máscara blanca atónita ¿De quién mas se creía ese degenerado que era su bebé?
- No.- contestó Kabuto.- Nadie mas ha estado con ella.
- Eso no lo sabemos, - dijo Tobi acercando la cara a la joven. Sakura apartó la vista del Sharingan.- Asegúrate.- ordenó y la empujó contra Kabuto.
Éste alcanzó a tomarla desde atrás por los hombros. Sakura quiso revolverse pero esta vez el reptil estaba esperándola. Con relativa facilidad, la sentó en una silla fijada al suelo, mientras dos guardias le pasaban las correas por las muñecas y los tobillos. Sakura los veía atarla y buscaba con la mirada una posible escapatoria.
- Ni lo intentes.- le susurró Kabuto mientras se inclinaba sobre ella. La joven lo miró a la cara.- Eres mas lista que eso.
Entonces apoyó la mano sobre su vientre. Sakura se echó hacia atrás ante el contacto pero tenía poca movilidad. Miró la mano. Emitía una tenue luz azul ¿Azul? Ese chakra era un ataque, no se usaba ese chakra para jutsus médicos. Sakura se revolvió y la silla comenzó desclavarse del suelo.
- Quieta, - ordenó él -, esto no hará daño al niño. Sólo quiero que se defienda.
La pelirrosa abrió la boca para insultarlo pero entonces un rayo la atravesó y la paralizó. Había nacido de su vientre. Con los ojos desencajados miró a Kabuto. Esté fruncía el ceño. Repitió la operación y esta vez los relámpagos la hicieron saltar de la silla.
- ¿Qué pasa?- preguntó Tobi.- ¿No es mío?
- Sí es tuyo.- contestó Kabuto con rapidez y por fin retiró la mano. Mientras se enderezaba , cruzó un instante la mirada con la de la joven aterrada y se dio la vuelta dándole la espalda.- Es Uchiha. Podemos empezar mañana mismo con las pruebas.
Tobi permaneció callado unos momentos, antes de marcharse sin mediar mas palabras. Pero Sakura no lo vio irse. Estaba totalmente absorta en un pensamiento. Kakashi. Su bebé era de Kakashi. Volvió un poco en sí cuando uno de los guardias la desataba y sin querer sus ojos fueron a parar a los de la mujer que aun permanecía en la camilla. Con la mirada perdida, como un pedazo de carne esperando en una bandeja metálica a ser trinchada. Y Sakura entró en pánico. Atacó al guardia y se soltó de las correas con una única idea en la cabeza. El hijo de Kakashi. El hijo de Kakashi. Hasta que algo la golpeó en la cabeza y ya no pensó mas.
…...
Cuando despertó estaba de nuevo en su celda. Sola. Con un fuerte dolor en la nuca. Quiso ponerse en pie pero todo empezó a darle vueltas, así que optó por quedarse sentada en el suelo. El primer recuerdo de lo que había sucedido la devolvió a la realidad como una rotunda bofetada. Kakashi. Miró su vientre. Con miedo paso la mano por encima de la túnica raída. Recibió un hola de su hijo. Y Sakura lloró de alivio pasándose una y otra vez la mano por la barriga, sumida en los recuerdos y en la nueva sensación de tener a Kakashi vivo dentro de ella. En algún momento algo en la entrada de la celda llamó su atención. La puerta estaba abierta y vio que alguien estaba escondido tras la pared.
- ¿Quién anda ahí?- amenazó la kunoichi restregándose las lágrimas de la cara.
Un mechón de pelo oscuro asomó seguido de una temerosa presa. Era una de las seguidoras de Chiharu.
- ¿Podemos hablar?- preguntó mirando hacia ambos lados del pasillo.
Sakura se puso en pie.
- Pasa.
La mujer entró en la celda solo un par de pasos sin dejar de vigilar su espalda. La pelirrosa se cruzó de brazos dejando claro que no era bienvenida.
- Es Chihiro. Está de parto.
A Sakura los brazos se le escurrieron sin fuerzas.
- Pero si aun falta ...- susurró.
La mujer asintió.
- Ellos no lo saben. La tenemos escondida.
- ¿No se la han llevado?
- No, aun no. Y quiere verte. Dice que tú puedes ayudarla.
Sakura afirmó con decisión. La mujer sonrió un poco y ambas salieron discretamente.
A Chihiro la habían llevado a la última celda de la galería, una de las que habían ido quedando vacías con el tiempo. Sakura la encontró hecha un ovillo en el camastro, rodeada de su madre y otras dos mujeres. En cuanto la joven la vio se puso en pie y se acercó a ella torpemente.
- No quiero hacerlo. No quiero que me lo quiten.- dijo tomando a la kunoichi de las manos. Sakura se las apretó para reconfortarla y le indicó con la cabeza que volviera a sentarse. Se arrodilló frente a ella y palpó el vientre abultado.
- Tiene contracciones cada 3 minutos.- Dijo Chiharu en voz baja. Sakura asintió y empezó a masajear la barriga.
- Sigue colocado y aunque es pequeño no veo porque vaya haber complicaciones. Puedes avisar a los guardias.- dijo la pelirrosa sin mirar a la futura madre.
- ¿No oyes lo que te digo?¡No quiero perderlo!¡Es mío!- le gritó apartándole las manos de encima.
Sakura se mordía los labios para no hablar. Comprendía perfectamente como se sentía.
- ¿Ves lo que has hecho?- le increpó una de las mujeres cogiendo a la kunoichi del hombro. Sakura la miró de reojo y la presa la soltó dando un paso atrás.
- Salid afuera.- ordenó Chiharu.
Sakura respiró profundamente y esperó a estar a solas.
- ¿Qué quieres que haga?- le preguntó Sakura a la joven rubia.
Ella y su madre cruzaron una mirada antes de hablar.
- Quiero que mi hijo sea libre.
Sakura la miró atónita, y después frunció el ceño.
- ¿Cómo se supone que lo vas a hacer?¿Quieres escapar? No hay manera.- dijo sacudiendo la cabeza furiosa.- Y aunque la hubiera no estás en situación de hacerlo en estos momentos. Es demasiado tarde.
- Para mí quizás.- dijo Chihiro.- Pero no para a él. Quiero que me ayudes a traerlo al mundo y después tú y madre escapéis con él de este infierno.
Sakura no salía de su asombro y buscó en su madre algo de luz.
- Teníamos planeado escapar las dos después del parto.- reveló Chiharu.- Pero se niega ha dejarlo aquí. Y yo no puedo hacer nada para convencerla.- añadió con pena. La mujer mayor bajó la cabeza intentando esconder su dolor. Para Sakura verla en ese estado era a la vez embarazoso y conmovedor. Iba a perder a su única hija viva con tal de que su nieto viviera. La kunoichi miró a la joven. Estaba tan decidida que no veía el peligro. Posiblemente estaba siendo empujada por las hormonas y no podía pensar razonablemente, pero Sakura no tenía valor para contradecirla, cuando ella misma se moría escapar.
- Está bien.- dijo Sakura.- Lo haremos pero después de que nazca el niño, lo intentaremos las tres.
Chihiro quiso objetar pero su madre le tomó la mano, rogándole, y la joven terminó por asentir aceptando.
Sakura se puso en pie.
- Aun queda un poco para que nazca. Voy a buscar un par de cosas y vuelvo.- dijo con una sonrisa y salió rápida.
De vuelta a su celda no paraba de darle vueltas. Todo era una locura, no tenía ni pies ni cabeza, pero tenía claro que era la única oportunidad que tendría de escapar. Si Naruto había sido capturado era mas urgente que nunca dar la localización de Akatsuki a la Hoja y aunque solo se valiera de sus propias manos no iba a dejar que lo matarán a él también. Pero primero tenía que terminar de hacer algo. Entró en la celda, buscó bajo un ladrillo la vieja cuchara y empezó a raspar el poco tatuaje que le quedaba en el muslo a toda prisa. Casi gritó de jubilo cuando por fin se restauró toda su red de chakra, enlazando una por una toda las conexiones avivando su fuerza y reviviendo sus sentidos. Solo entonces se dio cuenta de que había alguien mas en la celda.
- Me siento profundamente decepcionado contigo, Sakura.
La joven se congeló al escuchar esa voz. No lo había visto, estaba a sus espaldas. Pensó en esconder la cuchara , pero era inútil viendo el reguero de sangre que le corría por la pierna. Despacio, se dio la vuelta, alerta y en tensión, esperando el ataque. Lo miró a su ojo rojo preparada para esquivarlo en el momento que intentara atraparla.
- ¿De verdad crees que ese destrozo en tu piel te servirá de algo?- preguntó Tobi con ironía.- No saldrás nunca de aquí, preciosa.
Sakura gruñó y apretó los puños. El pequeño se movió en su interior recordándole que no estaba sola. Tenía que ir con cuidado, no podía enzarzarse en un cuerpo a cuerpo.
- Ahora que lo sabes ¿Qué vas a hacer?- preguntó ella muy bajo, amenazadora. Él sin embargo no parecía en absoluto molesto. La observaba pasivo, como con poco interés. Hasta que dio un paso hacia ella. Sakura vio la intención y se puso en guardia.
- No vas a volver a tocarme.- se le escapó. En sus palabras se leyó mas miedo del que a ella le hubiera gustado. Él dio otro paso.
- Sería divertido, ¿no crees? Follarte con todo ese chakra furioso corriendo por tus venas, hacerlo como animales, podría hacer que toda la prisión te escuchara gritar pidiendo mas ¿No te gustaría?
La kunoichi no cabía en su asombro ¿Le estaba pidiendo permiso? Tobi paso a paso llegó frente a ella y alargó la mano queriendo tocarle la cara, repitiendo:
- ¿No te gustaría?
Y Sakura reaccionó. De un salto se echó a un lado y golpeó la cuchara contra la pared. El metal se partió de mala manera quedando un pincho mas o menos afilado que ella se puso bajo la garganta.
- ¡Inténtalo!¡Intenta tocarme bastardo, hazme el favor! Y verás que rápido te quedas sin juguete.
Sakura respiraba agitada con la mente nublada por la desesperación, viéndolo allí de pie, con la mano suspendida en el aire, valorando si aquello era un farol. La kunoichi tragó saliva para sonar con claridad:
- Ya estoy preñada y si no quieres quedarte sin Jinjuriki de Kyubi me vas tener que dejar tranquila.
Tobi bajó por fin la mano y se acercó de nuevo a ella.
- No tengo claro que eso sea mío.- dijo señalando con desdén su barriga y acercándose con mas decisión. La joven clavó la punta del pincho y la sangre corrió cálida por la garganta. Tobi se detuvo y ella juraría que lo oyó maldecir. Pero no tardó mas que un instante en poner la balanza de nuevo a su favor.
- Si lo quieres así, puedo esperar a que tengas a su hijo. - dijo alzando las manos desentendiéndose y se dio la vuelta para salir. Y en la puerta de la celda se giró.- Será una buena garantía de que no intentarás escapar mas.
Sakura tardó bastante en darse cuenta de que estaba sola. No fue hasta que toda la tensión se escurrió y no fue suficiente para tenerla en pie. Cayó de rodillas y se agarró el pecho jadeando espasmódica. Tobi sabía que su bebé no era Uchiha, debía haberse dado cuenta al igual que Kabuto. Ahora si que ya no había vuelta atrás. Se puso la mano en la garganta para detener la hemorragia y tambaleante se puso en pie. De forma autómata cogió un balde de agua y algunos trapos limpios, y se fue en busca de Chihiro, evitando tropezar con algún guardia.
…...
