Fue la primera vez que Sasuke se sintió amenazado con su propio nombre. Salió de la boca de Kakashi como un puñal directo al costado. Quizás su conciencia se escondía ahí. Porque de tantas veces que lo había maldecido por morirse, había resucitado.
- Tú - le escupió de nuevo Kakashi – me vas a tener que explicar muchas cosas.- Y lo lanzó contra la pared contraria.
Sasuke un poco aturdido, mas por la sorpresa que por el golpe, se fue levantando poco a poco evitando mirarlo directamente. Hasta que estuvo en pie, y por fin alzó la cabeza con un Sharingan desafiante.
Kakashi lo esperaba con su propio Sharingan girando desorbitado, arqueado hacia adelante, rígido como la piedra. Sasuke miró a su alrededor. En la taberna, tras la pelea de Sakura con Mogui, la gente había salido en estampida. Los pocos ninjas que habían osado enfrentarse , arrastraban sus fracturas hacia la puerta de salida. Tras la barra del bar, notaba a un par de personas escondidas, con demasiado miedo para salir. Así que tendría que enfrentarse solamente con él. Cuando volvió a fijar su atención en él, descubrió nuevos detalles.
Kakashi había envejecido. La máscara no podía ocultar las arrugas en sus ojos y no llevaba el hita-ake con lo que el pelo le caía sobre los ojos. Con la ropa desgastada y el aspecto desaliñado, podría haber pasado por otra persona. Pero el Sharingan de Obito, cruzado por la vieja cicatriz, era una seña de identidad única. Sasuke se preguntó por qué, a pesar de transcurrir tantos años, seguía llevando obstinadamente el chaleco de Konoha, si para todo su pueblo había muerto, para todos.
- Sasuke - repitió. Se le estaba acabando la paciencia. Y Sasuke vio como las manos le comenzaban a temblar. Rápidamente se agarró una con la otra. Sus ojos durante un instante revelaron un dolor, no físico, de aquellos del alma que no se curaban con medicina ni jutsus curativos. Desde luego Sakura lo había devastado.
- Me has sorprendido.- Dijo por fin, aflojando los hombros, intentando parecer relajado.- Te creíamos muerto.
Quiso preguntarle donde se había escondido durante tanto tiempo pero él se adelantó.
- He estado buscándola, - murmuró – sin saber si vivía o no. Y resultó que siempre estuvo contigo.
Aquellas ultimas palabras sonaron desde lo mas profundo de una ciénaga oscura y turbulenta. A Sasuke no le gustaba por donde iba la conversación.
- En realidad no.- Replicó.- Vagó sola durante mucho tiempo, con tu hijo.
Sasuke se arrepintió al instante de soltarlo así, sobre todo al ver su reacción. Kakashi primero abrió los ojos de par en par, aguantando la respiración. El mas joven dio un paso hacia delante pensando que iba colapsar.
- Es un niño, se llama Sakumo. Y es idéntico a ti.- Añadió.
Vio como se tambaleaba así que le acercó una silla y éste se sentó sin apartar los ojos de él.
- ¿De que me estás hablando?- Logró decir exhalando el aire que había retenido en los pulmones.
Sasuke suspiró y se paso la mano por la cara apagando el Sharingan. Aquello iba a ser largo y Kakashi ya no estaba apto para un combate.
- El niño va cumplir seis años. Sakura estaba embarazada antes de que la secuestran. Y dio a luz al escapar.
Vio como poco a poco la cabeza de Kakashi se derrumbaba como si el cuello y los hombros no pudieran ya sostenerla. Se miraba las manos apoyadas en su regazo. Sus manos vacías.
Sasuke meneó la cabeza. Sabía que era mucha información de golpe, pero Kakashi tenía que reaccionar. No podía quedarse ahí sentado mientras a fuera Sakura y el niño corrían peligro. Ahora mas que nunca había que volver a Konoha.
Se acercó con cautela y puso una mano sobre su hombro. La reacción de Kakashi fue agarrásela con fuerza y ponerse en pie.
- ¿Y por qué no está en la aldea?
Sasuke se lo sacudió de encima sin esfuerzo ¿Cuándo aprendería a reprimir su compasión?
- Pues no es porque no le hayamos insistido una y otra vez, pero ella no quiere volver.- Contestó cruzando de brazos, pero añadió. - En una renegada. La buscan en varios países. A ella y al niño.
Kakashi frunció el ceño y él prosiguió.
- Sakumo es un jinchuriki. Es el Jinchuriki de Juubi.
Lo vio tragar saliva y decir:
- Y Sakura es la Bruja.
El mas joven asintió. Si conocía de su existencia todo sería mas fácil de entender.
-¿ Y cómo ocurrió?
- Fue durante su encierro con Akatsuki, paso allí todo el embarazo. Nunca me ha querido contar que pasó allí , pero lo que si sé es que le introdujeron a Juubi.
- Pero dijiste que dio a luz ya fuera.- Le interrumpió Kakashi.
- A Sakura. El Juubi era para Sakura.- Le corrigió Sasuke.- Al menos al principio. Así me lo contó Naruto.
- ¿Naruto? - Se sorprendió el mas mayor.
- Sí. Él estuvo allí en el proceso. Mas tarde de algún modo, al dar a luz, Juubi pasó al cuerpo del niño. Posiblemente esa era la intención desde el principio. Pero ya no lo sabremos nunca porque mataste a Kabuto. Porque fuiste tú¿verdad?
Kakashi dio un paso atrás y asintió levemente.
Sasuke sacudió la cabeza.
- Kabuto merecía morir, pero estaba ayudando a Sakura a controlar al niño. Desde que nació le fue enseñando los sellos para controlar a Juubi. Y mantenía a los del Sonido fuera de su alcance. Ahora su vida no tiene valor y van a por el Juubi.
Kakashi levantó la vista respirando profundamente mientas se echaba el pelo hacia atrás.
- La estuve buscado por todas partes.- Dijo por fin como para si mismo, con la vista clavada en las vigas de madera del techo.- Y por alguna razón la caza de aquella Bruja invocadora me absorbió. Después conocí a la kunoichi de Mogui y algo se calentó aquí.- Dijo señalándose el pecho inconscientemente.
Sasuke mantuvo silencio. Kakashi por fin bajo la vista y lo miró.
- Supongo que siempre estuvo ahí pero no estaba preparado para verlo.
El mas joven asintió.
- Sakura ha cambiado. No es la misma que conocías.
Aquellas palabras hicieron que lo mirará de nuevo de forma extraña.
- ¿Y tú? ¿La conoces?
Sasuke frunció el ceño. Y finalmente contestó.
- Ella pensaba que habías muerto.
Antes de que terminará de hablar, Kakashi ya le había estrellado el puño en la cara mandándolo volar por encima de la barra. Sasuke cayó sobre un montón de botellas rotas y maderas astilladas. Al abrir los ojos se encontró frente por frente con Chiharu. En cuclillas había estado durante todo ese tiempo escondida junto al mesero. Sakura lo mataría si llegaba a pasarle algo. Dolorido se puso en pie pero Kakashi ya no estaba. Fuera había revuelo. Una pelea. No. Combates. Aquello le sorprendió y salió con rapidez. Al hacerlo se colocó junto a Kakashi que miraba desconcertado la plaza del pueblo. Ninjas de la Hoja. También estaban sus hombres de la Arena y las kunoichi del Hierro. Todos combatían cuerpo a cuerpo contra lo que parecían mercenarios o lo que había quedado de los ninjas del Sonido. Y en mitad de la plaza rodeado por enemigos, un niño. Un niño pequeño defendiéndose de forma salvaje, crepitando como una llama, sujetando un kunai con su diminuta mano. Oyó a Kakashi gemir, cuando vio su cabello, aquel pelo característico de su clan.
- ¡Sakumo!- Gritó Sasuke.
Aquello fue el pistoletazo de salida de Kakashi que se lanzó en mitad de la plaza. Un instante después había eliminado a todos los que rodeaban al chiquillo. Sasuke vio que hincaba la rodilla en la arena y le ponía la mano en la cabeza al hijo de Sakura. Algo apretó en su pecho cuando Kakashi se acercó al rostro de Sakumo y le murmuró. A Sasuke no le hizo falta leer los labios para saber lo que le había dicho. El pobre niño estaba anonadado.
Pero aquel momento íntimo duró poco.
Desde el otro lado de la plaza entró un huracán. Un huracán carnicero y si Sasuke no hubiera distinguido algo de pelo rosa, hubiera pensado que era un tigre. Con las dos espadas wakizashi iba haciendo trizas a todo lo que se pusiera por delante, directa hacía el centro de la plaza. Sasuke la llamó pero su voz se perdió entre los gritos de batalla. Y cuando el tigre vio a Kakashi, paró en seco, inmóvil, como si hubiera visto un fantasma.
Sasuke aprovechó para avanzar mas hacia ella. No sabía como reaccionaría. Pero los mercenarios iban saliendo de las calles como perros de caza, locos de hambre tras la presa. Sus hombres de la Arena los contenían a duras penas. En aquellos segundos preciosos, decidió confiar en la cordura de Sakura, y se unió a ellos. Para arrepentirse inmediatamente. La vio saltar sobre sus enemigos y abalanzarse sobre Kakashi como la fiera que era. No lo podía creer. De verdad que no. Por fortuna él fue mas rápido que ella y pudo esquivarla. Un instante después Sakura había desaparecido llevándose consigo a Sakumo. Tras aquello los mercenarios fueron retrocediendo y la plaza quedó despejada en poco tiempo.
Sasuke echó un vistazo a Kakashi. En mitad de la plaza, era una hoja a punto de ser arrastrada por el viento. Vio como poco a poco sus antiguos compañeros se acercaban a él impresionados. Shikamaru, Hinata, Kiba… Pero el mas mayor miraba hacia las montañas heladas, hacia los picos mas altos. Sasuke lo imitó. Era muy probable que Sakura hubiera huido en aquella dirección.
…..
La hoguera chisporroteaba con la madera mojada. Ino añadió otro leño y las llamas se elevaron un poco llenando el cielo nocturno de cenizas incandescentes. Sasuke vio como se las llevaba el viento sobre la copa de los árboles y las arrastraban en una danza cándida hacia las montañas ¿Qué estaría haciendo? Las cumbres debían estar nevadas. La respiración se congelaba frente a su cara. Mientras se brotaba las manos y las acercaba buscando un poco de calor de la escueta hoguera, pensó en Sakumo ¿Qué estaría pensando?¿Estaría pensando en su padre? Miró a Kakashi. Sentado a unos pasos de él, en completo silencio, tenía la mirada perdida en las llamas. Alguien le había puesto una manta sobre los hombros y sujetaba las puntas con una sola mano. Tenía el Sharingan oculto bajo el pelo pero su ojo rebosaba de emociones. Sasuke apartó la mirada intimidado pero le pudo la curiosidad. Nunca había sido ducho en el tema de los sentimientos pero no era difícil intuir por que derroteros lo llevaban sus pensamientos. Sakura.
Era hermosa. Siempre lo había sido. Pero no era de extrañar que Kakashi estuviera aun digiriendo su nueva imagen. Aquellos seis años la habían llevado a todo potencial como kunoichi y como mujer, su cuerpo había madurado, sus largas piernas, sus brazos fibrosos, aquella garganta blanca, sus labios...
Sasuke sacudió la cabeza. Sakura estaba fuera de control. Pero si hacía un esfuerzo, y aparcaba la frustración, hasta él mismo podía entender que sólo aquella fiereza la había mantenido con vida, a ella y a su hijo.
Una leve sonrisa se dibujó en su rostro. Sakumo era un buen chico, Kakashi estaría orgulloso de él, había sacado la fuerza de ella y la nobleza de él, y si Naruto tenía razón pronto estarían en casa.
Naruto tenía pensado hacer algo con la luna. El influjo sobre el Juubi se había ido perdiendo con el paso de los años, y habían llegado a pensar que terminaría por desaparecer. Sin embargo, las pocas veces que sucedía el jutsu volvía retomando fuerzas.
Quizás por fin tuvieran una oportunidad de volver a la aldea. Pero primero habría que convencerla.
...…...….…..
Antes del amanecer ya estaban todos de nuevo listos. Habían recogido el campamento a las afueras de la aldea del Sonido y esperaban las primeras noticias de los rastreadores que habían salido de madrugada. Sasuke se había reunido con sus hombres de la Arena después de hablar con Shikamaru. Le había pedido que los hiciera regresar. Tenía un plan en mente para capturarlos y no quería tanta gente alrededor. Las kunoichi del Hierro se habían negado a marchar, pero habían accedido a ponerse bajo sus órdenes y no actuar hasta que Shikamaru lo dijera. Mientras tanto Kakashi se había mantenido a parte. Observaba el ir y venir de los ninjas planeando el próximo ataque contra Sakura. Después de los primeros saludos de sus compañeros se había alejado del grupo. Sasuke comprendió que no era agradable ver como la trataban a ella y a su hijo como si estuvieran en el libro Bingo.
Cuando vio marchar a los ninjas de la Arena decidió acercarse a él. Sería mejor tenerlo cerca. No sabía como reaccionaría cuando el cerco se cerrara y Sakura fuera capturada.
- Shikamaru es un buen líder.- dijo Sasuke cuando llegó a su lado.- No permitirá que Sakumo sufra daño alguno.
Kakashi lo miró. No recordaba que fuera tan alto.
- ¿Y a ella?- gruñó.
El moreno tardó en contestar.
- Como tú mismo has podido comprobar, Sakura ha cambiado. No reconoce ninguna autoridad y no dudará de matar a quien se interponga entre ella y Sakumo.
Kakashi apartó la mirada. Y Sasuke continuó:
- De todas formas, ella estaba ya decidida a volver, pude convencerla. Así que esperemos que esta vez sea la definitiva.
- ¿Hubo mas veces?- preguntó Kakashi sin mirarlo.
- Sí. Durante estos seis años Sakura ha tenido varios encuentros con ninjas de Konoha, pero no hubo heridos. Pero Naruto ha perdido la paciencia y os quiere de vuelta en la aldea a toda costa, a los tres.
Kakashi no contestó.
Y así quedaron en silencio hasta que los rastreadores llegaron. Con malas noticias. Habían localizado a Sakura en una ladera a poca distancia, pero estaba siendo atacada por renegados. El equipo de Gai era el que estaba mas cerca. Sakumo y otro niño estaban con ella. Kiyoshi. Pensó Sasuke. El niño Uchiha que viajaba con ellos junto a su abuela. Había perdido el rastro de la anciana después de la batalla en la plaza de la aldea y dio por hecho que el niño estaba con ella. Viendo marcharse a los primeros grupos de ninjas en aquella dirección pensó que la situación no podía ser mas complicada.
Miró a Kakashi. Apretaba los puños y su rostro estaba contrito por la furia.
- Vamos, - dijo Sasuke- o nos dejaran atrás.
Y ambos corrieron tras ellos.
Fueron pocos minutos de carrera pero se le hicieron eternos. Aquellos segundos de ventaja que llevaban Shikamaru y su equipo no le gustaban nada. Kakashi y él debían llegar antes para dialogar con ella. Pero cuando llegaron era demasiado tarde.
Aquel claro ya estaba lleno de heridos. Sasuke buscó y reconoció a varios de los que estaban tirados en el suelo. Hasta que la distinguió, como una leona se lanzaba contra Ino ¡Contra Ino! Sasuke fue desenvainado la katana mientras corría todo lo que le daban las piernas. Sakura no podía, no debía cargar con la muerte de su mejor amiga.
A duras penas pudo interponer su espada entre la de Sakura y la cara de Ino. La empujó con todas sus fuerzas hacía atrás. No habría medias tintas. Con el Sharingan al cien por cien luchó con ella y se dio cuenta de que aquello sería rápido. Tenía la armadura empapada en sangre. Y en un movimiento calibrado la desarmó.
Ella al verse con las manos vacías dio un paso atrás.
- ¿Qué estas haciendo aquí?¡Apartate de mi!- gritó fuera de si.
Sasuke tomó aire, bajó la espada y habló lo mas calmado que pudo.
-Sakura, detente un momento.
La vio buscar a su hijo como un animal acorralado. Shikamaru había dado permiso a las mujeres del Hierro y habían capturado a Sakumo. Lo miró de nuevo, primero aturdida y después frustrada.
- ¿Qué quieres?¿Qué quieren?
Algo era algo, pensó Sasuke. Parecía que estaba tomando de nuevo el control de si misma. Seguramente desangrarse ayudaba.
- Que vuelvas a casa. Sakumo y tú.
La vio ladear la cabeza con una sonrisa irónica en los labios. Después su mirada se oscureció.
-¿Dónde está Naruto? Sólo hablaré con él.
Sasuke estaba perdiendo la paciencia ¿Cómo esperaba que el Hokage saliera de la aldea?
-Lo verás en Konoha. Vamos, deja de hacer la idiota, antes confiabas en mí.- dijo adelantándose un poco.
Pero ella negó con la cabeza.
Sasuke estaba furioso ¿Qué había hecho él para que desconfiará? Había sido su único contacto con la civilización en todo aquel tiempo, su amigo, su amante… Y sin embargo lo miraba de aquella manera, vacía, como si no significara nada para ella. La odió, solo un segundo, y estuvo tentado de dejarlo todo correr. Pero ver a Sakumo sacudiéndose, intentando solarse de las kunoichis le dio motivos para seguir.
- Si no confías en mí ni en la gente de la aldea, quizás confíes en él.- Y señaló con la barbilla detrás de ella.
Sakura miró por encima del hombro sin fiarse aun. Tardó un poco, pero cuando lo vio, Sasuke la notó estremecerse. Cuando Kakashi pronunció su nombre apartó la mirada como si la hubieran golpeado.
- Es un henge del Sonido. - dijo ella.
Oh, que placer le dio dejarla en entredicho por una vez.
- Ningún henge puede engañar estos ojos.- dijo señalando su propio Sharingan.
No pudo evitar levantar un ceja sorprendido. Kakashi se había bajado la máscara y mostraba su rostro sin pudor. Desde luego, era la mejor forma de demostrar que no era una ilusión. Sólo ella sabía que aspecto tenía realmente.
Ella abrió la boca para hablar y se arrepintió al momento. Fue bajando la cabeza para ocultarse tras el pelo. Temblaba. Y a Sasuke le dio lástima. De nuevo echó un vistazo a Kakashi. No se atrevía a mirarlo directamente. Aguantaba la respiración.
Mientras tanto Kakashi avanzaba hacia ella con precaución, como si fuera un cachorro asustado. Sabía como hacerlo y el moreno no tuvo mas remedio que admirarse. A pesar de parecer a punto de derrumbarse caminando hacia ella con las manos extendidas, sus pasos eran lentos pero firmes, mirándola como si él fuera una montaña y ella pudiera buscar refugio en él.
Pero algo se torció. Sakura empezó a sufrir dolor y se agarró la cabeza con las dos manos. Empezó a gemir y cayó de rodillas. Kakashi dio un salto con rapidez y la tomó de la mejilla. Entonces Sakura colapsó y se desmayó en sus brazos.
Aquello no lo habría esperado, pensó Sasuke mientras corría hacia ellos dos. Se arrodilló para verla mejor. Kakashi la tenía en sus brazos, abrazándola contra su pecho, llamándola entre susurros. Las lágrimas corrían por su piel curtida y Sasuke apartó la mirada avergonzado.
- Déjala respirar.- dijo el moreno.
Pero Kakashi no escuchaba. No iba a soltarla. Fueron llegando Gai y los demás. Ino se arrodilló junto a ellos y puso una mano sobre la de Kakashi, la que agarraba el brazo de Sakura como si lo fuera a romper.
- Sensei, déjame echarle un vistazo. Al verte ha debido sufrir un episodio de estrés postraumático. Será solo un momento.
Kakashi parecía no haberla oído pero al acabó de un poco, empezó a aflojar las manos y Sasuke pudo sacarla de su cepo. La tumbaron en la hierba e Ino la examinó.
El moreno aprovechó para echar un vistazo a Sakumo. Kiyoshi estaba bajo custodia de una kunoichi pero al hijo de Sakura lo tenía sujeto de pies a cabeza. El niño contemplaba la escena con mucha angustia, intentando soltarse de sus captoras.
- ¡Mamá!¡Mamá!
Todos lo ignoraban ahora que su madre había caído. Y Sasuke sabía que era un error. El verdadero contrincante era él.
Aquella fue la primera vez que vio a Sakumo utilizar su poder a plena luz del día.
El niño había seguido llamándola, y de repente Sakura abrió los ojos. Se revolvió como una serpiente y se escabulló frente a ellos. A Sasuke apenas le dio tiempo a girarse y ver como corría hacia el niño cargando chakra en las manos. Y entonces Neji la golpeó en el pecho. Detuvo el ataque en seco y ella quedó paralizada. Tambaleándose dio un paso atrás, otro y Neji la volvió a golpear. Sasuke se puso en pie para detenerlo y una sombra pasó por su lado. En un abrir y cerrar de ojos Kakashi había mandado volar al Hyuga de un puñetazo en la cara y aun tuvo tiempo de atrapar a Sakura antes de que cayera desplomada a tierra. Corrió al lado de ellos y ella estaba vomitando sangre. Aquello era malo. Al tiempo que Ino se tiraba sobre ella la tierra empezó a temblar y empezaron las descargas eléctricas. Sasuke miró de inmediato al niño. Todas las kunoichis yacían en el suelo electrocutadas y alrededor de él aun crepitaban las chispas. Los árboles salían disparados hacia el cielo arrancados desde las raíces, la tierra se fue abriendo en diferentes desniveles y las nubes se fueron congregando sobre ellos oscureciéndolo todo. Rodeado de un chakra azul que giraba entorno suyo como un huracán, el niño caminó hacía ellos, hacia su madre. Tras intercambiar una breve mirada Sasuke y Kakashi, el mas mayor cogió a Sakura en volandas y la llevó lejos, al otro lado del llano. Sasuke se enfrentó al niño, esquivando las piedras que volaban en todas direcciones.
- ¡Sakumo! ¡Tu madre está bien! ¡Detén todo esto!
En niño se detuvo y lo miró. Su pelo blanco se sacudía salvajemente y en su rostro aun quedaban vestigios de llanto.
- Sensei… dile que la deje.
Sasuke miró a sus espaldas. Kakashi no apartaba los ojos de Sakumo mientras protegía a Sakura con su propio cuerpo.
- Yo la he curado siempre. - Insistió el niño.- Yo la curaré. Dile que la deje.
Sasuke respiró hondo.
- Tenemos médicos aquí, no podemos perder mas tiempo. Para todo esto o saldremos heridos.
Y entonces Sakumo gritó, empezó como el berrinche propio de su edad, pero aquel chakra que lo rodeaba se fue oscureciendo, tornando de azul a negro. Fue aumentando de velocidad, creciendo y creciendo, de su cuerpo empezaron a escaparse rayos sin control. Su voz de niño la fue apagando otro sonido que nadie quería recordar.
Sasuke corrió hacia Kakashi.
- ¿Cómo está?¿Sigue inconsciente?
Él asintió.
- Ino no ha tenido tiempo de hacer nada y sigue perdiendo mucha sangre.- Dijo mientras tomaba su pálida rostro bajo la palma de su mano.- Hay que sacarla de aquí.
Sasuke frunció el ceño. Si Juubi aun no había aparecido era porque Sakumo estaba ahí. Si quitaban a Sakura de su vista ya no habría vuelta atrás. Y no había nadie para sellarlo. Pero lo cierto es que muerta tampoco podía hacer mucho. Miró por encima del hombro. Aquella tormenta eléctrica venía directa hacía ellos.
Y entonces el cielo escupió un meteorito dorado y se estrelló en Sakumo. Sasuke y Kakashi se pusieron en pie.
El viento a su alrededor fue amainando y la tierra dejó de temblar. Empezaron a caer piedras y árboles del cielo. El huracán fue disminuyendo, perdiendo fuerza, hasta que sólo quedó el niño tirado en tierra y una persona sobre él.
Sasuke no lo podía creer.
- ¡Naruto! - gritó alguien.
El rubio de rodillas apretaba la barriga de Sakumo.
- Lo ha sellado.- dijo admirado Kakashi.
Sasuke asintió. Escuchó algo a su espalda. La señora Chiharu atendía a Sakura con las manos llenas de chakra médico. La mujer alzó la cabeza.
- No es que desconfiará de ti, Sasuke- dijo la mujer- pero ella siempre me dijo que Naruto era su salvador.
El moreno gruñó bajo y le dio la espalda. Después al ver a Naruto coger al niño en volandas, sonrió de medio lado. Desde luego, el idiota sabía crear expectación.
