Chihiro la esperaba agarrada a la pared, doblada por la mitad , atravesada por una contracción. Su madre le frotaba los riñones intentando relajarla.

Sakura entró dando ordenes.

- Tumbate en la cama,- dijo Sakura – y deja que te vea.

La muchacha se acercó al camastro ayudada de su madre, dobló las piernas y respiró profundamente. La kunoichi se sentó a sus pies y le subió el vestido. Ya se había quitado la ropa interior pero sus muslos seguían secos.

- Chihiro.- dijo Sakura- Voy a romper la bolsa. Las contracciones tendrían que venir mas fuertes y mas seguidas.

La joven asintió y su madre la tomó de la mano.

La médico introdujo primero algunos dedos y después la mano entera. La rubia se echo para atrás y maldijo. A Sakura le vino inmediatamente el recuerdo de Ino y sonrió.

Tras un instante de trastear las entrañas de la muchacha el agua empezó a salir. Sakura miró sus manos. No era demasiado oscura. Era buena señal.

Miró a sus espaldas. La puerta de la celda seguía vigilada, y los pasillos estaban silenciosos. Sólo tendrían una oportunidad.

- Levantate, tenemos que agilizar el parto.

Madre e hija se miraron.

Tras ponerse en pie Sakura la acompañó a una esquina junto a la puerta .

- Chiharu ¿tienes los trapos limpios?

La mujer mayor asintió.

- ¿ Y las provisiones?

- Escondidas bajo la cama.

- Cuélgatelas a tu espalda, coge también una manta y acércate aquí.

Sakura se giró de nuevo a la joven.

- Vamos a empezar, pero recuerda debes estar en silencio. Y en cuanto el niño este aquí y empiece a llorar tendremos que escapar. Ya no habrá mas tiempo ¿Comprendes?

Chihiro afirmó con la cabeza.

- Bien, acuclíllate y cada vez que venga una contracción espera a que yo te diga que empujes.

Así lo hizo y Sakura se puso tras ella, también en cuclillas. E introdujo la mano en el interior de la joven. La sintió ponerse rígida y las paredes vaginales se dilataron. Suavemente Sakura dejó fluir su chakra y el conducto abrió poco a poco. Chihiro gimió agarrada a la pared, clavando las uñas en los ladrillos.

- Aun no – dijo Sakura girando la mano dentro de ella.- Respira hondo y aguanta la respiración.

La rubia llenó sus pulmones y cerró los dientes con fuerzas. Por fin Sakura pudo agarrar la cabeza del bebé y ordenó.

- Ahora. Suelta el aire y empuja con todas tus fuerzas.

La joven ahogó un gritó mientras se enderezaba un poco y apretaba. Sakura tiró despacio y acercó la otra mano. La pequeña cabeza morena asomó de la carne dolorida y ayudando a los hombros a girar, en un instante el pequeño Uchiha estuvo en el mundo.

Sakura lo sacó con rapidez y tiró del cordón. La placenta cayó al suelo con un sonido húmedo. Fue lo único que se oyó y Sakura se puso nerviosa. Con el niño en brazos le fue limpiando la mucosidad de la cara. Chihiro se había puesto en pie con ayuda de su madre y se cernía sobre ella temblorosa.

- ¿Qué le pasa a mi niño?

Sakura la ignoró y en su lugar sopló con fuerza en la naricilla del bebé. Su pecho diminuto subió relleno de aire caliente. Ella observó y volvió a repetir la operación. Después de repetirlo tres veces, su pecho aprendió a subir solo. Sakura sonrió victoriosa.

- Es la hora.- dijo por fin poniéndose en pie con el niño cogido de los pies colgando boca abajo. Lo golpeó suave pero firme en el trasero. Un maullido enfadado atravesó los pasillos como la pólvora y el tiempo se agotó.

Chiharu tomó a su nieto en brazos y lo rodeó con la manta mientras Sakura se dirigía como una bala a la pared contraria. Con el puño aun manchado con la sangre de su amiga golpeó la pared con todas sus fuerzas. Un cañón se disparó y abrió frente a ellas un túnel oscuro hacia la libertad.

- ¡Vámonos!

La joven madre quedó un poco perpleja pero Chiharu tiró de ella y las tres empezaron a correr hacia el interior. El resto de mujeres que aguardaban fuera de la celda, se unieron a ellas.

Sakura encabezaba la fuga vigilando los cascotes que caían sobre sus cabezas. Una tímida luz clara las esperaba al otro lado. Y antes de lo que ella hubiera deseado, aparecieron los primeros guardias.

-!Alto! ¡Deteneos!

- ¡Chihiro!- grito ella.

La muchacha había tropezado y algunas mujeres habían caído sobre ella. Chiharu, con el bebe en brazos, tiraba de ella. Sakura chasqueó los dientes viendo como las demás las abandonaban, así con la salida a pocos metros, se dio la vuelta.

Cuando llegó a ellas Chihiro estaba tirada en el suelo con un pie girado de mala manera. Consecuencia de tanto tiempo en cautividad, pensó la médico, mientras aplicaba su chakra sobre el tobillo. Casi podía oler a los guardias. Sus gritos retumbaban en las paredes del túnel y las piedras caían cada vez mas seguido. Sakura miró al niño en brazos de su abuela. Cualquier esquirla podría herirlo.

- Sácalo de aquí, Chiharu. Yo ayudaré a tu hija.

- ¿Cómo? Si apenas puedes moverte.- Contestó señalando su abultada barriga.

La kunoichi pasó un brazo por las axilas de la joven y la obligó a ponerse en pie. Los guardias las habían alcanzado.

- ¡Chiharu huye!¡Corre hacia la salida!

- No, mi hija...

- No hay tiempo, vete ¡Busca a Naruto!¡Ve a Konoha!

La mujer mayor con dolor, soltó la mano de su hija, y siguió al resto de mujeres al exterior.

Mientras Sakura había apoyado a la joven en la pared y se había colocado frente a ella enfrentándose a los guardias.

- Somos mas que tú, estúpida. Ni lo intentes.

Pero la kunoichi, con su red de chakra de nuevo al cien por cien, se sintió fuerte. Apretó los puños y se lanzó contra ellos. El primero la quiso apuñalar con un kunai pero ella lo desarmó con facilidad girando el brazo en su contra y sacándole el brazo del sitio. El hombre cayó de rodillas gritando. Los siguientes atacaron de dos en dos, limitados por el túnel. Sakura los tumbó a ambos de una patada en la cara con sus pies descalzos. Uno a uno los fue derribando, saltando sobre ellos, apartándolos cada vez mas de su compañera.

-¡Sakura!

La kunoichi se giró justo a tiempo para esquivar un shuriken que pasó de largo. El del hombro dislocado, que había quedado a varios metros detrás de ella estaba a punto de lanzarle otro. Pero cambio de opinión y se volvió hacia Chihiro. Sakura corrió, de verás que si, pero no fue lo suficiente rápida. La joven madre cayó de lado sobre las piedras con la garganta abierta. El guardia se giró de nuevo hacia ella empuñando aun la estrella de hierro manchada de sangre.

Cuando la kunoichi llegó hasta él, se la clavó en el cuello, y la vida lo abandonó al instante. Sakura, apretando los puños, intentando no ahogarse en un gemido, no pudo menos que reconocer como curiosamente victima y verdugo habían caído juntos uno sobre el otro.

Apartó los ojos de ellos y vio la salida. A su espalda seguían llegando guardias que apartaban los cuerpos de sus compañeros para poder pasar.

Y echo a correr, la salida estaba cerca, y ya todas las mujeres habían salido. Sakura comenzó a pensar que le diría a Chiharu cuando el aire libre por fin llegó a su respiración y el sentimiento de libertad la sobrecogió. Se le estaban empañando los ojos de felicidad cuando una sombra se cruzó frente a ella obstaculizando la luz. Se detuvo en seco.

- Hasta aquí llegaste Sakura.- dijo Kabuto. Sintió una presencia tras de si y cuando se giró Tobi se la tragó con el Sharingan.

….

Dos semanas. Dos semanas estuvo bajo el yugo del Sharingan. Lo supo porque cuando despertó había roto aguas. Sakura miraba el techo oscuro de la celda sintiendo los fluidos escurrirse entre sus muslos. Miró a su izquierda. El túnel había sido sellado. Su única oportunidad de escapar se había truncado vergonzosamente. Recordó a Chihiro, a su hijo, a su madre… ¿Y si hubiera llegado a Konoha? Sakura se mordió los labios. Los mas probable es que los hubieran alcanzado a otro lado del túnel. Ahora estaba sola, de nuevo. Su bajo vientre palpitó y ella maldijo. No quería entrar en parto, no allí. Miró a su derecha. La puerta de la celda. Abierta y los pasillos en completo silencio. Con esfuerzo se enderezó y se sentó en la cama. A parte de la presión que comenzaba a sentir en sus riñones, no se sentía demasiado mal. Levantó la cara y dejó la mirada descansar en la puerta abierta. No recordaba nada después de que Tobi la atrapará. Nada de pesadillas, nada de recuerdos tergiversados, nada de asesinatos de Kakashi. Involuntariamente acarició su enorme vientre. Sakumo seguía vivo y pulsaba por salir. Sakumo… Sakura sonrió de medio lado. El nombre le vino a la mente sin buscarlo.

- ¿Así te llamas?- Le preguntó a su barriga. Un golpe contundente bajo el esternón le contestó. Sakura se quejó bajito. Ya estaba colocado y listo para salir.

Apoyando ambas manos en la cama se bajó y camino hacia la puerta. No se escuchaba ni una sola respiración. Las celdas estaban vacías y no detectaba ni un solo guardia. Se aventuró fuera y caminó descalza sobre el pavimento húmedo y frio de las Minas del Norte.

….

Pasillo tras pasillo, celda tras celda, Sakura fue inspeccionando. Sentía la barriga cada vez mas dura y sin embargo aun no había decidido parir.

- Espera un poco Sakumo. Un poco mas...

El comedor de las presas, las garitas, los laboratorios, todas las puertas abiertas de par en par, las luces encendidas y el mas absoluto silencio solo roto de vez en cuando por un grifo goteando o el quejido de un puerta oxidada. Si no fuera porque la presión en sus riñones era cada vez mas acuciante pensaría que estaba de nuevo bajo una ilusión.

Fue subiendo de nivel, cada vez mas arriba, mas cerca del exterior, y los pasillos eran mas cortos. La fatiga que había aguantado estoica, se hizo ya demasiado pesada y tuvo que sujetarse a las paredes para seguir caminando. Cuando llegó a la última planta las contracciones eran muy seguidas. Y la puerta estaba cerrada y de debajo salía una suave brisa. Olía a campo. Sakura frunció el ceño. No sería esa puerta la que le impidiera salir. Pero para su sorpresa con solo girar el pomo, se abrió con facilidad. La estaban esperando.

Tobi. La esperaba de pie en mitad de lo que parecía un gran laboratorio. Tranquilo, con las manos a la espalda, mirándola tras su mascara blanca. Sakura dio un paso adelante sintiendo la fuerza correr por sus brazos. Su vientre inquieto dejo de moverse.

- Adelante. Solo faltas tú, Sakura.- dijo.

Ni siquiera lo oyó. La kunoichi dio un paso mas mientras observaba mas aquel laboratorio. Estaba bien iluminado y tardó poco en darse cuenta de algo sorprendente. No había techo. Estaban a cielo abierto. La noche y las estrellas cubrían sus cabezas. Y lo que iluminaba la gran estancia era una luna llena blanca y radiante.

Tragó saliva. De un solo salto estaría en campo abierto, fuera de aquella prisión asquerosa.

No podía ser tan fácil. Miró atentamente a su alrededor. El laboratorio era una circunferencia y distribuidas a una distancia regular, habían pegadas a la pared unas cápsulas de tamaño considerable. A Sakura aquello no le dio buena espina, y una a una las fue contando, nueve. Cada una contenía un líquido de diferente color. Cuando calculó que tenían el tamaño de una persona dio un salto adelante y se colocó frente a la que tenía mas cerca. La cápsula encerraba un líquido ambarino que giraba suavemente, como una espiral, de arriba a abajo, ocultando algo en su interior. El chakra de Shukaku. Puso su mano sobre el cristal y derramó un poco de la suya. Las aguas se abrieron huyendo de la energía desconocida dejando al descubierto un bebé de pocas semanas durmiendo apacible. Sakura quedó congelada y los pies no le respondieron. Y no fue hasta que, la criatura abrió los ojos y el Sharingan la golpeó, que su conciencia volvió a su cuerpo y pudo apartarse casi cayendo de espaldas.

Lo habían conseguido, pensó mientras de ponía en pie, Akatsuki tendría nuevos miembros, nueve Jinjurikis Uchiha. Apartando la mirada de aquellos ojos rojos, vio en el pequeño vientre las marcas de sellado. Una tras una, fue reconociendo los chakras de los bijuu, y en cada esfera un bebé. Hasta que llegó a la última. Vacía. Se llevó las manos a su propio vientre y miró de frente a Tobi.

- A éste no le vas a poner las manos encima.- dijo Sakura en un murmullo amenazador.

El Akatsuki dio un dramático suspiro viendo a la kunoichi envolverse en energía. Levantó las manos frente a él de modo apaciguador.

- Esta vez no vamos a pelear, no soy tan cruel para golpear a una mujer en tu estado.- Dijo señalando a su barriga con desdén.

Si a Sakura le hubiera quedado saliva en la boca, le hubiera escupido. Pues ella no tenía problema en romperle la cabeza, o al menos, distraerlo lo suficiente para escapar, pensaba mirando el cielo abierto.

Y saltó sobre él acumulando tanta chakra en sus puños como en sus pies, sobre todo en su pies. Él no se movió, viéndola llegar, y en el último instante se apartó. A Sakura el peso de su vientre la desequilibró y estuvo a punto de tropezar y caer. Pero unos brazos fuertes la sujetaron y la ayudaron a ponerse en pie. La kunoichi tiró hacia atrás queriendo soltarse de esas manos hasta que una le alcanzó la mejilla y le levantó la cara.

- Sakura, basta, vas a hacerte daño.

Abrió los ojos de para en par.

- Naruto…- logró decir sin ahogarse. Y él la abrazó tan fuerte que por un momento Sakura olvidó donde estaba. Se enterró en su cuello, y el olor a su aldea la embargó. El olor a campo, a pinos, a tierra húmeda, a flores… No supo en que momento empezó a llorar, pero cuando sintió la humedad en su propio cuello apartó la cara para mirarlo. Sus ojos azules que eran el mar a mediodía, la contemplaba con un amor que abrumaba.

- Has venido, has venido por mí…- susurró entre hipo e hipo, acariciando su cabello de oro, verificando que era real y no otra ilusión.

- Perdóname por haber tardado tanto Sakura, perdóname.- Rogó abrazándola de nuevo, escondiéndola bajo su cuerpo. Ella se sintió pequeña en sus brazos y quiso meterse dentro de él.

- Lamento romper entre bonito reencuentro, pero no tenemos toda la noche.

La voz provino de detrás de Naruto. Sakura asomó los ojos sobre su hombro y vio llegar a Kabuto de forma pausada. Aquello la hizo levantarse de golpe dejando a Naruto en sus rodillas. Observó entorno ellos dos ¿Por qué había venido sólo?

Se agachó y le cogió de las manos. Él no levantaba la cabeza.

- Vámonos ¿A qué esperamos?

Ella sabía que Naruto podría sacarla de allí sin ningún problema. Por algo era el portador de Kyubi. Aquello la hizo mirar la capsula vacía en la pared. A Sakura una sospecha le empezó a quitar el aire. Apretó sus manos y lo obligó a levantarse.

- ¿Por qué has venido?

En sus labios había una sonrisa pero sus ojos eran tristes.

- Para salvarte.

- ¿Cómo supiste que estaba aquí?- le preguntó ella clavando la mirada en Kabuto.

- Una mujer llegó con un niño pequeño. Había huido de aquí. Nos dijo que estabas aquí, que …

Chiharu. Sakura no quiso escuchar mas. Sin apartar sus ojos del hombre-reptil se maldijo, una y mil veces, por haber traído a su amigo a una trampa, por poner a las mujeres en peligro en vano, por creer que podía ser mas inteligente que Kabuto.

- Naruto se ha ofrecido a hacer un intercambio.- intervino Tobi.

Sakura no quería oír mas, cogió la cara de su amigo con las dos manos y apretó su frente en la él y murmuró "Vámonos" ,"Vámonos", como un mantra, implorando.

- Kyubi a cambio de tu vida y la de tu hijo. - Añadió el de la máscara ¿Por qué no se callaba?

- No, no, no...Naruto no…- susurraba sobre la cara de su amigo. Él la abrazaba por la espalda en completo silencio. - No es necesario, luchemos juntos.

Él apartó un poco la cara para verla mejor.

- No puedo Sakura. No puedo permitirme perderte otra vez. - Y poniendo las manos sobre sus hombros la apartó de ella.

No lo podía creer ¿Ni si siquiera lo iba a intentar? Sus ojos tristes estaban llenos de determinación.

- Ojala hubiera podido salvar también a Kakashi-sensei. Lo siento.- Y agachó la cabeza ocultando su vergüenza. Mientras tanto Kabuto se había acercado y había puesto la mano sobre su hombro, como para reconfortar, pero empujó hacia adelante separándolo de ella y llevándolo al centro de la estancia.

Sakura, inmóvil, con los puños apretados, contemplaba como se deja atar a una silla metálica anclada al suelo, totalmente rendido ¿En serio no iba luchar?¿Y tendría que contentarse con verlo morir? Cerró los ojos y al abrirlos dio un paso amenazador hacia adelante.

- Quedate quietecita y en silencio Sakura, no querrás que su sacrificio sea en vano.- dijo Tobi al verla avanzar hacía ellos.

Naruto lo miró y lo amenazó.

- No la tocarás ¿entiendes? Nunca mas.- dijo, aun con las manos atadas podía ser intimidante.

Ella se detuvo en seco.

- Si ella interviene y no podemos sacarte a Kyubi la mataremos.

Naruto se giró y clavó la mirada en Sakura. Ella intentó hacerle comprender pero Sakumo aprovechó para moverse y cayó de rodillas. Empezó a tiritar, y se abrazó a si misma ¿Por qué tenía que ser tan egoísta? ¿Por que simplemente no atacaba y defendía su amigo? Las contracciones volvieron de repente y gruñó bajo.

- ¡Está de parto!¡Ayudadla!- gritó Naruto zarandeándose en la silla.

Tobi que se había apartado un poco de él, ordenó a Kabuto atenderla. Sakura lo vio acercarse a ella y reculó hacia atrás.

- ¡No te acerques a mí!

Pero el hombre-reptil la ignoró, se acercó y la cogió de los hombros.

- Esto no puedes hacerlo sola, deja que te ayude.

Sakura se mordió los labios y lo apartó de su vista. Tobi empezaba con los sellos para sacar a Kyubi. Se acercó a Naruto y abriendo su chaqueta empezó a girar la cerradura en su ombligo. Kabuto aprovechó para poner las manos sobre su barriga y ella dio un respingo.

- Ya esta aquí.- murmuró el reptil. Las lágrimas de nuevo corrieron por su rostro sucio. Iba a tener a su hijo en aquel lugar, a su hijo, frente a aquellos asesinos, viendo a Naruto…

Y Naruto empezó a gritar. Sakura cerró los ojos con fuerza asustada. El sonido amplificado por las paredes metálicas se metía en su interior y la sacudía. Kabuto aprovechó para colocarse entre sus piernas y levantarle la falda. Ella lo sintió y lo vio centrado en su núcleo. Ella apartó la mirada de nuevo. Su mejor amigo convulsionaba en aquella silla metálica. El chakra rojo comenzó a derramarse de su estómago. Lo fue rodeando y se elevó sobre su cabeza como una llama crepitando, bailando al son de las manos de Tobi. Cuando el sello terminó de abrirse y entre las llamas surgieron los ojos de Kyubi y éste bramó. Sakura pensó que con suerte el zorro se liberaría y los mataría a todos.

Pero Tobi abrió su Sharingan y dominó al bijuu. En los ojos amarillos del zorro aparecieron los tres tomoe y las llamas comenzaron a salir del cuerpo de Naruto mas rápido, como un volcán en erupción. Tobi alzó las manos y las lanzó a un lado de la pared. Sakura vio como el chakra a gran velocidad se introducía en la capsula vacía. La capsula sin bebé. Miró de nuevo Kabuto. Ellos habían dicho que ella misma sería el nuevo recipiente de Kyubi ¿No sería acaso su bebé? No la dejarían salir de allí nunca. Y con ese pensamiento Naruto dejó de gritar y su cabeza cayó sin fuerzas sobre su pecho. No, no. Sakura sintió como su corazón se rompía mientras al de Naruto le abandonaba la vida. No por favor.

- Kabuto – este alzó la cabeza- deja que le ayude.

- No puedes hacer nada por él.

- Por favor, deja que me despida.

Dudó, Sakura lo vio, y por alguna razón la dejo ir. Ella se puso en pie y en dos saltos se colocó frente a su amigo. Le quitó las correas, lo sacó de la silla, y lo tumbó en el suelo. Respiraba débilmente. Apenas le quedaba unos minutos de vida. Sakura cogió sus manos y se las llevó a la boca.

- ¿Por qué lo has hecho?¿Por qué has sido tan tonto?- decía besando sus dedos. Naruto entreabrió los ojos y la miró.

- Tú ya lo sabe porque, Sakura- dijo con un hilo de voz- ademas tu lo hubieras hecho por mí ¿verdad?

Aquello era demasiado, y Sakura empezó a llorar con todo lo que tenía, como no lo había hecho desde la primera vez que vio morir a Kakashi, hasta que ya las muertes se volvieron tan repetitivas y tan irreales que dejó de doler. Pero aquello era real, Naruto, su Naruto, la iba a abandonar para siempre. Algo rugió en su interior. Era aquello que se revolvía siempre que se daba por vencida. Un animal sanguinario que la mordía y la desgarraba, devorándola, digiriéndola y regurgitando algo que no era ella. Levantó la cara. Kabuto la observaba con atención pero Tobi estaba de espaldas a ella, observando la luna. Entonces supo que era su oportunidad.

Desde pequeña había tenido buena memoria, y aprendía cosas porque sí, que luego quizás necesitara o no. Como cuando Doña Chiyo resucitó a Gaara dando su propia vida. En aquel momento no lo hizo intencionalmente, pero había observado con atención las manos de la anciana mientras realizaba aquella técnica prohibida. Nunca había vuelto a pensar en aquello pero ahora lo recordaba tan claro como si lo estuviera viviendo de nuevo.

Acercó la cara a Naruto y le susurró:

- Espera un poco.

Entonces empezó con los sellos, rápidos, precisos, como si el animal dentro de ella lo hubiera estado practicando a escondidas toda su vida y puso sus manos sobre el pecho de Naruto. Él la miraba ya sin verla pero Kabuto se puso en pie.

- ¿Qué estas haciendo?- preguntó avanzando hacia ella.

Ella no contestó pero Tobi se dio la vuelta.

- ¿Qué es eso?

El chakra azul de Sakura se fue introduciendo en el cuerpo de Naruto. Se pudo ver en su energía un leve chisporroteo eléctrico.

- ¡Va a matar al niño!- Gritó Tobi corriendo hacía ella. De repente una circunferencia verde traslucida la rodeó dejando fuera a los dos Akatsuki. Sin levantar la cara de Naruto gritó en medio de una carcajada:

-¡ Naruto va a vivir! ¡Y os matará a los dos!¡Y acabará con vuestro asqueroso plan!- Y apretó aun mas las manos sobre el pecho de su amigo. El escudo protector tenía fuerza suficiente para aguantar unos segundos, no mas de lo que necesitaba para terminar la transmisión de almas.

Sakura escuchaba a Kabuto atacar la pared de chakra pero Tobi permanecía en silencio. Aquello no le gustaba y con mucho cuidado de no ver sus ojos observó lo que hacía. De nuevo estaba de espaldas mirando atentamente la luna. Tragó saliva cuando vio que la luna ahora era roja y que en su superficie giraban tres tomoe. Apartó la cara con rapidez. Kabuto había dejado de golpear el escudo y miraba también a Tobi.

- ¿Qué estas haciendo?

- Ya no hay tiempo- dijo Tobi sin mirarlo- voy a sellar a Kyubi en mi. Y al resto de bijuu.

Sakura vio como Kabuto apretaba los puños y los volvía abrir. Había un cambio de planes y a él no le gustaba. Ella comprendió que una cosa era adiestrar un nuevo grupo de Jinjurikis criados desde bebes bajo el manto de Akatsuki y otra muy diferente que Tobi se apropiara del poder de todos los bijuu a la vez. Aquello no podría controlarlo nadie y Kabuto ya no sería útil. Tobi empezó una nueva series de signos con las manos y las capsulas de fueron abriendo una a una dejando salir el chakra que encerraban. Sobre sus cabezas empezaron a unirse las energías de diferentes colores formando un torbellino inestable y muy peligroso.

Pareciera que lo tuviera muy preparado, como si aquel hubiera sido su objetivo desde el principio. Sakura miró a Kabuto. La observaba atentamente. Ella agachó la cabeza y se apresuró en terminar. Sakumo se revolvía en su vientre y ella intentaba no pensar. De repente Kabuto le habló.

- ¡Sakura! Detente, sé lo hay que hacer.

Ella lo ignoró y terminó su jutsu. No iba a caer en sus engaños de nuevo. Y desfalleció junto a Naruto.

El escudo fue desapareciendo poco a poco y Kabuto saltó hacia el interior. Naruto había empezado a abrir los ojos cuando él tomaba el pulso a la kunoichi.

- ¿Qué ha pasado?- preguntó el rubio aturdido hasta que la vio.- ¡¿Qué le pasa?!- dijo tirándose sobre ella.

- Se ha sacrificado por ti.- sentenció Kabuto.- Pero aun respira. Todavía tenemos tiempo.

Naruto lo miraba sin creerlo y luego a ella, sacudiendo la cabeza, negando, negando lo evidente.

Kabuto se puso en pie.

- No sé lo que pasará a partir de ahora pero es preferible que Juubi esté sellado en un bebé que en Tobi.

Naruto cogió a Sakura en sus brazos, quería protegerla, era lo único que quería y sin embargo había fracasado. Y ahora su vida dependía de su peor enemigo.

- Tendrás que hacerte cargo de Tobi. Dejame a Sakura a mí.- le ordenó Kabuto. A Naruto no le hizo gracia dejarla en sus manos, y muy a su pesar la soltó en el suelo, se puso en pie y se colocó junto a él.

Kabuto empezó con el sellos y Naruto se lanzó como una rayo hacia Tobi con un kunai en la mano. Viendo la gran luna roja sobre sus cabezas pensó en lo mas rápido. Se colocó tras él y antes de que se girara pasó la cuchilla por sus ojos.

Tobi gritó de dolor arrancándose la máscara blanca de la cabeza, cubriéndose la cara, sujetando con las manos la sangre que brotaba. En ese momento Kabuto se hizo cargo de los bijuu. Aun dominados por el jutsu en la luna, no fue difícil atraelos hacia si mismo. Naruto vio como por un momento, con el ojo del huracán en sus manos, Kabuto dudó. El poder absoluto era seductor, pero el hombre-reptil era lo suficiente inteligente para saber que aquello lo mataría antes de dominarlo. Sólo alguien con su red de chakra adaptado podría tener alguna posibilidad. Y a sus pies descansaba su mayor experimento.

Con ambas manos dirigió el vórtice al vientre de Sakura y el chakra de los nueve bijuu fue entrando. Naruto se arrodilló rápidamente junto a su amiga. Cuando las energías de diferentes colores terminaron de entrar, Kabuto rasgó el vestido y plantó un sello en su ombligo. Naruto reconoció la cerradura que él mismo tenía. O había tenido.

Cuando Kabuto terminó se sentó en el suelo respirando agitado, aquello lo había dejado sin fuerzas. Desde luego si Naruto quería matarlo ahora sería el momento, pensó viendo cubrir amorosamente el cuerpo de su amiga con su chaqueta amarilla. Sakura respiraba tranquila, tomando mucho mas aire que antes del sellado. Kabuto levantó la cabeza y miró la luna ¿Cuánto tiempo tardaría en desaparecer el Sharingan de su superficie?

Tobi se había levantado con la cara llena de sangre y los ojos cerrados.

-¡idiotas!¿Qué habéis hecho?¿Decidme?No puedo ver.

Con aquella voz Sakura abrió los ojos. Kabuto se echó hacia atrás y Naruto la sacudió por los hombros. Sus ojos eran dos perlas negras. Sin iris.

-¡Sakura!¡Sakura!

Ella no contestó y el rubio interrogó al reptil con la mirada ¿Qué quería decir aquello?

Kabuto no comprendía. Juubi había sido sellado en el bebé ¿no?

En esto de la kunoichi comenzó a manar chakra, primero poco a poco, como agua derramada. Ambos se pusieron en pie. Y siguió saliendo y saliendo y según se iban apartando el agua se fue llenando de varios colores. Kabuto sacudió la cabeza. La energía de los bijuu debía estar bajo control con aquel sello, pero también era cierto que era la primera vez que lo hacían con Juubi. Quizás no había sido suficiente. Naruto no hacía mas que llamarla. Pero Sakura con los ojos de par en par, no parecía estar consciente. Cuando la energía completó una circunferencia alrededor de la kunoichi se fue volviendo negra, viscosa, pesada como el petroleo.

-¡¿Qué esa fuerza?!- gritó Tobi avanzando hacia el lago negro. Naruto lo cogió del brazo para que no se acercara mas. Sin el Sharingan no era mas fuerte que él.- ¿Qué esta ocurriendo?

De nuevo, al escuchar aquella voz, Sakura reaccionó. Y se puso en pie. Pero no como hubiera cabido esperar de una mujer de parto. De un salto, se contorsionó sobre si misma, como si fuera una marioneta con los hilos hechos nudos. Naruto chasqueó los dientes. Aquello no iba bien.

- ¿Qué pasa con ella, Kabuto?

Éste sacudió la cabeza, aquello le venía grande.

- Suéltame. - le dijo Tobi a Naruto.- Quiero saber que pasa.

Inmediatamente la cabeza se giró de forma antinatural en dirección a aquella voz. Sus ojos negros sin vida, como bolas de cristal, miraban sin ver. Y sus labios de abrieron.

- Kakashi…- era Sakura, pero no era su voz, fue mas el lamento moribundo de un animal herido.

Kabuto supo lo que iba a pasar. Lo supo en el momento que aquel nombre salió de su boca.

-¡Naruto! Aleja a Tobi de aquí. Si lo mata el jutsu se quedará para siempre en la luna.

El rubio miró al cielo y maldijo.

- Hijo de puta, vas a tener suerte.- Y arrastrándolo lo sacó de un salto al exterior.

Sakura gritó, y de su boca salió el bramido de Kyubi. El líquido negro comenzó a latir, a palpitar como un ser vivo y empezó a elevarse sobre Sakura. Cuando las paredes se cerraron sobre ella Kabuto no se quedó a mirar mas.

A fuera, en campo abierto, había todo un ejercito. En silencio, habían aguardado las ordenes de Naruto. Kabuto reconoció al momento a la gente de la Hoja. También vio muchas kunoichis del País del Hierro y guerreros a caballo. Naruto dejó a Tobi bajo custodia de sus hombres y vio a la chica Hyuga correr hacia él. El rubio le dio un breve abrazo y regresó con rapidez a su lado.

- Prepara a tu gente.- dijo Kabuto.- No se cómo vamos a resolver esto.

Naruto miró al cielo.

- ¿Crees que volverá a ser ella al amanecer?

- Supongo-, - asintió el reptil – pero habrá que retenerla aquí mientras tanto.

Y al decir aquello una masa oscura empezó a salir del agujero. Aquel petróleo venenoso fue saliendo, vertiéndose poco a poco en la ladera, haciendo arder la hierba y las piedras a su paso. Y conforme iba saliendo mas y mas la bestia se iba elevando sobre sus cabezas ocupando todo el horizonte. Sin forma giraba sobre si misma, se contraía y se expandía, evolucionando, hasta que una a una fue expandiendo sus colas. Cuando las diez colas estuvieron flotando a su alrededor de lo que parecía la cabeza se abrió un solo ojo. Un gigantesco Byakugan con nueve tomoe. El animal clavó las garras en el suelo haciendo temblar la tierra, y lanzó un rugido a la luna.

- Mierda.- dijo Naruto.- ¿Que vamos a hacer? Sakura está ahí dentro.

- No te preocupes por ella ahora. Este donde este, ahora es invulnerable. - dijo Kabuto.

- No debí sacarle los ojos. – dijo el rubio mirando a Tobi.

- Él no te hubiera ayudado de todas formas ¿Y Sasuke?¿Dónde está?

- En una misión. Gaara lo mandó llamar pero no llegaría a tiempo.

Kabuto miró a la bestia que de momento se contentaba con bramar al cielo. Quiere recuperar su cuerpo, quiere la luna. Pero aun no había atacado a nadie. Era extraño. Quizás Sakura no estuviera tan lejos como pensaba.

- Soltadme malnacidos, acabaré con vosotros.- se escuchó decir a Tobi. Intentaba soltarse de los ninjas de Konoha que los sujetaban.

Y aquel momento Kabuto chasqueó los dientes. El Juubi había bajado la cabeza automáticamente al escuchar aquella voz y su ojo empezó a girar buscando, buscando entre la multitud de hormigas. En efecto, ahí estaba Sakura.

Cuando el monstruo rugió, los de la Hoja apenas tuvieron tiempo de apartarse de su gigantesca garra. Arrastraban al Akatsuki ciego de un lado a otro como les había dicho Naruto, a riesgo de perder sus propias vidas. La bestia los seguía rugiendo una y otra vez, furiosa, buscando la presa que se le escapaba de entre las patas, sacudiendo las colas en el cielo. Al golpear el suelo abría cráteres inmensos. Cuando su boca empezó a formar una bola explosiva los ninjas se decidieron a atacar. Jutsus ígneos, eléctricos y de hielo se estrellaban contra el cuerpo de la bestia, y al impactar eran absorbidos bajo aquella piel negra. Naruto sacudió la cabeza. Aquello no serviría, era pura energía y viendo el rastro que dejaba a su paso, se alimentaba de ella. Lanzarle jutsus no serviría mas que para hacerlo crecer. Bajo las patas del Juubi sus compañeros salvaban una y otra vez a Tobi de ser aplastado ¿No sería mejor ponérselo en bandeja? No había nadie mas merecedor de su muerte que Sakura. Pero entonces vio a su mujer entre los escombros. Bajo la barriga de la bestia, Hinata protegía al Akatsuki. Y saltó en su ayuda.

Kabuto vio como Naruto se lanzaba al campo de batalla. Ya no tenía Kyubi en su interior y no era mas que un simple ninja, como todos los que iban muriendo bajo las garras de aquella bestia. Moriría al primer golpe. El reptil distinguió a la chica Hyuga de espaldas a Tobi, protegiéndolo con su cuerpo de los cascotes que levantaba la bestia al andar. Y de repente lo vio, el Juubi por fin lo vio, escondido bajo su vientre. Dio dos zancadas hacia atrás y bajó la cabeza. Lo tenía frente a frente y abrió sus fauces. Kabuto no se hubiera cambiado por aquella muchacha. Debía sentirse a las puertas del infierno. La sola mirada de aquel ojo podía hacerle desear a uno la propia muerte. Entonces llegó Naruto. Se puso frente a la bestia, a un palmo distancia y levantó las manos.

El reptil estuvo a punto de echarse a reír ¿Qué pensaba que estaba haciendo? ¿Dialogar? Pero cuando el animal cerró la boca y bajó las colas, Kabuto no pudo menos que admirarse.

El chico de oro puso su paso sobre la cara de aquello y le habló. Desde aquella distancia no podía escuchar lo que decía, pero era seguro que hablaba con Sakura. Entonces Naruto dejo de hablar y bajó las manos. El Juubi dio dos zancadas y bramó de nuevo, rugió, exigiendo su presa, pero poco a poco se encogió sobre si mismo, envolviéndose en sus propias colas, y se fue reduciendo, y reduciendo, hasta que sólo quedó una mujer desnuda en mitad del campo de batalla. Una mujer con el cabello rosa y un enorme vientre.

El reptil sintió curiosidad y quiso ver mas de cerca aquel milagro, pero tenía la sospecha de que si Sakura, o aquello que fuera, lo veía, el esfuerzo de su amigo sería en vano. Entonces Naruto hizo algo que lo dejó con la boca abierta. Se dio la vuelta, caminó un par de pasos, cogió a Tobi del brazo y se lo llevó. Sí, lo puso a modo de ofrenda. Así que aquello sería la recompensa del monstruo por dominarse. La venganza.

Kabuto dio un salto hacia atrás cuando de repente cuatro manos negras salieron de la espalda de Sakura y cogieron a Tobi de brazos y piernas. Las garras se elevaron al cielo y Kabuto apartó la mirada. No necesitaba ver. Los breves alaridos de su antiguo compañero fueron suficientes. Cuando volvió el silencio Sakura se había ido, y Naruto había caído de rodillas sollozando. Su esposa se acercó tambaleante a su lado y lo abrazó. Poco a poco el resto de ninjas hicieron lo mismo y Kabuto decidió que aquel momento era el mejor para desaparecer.

…..

Sakura iba en penumbra, corriendo a ciegas, tropezado, cayendo, volviéndose a levantar. Un sonido ensordecedor le aplastaba el cráneo y no podía ver a un palmo de su nariz. Sabía que corría cuesta arriba, que las piedras le hacían sangrar los pies y que las ramas le golpeaban los costados. Pero no podía detener la carrera, huía ¿de qué? ¿de aquel grito que le perforaban los tímpanos? Si corría mas quizás lo dejara atrás.

Volvió a caer, esta vez en un agujero. Cayó de espaldas y el dolor la inmovilizó. El dolor en sus riñones se fue haciendo cada vez mas contundente, iba y venía, cada vez mas fuerte. Cerró y abrió los ojos queriendo apartar aquella neblina que la cegaba. Si al menos se callara… Pero aquel grito parecía haberse tatuado en su sien. Miró al cielo. Desde aquel agujero aun podía ver el cielo nocturno, pero ya no era rojo. Las punzadas fueron bajando de los riñones a su centro, y le dieron ganas de empujar ¿Empujar el qué? Estaba amaneciendo y su vista se fue aclarando. Poco a poco pudo distinguir las paredes de tierra del agujero donde había caído, las ramas de los árboles recortadas en un cielo cada vez mas claro. De nuevo ese dolor y esas ganas de apretar, de echar lo que tenía dentro, aquello que se retorcía en sus entrañas, abriéndola de una manera que nunca supo que pudiera abrirse.

Sakura gritó desahogándose, se enderezó como pudo y se puso en cuclillas. Así podría empujarlo mejor, expulsar lo que fuera que la estaba desgarrando. Por fin con un último gemido agotado aquella cosa cayó al suelo de tierra. Inmediatamente se oyó un quejido, y se fue elevando y elevando hasta atravesar el bosque. Sakura miró a sus pies. Fuera lo que fuera, aquel sonido hizo callar el grito que la venía persiguiendo hacía rato.

Cuando lo vio, la mujer parpadeó, creyendo no ver bien ¿Aquello había salido de su interior? Se dejó caer en la tierra y observó la pequeña cosa que seguía quejándose, extendiendo los bracitos al aire deseando agarrarse algo. Sus manos se movieron solas y lo cogió. Lo acercó a su cuerpo, estaba sucio, sanguinolento pero olía muy bien. Sakura se lo acercó a la cara. Era muy suave, y le fue apartando con delicadeza aquella membrana que ensuciaba su cara. Sakura pasó suavemente los dedos por sus mejillas regordetas, su nariz , sus parpados, retiró algunos restos de sangre de su flequillo pegajoso. Los primeros rayos decentes de la mañana lograron entrar a aquel boquete y le acariciaron la frente. Su pelo era muy suave, como la barriga de un conejo blanco, blanco… Un nombre vino a sus labios y se estremeció al ver las lagrimas caer sobre la barriguita de aquel bebe. Un bebe. Abrió los ojos, tanto, tanto que se tragó el mundo y al hablar salió uno nuevo. Su bebé. Su bebé. Y lo miró de nuevo, y por fin lo vio.

- Sakumo.- susurró abrazándolo contra su pecho.