Sakura despertó pero no abrió los ojos. La presencia de personas a su alrededor era tan abrumadora que no se atrevió. Se contentó con prestar atención. Reconoció varias voces y buscó la de Sakumo. No lo oía. Sin embargo podía sentirlo no muy lejos de ella. Y a Naruto. Y a él. Su corazón amenazó con delatarla. Estaba a poca distancia de ella, los separaba una hoguera. Podía sentir el calor por un solo costado de su cuerpo y el perfume de la nieve impregnado en madera quemada le dijo aun no se habían movido de aquel lugar. No había estado mucho tiempo inconsciente. La espalda estaba rígida por dormir sobre el hielo pero no tenía frío. La mantenían abrigada. Sin moverse notó las manos y los pies atados. Le pareció innecesario. El cosquilleo de la debilidad recorría su corriente sanguíneo y era probable que no fuera capaz ni de tenerse en pie. El murmullo de conversaciones continuaba, señalando varios grupos, seguramente compartiendo el calor de varias hogueras. Cuando su voz rompía entre todas, sus pulsaciones de descontrolaban.

- Sé que estás despierta.

Alarmada abrió un ojo. Chiharu le sonreía. La joven suspiró leve al verla de nuevo y la anciana rio bajo. Llamó la atención de todos y la odió por ello.

Ino fue la primera en acercarse.

- ¿Cómo te encuentras?

Vio a su amiga cernerse sobre ella, abriendo sus ropas llena de preocupación. Ella curó sus heridas.

- Bien. - Y susurró.- Gracias.

Ino sonrió plenamente y Sakura apartó la mirada para esconder las lágrimas. Había estado a punto de matar a Ino. Sus ojos involuntariamente buscaron con avidez a Sakumo. No tardó en encontrarlo. Frente a ella, al otro lado de la hoguera como pensó, dormía junto a Naruto, en el regazo de Kakashi. Sus miradas se cruzaron y ella lo evitó con rapidez. Frunció el ceño y apretó los puños. Odiaba estar tan débil.

- Paso a paso. - le susurró al oído Chiharu.

Aquellas palabras la debilitaron aun mas y ya no pudo evitar que las lágrimas se escurrieran por sus mejillas. Apretó los ojos para enjuagarlos pero lo único que hizo fue hacer crecer el nudo en su garganta y un suave gemido se escapó con su respiración.

Lo vio pasarle su hijo a Naruto y levantarse con rapidez. Pero Ino lo detuvo.

- Aun no, Kakashi-sensei, es demasiado pronto. Esperemos al menos a que amanezca.

Sakura lo vio de pie a tres pasos de ella. Dudaba si acercarse o no. La capa de invierno vibraba bajo sus hombros por el esfuerzo que estaba requiriendo estar ahí y no lanzarse sobre ella. El fuego iluminaba su rostro, pero el cabello y la noche ocultaban su mirada, y le dieron una apariencia muy áspera. Parecía un gigante a punto de aplastarlos a todos bajo sus pies. Estaba aterrorizada. Decían que era Kakashi. Pero solo veía la estampa de un enemigo formidable. Hasta que distinguió sus manos. Fuera de la capa, asomaban un poco. Aun llevaba sus guantes con el refuerzo de hierro en los nudillos. Abiertas, se las ofrecía. Y temblaban. Pero no era el movimiento característico del nerviosismo. Era síntoma de haber estado sufriendo mucho durante demasiado tiempo. Sakura desvió la mirada a las copas de los árboles escondidas en el cielo nocturno.

Chiharu la cubrió aun mas con la manta, y mientras le frotaba un brazo con cariño, le fue musitando bajito:

- Todo va ir bien, todo va ir bien…

Sakura cerró los ojos. Aquellas palabras se las había repetido Kakashi desde niña. Y eran mentira.

- Está vivo…- añadió la mujer mayor.

Sakura abrió los ojos de par en par como si le hubiera abofeteado la cara. Chiharu le sonreía.

- Tu hijo está bien, y él está vivo.- Repitió la mujer.- Todo va a ir bien.

Sakura pensó que algo andaba mal en ella, porque aquellas palabras no le hacían mella ¿Y si se había olvidado de cómo ser feliz? Llevaba tanto tiempo sola que le asustaba la idea no saber como volver a sus antigua vida. Se giró sobre si misma, y se obligó a dormirse. Estaba cansada de escucharla.

…...

A Sakura la despertaron los ruidos propios de levantar un campamento. Tenía frio. Chiharu no estaba a su lado así que intentó sentarse. Sintió las heridas curadas pero seguía débil. Necesitaría varios días para recuperarse.

- Te ayudaré.

Levantó la cara y ahí estaba Sasuke. Sasuke…

- ¿Quieres algo de café?

A Sakura esa palabra le sonó celestial. Pero tenía necesidades mas urgentes.

- Necesito ir al baño.

Él sacudió la cabeza restando importancia y apartó la manta. Con un kunai le cortó las cuerdas de pies y manos.

- Prométeme no escapar.

A Sakura se le escapó una risa tonta y él sonrió de medio lado. Él se encontraba de buen humor y se lo contagió. Pasó un brazo por su cintura y la ayudó a levantarse. Al poner los pies en el suelo la cabeza le empezó a dar vueltas ¿Cuánta sangre había perdido? Pero el descanso le había venido bien, y sus rodillas aguantaron mientras Sasuke la llevaba hasta los matorrales. En el campamento todos estaban entretenidos recogiendo y buscó a Sakumo.

- Está con Kakashi. Están hablando.

Sakura lo miró angustiada.

- No te preocupes. Sabes como es.

Ella no lo tenía tan claro.

- Y ambos lo necesitan.

Frunció el ceño. Y se soltó de Sasuke.

- Esperame aquí, puedo ir sola.

Y mientras iba a orinar se preguntó por qué estaba tan furiosa. Kakashi estaba vivo, después de todo. Durante todo aquel tiempo que había viajado por el mundo acompañada unicamente de su hijo siempre dio por hecho que realmente Tobi lo había matado aquella vez, en el lago, cuando la secuestraron. Sin embargo, nunca lo había puesto en duda, a pesar de que el Akatsuki le había mostrado que con su Sharingan podía hacerle ver decenas de muertes distintas.

Kakashi estaba vivo, y lo que vio en el lago fue un genjutsu. Tobi la había engañado, y deseó con todas sus fuerzas matarlo de nuevo.

Sakura se subió los pantalones y esperó un poco antes de volver. Se dio la vuelta y el bosque se ofreció a ella. Podría escapar. Rechinó los dientes con desdén. Nunca hubiera escapado sin Sakumo. Y aun así ¿Por qué tenía tantas ganas de escapar?

Y dándole la espalda a la idea de huir volvió con Sasuke. La esperaba cruzado de brazos.

- ¿No me habrás estado espiando?- preguntó ella en tono de humor. Él al principio no correspondió a su broma, pero después suspiró condescendiente.

- ¿Por qué estás tan nerviosa?- le dijo mientras le pasaba de nuevo el brazo por la cintura para sujetarla.

Sakura se sorprendió de lo bien que la conocía y decidió cerrar la boca.

- Estás entre amigos, estás a salvo.

Ella lo miró, con su rostro cerca del suyo, mirando frente a ella esquivando los árboles y las rocas. Su pelo negro contrastaba con el suyo rosa. Ambos necesitaban una buena ducha.

- No es tan fácil.- Reconoció por fin.

Él tardó en contestar.

- Lo sé. Me recuerdas a mí cuando me capturaron y me llevaron a Konoha. Cuando Naruto, Kakashi y tú os convertisteis en mis guardianes.

Era parecido, en cierta manera, pensó, con la diferencia de que que ella tenía que ademas velar por otra persona. Y cuando regresaron al claro, esa persona la llamó.

- ¡Mamá! - gritó Sakumo. Corría como un conejo hacía ella. Tras él, Kakashi caminaba relajado con las manos en los bolsillos. Alguien le había dado un hita-ake y ocultaba de nuevo el Sharingan. Había dejado la capa en algún sitio. Intercambiaron una mirada hasta que Sakumo se estrelló en su cintura y la tiró al suelo.

- Ya estás buena, que bien, que bien…- decía Sakumo restregando la cabeza en su uniforme destrozado.

Sakura lo abrazó fuerte, fuerte, le cogió la cara entre las manos y empezó dispararle besos por toda la cara.

- Mi niño, mi niño guapo.- decía entre beso y beso. Eso era lo que hacía Sakumo con ella. Llenar su corazón y calmar su mente. Podía relajarse y calentarse en aquel pequeño trozo de su carne.

Sakumo pronto se cansó de tanto arrumaco y se escapó de entre sus manos.

- Mira mamá, éste es papá.- dijo entusiasmado agarrando la mano de Kakashi y acercándolo de un tirón a ella. A él lo pillo desprevenido y Sakura alcanzó a ver una oscura mirada entre él y Sasuke ¿Qué había sido aquello? Pero tras el asalto del niño, toda su interés se volcó en ella.

Hincó la rodilla en el suelo y le habló.

- ¿Cómo has dormido?

Sakura no sabia que hacer con su corazón. Aun con todo el tiempo que había pasado podía inmovilizarla con solo un ojo y la sombra de una sonrisa bajo su máscara. Sólo pudo asentir antes de qué los ojos se le empañaran de nuevo en lagrimas . Tuvo que apartar la mirada ¿Pero qué le pasaba?

Kakashi se dio cuenta y le puso la mano en el hombro.

- Tranquila.- dijo bajo.- Todo va estar bien.

Sakura sintió su mano, y la fue inundado un calor familiar, poco a poco, como si realmente la sangre que pasaba por su hombro se fuera calentando y repartiendo por todo el cuerpo. Aquello le dio valor para alzar la vista. Se encontró con que Kakashi en su contemplación la estaba amando.

- ¡Mira lo que tengo en mi barriga!- dijo de repente Sakumo zarandeándola.

Sakura salió de su ensoñación y escondiendo su rubor vio al niño levantarse la ropa. Abrió la boca estupefacta. En su panza blanquita, alrededor del ombligo, había sido tatuado un sello, el mismo que tenía Naruto.

Alargó la mano para tocar, y Sakumo saltó.

- Me haces cosquillas.- rió.

- ¿No te duele?- preguntó ella.

- No, no, y ya no me pesa.

Sakura lo miró con ternura, lo tomó de la barbilla y lo obligó a acercarse solo el tiempo justo para besarlo en la frente antes de que él se echara hacia atrás malhumorado. Sasuke aprovechó para llevárselo.

- Vamos Sakumo. Tus padres tienen que hablar de muchas cosas.

- Sí, sensei.- Dijo Sakumo cogiéndolo de la mano. Mientras se alejaba caminaba dando brincos.

- Sensei. Increíble. - dijo Kakashi serio sacudiendo la cabeza.

Ella asintió y lo miró por primera vez con una sonrisa. Y en un instante, él se bajó la máscara y puso sus labios sobre los de ella. Sorprendida, no le dio tiempo a cerrar los ojos y veía como la miraba expectante. Su cuerpo reconoció aquellos labios antes que ella misma y se vio invadida de nuevo por ese calor familiar, pero esta vez mas abrasador, y el origen no fue su hombro sino el núcleo entre sus piernas. Aquel ardor la fue venciendo, y fue rindiéndose, cerrando los ojos. Kakashi aprovechó para despegar su labios y besarla de verdad. Pasando una mano tras su nuca, tomó sus labios en su boca. La fue devorando despacio, saboreando, deleitándose y ella sintió que iba a hacer combustión. Cuando su fría lengua acarició la entrada, la quemazón entre sus piernas ya era insoportable. Embrujada abrió la boca con entusiasmo y Kakashi la penetró con un gruñido bajo. Buscó su lengua y las manos se metieron bajo la ropa, apretándola contra él. Ella sintió que la inclinaba sobre el hielo y el cosquilleo en su centro se volvió doloroso. Alguien tosió fuerte junto a ellos.

- Sensei, podrías esperar a llegar al pueblo.

Sakura se apartó aturdida y levantó la cabeza.

- Naruto…

Éste le sonreía con los brazos en jarras y enseñando todos los dientes. Kakashi la miraba aun extasiado, ignorando a Naruto. Acunó su rostro con la mano y pasó el pulgar áspero por sus labios hinchados, llevándose los restos de sus salivas. De nuevo, el corazón de Sakura golpeaba en la garganta y Naruto tuvo que intervenir de nuevo.

- Tenemos que hablar de Sakumo. Del sello que le puse.

Ella logró ponerse en pie y dándole toda su atención. Naruto la guió a su tienda de campaña, seguidos de cerca por Kakashi. Según se iban acercando Sakura se sintió observada. Los que habían sido sus amigos durante casi toda su vida, las kunoichis del Hierro de Mariko-sama , los hombres de la Arena de Sasuke, la vigilaban con recelo y en tensión. Sakura agachó la cabeza, recordando la batalla del día anterior, y las de otros muchos días. No los culpaba. Muchos de sus compañeros habían muerto por su mano y Sakura apretó los puños. No había tenido opción. Se sintió intimidada por su desprecio. Sintió un golpecito en su brazo y miró a su lado. Kakashi, junto a ella, le sonreía. Después levantó la cabeza y les lanzó una mirada. Todos volvieron con rapidez a sus quehaceres. En efecto era un gigante.

- Aquí es, pasad.- Dijo Naruto levantando la tela de su tienda de campaña.

Sakura se agachó para entrar y al levantar la cabeza se encontró con Chiharu y Kiyoshi. El niño la saludó feliz y salió corriendo de la tienda para encontrarse con su amigo. Ella respiró profundamente al confirmar que el niño también estaba sano y salvo.

Se sentó junto a la mujer. Parecía cansada pero al ver a Kakashi una sonrisa picara se instaló en su rostro. Él se había sentado a su lado y las miraba a ambas.

- Tenías razón.- dijo la mujer mayor.- Sakumo es idéntico a él.

Sakura se encendió bajo el flequillo avergonzada. Entonces sintió como Kakashi le cogía de la mano y se la acariciaba con la otra. Levantó la vista. Él se sonreía mientras le acariciaba con los dedos la palma de la mano. Sakura tragó duro ¿Dónde has estado tanto tiempo?

- El sello que tiene Sakumo es una versión mejorada del mío.

Aquello atrajo la atención de Sakura. Naruto sentado frente a ellos había extendido varios pergaminos en el suelo.

- Estuve investigando el clan de mi madre y descubrí mucha información sobre técnicas de sellado. - ¿Entonces Juubi no volverá a liberarse?- preguntó ella entusiasmada.

Naruto negó con la cabeza.

- Si sólo fuera eso, tal vez. Pero está el problema de la luna. El jutsu de Tobi sigue ahí. Y mientras esté, Juubi seguirá intentando salir. Hay que destruir la luna.

Sakura se sorprendió. Nunca se le hubiera ocurrido.

- He creado una nueva técnica. Un Shuriken Rasengan lo suficiente potente para atravesar la atmósfera y llegar hasta ella.

- ¿Sin la ayuda de Kyubi?- preguntó Kakashi.

- Sí. Después de entrenar duro conseguí aumentar mi propio chakra, una gran cantidad de él. Y todo gracias a ti, Sakura.

Ella lo miró con ternura. No había pensado en ello cuando traslado su alma a Naruto, pero sí era probable que hubiera adquirido alguna habilidad suya.

Kakashi la miraba sin comprender.

- Sakura,- explicó Naruto con toda la suavidad que fue capaz-, murió por salvarme.

- Tu lo habías hecho antes, tonto.- le cortó ella. Aunque lo hubiera vuelto a hacer sin dudar no le gustaba recordarlo.

Kakashi apretó la mano con dureza. Su rostro se había contrito de miedo. Ella extendió la otra mano con rapidez a su rostro para tranquilizarlo pero las palabras se atascaban en su garganta. No lograba articular frente a él. Naruto explicó con rapidez.

- Pero cuando Kabuto le introdujo a Juubi, le devolvió la vida.

Sakura asintió con los ojos aun clavados en los de Kakashi. De repente éste apartó la mirada y se llevó su mano a los labios. Los apretó contra su dorso con fuerza y se levantó. Salió de la tienda dejándola desconcertada.

- Creo que has sido demasiado brusco, Hokage.- dijo Chiharu.

Naruto frunció el ceño mirando la entrada de la tienda.

- Debió haber vuelto a la aldea. Nadie merece cargar con esto tanto tiempo.

Sakura lo miró.

- Si no fue a Konoha, ¿qué fue de él?

- Por lo que me ha dicho Sasuke, estuvo buscándote por su cuenta.

Ella tragó saliva y se le volvieron a aguar los ojos. Echaba de menos su mano áspera y cálida.

- Hasta hace poco,- continuó Naruto,- dábamos por hecho que había muerto durante tu secuestro. Pero descubrimos el cuerpo de Kabuto atravesado por su Chidori. O pensándolo bien, él nos lo dejo para que lo encontráramos. Creo que fue el momento en que decidió dejar de esconderse.

Sakura no podía creerlo. Había estado sólo, buscándola, sin el apoyo de sus amigos, de Konoha.

- ¿Por qué?- Se le escapó en un sollozó.

Esta vez fue Chiharu quien habló.

- Por vergüenza.

La joven sacudió la cabeza con fuerza, intentando no creerla.

- No ¿Qué culpa pudo tener?

Pero entre los tres se instaló un silencio incómodo. Y Sakura terminó por reconocer que podía ser cierto. Horrible pero cierto. Kakashi era propenso cargar sobre sus hombros mas de lo que debía y aquello que sucedió podría haber sido lo suficiente degradante para arrancarlo de su aldea.

Chiharu rompió el silencio poniendo una mano en su hombro.

- Es el momento de empezar de nuevo.- le dijo.- Si yo lo hice, tú puedes hacerlo también, Sakura.

Ella asintió enjuagándose los ojos con el puño. Se castigó de nuevo por mostrar sus sentimientos tan abiertamente. Respiró hondo y se puso en pie.

- Volvamos a casa, Naruto.- dijo con una gran sonrisa, orgullosa de recordar como se hacía.

El rubio la imitó y sin previo aviso la atrapó entre sus brazos, enterrándola en su pecho.

- Te he echado tanto de menos, Sakura-chan.

Ella lo empujó soltando una risita. No iba a hacerla llorar mas, no señor. Y salió de la tienda.

Kakashi estaba a solo unos pasos, observando jugar a Sakumo y Kiyoshi entre los árboles. Parecía mas relajado. Sakura se acercó a su lado.

- Me recuerda a Obito y a mí cuando eramos niños.- dijo en tono bajo pero con algo de humor.

Sakura buscó valor y lo tomó de la mano. Kakashi la miró sobresaltado, como si hubiera despertado de un mal sueño. Ella aguantó firme su mirada poderosa y hasta que pudo distinguir una sonrisa bajo la máscara. Aguantó la respiración mientras se inclinaba sobre ella y la besaba en la frente. Fue el aleteo de una mariposa pero a ella se le doblaron las rodillas.

- Creo que es el momento de que vuelva a casa.- dijo Sasuke acercándose a ellos.- Tengo que informar al Kazekage.

Naruto que había seguido a Sakura alzó la mano.

- Mandale un mensaje con tus hombres. Te necesito aquí.

El moreno frunció el ceño y el Hokage explicó:

- Quiero esperar a que el jutsu de Tobi aparezca en la luna llena para destruirla.

Sakura le soltó la mano a Kakashi y se enfrentó a su amigo.

- ¿Quieres decir que Sakumo tendrá que volver a transformarse?- le preguntó. A Sakura se le hizo un nudo en el estómago. Había tenido la esperanza de no tener que volverlo a ver.

- No puedo arriesgarme a destruir la luna y que el jutsu permanezca suspendido en el firmamento. Tobi lleva mucho tiempo muerto y el Sharingan sigue apareciendo. Nadie lo controla ahora. Prefiero esperar a que esté ligado a la luna. Y estaré mas tranquilo si Sasuke se queda. Necesitaremos todas las fuerzas posibles esa noche.

Sakura agachó la cabeza.

- Entonces no iremos a Konoha. No aun.

Sintió a Kakashi tensarse a su lado pero no se atrevió a mirarlo.

- No te preocupes, Sakura-chan.- dijo Naruto levantándole la barbilla.- Sakumo está sellado. No permitiré que Juubi aparezca.

Ella vio sus ojos azules llenos de esperanza y verdad.

- No permitiré que nada malo os ocurra, -añadió el rubio,- ahora soy el Hokage.- Y se pasó los brazos detrás de la cabeza con una sonrisa lobuna.

Sakura ladeó la cabeza suspicaz y finalmente asintió.

….

El largo regreso a la aldea fue una oportunidad perfecta para acercarse a sus antiguos amigos. Sakura los conocía, y sabía cuales tenían el corazón mas duro y quienes estaban deseando extender su mano. Para ello, Sakumo ayudó mucho. Era desvergonzado, salvaje, no conocía de reglas y hablaba de tú a tú con los adultos. Kiyoshi era su cómplice. Los dos niños fueron atormentado a los ninjas todo el camino, hasta que no tenían mas remedio que dirigirse a ella, para solicitarle controlara sus modales. Ella pedía cortésmente disculpas y aprovechaba para entablar conversación. Sus chicas fueron fáciles de recuperar. Ino, por supuesto, la temerosa Hinata y Ten-ten tardaron poco en reír al compás suya. Era música para sus oídos. Las había echado de menos, mucho mas de lo que ella quiso reconocer en un principio.

Los chicos eran asunto distinto. Exceptuando a Gai y Yamato-taichou, los demás se mostraban demasiado recelosos. Finalmente descubrió que era a causa de Kakashi. Pero para entonces ya habían llegado a la aldea. Y es que no se había separado de ella un instante, aprovechando cualquier escusa para tocarle el pelo, besarla en la mejilla, o rozar su mano. Su presencia era continua, protectora y amable.

Chiharu caminaba delante. Había entablado amistad con Naruto y hablaban. Konoha había ofrecido refugio a todas la victimas de Akatsuki y en el interior de sus muros se hallaban mas niños y niñas Uchiha que en los buenos tiempos del clan. Sakura apretó la mandíbula recordando lo devoto que había sido Tobi a la reproducción.

El consejo estaba feliz. Habían dado por perdido el Sharingan cuando Sasuke decidió casarse con una chica de la Arena y ahora tenían una nueva generación para devolver el prestigio a la aldea. Sin embargo Naruto, a instancias de Sasuke, les había quitado la idea de nombrarlos Uchiha. Se apellidarían como sus madres. No necesitaban empezar su nueva vida arrastrando aquel apellido maldito. Sakura se alegró de que Naruto fuera el Hokage. Nadie como él para comprender a esos niños.

Por fin tras varios días de viaje, las puertas verdes de Konoha se abrieron ante ellos. Sakura miró a Kakashi. Estaba emocionado. Sentía tanto que por ella se hubiera alejado de su aldea… Podía hacerse una idea de lo difícil que había sido para él. Su ojo negro la buscó y compartió su felicidad. Pero tras contemplarla un instante, su mirada fue oscureciéndose, mostrándose mas potente. Magnética. Sakura no necesitaba recordar para saber lo que significaba. Su corazón empezó a galopar vibrante, y el calor irradió por todo su cuerpo hasta llegar a cierto lugar que necesitaba ser tocado urgentemente. Entonces él se inclinó hacia ella hasta susurrarle al oído.

- Yo también te he echado de menos.

Iba a ser un día muy largo.

Naruto los acompañó a su antigua casa, a la de Kakashi. Sakumo entró como un animalillo husmeando cada mueble, cada cajón, cada armario porque todo olía sus padres pero no a él. Era muy raro. El rubio se rascó la cabeza.

- Vais a tener mucho trabajo son él.- dijo en voz baja para que el niño-salvaje no lo oyera.

- ¿En serio Naruto?¿Me podrías dar algún consejo?- le preguntó Kakashi con intención.

Sakura rio. Naruto también había sido algo revoltoso con su edad.

La casa estaba especialmente limpia. Tenían un ángel de la guarda o alguien no había perdido la esperanza de que volvieran.

Se dirigió a su dormitorio. Quería saber si aun tenía ropa o Ino la había sacado toda para beneficencia. Su cama la recibió limpia y lista para asaltarla. Los recuerdos de todo lo que había pasado bajo las sábanas le coloreó la cara como a una impúber. Abrió el armario. Todo seguía como lo dejó el día que ambos salieron hacía la aldea de Suba. De repente le faltó el aire. Agarró la puerta del armario y respiró profundamente. Sus dedos perforaron la madera y se clavó las astillas. Debía aprender a controlar la ansiedad. Estoy en casa, estoy en casa… Cuando por fin pudo enjuagarse un poco los ojos, enfocó de nuevo y vio algo que no era suyo. El chaleco de Kakashi. Aquellas noches que dormía sola le gustaba abrazarse a él. Dejada llevar por algo, lo sacó con recelo. No olía a él. Alguien lo había lavado. Y de nuevo sus pulmones se pararon. Lanzó el chaleco a la cama como si quemará y cerró el armario de golpe. Gruñó bajo. Quería recordar como se respiraba. No quería preocuparlos. Todos seguían en el comedor, Sakumo saltando sobre algún mueble, Naruto hablando con Kakashi. Si la veían así la mandarían al hospital directamente. Pero el chaleco seguía ahí, destacando sobre la cama blanca, recordando un pasado cada vez mas presente. Y no olía a nada ¿Por qué?¿Por qué no huele a él? Entonces sus pulmones se hincharon dolorosamente y empezó a respirar agitada, demasiado rápido, cada vez mas. Estaba hiperventilando. Su mente se nubló y cayó de rodillas frente a la cama. Se agarró a las sábanas y su mano rozó el chaleco. Lo atrajo y lo apretó contra si. No huele, no está, él no está, Kakashi no está… Apretó los ojos enterrando la cara en la cama, clavando las uñas en el chaleco. Kakashi. Murmuraba ¿Dónde estás?¿Por qué no estás?

- ¿Qué te ocurre?¡Sakura!

Ella podía oírlo, y a Naruto también. Alarmados, la llamaban, le decían que respirara mas despacio. Pero no podía. La cabeza le empezó a dar vueltas y el sudor comenzó a empapar su ropa. Entonces Kakashi hizo ademán de levantarse el hita-ake. Se le heló el sudor en la piel. Saltó hacia atrás chocando contra la pared. Otra vez no.

- No, no le muestres el Sharingan.- dijo Naruto agarrándole la mano.

Él comprendió y optó por acercase de nuevo con mas cautela.

Sakura podía verlos. A él, a Naruto, sus caras de angustia, sus propias manos sudorosas frente a ella, impidiendo que se acercarán. Veía su rostro, su cabello, su ropa… pero él no estaba, había muerto, y la había dejado sola ¿Qué iba hacer sin él?¿Cómo podría seguir viviendo?

Kakashi puso sus manos a ambos lados de la cara con suavidad y la obligó a mirarlo.

- Sakura ¿Puedes verme?.- Se había bajado la máscara.

Ella se mordió el labio inferior y él lo tomó como un sí.

- Respira conmigo. Respira conmigo, mi amor.

Ella parpadeó al escuchar aquellas palabras y bajó la mirada a sus labios. Cerró los ojos con fuerza, intentando concentrarse, mientras el sudor corría por su frente. Kakashi aspiró aire con suavidad, y ella lo imitó. Lo retuvo un poco para soltarlo despacio. Ella lo seguía y repetía con él. Una vez, otra mas… Sakura esperaba a que él respirara para hacerlo, y tras varios intentos lo consiguió. Sin dejar de mirar sus labios su respiración se fue regularizando y su corazón dejó de doler tanto. Su vista se fue aclarando y pudo ver el pequeño lunar a un lado de su boca, la barba de varios días cubriendo su mandíbula poderosa, la nariz, las cejas , la frente, y sus ojos. El Sharingan seguía oculto bajo el parpado y ella pudo perderse en su mirada. Kakashi…

La palabra salió de su boca sin darse cuenta y él la acercó con cuidado a sus labios. Ella cerró los ojos y se dejó llevar. Eran una caricia, con la piel suave de sus labios, rozaba los suyos, mimándola, sólo presionando levemente.

- Estoy aquí - susurró él y su voz se quebró.- Te encontré. Por fin, te encontré.

Sakura recibió el sollozó en sus labios y cuando las lágrimas de Kakashi se derramaron sobre el rostro de ella, sus manos tomaron autonomía. Dejó caer el chaleco y escondió los dedos en su pelo desordenado.

- Estás aquí.- murmuró ella aun sobre su boca.

A él se le escapó una risita trastornada y asintió con firmeza. Volvió a besarla, pero esta vez presionando con fuerza. Ella podía sentirlo, le estaba mostrando sus emociones, el dolor, la esperanza, la perdida de ella, y la felicidad. Sobre todo la felicidad. Sakura gimió y se apartó para mirarlo.

- Estás aquí, estás aquí...-repetía como un mantra.

Él le respondió con una leve inclinación. De repente, la evidencia desbordó en Sakura. Abrió los ojos de par en par, y se anegó en lágrimas nuevas, abundantes y claras. Se tiró sobre él y lo abrazó con fuerza por el cuello.

- ¡ Estás aquí, estás aquí!- repitió enterrada en su cuello, escondida tras su pelo gris.

Sus manos por fin lo encontraron, lo reconocieron, sintiendo sus músculos potentes vibrar bajo los dedos. Raspó una y otra vez la mejilla en su barba y se alimentó de su olor. Su olor único y personal, la fue inundando, llenándola por dentro, e incubada entre sus brazos fue germinando algo nuevo. Primero fueron briznas frescas de hierba que hacía cosquillas en su corazón, después nació un arbolillo tembloroso y enclenque. Las pequeñas ramas crecieron y crecieron alimentadas por su calor, y a cada nuevo brote se repetían la palabras está vivo, está aquí, no murió, sigue conmigo… Las ramas se nutrieron de certeza y crecieron con vitalidad. Iban rompiéndola y rellenándola, resquebrajando la tristeza y suturándola con esperanza. Poco a poco fueron conquistando cada parte de su alma hasta llegar a su mente. Y entonces estallaron en flores. Miles, miles de flores frescas y luminosas de muchos colores colmadas de alegría.

Sakura salió del escondite de su cuello y lo miró a la cara.

-¿Dónde has estado?

Kakashi soltó una carcajada plena y liberadora y la abrazó de nuevo con retomadas fuerzas. Ella rio también y sus risas se mezclaron como campanas al viento.

Naruto se unió a ellos abrazándolos a ambos y Sakumo saltaba alrededor de ellos.

- ¿Qué pasa?¿Qué pasa?

Sakura pudo desligar un brazo de Kakashi y agarró al niño de una mano. Lo metió en medio de ambos y lo colmó de besos. Su padre lo abrazó también y besó aquel cabello idéntico al suyo. Aquello fue demasiado para Sakumo y un alarde de fuerza los empujó y salió en estampida.

Siguieron riendo hasta que los tres se quedaron sin resuello.

A Sakura le encantaba el agua caliente. Muy, muy caliente. Su pelo se encrespaba y las uñas se debilitaban. Pero el calor drenaba la tensión de sus músculos y los huesos se ponían tiernos. Champú de rosas, geles de vainilla, de jazmín, de coco, de chocolate… Tendría que darle las gracias a Ino mas tarde. Con aquello se podía hacer una orgía de olores. Se los extendía por el cuerpo, se llenaba de espuma, y cuando el agua se llevaba el perfume, probaba otro. Podría pasar toda la tarde bajo el agua caliente, frotando y frotando su piel.

Pero pensó que Kakashi también querría darse un buen baño. Estaba preparando la habitación para Sakumo, aquella que preparó en su tiempo para ella misma. Sintió calentarse sus mejillas a pesar del agua caliente. Con mucha fuerza de voluntad cerró el grifo. Se envolvió en un toalla y se miró frente al espejo. Estaba empañado y pasó otra toalla pequeña para quitar el vaho.

Lo que vio le sorprendió. Vio una Sakura radiante, no sólo por la piel sonrosada y el pelo mojado. Sus ojos brillaban con una vitalidad que había olvidado que tenía. Coqueta, se vio mas joven y mientras tomaba un mechón el pelo evaluando si necesitaba un corte, vio algo tras ella.

Kakashi la espiaba. Ella había dejado la puerta un poco abierta sin querer y a él le sobraba aquel resquicio para devorarla con la mirada. Lo observó a través del espejo recorrer su cuerpo de abajo arriba, poco a poco, disfrutando de lo que veía. Ella experimentó de nuevo aquella molestia entre sus piernas. Podía sentirlo, como si la tocara con sus ojos, acariciándola a distancia. Cuando sus miradas se encontraron finalmente en el vapor del espejo ella empezó a tiritar de anticipación. Entonces él sonrió de aquella manera y desapareció. Sakura se agarró al lavabo recobrando el aire. Esperaba que Sakumo tuviera un sueño profundo.

….

A veces Sakura se llegaba a sorprender de que alguien como ella llegara a tener amigos así. Por la noche volvió Naruto. Hinata traía la cena. Ino el vino y a Sai. Chiharu se unió mas tarde con Kiyoshi.

Sakumo le enseñó a su amigo su nueva habitación y Kiyoshi le entregó un juguete. Un ninja de madera articulado. Sakura le sonrió agradecida a la mujer mayor. Era su primer juguete.

La noche trascurrió agradable, con recuerdos alegres y divertidos. Sakura hubiera querido ver a Sasuke pero entendía que no quisiera venir. Comieron y bebieron. Ino esperó a que Sakura se hubiera tomado un par de copas para sacarla a bailar e hicieron el payaso juntas. Naruto reía a carcajadas y cuando se acercó a ellas tambaleante por el vino las dos huyeron de él entre risas.

Corrieron por el apartamento como chiquillos, tropezando con los muebles. Sakura reía viendo a Naruto trastabillar alzando los manos sin ningún compás. Ella volvió a esquivarlo pero el licor hizo efecto y tropezó con el sofá. Se vio recogida por un abrazo de oso. Kakashi sentado en el sofá, la había atrapado. Ella reía intentando sin mucho esfuerzo soltarse. Él reía también y de repente se bajó la máscara con una mano y la besó. Esta vez fue un beso grande, húmedo, con toda la boca. Sakura saboreó el vino en su lengua y lo abrazó mas contra si. Sus manos se perdieron por su cintura mientras literalmente se la comía. Las risas se fueron apagando y Sakura se apartó para mirar.

Sus amigos estaban ya de pie listos para marcharse. Ella dio un salto escapando de las garras de Kakashi.

- ¿Ya os vais?

- Sí,- respondió Hinata con las mejillas sonrosadas,- es tarde , y Naruto no se encuentra bien.

Efectivamente se apoyaba sobre el hombro de su esposa con el aspecto de ir a vomitar en cualquier momento. Ino se acercó a ella con los ojos brillantes y la abrazó muy fuerte. Sai se acercó también y la besó en la mejilla.

- Bienvenida a casa.- dijo el moreno.

Sakura hizo un puchero y le dijo adiós con la mano. Sakumo salió corriendo de la habitación con Kiyoshi.

- ¿Mamá, puede quedarse a dormir?

A Sakura por alguna razón no el hizo mucha gracia pero iba a asentir cuando Chiharu intervino:

- Ven tú con nosotros Sakumo. En el recinto Uchiha hay mucho sitio. Podréis dormir juntos y por la mañana jugar en la calle.

La joven la miró interrogante y recibió una sonrisa cómplice de la mujer mayor. Sakura se sonrojó. Que Kakashi aprobara la idea y se levantará corriendo para meter el pijama del niño en una bolsa la coloreó hasta el casco cabelludo. Finalmente se fueron todos y los dos quedaron solos. Ella de repente se sintió muy nerviosa y, cuando él se giró y empezó a caminar hacia ella rápido, su corazón se desbocó.

- Por fin. Por fin.- Decía él mientras se iba quitando el hita-ake, la ropa y quedaba con el torso y la cara desnuda.

Sakura se mordió el labio al ver caer el cabello alborotado sobre sus ojos bicolores antes de precipitarse sobre ella. Atrapó sus labios con la boca y ambos cayeron en el sofá.

Kakashi tenía prisa. Sakura se dio cuenta por como sus manos la desnudaban con rapidez, torpe, ansioso. De vez en cuando maldecía frustrado cuando algún botón o cremallera se le resistía antes de hacerlo estallar entre sus dedos. Ella reía inquieta, intimidada por su voracidad y al mismo tiempo ansiosa. Sus manos ásperas acariciaban con fuerza, apretando la carne, inmovilizando, moviéndola a su antojo. Ella no podía seguir su ritmo y se dejaba hacer notando la piel arder por donde él pasaba. Sus labios la soltaron y bajaron por la garganta succionando la piel blanca y limpia. Los dientes le hacían cosquillas y cuando siguió descendiendo entre sus pechos se puso mas nerviosa. Kakashi era un animal hambriento y se llenó la boca de su carne.

Sakura podía oírse a ella misma gemir de placer, a él jadear ansioso, sorbiendo de su cintura. Cuando llegó al suave rizo rosado, se enderezó, la cogió de las piernas y la estampó contra él. Su rigidez encontró la yema entre sus piernas y una descarga la recorrió entera sacudiéndola. Kakashi resolló al aire y cayó sobre ella.

- Sakura, te necesito ya…- susurró a su boca.

El deseo en sus ojos era casi doloroso. Se asombró que fuera a ella a quien mirara así. Y mientras lo veía quitarse los zapatos y el pantalón, su pecho se hinchó de alegría al constatar que a pesar del tiempo, él la seguía amando como el primer día.

Ver su erección la dejó sin aliento y mientras sus manos le recorrían los muslos, ella fue poniéndose nerviosa. El Sharingan giraba desorbitado gravando su intimidad. Sakura echó la cabeza hacia atrás y se cubrió la cara con el brazo. Es Kakashi, se dijo. Pero los recuerdos habían vuelto de nuevo.

Él la penetró todo lo largo que era y empezó con movimientos lentos. Pero al poco fue acercando. Sakura lo oía. Su voz varonil se deslizaba en el placer en aumento y sabía que no duraría mucho. Mientras tanto ella se frotaba las lágrimas de la cara antes de que las viera. Cuando acabó, tardó un poco en recuperar al aliento y se hizo el silencio. Ella apartó el brazo con cautela. Kakashi la observaba a pocos centímetros de su cara. Había escondido el Sharingan bajo el párpado. Su ojo oscuro la miraba aun subyugado por la pasión pero con temor.

- Sakura…- susurró mientras le acariciaba el pelo.- ¿Por qué lloras?

Ella lo miró detenidamente y los recuerdos fueron desapareciendo. Alcanzó su rostro masculino con una mano y delineó la mandíbula, los labios, aquel endemoniado lunar…

- No es nada Kakashi. Todo está bien.

Su ojo se oscureció ante la mentira y Sakura se sintió niña de nuevo.

- No me mientas Sakura. Te has sentido mal y quiero saber ¿Es por qué he demasiado rápido?¿Te he hecho daño?,- decía sintiéndose culpable,- perdóname pero no te imaginas lo que te necesitaba…

Sakura puso sus dedos sobre sus labios silenciándolo.

- Es tu Sharingan, me intimida y me trae recuerdos que quiero olvidar.

Kakashi bajó la cabeza al comprender y se acomodó entre sus pechos.

- Lo siento. Tendré cuidado la próxima vez.- murmuró sobre su piel. Al cabo de poco pareció que se quedó dormido. A ella no le importó, le gustaba sentirlo sobre ella, que la envolviera con su cuerpo. Sin embargo volvió a hablar.

- Perdóname.- dijo. La voz le salió demasiado profunda. Sakura se inclinó un poco para verle la cara. La escondía bajo todo aquel pelo plateado. La acarició la cabeza.

- No tiene importancia, Kakashi, me acostumbraré. Antes no me daba miedo.- dijo ella.

Él negó con la cabeza sobre su pecho.

- Perdóname por no protegerte,- dijo él -, por dejar que te raptaran, por no llegar a tiempo…- Por fin se irguió la miró.- Desee tanto encontrarte y poder matarlos a todos con mis propias manos…

Sakura tomó su rostro entre sus manos. Era tan dulce cuando quería matar por ella, pensó con una sonrisa.

- Kakashi, me has recompensado con creces.

Él la miró sin comprender.

- Me diste un hijo. Aquello impidió que perdiera la razón. - Decía acercándolo poco a poco a sus labios. - Y ahora estás vivo. Todo valió la pena si fue para verte de nuevo.- Y lo besó suavemente.

Kakashi gimió sobre su boca. El corazón le latía desbocado y ella podía sentirlo en su piel. Las manos de ella se enterraron en su pelo y lo apretaron mas contra si. Lo quería, lo deseaba y lo amaba mas que cualquier cosa, él tenía que saberlo. Les habían regalado algo mas de tiempo para estar juntos y ella no iba a permitir que el pasado se lo ensombreciera.