¡Muchas gracias a todos los que siguen esta simple colección de drabbles!
Sus reviews me están haciendo muy feliz, especialmente después de haber perdido casi todos los archivos en mi pc *cries*
Por suerte, los escritos LenNeru quedaron a salvo, pero falta corregirlos y esas cosas, así que hay que ser pacientes (?)
Espero que disfruten este one-shot~
Tarde de Videojuegos
Durante las tardes de otoño, debido al frío que comenzaba a mostrarse, muchas personas decidían juntarse en la casa de un amigo o de su pareja, o cuando salían, simplemente se reunían en lugares bastante cálidos. Claro que esta regla solo era para las personas un poco más vaga que el resto y para quienes no podían soportar para nada el frío.
Por eso los hermanos Akita decidieron ir a visitar los Kagamine para pasar el rato donde posiblemente no harían nada productivo, pero era mejor que nada. Por lo menos Nero quería que su hermana saliera de su habitación de vez en cuando o sino se convertirá en una verdadera desadaptada de la sociedad.
Los cuatro rubios se reunieron en la sala de los Kagamine, primero hablaron de varias cosas y luego cuando ya no supieron que hacer, decidieron jugar videojuegos. Len y Neru se negaron a jugar con ellos, después de todo, sus hermanos eran unos jodidos expertos que podrían aplastar su orgullo, y además de que su actitud cambiaba totalmente cuando estaban jugando. Si Rin antes era un monstruo ante los ojos de Len, automáticamente al tocar el control se convertía en el mismísimo satanás. Y si Nero era un ángel en general, toda su faceta de caballero se iba al carajo y se comportaba casi al mismo nivel que Rin.
Len y Neru se sentaron en el sofá viendo como la rivalidad entre ambos sólo crecían.
—¿Cómo pueden enojarse por un simple juego? —cuestionó ella.
—No lo sé, son bastante inmaduros con eso —apoyó Len mientras comía algún dulce.
—¡Ah! ¡¿Cómo carajos hiciste eso?! Definitivamente estás haciendo trampa —se quejó Rin al ver que había perdido.
—No es ninguna trampa que yo tenga un talento natural —contestó orgullosamente el contrario.
Siguieron discutiendo mientras sus hermanos simplemente miraban esperando ver quien se cansaba primero, hasta que de repente, ambos se giraron hacía ellos y se señalaron acusatoriamente.
—¡¿Yo gané cierto?! —exclamaron ambos.
—No nos metan en conversaciones estúpidas —espetó Neru.
—No me interesa.
Los dos se miraron aun gruñendo preguntándose como enfrentar esta disputa.
—Qué tal si ¿desempatamos usando a nuestros hermanos? —sugirió con una sonrisa maliciosa.
—Oh vaya, suena interesante —respondió él.
—¡No nos metan en cosas estúpidas! —gritó la rubia.
Mientras tanto Len prosiguió comiendo sus dulces pensando que ignorarlos sería la mejor opción. Pero claro, su hermana no se rendiría tan fácil.
Discutieron un largo rato, incluso Neru propinó unos golpes pero ni siquiera eso fue capaz para que ambos se callaran. Ya totalmente cansados de la insistencia de sus hermanos, decidieron jugar de una maldita vez deseando que con esto los dejaran en paz el resto de sus vidas.
—Espero que hagas sentir orgullosa a tu princesa, sirviente.
—Vamos hermana, sé que puedes ganarle.
—¡Ya cállense los dos! —gritaron los dos rubios bastante molestos por esta situación.
—Voy a ser sincera contigo, no jugaré en serio, esto no me importa.
—A mí tampoco, mientras más rápido terminamos esto, mejor —secundó Len.
El juego era uno de peleas, al principio los dos simplemente oprimían cualquier botón al azar, hasta que de pronto Neru se dio cuenta de que estaba perdiendo. Debido a su gran orgullo, comenzó a usar alguno de los «combos» que Nero una vez le había enseñado al no tener a alguien con quien jugar en ese momento, como resultado, comenzó a tener una gran ventaja sobre Len en ese momento.
Algo similar pasó con el Kagamine, sólo que éste comenzó a jugar en serio sólo después de haber perdido la primera ronda, obviamente eso no había sido simples botones al azar.
—¡¿Qué estás haciendo Len?!
—¡Calla! Deja que me concentre.
En la siguiente ronda ambos peleaban exactamente igual a como lo estaban haciendo sus hermanos antes.
—¡Maldito! ¿No pues que no te lo ibas a tomar en serio?
—Eso debería decirte a ti.
—No creas que perderé tan fácil, rubio.
—Lo mismo digo.
—¿Nos veremos así cuando jugamos? —preguntó Nero.
—No lo creo, nosotros somos más decentes —respondió con simpleza la chica.
Ambos siguieron discutiendo, usando sus mejores ataques, su espíritu competitivo estaba al tope aun si se trataba de un simple videojuego.
—Recuerda que yo vivo con la «princesa de los videojuegos», obviamente he aprendido algo de ella.
—¿Ah sí? Pues yo he tenido que vivir toda mi vida con un chico que en lo único que es realmente bueno son los videojuegos.
—¿Por qué lo dices como si fuera un asocial que no sale de casa? —murmuró el Akita.
La discusión realmente no parecía tener fin, hasta ahí había llegado la faceta de hermanos mayores de ambos y estaban actuando igual que sus hermanos. Ambos sólo se callaron cuando el final de la pelea estaba cerca, y para mala suerte de Neru, Len la venció esta vez.
—Ahora están empatados. Genial —recalcó Rin sacando su abanico.
—Bueno, será mejor que hagamos otra cosa —sugirió Nero.
—¡Claro que no! —contestaron al unísono.
—Falta el desempate —dijo Neru.
—Y es mi momento de demostrarle a Neru que sé jugar mejor que ella.
—Agradece que quiero jugar contra ti o si no te hubiera roto la cara ya mismo —masculló ella.
—¡Tengo una idea! —exclamó Rin con una gran sonrisa—. Ya que ambos están tan dispuestos a jugar, ¿qué tal si hacen una apuesta?
—¿Una apuesta?
—Sí, como por ejemplo: el perdedor tendrá que besar al ganador.
—Eso no parece satisfacer al ganador de ninguna manera —murmuró disconforme la chica.
—Aunque la apuesta suena bien —asintió Len para sorpresa de los presentes.
—Pervertido —masculló totalmente avergonzada Neru, aunque claro que a ella no le importaría ser besada por el Kagamine, pero su orgullo estaba en juego.
—¿Quién eres y qué carajos le hiciste a mi hermano? —apuntó Rin, era bastante raro que Len estuviera de acuerdo con ella.
—De acuerdo, terminemos esto de una vez.
La tercera ronda comenzó y se podía notar como ambos ardían en determinación para ganar. Rin y Nero decidieron guardar distancia.
—¡Vamos Len! Prometo que no te molestaré en una semana si ganas.
—¡Hermana! Si ganas gastaré los datos de tu celular por una semana.
—¿Acaso no puedes darme algo más convincente? —reclamó Len.
—¿Qué más quieres? ¿Qué sea tu sirvienta una semana? La codicia es mala hermano.
Len decidió no seguir discutiendo, después de todo se desconcentraría y perdería una gran ventaja por esto. Después discutiría seriamente con Rin si era necesario, aunque ¿por qué estaban jugando en primer lugar? Ni siquiera podía recordarlo claramente.
Continuaron con la pelea un poco más, movían sus dedos a una increíble y precisa velocidad, al parecer haberse criado con unos frikis como lo eran sus hermanos había dado sus frutos; pero claro, de una inútil manera, como el resultado de esta pelea, por ejemplo.
—Parece que yo voy ganando. Prepárate Len Kagamine, una chica te vencerá.
—No te confíes tanto, Neru Akita. El ganador es quien ríe de último.
—¿Cuál es el objetivo de decir sus nombres completos? —susurró Rin en el oído de Nero.
—No lo sé, parece que hace las cosas más ¿serias?
Ambos estaban literalmente empatados y posiblemente el siguiente ataque le daría fin a todo. Los cuatro no parpadearon ni un segundo durante esos momentos, expectantes de quien sería el vencedor. Cada segundo sólo hacía las cosas más intensas poniendo nerviosos a los dos hermanos menores.
—Len juro que si lo arruinas te haré la vida imposible.
—Si tan sólo te callaras yo… —no pudo agregar nada más ya que en ese momento, Neru aprovechó y dio el primer ataque ocasionando que el personaje de Len perdiera.
—¡Mi hermana es la mejor del mundo!
—Rin, eres la causante de todas mis desgracias ¿lo sabías?
—Tú eres la vergüenza de la familia ¿cómo te pudiste despistar en esa parte? ¿Acaso jamás has oído de la concentración del guerrero?
—¡Eso es algo que acabas de inventar!
Y así comenzó una pelea al más estilo Kagamine, los Akita celebraron de una manera prudente proclamándose los mejores jugadores del año.
—¡Obtendremos nuestra venganza! —gritó ella.
—Por cierto hermana ¿qué tenía que hacer el perdedor?
—Besar… —Len tapó la boca de su hermana ese momento. Ahora que ya su cabeza se estaba enfriando, comenzaba a darse cuenta de lo vergonzoso que sonaba esa petición en público.
—No te pondré a hacer nada, soy bastante madura como para entender que sólo es un juego.
—Pero hace rato estabas─ —el chico no pudo seguir hablando ya que su hermana puso una mano en su cabeza y con una cruel sonrisa tomó sus cabellos de manera disimulada—. N-no dije nada.
Para calmar la «sed de sangre» de hace unos minutos. Los 4 decidieron ver una película, la cual sirvió para relajarlos y la rivalidad que tenían parecía haberse esfumado totalmente.
Finalmente la hora de la visita terminó, así que los Akita decidieron irse de una vez. Los gemelos amablemente decidieron acompañarlos hasta cierto punto.
—Neru, espera —dijo Len tomándola del brazo luego de ver como los otros dos se habían adelantado y habían dado la vuelta en una esquina.
—¿Qué pasa? —preguntó curiosa.
La respuesta de Len fue darle un rápido beso en la comisura de los labios.
—¿P-Por qué fue eso? —inquirió alejándose de él con la cara totalmente roja y tapando sus labios con una mano.
—Era la apuesta ¿no? —dijo con una sonrisa.
—P-pero te dije que…
—Parece que Rin y Nero se han adelantado bastante, habrá que avanzar —la interrumpió fingiendo desinterés.
—¡Espera Len Kagamine!
Neru lo siguió totalmente enojada y antes de que pasaran por la misma esquina por la cual habían ido sus hermanos, Len le hizo una señal de silencio y Neru pudo describir por su mirada que mantuvieran eso en secreto, ocasionando que su corazón diera un salto ante esto.
Ya nunca más volvería a apostar algo o por lo menos cuando Rin estuviera presente.
Bueno, aquí intenté poner un Len más ¿atrevido? Aunque aun la vergüenza estuviera presente xD
Espero que les haya gustado y diganlo en un review, y si no les gustó, también.
Haruka-sama se despide~
