Disclaimer: Demashitaa! Powerpuff Girls Z le pertenece a sus respectivos dueños, yo sólo juego con sus personajes.
Advertencia: Lenguaje obsceno, lime, yaoi, yuri (si se toma en cuenta de que Kaoru es mujer, muy en el interior), OoC. Si no les gusta estas cosas, absténganse de leer.
I'm a boy
Boomer despertó con un fuerte dolor de cabeza, mirando en todas las direcciones en busca de sus hermanos. Lo ultimo que lograba recordar era que se encontraban atacando a las piojosas, como él les decía, antes de ser atacado. Sinceramente no recordaba más.
—Yo sólo quería un poco de pizza —susurró sacudiendo su ropa y observando a su alrededor.
Todo estaba muy tranquilo; demasiado tranquilo.
¿Sus hermanos se habían ido y dejado ahí solo?, era posible y si fuese así no se extrañaría.
Mientras se dirigía a la salida del local, divisó a la rubia. Se cubría el rostro con ambas manos y parecía querer pasar desapercibida.
Estaba dispuesto a aprovechar la oportunidad y atacarla, cuando notó cierta escena no agradable ante sus ojos. ¿Qué hacia ese chico desconocido besando a su hermano?, ¿por qué su mano se dirigía a los pantalones de Butch?, ¿por qué parecía que estaba a punto de presenciar una violación?
Y soltando un grito de colegiala, Boomer corrió a separar a su hermano de una posible violación, luego tomo a un paralizado Brick y salió del local en cuestión de segundos, cargando a sus dos hermanos que parecían estar en otro mundo.
— ¿Qué acaba de suceder? —preguntó Kaito al notar que le habían quitado entre las manos a Butch.
— ¡Kaoru! —gritó Miyako acercándose más roja que un tomate en temporada—, ¿¡qué fue todo eso?!, ¿¡qué te pasa?! —su rostro parecía tomar una tonalidad más fuerte de rojo.
El moreno se encogió de hombros indiferente ante la alterada rubia.
—Fue un impulso, nada más. No te alteres.
—Sí Miyako, no te alteres, esa fue la escena yaoi más hermosa que vi en mi vida —chilló Momoko imaginando quien sabe que cosas—. Pero ese rubio tenía que interrumpirla, ¿no?
La rubia les miro antes de suspirar y negar con la cabeza, con esos dos no se podía razonar, menos ahora en las condiciones en las que se encontraban. Observó el desorden de maquinas y comida a su alrededor antes de hacer un mueca.
—Volvamos al laboratorio —ordenó.
Los otros sólo asintieron antes de seguirla.
— ¿Enserio Kaito besó a Butch? —preguntó Ken a Miyako. Él no le había creído a Momoko cuando está le había relatado todo con lujo de detalles.
—Sí, él sí eso eso —confirmo mientras ayudaba al pequeño científico —. Pero lo de que le sacó los pantalones es una mentira —dijo con el rostro rojo de la vergüenza por la mentira que Momoko había dicho.
Al parecer la pelirroja había agregado escenas de más a lo que había ocurrido. Imaginación de fujoshi, se decía Miyako.
—Al parecer están mezclados.
Miró al pequeño de manera interrogante, ¿A qué se refería al decir que están mezclados?, no hablaba de Kaoru, ¿o si?
—Creo que la parte femenina de Kaoru está mezclada con su lado masculino, osea, Kaito. Eso explicaría su forma de actuar.
Miyako asintió comprendiendo la situación. Eso explicaba muchas cosas; como la actitud de Kaoru estando con Momoko, al parecer ese era su lado masculino actuando, y lo sucedido con Butch podía deberse a su parte femenina mezclada un poco con los pervertido de Kaito.
Pero si había actuado la parte femenina, en este caso Kaoru, ¿Esto quería decir que ella sentía algo por Butch?, ¿o las personalidades mezcladas hacían esa clase de estragos?
Por Dios que era muy difícil de comprender. El tratar de buscar una respuesta hacia que saltaran muchas dudas.
—Ken, ¿Cuánto falta para que la maquina pueda volver a Kaoru a como era antes? —quiso saber. Era mejor que ella volviese a la normalidad, así las posibles violaciones se acabarían.
El pequeño le sonrío tranquilizándola.
—No mucho, en una hora tendremos a la Kaoru de siempre. Solo aguanta una hora más y trata de que Momoko no haga nada que luego lamentemos.
Soltó una risa nerviosa antes de decirle que le dejaba terminar tranquilo. No es que dudara de esos dos, era que... a quien engañaba, dudaba enormemente. Kaito ya le había estado toqueteando los pechos a Momoko y esta se había dejado; además de que le había gustado. Esperaba no entrar a el comedor y encontrarlos haciendo algo raro, o sin ropa. Ella quería no pensar cosas como esas, pero esos dos ya le habían demostrado que cualquier cosa podía suceder con esos dos estado juntos.
—Que estén con ropa por favor, que estén vestidos Dios —pedía mirando hacia el techo del laboratorio.
— ¡Pero Kaito! —La de ojos zafiro soltó un largo y sonoro suspiro al ingresar a la habitación y encontrar a Momoko abrazada de las piernas de su amigo.
— ¿Ahora qué está pasando?
—Ella quiere que la bese —contestó el chico un poco hastiado —Ya se lo dije, te prometí no hacerle nada, pero ella no quiere entender.
— ¿Enserio? —preguntó Miyako, sólo recibió un asentimiento como respuesta—. Que bueno saber que solo me tengo que preocupar por ella —dijo observando como Momoko lloraba y se aferraba más—. De todas formas no tiene que preocuparte mucho, en una hora volverás a ser una chica.
Sus acompañantes voltearon a verle inmediatamente luego de pronunciadas aquellas palabras, ¿Volver a ser una chica?
— ¿De qué hablas Miyako? —preguntó Momoko al fin soltando las piernas de Kaito y levantándose.
Miyako quiso saber que transitaba por la cabeza de su pelirroja amiga, ¿cuántas veces se lo había dicho ya?, ¿tan fácil olvidaba aquel gran detalle?
—Kaito volverá a ser Kaoru; nuestra amiga —contestó enfatizando lo ultimo—. No lo vuelvas a olvidar.
—No lo había olvidado, sólo quería ver si tú lo recordabas.
Miyako le miró de forma sarcástica.
— ¿¡Qué demonios fue eso?! —gritó Boomer histérico mientras abofeteaba a sus hermanos tratando de hacerlos reaccionar—. ¡Reaccionen maldita sea!
—Él me...besó, un chico me beso —dijo Butch—, un... chico... ¡Un chico me besó!
Boomer suspiró al ver que volvía a entrar en trance.
¿Quien demonios era ese chico?, si quería averiguarlo, tendría que hacerlo por cuenta propia, porque dudaba que aquellos dos despertaran del trance en el que estaban en un buen, muy buen rato.
Y con el pensamiento de descubrir la identidad del "violador" se dirigió al lugar que él sabía, encontraría a las súper poderosas y a aquel individuo de cabellos negros que, increíblemente, se parecía mucho a su hermano Butch.
Sólo esperaba no terminar como sus hermanos, él no quería ser besado por un chico.
Gruñó al ver el desorden que era la habitación de su hermana menor, él se negaba rotundamente a limpiar aquella cantidad de mugre que estaba por todos lados.
—Kaoru tiene mucho que limpiar.
Su celular comenzó a vibrar en su bolsillo.
— ¿Hola?... sí, ¿Miyako?... ¿se queda a dormir ahí?... ¿y no puede ella venir por sus cosas? —volvió a observar el desorden, iba a negarse cuando escuchó una voz masculina de fondo —, ¿He, Miyako? sí, sí le llevo sus cosas.
— ¿¡Cómo es posible que se rompa de la nada?! —se escuchó el giro histérico de Miyako desde fuera de el laboratorio—, ¡Admite que deliberadamente rompiste la maquina, Momoko!
Dai se preguntaba mentalmente cuántas veces había escuchado a la rubia dulce gritar. Nunca, esa era la respuesta. Miyako jamás había levantado la voz, al menos no en su presencia.
—Tal vez fue un accidente Miyako, no creo que Momo quisiera romperla a propósito —se abstuvo de llamar a la puerta al escuchar, de nueva cuenta, aquella voz.
Al ingresar el lugar de donde provenían aquellas voces, se encontró a una Miyako que parecía a punto de sufrir un colapso nervioso, a Momoko atada y amordazada en un rincón, y un chico de cabellos negros que se paseaba por el lugar usando sólo unos boxers.
No había rastro de Kaoru por ningún lado, eso lo altero.
— ¿Quien carajos eres tú y dónde está mi hermana? —preguntó mordaz al momento en el que le aplicaba una llave que haría sentir orgulloso a su progenitor.
Sólo recibió como respuesta, una sonrisa que le hizo poner nervioso. Era el mismo gesto que le hacía Kaoru cada vez que peleaban.
—Dai, siéntate por favor, tenemos mucho de que hablar —pidió la de ojos zafiro de la forma más dulce posible. Dai asintió con algo de duda, la mirada y sonrisa de aquel sujeto le asustaba y generaba mucha desconfianza; y dudas.
—Pues veras, el chico que está aquí es... Kaoru; tú hermana —informó Miyako sin un poco de tacto. Kairo se le tiro encima abrasándole, al momento que canturreaba un "Hermanito"
—Yaoi incestuoso~
¿Cómo entraría sin ser visto?, las ventanas parecían la opción más sensata.
— ¡No! —hasta los oídos de Boomer llegó el grito desgarrador de aquel chico de cabellos verdes que había ingresado minutos antes al recinto.
Se acercó a la ventana más cercana para averiguar que sucedía, tanto escándalo le llamaba la atención. Al observar hacia dentro, observó como aquel moreno que le resultaba extrañamente familiar, estaba sobre el adolescente de cabellos verdes que había visto minutos atrás.
Había visto alguna que otra película parecida, además de sucesos así en alguno que otro callejón de los barios bajos, la única diferencia era que había una mujer y un hombre, no dos hombres. No era tan inocente y despistado como sus hermanos y madre creían, él sabía una que otra cosa que sus hermanos no. Esa era una de ellas.
Aunque le parecía raro que el de cabellos verdes intentara huir despavorido de aquel sitio, mientras el otro se abrazaba como un koala mientras reía como maniático.
Está loco, ese tipo está bien loco.
La rubia estaba diciendo algo que, al parecer, a nadie le importaba, luego abandonaba la habitación arrastrando algo naranja que se movía de forma frenética.
¿Esa no era la loca del yo-yo a la que se llevaban?, ¿podría ser posible que la rubia que aparentaba ser tan inocente fuese en secreto una asesina la cual llevaba victimas varoniles para que su cómplice las violase y luego terminaran por matarlos?
Boomer trago duro. Ellos estaban locos, más locos que Mojo, Him y Brick juntos.
¿Y qué si Butch era la próxima victima en su lista?; ¿y si el beso fuese eso que los de la mafia llamaban "El beso de la muerte"?; ¿y si ahora iban por él al haberlos descubierto?; ¿y si lo tomaban como un esclavo sexual?
Jamás había confiado en aquella rubia de sonrisa inocente y falda muy corta.
De cualquier forma, él llegaría a descubrir que hacían esos dos. Todo sea por mantener la virginidad de su hermano, y la suya propia, intactas.
—Tú quieta aquí, no confió en ti luego de haber arruinado la maquina de Ken y destrozado todo la ropa de Kaito para así verlo desnudo —dijo Miyako con el ceño fruncido—. Creo que una ducha con agua caliente me quitara el estrés.
Momoko se movió en busca de encontrar una forma de escapar. Estaba ofendida y molesta con su amiga por creer que ella había roto la maquina de Ken. Sí había destrozado la ropa de Kaito, pero no se había acercado a aquella maquina, ella no quería terminar siendo un chico, ¡No justo ahora que le estaba creciendo el busto!
Boomer miraba por cada ventana que encontraba, en busca de la rubia y la pelirroja, pero no estaban por ningún lado y temía que cuando menos se lo esperase apareciesen detrás de él dejándolo inconsciente y llevándolo a un lugar donde no pudiesen escuchar sus gritos desgarradores y suplicas de ayuda.
¡Bingo!
Al fin hallaba la ubicación de aquella de ojos celestes, al parecer estaba en el baño, dejando su cabello libre de aquellas habituales coletas y comenzando a quitarse las prendas.
Uno botón, dos botones, tres botones; fuera la camisa y hola el sujetador blanco y la piel que, a simple vista, parecía ser la cosa más suave del mundo. Casi sufre un infarto al ver como aquella falda a cuadros se deslizaba por las blancas y torneadas piernas, dejando a la vista unas bragas blancas a juego.
Tal vez era el momento perfecto para pegar media vuelta y marcharse de ahí, después de todo a él le desagradan las mujeres y sus piojos. Sus ojos no dejaron en ningún momento de seguir el movimiento que sus pequeñas manos hacían hacia la prenda que cubría sus pechos.
Eran movimientos lentos, algo provocativos desde su punto de vista, como si ella supiese que él estaba ahí de mirón, y sólo hacia aquello para torturarlo y provocarlo. Lo atraía hacia una trampa.
—Es una bruja peor que Sedusa —susurró viendo como el sujetador terminaba en la cesta de ropa sucia, siendo acompañado muy pronto por la ultima prenda.
Pronto la ventana se encontró empañada, Boomer con la imagen de el agua deslizándose por el cuerpo de aquella rubia, y un enorme bulto entre sus pantalones que él no se explicaba el por qué.
Lo sé, lo sé, poco Butch/Kaito. Pero no se preocupen, en el próximo ya hay escena yaoi. Así como algo de los rojos y de los azules (como se vio en este capítulo)
Boomer es un personaje importante en el fic; muy importante. Dai aparece bastante en la historia (más carne para Momoko, sí)
Y sí, Momoko tiene el papel de Fujoshi-cupido-corazón-con-imaginación-al-cien-por-ciento-creadora-de-tríos-yaoi-aveces-cuartetos (?
Pregunta, ¿A quien ven de seme y a quien de uke?
Pd: No actualizare mis otros fics pendientes hasta terminar este, porque estoy constantemente pensando en uno y en otro y no escribo de ninguno. De esta forma mi mente se centrara en esto y podre actualizar por semana (también den las gracias a Ziimeya que me está constantemente acosando para que actualice. Que es lo que se necesita, por lo general, para hacer que yo actualice).
See you later.
