Título: Bienvenida a la sociedad

Sumary: —Oh, ya veo. Eres una rara, ¿verdad? Nadie te quiere hablar. Sí que tienes suerte Hinata, aún tengo que hacer mi buena acción del día y yo te voy a enseñar. Mi nombre es Namikaze Naruto. Bienvenida a la sociedad.

Advertencias: Universo Alterno/Un poco de OoC/Amor Lento/Conceptos de psicología.

Pareja: NaruHina

Cantidad de palabras: 3,993/Cortesía de Magic Word en complot con Microsoft para hacernos creer que de verdad hay esa cantidad de palabras en el capítulo.

Disclaimer: Naruto no me pertenece, todo registro legal y de derechos son de su autor Kishimoto. Y el NaruHina :3

Advertencias: Varias menciones de conceptos de psicología. Probable aburrimiento mientras los leen.

O

O

O

Acechando a la presa

O

O

O

[La paciencia es una cualidad humana que no nace con nosotros, al paso del tiempo se va creando. Pero en un tiempo dónde el mundo avanza a pasos agitados y nosotros constantemente luchamos por alcanzarlo es cuando más paciencia deberíamos tener, pero irónicamente carecemos. En cierto modo en el ritmo actual de vida, el sentir que deberíamos aprovechar cada segundo del día en cosas más productivas y el forzar a las actividades cotidianas a realizarse en cortos lapsos, a veces de varias a la vez, nos hace más propensos a la impaciencia. Vivimos sufriendo ataques de ansiedad…

…La paciencia y la persistencia que desarrollemos a pesar de los obstáculos que se nos presente no necesariamente significan que vamos a obtener resultados inmediatos o mejorados sino que dentro de nosotros se incrementará la confianza interna y la entereza para resolver ciertos conflictos que en otro momento nos harían desistir. ]

OoOoO

Después de aquella agitada tarde en que Naruto realizó su último contacto con la chica rara del salón no había mucho de nuevo entre ellos para contar a los demás.

Su primera impresión de ella siempre había sido la palabra "extraña". Alguna que otra vez la notó sola, apartada en su propia esquina. Sus facciones aniñadas y la piel tan blanca la hacían parecer como una especie de ente sombrío que acechaba por las noches de tormenta. Curiosamente su rostro inexpresivo, de cierta manera, se parecía mucho a su mejor amigo Sasuke cuando reflexionaba sobre cualquier tontería o simplemente no tenía nada que decir e incluso emitían la misma aura repelente que era muy similar a tener un enorme cartel al frente y poner: no te me acerques.

Las únicas dos diferencias entre ellos eran probablemente que Sasuke a pesar de ello era perseguido por las chicas y de una forma casi milagrosa había conseguido amigos con quién charlar, y ella en realidad no parecía atemorizante pero nadie la tomaba en cuenta.

La definición más exacta para la pelinegra sería… inalcanzable.

A pesar de que al inicio de año algunos de sus compañeros trataron de integrarla a sus pláticas y trabajos en grupo ella no se los permitía, rechazaba constantemente las invitaciones a almorzar y rehuía la mirada, sus ojos blancos siempre estaban ignorando a la persona con las que hablaba. Fue apodada la princesa mimada por su aparente frialdad y la innegable elegancia de sus movimientos. La actitud de esa joven con dinero daba la impresión de que no los consideraba dignos de atención y lentamente todos comenzaron a considerarla desagradable. Estar junto a ella era aburrido, tedioso y extrañamente triste. A los adolescentes no les gustan las mujeres que causaban incómodos silencios.

No era una mala persona, pero definitivamente nadie tendría ganas de estar junto a ella. Eso era lo que creía.

Aquella vez que se desmayó, aún en contra de su voluntad la acompañó hasta el estacionamiento de la escuela dónde ya hace varias horas que la esperaba su chófer. Se notaba a kilómetros lo aliviado que estaba de finalmente encontrarla. Los ojos blancos de ese hombre se le hicieron conocidos, eran del mismo color que los de Hinata, pero incluso teniendo la misma tonalidad la sensación que transmitían era completamente distinta. Mientras que los de ella apenas y había podido verlos, pero eran tristes. Melancólicos cuando se observaban bien, y no esa indiferencia seca que aparentaban en un inicio. Los de él eran amables, pero distantes, como si sus modales fueran una mera formalidad con los demás para ser educado pero el sentimiento no proviniera de sus intenciones.

El tipo de la mañana era igual. Pelo largo y castaño, ojos blancos y distantes, porte de indiferencia. Se creían superiores, y eran muy diferentes a ella. Con el tipo de familia que vivía le extrañaba que ella no fuera la princesa mimada que la mayoría de sus compañeros creían que era. Cuando el mayor le preguntó qué había pasado él no tuvo reparos en contarle todo con lujo de detalles, excepto su conversación en la enfermería, y la chica le miró con cierto enfado. Ko, le había dicho o algo, le preguntó que si estaba bien pero al pelinegra comentó que no era nada y estaba exagerando, por un segundo ambos se enfrentaron molestos e indignados, pero cuando ella se dio cuenta de lo que estaba haciendo desvió su mirada.

Tenía carácter, solo que estaba muy bien oculto por su timidez.

Ella se marchó a los pocos minutos. Le agradaba, se preocupaba por ella y sobretodo, se lo debía. No sería mala idea hablarle en clases y ayudarla a entrar a la dichosa sociedad de Iruka-sensei. Si había conseguido que Sasuke le permitiera estar a su lado sin gritarle, o que tratara de asesinarlo a él, seguro que con el tiempo podrían hacerse buenos amigos.

Y si no, quería solo tenía que pegársele hasta que aceptara.

Funcionó con Sasuke. Tanto a él como a Sakura, no le dejaron ni un día de descanso hasta que terminó por acostumbrarse y ahora eran inseparables. O algo así.

OoOoO

Con la mayor cautela y el sigilo del que era capaz se fue acercando hasta su objetivo, tratando de evitar soltar cualquier pequeño ruido que pudiera delatarlo y echara a perder su ocurrente broma. Pudo localizarla rápidamente, caminando lento entre la multitud de alumnos que avanzaban para ingresar a clases. El patio estaba demasiado concurrido para su gusto y de vez en cuando se le perdía de vista unos segundos, pero la chica era tan cuidadosa evitando cualquier contacto con otra persona que termina por alcanzarla.

Desde la lejanía le vio esquivar un golpe con el codo, a una chica que alzó su bolso y casi le da en el estómago y por último cuando dobló su torso de forma casi inhumana, por evitar a un sujeto que estuvo a punto de caer sobre ella al tambalearse hacia atrás. Ese último si la notó, pues había quedado a centímetros de su rostro pero ni siquiera tuvo la decencia de disculparse, incluso se atrevió a decirle a ella que tuviera más cuidado y regresó con tranquilidad a su grupo que reía y lanzaba comentarios inentendibles en contra.

Naruto chasqueó la lengua, molesto, pensando que si fuera él le hubiera gritado un par de cosas, pero se recordó que esa estudiante en particular tenía un problema serio para hablar con otros chicos. O chicas. O cualquier forma de vida en general. Un caso perdido si le preguntaran. Pero a él le gustaba abogar por las causas perdidas y aquello que el mundo consideraba imposible, así que decidió ayudarla, muy a su manera.

Olvidó por completo la broma que planeaba hacerle y se apresuró a su lado, dispuesto a gritarle unas cuántas verdades tanto a ella por no defenderse como al imbécil, a sabiendas de que podría ganarse una buena reprimenda de la directora y quizás consiguiera que su compañera de clases lo mirara con resentimiento. Pero nadie, absolutamente nadie molestaba al débil en presencia de Namikaze Naruto a menos que él no se diera cuenta, no tenía más que dos ojos pendientes de algunas faldas escolares a veces y otras en retar a Sasuke Uchiha.

De todos modos, ese punto no era importante. A Naruto le gustaba tanto jugar a ser el héroe como exagerar sus historias.

—¡Hey, tú! —Gritó con su habitual tono agudo sin saber a quién exactamente se dirigía, esperando a que se detuvieran pero para su mayor sorpresa lo pasaron de largo, ignorándolo por completo. Con la irritación tan notoria en su rostro se les plantó enfrente, cruzando los brazos y haciendo una extraña expresión con su labio que pretendía intimidarlos. —Te estoy hablando —Gruñó, llamando la atención de varios a su alrededor. Hinata miraba en silencio, dudando si debía acercarse pero avanzando hacia la escena de todos modos. —Te vi molestándola, si no vas a disculparte por lo menos deja de reírte de ella ´ttebayo.

Todos se miraron extrañados, como sí en realidad ninguno supiera de qué estaba hablando. Lo único que consiguió con su reclamo fue empezaran a reírse a carcajadas.

—Oye amigo, tranquilo —Masculló uno, controlando el temblor en su voz por la risa. Debido a su ansiedad el rubio no se había molestado en mirarlos con detenimiento, pero una vez que comenzó a buscar al responsable se percató de que entre ellos la mayoría tenía los mismos ojos blancos y un rostro muy similar al de Hinata.—Solo bromeábamos con…

—No mientras, dattebayo. —Interrumpió. — ¡Yo lo vi todo!

Aunque claro, la expresión de ella ni siquiera se acercaba a la soberbia con la que lo miraban.

En particular, una persona de cabello largo castaño, demasiado largo para ser legal en cualquier institución al que reconoció como la figura alta que casi la había golpeado. Cuando el que provocó todo salió de la protección de su grupo notó que él no estaba participando en el escándalo, pero tampoco parecía muy afectado. Y lo peor, era el mismo que había visto una vez llevándose a Hinata la tarde en que ambos salieron tarde de clases.

—¿Tú eres? —Preguntó el de grado superior, observándolo despectivamente. Nunca se podría sentir intimidado por nadie que no fuera su madre, comparados eses arrogantes eran unos novatos, pero tampoco era agradable saber que los estaba menospreciándolo con esos ojos raros que se parecían a los de ella. Era extraño y fastidioso, desde la cabeza a los pies esa persona emitía un aura pesada y áspera que lo hizo retroceder inconscientemente. Él se dio cuenta y sonrió de medio lado, satisfecho por su reacción. —¿Tienes miedo?

Naruto se encogió de hombros, y agregó:

—Es el efecto Sasuke. —El desconocido lo miró sin entender. —Uchiha Sasuke. —Aclaró. —No tienes una jodida idea de lo difícil que fue superar su "efecto" repelente y parece que tú también lo tienes. Él me cae bien, por eso nos soportamos, pero a ti no te conozco de nada y no tengo ganas de lidiar con otro pesado, dattebayo.

La sonrisa victoriosa del inicio fue reemplazada por una mirada iracunda, se notaba a leguas que el tipo quería agredirlo. No estaba de humor para una pelea porque eso significaría detención de nuevo y una probable expulsión de una semana, pero ése, como amablemente le había apodado Naruto, se merecía que alguien lo golpeara para que se le bajaran los humos. Pero antes de que pudiera moverse sintió como una mano pequeña y algo fría le sujetaba del brazo, impidiéndole seguir. Trató de zafarse instintivamente, agitando su extremidad para zafarse pero cuando se dio cuenta de que era la tímida adolescente que trataba de ayudar se detuvo de inmediato, extrañado.

—Neji-san —La escuchó decir, haciendo una leve reverencia. Ahora que estaba seguro que Hinata lo conocía solo lo molestó más el engreído. Seguramente se había aprovechado de su carácter dócil para fastidiarla. —Me disculpo por lo de antes y también por mí amigo, lamento mucho que este mal entendido haya ocurrido.

—¡Oye Hinata, tú no tienes qué…! —En un acto demasiado veloz la pelinegra le cubrió la boca con sus dos manos, apenas logrando sostenerlo quieto para que no siguiera hablando.

Le costó varios segundos de forcejeos hasta que él cedió, mirándola enfurruñado. El Hyuuga alzó una ceja de incredulidad ante la extraña comodidad en que se manejaba su prima, claramente apenada por su situación pero lo suficientemente cuerda para sacar del alboroto al chico de ojos azules y mantenerse consciente. Sabía que no soportaba mucho el contacto con los demás.

— Me retiro. —Anunció.

La joven sostuvo la cabeza del rubio y la jaló hacia abajo, obligándolo a pedir disculpas por su impertinencia y tomándolo de la camiseta blanca para arrastrarle lejos de la pelea verbal, a sabiendas que si se seguía resistiendo los botones podrían romperse y quedaría semi desnudo ante el resto de la comunidad estudiantil. Lo que no conocía era el terror que Naru sentía, no por la posibilidad de ser exhibido, sino a la explicación que tendría que darle a Uzumaki Kushina por semejante escándalo y arruinar su ropa. La siguió mascullando maldiciones por lo bajo pero sin atreverse a desafiarla.

Neji solo los vio irse. El pequeño grupo que lo acompañaba continúo con sus burlas e indirectas hacia la heredera de su familia, todo en referencia al tema de las bodas y futuros compromisos del que, antes de ser interrumpidos, hablaban.

OoOoO

—Oye, más despacio —Reclamó el chico, tratando discretamente de que dejara su agarre. Tomó casi con tacto las blancas y pequeñas manos, notando que estaban heladas, pero por más que tiraba de ellas no conseguía nada. No quería utilizar verdadera fuerza, así que continúo atacando con sus palabras. —¡Me vas a romper la camisa si sigues tirando tan fuerte, dattebayo! — Ella no respondió. Permaneció caminando a paso veloz, pero finalmente lo soltó. —Hey… Hinata…—Llamó, vacilante.

No estaba seguro de sí había arruinado las cosas, comenzaban a tratarse y no podía permitirse que ella lo odiara si quería que fueran amigos. Estaba decidido a ayudarla, esta vez con sinceridad. Pero tampoco quería pedirle disculpas por haber tratado a ese idiota como lo merecía cuando se estaba conteniendo para no reclamarle también por haberlo detenido.

—¿Por qué hiciste eso? —Preguntó sin mirarlo. Debido a su voz indecisa y el tono tan bajo que usó apenas pudo escucharla.

Por más que intentó ver su rostro y enfrentarla cara a cara ella no se lo permitió, esquivando hábilmente cada uno de sus movimientos. La gente seguía mirándolos, para el resto de estudiantes era extraño verlos tan cercanos. La gente no podría conocer mucho sobre la heredera Hyuuga pero si sabían de lo revoltoso que era Naruto y sus constantes problemas.

Aún estaban en el patio de la escuela camino a la entrada y les quedaban menos de quince minutos para ingresar al salón, suficiente tiempo para hablar un poco.

El blondo suspiró resignado.

—Yo también me lo pregunto…—Agregó desilusionado. —Pensé que quizás también estarías molesta por cómo te trató ese tipo, pero hasta fuiste y le pediste disculpas, dattebayo —No esperó la respuesta para continuar. —A como yo lo veo pareciera que te gusta ser… —Se detuvo un momento, repasando mentalmente lo que ella había dicho, literalmente en su frase. —Un momento…

—¡N-No sé de qué me hablas! —Chilló antes de tiempo. La chica volvió a esquivar sus ocelos de color cielo, había esperado que para el segundo en el que esa persona se percatara de su desliz verbal estuviera lejos de su alcance.

—¡Tu dijiste que éramos amigos, con tus propias palabras!

Pero ahora estaba completamente atrapada. El rubio no se dejó vencer por ella, tomándola por hombros y obligándola a enfrentarse. La de ojos albos seguía observando el piso como si fuera la cosa más interesante del mundo con su flequillo largo y oscuro ocultando gran parte de su rostro, pero eso no le importaba.

—-¡E-Eso fu-fue porqué m-m-mi primo! —Gritó, sus mejillas se hicieron más pálidas por el esfuerzo. —¡D-De to-todos modos es un asunto de fa-familia! —Logró decir, apenas entendible por su tartamudeo. Naruto fijo sus penetrantes ojos azules en los blancos de ella, percatándose que su reflejo en ellos lucía amenazador. Se preguntaba cómo es que Hinata lo soportaba, enfrentarse a alguien al que le temía y a otro que evidentemente su presencia le fastidiaba, juntos, en una sola mañana. Entonces un enorme descubrimiento hizo conexión en su cerebro. —¿Q-Qué pasa…? —Cuestionó la joven al verlo en silencio.

—¡Tú hablas! —Una enorme y alegre sonrisa se dibujó en sus labios al notarlo, pasmándola. —¡Definitivamente sabes hacerlo como una persona normal, dattebayo!

Tal vez debió explicar que se refería a su capacidad de dialogar si olvidaba el miedo, el cómo podía enfrentarlo.

Al sonar la campana, Hyuuga Hinata se desvaneció sin palabra. El resto de la tarde no la volvió a ver.

OoOoO

Día uno después del incidente: Naruto hizo la broma que no pudo la primera vez. Se acercó lo suficiente para susurrar su nombre en su oído. Ella se alejó de inmediato, pálida y sudorosa, echando a correr como conejo asustadizo. A pesar de sus carcajadas decidió que no era una buena forma de saludarla.

Día dos. Lo ignoró. Estuvo esquivándolo todo el tiempo, por lo que asumió que seguiría enojada y lo dejó pasar. Era irritante que lo ignorara en clases pero quizás lo merecía por ser tan grosero. Ya se le pasaría.

Día tres. La mirada temerosa de ella escudriñó por todos lados, antes de entrar. Suspiró aliviada al no encontrarlo. Más tarde que temprano Naruto salió detrás de una columna.

—¿Me buscabas?

Le provocó tal susto que hasta soltó unas cuántas lágrimas. Pasada la terrorífica impresión, Hinata aprovechó para parecer indignada y lograr que él no la siga. Tal vez algún día el rubio entienda que la habilidad de manipulación del clan Hyuuga es genética y a veces hasta necesaria. Ella sabía cuándo usarla.

Día cuatro. Namikaze estaba decidido a hablar con la pelinegra de una vez por todas, pero al verlo acercarse a toda velocidad sus ojos se abrieron desorbitados de espanto. Dio la media vuelta y echó a correr con todas sus fuerzas, con él casi pisándole los talones, causando todo un espectáculo en la entrada de la escuela. Una divertida persecución bajo los ojos de Uchiha Sasuke.

Día cinco…

—Hey Hinata. —La llamó con fuerza, agitando sus brazos al aire para tratar de ser visto.

La joven pareció voltear su cuerpo unos cuantos segundos, buscando con recelo de dónde podría provenir el sonido, pero no pareció encontrarlo y continúo con su camino, haciéndolo sentir un poco decepcionado. Al final no había logrado alcanzarla la tarde anterior, la chica era demasiado rápida y escurridiza. Esta vez pondría todo su esfuerzo, hasta se levantó temprano solo para asegurarse que no llegar antes que él.

Se extrañó que ella no pudiera verlo. Había hecho el suficiente escándalo para que algunos de los estudiantes se le quedaran viendo con sonrisas burlonas, como ayer. Incluso sus propios amigos lo miraron por un largo rato, con la misma cuestión reflejada en cada uno de sus rostros incrédulos. A excepción de Sasuke. Él parecía mirarlo con un gesto de autosuficiencia que le era casi imposible de disimular y tuvo que cubrirse la boca con la mano derecha para regresar a su habitual expresión fría sin ser tan evidente.

—¿Qué fue eso? —Habló primero Kiba, acercándose de forma invasiva a su espacio personal. El rubio lo tomó inmediatamente como una agresión y respondió de igual manera, algo cortante, avanzando hacia él e inflando el pecho como si fuera a entrar directo a una pelea. A Sakura le recordaba una pelea de gallos que alguna vez vio en televisión, a Ino a unos prototipos de machos neandertales. Chouji disfrutaba comiendo papas y tanto Shino como Uchiha miraban intrigados su conversación.

—¿Algún problema? —Reclamó. —Yo le hablo a quién se me dé la gana —Alzó la mandíbula, desafiante y el otro involucrado lo imitó.

—No nos referimos a eso —Intervino Shikamaru al ver que el castaño estaba por lanzársele encima sin hacer el intento de mediar palabras al igual que el problemático. —Hace una semana, de la nada, te acercaste a Hinata Hyuuga para comer de su almuerzo y ahora incluso la saludas.

—He escuchado rumores de que incluso te vieron correteándola ayer —Participó el chico de lentes esta vez. —Dijeron que salió llorando asustada.

—¿La conoces Shikamaru? —Interrumpió sorprendido, ignorando deliberadamente lo dicho por el chico que era reconocido por su gran amor hacia los insectos. —Hasta sabes su nombre.

—Tengo mis motivos —El blondo lo miró de manera recelosa, sospechando. —Estamos en el mismo salón y por si no lo recuerdas, gracias a tu broma, soy el delegado del salón. Tengo que saberlo. —Entrecerró sus labios un segundo para después proseguir con tono más perezoso.

—Ya la dejaste sin bento el otro día, no la importunes más —Expuso el joven antes ignorado.

—¡Hinata no es una persona que puedas molestar!

—¡No pretendo molestarla, dattebayo! —Exclamó ofendido, pero luego recapacitó. No había pensado en lo ridículo que se podía diciendo eso si solo se la había pasado acosando a la pobre pelinegra. Pero sobretodo no sabía que en realidad varios del salón si la conocían de vista, no como él, y no tenían tan mala opinión como había creído en un inicio por los murmullos que había escuchado. Aunque seguía sin entender de dónde habían salido tantos defensores. —Solo quiero ser su amigo —Masculló con cierto tono apenado.

—Ahora mismo parecía tener escrito por toda la cara "no te me acerques" —Agregó el chico de aspecto canino.

—¿Y tú cómo sabes eso? —Lo retó.

—La conozco un poco. —Declaró Kiba misterioso. —Como sea, prefiero que no te acerques a ella, déjala tranquila.

No le gustaba para nada que lo considerara un peligro para ella cuando solo deseaba ayudarla a superar sus temores. Pero empezaba a creer que con amigos así, ¿para que querría la morena tener a alguien?

—¡No tengo porque obedecerlos!

Y se marchó para seguirla dentro de la escuela.

—Ese idiota… —Masculló el chico de cabello castaño corto. Sus ojos miraron feroces por la misma dirección que había tomado su compañero, dando un paso adelante para ir detrás de él pero fue detenido.

—Naruto no es del tipo de persona que le haría daño a nadie —Comentó casi al descuido Sasuke, aparentando indiferencia. —Simplemente déjalo en paz.

—¿Y a ti desde cuando te importa defenderlo? —Preguntó agresivo. La sonrisa burlesca del moreno le hizo sentirse cabreado y ciertamente intimidado. No parecía augurar buenas cosas a futuro.

—Él tiene interés, esto podría ser divertido.

OoOoO

No había deseado de ese modo, frente a todo el salón de clases que los observaba como a un extraño fenómeno pero no logró encontrar otra forma de que no se le escapara. Las personas que antes les hubieran ignorado ahora estaban demasiado pendientes de ellos, por lo que tenía que hacerlo rápido y sin darle oportunidad de retractarse.

—Hola Hinata —Saludó con un tono suave, más culpable—Pero aunque se escuchara arrepentido el tic en su ojo izquierdo y la boca fruncida indicaba lo contrario. —Lo siento por lo de la otra vez, no quería hacerte daño.

—N-No hay problema Namikaze…—Vaciló unos segundos en cómo llamarle. —kun.

Ahora la veía diferente. Podía notar las sutiles diferencias entre su tan llamada actitud de soberbia y la timidez crónica que poseía. Sus manos siempre temblaban cuando desviaba su mirada y respiraba con algo de dificultad. Se preguntó cómo fue capaz de haber sido tan despistado antes.

—Joder, solo llámame por mi nombre.

—¿E-Eh?

Oh, no de nuevo, parecía que quería desmayarse.

—Dime Naruto —Pronunció lento, con la mayor calma de la que era capaz para tranquilizarla. No quería más chismes de él atormentando a la pobre Hyuuga. —Yo te digo Hinata así que llámame por mi nombre.

—P-Pero…—Intentó objetar, pero estaba demasiado desconcertada para pensar claramente. Reprimió sus ganas de reírse. No era la única capaz de aprovechar las circunstancias a su favor, había aprendido mucho de su mejor amigo al observarlo. Si se proponía algo, de verdad, era capaz de hacerlo.

—Bien, ya que aclaramos todo… —Agregó, viendo que ella no podría decir nada con tanta gente. Era una vil mentira porque no se había disculpado, pero tampoco sintió que era necesario. La chica había sido más grosera al ignorarlos tantos días. — ¡Te veo a la hora del almuerzo! —Exclamó.

—¡No!

Naruto sonrió cuando ella no lo veía, avergonzada por haber dejado salir aquél espantoso grito de terror por descuido y volvió a su asiento, afortunadamente ahora entraba el profesor Iruka y ella no tendría el valor de negarse.

Definitivamente esta vez no la dejaría escaparse, así tuviera que pasearse por toda la escuela en hora escolar si consideraba huir, no la dejaría sola, no de nuevo. Estaba decidido, Namikaze Naruto le ayudaría a curar su problema para que ella dejara de tener miedo. Y cuando él hace una promesa, no hay nada en el mundo que lo obligue a no cumplirla.

OoOoO

Notas de Kou: TwT Lamento la tardanza. El viernes tuve problemas con el documento, y ayer sábado me quedé dormida, en serio lo siento. Estoy a punto de caer dormida, espero que no haya muchas incoherencias. Me han comentado que les parece un poco lenta la trama, pero tomen en cuenta que en la historia apenas ha pasado un día desde que Naruto se acercó a Hinata, él es un chico muy amable pero generalmente si no entiende algo lo ignora. Quería primero que entendiera que Hinata tiene un verdadero problema para poderla ayudar. Ahora es cuando empezarán los conflictos. Quiero que el desarrollo sea creíble.

La parte de la paciencia es una pequeña introducción, tipo presentación del libro "The power of patience" escrito por M.J. Ryan. Un poquitín, muy comercial xD

No miento, llevo horas aquí, porque todo lo que escribí fue sacado de este capítulo. Ya lo tenía, iba a hacer una pequeña escena de traslado para que vieran que pasó después del desmayo y Naruto se adueñó de mi trama, tanto que la pobre Hinata y yo ya no sabemos cómo deshacernos de él xD Incluso la pequeñísima participación original de Sasuke fue opacada, ahora será para el próximo xD

No sé decir, más que gracias y más gracias, por sus favoritos, por los follows, por comentar especialmente. Me sorprendieron los que me agregaron de autora favorita, gracias n/n Aunque la vez pasada muchos me comentaron que fue difícil seguir el ritmo ewe esta vez casi no puse nada para que no se me aburrieran tanto. Cualquier duda que tengan no olviden preguntar, no me molesto, al contrario, me alegra que se tomen un momento para tratar de comprender y le presten tanta atención. Los amo :3

Si me disculpan, como dijo Daniela hervar, me iré a dormir cual Naruto en clase de Iruka xD

Akime Maxwel: Muchas gracias linda :D Naruto necesitaba entenderla, ahora que ya lo hace un poco más créeme que aunque Hina no quiera él se las arreglará xD Saludos y espero que te guste ;D

Daniela hervar: No te preocupes, yo también me retraso xD Sasukin es un fastidio, pero nos servirá en algún momento, no lo dudes :3 Jajaja, me gustó esa frase, yo también la usaré. Besos, espero que te haya gustado el cuatro y que no te hayas dormido antes de terminarlo xD

Guest: Si, me molestó mucho que… Nah, mentira. ¡Espera, no huyas! xD Es normal que te pierdas, la trama no es una cosa muy pulida todavía. Espero que me tengas un poquito de paciencia, en lo personal me gusta jugar con el misterio, con los pasados innombrables (?) entonces es común que no lo captes todo desde el incio porque hay pequeños detalles ocultos que luego se resolverán, como lo de Hinata y Sasuke. En este momento no parecen muy relacionados, pero aunque él no será rival de amor tiene su razón para estar ahí, y eso está velado en las últimas frases del capítulo tres. Yo les dije que habría psicología en esto, y si hay un trauma de por medio inevitablemente tengo que ponerle rollo, sino no habría chiste. Si te pierden entre escenas u otras cosas me avisas, con gusto puedo explicarte. Saludos :3

Dragon-Hime: ¡Muchas gracias! Me imagino que la dificultad de la historia aumenta si lo estás leyendo de otro idioma y te agradezco que te tomes la molestia de dejar un comentario, me hace muy feliz :3 Un enorme saludo, espero que este también te haya gustado :D

Hinata12Hyuga: Awww, muchas gracias *inserte corazón* Me hace muy feliz saber que la historia te esté gustando tanto :3 Como al final si me lo pidieron lo pondré, pero a la otra porque en este capítulo los dejé descansar un poco y no puedo copiar los vínculos de mi cel .-. Muchos besos también y un gran abrazo, espero que te haya gustado ;D

Pequeño adelanto:

-¿Te gustan las mujeres?