¡Hola de nuevo! Agradezco mucho el apoyo que he recibido en este fic. Sin más qué decir aquí les dejo la continuación.
Habían pasado ya tres semanas desde la confesión de Ryuzaki y Light seguía sin entender cómo le había hecho éste para convencerlo de "salir juntos". El castaño estaba seguro de que aún no sentía algo por él, no obstante, no le molestaba el hecho de regalarle unas cuantas horas de su tiempo al día.
Ryuzaki le agradaba, eso sí era seguro.
Estar con el moreno era mucho mejor y más gratificante que con alguna chica cabeza hueca, pues con él podía debatir temas de interés mutuo, desde religión, ciencia, tabúes sociales, filosofía y hasta política con apenas contadas diferencias de opinión.
Light siempre había querido tener un amigo con quien hablar de esa manera tan amena. Aunque con Misa podía hacerlo, sin embargo, la muchacha se limitaba a asentir sin aportar opiniones decentes a la conversación.
Había veces que Ryuzaki le resultaba demasiado inexpresivo, pero Light comenzaba a entender algunas de sus conductas, como qué significaba si miraba fijamente a la nada, quizás estaría hambriento, pensativo o cansado; todo dependía del contexto en el que se encontraran en el momento; o distinguir cuando usaba sarcasmo aún con su monótona voz. Incluso ya le parecía normal que se sentara con las rodillas hasta la barbilla "para no perder concentración".
Además, parecía que se le estaba haciendo costumbre que Ryuzaki lo esperase al salir de la escuela para invitarlo a comer a algún sitio donde sirvieran sus platillos preferidos, los cuales Light jamás le mencionó cuáles eran, pero el moreno lo había investigado antes así que... era obvio que lo sabía; para luego acompañarlo hasta el lugar donde trabajaba medio tiempo.
No sólo era eso. En sus días libres como en el fines de semana, Ryuzaki se había ofreció en ayudarlo con sus estudios. Light no se opuso a la idea, de hecho le encantó, pues era muy evidente que el moreno era el candidato perfecto para ser su tutor. Incluso sus padres estaban contentos con que Ryuzaki visitara seguidamente su hogar.
Light le preguntó alguna vez a Ryuzaki si acompañarlo todos los días no entorpecía su trabajo, a lo que el otro contestó que no, que su objetivo actual no era activo de día sino de noche. Light intuyó que se trataría de algún esposo infiel o de un criminal al que le seguía la pista, pero no creyó prudente preguntar debido a la confidencialidad de su trabajo.
- ¿Sabes? Creo que debería dejar de fingir que soy tu novia – dijo Misa una tarde que le robaba Internet a su amigo con su laptop, acostada boca bajo, como de costumbre, en su cama.
- ¿Umm? ¿Por qué? - preguntó volviéndose a ella sin entender el súbito comentario.
- Bueno... Desde que Ryuzaki y tú están juntos ya no se te ha acercado ninguna chica. Ya no me has necesitado para espantarlas. Parece que ellas entienden que tienes un novio – sonrió.
- No es mi novio – respondió a la defensiva y el ceño fruncido. Pero Misa tenía razón. No había notado que de a poco las chicas se dejaron de acercar a él con intenciones románticas.
- Sí, sí, claro... - resopló – Él está enamorado de ti, y él a ti te gusta, ¿cuál es el problema? -
- Yo jamás he dicho que él me guste – replicó regresando su vista a su propia laptop para continuar con su tarea.
- Sí, sé que no lo has dicho, ¡pero te conozco! – le mostró la lengua, como si de una niña se tratara – De seguro ni has pensado seriamente en sus sentimientos. Apuesto mi salario no-tan-bien-pagado-de-modelo a que ni siquiera los has besado -
- Ah... - Light abrió la boca para contradecirla, pero luego la volvió a cerrar – No tengo razones para hacerlo. No es mi novio – dijo tras pensarlo.
Aquello era cierto. Ryuzaki le había dicho que estaba enamorado de él y Light accedió a darle "un tiempo de prueba".
Hasta el momento el castaño sentía que eran bastante compatibles, como amigos al menos. No iba a negar que al principio pensó que fue un error y que se sentía incómodo. Jamás se habría imaginado así mismo en una relación amorosa con otro hombre. Pero Ryuzaki era otra historia. Se sentía bien y relajado con él. No tenía que fingir interés sobre algo de lo que no quería hablar o callarse quejas sobre algún tema. El moreno siempre estaba dispuesto a escucharlo o rebatirle sin miramientos. Incluso a veces discutían pero a los minutos lo olvidaban y continuaban conversando.
Pero, si la estaban pasando tan bien juntos, ¿por qué aún no intimaban? Light sacudió ligeramente la cabeza al darse cuenta de lo que estaba pensando. ¡Pero si lo acababa de decir! No eran pareja, no tenían por qué actuar como tales. En todo caso, Ryuzaki había comentado alguna vez que no le agradaba mucho el contacto físico, lo mismo le sucedía a Light. Sin embargo, en su caso se trataba más bien que se le antojaba innecesario si no era con la persona que quieres...
Antes de volver a su tarea, su celular hizo un sonido como de silbido y en la pantalla apareció el nombre de la persona en la cual estaba pensando.
"Hola, Light, ¿te molesta si llego a tu casa?" decía el mensaje.
El castaño imaginó que Ryuzaki ya había terminado con su investigación, pues habitualmente no se encontraban durante esas horas antes del anochecer.
"No" contestó simplemente, a lo que le siguió un "Llego en 5 minutos"
- Ryuzaki vendrá – le avisó a su amiga en voz alta.
- ¿Ah? ¿Me estás diciendo que me vaya? - inquirió fingiéndose dolida.
- Umm, no. Te estoy diciendo que si quieres ser mal tercio – sonrió divertido.
- No, gracias. No quiero inmiscuirme en su complicada relación– se levantó de la cama y tomó su laptop – Acabo de bajar una película, de esas que tú dices que son para "chicas desesperadas". Seguro Sayu la querrá ver conmigo mientras esperamos la cena -
- Ah, ¿de esas donde sale el tal Hideki Ryuga? Te lo advierto, ese tipo de películas te carcomen el cerebro..., el poco que tienes -
- ¡Argh, Light! ¿¡Qué caso tiene tener una amigo gay al que no le gustan los mismos actores que a mí!? - se quejó mientras salía de la habitación, no dejando al castaño contestarle con más sarcasmos.
El día que Light le confesó a Misa su extraña situación con Ryuzaki, esperaba con temor lo que sucedería, pero, en cambio, la chica solamente sonrió y dijo que ella apoyaría cualquiera de sus decisiones, que estaba segura que él sabía lo que hacía. Era un alivio tenerla de amiga.
A los pocos minutos se escuchó la puerta y Light dio permiso para entrar.
- Espero no molestar – dijo Ryuzaki sentándose en una silla cercana.
- En absoluto – contestó a la vez que alejaba las manos de la computadora. Le faltaba poco para terminar su ensayo y no era difícil. Tenía tiempo para el moreno - ¿Sucede algo, Ryuzaki? - preguntó al notarlo tenso, o por lo menos eso intuyó, pues el moreno estaba sentado sin doblar sus rodillas sobre el asiento.
- No. Nada. Sólo estoy cansado. Ha sido un caso difícil. Él tipo era muy escurridizo – Light imaginó que hablaba del Objetivo que estuvo persiguiendo todo el mes.
Se trataba de un criminal vendedor de drogas. El moreno debió recopilar una lista de clientes, las cuales iban desde adolescentes buscando auto-destruirse como empresas farmacéuticas. Light escuchó con atención todo lo que Ryuzaki decía, era la primera vez que le hablaba de sus investigaciones con gran cantidad de detalles, pues ya era un caso cerrado.
- En resumen eso es todo – terminó de decir el moreno con un suspiro cansado.
- Deberías ir a dormir – sugirió Light, arrepintiéndose enseguida de haberlo dicho porque no quería que Ryuzaki se retirara tan pronto.
- Sí, después de comer me iré a descansar. Tu madre me invitó a cenar – comentó con una media sonrisa. Se veía más relajado que hace unos momentos. Aunque observó detenidamente a Light con un semblante diferente antes de hablar otra vez – Light, ¿podemos intentar algo? -
- ¿Intentar algo? - repitió sin saber a qué se refería exactamente, pero accedió – De acuerdo, ¿qué cosa? -
- Permíteme – musitó alargando los brazos hasta tomar sus mejillas con ambas manos, todavía mirándolo directamente a los ojos.
Light pensó en retroceder, pero aquella mirada intensa lo mantuvo hipnotizado y en expectativa. Apenas si pasaron unos segundos, pero se sentía como si hubiesen estado en esa posición durante horas. Por alguna razón el castaño se sintió nervioso, hasta que el moreno hizo rodar su silla hacia adelante para que sus labios se juntaran.
El beso fue tranquilo, meditado, y duró lo suficiente como para que Light tuviese una reacción en su interior. Ese no había sido su primer beso, pero así se sintió por la mezcla de emociones que rodearon su pecho y el rubor que se pintó en su rostro.
Cuando el beso terminó quiso decir algo, pero las palabras no salían de su boca.
- Resultó mejor de lo que esperaba – comentó Ryuzaki con su habitual cara "de nada", aunque el castaño pudo distinguir un ligero rubor en sus mejillas.
- ¿Có-cómo? - inquirió Light con cierta vergüenza.
- Creí que ibas a rechazarme. Me alegra haberme equivocado -
Continuará...
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