Un poco de ruido
—Los planos principales de la estructura de un cuento corto son tres —seguía recitando Jūgo con el timbre bajo y grave de su voz sin despegar la mirada de la tienda que estaba al frente de la pequeña terraza del café donde permanecía con Karin.
—El estrato narrado, el estrato del contenido y el estrato de la expresión…—seguía como letanía sin siquiera mirar el libro que le había llevado Karin.
—¡Sí! ¡Sí! ¡La expresión lingüística! ¡La semiótica! —estalló la chica obligándolo a mirarla —¡Lo que no entiendo es cómo demonios hace Kakashi-sensei para hacer el maldito examen con las partes que no me acuerdo!
—¿Kakashi Hatake? —preguntó el chico bufando —. Por ahí hubieras empezado —agregó resoplando de nuevo y cerrando el libro que nunca había siquiera empezado a leer.
—Lo que pasa es que él no hace exámenes teóricos obvios, no te pregunta textual, te pregunta algo un poco más… detallado.
—Y estúpido —reclamó la pelirroja sacando de su bolsa un par de arrugas hojas de papel blanco lleno de manchones entre lápiz y marcador rojo.
—Mira esta, ¿Cómo se llama el caballo del Cid? ¡¿Qué pregunta tan estúpida es esa?! ¿Por qué no el nombre del rey? ¿O el verdadero del Cid? Que son importantes...
—Babieca.
—¡¿Qué?!
—Babieca, así se llama el caballo. A Hatake no le interesa que transcribas la mitad o todo completo si realmente no puedes retener detalles o siquiera entender. Sus exámenes, aunque tengas el acordeón si realmente no entiendes, no pasas.
—Gracias por el dato —respondió con sarcasmo cruzándose de brazos y dejándose caer sobre la silla.
Jūgo volvió a levantar la mirada al otro lado de la calle y Karin volvía a sacar su viejo teléfono celular tecleando mensaje para Sasuke, con suerte y si Sakura no estaba cerca se lo respondería.
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Sasuke hizo un ademán apenas visible de fastidio mientras sacaba el vibrante y sonante aparato comunicador, la mueca se intensificó en cuanto vio el nombre del remitente de tan inoportuna intromisión justo en el medio de un beso que había cedido a quien fuera su novia desde hacía casi dos años, o poco más quizás, no estaba realmente seguro.
La chica frunció el ceño levemente sin comentar nada mientras Sasuke leía.
—¿Todo bien? —preguntó al notar la incomodidad del chico a media que presionaba la tecla para bajar la visual de la pantalla. Por respuesta Sakura obtuvo un leve quejido sin significado directo pero a resumidas cuentas venía siendo una aclaración de que no iba a decirle más. Recostó la cabeza en el pecho del chico mientras seguían lado a lado sobre los mullidos asientos verdes de la cafetería casi desierta pero bastante discreta donde el chico la llevaba cada tanto, aunque tristemente cada vez menos frecuente era la ocasión.
—Ya va a ser tu cumpleaños —le dijo casualmente, ella abrió los ojos verdes mirándolo expectante por tan... exagerado, gesto de atención considerando que era él quien lo había dicho.
—Si —respondió sonrojada esperando alguna propuesta, ya fuera romántica o simplemente indecorosa y es que la primera línea abría la puerta a una gama de posibilidades que le podrían reafirmar que todo ese tiempo junto a él, desde el misterio tortuoso del romance secreto, hasta la fecha, no había sido simple coincidencia y besos.
El silencio apenas y se rompía por la música que emitían las bocinas de un pequeño modulador al fondo justo al lado del tendero, los ojos oscuros de Sasuke seguían perdidos en algún punto indefinido del vaso mientras los verdes de Sakura le delineaban el perfil a la espera de que los labios se abrieran para decir lo que fuera. Lentamente un ademán de movimiento muscular se hizo presente y un trago de té verde helado pasó por su garganta que dejó de ver girando el rostro a otro lado.
—Te paso a dejar a tu casa —dijo tras otro largo y agónico silencio.
Sasuke era callado, mucho muy reservado y en inexpresividad solo le ganaba Neji Hyūga. De más pequeño no lo era tanto, al menos Sakura no lo recordaba tan parco como ahora, le había visto sonreír y hasta llevar conversaciones. Pero el mutismo aumentaba y eso le hacía sentir que estaba de más en su vida, que si ella se fuera todo seguiría igual para el chico.
Entrecerró los ojos un poco acercándose para besarle nuevamente antes de que se pusiera de pie. Sus labios se tocaron en un contacto húmedo y amargo, todo un espanto el té verde ¿Por qué lo tomaba? El chico no se movió más que para apenas presionar sin llegar a hacer algo más que morderle un poco el labio inferior.
—Se hace tarde, mejor nos vamos o tu madre te castiga de por vida —dijo él rompiendo cualquier encanto que pudo haber existido en esos segundos.
—Sí —respondió mustiamente Sakura tomándole la mano y enlazando sus dedos para dejar el lugar.
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—¿Sasu-chan? —preguntaba Mikoto desde algún lado de la sala de estar donde permanecía al pendiente de los comerciales de ventas por televisión. El quejido mezclado con bufido propio de la familia le constató de quien se trataba. Pese a lo que se pudiera creer, los tres hombres de la casa lo hacían diferente.
—¿Cómo te fue hoy?
Sasuke guardó el silencio mientras miraba la espalda de su madre recargada rectamente sobre el sofá, no había girado para ver si acaso estaba medio muerto y juraba que la pregunta la había hecho solo por no romper su racha de quince años seguidos haciéndola sin falta. Rió para sus adentros, así sin más le preguntaba, nunca agregaba un "hijo" o siquiera la cambiaba por un "¿Pasó algo nuevo?", no siempre era la misma pregunta.
—Bien —respondió. Usualmente habría usado el monosílabo familiar, de tratarse de otra persona claro, pero Mikoto era su madre a final de cuentas y de una extraña forma la pasividad con la que de tanto en tanto le daba algunos ánimos o apoyos económicos, quizás merecían un atisbo mediocre de atención. Si, un atisbo mediocre, tampoco era para desvivirse besándola y soltando todo, para el caso, la novela había empezado, el nivel de atención que podría tener de ella había bajado casi a la mitad.
—Sasu-chan, Ita-chan no va a llegar a cenar, ya me avisó, yo saldré con unas amigas y sinceramente no tengo idea de en dónde está tu padre ¿Quieres que te haga algo para cenar? ¿O comes fuera?
Y por razones como esa prefería el confiable "hmp", mismo que le dio a su madre y que entendiera lo que quisiera…
—Te dejo dinero en la bombonera del vestíbulo…
De todos modos realmente no había mucho de dónde escoger.
El chico se encogió de hombros pasando derecho a las escaleras. Cerró la puerta de su habitación a sus espaldas tirándose en la cama dispuesto a no hacer nada productivo cuando su celular empezó a molestar de nuevo.
—Si es Karin, la mato —mascullo entreabriendo los ojos. Para suerte de la pelirroja no era ella, pero de todos modos tomó la llamada para evitar reclamaciones posteriores.
— ¿Qué quieres?
—Hey, Sasuke-teme —sonó al otro lado del auricular la escandalosa voz de Naruto que sin necesidad del altavoz destacaba en la silenciosa habitación.
—El domingo vamos a hacerle una fiesta sorpresa a Sakura-chan, y como tú eres su novio pues nos toca invitarte ¡Dattebayo!
Sin respuesta por parte del moreno.
—Bueno…
Si el mensaje estaba dado no había razón para tenerlo en la línea, así que cortó la llamada y dejó el pequeño aparato casi de un golpe sobre la mesa de noche deseando que la mala administración económica del rubio no fuera capaz de permitir otra llamada.
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Sakura se encerró en su cuarto apenas Sasuke la dejó en la puerta tras otro escueto beso. Bajó la mirada un poco y soltó un par de lágrimas, Sasuke veía a alguien más. No era que fuera celosa, paranoica o posesiva, pero lo presentía. Hacía apenas unos días nuevamente había visto el labial incriminador. Había alguien más y le estaba ganando al silencioso muchacho.
—¡Sakura! — llamó su madre desde abajo —¡La cena estará lista en media hora! — avisó.
La chica no respondió, se limpió el rostro con el dorso de la mano para luego tomar su teléfono celular y recorriendo la agenda buscó uno de los números que más frecuentaba. La voz alta y segura de su amiga le respondió.
—Lo que tengas que decir debe ser mejor que mi ensalada, frentona.
—Ino…
—¿Es tan necesario que tomes la llamada en la mesa Ino-chan? — reprochaba la madre de la rubia al fondo.
—Dame un momento frentona.
—Ino, si te vas tu papá se va a comer tus cherry.
— ¡Nadie se va a meter con mis tomates!
Sakura permaneció aún recargada sobre la puerta de su habitación pensando que quizás no era tan buena idea haberla llamado, la chica siempre parecía estar ocupada.
—¿Qué pasó? —preguntó evidenciando que se había llevado un último bocado a la boca antes de retirarse del comedor.
—Sasuke se acuesta con otra…
Seguido a eso la chica del cabello rosa solo escuchó un comentario que quedó ahogado en una aparatosa tos apenas contenida. Para cuando Ino pudo respirar con relativa normalidad empezó a bombardear con preguntas.
—¿Ya los viste? ¿Quién es? ¿La conozco? ¿Te lo dijo él? ¿Ella se presentó?
—No, no, no Ino, no me ha dicho nada ni los he visto… solo lo presiento.
—¡Eres una tonta! ¡Casi me mato por tu "presentimiento"!
—¡Ino! ¡Es en serio!
—Bueno y ¿Ya hablaste con él?
—Yo… bueno, es que también me preocupa que pasa mucho tiempo en no sé dónde, ya vez que la última vez casi lo expulsan de la escuela y…
—Y nada —interrumpió.
—¿Ya hablaste con él? Créeme que a veces ni aunque le hables directamente te entiende. Te aseguro que si te quedas callada no se va a dar por enterado, si no le dices nada él asume que no te molesta.
—Pero…
—¿Pero qué? ¡Ni que te fuera a matar!
—¿Y si realmente ya no me quiere?
De momento Ino guardó silencio, abrió la boca por un momento para asegurarle que todo iba a estar bien, que no preocupara porque Sasuke estaba locamente enamorado de ella… pero no tuvo el valor para hacerlo, no cuando ya no sabía qué pasaba exactamente por la mente del chico, si es que alguna vez lo supo.
No era ninguna novedad, tenía al teléfono a Sakura al menos dos veces a la semana al borde las lágrimas por cualquier motivo relacionado con el moreno, que si su cita solo duró veinte minutos, que si olía a alcohol, que si tenía la camisa manchada… que si no le decía te amo cada que la veía… considerando también la queja por la falta de tiempo juntos.
—Nos conseguimos otro —le dijo tratando de disimular un poco su silencio.
—¡Eres de lo peor! ¡Los novios no son como bolsas!
—¡Era una sugerencia! —se defendió la otra riendo para seguir desviando el tema —. Ya frentona, tú dile qué es lo que no te gusta, Sasuke-kun tampoco es tan terco, bueno no tanto… o tan idiota como Naruto, con una vez que se lo digas basta, pero díselo ¿Eh?
—Sí.
—Y arriba ese ánimo, deprime que te deprimas.
—Sí… gracias, nos vemos mañana…
—¡Hasta mañana entonces!
Sakura colgó apenas y a tiempo para recibir un mensaje de que su saldo se había terminado, en realidad marcaba algunos centavos, pero no era suficiente como para siquiera enviar un mensaje. Así que de momento, al menos esa noche no hablaría con él. Se tumbó en la cama a esperar que la llamaran.
—¡Sakura! ¡La cena ya está!
La chica obedeció rompiendo su letargo, saltando los escalones hacia abajo.
—Se me acabó el crédito en el celular. — informó tomando su lugar en la mesa.
—¿Otra vez? Bueno no importa, mañana vemos eso.
Comentarios y aclaraciones:
Yo escribí una escena SasuSaku… mea culpa, mea culpa (Kusubana corre a una esquina a auto flagelarse)
¡Gracias por leer!
