Un poco de pena

¡¿Para qué demonios servía un lavaplatos automático si no podía meter la vajilla tal cual?!

No había sido su mejor día. El despertador no sonó, Kin le ganó el cuarto de baño, Tayuya había peleado con Jiroubou y había corrido al sujeto medio desnudo, literalmente a patadas con su pierna sana, descargando con ellas su mal humor y la frustración por su otra pierna escayolada.

Yendo a recoger el recibo para su examen "especial" se encontró con Kakashi que muy cínicamente la había saludado recordándole cuántos días faltaban y lo que sucedería si no pasaba el examen. Jūgo se había "reportado" enfermo y ni loca le reclamó la falta para la sesión de estudio.

Más tarde volvió a pelear con Tayuya, esta vez el motivo era su nula participación en las labores de la casa, por llamar así al departamento. Y a regañadientes terminó por dar una lavada a conciencia a los muebles de la cocina.

Se le hizo tarde para el trabajo, todo un día con infortunios no podía saltarse la mala impresión al bonachón dueño del restaurante que de vez en cuando sacaba a relucir un temperamento de los mil demonios cuando las cosas no se hacían con la debida dedicación. Peor aun cuando tenía lo que parecía una importante reunión y su lavaplatos no llevaba ni la mitad de su trabajo.

—Anda papá, ve, yo me quedo a cerrar cuando Karin termine.

La muchacha sonrió a su padre colgándole una chaqueta por los hombros. Teuchi solo suspiró y besó la frente de su hija sugiriéndole que llamara un taxi y no se fuera sola.

Apenas el dueño del lugar cruzó la puerta Ayame sacó su teléfono celular.

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En el área de mesas, desde hacía largo rato, Ayame y su novio se habían apoderado de una esquina privada sentados en la salita de madera color caoba dorado y tapiz Angola-Vino.

—¿Ya le dijiste? —preguntó la chica, recargando la cabeza en el pecho de un muchacho de impecable traje negro que daba un trago a la copa que antes le hubiera servido ella.

—… Tal vez nos tome un poco más de tiempo, Ayame-chan, los números dieron un giro bastante feo, e Itachi…

—¿Cuánto más?

—Finales de año…

Ella no reclamó más, aunque el desencanto ya se había grabado en su rostro con un semblante entre triste y decepcionado.

—Prometo que te lo compensaré, haremos ese viaje mucho más largo y regresaremos a poner el Catering.

—¡No lo hagas sonar como si te estuviera obligando!

El muchacho soltó una carcajada.

—No me obligas, yo quiero hacerlo, la verdad es que quedarme en Uchiha Ad Worx nunca ha sido mi máximo en la vida, si no he arrojado mi renuncia junto con una bomba a la oficina principal, es por Itachi… ¿Sabes? De verdad no sé qué haría sin mí…

La chica rio un poco.

—Me siento como tu indecorosa amante, Shisui-kun —agregó juguetona cruzando la pierna —. Del tipo que se la pasan pidiendo el divorcio, estás casado con Itachi-san y yo sé que no te da lo que yo.

Shisui estaba tomando otro trago terminó escupiendo todo e incorporándose un poco para toser.

—No lo digas así —le reclamó ante la risa de la otra —. Finales de año, te lo prometo. Así sirve que terminas la escuela ¿No?

—No me pongas a mí de pretexto, sabes que terminé este verano, fuiste a mi examen recepcional.

Acto seguido la tomó por la cintura atrayéndola hacia él para besarla.

—Finales de año le presento mi renuncia y nos subiremos a ese avión para no saber nada del mundo —otro beso corto y la separó para seguir hablando —. Regresamos, ponemos el Catering—tercer ruidoso toque de labios—. Y después… no sé, ya veremos.

Ella lo jaló por la corbata para acortar distancias.

—Finales de año, si no, iré a su oficina a "contarle lo nuestro"

El chico volvió a reír.

—No soy su tipo, créeme, soy algo mayor…

—Ayame-san, ya terminé.

Karin aparecía en escena con cara de pocos amigos, y no es que usualmente tuviera otra, pero evidentemente estaba molesta. La aludida se puso de pie acomodándose la falda y sacado del delantal blanco la respectiva paga de la chica que la tomó sin mucha ceremonia y dejó el lugar.

—Vaya con el carácter de la rojita ¿Eh?

—Mi papá de verdad que tiene corazón de oro, dice que no le gustaría verla en malos pasos solo por algo de dinero.

—Si por él fuera todos los chicos de Konoha tendrían trabajo.

—Bien… hablando de él, me dijo que no me fuera sola así que… ¿Me llevas a mi casa? Él no regresará esta noche, fue a Suna…

—Eres una perversa —y enseguida la tomó de la mano jalándola para salir y subirla al auto que tenían aparcado enfrente.

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Karin estaba por romper todas y cada una de las piezas que conformaban la vajilla. No quería llorar.

Por cada razón que Sasuke le daba para sentir que todo valía la pena, enseguida le daba dos para desear darse un tiro. Pero no iba a llorar, si había algo que siempre dijo que le molestaba de Sakura era que lloraba por todo, no iba a terminar como ella; botada cuando dejó de ser interesante.

¡Qué estúpida!

Realmente creyó que las cosas iban a mejorar ese día que Jūgo le dio la noticia de que terminaron. ¿Cuánto había pasado? No estaba segura, faltaba una semana o poco más para que el verano terminara y su relación con Sasuke era tan estéril como la vajilla en que salía con el nuevo equipo de lavado que compró Teuchi Ichiraku gracias a su misofobia.*

De pronto, Matsu seguido de otro sujeto que portaba uniforme policial de Konoha.

A Karin se le fue el alma al suelo palideciendo de tal forma que en cualquier momento se iba a desmayar.

¿Acaso ya se habrían hecho más averiguaciones sobre lo ocurrido en la farmacia? ¿Naruto habría sido tan bocazas como para haber acusado a Sasuke?

Nishi y Ayame entraron poco después.

Los dos meseros bobalicones se mostraban serios y le hicieron una seña para que dejara a la chica con el uniformado lo que la calmó un poco, no venían a hablar con ella.

El Ichiraku cerró mucho antes de la hora usual, en el incómodo silencio que generaba el mutismo de los meseros y ella recogiendo todo, solo los sollozos de Ayame eran audibles desde la cocina donde su padre la abrazaba sin siquiera poder emitir una palabra de consuelo.

Matsu ya le había dicho la razón.

Su novio había sido encontrado muerto en las oficinas donde trabajaba. Hasta el momento se aseguraba un suicidio, lo que en sí no era más alentador que la primera información.

Karin arrugó el entrecejo, no es que fuera analista experta, y solo había visto al tipo un par de veces, pero no le daba la impresión de querer morirse.

Sasuke no tenía la costumbre de dar el nombre de su padre cuando cosas pequeñas pasaban, por lo general era ese sujeto: Shisui, quien, como recurso emergente, llegaba a firmar los reportes para que lo dejaran salir de la oficina de detención a la que en el último año había entrado al menos tres veces.

Y con todo lo que pudiera suceder, te no, no se iba a matar. Menos aún con la cara de enamorado que ponía cuando visitaba a Ayame.

Movió la cabeza de un lado a otro. No era ni su asunto ni su deber indagar más.

Teuchi salió cuando los tres empleados esperaban su paga del día. El hombre no era un mal jefe, Matsu y Nishi recibieron completo pese a que cerraron temprano, hicieron una reverencia y silenciosamente salieron del lugar.

—Karin —la llamó mientras sacaba algo de dinero —. Ayame-chan no va a venir por unos días y necesito gente que atienda, ¿podrías tomar turno como camarera? Solo por las noches cuando hay más gente, tu salario sería como el de Nishi.

La pelirroja asintió.

Al final algo bueno pasaba, ya tenía un ascenso que a últimas fechas no le caía tan mal, ni siquiera Sasuke tenía algo más interesante que hacer que ponerse de mal humor.

Salió por la puerta de atrás para recoger sus cosas, Ayame estaba sentada en una silla con las manos sobre el rostro tratando de calmar una serie de pequeñas convulsiones generadas por su llanto… aquella visión causó cierto impacto en la menor.

Un poco de pena, pero solo eso, ya habría quien reemplazara la pérdida, siempre era así y Karin lo sabía perfectamente.


Comentarios y aclaraciones:

Un momento de silencio por Shisui Uchiha y los planes que tenía con Ayame.

* Misofobia= Miedo a la suciedad o la contaminación