Los días preocupados con Tony se escabulleron de la misma manera en que Sunny, se escabullía saltando de la ventana de la cocina al patio. La conciencia me pesaba como un manto oscuro que no podía quitarme. A veces, recordar que lo traía puesto hacia que mi trato con Tony fuera diferente, y en seguida me arrepentía, porque Tony lo notaba y se apartaba; yo no quería eso, deseaba permanecer cercano, ser alguien que aliviara ese oscuro suceso.

No volvimos a hablar de sus padres, ni de las desapariciones, ni de Robert. Nos reíamos y nos divertíamos, pero el asunto siempre pendía entre los dos. Unas cuantas veces murmuré: "Todo irá bien", Tony asentía y yo le apretaba la mano, esperando que aquel manto oscuro que me envolvía me dejara brindarle la confianza que el necesitaba.

El comienzo de clases estaba cerca, y nos permitió olvidarnos un poco de eso. Solo un par de días después de lo que dijo Tony, recibí la llamada de Bucky, un signo certero de que la secundaria estaba por empezar.

—Solo quiero confirmar que seguimos siendo amigos —dijo.

—¿Has comprado tu ropa para clases? —le pregunté cuando me llamó por teléfono.

—Nah —dijo—, no voy a comprar nada. Tal vez en mitad de año lo considere. ¿Cómo va la vida en el lado oscuro de la luz?

Yo rodé los ojos y sonreí.

—Bastante entretenida, supongo —inmediatamente dije eso me arrepentí.

—Otra vez andas con secretismos Luke, ¿Qué hiciste?

Eso último lo ignore, en un acto casi impulsivo. No quería mezclar la existencia de Bucky con la de Tony, no quería compartir la amistad de Tony con mi mejor amigo y me sentí terrible por eso. "¡Traidor!" gritaba una voz en lo profundo de mi cabeza.

Esa tarde le conté a Tony acerca de Bucky. Estábamos sentados en el porche delantero de mi casa y teníamos la ropa empapada. Tony me acababa de empujar bajo el chorro que salía de la llave del patio de la señorita Spencer y la señorita Carter. Después yo lo empujé y los dos acabamos mojados y frescos. Cuando acabo la risa, comencé a explicarle de Bucky.

—Tu amigo Bucky me recuerda a Rhodey —dijo.

—¿Si? —pregunté

—Sí. Aunque Rhodey, tiene el humor de una chica en sus días.

Tony retorció su camiseta para escurrir el agua mientras reía entre dientes.

—Quizás lo conozcas cuando entremos a clases, aunque dudo que vuelva de Minnesota.

El agua me caía del pelo por la frente hacia los ojos. Estiré la mano para limpiármela, pero la mano de Tony se me adelantó. Sus dedos me rozaron la piel, y tuve que forzarme a respirar normalmente. Me olvide de Bucky.

Justo en ese momento, Mike salió dando tumbos por la puerta.

—¡Ajá! ¿Ustedes dos se estaban besando o algo por el estilo? —dijo, soltando una sonora carcajada.

Yo alargué mi mano para agarrar la pierna de Mike, quien seguía riendo, logró huir brincando del porche y caminando entre los rociadores. Me sentí incómodo y busqué en mi mente algo que decirle a Tony.

—¿No te hacen falta tus amigos? —pregunté.

Él asintió.

—Solo una persona me ha hecho real falta.

—Apuesto a que es una chica —dije y me volví a sentir incómodo.

—¿Me estás preguntando si tengo novia? —dijo, mirándome con esos ojos chispeantes y esa sonrisa que daba entrada a malentendidos.

—¿La tienes? —de verdad intentaba que mi voz sonara normal, como si no me importara, pero el rubor en mis mejillas me puso en evidencia.

Tony sonrió, sonrojándome más.

—No la necesito.

No dije nada, Tony estiro sus dedos y los envolvió con los míos. A lo lejos escuche la característica carcajada de mi tío mientras hablaba animadamente con la señorita Spencer a lo lejos. Por alguna razón, aquella risa se me hizo bastante contagiosa.