Me desplomé sobre mi almohada; no me sentía el jefe de nada y mucho menos al mando de algo. Todavía sentía el ardor de ver a Tony riendo con Clint, de ver como de pronto encajaba en ese lugar. Esa creciente tendencia de ironizarlo todo, de verse con tanto orgullo; eliminando las diferencias de su contexto y alcanzando un lugar más alto, donde todos pudieran admirarlo. Esa faceta jamás la había visto, y me sorprendió, pero al cerrar los ojos solo veía su rostro lleno de impotencia pidiéndome que aclaráramos las cosas, el yo de ese momento le pidió tajante que se largara. El yo de ahora quería golpearlo.
Al final no entendía por qué estaba enfadado, toda la frustración era conmigo mismo, por dudar de Tony y creer que me estaba usando. Me estaba desquitando con el de alguna manera, pero ¿y si solo me usaba? ¿Qué significaba que ahora Sharon y los demás estuviesen involucrados? ¿Cómo ya no me necesitaba entonces logro mejorar su relación con ellos?
Sharon pasó la página y tomó algunos apuntes mientras yo me removía en la silla.
—Aun no has leído nada, Steve —dijo sin alzar la vista—; solo te quedas ahí sentado observando cómo leo.
—No me has dicho que tengo que hacer. ¿Has descubierto algo útil?
Sharon apretó los labios.
—No te estoy criticando, Steve. Solo quiero adelantar el trabajo.
—¿Sabes qué? El diario de Scarlett lo dividió en tres partes. En la primera parte no deja de hablar de lo enamorada que esta, en la segunda de pronto se pone a divagar de cosas sin sentido —dije de pronto, sin importarme que sonará cruel.
—Ella estaba pasando por un momento muy difícil, entiendo en parte porque siempre miraba a Tony como un dios, ella quería ser como él. Steve, debes entender eso.
La mera mención de esa chica me ponía inquieto. En verdad le gustaba mucho Tony, y eso me hacía sentir enfermo. ¿Qué tal si terminaba igual que ella? Gruñí, tratando de disipar con eso las malas ideas.
—¿Cuál es la tercera sección?
Fruncí el ceño y me pase una mano por el cabello.
—Es la más incomprensible. No logro descubrir de qué trata. —abrí me bloc de dibujo, pasando las páginas hasta el final—. Es la más breve y en sus hojas esta dibujado tres seis en espiral.
Hice el dibujo rápido para mostrárselo a Sharon, ella al verlo frunció el ceño.
—¿Un símbolo?
—Tal parece que sí.
—Ya se lo mostraste a Stark —preguntó.
Yo me tense y negué con la cabeza.
Ella no sabía que llevábamos una semana sin hablarnos. Después de aclarar las cosas en mí casa, Wanda y Pietro acordaron Interrogar al padre de Bruce, Sam y Clint estarían al pendiente de nuevas pistas que robarle a la policía, mientras Tony y Sharon descifraban la extraña bitácora de Robert que estaba escrita al revés. Dejándome a mí con el diario de Scarlett. Todavía sentía la envidia en la piel a ver a Sharon platicando tan alegre con Tony, pero al cerrar los ojos sentía el hormigueo del beso que me dio al irse.
Hacia horas que permanecía sentado en la mesa de la cocina, "adelantando" la tarea que nos envió el profesor Erskine al correo en lo que la escuela volvía a estar en funcionamiento. Estiré las piernas por debajo de la mesa y suspiré.
—Creo que he visto ese símbolo en la bitácora de Robert —dijo, echando un vistazo al bloc—. Supongo que lo averiguaremos.
—Sea lo que sea esa sección del diario, es algo que describe un augurio, sin embargo es algo que se puede modificar o cambiar.
—¿Así que el diario acaba con una descripción de algo que supuestamente ocurrirá en el futuro? —preguntó, retrocediendo en su silla.
Por algún motivo, sentí un hormigueo en la nuca.
—No. No sé qué sea. No se puede estar seguro con la falta de coherencia con la que Scarlett cuenta las cosas.
Ahora el hormigueo me recorría los hombros y los brazos.
—¿Qué sucede, Steve?
—Representa la indulgencia en lugar de la abstinencia.
—¿Qué? —Sharon palideció.
—Creo que es un proverbio o algo por el estilo —me puse de pie y caminé de un lado a otro—. Quizás sea algún tipo de proverbio religioso. Scarlett iba mucho a la iglesia según Wanda.
Sharon empezó a morderse las uñas, haciendo notorio su nerviosismo.
—No lo es en absoluto. Y el contenido de ese diario no es cristiano. Sea lo que sea ese proverbio no es cristiano, significa otra cosa.
—¿Sabes que es, Sharon?
Ella soltó un gruñido y desvió la mirada.
—Sharon…
—Mira, ¿sabes qué? Yo me…me tengo que ir. Mi mamá ya debe estar muy preocupada, volveré mañana para que terminemos lo de literatura clásica.
Cuando cerró la puerta detrás de sí, sentí náuseas. Parpadeé varias veces y me pase las manos por la cara.
—Claro que sí. —susurré.
Durante el resto del día me mantuve a distancia prudencial del diario. Estaba de un humor bastante irritable y no ayudaba enterarme que al parecer mi amiga no me estaba contando toda la verdad. Decidí entonces calmarme e ir a dar un paseo. Al salir de la casa y dirigirme al jardín, la señorita Carter se acercó.
—¿Sabes dónde está Tony? —me preguntó.
Yo negué con la cabeza.
—¿No te dijo dónde estaría? fui a buscarlo esta mañana y no estaba, necesitaba pedirle ayuda para reparar la calefacción que se volvió a dañar.
Miré detrás de mí. La casa de Tony era rígida como una piedra en mitad de un rio.
—Le preguntare a Clint si sabe dónde está.
La señorita Carter asintió y entro a la vieja casa. Mientras yo me llevaba las manos a los bolsillos, me quede mirando el cielo sobre mí y me encogí de hombros. Suponía que no sería mala idea si bajaba al pueblo. Empecé a caminar lentamente, mirando cada casa como si fuera un territorio desconocido. Llegue al muelle y sin proponérmelo, di unos pasos hacia el borde. "Vete a tu casa", pensé pero no me moví. Si me iba, podría tratar de olvidar lo ocurrido, volver a estudiar en mi anterior escuela, retomar mi amistad con Bucky…si alguien me observaba desde el otro lado del muelle, ¿se daría que era incapaz de moverme porque la indecisión era pesada dentro de mí?
Tengo que recordar con cuidado para darme cuenta de que el tiempo que estuve parado allí, bajo las grises nubes no fue demasiado. La brisa que golpeaba mi rostro en ese momento era demasiado fría pero en mi recuerdo parece mucho más cálida, uno de esos momentos congelados en mi memoria como una sonrisa dulce captada en una foto. Muchas veces vuelve a mí, especialmente en las noches de verano.
—¿Steve Rogers, cierto? —me di la vuelta, mirando cada paso que daba aquel sujeto. Cabello castaño y oscuros ojos azules, aparentaba tener mi edad—. Eres una groupie de las clases de Erskine…
—¿Y tú eres…?
—A la mierda con eso. Sé que te gusta jugar al detective con tus amiguitos. Será mejor que me digas lo que averiguaron. ¡Ahora!
Era mejor ser discreto, si el tipo quería información yo no se la daría.
—¿De que estas hablando?
—Sé que eres nuevo aquí, pero no juegues conmigo imbécil. Ya deberías saber que mi familia es dueña de todo este pueblo de mierda.
—Entonces no tienes que preocuparte por mi…preocupa por ti mismo.
Un gruñido acompaño mis pensamientos. El malhumor que tenía desde hace rato no ayudaba y empezar una pelea en ese lugar no era conveniente. A aquel sujeto lo tenía muy cerca, y sus palabras avivaban mis ganas de golpearlo.
—¿Intentas analizarme? Steve Rogers, no sabes con quien te estas metiendo.
—A la mierda con eso, aléjate de mí.
Lo empuje y me agazapé con los músculos en tensión, dispuesto a golpearlo si se me acercaba.
—¿Ohh, me estás diciendo que hacer?
—¡Steve!
El grito de Wanda resonó en mi cabeza. Aquel tipo se dio la vuelta, corriendo lejos del muelle. Al otro lado estaban Clint y Wanda, pude ver que aquel chico ahora les gritaba a ellos y Clint jalo a Wanda para irse. Algo sacudió mi cabeza y camine hacia ellos, entonces Clint recibió un puñetazo y cayó al suelo. Corrí y volví a empujar a aquel sujeto.
—¡Nadie me dice que hacer!
—¡Basta! —grité
Estábamos en la mitad de la calle, Wanda trataba de ayudar a Clint a levantarse. Una Ford pick up del 99, frenó, golpeando a aquel chico por la espalda. Cuando cayó mire a través del parabrisas del auto.
—¿Steve?
—¿Tony?
Me ardió la piel y mi pulso se aceleró. Cuando el auto ya iba en mitad de camino Wanda, Clint y yo pudimos relajarnos.
—¿Quién era ese sujeto?
—Ezekiel Stane, el hijo psicópata del profesor Stane. Es un tipo peligroso—dijo Clint sobándose el golpe en la mejilla.
—"Oh, y ¡Gracias, Tony!" —Tony miraba la carretera. El sol iluminaba sus ojos, se veían de un delicado tono entre amarillo y café; durante un instante me atraparon y me perdí entre el montón de preguntas que surgían de mis pensamientos con cada día de su ausencia—. Después de tanto odio hacia mi persona, un poco de gratitud no está mal.
Parpadeé, pero no me libré del ardor que recorría mi piel.
—No me muestres esa cara, Steve. Al menos finge que te alegras de verme.
—Chicos, ¿ustedes dos…están bien? —preguntó Wanda.
Tony iba a responderle pero yo no lo deje.
—Sí, estamos bien. Y apropósito, Tony…si estoy feliz de verte, y gracias. Tiene sentido que te viera hoy—dije, apartándome.
Iba sentado en el asiento del copiloto, Wanda y Clint iban atrás. Por un minuto Clint se veía incomodo por el silencio dentro del auto. Ahora parecía como si Tony estuviese enojado conmigo. Hice una mueca y apreté los dientes clavando los ojos en la ventana.
—¿Me van a decir que quería ese raro de ustedes? —Tony preguntó de pronto, yo lo miré alzando una ceja.
—Solo se puso histérico y empezó a preguntar cosas—dijo Clint.
—Quiere saber qué es lo que hemos estado averiguando—dijo Wanda y se acomodó mejor en el asiento.
—Oye, Rogers. Me debes una grande, tomé una paliza por ti, ¿recuerdas? —dijo Clint estirándose hacia adelante. Yo asentí.
—Que interesante ver que el correcto Stefan este en problemas. Por favor, que no se repita, ya tenemos suficiente con la policía queriendo interrogarnos. —dijo Tony, doblando en una esquina.
—No es como si hubiese buscado a ese tipo específicamente para joder tus planes, Stark.
—Has estado distante durante más de un mes, Rogers. Suficiente mostraste, posiblemente ya estés en contra nuestra.
Yo negué, llenando mis pulmones de frustración.
—Solo quería aclarar mi mente, porque últimamente todo esto me parece una locura. También he estado trabajando en averiguar lo que sucede, ¿acaso debo mostrarle evidencias a un jefe?
—Apuesto a que no usas esas excusas tristes con Sharon… No las uses conmigo, Rogers.
Abandoné el intento de decir algo más. Aparté el rostro, pero percibía una mirada, silenciosa y ausente de crítica y eso me hizo estremecer. Wanda observaba todo, callada como un fantasma, mientras Clint fingía no estar presente. Cuando llegamos a la casa de los Maximoff los tres bajamos y quedamos al frente de la puerta.
—¿Qué hacían ustedes en el puerto? —pregunté.
—Estábamos comprando cosas para el almuerzo. Tony hablo con mi padre, le dijo que había llevado la camioneta a reparar. Entonces él se ofreció a arreglarla y dijo que iría a recogernos… Mi hermano está arriba.
Clint se restregó los ojos con expresión cansina y los tres entramos a la casa. Le eche un último a Tony, que se quedó dentro del auto con la cabeza apoyada sobre el manubrio. No volví a respirar hasta oír que la puerta se cerraba.
—¿Qué onda? —saludo Pietro desde la sala, estaba sentado delante del televisor, envuelto en una frazada y con el pie enyesado sobre un taburete. Wanda se sentó a su lado en el sofá de cuatro puestos—. Se ven muy tensos… ¿Ocurrió algo?
Wanda negó.
—Sabes que ya se enteraron los de Stane, hoy lo vimos personalmente. El genio de Clint se hizo golpear por él.
Clint se encogí de hombros.
—Al menos trate de enfrentarlo. —dijo.
—Eres un idiota. Ven aquí.
Lo dedos de Pietro acariciaban la mejilla enrojecida de Clint, y este se dejó hacer. Como un gato. Wanda soltó una risita y yo desvié la mirada. Cuando Clint se dio cuenta, de repente estaba muy sonrojado.
—Tengo que ir al baño. —dijo y se paró bruscamente.
—¿Lograron hablar con el padre de Bruce? —pregunté cuando los pasos se alejaban por las escaleras.
—Nos evita en cada oportunidad—dijo Wanda.
—Y Bruce no quiere escucharnos—agrego Pietro.
—¿Hablaron con él?
—Creímos que era lo primero que debíamos hacer —dijo Wanda, jugando con los mechones de cabello que caían sobre su frente.
—Pero no responde llamadas y cuando fuimos a su casa, se veía… distinto.
—¿Cómo?
—No sé cómo describirlo, pero Wanda y yo lo notamos…como si ya nada le importara.
Clint masculló bajando las escaleras.
—Bruce siempre ha sido muy indiferente—dijo, cruzando los brazos
—Bueno, él le cuenta todo a Tony. Esperemos que hablen—dijo Wanda, frunciendo el ceño—. También habrá que mantenerlo vigilado.
El padre de Pietro y Wanda nos ofreció sándwiches y fruta para comer. Nosotros seguimos discutiendo, pero esta vez de asuntos de poca importancia. Agarré una taza de la alacena y me serví café. En el último instante Wanda también entro a la cocina y me arrojó un pan, procurando disimular su malestar.
—¿Cómo estas, Steve? —preguntó, masticando un bocado de pera.
—Bien, supongo—la taza de café se agitó.
—Lo del diario…
—Encontré varias cosas, pero aun no estoy seguro…debo leer más.
Wanda asintió a mis palabras y se quedó mirando el suelo durante unos segundos.
—Lo siento, Steve. No supuse que esto se complicaría tanto...
"¿De qué está hablando?", dije en silencio y tomé asiento. Entonces entendí a que se refería.
—Está bien. Supongo que es por mi mala actitud que ya no me quiere ver metido en este enredo, pero está bien lo entiendo —dije y me sumergí en los vahos de la cafeína—. A veces hay que deshacerse del peso muerto.
—No, Steve. Tu no entiendes —Wanda procuraba parecer indiferente, pero la mueca de incomodidad se notaba—. Supongo que Tony…él te aprecia mucho, se asegura que te enteres de lo justo para no involucrarte en algo tan riesgoso. Quizás es por eso que te sientes excluido, pero él de verdad quiere asegurase que estés bien. Es solo que es muy tonto para decir las cosas con claridad. Si le dieras una oportunidad.
Seguimos comiendo en medio de un incómodo silencio. Wanda procuraba no mirarme, concentrándose en la baldosa de la cocina, masticando lentamente cada pedazo. Deje la taza de café sobre el lavaplatos.
—Quizás tengas razón—dije cuando salía por la puerta.
Al llegar al garaje Tony estaba sobre el capó, ya sucio de aceite y sudor. Se había quedado mirando fijamente alguna parte del interior del auto, de modo que no noto mi presencia. Mascullé un poco y apenas levanto la mirada:
—Pensé que era el sistema de dirección lo que fallaba—dijo bajándose del capó— pero al final noté que era el freno de disco el que no quería servir, cuando lo mire en realidad habían un montón de cosas atoradas en el sistema de frenos—la mirada de Tony era esperanzada.
—¿Eso era todo? —pregunté
—Bueno, también había que cambiarle la batería. Este auto lleva mucho tiempo sin usar—dijo, encogiendo los hombros—. Pero finalmente termine, ¿quieres dar un paseo?
Yo acepté.
Para mi sorpresa Tony ocupo el asiento del copiloto. Había aprendido a manejar en el auto de mi mamá hace unos dos años, no estaba seguro de poder hacerlo. Al final me senté en el asiento del conductor, y decidí desquitarme con ese auto. Tony se agarró del tablero de mando cuando arranqué haciendo chirriar los neumáticos. El automóvil se llenó de olor a goma quemada. Tras sobrepasar el tercer auto. Tony me lanzo una mirada furiosa, luchando por abrocharse el cinturón de seguridad.
—Puede que tengas ganas de suicidarte por el hecho de que estemos en el mismo auto, pero yo no.
—No tengo ganas de suicidarme, quiero terminar este paseo rápido—dije, apretando la mandíbula y esquivando otro vehículo.
—¿Si? —dijo Tony, arqueando las cejas—. Perdóneme, señor Stefan, pero pensé que aquí el atrevido amante del riesgo era yo.
Me lanzó una sonrisa traviesa, pero mi mirada airada lo hizo callar. Para cuando estacione en un restaurante cerca al parque, estaba pálido como un fantasma.
—Recuérdame no dejarte conducir la próxima vez—dijo, golpeando la puerta del vehículo.
—¿Quién dijo que habrá próxima vez? —dije, Tony rodó los ojos.
—¿Es tu deporte ponerte irritable, Steve? Porque estoy empezando a creer que sí.
—Cállate. —me froté las sienes, tratando de quitarme el dolor de cabeza.
—Bien…—dijo. Me giré hacia él. Su semblante despreocupado de hace unos minutos se había borrado.
—Bien ¿Qué?
—Estás enojado, eso está bien…—dijo en tono áspero.
—¿Tony?
—Conmigo siempre te sientes inseguro. Con Sharon las cosas son diferentes, admitámoslo estamos mejor así—masculló.
Me derrumbé sobre el asiento y me cubrí los ojos con el brazo.
—Déjame tranquilo.
Tony se arrastró a mi lado.
—Lo que pasa es que si no quieres estar conmigo, no deberías estarlo.
Abrí los ojos. Durante un instante no logré tomar aire.
—Podríamos ser amigos esta vez. Yo no te juzgaría ¿Quién soy yo para eso? —prosiguió Tony en voz baja.
Me erguí.
—Tony—susurré—. No vuelvas a decir algo así, jamás. No sabes lo que… Olvídalo, ¿vale?
—Quiero que seas feliz —dijo, jugueteando con la radio—. Parecías enfadado el día de las fotografías.
—Lo estaba, pero no contigo. —deslicé los dedos entre mis cabellos y consideré la idea de afeitarme la cabeza.
—¿Así que por que estabas enojado?
—No importa —dije, y le pase la mano por el cabello color caoba—. Lo importante es solucionar todo esto.
—¿Para qué? —sonrió.
Guarde silencio y traté de recuperar el aliento mientras Tony seguía cambiando las canciones de la radio. El sol empezaba a caer pintando de violeta el cielo. Entreabrí los labios y aspiré la bruma. El sabor a café aún estaba en mi boca. De pronto lo único que deseaba era volver a besar a Tony como antes, sin sentir ese sabor amargo y el peso de mi consciencia. La oleada de deseo me aterró.
Cuando inclinó la cabeza y apretó sus labios contra los míos, entré en pánico. Parpadeé y traté de centrarme pese al calor sofocante que me envolvía. Deslizo sus labios por mi rostro hasta llegar a mi oído. Me acaricio los pómulos, deslizo la otra mano por mi espalda y quedamos unos minutos así, abrazados. Tony parecía esmerase en resolver mis dudas con sus caricias y por alguna extraña razón estaba funcionando. Pero la pesadez en mi corazón no se iba y yo me abrace a él con más fuerza. El soltó una risita y empezó a deslizar sus manos por mi cabello, como ya era costumbre. Amaba cuando hacia eso.
Bueno, eso es todo, el capitulo me quedo baaastante largo joder. creo que el capi se basa prácticamente en como se siente Steve y tiene sentido por que es el protagonista, pero planeo empezar a escribir mas sobre los hechos importantes para terminar finalmente esta historia, pero quizás me tarde porque tengo muchos datos que arreglar y aun no le tengo un final fijo (miento). estoy mejorando mis dibujos así que creo que los subiré al final de este mes en mi cuenta de Ao3. gracias por leer y un beso enorme.
