Inspirado en una historia original de MadLori.

UA ubicado en la "X Temporada" de la serie de televisión norteamericana Mentes Criminales" (fiel al canon hasta el episodio "The forever people" en adelante, se inicia un Universo Alternativo que podrá o no incluir escenas/fragmentos/referencias de los episodios siguientes).

.:*DECLARACION*:.

Con esta publicación no se pretenden infringir derechos de autor, tanto de los personajes/argumentos propios del Show de Televisión, o del argumento en el cual se ha inspirado el relato. El crédito va para quienes corresponde.

No se persiguen tampoco los fines de lucro


EDITADO Y CORREGIDO: 25/01/2017


"No existe nada más interesante que la conversación

de dos amantes que permanecen callados"

(Achile Tournier, escritor francés)


CAPITULO III

.:*Dentro de mi pecho, fuera de su vida*:.

Había transcurrido poco menos de tres semanas desde aquel viernes.

Estaban trabajando en una comisaría de Alabama, cuando lo vio venir con un par de tazas de café, casi que haciendo malabares para no echarse encima el contenido. Una sonrisa de victoria surgió en su rostro una vez que le entregó la que era para ella, seguida de una mueca de dolor.

"¡Ouch!" se quejó sacudiendo la mano

Ella levantó una ceja divertida. "Te gusta bastante caliente, ¿no es así?" la implicación tácita no llegó a su destinatario -y tampoco pareció advertir el tono sexy que le imprimió a aquella inocente observación-

Él únicamente se giró en dirección al pizarrón, cogió un rotulador y señaló entusiasmado: "Puedo decirte que ya se lo que quiere nuestro ignoto"

"¡Genial!" pensó ella… "Es capaz de meterse en la mente de un enfermo degenerado y al mismo tiempo pasar desapercibida la insinuación directa que le hace la mujer que tiene al frente"

Sopló un poco el café, sorbió y le dio un asentimiento, con los ojos muy abiertos, cuando se volvió hacia ella para compartir sus hallazgos.


Más adelante, una semana después, estaba sentada en su escritorio en Quántico, al final de un día cualquiera, cuando escuchó pasos apresurados atravesando la pasarela que conecta las oficinas de sus superiores. Levantó la cabeza del expediente con el que estaba trabajando para verlo trotar de una oficina a otra, con el teléfono sujeto entre el hombro y la cara, más un archivo abierto sobre el cual garabateaba.

… …

Se lo quedó mirando, casi de forma hipnótica: Lucía tan diferente…. Distinto sólo a sus ojos… De seguro, para todos los demás, seguía siendo el mismo de siempre: Desgarbado, despeinado, vestido a su estilo tan peculiar y con ese revólver anticuado que le colgaba de la cadera.

Pero ella lo había probado en una nueva faceta: Lo había sentido arder dentro de ella y había explotado con él.

Sintió que la piel se le erizaba. Un estremecimiento placentero la cruzó de pies a cabeza. El corazón se aceleró en su pecho… Todo ello con el sólo pensamiento.

Era algo seguro. Las cosas no volverían a ser igual, por mucho que se empeñara en fingir que nada había pasado.

Para ella no había vuelta atrás.

… …

"Si quieres algo con Reid, será mejor que vayas buscando a otro" era la voz de Kate que surgió desde atrás

Ante aquella afirmación, JJ se quedó paralizada - por un segundo o dos-. Soltó el bolígrafo en sus manos y, como si un resorte se hubiera accionado en ese preciso momento, se enderezó en su silla. Un tren de pensamientos varios circuló dentro de su cabeza.

Con un movimiento rápido se giró para enfrentarse a su colega. "¿Perdón?", fue lo único que atinó a decir

Callahan frunció el entrecejo antes de sonreírle a la expresión de shock de ella "a juzgar por tu cara, JJ… Ese caso que estás analizando debe ser de lo más complicado" señaló a la carpeta abierta encima del escritorio de la rubia, quien hacía esfuerzos por no mirarla con la boca abierta. "Yo que tú no me fiaría de la ayuda de Reid… … Estábamos en la cafetería cuando Rossi lo llamó para una consulta rápida… Y tal parece que de rápido sólo tuvo la lectura que Spencer le dio al expediente antes de decidir que era peor de lo Dave creía"

Jennifer sintió que el alma le volvía al cuerpo «¡Oh! era eso a lo que ella se refería», hablando para su amiga. "No lo sabía… Ojalá que no tengamos que volar" suspiró

"Yo pensé igual" razonó Kate, luego agregó "es un caso local, lo atenderá el equipo de guardia, pero Reid se ofreció a acompañarlos"

"¡Rayos!", pensó JJ

"¿Qué harás?" inquirió de nuevo Callahan, un gesto hacia el escritorio de ella

JJ cogió el archivo con fingido desdén y se puso de pie. "Bueno, viendo que él no estará disponible… Creo que entonces será mejor que vaya a pedirle ayuda a Morgan… Para poderme ir temprano a casa, ya sabes… Esta noche solo quiero descansar" cuando un sospechoso te da una ventaja de este tipo, juegas con ello ¿no?, se dijo a sí misma y cruzó las puertas de vidrio en dirección al despacho del moreno, aunque ella en verdad no necesitaba de la ayuda de nadie para terminar su consulta.


Martes por la tarde.

Durante el vuelo de regreso del caso más reciente que les tocó atender, se sentó apartada del resto. Esperaba que él se acercara en algún punto del viaje…

No lo hizo.

Ella llegó a la conclusión que esto era una conducta deliberada de parte de él. Casi podía jurarlo: No se sentaba a su lado en la mesa redonda. Consiguió excusas plausibles para no volverse a quedar atado a ella, en cualquiera asignación de campo… Y si por cualquier motivo lograban encajar como pareja, hacía lo imposible por encontrarse a la vista de todos.


Semana y media después, era de nuevo viernes.

A las siete de la noche decidió que no tenía caso ignorar lo que estaba sintiendo. La ansiedad por verlo, realmente verlo¸ comenzaba a superarla.

Llamó a García y le pidió que la ayudara con Henry. Will se había mudado de casa hacía dos días.

Penélope accedió contenta.

Se dio un baño tibio, se secó el cabello y se perfumó de pies a cabeza. También se preocupó un poco –demasiado- por el estado de la depilación de sus piernas, muy a pesar de haber seleccionado un pantalón de mezclilla como parte de su atuendo.

Tomó un bolso pequeño y lo rellenó con todas las cosas que su hijo podría necesitar durante su estancia en el hogar de su madrina.

… …

Ambos llegaron a casa de la otra rubia cerca de las ocho y treinta, cenaron con pizza y se quedó allí hasta que Henry cayó dormido.

Indecisa acerca de su resolución de principios de la noche, estuvo de acuerdo en aceptar el té y la charla de chicas que Penélope le había ofrecido.

… …

"Las cosas van a mejorar, mi pequeña calabaza" le dijo con un intento de sonrisa. "Nuestro bebé estrella va a superar esta situación… ¡Ustedes son padres estupendos!… Pero Will y tú también merecen ser felices y es obvio que no lo serán obligándose a vivir juntos cuando el amor entre ustedes se acabó ya"

… …

Eran casi las once en el momento que se despidió mirando el reloj y diciendo que había quedado en verse con alguien más.

Penélope no la juzgó, ni hizo preguntas. La acompañó hasta la puerta y le dio un abrazo.

… …

El reloj estaba a escasos dos minutos de marcar la media noche cuando se encontró frente a su puerta. Una vez más

Abrió después del segundo conjunto de golpes.

No parecía tan desconcertado en esta ocasión, solamente le dio la impresión que se había quedado dormido con la ropa que llevaba puesta y que, sin duda alguna, no había sido la misma que usó en la oficina.

El rostro también lo tenía como si se hubiese vuelto a afeitar… Se había dado cuenta que ahora lo hacía más a menudo, por aquello de que su «escaso vello facial» de repente se había empecinado en cumplir un rol protagónico en su cara, señalando una sombra de barba más varonil y contundente que en el pasado. Sus gafas le colgaban por encima de la nariz… ¡Y olía tan bien!, podía apreciarlo, incluso a esa distancia.

Reid se pasó una mano por el cabello en completo desorden y se hizo a un lado para dejarla pasar.

… …

Terminaron haciéndolo encima de un escritorio cuyo contenido fue a parar al suelo. Sólo la ropa necesaria para lograr aplacar las ganas acumuladas por días quedó descartada.

Al cabo de un rato, él estaba jadeando sobre su hombro izquierdo y sintiéndose tan satisfecho como ella misma lo estaba.

JJ le dio un leve empujón para separarse. Caminó unos pasos en busca de lo que necesitaba para completar su vestuario. Él cogió aliento y levantó la cara, observándola en silencio.

La fuerza de su mirada la hizo volverse.

… …

Él se incorporó y negó con la cabeza. A continuación, caminó hasta ella, sin decirle ni una palabra. La tomó de la mano y la obligó a soltar la ropa que había rescatado del suelo. La llevó a su habitación por un camino lleno de tropiezos con los muebles que se iban encontrando al paso: Ambos iban demasiado concentrados en los besos que se estaban dando para estar pendiente de los objetos atravesados. La metió en la cama para hacer su nido ahí: Ella sobre él, él por encima de ella…

Se entregaron al placer por segunda vez.

… …

El silencio era más que un pacto, parecía un algo indispensable durante sus encuentros. Entre ellos, sobraban las palabras: Él sabía lo que ella quería y se lo estaba dando. Ella no tenía fuerzas para resistírsele y buscaba complacerlo.

… …

A las dos de la mañana, la vio incorporarse por segunda ocasión. De ningún modo estaba dispuesto a dejarla ir: La noche no había acabado para él y la deseaba otra vez, su cuerpo estaba muy, muy despierto. Así que, cuando ella se puso de pie, la volvió a la cama, tomándola por la cintura antes de hacerla suya de nuevo, esta vez, sin preliminares.

Poco antes de las cuatro sus móviles sonaron al mismo tiempo, la miró callado cuando ella alargó el brazo y revisó el teléfono (de él). Suspiró frustrada.

Reid entendió.

JJ apartó la sábana, y sin preocuparse por cubrir su total desnudez hizo su camino a la ducha seguida por los ojos de él.

… …

Cuando escuchó rodar el agua, se frotó la cara y se puso de pie. Se vistió con nada más que el bóxer que llevaba anoche y que salió a buscar a la sala. Se entretuvo arreglando un par de cambios de ropa para añadir a su equipaje. Los dejó doblados sobre una silla y sacó el traje que vestiría para el trabajo, lo echó en la cama todavía revuelta.

… …

Al salir del baño, ella lo halló sosteniendo una corbata en cada mano. Le hizo un gesto para que tomara su turno de ducharse. Él hizo lo que le pedía y dejó sobre la cómoda el par de corbatas, para decidir después.

Al salir de la ducha, ya no estaba. En su lugar, encontró la habitación perfectamente ordenada, una taza de café en la cómoda, su bolso de viaje hecho y junto al traje –ahora acomodado en la cama- una camisa y una corbata a juego.

… … …

Media hora después, ambos descendieron de sus coches como un par de zombis, directo al jet. Él parecía estar en piloto automático, mientras que ella sentía su piel inflamada de ganas. Se sentaron uno frente al otro, sin cruzar palabras.

… …

"¡Bonita corbata, Spencer!" señaló Rossi, con cierta suspicacia, al sentarse en el puesto libre que le quedaba a su lado. Al cabo agregó "francamente estás mejorando en tus atuendos… Sueles usar esa camisa con una corbata a rayas…" le señaló. "Una de mis esposas solía decir que nosotros los hombres necesitábamos de una mujer para todo… Incluso para armonizar un traje con una corbata" lo miró de soslayo. "Tal vez eres la excepción. Es probable que tu cerebro también evolucionó en ese aspecto"

Él se ruborizó un poco y bajó la mirada, lo que le impidió darse cuenta que JJ había elevado las cejas en punta después de las observaciones de su mutuo colega.

Morgan no perdió la oportunidad para bromear a sus costas. "¡Nada de eso, Rossi!... Me parece que pretty boy tuvo una noche de acción y lo hemos sacado de la cama de su Julieta... ¿No es así, Romeo?" y le revolvió el pelo todavía húmedo, sin ninguna contemplación

"¡Déjame en paz!" le espetó Reid, con la pataleta de rigor

Kate se cubrió la boca para que no la vieran reír y le lanzó una mirada a JJ quien parecía disfrutar tanto como ella con aquel intercambio.

… …

Cuando Hotch se les unió, todos recuperaron la compostura y se dispusieron a escuchar del caso.

… …

JJ y Reid volvieron a hablar entre sí, cuando les informaron que eran responsables de levantar juntos un perfil geográfico.


Todos los días eran Spence y JJ, como siempre habían sido: Mejores amigos, compañeros a la hora del almuerzo, colegas en el horror de sus puestos de trabajo.

Continuaron los casos y no pasó nada más entre ellos.

Jennifer comenzó a sentirse disociada, como si ella fuera dos personas. La que era frente a sus compañeros (la mayor parte del tiempo), y la que estaba con él, a solas, en el silencio de sus momentos de intimidad.

Si alguno de ellos estaba buscando control en sus vidas, ciertamente esta no era la mejor forma de encontrarlo…

O tal vez sí…


Hasta ahora, él nunca había sido el que propiciaba sus encuentros pero, sin duda, tampoco los rechazaba…

La única vez que él había tomado la iniciativa, fue en una situación extraña o casual… Se le había ponchado un neumático y estaba a punto de llamar a Morgan para que la viniera a ayudar, cuando vio salir a Reid de la estación del subterráneo, con su bolso color caramelo cruzándole el pecho y caminando en dirección a donde ella estaba.

Se había acercado con su sonrisa fácil y le explicó que cambiar un caucho no era una tarea tan difícil como ella pensaba y que él no era tan torpe como todos asumían.

"Tengo un grado en ingeniería" le había recordado cuando se limpiaba las manos, luego de haber terminado su trabajo

Se ofreció a llevarlo y terminaron haciéndolo en un estacionamiento oscuro detrás de un centro comercial, metidos en el coche y en el asiento trasero.

Sin hablar.


Un sábado por la noche, tres meses después de aquella primera vez, sería su primer fin de semana de auténtica soledad.

Dos días antes, habló con sus compañeros de trabajo sobre su inminente divorcio y el arreglo que hizo con Will acerca de su hijo.

García trató de animarla sugiriendo que podían ir todos juntos a un bar a pasar el rato, pero Jennifer declinó cortésmente a su proposición, diciéndoles que prefería quedarse en casa, tranquila.

… …

Cuando eligió su plan para pasar las horas, se había cogido a sí misma tomando una ducha larga y relajada, verificando la correcta depilación de sus piernas -e incluso, sus zonas más privadas- perfumándose y vistiéndose como si esperara visita…

Frente al espejo, sacudió la cabeza, se quitó el camisón sexy que había seleccionado de su armario y lo sustituyó por una camiseta vieja de su época de capitana del equipo de futbol y lo aparejó con unos pantaloncillos cortos que dejaban ver sus piernas bien torneadas.

Bajó las escaleras, encendió la radio y sintonizó una estación donde sonaba una muy agradable música suave. Se sirvió una copa de vino, se recostó en el sofá y abrió el libro aquel que Spencer le regaló en su cumpleaños pasado y que por la falta de tiempo ni siquiera había mirado.

… …

Aunque ella no esperaba compañía, a las nueve en punto alguien tocó a su puerta.

Dejando la copa en la mesa, se levantó para atender. Entonces, lo halló ahí, de pie en su pórtico, vestido como si fuera a trabajar, pero sin llevar corbata, con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón y una sonrisa tonta en la cara.

Que era extraño…

Él nunca había venido a verla desde que tuvieron su primera vez, ni siquiera con la excusa de visitar a Henry. Y por la manera en que todo se venía desarrollando entre ellos, nada le hacía suponer que él vendría a estar a solas con ella «sólo para charlar»… Después de todo, lo que pasaba entre ellos parecía resumirse en piel

¿Y si? ¿Y si era otra su intención?… Ni siquiera poniéndolo en esa otra perspectiva, aquella visita parecía tener sentido…

¡No!, ese pensamiento no se lo podía permitir.

De ninguna manera podía fantasear con que él había venido a verla en plan de novio… Ciertamente, él no actuaba como un novio: Ellos ni siquiera habían tenido alguna conversación normal de las que ocurren cuando empiezas a construir una vida en pareja... ¡Rayos!... Él nunca hablaba de eso, ni de nada que remotamente se relacionara al tema… Simple: No hablaba con ella ni antes, ni durante, ni después de haberla hecho temblar hasta los huesos, tras una sesión de increíble sexo…

¿Entonces qué?... ¿A qué vino?

No le parecía del tipo que se aparecería en su casa y menos para hacerlo con desenfreno en su cama… La cama que hasta hacía tan poco fue el lugar que compartió con su ex…

Ellos eran amigos… Él sabía que la estaba pasando mal con los cambios en su casa, y pese a su falta de asertividad social, su Spence no era un desconsiderado tal… Pero, si no le decía ni una sola palabra…

¡¿Cómo demonios iba a saber qué pasaba por su mente?!

¡Que locura!

Para cuando llegó a esta conclusión, la golpeó otra realización: No estaba remotamente segura si debía seguirlo considerando como "su mejor amigo". Posiblemente convendría –degradarlo o promocionarlo- a "amigos con beneficios".

No, no no… Respiró frustrada recostada a la puerta… Todo parecía tan enrevesado para ser resuelto en el término de decidirse o no a abrir la puerta.

… …

Se frotó las manos y exhaló lentamente el aire que antes había inhalado. Se alisó la camiseta y se dio la vuelta para tomar el picaporte… Un recuerdo inoportuno destelló en ese preciso segundo, dentro de su mente: A veces, en la calidez de la alcoba -o dondequiera que el deseo los lograba convertir en una sola piel-… Él la miraba como si ella significara todo en su vida… Para después, en el trabajo, simplemente hacerla sentir como si no existiera.

… …

"¡Qué sorpresa, Spence!... No te esperaba" le dijo al abrir la puerta

El ladeó el rostro y le sonrió

"¿Quieres pasar?"

"Sólo si me das permiso"

Y entraron a la casa para amarse en el sofá, con una pasión desbocada, imposible de frenar y sin volver a cruzar ni una sola palabra hasta hallarse completamente vestidos.

… …

Ellos sólo hablaban cuando la ropa volvía a su lugar, ambos lo sabían, incluso sin haberlo pactado, era como si mientras estaban con sus pieles expuestas no había permiso de verbalizar ningún deseo, ningún pensamiento, ni una sola pregunta… Y al cambiar el interruptor, ya no estaba permitido hablar de lo que sus cuerpos habían hecho.

… …

Spencer había tomado su abrigo y estaba de pie frente a la puerta. Ella miró a su cuello y le acarició la pequeña marca que le había dejado en ese lugar.

Le sonrió a ese gesto.

JJ esperaba que el pequeño hematoma desapareciera antes del lunes aunque, considerando su palidez, era probable que le durara toda la semana.

Él acunó su rostro con sus manos y la atrajo hacia sí. La besó por ultima vez, un beso ardiente, como para que no lo pudiera olvidar. Al separarse de ella la miró, solo eso, sin hablar.

Jennifer se aclaró la voz, "¿cuándo te vuelvo a ver?", se sentía tan extraño hablar en ese contexto.

El silencio entre ellos se había vuelto tan necesario.

"El lunes por la mañana, llegaré a las nueve" fue su respuesta monótona, neutral. Luego abrió la puerta y se marchó

… …

Inmediatamente se sentó en el sofá e intentó darle sentido a lo que acababan de hacer, ¿qué significaba el hecho que él hubiese venido a verla precisamente ahora, a sabiendas que estaba sola?, ¿por qué su amigo (amante, tal vez) parecía entregarse por completo cuando estaba a solas con ella y luego le resultaba tan fácil ignorarla frente a los demás?

A veces se preguntaba si la pared que él ponía entre ellos era por causa del trabajo o porque estaba considerando su situación familiar… O porque tenía a alguien más…

¡Rayos!

"Lunes por la mañana" gruñó cuando las preguntas en su mente comenzaban a superar su capacidad de comprensión.

Ella quería preguntarle, quería saber lo que él pensaba… Pero sabía que no estaba permitido…

De alguna manera lo intuía…

Y también le temía a las posibles respuestas…


Cada día se hizo más consciente que quería más de él, en cambio Reid parecía feliz por cómo estaban las cosas: Físicas, esporádicas, impredecibles, secretas…

A ratos quería creer que era la única mujer con quien se comportaba así, pero la desconcertaba la distancia entre sus encuentros…

¿Tendrá a alguien más? Se estremeció cuando la duda volvió a aparecer

… El solo pensamiento de compartirlo con otra mujer la desquiciaba…

Pero… El sexo entre ellos era increíble: Apasionado, urgente, desinhibido y libre… ¡Y no!… No quería perder esa conexión…

¿Conexión?...

¿Realmente hay una conexión?

...

En algún nivel de su conciencia, JJ quería convencerse que tenían algo más que sexo, que el cuerpo de él hablaba con ella… Por debajo de la piel…

Estaba tan confundida…

Y entonces, la mañana del siguiente viernes se resolvió a renunciar a todo antes que seguir así.

No volverían a verse.

¡No!

No, si eso dependía de su decisión…