Inspirado en una historia original de MadLori.

UA ubicado en la "X Temporada" de la serie de televisión norteamericana Mentes Criminales" (fiel al canon hasta el episodio "The forever people" en adelante, se inicia un Universo Alternativo que podrá o no incluir escenas/fragmentos/referencias de los episodios siguientes).

.:*DECLARACION*:.

Con esta publicación no se pretenden infringir derechos de autor, tanto de los personajes/argumentos propios del Show de Televisión, o del argumento en el cual se ha inspirado el relato. El crédito va para quienes corresponde.

No se persiguen tampoco los fines de lucro


EDITADO Y CORREGIDO: 25/01/2017


Y aprendí a callar porque creo que es mejor, pero hablan mis ojos en nombre del amor
hay palabras que muerden y hieren sin razón, pues lo más grande y puro lo dice el corazón.

(Amor en Silencio, Marco Antonio Solís)


CAPITULO IV

.:*Despertar Final*:.

Era viernes por la noche. Y estaba sola, en casa.

Dos meses y tres semanas habían pasado desde aquella sentencia dictada de no verlo más. Había hecho lo que calificaba de proezas para evitar caer en la tentación de ir hasta su puerta.

En el trabajo, constantemente se regañaba cuando cualquier gesto suyo lo asumía como una invitación, una apertura… Una esperanza… Se decía cada vez: ¡No!... ¡No puede ser!, si seguimos así, lo echaremos a perder.

… …

Horas antes habían llegado de Arizona, después de cerrar un caso bestial. Había pensado que no habría nada en el mundo que le pudieran borrar del recuerdo las escenas desgarradoras que le tocó mirar… Incluso, agradeció a su suerte el que Henry estuviera con su padre, porque no se creía la mejor compañía para su inocente pequeño…

… …

A las nueve en punto, hubo un golpe tranquilo a su puerta. Ella se levantó de la mesa del comedor, donde había estado sentada «haciendo nada».

Caminó despacio a ver quién era.


Una sensación de inexplicable felicidad burbujeó en su corazón al encontrar su rostro al otro lado de la mirilla.

Él había venido… De nuevo, estaba ahí.

Cuando abrió la puerta se dio cuenta que tenía la mirada triste, incluso, daba la impresión que había estado llorando. Jennifer creyó entender… El caso lo había golpeado tanto o más que a ella… Se acercó y lo tomó de la mano para que pasara.

Él se dejó conducir por las escaleras que llevaban a su habitación. Con un gesto, le pidió que se recostara en la cama, completamente vestido. Se unió a él para abrazarlo.

Estuvieron así por más de una hora. Viéndose a los ojos, en silencio. Las piernas enredadas, suaves caricias compartidas de parte y parte, la paz de la presencia del otro instalada en sus alrededores, como una burbuja perfecta de amor y comprensión.

Finalmente, sus labios se encontraron en una forma de exploración diferente a la que habían experimentado hasta ahora. Sus besos fueron suaves, húmedos y muy constantes. JJ se perdió en ellos y en las dulces caricias que venían de él. De alguna manera, la ropa de ambos fue a parar lentamente sobre la alfombra...

… …

Sus manos se entrelazaron cuando la espalda de ella se amoldó perfectamente al pecho de él. Sintió un beso cálido sobre su hombro desnudo y un "Jennifer" susurrado a su oído, antes de apretarla fuertemente contra él…

Aquello parecía que rompería el silencio que envolvía sus momentos de intimidad… Pero fue lo único que surgió de sus labios mientras estuvieron en la cama… Y para ella, había sido como una confesión, luego de hacerle el amor.

Varias horas más tarde, él dormiría pacíficamente en sus brazos, mientras que ella le alisaba los rizos rebeldes de su cabellera despeinada.

La emoción de estar juntos -otra vez- le había robado el sueño.

Y de algún modo, todo aquello se sentía diferente.

… …

Dos días después, antes de que su futuro exmarido trajera a casa a su hijo, él caminó con ella hasta la puerta de la casa. Lo dejó aferrarse a su cintura y besarla como si aquella despedida fuera un para siempre.

Entonces, ella hizo algo sin pensar: Metió la mano en un cajón de la cómoda cercana a la entrada y sacó un juego de llaves.

Él mostró su desconcierto cuando le entregó el llavero, pero luego sonrió y asintió. A su vez, metió la mano en su bolsillo y sacó su billetera para hurgar un poco y entregarle una sola llave, luego, tomó la cara de ella entre sus manos y la besó profunda y lentamente, sus ojos no se despegaron de su rostro mientras se echaba atrás y salía por la puerta.

Al día siguiente, cuando lo vio de nuevo en el trabajo, la distancia entre los dos fue más injusta que nunca.


Pasaron los meses.

Empezó a pensar en Reid como dos hombres distintos: El hombre con el que trabajaba y el que la hacía suya en cada oportunidad.

Pasaban juntos casi todas las noches, al menos, todas las noches en que estaban en la ciudad y siempre que su hijo estuviera de visita con su papá.

Alguna que otra vez, ella iría a verlo: Como la noche aquella en que se estaba haciendo tarde y no se presentaba. Condujo hasta su complejo de apartamentos y corrió escaleras arriba para conseguirlo devolviendo el contenido de su estómago porque había estado comiendo lácteos sin tomar en cuenta que es intolerante y su cuerpo finalmente había protestado… O porque salió de la oficina temprano, encendido en fiebre y ella se fue directamente a su departamento cargada con un arsenal de antipiréticos y su dosis personal de amor para él.

El resto, era Spencer quien cubría la distancia y se quedaba con ella… Al punto que, algunas de sus pertenecías, ya formaban parte del paisaje del hogar de JJ y Henry.

… …

En el tiempo que estaban completamente a solas, ninguno de los dos hablaba.

JJ jamás imaginó que podía disfrutar del silencio de él como lo hacía, a sabiendas que era un conversador y siempre tenía algún dato raro para compartir o una estadística no solicitada que mencionar. Imaginó que era así de callado cuando estaba solo, en las cuatro paredes de su pequeño departamento de soltero.

Por otro lado, el tiempo en que estaban «obligados» a andar cada uno por su cuenta, era un auténtico signo de interrogación: No habían llamadas telefónicas, ni intercambio de mensajes… Como una perpetuación de su acuerdo de silencio no pactado…

Para compensarlo, desarrollaron un lenguaje tácito, lleno de pequeños gestos, miradas y sonrisas… Él parecía haber perfeccionado el arte de leer sus más sutiles cambios, o la forma en que ella se sentaba o cuando retorcía sus manos bajo el escrutinio de su mirada. Y ella comenzó a adivinar sus deseos con una meticulosa precisión, al punto de anticiparse a sus acciones o prever sus decisiones frente a cualquier escenario

Tras su intercambio de llaves, ocurrió un fenómeno más: El tiempo que ahora compartían incluía más que horas desnudos y en la cama… Iba más allá… Desde pasar las horas acurrucados en el sofá leyendo cada uno su propio libro o viendo alguna película o documental… Cocinando juntos… ¡Sí!, definitivamente, la vida que tenían ya no se fundamentaba en solo sexo: Se complacían de estar al refugio de los brazos del otro, alcanzando su paz interior, asilados del caos a su alrededor y teniendo como culmen el hacerse el amor

Y más que nada, apreciaban esas largas conversaciones que tenían entre si: Sin mencionar palabras.

El silencio del hogar que empezaron a construir era su santuario y, cuando finalmente tenían que volver al mundo, todo parecía ensordecedor y absurdo.

… …

Jennifer comenzó a sentirse mal por no poder encontrar un punto de convergencia entre su rol de madre y esta nueva forma de vida con Reid. Anhelaba su compañía cuando salía a caminar con su hijo por el parque… A veces lo invitaba a unírseles, pero en esas ocasiones, su incomodidad se hacía más punzante porque él era dolorosamente consciente de no darle a su ahijado una idea inquietante acerca de la relación que mantenía con su madre.

Pensaba que más que quejarse, tendría que sentirse agradecida, porque su mejor amigo (y amante) adoraba a su hijo como si fuera su verdadero padre, y sin pensar en competir por ese puesto en el corazón del pequeño, le dedicaba por entera su atención en las horas que pasaban, colaborando -a su modo- con la adaptación del niño a su nueva forma de vida en un hogar dividido.

Ella también sufría en silencio las bromas de Kate y García, que no querían parar de insistir en que debía conseguirse un novio ahora que no estaba con Will.

Deseaba decirle a sus amigas –y ¿por qué no?... deseaba decírselo al mundo entero, que ya tenía alguien a quien amar, pero no se sentía dispuesta a admitir esa realidad...

Mucho menos frente a él.


En el trabajo, todo seguía igual.

Él continuaba siendo el hombre cuyas emociones controladas le hacían parecer insensible ante aquellos que no lo conocen, y cuya inteligencia sobrevalorada hace que lo vean como una biblioteca ambulante… Mientras que ella, seguía siendo la inconmovible mujer de acción capaz de domar a un sospechoso con una bala o con su voz… En la casa, ambos podían dejar fluir sus emociones hasta llenarse de la calma que los rodeaba cuando estaban en silencio, juntos y a solas...

Ella se empeñaba en telegrafiarle su amor con cada toque de sus manos, cada beso y cada mirada. Deseaba decírselo, estuvo a punto de hacerlo en varias oportunidades… Pero cada vez se frenó.

JJ pensaba que querría oír primero de él esas mismas palabras. Se había programado por si alguna vez se deslizaba de sus labios un "te amo", intentaría fingir que no lo decía en serio…

A menos que él le correspondiera…


Un viernes cualquiera, tras meses de este ir y venir en su singular relación, seguían en el trabajo. La sobrina de Kate había sido raptada y apenas lograron traerla de regreso a casa, un par de horas antes…

Habían pasado muchos días desde su último tiempo juntos, interrumpidos por Henry estando en casa y una serie de casos que los llevaron fuera de la ciudad.

… …

Ahora, ella estaba sentada en su escritorio, comiendo una galleta salada. Se giró cuando sintió sus pasos al acercarse por la espalda.

"No… Tú… ¿Acaso…?" él le había soltado, con una media sonrisa en la cara

JJ se sintió tan bien cuando le dio la confirmación con un asentimiento y vio el rostro iluminado de él al aproximarse a ella para darle un abrazo.

… …

Tal vez no hacía falta que le dijera "te amo"… Cualquiera podía decir esas palabras sin sentirlas… Pero esto que estaba frente a ella, esto no se podía falsificar: Él estaba radiante, feliz y emocionado, sujetándole la mano con fuerza y presionándola sobre su corazón…

Y quizá, el latido frenético de su corazón era una declaración de amor que no era posible traducir en palabras.

Ni siquiera con el basto lenguaje humano que él dominaba.


Había culminado su proceso de divorcio cuando se halló redactando un correo a su abogado para preguntarle los requisitos legales que necesitaba para volverse a casar. El día que recibió la respuesta, imprimió el papel, pasó por el escritorio de él y se lo mostró.

No le tomó ni un minuto leer el contenido.

La pregunta en los ojos de ella fue respondida con un gesto afirmativo.

… …

La mañana siguiente ya estaba lista para salir. Llevaba a Henry de la mano cuando su niño la sacudió para llamarle la atención. "Mami, ¿ese que está allá es Tío Spencer?" señaló en dirección al volvo antiguo aparcado en la acera del frente. Ella levantó la cara y él salió del coche para caminar a su encuentro. JJ no sabía que decir, entonces su hijo lanzó otra pregunta "¿Tio Spencer va a llevarme a la escuela?"

"Si pequeño, mami y yo te vamos a llevar hoy" respondió por ella y se dejó abrazar por su pequeño ahijado

… …

El corto trayecto a la escuela fue de amena conversación entre ahijado y padrino. Al dejarlo en el pre-escolar, el silencio se instaló en el coche. Condujo hasta el ayuntamiento y después de aparcar, abrió la guantera para entregarle un sobre que contenía los documentos de los dos.

Ella se lo quedó mirando por un momento, con los ojos muy abiertos. Él solo le tomó la cara con las manos y le dio un beso en los labios, antes de rodear el coche y abrir su puerta.

Un empleado les sirvió como testigo. El Juez los interrogó sobre su voluntad de ser marido y mujer, a lo que consintieron con un leve asentimiento, firmaron el papel frente a tres desconocidos y recibieron su certificado de matrimonio sin siquiera haber intercambiado los votos tradicionales.

Compraron un par de anillos en una joyería del centro comercial frente a la oficina del Juez y los guardaron de las miradas de los demás.


En las semanas siguientes, comenzaron a introducir a Henry en los cambios de la vida familiar. Su padrino había empezado a mover sus cosas a la casa, ocupando el dormitorio de invitados…

Nadie del trabajo sabía al respecto.

Llevaban sus anillos colgados en una cadena alrededor de sus cuellos, tratando de retrasar las revelaciones que les tocaría hacer en corto tiempo.

Ambos sabían que no les iba a durar mucho el secreto, en pocas semanas se empezaría a mostrar su condición y no podrían evitar darle al mundo una explicación… Pero ellos intentarían proteger su amor por el tiempo que se les concediera…


Cuando la bomba estalló, pasó en forma dramática y espectacular.