N/A: ¡Hola! Por fin de vuelta, lamento haberme tardado más de lo común pero este final de semestre me está matando. En fin ya vamos en la recta final de esta tierna historia :3 *llora*
Reviews:
Cereza Prohibida: Siempre he pensado que la familia de Flora es muy relax y sobretodo unida, así que la quise plasmar un poco :3 Jajajaja, lo del cabello a mí también me encantó, fue como un: why not? xD Helia ha de ser un pervertido sólo a solas con Flora 7u7. El ambiente del pueblo es como un lugar soñado, yo soy completamente una chica de ciudad xD no soy muy de pueblos, pero en definitiva si me tuviera que ir a vivir a alguno tendría que ser exactamente así, con todas las personas llevándose bien y ayudándose mutuamente, pues en la actualidad difícilmente se ve eso, además es un contraste a la gran elegancia que Helia muestra de la ciudad xD, creo. (Me gusta complacer a mis lectoras fieles, así que pronto aparecerá un Lemon de ellos que a tengo bien hecho y esperando ver la luz 7u7). ¡Por cierto! xD Imagino que al hacerte ese tipo de referencias xxx ha de ser muy incómodo, nunca me ha pasado pero debe de serlo xD aunque como espectadora siempre será divertido, jajajaja. ¡Te mando un abrazo guapa!
FP: Jajajaja, se nos acaba el agua y la abuela lo sabe. Muchísimas gracias por tu hermoso review, y no te preocupes yo nunca abandono mis historias (risa nerviosa) no es cierto, yo odio que dejen en hiatus los fics para siempre entonces me propongo a mí misma no dejarlas así me tenga que pegar a la computadora todo un día y explotar mi creatividad. En cuanto a los demás personajes, sólo incluiré a dos más, ya verás quiénes son :D ¡Muchas gracias de nuevo!
El personaje de Río es uno de los chicos que sale en la 4ta Temporada como parte de la banda de Andy, ese morenazo atlético que se atrevió a tocar las manos de Flora y que tal vez si Helia lo hubiera visto lo hubiera colgado con sus hilos :v jejeje.
DECIDIENDO.
I
Flora se despertó por el sonido de su alarma y la apagó de inmediato mirando la hora. Tenía que darse prisa en arreglarse y desayunar antes de regresar a su rutina de trabajo. Se levantó y estiró su cuerpo relajándose un poco.
Abrió su armario y sacó unos jeans negros sencillos y una blusa de tirantes blanca, tomó también unos botines cafés y un suéter sencillo de color verde. Teniendo lista su ropa y en otra bolsa su uniforme del trabajo se metió a bañar.
―Buenos días mi niña ―saludó Eldora saliendo de su cuarto también dispuesta a dirigirse a la cocina para prepararle el desayuno a su nieta mayor.
Flora sonrió y se acercó a ella para abrazarla ―Buenos días abuela ―se separó de ella para meterse al baño y abrir la llave del agua.
Se metió y dejó que las gotas la empaparan y la relajaran, lo necesitaba en verdad.
Ayer por la noche después del beso que había compartido con Helia este recibió una llamada de Krystal diciéndole que había pedido que prepararan una habitación para él en la casa de Faragonda, pues esta era bastante grande. Helia miró a Flora y ella con una media sonrisa le dijo que era mejor no verse hasta que él aclarara su pensamiento y sus sentimientos. Él tomó sus cosas y se dirigió a la casa de la alcaldesa.
La morena pensando en todo eso terminó de bañarse y secó todo su cuerpo para después ponerse crema y eventualmente vestirse con la ropa que había escogido. Salió del baño yendo a su cuarto para terminar de arreglarse.
Una vez terminando con su rutina de todos los días bajó al comedor en donde su abuela ya tenía listo un desayuno sencillo de fruta picada con avena y jugo de naranja.
―Se ve delicioso ―dijo Flora sentándose y comenzando a comer.
― ¡Buenos días Flor! ―saludó animoso su padre mientras entraba al comedor dispuesto a desayunar para también irse, junto con Alyssa, a trabajar al huerto.
―Buenos días papá ―correspondió el saludo dándole un beso en la mejilla.
― ¿Qué pasó con ese chico Helia? ―preguntó tomando un trago a su jugo de naranja. ―Ayer llegaste muy triste, ¿te hiso algo?
La morena hiso una mueca ―Nada de lo que hay que preocuparse, son detalles que van surgiendo ―contestó con una sonrisa, después de meditarlo detenidamente llegó a la conclusión de que fuese cual fuera la decisión de él la respetaría y sería feliz, no se detendría por un mal de amores.
Eldora sonrió al ver la actitud de su nieta mayor ―Así se habla mi niña.
―Eso espero Flor, en verdad no quiero tener que ir y golpear su perfecto rostro si te llega a lastimar ―amenazó Rollos.
Su hija le tomó de la mano ―Gracias por preocuparte por mí.
II
Flora llegó a su lugar de trabajo y saludó a sus compañeros que también trabajaban ahí.
― ¡Qué bueno verte de nuevo! ―saludó Layla, su mejor amiga desde pequeña. ―Te echamos mucho de menos.
―Por supuesto que sí, no es divertido trabajar si no tienes a alguien a quien molestar ―mencionó Nabú, el novio de Layla. ―No tuve de quién reírme por su torpeza.
La ojiverde le dio un golpe el brazo ―Muy gracioso tonto.
Los tres se rieron, ese era el típico grupo de amigos que iban y venían juntos desde que podían rememorar, para Flora, Layla y Nabú eran otros hermanos y sabía que podía contar con ellos sin importar qué.
― ¿Alguna novedad de Miele? ―preguntó Layla.
Flora negó ―Lo de siempre, la cirugía sigue siendo necesaria.
Los novios se miraron y se sonrieron entre sí ―Flo, sé que no te gusta este tipo de cosas ―comenzó Nabú. ―Pero lo hicimos de todo corazón porque queremos ver al pequeño caramelo bien ―dijo haciendo referencia a Miele.
Layla entonces le entregó un sobre ―Nabú y yo hemos estado guardando pequeñas cantidades de dinero por lo que se pudiese ofrecer con Miele, no es mucho pero espero que sirva.
La ojiverde sintió que unas lágrimas traviesas querían salir ―Ustedes son lo mejor del mundo, pero en verdad no tenían qué.
―Pero lo hicimos ―dijo el chico sonriendo. ―Cuéntanos, ¿alguna aventura en tu viaje?
―De hecho, un chico… ―comenzó Flora.
La chica de cabello rizado abrió los ojos como platos ―No me digas que tuviste una aventurilla con alguien ―dijo susurrando y gritando al mismo tiempo.
Flora se echó a reír ―Se podría decir así, aunque es un poco incómodo el asunto.
―Flora Welch, ¿qué hiciste? ―preguntó serio Nabú, característico de él por ser como un hermano mayor para la morena.
―Digamos que ocurrió una serie de situaciones ―Flora contó todo en tiempo récord. ― ¿Recuerdan a la sobrina de Faragonda?
Layla asintió ―Ah, la niña de cabello rosa que tenía el nombre de un vidrio.
―Krystal ―corrigió Flora riendo.
―Sí, me agradaba mucho ―asintió Nabú recordándola.
Flora suspiró ―Pues es la novia de Helia.
Layla se quedó boquiabierta y Nabú carraspeó.
―La odiamos ―aseguró la chica del cabello rizado cruzándose de brazos.
Nabú miró a su novia ―Pero amor, ella no nos ha hecho nada.
―Le quitó el amor a nuestra amiga, la odiamos y punto, ¿entendiste?
―Sí bebé lo que tú digas ―aceptó Nabú no queriendo discutir con Layla y temiendo lo que ella pudiera hacer pues a veces se pasaba de rusa.
Flora se rio con ganas, ellos siempre la hacían sentir de mejor humor ―No tengo nada en contra de ella, todo depende de Helia.
― ¿Dejaste que él tomara la decisión? ―preguntó su amiga. ―Niña los hombres apenas y pueden diferenciar entre rosa palo y fucsia.
― ¡Hey! ―reclamo Nabú sintiéndose ofendido. ―No todos somos iguales.
―Ayer te pregunté qué color se me veía mejor, si el verde agua o el verde esmeralda y dijiste que era lo mismo ―dijo la novia alzando una ceja.
― ¡Era lo mismo!
Layla miró a Flora ― ¿Lo ves? Yo que tú le hubiera dado esa misma noche un ultimátum si se iba con ella entonces no iba a saber nada más de mí.
―No quiero presionarlo ―comentó Flora recogiéndose el cabello en una cola de caballo alta.
―Es verdad ―asintió Nabú. ―Si nos presionan demasiado salimos huyendo y es evidente que FloFlo no quiere que ese chico salga huyendo.
Layla suspiro ―En serio que los dos son igual de pacientes.
Nabú chocó palmas con Flora ―Somos el mejor equipo, ya lo sabes.
El gerente del restaurante se acercó a ellos para darles instrucciones de lo que se haría ese día y cómo se dividirían las mesas.
Después de eso los tres amigos se dispusieron a comenzar su trabajo con buenos ánimos.
III
Helia despertó al sentir un peso extra encima de él, abrió los ojos lentamente y se encontró con una Krystal sonriente acostada sobre él esperando a que se despertase.
―Buenos días cariño ―saludó ella proporcionándole un corto beso en los labios masculinos. ― ¿Qué tal dormiste?
―Bien, todo bien ―le sonrió él apenas intentando no ser tan cortante pues se había propuesto que ese día terminaría finalmente las cosas con la chica de cabello lavanda.
―Estupendo, porque ya es medio día y seguramente debes tener hambre ―comenzó a decir ella levantándose del cuerpo masculino y sentándose en la cama. ―Mi tía me habló de un restaurante que es bastante bueno y me gustaría ir contigo.
Helia asintió ―Está bien, pero después de eso… me gustaría hablar contigo de un asunto importante.
―Claro que sí cariño ―lo volvió a besar. ―Hablaremos de lo que quieras después de comer.
―Bien, entonces iré a bañarme para irnos ―dijo él levantándose.
―Está bien, te estaré esperando abajo ―Krystal salió de la habitación dejando pensativo a Helia.
Él entonces tomó su teléfono celular y marcó un número.
― ¿Hola? ―respondieron al otro lado de la línea.
― ¡Hey! ¿Cómo estás? ―saludó con ánimos.
―Estoy bastante enojada contigo, ¿qué le hiciste a mi hermana? ―reclamó la dulce voz que él ya bien conocía.
―Lo sé, lastimé a tu hermana, pero te juro que fue intencional ―se excusó él. ―Necesito que me des un consejo.
Miele se rio ― ¿Le pides un consejo a una niña de trece años? Tu lista de amigos es realmente escasa, ¿verdad?
Helia gruñó un poco ―Eres la persona que conoce a Flora más que cualquier otra, necesito que me digas algunas cosas.
― ¿Y qué piensas hacer? ¿Si te ayudo dejarás a esa Krystal?
―La dejaré a pesar de que decidas no ayudarme, aunque en verdad me encantaría que lo hicieras ―dijo casi en súplica.
La pequeña del otro lado de la línea suspiró ―Bien, te ayudaré, pero te juro que si vuelves a lastimar a mi hermana voy a golpearte dos veces, ¿entendiste?
―Sí señora ―respondió con una sonrisa.
―Dime qué necesitas saber.
Después de que Helia hablara con la pequeña Miele se dirigió al baño y se duchó en tiempo récord.
Compensaría todo el momento incómodo que le había hecho pasar a Flora, él sabía que una chica tan dulce como la morena y con los problemas que se cargaba lo menos que necesitaba era un chico indeciso detrás de ella, pero ya era momento de mostrar la madurez por la cual siempre se había caracterizado y hacer las cosas correctas.
Antes de bajar para encontrarse con Krystal envió un mensaje de texto a una persona para que le hiciera un pequeño favor que haría feliz a más de una persona, al menos alguien terminaría sonriendo, pues dudaba que con lo que le iba a decir a la chica de pelo lavanda esta estaría feliz.
―Vamos ―sonrió ella al verlo bajar y lo tomó de la mano para que se subieran al coche de la chica y dirigirse tomar el almuerzo.
IV
Flora no paraba, el restaurante siempre estaba lleno, y no sólo de turistas, sino también de la misma gente que vivía en Linphea y es que de verdad la fama del lugar era increíble que los dueños pensaban abrir una cadena en distintos lugares, cosa que alegró mucho a Flora pues uno de esos lugares sería Magix y el dueño le dijo que por ser una de sus chicas de mayor confianza le podría dar un mejor puesto en la capital. Por supuesto que lo mismo se lo ofreció a Layla y Nabú.
―Un restaurante siendo dirigido por tres adolescentes, no es tan mala idea ―dijo Nabú a su novia y a su mejor amiga en un momento de descanso.
―Prácticamente nosotros somos adultos ―aclaró Layla a su novio. ―Tenemos veinte.
―Yo me siento joven ― dijo en tono juguetón y altanero el chico mientras se dirigía a la entrada al ver nuevos clientes.
Flora sonrió ―Si todo sale bien y abren el lugar en Magix puedo llevarme a Miele conmigo, con lo que decida aumentarme el dueño quizá le pueda pagar la cirugía y tal vez entrar a la Universidad.
―Eso sería fantástico Flo ―apoyó Layla. ―Sabes que cuentas con nosotros.
―Nuevos clientes en una mesa tuya Flo ―informó Nabú llegando con ellas de nuevo, la ojijade asintió y se dirigió para entender a las personas.
―Bienvenidos a la Rosa Blanca, soy Flora y seré su mesera esta tarde ―se presentó dejando cubiertos y manteles en la mesa, cuando dejó todo listo alzó la vista para ver a sus clientes y su sonrisa se desapareció por arte de magia.
― ¡Flora! No sabía que trabajabas aquí ―dijo Krystal sonriéndole a la morena.
Ella apenas le sonrió de vuelta, era un poco incómodo verla ahí con Helia.
―Con que este es el lugar en donde trabajas ―comentó Helia viendo el alrededor. ―Es agradable.
―Es precioso ―apoyó Krystal.
Flora les sonrió y miró de reojo a Helia que no dejaba de verla, lo cual la puso muy nerviosa y sólo suplicaba no hacer alguna tontería ―En unos minutos regreso con ustedes para que ordenen ―y como si la jalaran ella se fue de ahí lo más rápido que pudo.
Layla que estaba en la estación de las meseras cargando unas cuentas vio la cara de su mejor amiga ― ¿Qué te ocurre?
―Krystal y Helia están aquí.
― ¿Qué? ―dijo ella asomándose un poco para ver a los individuos en cuestión. ―Es fea, aunque se ve que tiene mejor cuerpo que tú.
― ¡Layla! No me ayuda que me digas eso ―reprochó la chica Welch.
― ¿Quién tiene un buen cuerpo? ―preguntó Nabú sirviendo unas bebidas para llevarlas a su respectiva mesa, las cuales casi se le caen cuando su novia le dio un codazo. ―Era broma amor, sabes que no tengo ojos para nadie más que para ti.
―Pues más te vale que así sea ―amenazó la chica de cabello chino viendo a su novio irse de nuevo y luego miró a Flora. ―Tengo una idea en mente ―dijo sonriendo traviesamente.
―No Lals, tus ideas siempre son demasiado…
― ¿Geniales? ―completó la chica de piel oscura.
Flora negó con la cabeza ―Macabras.
―Confía en mí ―pidió con una sonrisa y volteó a todos lados hasta que divisó a su objetivo. ―Hey, Río.
―Hey Lals, Flo ―dijo un chico alto, moreno y con una actitud bastante relajada acercándose a sus dos compañeras de trabajo.
Layla sonrió y Flora ya sabía lo que traía en mente y también sabía que aunque le dijera a su loca amiga que desistiera de su idea esta no lo haría ―Necesito que me hagas un enorme favor, bueno más bien a Flora.
―Por supuesto, ¿qué se le puede ofrecer a la flor más linda del lugar? ―preguntó con un deje de coquetería el cual la ojijade ignoró y sólo sonrió. Cuando Río entró a trabajar al lugar él y Flora tuvieron una leve atracción, pero nada surgió, pues decidieron en quedar mejor como amigos.
―El chico de la mesa 17 es el crush de Flora, pero la chica que está con él es la ex que trata de recuperarlo, sin embargo a él también le gusta mi amiga ―relató lo más rápido que pudo haciendo sonrojar a Flora. ―Necesito que le des un empujón a su lado celoso de hombre para que se decida por FloFlo.
―Layla, no va a funcionar ―dijo Flora rolando los ojos.
―Ya verás que sí ―le aseguró ella.
Río volteó a ver la mesa señalada y vio a la pareja ― ¿De verdad te gusta ese chico? ―preguntó él alzando una ceja y con una sonrisa burlona. ―Nos vemos mejor tú y yo.
―Basta Río ―pidió Flora en un puchero.
Él alzó ambas manos en símbolo de paz ―Bien, bien. Lo haré porque te quiero y porque sería divertido ver qué tanto puedo descontrolar a ese niño bien.
La ojijade roló los ojos y dejó zanjado el tema para ir a tomarles la orden a la pareja.
― ¿Ya han decidido? ―preguntó ella con una sonrisa a Krystal y a Helia.
La chica de cabello lavanda sonrió ―Yo quiero una ensalada, la más ligera que tengan. Ya sabes, una chica se tiene que cuidar.
La morena roló sus ojos mentalmente y vio a Helia que hacía lo mismo sin que Krystal se diera cuenta, entonces sí le gustaban las chicas que tenían buen apetito.
―Yo quiero una lasaña vegetariana por favor ―pidió Helia con su mejor sonrisa coqueta y Flora se sintió sonrojar a más no poder, ¿cómo podía coquetear con ella enfrente de Krystal? Ella seguramente ya le hubiera lanzado una mirada fría.
Omitiendo eso la morena anotó todo en su libreta.
― ¿Quieres que te ayude en algo preciosa? ―preguntó Río acercándose a la ojijade y sonriéndole a los dos clientes. ―Tengo pocos servicios, entonces te puedo ayudar ―dijo él con su porte galán. ―Mi nombre es Río, cualquier cosa que necesiten Flora y yo estaremos a sus órdenes.
La morena suspiró maldiciendo internamente a Layla y al mismo tiempo amándola cuando vio la mirada asesina que Helia le había lanzado a Río cuando él se acercó a ella y le comenzó a hablar dulcemente.
―Muchas gracias, por ahora eso sería todo ―dijo Krystal sonriéndole a ambos ignorando completamente la expresión de Helia.
Ambos meseros se retiraron para empezar a hacer sus pedidos, cuando llegaron a la barra de la cocina Flora dejó la nota y Layla la miró.
― ¿Ensalada? ―preguntó la de piel oscura a su mejor amiga. ― ¿La niña vino a comer una ensalada a un lugar que es famoso por su queso y repostería?, definitivamente Helia te necesita en su vida.
―La chica se me hace conocida ―mencionó Río a Flora.
Ella asintió ―Ella es la sobrina de la alcaldesa Faragonda.
― ¿Qué hay de nuevo? ―preguntó Nabú llegando y dándole un rápido beso a Layla.
―Hicimos un plan malvado para darle celos a Helia ―contó la chica de cabello chino a su novio.
Nabú miró a Río ―Imagino que tú eres la víctima.
―El mismo ―asintió el otro chico.
―Mis condolencias hermano ―dijo Nabú dándole un golpe en el hombro y luego llamó a la cocina. ―Necesito mi ración de helado.
―Amor, aún es temprano para que comas, estás trabajando ―comentó burlona Layla.
El moreno sonrió ―Nunca es tarde para alimentar la lombriz que vive en mí.
Flora se rio ―A veces eres asqueroso ―dijo tomando sus pedidos de la mesa en la cual Helia y Krystal estaban.
―Yo le entrego su plato a él y tú a Krystal ―propuso Río.
―En verdad no creo que esto sea necesario ―dijo la ojijade sintiéndose un poco avergonzada.
― ¿Cómo no? A Helia le van a salir canas verdes del coraje, ya lo quiero ver, te aseguro que esta misma tarde corta a Krystal ―presumió Layla alzando ambas cejas repetidamente.
―Tú en verdad estás loca ―susurró Flora yéndose junto con Río a entregar la comida.
Cuando llegaron a la mesa la morena le entregó su plato a Krystal y su compañero se lo dio a Helia ―Espero que disfruten su comida ―dijo amablemente la chica.
―Gracias Flor ―le dijo Helia sonriéndole encantadoramente y la morena batalló con no dejar que sus piernas se hicieran gelatina ahí mismo al ver la sonrisa perfecta de él. Tenía unas ganas tremendas de besarlo.
Y qué decir de Helia, quería aventarle su plato en la cara al tal Río y secuestrar a Flora para él solo.
Río vio eso como una gran oportunidad de poner a Helia rojo de coraje ―Nosotros nos retiramos ―tomó la mano de su amiga delicadamente para jalarla a la estación de meseros susurrándole una cosa que causó una risa en Flora.
El chico Knightly rechinó sus dientes y apretó con furia el cubierto que había agarrado momentos antes y decidió contar hasta diez para no lanzarse encima de ese hombre que se atrevía a tocar a su flor.
― ¿Te sientes bien, cariño? ―preguntó Krystal frunciendo el ceño. ―Pareciera que odias a ese chico por algún extraño motivo.
Helia asintió sin decir nada y mejor empezó a comer dándole una mirada a Krystal de que todo estaba bien.
V
Ya era el momento, debía terminar todas las cosas con Krystal y no podía aplazarlo más, se había dado cuenta de que Flora era la chica con la cual quería estar el resto de su vida, ya no era una desconocida para él, era en definitiva su futura novia.
Después de ver como el tal Río se la pasaba detrás de ella como perrito faldero se dio cuenta de que no dejaría que alguien más la tuviera. Ya había soportado un espantoso infierno en el restaurante, ni si quiera un roce de manos pudo tener con la morena y tocarla era algo que estaba extrañando mucho.
Cuando terminaron Krystal le propuso a Flora esperarla para que cuando ella terminara el turno salieran a dar un recorrido en Linphea y el buen corazón de la morena no pudo decir que no, y para desgracia de el chico Knightly, Río inmediatamente se unió a sus planes sin siquiera haber preguntado antes.
―Te esperaremos en las fuentes que están en el parque de enfrente ―dijo Krystal para salir y ser seguida por Helia.
Flora notó que el chico ni siquiera volteó a verla para despedirse y eso la hizo sentir un tanto triste.
― ¿Ya se fue esa mocosa infernal? ―preguntó Layla quien ayudó a su amiga a recoger las cosas de la mesa.
Flora asintió ―Creo que Helia está enojado conmigo, ni siquiera se despidió de mí.
―Está celoso Flora, ce-lo-so. Nuestro plan fue un éxito ―mencionó contenta. ―Ahora mientras tú y Río les den el recorrido aprovecharás para darle el último golpe bajo y ponerlo a suplicar por ti.
―Yo creo que esto es suficiente Lals, agradezco tu ayuda, pero lo haré a mi manera ―dijo Flora sonriéndole a su amiga. ―Creo en Helia y estoy muy contenta de haberlo conocido y de pasar momentos maravillosos con él, sin embargo será su decisión y estaré de acuerdo con eso
Nabú, que se había acercado a la conversación abrazó a Flora ―Siempre siendo tan dulce, no entiendo como Layla y tú pueden ser mejores amigas.
Layla suspiró y se cruzó de brazos ―Está bien, como quieras, al final sabía que dirías eso ―dijo con una sonrisa. ―Hey, ¿por qué no te vas de una vez? Sólo faltan veinte minutos para que el turno termine, nos la podemos arreglar entre Río, Nabú y yo.
El novio de la chica asintió ―Ve por él campeona, y no olvides agradecerle a Río.
Flora los abrazó y asintió, se fue a los vestidores para cambiarse en tiempo récord, cuando iba saliendo se encontró a Río ―Gracias por ayudarme en esto, pero creo que ahora lo haré a mi modo.
―Me sorprendió que hayas aguantado ser parte de las locas ideas de Lals. Suerte con ese niño mimado, preciosa.
Flora salió del restaurante y se dirigió a las fuentes del parque en donde se encontraría con esas dos personas.
Pero cuando llegó solamente Helia la estaba esperando de brazos cruzados y distraído mirando hacia el cielo. Ella se acercó a él y lo llamó.
― ¿En dónde está Krystal?
Helia la miró ―Se marchó a casa.
― ¿Con la alcaldesa Faragonda? Entonces vayamos por ella para…
―Me refiero a que se fue a Magix ―la interrumpió él.
La morena puso una cara de confusión ― ¿Por qué?
El chico suspiró ―Porque terminé todo con ella, porque le dije que tú eras la única persona con la cual yo quería estar y formar una familia, porque le dije que a pesar de todo el cariño que yo le tenía a ella no podía sacarte de mi cabeza. Porque te quiero, Flora Welch.
Flora se quedó estática, no sabía que decir a tal confesión. Sí, estaba feliz, pero todo había sido dicho tan de golpe.
― ¿Estás seguro? ―fue lo único que pudo decir.
Helia se acercó a ella y la agarró por la cintura ―Jamás en la vida había estado más seguro de algo como ahora, te quiero. ―y la besó, como tantas veces ya lo había hecho pero esta vez de una manera única y especial, una manera por la cual Flora sólo entendería que ella era la indicada para él.
Cuando se separaron del beso la morena sonrió ―Yo también te quiero.
― ¿Qué dices entonces? ¿Damos un paseo? ―propuso él volviendo a besarla.
Flora asintió ―Pero, ¿estás seguro de que Krystal estará bien?, ¿qué tan si me odia?
―Eres imposible de odiar flor, o al menos eso creo. Y no te preocupes por Krystal, a pesar de todo es madura y ahora debe demostrarlo ―dijo él abrazándola y comenzando a caminar con ella. ―Me dijo que ya lo sabía.
― ¿Qué?
―Que había algo entre nosotros, me conoce bastante bien, así que cuando nos fuimos del restaurante y le dije que era el momento de hablar ella me preguntó si estaba enamorado de ti ―Flora lo miró. ―Le dije que sí y ella sólo me sonrió amargamente; le pedí disculpas, ella me dijo que estaba bien y que se regresaría a Magix. Me deseó suerte contigo.
―Ya veo… ―susurró Flora. ―Pero me da gusto que no se lo haya tomado tan mal y que ahora tú estés conmigo.
Helia le dio un beso en la frente ―De ahora en adelante estaremos juntos ―la morena inició un beso en los labios que él rápidamente correspondió ―Quiero enseñarte un lugar. ―dijo él terminando el beso.
―Iré a donde tú quieras ir.
Helia la agarró de la mano y la miró con ternura para comenzar a caminar hacia el destino que tenía en mente. Esperaba que Miele tuviera todo preparado.
