N/A: ¡Hola a todas! Habemus capítulo final de Indeleble :') sé que me tardé, perdón :C fue un mal semestre, pero ahora ya comenzamos un año nuevo y espero que sea uno bueno para los fics :'). Espero lo disfruten muchísimo y ¡muchas gracias por seguirlo hasta aquí!

Reviews:

Sanae Harumi: JELOU! Muchas gracias por tu review, lo amé la neta. Sí la abuela fue como la representación del fandom xD, la cogedera tenía que quedar hasta el final ;u; así que aquí está. Para mí Nabu sigue vivo, -escuchaste eso Straffi prro?-. Jajajajaja, ya verás que la ayuda de Miele es mágica. Gracias nuevamente, besos *3*

Cereza Prohibida: ¡Hola amiga! Neh, no me desanimé, sólo fue un momento muy difícil en la escuela y quería mandar todo al carajo, pero ya regresé no podía dejar este bebé inconcluso. Muchas gracias por estar al pendiente ;u; significa mucho para mí. Espero que este capítulo también te haga gritar internamente 7u7. ¡Te mando un abrazo y también te deseo feliz año! ¡Disfrútalo bonita!

Disclamer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia sí.


CAPÍTULO FINAL

CREZCAMOS JUNTOS

.

.

.

I

Helia le había cubierto los ojos a Flora para que no pudiera ver absolutamente nada; él se encargó de guiarla hasta donde quería llegar.

Caminaron alrededor de veinte minutos, era la ventaja de que Linphea fuera un poblado tan pequeño, no había necesidad de recorrer largas distancias para llegar a algún lado. Después del tiempo dicho llegaron a un lugar, un lugar que Helia sabía que, gracias a Miele, le encantaba a Flora y ese siempre era su refugio cuando necesitaba estar sola o simplemente tener un momento de calma.

El chico Knightly le quitó la venda de los ojos a la morena después de detenerla en un punto específico del lugar ―Un pequeño pajarillo me dijo que te encantaba este lugar y que tu sueño era que se te declarasen aquí.

Flora sonrió al darse cuenta de que estaban en el campo más floreado de Linphea, el cual era muy conocido y querido por los habitantes debido a la gran variedad de hermosas flores que tenía este lugar natural.

―Nunca me cansaré de decir que es hermoso ―susurró Flora.

―No es lo único hermoso aquí ―le dijo Helia mientras le agarraba su mentón y la hacía mirarla directamente a los ojos. ―Flora Welch, se mía.

La morena entreabrió los labios y lo miró con intensidad ―Helia…

―Se mía para siempre.

La chica Welch no necesitó contestar pues se lanzó inmediatamente a los brazos de él besándolo con pasión ―Sí ―murmuró entre beso y beso.

Helia la sujetó más hacia sí mismo y utilizando su fuerza la hizo recostarse en el campo floreado sin terminar la conexión de labios.

Las manos de él comenzaron a recorrerla por donde estaba su alcance colándose traviesas por debajo de la blusa de ella y sintiendo la suave piel en contacto con la palma de su mano. No se quedó satisfecho con eso.

El chico comenzó a bajar lentamente por el cuello de ella dejándole muchos besos húmedos; Flora, sin percatarse bien de la situación debido a lo embobada que estaba con lo que le hacía él en su cuello, se quedó sin su blusa de un momento para otro.

Algo le hizo click en su cabeza cuando sintió su broche del sujetador desatarse.

― ¿Aquí? ―fue lo único que pudo preguntar debido a su respiración agitada.

― ¿Por qué no? ―cuestionó Helia con una sonrisa traviesa en su rostro.

Flora sonrió ―Pervertido.

No se hicieron presentes más palabras, simplemente la situación comenzó a ser más fluida, no hubo nadie que los interrumpiera, nadie que estuviera cerca o alguien que los observara.

Flora se dejó hacer y sintió por primera vez lo que era hacer el amor; el cuerpo de Helia la cubría por completo y su intimidad parecía haber sido hecha especialmente para él pues se amoldaba perfectamente al miembro masculino. Hicieron tanto como pudieron: exploraron, tocaron, besaron y probaron el sabor del otro. Procuraron no hacer sus gemidos tan fuertes, sin embargo uno que otro lograba escaparse de sus labios.

Las embestidas de Helia hacia la morena habían sido estoicas y profundas mientras ella movía sus caderas presa de la excitación para hacer más contacto; había llegado el momento en el que Flora pensó que se partiría en dos si el chico seguía a ese ritmo. Y aun así no quería que se acabara tan pronto.

Sin embargo no podían darse el lujo de ser descubiertos y menos en un lugar público, nadie creería que la inocente de Flora estaría haciendo esas cosas íntimas en un lugar tan abierto, pero el conecte con la naturaleza era único y especial.

―Te quiero ―declaró Helia en un momento de calma en donde tenía a Flora ya vestida y abrazada contra su firme pecho.

―Y yo a ti, aunque seas un pervertido.

Helia se rio ―Te aseguro que después de esto te harás adicta a mí así como yo me hice adicto a ti desde el momento en que compartimos ese primer beso.

Flora se sonrojó y para tratar de disimularlo cambió el tema ―Miele es una traidora, se supone que debió apoyarme a mí no a ti.

―Le estuve rogando para que me ayudara.

― ¿De verdad?

Helia asintió ―Estaba muy molesta conmigo por haberte hecho llorar, por eso también… perdóname.

―Está bien Helia ―dijo Flora sonriendo. ―No todo es miel sobre hojuelas, ¿verdad? Habrá días en que nos amemos como locos y otros en donde queramos acuchillarnos mutuamente, pero eso es parte de todo.

El chico acarició la mejilla de ella ― ¿Y qué es el todo?

―Nosotros.

Él sonrió y la besó nuevamente no queriendo romper el contacto con ella jamás.

II

UN AÑO Y SEIS MESES DESPUÉS.

La morena hablaba por teléfono mientras terminaba de guardar sus cosas en su bolsa de mano ―Lo lamento, te juro que te reemplazaré la próxima semana, ¡por favor Layla!

―Está bien, sólo porque es tu aniversario con Helia, sin embargo no te puedes dar el lujo de faltar, recuerda que eres la encargada ―respondió la mejor amiga de Flora.

La morena sonrió ― ¡Muchas gracias, te adoro! Prometo recompensártelo.

―Bien, bien, lo pensaré.

Flora colgó y guardó su móvil, de repente escucho pisadas rápidas en las escaleras.

― ¡Esperen se me hará tarde! ―pedía la menor de las Welch mientras bajaba las escaleras a prisa creyendo que se le haría tarde para el colegio.

― ¡Miele no corras! ―dijo Flora que se colocaba al pie de la escalera para cortar la carrera de su hermana menor. ―Te puedes lastimar.

Miele roló los ojos ―Flo, ya pasó un poquito más de un año, ya me siento mucho mejor ―reclamó poniendo sus brazos en forma de jarra con el ceño medio fruncido. ―Además el doctor dijo que mientras empezaba aumentar mi actividad física me recuperaría más rápido.

Flora no muy convencida con esto tuvo que ceder, así que simplemente la abrazó, Miele ya casi estaba de su altura ―Lo sé, pero sigues siendo mi pequeña y tengo que cuidarte, sino papá y mamá nos llamarán la atención si se enteran que eres más destrampada cada día.

La pequeña hermana le sonrió ―Ya lo sé. Te quiero.

Flora sonrió.

―Qué linda escena ―habló una voz masculina. ―Quisiera que Flo me abrazara de esa manera.

―Eres un exagerado ―se burló Miele liberándose del abrazo de su hermana mayor y dirigiéndose a la salida de la casa en donde vivían desde hacía ya más de un año. ―Los espero en la camioneta.

Helia vio salir a su pequeña cuñada y luego miró a su prometida ―Se ve mucho mejor cada día.

―El doctor dijo que progresa rápido ―dijo sonriéndole. ―Gracias.

El chico sonrió ―Siempre me agradeces, yo estoy agradecido por tenerte a ti.

―Pero siempre voy a estar muy agradecida por todo lo que hiciste por Miele.

Él la besó ―Era lo menos que podía hacer por esa pequeña niña.

Ella fue la que inició el beso esta vez, él se aferró a ella con toda la fuerza del mundo como lo hacía casi cada noche ―Vamos, Miele nos espera.

―Vamos ―la agarró de la mano pasando su dedo pulgar por el anillo que marcaba su futura unión, y así salieron de la casa rumbo a la furgoneta para iniciar un día más juntos e inolvidable.


Nota Final: Lo sé, estuvo cortito, pero fue con muchísimo sentimiento y cariño.

Gracias por acompañarme en esto, ¡muchas gracias en verdad! Espero que les haya gustado y nos leeremos en futuros fanfics :3

¡Besos!