Descargo de responsabilidad: ® Todo el universo de Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajme Isayama. La imagen de portada no me pertenece, no así la edición.
3. Revancha
Qué pasó exactamente después de encontrar a la última víctima de aquella masacre, Levi no podía recordarlo. Fue como si su mente se hubiera quedado en blanco, como si automáticamente su cerebro se hubiera estado borrando mientras esos momentos transcurrían. Simplemente, de un momento a otro, como si acabara de despertar de un sueño, cayó en cuenta que se estaba moviendo. Como si su cuerpo se hubiera ido de aquel desolado lugar por sí solo.
Y tal vez así era. Como cuando automáticamente y sin poder controlarlo la adrenalina se dispara en un momento de crisis, y sin saber cómo, hacemos cosas increíbles que normalmente no podríamos realizar. Tal vez, su mente y su corazón, incapaces de seguir presenciando aquel horror, habían provocado que ascendiera de nuevo y se marchara.
Incluso por un momento se preguntó si de alguna manera había estado dormitando mientas avanzaba y lo que había visto había sido un sueño. Y de hecho, por un momento aquello se sintió irreal, como si de verdad solo fuera producto de su mente. ¿Por qué motivo serían ellos vencidos tan fácilmente? ¡Ellos eran la élite de la élite, él mismo los había escogido! ¡No era un mero grupo de cadetes que era derrotado con facilidad!
Pero la realidad le golpeó de nuevo como un mazo. No, no había sido un sueño. Su equipo había sido aniquilado. No podía culparlos, ellos eran humanos después de todo. No eran invencibles. Comenzó a lamentarlo. No, no eran invencibles… Pero no los culpaba, de hecho se culpaba él. Por no haber llegado a tiempo.
El hubiera no existe, se recordó. Recordó sus propias palabras sobre las decisiones. Y trató de luchar con los sentimientos de culpa, con el arrepentimiento, normales después de todo.
¿Dónde se encontraba ahora? Se preguntó para distraerse. No recordaba qué dirección había tomado cuando se alejó de aquel árbol manchado de carmesí. Bajó la mirada automáticamente al recordar aquel árbol que más que una bendición de la naturaleza y un símbolo de vida, se había convertido en un cómplice y un arma asesina. Notó entonces por qué se deslizaba en esa dirección con su equipo de maniobras.
En el suelo había pisadas. Pisadas monumentales, secuelas de césped pisoteado delineando el contorno de las plantas de los pies de aquel inclemente titán. Las pisadas se veían cercanas entre sí. Si aquel titán estaba corriendo, llevaba una baja velocidad. ¿Se estaría quedando sin fuerzas? Si así era, Levi no desaprovecharía la oportunidad de vencerle.
Pronto avistó al titán femenino. Estaba a una distancia algo lejana, pero llegaría con rapidez allí. No se movía, pudo notar. ¿Qué había pasado? Tuvo la respuesta cuando la vio levantarse, lista para seguir huyendo. Alguien luchaba con ella.
Se trataba de uno de los soldados nuevos en la Legión de Reconocimiento. Y, por lo que veía, estaba a punto de seguir al titán femenino y luchar contra ella. Levi no lo permitió, era peligroso. Podría terminar muerto, como su escuadrón.
Mikasa le reclamó a Levi por haberla detenido. Ni siquiera le importó que se tratara de un superior, y ya de por sí lo que sentía por él era bastante cercano a la aversión. Levi le había dado una golpiza a Eren no mucho tiempo atrás, y ese día ella había jurado que lo haría pagar por ello.
Levi le indicó que retrocediera. Seguirían al titán femenino, pero desde una distancia prudente. Mikasa obedeció, y le explicó a Levi lo que había sucedido. Que Eren había sido derrotado, y que su oponente se lo había tragado entero. También le explicó su teoría de que él siguiera con vida, y que se encontraba alojado en la boca del titán femenino. Levi fue menos optimista. Pensaba que tal vez el titán quería devorarlo. Y eso le molestaba. Después de tanto esfuerzo, después de tanto luchar, después de semejante sacrificio, ¿había muerto su escuadrón en vano?
Mikasa, totalmente convencida, le aseguró que Eren seguía con vida. Porque así quería creerlo, ella no podía imaginar perder lo último que le quedaba. Eren era todo lo que tenía, a Eren le debía la vida. Ella se había jurado a sí misma protegerlo siempre, nunca le daría la espalda, nunca permitiría que algo malo le pasara. No podía imaginar su vida sin Eren; perderlo, sería como morir en vida. Por eso quería convencerse, quería creer, que él seguía vivo.
Y así lo aseguró, con un tinte amenazador en su voz.
Levi, como siempre, no se dejó llevar por las palabras de los demás, y en este caso de Mikasa, quien quería recuperar a Eren desesperadamente. Reflexionó un momento en ello, y le dejó en claro a la chica que esperaba también que Eren siguiera con vida, pero que tenían que ser realistas y aceptar que también podría estar muerto.
Mikasa frunció el ceño. En definitiva, aquel soldado no le agradaba. Claramente le estaba llevando la contraria. Lo culpó directamente de lo ocurrido, alegando que si hubiera protegido a Eren, éste no hubiera sido secuestrado por un gigante casi invencible.
Levi calló por un momento. En su interior destelló por un momento la rabia. ¿Cómo se atrevía esa chiquilla a hablarle así? Ella no tenía ningún derecho para hacerlo. Ella no sabía nada. Ella no había estado presente cuando todo su escuadrón había luchado y finalmente había sido masacrado para darle tiempo a Eren de huir y protegerse. Eren fue quien decidió luchar, y a pesar de todo su esfuerzo había acabado siendo cuasi devorado por el titán femenino.
Todos esos pensamientos pasaron por la mente de Levi en un corto instante. Pero entonces, al ver la determinación de Mikasa y ningún tipo de remordimiento por la osadía de haberle hablado así luego de todo lo que había pasado, se dio cuenta de lo que ocurría. Comprendió entonces por qué esa gran determinación de la chica en salvar a Eren, por qué insistía tanto en que Eren seguía vivo. Esa soldado con quien ahora perseguía al titán femenino, se trataba de aquella chica que había estado en el juicio de Eren y quien según los reportes, había estado a su lado desde que perdió a sus padres. "La amiga de infancia de Eren", fueron las palabras con las que resumió aquello.
Levi pensó entonces en una forma de terminar con aquello sin ponerse en riesgos. El plan propuesto era simple: rescatar a Eren y huir de inmediato. Mikasa aceptó la propuesta, no sin replicar antes. Quería matar a aquel titán. Sabía bien que había matado a sus compañeros, debía pagar por ello, por atacar a Eren, por secuestrarlo con propósitos desconocidos. Pero al final obedeció, y tras instrucciones de Levi, se posicionó al frente para llamar la atención del enemigo.
Levi por su parte se dedicó a atacar. Podían verse las llamas de la ira refulgiendo como halos de fuego en sus ojos grises. El titán femenino lo miró de reojo. Vio esa mirada ardiente determinada a acabar con ella, vio la venganza pura reflejada en ellos, y por un momento sintió temor.
Comenzó a acelerar el paso. Pero solo un poco, ya estaba muy cansada, era la segunda vez que tomaba la forma de titán por ese día, había tenido que regenerarse luego de los ataques propinados por la Unidad Levi y más tarde Eren; no podría soportar mucho. Levi se preparó para atacar, desenfundando las cuchillas.
Ella intentó tomarlo por sorpresa con un ataque inesperado. Se dio la vuelta repentinamente, y llevó el puño al frente con la intención de derribarlo y matarle. Pero la sorprendida fue ella. De cierta manera, había caído en su propia trampa. Con velocidad increíble, como si hubiera planeada que así pasaran las cosas, Levi avanzó en su gigantesco brazo, girando rápidamente, y cortándolo con agilidad digna de admiración.
Por un momento sólo se vio el destello de las espadas en un círculo girando alrededor del brazo. Era casi imposible de seguir con la vista. El brillo de ira y venganza en los ojos de Levi fue lo último que aquel titán vio antes de que éste enterrara con fuerza las espadas en sus ojos cegándola por completo.
Sin esperar a que las cuchillas terminaran de partirse, Levi saltó hacia atrás y desenfundó unas nuevas, haciendo que el rápido movimiento al ensartarlas en las empuñaduras las hiciera brillar a la luz del sol por un momento. Levi atacó de nuevo, con la misma velocidad que antes, o quizás más rápido. De un momento a otro, estaba cortando el torso y al siguiente había cortado las piernas; y como si no fuera suficiente, le dio un potente golpe en la cabeza que la terminó derrumbando estruendosamente. Levi siguió atacando, cortando ligamentos, moviéndose de un lado a otro. No tendría ningún tipo de consideración, le haría tanto daño como pudiera, la haría pagar por todas las personas que arrojó a las puertas de la muerte ese día. Por Iván, por Ness, por Siz, por Eld, por Gunter, por Oluo, por Petra, por todos esos soldados cuyos nombres desconocía pero que se habían sacrificado intentando detenerla.
Sus ataques comenzaron a dar mejores resultados. Pronto los brazos del titán, incapaces de sostenerse, comenzaron a caer. Incluso la cabeza se inclinó hacia adelante, dejando expuesto el cuello.
Mikasa vio en ello la oportunidad que necesitaba. Podría ser el momento decisivo, podría matarla y lograr saciar sus deseos de venganza. Estaba decidida, lo haría. Al diablo la promesa de sólo tomar a Eren y huir. Era probablemente la última oportunidad de lograr su cometido.
Pero Mikasa estaba cometiendo un gran error. Levi lo vio venir. Vio como aquella gigante aun a punto de desfallecer levantaba su brazo para aplastarla contra el árbol. Levi sacó a Mikasa del camino y aterrizó de golpe en la mano del titán femenino. De inmediato un profundo dolor lo recorrió como una potente corriente eléctrica desde su pie hasta su cabeza, dándole una leve jaqueca que tardaría un rato en irse. Su rostro mostró una mueca de dolor, y tuvo que apretar los dientes para soportar el impacto inicial. Se había lesionado la pierna.
Aquello supondría un problema a la hora de manejar el equipo de maniobras. Pero Levi no tenía tiempo de pensar en ello, y saltó hacia arriba de inmediato. Aun en el aire, giró con aquella gracia y rapidez de nuevo, y seccionó de un solo corte la boca del enemigo. Automáticamente los músculos y ligamentos cedieron, haciendo que la boca cayera grotescamente. Levi sacó a Eren de inmediato, y comenzó a alejarse.
Mikasa por su parte aterrizó en un árbol. Por un momento la determinación de acabar con el titán femenino seguía presente, pero al ver que Eren estaba a salvo, pareció olvidarlo por un momento, incluso la sombra de una pequeña sonrisa de alivio apareció en su rostro. Pero Levi debía asegurarse de que la muchacha no fuera a cometer alguna estupidez de nuevo. Aunque habían derrotado al enemigo y éste parecía ya estar al límite de sus fuerzas, no se podían confiar. Lo más prudente era salir de allí, antes de que se regenerara y les causara más problemas. Además, Levi ya no podía luchar por los momentos.
Levi no esperó una respuesta de parte de ella. Puso en marcha su equipo, y avanzó en dirección a la salida. Era prioritario salir con vida de allí y procurar que Eren se mantuviera a salvo. O todos los sacrificios hechos aquella fatídica mañana serían en vano.
Mikasa tomó la decisión correcta. Dejó de lado sus deseos de vengarse, y escogió proteger a Eren. Siguió a Levi, siempre observando de cerca a Eren, y no habló en el resto del camino. Pero en el fondo, a pesar de su aversión inicial hacia el soldado mayor, estaba agradecida de que él hubiera salvado a Eren.
Aclaro que bajo ningún concepto estoy alentando un rikasa ni mucho menos un riren.
—Fanfiction, 16 de noviembre de 2015.
Corregido el 28 de diciembre de 2016.
