—¡NIÑOOOOOOOOOOOOS! ¡Paren ya!

Inglaterra se calla de golpe y le mira con ese grito. El galo se para también porque al parecer Roma es más tolerante y no suele pegarles esos gritos sin que estén haciendo nada tan grave.

—¡NO van a estarse peleando los dos así por horas, ya les conozco!

El británico mira ChibiFrancia y luego a Francia adulto.

—Yo sí.

—¡No, ya estuvo bien!

—¡No lo estuvo!

—Estuvo del todo, vamos a hacer otra cosa…

No!

—Cuéntanos una historia.

—No —se cruza de brazos.

—¿Por qué nooo? —sale ahí el francesito.

El de ojos verdes parpadea porque... estaba intentando pelear ahora con el francés y no ha funcionado.

—Sí, cuéntanos una historia, no es pregunta —verás cómo sí que funciona, querido.

—No, no quiero.

—¿Por qué nooo? —ahora son los dos Francias…

—Porque sois tontos.

—¡No somos tontos! —sale el menor, tan indignado.

—Sí lo sois.

El mayor hace los ojos en blanco.

—Ahora por qué le parecemos tontos al niño listo, a ver.

—Por tontos y… ¡tontos!

—Muy lista respuesta, claro…

—Y feos.

—¡No somos feos! —el galito grita.

—¡Sí lo sois!

Francia hace los ojos en blanco porque ha tenido esta discusión con Inglaterra de todas las edades.

—¡Tú eres más feo!

No!

—¡Paren, paren, no van a empezar a gritarse los dos!

No estamos muy seguros de con quién se está gritando. De hecho, Francia adulto también está gritando... todos gritan a la vez.

—¡Aaaaaaaaaaaah!

El más alto parpadea sin entender ese grito, callándose. ChibiUK sigue gritando sin respirar, sólo porque le han dicho que no lo haga.

—Eh... Angleterre, espera... ¿qué haces?

Sigue, medio ahogado.

—¡Para, que vas a acabar por caerte!

América hacia eso también. Sí, seguro. Además, si le gritas que pare, no va a parar, Francia. Toma un poco de aire y recupera volumen.

Mon dieu...

ChibiFrancia mira a Inglaterra, luego a Francia, luego a Inglaterra y se pregunta si él también debería…

El inglesito sigue gritando y el francesito, por qué no, empieza a gritar también. El otro le mira y grita más fuerte. El adulto se lleva las manos a la cabeza.

Sí, a él le tocó el niño callado canadiense... y Seychelles, que es más sensata que esto.

Decide que lo mejor que puede hacer es levantarse a por un cuento.

El de ojos verdes se va tras él, corriendo con sus pasitos cortos y gritando, mientras el francés hace lo posible por ignorarle. El otro niño se calla y se va detrás del Brit, ¡porque le está haciendo más caso a Francia adulto que a él!

El menor le acaba agarrando de la pierna y el adulto sonríe a pesar de todo.

—No te ooooigooooo —canturrea.

El rubito grita más fuerte.

—No… aún no te oigo bien… grita más fuerte.

Frunce el ceño y trepa por su pierna y su torso para llegar a gritarle al oído. Demonios, esto no ha tenido el efecto que quería.

—Ah, me encanta que grites, Angleterre... —casi se cae… y está seguro de que se quedará sordo.

¿Qué quería? Sigue esperando que le lleve la contraria... no, no va a funcionar. Pero puede darle un beso.

Francia se gira a él a mirarle gritar y... bueno, si funciona con el adulto, ¿por qué no iba a funcionar con el niño?

Así que prepárense para romperle el corazón a ChibiFrancia, porque el adulto se acerca a Inglaterra y le planta un beso en los labios. Este se calla de golpe y se sonroja de muerte. Incluso casi se cae del susto.

—¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIhhhhhhhhhhhh! —el galito se lleva las manos a la boca.

El inglesito se tapa la boca con las manos con los ojos abiertos como platos

Bien, Francia, has callado a dos niños de un solo movimiento. Ahora hasta se cubren la boca.

El de ojos azules mira al menor, abrazándole al sentir que se cae de cabeza. Este se cubre el rostro con ambas manos y se esconde sin saber qué hacer.

—No… no es lo que parece, France... —asegura el mayor hacia su pequeño Chibi, mirándole agobiado.

El niño le mira con los ojitos llenos de lágrimas, aún demasiado azorado… ¡porque Angleterre es SUYO! ¡Era verdad lo que había dicho, los tíos eran malos!

Y además, el británico sigue escondido con la cara hundida en su cuello/pecho, tras sus manitas. En shock, hecho bolita. El otro se sienta en el piso a llorar, así directamente.

Francia adulto se pone en cuclillas en el suelo.

France, France... no llores. Solo fue un beso, France. Angleterre va a quererte a ti... —le acaricia el pelo al niño.

Whaaaat? —el chillido

—No a mí… yo soy el tío raro y viejo, vas a ver... —Francia baja al ChibiUK junto al mini-galo, quien se hace bolita en el suelo.

—¡Tú le besaste y eres un uncle malo!

El de ojos verdes no hace ruido pero asiente.

—Yo solo quería que se callara.

—¡Le besasteeee! ¡Y él es mío! ¡No tuyo!

—¡No soy tuyo!

El francesito lloriquea más.

—¡Ni tú tampoco me gustas! —le grita al mayor

—¡Tú a mí tampoco y ya no te quiero! —ahí va ChibiFrancia, desconsolado.

De nuevo, primero ese momento de desconsuelo, mirándole paralizado.

—¡Sí que le quieeeeereeeees! —asegura el adulto, abrazándoles a los dos.

—¡YO TAMPOCO TE QUIERO Y NO TE VOY A QUERER NUNCA MÁS!

Chibi-France le mira, destrozado también.

—Niñoooos, no se hagan daño así, ¡no es verdad nada de eso!

—¡Eres la rana más fea y suéltameeeee! —patalea violentamente.

—¡No te vayas, Angleterre! ¡Calmaaa! —protesta Francia adulto, pero este sigue pataleando—. ¡Hazte adulto otra vez… anda! —le sacude un poco.

What?

—¡Adulto! ¡Vengaaaa! —Vuelve a sacudirlo.

B-But... yo no sé hacerme adulto.

—¡Sí que sabes! ¡Si te hiciste pequeñito!

—¿Cómo?

—¡No sé! Solo te dije que trajeras a Chibi-Angleterre

Inglaterra se lo piensa mientras Francia le mira desconsolado, esperando que lo arregle.

Así que… lo hace.

Francia se le echa en brazos.

—¡Waaah! Menos maaaal

Inglaterra cae de espaldas al suelo con eso.

—Tienes que darle un beso a ChibiFranceeee

Whaat?

—Está aquí, desconsolado porque yo te besé a ti de Chibi y… y…

—¡Eres un idiota! ¿¡Por qué tengo que arreglarlo yo!?

—Por… favor…

—¡Ugh! ¡Aún te odio!

Non! ¡Vengaaa!

Lo aparta un poco para ir por ChibiFrancia y se lleva las manos a las regiones vitales porque ha perdido los calzoncillos y los pantalones.

El rubito estira la mano para tocarle las regiones vitales y se lleva un susto cuando el británico se las tapa.

No! ¿Qué haces? —Le riñe.

El galito le mira con sus ojotes azules todos mojados.

Wait! —pide y se va por sus calzoncillos al menos.

Vale, vale, Inglaterra… estás traumado con ese asunto. Ahí le esperan los dos Francias.

El británico vuelve vestido completo, un poco más tranquilo y se encuentra a ellos dos, cuchicheando. Mira a uno y otro, nervioso. Algo dice Francia adulto al oído del Chibi y este se ríe, mientras el de ojos verdes frunce el ceño.

—No te enfades y ven... solo estaba diciendo del chaleco que me gusta

—No pienso acercarme

—¿Nos tienes miedo?

—No.

—Terror —Francia adulto le cierra un ojo

No! Es que no me gustáis —sonrojo, pasito atrás.

—Claro, claro... ¿quién hablaba de eso?

—¿Para qué me has traído de vuelta? —se cruza de brazos. El galo baja al Chibi al suelo y le da una palmadita en el culo.

—Porque él está sonriendo solo porque vas a darle un beso.

—No le voy a dar un beso.

El adulto hace los ojos en blanco y el niño le mira desconsolado.

—Es un niño pequeño, eso debiste pensarlo antes.

—Puedes darle un besito, ¿qué te quita?

—Integridad.

—No he dicho que le des… uno de ESOS besos.

—¡Ni de ningún otro!

El menor estira los brazos hacia él para que le cargue. Inglaterra lo hace, pero mirando a Francia adulto, quien le sonríe y le cierra un ojo.

—Me lo llevo —igual se sonroja.

—¡Andaaaa! ¡¿A dónde te lo llevas?! —pregunta Francia adulto en protesta.

—A… lejos. No nos sigas.

—Ohhh pero, peroooo… —hace carita de desconsuelo.

Y ahí se va.

ChibiFrancia mira al mayor tan contento porque ha ganado él. Abraza a Inglaterra del cuello y se le recarga en el hombro tal como hacía Canadá de pequeño cuando de vez en cuando se acordaba de él.

Cuando sale del cuarto le acaricia la espalda y el niño sonríe, apretándole un poquito más y sintiéndose mejor.

—¿Qué ha pasado?

—France besó a Angleterre... Tú... ¿También eres Angleterre, verdad? —pregunta chibiFrancia.

—Eh… no, no.

Non?! —se separa un poco, asustándose—. ¿Eres un tío?

—Más o… más o menos. Lo que tienes que hacer es ir a buscar al pequeño England y ser bueno con él.

—Yo siempre soy bueno con él, pero él es feo y me pega y me embarra de barro y luego no quiere jugar conmigo aunque le dé besos.

—No, es que los besos suelen… funcionar en tu contra.

—Pero es bonito…

Yes, but… a él le... ehm... ponen nervioso.

—Pero ni modo que no le de besos nunca más...

—No, pero... solo tienes que aprender cuando hacerlo...

—Pues lo hago cuando puedo…

—No funciona así.

—Es que él nunca quiere.

—Eh… no, ya lo sé.

—¿Entonces?

—Pero eso es porque es pequeño.

—¿Y?

—Necesita… madurar.

—¿Y eso qué es?

—Entender que a pesar de ponerse tan nervioso con los besos… son buenos.

Francia sonríe.

—Sí son buenos.

Se humedece los labios. El galito se separa un poquito y es que le brillan los ojos porque… acaba de decir que los besos son buenos. Le mira directamente.

—Bueno, un poco, pero igual no tienes que abusar.

—¿A-Abusar? —es que creo que ya no te está oyendo, mirándote a los labios así .

—Me refiero a darlos cuando no.

—Da-Darlos…

Yes.

ChibiFrancia parpadea y le mira a los ojos otra vez. Inglaterra también.

Y ahí va impulsivamente a darle un beso en los labios. Es que... lo que le sale al mayor es echarse atraaaás. Va a llorarte las próximas dos horas.

Francia le mira con la boquita parada y cara de sorpresa, porque se ha quitado. Frunce un poco el ceño y se le acerca un poquito más.

France! —le pone la mano sobre los labios.

—Mphf!

—¡Para!

Le pone las manitas en la muñeca y el otro aparta la mano de su boca.

—¡Uno NUNCA se quita de un beso! ¡Papa lo dice!

France! —protesta. Francia se cruza de brazos y le fulmina, con el ceñito fruncido—. ¡England se enfadara contigo si besas a otro!

—Pero él dijo que tú ibas a darme un beso. ¡El sí besó a otro!

—¡Porque él es idiota!

—¿Por qué?

—¡Porque le da besos a todos y eso está mal!

—Pero… pero… es que tú pareces Angleterre

—¡Ah! ¿Y eso qué? Él se parece a ti y bien que te molestó que besara al pequeño England.

Francia se le abraza al cuello.

—Así que sabes que England se molestaría igual, pero eso no te importa, ¿no? ¿Así dices que le quieres?

—Sí le quiero, mucho… no digas cosas feas…

—Ah, ¿Y por qué te da igual si le haces daño?

—No me da igual… pero él no quiere darme besos ni jugar conmigo y tú sí quieres…

—Besos no, pero jugar contigo sí que quiere.

—¡Pero se fue corriendo!

—Porque le intentaste besar.

—Le di un besito en la mejilla.

—¿Lo ves?

—¡Es injusto no poderle dar besos en ningún lado! Ese era un beso de… amigos.

—No me vengas con esas, young gentleman, ¡nunca le has dejado ser tu amigo! Llevas toda la vida taladrándome el cerebro con que NO somos amigos.

—Pues es que no somos amigos… él es mi príncipe…

—¿Lo ves? Nada de besos de amigos —igual se sonroja.

—Pero yo le quiero dar besos no de amigos, sino de príncipes...

—Pero él... se pone nervioso.

—A mí me gusta… cuando sea grande vamos a estar juntos y a ser reyes y a querernos muchísimo y a darnos besos todo el tiempo y… ¡vamos a montar en mi corcel y él va a cazar dragones! Y todos le van a tener mucho respeto y yo voy a estar muy contento y a vestirme con muchas joyas…

—Tienes que aprender a ser paciente y esperar… y… deberías escribirle. Apreciaría mucho un buen comienzo como amigos por correspondencia, sin contacto humano inesperado e incomprensible —propone e igual se sonroja con todo eso.

—P-Pero es que sin tocarle... no vamos a... non

Yes. Sin tocarle, ni verle, ni estar ahí cuando lea las cartas... ¡y sin escribir cochinadas en las cartas! Como un gentleman —Dafaq, Inglaterra, no es divertido ser virgen hasta la tercera edad.

—Ehhh... —Francia le mira pensando que está DEMENTE.

—Puedes contarle del clima y de tus divertimentos, pero no hables en exceso de tus familiares y puedes preguntar por su vida... pero sin ser indiscreto y desde luego más te vale no mostrar mucho interés en sus hermanos… A penpal. Yes… such a lovely way to have a healthy relationship.

—Y una súper aburrida.

—¡No es nada aburrida!

—No pero es que... Es como hablar con alguien que no conoces de NADA.

—No es verdad, porque es por escrito y sí le conoces.

—Yo prefiero abrazarle.

—Noooo, pero no, mira... —lo sienta en la silla y se sienta frente a él—. Un abrazo o un beso es una cosa tonta, física —empieza a explicar y saca la lengua con cara de asco—. No puedes fiarte de eso, dura solo un segundo y puede hacerlo contigo o con otras cien personas más y tú ni saberlo y entonces quedar de tonto. Pero… pero una carta… France, una carta es una ventana al alma de un escritor. Puedes convertirte en su mayor confidente a través de unas simples hojas de papel y descubrir que hay en todos los rincones más recónditos de su mente y los verdaderos sentimientos que alberga su corazón.

El galo ABRE LOS OJOS completamente impresionado con eso de descubrir que hay en los rincones más recónditos de su mente.

Y la boca, no olvidemos la boca. Pensando que sería perfecto no solamente tener eso físico, sino meterse en los rincones más recónditos de todos lados… Así, Inglaterra, es como Francia va a terminar leyendo CADA COSA que escribes.

¡TÚ SE LO HAS ENSEÑADO!

—¿Entiendes lo que quiero decir?

Francia asiente un poquito y el inglés sonríe un poco.

—Yo no escribo cosas tan bonitas… Aunque hago dibujos.

—Ya lo sé.

—¿Y crees que a él le guste que le mande dibujos?

Of course —asiente.

—Bueno, ya sé que voy a hacer...

—¿Qué vas a hacer?

—Voy a mandarle dibujos y a ser su amigo así y... —se sonroja un poquito —, y ya.

—¡Muy bien! —le pone la mano en la cabeza y le despeina un poco.

El francesito se ríe porque en realidad… por supuesto que no solo va a hacer eso, va a intentar darle un beso y a abrazarle y a hacer todas las cosas que suele hacer… quizás un poco menos… o no.

Igualmente le abraza porque casi nunca Inglaterra… o este hombre parecido a Inglaterra, le dice muy bien a nada.


No olvides agradecer el beteo y edición a Azmine.