Descargo de responsabilidad: ® Todo el universo de Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajme Isayama. La imagen de portada no me pertenece, no así la edición.
9. Preparativos
El plan de Armin para rescatar a Eren fue un éxito. Jean logró engañar a la Policía Militar, y fue llevado en un carruaje hasta el distrito de Stohess sin retrasos. Nadie sospechó nada, y para su suerte, no fue necesario usar las navajas que había escondido en su cuerpo para defenderse.
Erwin Smith también fue escoltado por la PM hasta Sina, y Levi se unió al viaje aunque tenía instrucciones de no luchar. Simplemente se quedaría por ahí, fingiendo que se preparaba para el juicio, mientras la verdadera acción recaería en los hombros de Mikasa, Armin, Eren, y unos cuantos soldados más de confianza de la Legión. El plan era exponer la verdadera identidad del titán femenino y capturarle, todo eso evitando la mayor cantidad de bajas y antes de que el falso Eren fuera descubierto.
En cuando al Eren real, se le llevó a tomar una ducha y comer una buena comida para que recuperara las fuerzas. Parecía de mejor ánimo aunque se mostró un poco renuente a hablar del escuadrón de Levi, y solo lo hizo cuando Mikasa le convenció de que era necesario saber qué había pasado allí para estar preparados y poder vencer al enemigo. Armin le explicó el plan que seguía con detalles, pero le ocultó sus sospechas sobre la culpabilidad de Annie Leonhart hasta el momento en que fue necesario.
Aunque al final las cosas salieron como planeaban, muchas vidas se perdieron también. Alrededor de cien civiles fallecieron a causa de la pelea entre Eren y Annie, además de que esta última se refugió en un cristal de dura consistencia y no se le pudo sacar de allí. Parte de la ciudad fue destruida también, y varios soldados murieron cuando Annie se transformó en la entrada de la ciudad subterránea.
El agotamiento físico y mental acabó con la resistencia de Eren, y tuvo que ser enviado de nuevo a la cama hasta que pudiera recuperarse por completo. Armin y Mikasa solían acompañarle y conversaban con él, intentando distraerle. La carga que había sido puesta en sus hombros era muy pesada, y las tragedias que había vivido habían entristecido su corazón y su alma.
«Solo necesita descansar» les había asegurado Hange, con una sonrisa tranquilizadora. Pero la mujer bien sabía que iba a ser necesario mucho más que eso. Había visto como Eren se había familiarizado con el escuadrón que le protegía, en especial con la única mujer del grupo. Sabía que habían sido masacrados frente a sus ojos, y que a veces tenía pesadillas al respecto. No tendría verdadera paz hasta que hubiese logrado su cometido y exterminase hasta el último titán sobre la faz de la tierra.
Para Eren el apoyo de sus amigos fue muy consolador. Recobró un poco el ánimo, aunque había momentos en el que éste decaía, como por ejemplo la tarde en que se reunió con el cabo Levi para finiquitar los detalles de la misión en Stohess, o cuando vio a sus amigos en aquella cabaña abandonada y recordó a los soldados que le habían protegido. En cuanto a Levi, este también mostró un semblante algo decaído, aunque casi nadie lo notó dado su carácter poco expresivo y conversador.
Sin embargo no hubo tiempo para lamentarse ni sentir dolor. Tras la batalla de Stohess las cosas se tornaron en un espiral vertiginoso para Legión, sobre todo para Eren. Apenas tuvo tiempo de descansar cuando titanes aparecieron en Rose y la Legión fue enviada a investigar qué pasaba. Para sorpresa de todos no encontraron ninguna brecha en la muralla, pero sí titanes que arrasaron con varios pueblos, como Dauper y Ragako. También perdieron más miembros, incluyendo varios veteranos como Mike y Nanaba, todo eso antes de que si quiera pudieran realizar el funeral en honor a los caídos de la expedición 57.
Las cosas no fueron mucho mejor después de eso. Con todas las verdades que fueron descubriendo, se levantaron conspiraciones y enemigos por doquier. La palabra traidor parecía estar a la orden del día, cuando se puso en tela de juicio la lealtad de los graduados del centésimo cuarto ciclo de reclutas. Desgraciadamente, algunos de ellos sí resultaron ser verdaderos enemigos de la humanidad bajo una máscara amistosa. La vida de Eren se vio en peligro varias veces, siendo secuestrado en diversas ocasiones por aquellos que buscaban hacerse con su poder. La Legión se vio obligada a esconderse y disfrazarse para pasar desapercibidos y conservar sus vidas mientras intentaban sacar a la luz las mentiras. Los graduados de la 104 se vieron envueltos en duras pruebas, donde estuvieron obligados incluso a matar para poder sobrevivir.
Solo pudieron descansar cuando lograron poner fin a todos sus problemas. Primero fue rescatar a Eren de las garras de Berthold y Reiner, luego salvarlo de Rod Reiss y sus secuaces, derrocar la monarquía, exponer la verdad sobre esta y salvar a Rose del titán en el que se había transformado el padre de Historia. Las cosas solo retomaron su equilibrio cuando finalmente el nombre de la Tropa de Reconocimiento fue limpiado e Historia Reiss ascendió al trono. Solo hasta entonces fue que pudieron comenzar a planear el funeral.
Bajo órdenes de Historia se labraron las lápidas, una por cada soldado caído, incluyendo a aquellos que murieron durante el ataque al Castillo Utgard. No era algo que había estado en los planes iniciales, pero por desgracia aquella fatídica noche de luna llena apareció un nuevo enemigo de gran poder y titanes capaces de moverse durante la noche, que acabaron con las vidas de Lynne, Henning, Gelgar, Mike, Nanaba y varios otros soldados. También se erigieron lápidas para Keiji, Nifa y Gafas, quienes fueron asesinados por soldados de la Policía Militar bajo las órdenes de Kenny Ackerman.
Las tumbas se construyeron en el Monumento a los Caídos, como era costumbre. Se les avisó a los familiares de los fallecidos, en caso de que desearan asistir. Sin embargo, ningún cuerpo fue depositado bajo tierra. Con los titanes pisándoles los talones durante el regreso de la expedición 57, los sobrevivientes debieron abandonar los cuerpos para aligerar peso y lograr huir. Luego tras el ataque al Castillo Utgard no hubo tiempo de recuperar los cadáveres, y los caídos durante el rescate de Eren debieron ser dejados atrás y fueron sepultados por la Policía Militar, de igual forma que aquellos que murieron cuando Annie Leonhart se transformó en Stohess.
En resumidas cuentas, no había nadie de quien despedirse allí. Solo quedaban recuerdos, recuerdos dolorosos de amigos y compañeros valientes que entregaron su corazón a la humanidad. Recuerdos y una breve leyenda de sus vidas, igual para cada uno de ellos:
Leal. Valiente. Legionario.
Pero esas palabras nunca serían suficientes.
—Fanfiction, 27 de diciembre de 2016.
