Pues no tengo más que decir perdón... Me tardé años en subir un nuevo capítulo y eso me da hasta gracia porqué había perdido parte del mismo en otra pc jajajaja...
Quiero agradecer a quienes leen y siguen la historias, a quienes me tienen paciencia al momento de publicar y a Sire por darme los golpes para que escriba y al ayudarme con la corrección...
Sin mucho más que decir los dejo con el nuevo capítulo de ésta historia... Espero disfruten ^^...
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Capitulo V:
"-¡Todo aquí es fantástico!- Su voz se oía sumamente emocionada.- Estoy segura que te hubiera gustado mucho."
-Me alegro que te hayas divertido.- Una pequeña sonrisa de dibujó en su rostro, sus pasos eran lo único que se oía en el lugar, ni siquiera sentía el caminar de las personas que la acompañaban.
"-Mañana ya estaré de regreso.- Tras aquello se produjo un silencio repentino."
-Ya lo sabía Lillit, no te preocupes.- Soltó un largo suspiro presionando un poco su teléfono.
"-El profesor Sycamore dijo que podíamos ir juntos mañana."
-Espero pasen un buen momento.- Siguió sus pasos, unas enormes puertas se abrieron ante ella dejando ver una enorme pista.
"-¿Misty?- Se notaba preocupada."
-Seguiré el trabajo desde la empresa, aquí mi trabajo ya está hecho.
"-¿Por qué no me espera?- La chica del otro lado parecía un tanto exaltada.- Puedo llegar rápido y vamos juntas."
-Tranquila.- Se encontraba esperando junto a un par de personas, delante de ella un pequeño avión se preparaba para partir.- Diviértete y cuando quieras volver a casa no tienes más que decirlo y yo mandaré a alguien a buscarte.
"-Okey.- Lillit se quedó unos momentos en silencio antes de continuar.- Estaremos al habla, que tengas un buen viaje."
-Gracias Lillit, adiós.- Colgó su celular y lo observó con mirada seria.
-Señorita.- La voz de uno de los hombres que la acompañaba la volvió a la realidad llamando su atención.- Ya estamos listos para despegar.
-Estupendo.- Asintió sonriendo.- Es hora de regresar a casa.- Caminó de nueva cuenta hacía el avión siendo seguida por las dos personas que cargaban su equipaje.
Subió al avión tomando asiento junto a una de las ventanas, aquel transporte era de uso exclusivo para ella así que contaba con mucha clase de comodidades pero en este caso solo necesitaba descansar su mente un poco, lo había decidido al salir del gimnasio, regresaría a Kanto lo antes posible, ya no deseaba pasar un segundo más en aquella región que en poco tiempo había logrado sacarla de su zona de confort, aquella donde su única preocupación era la de tener que soportar las excesivas molestias de su socio, ya regresaría en la mañana y se desquitaría molestándolo mientras examina alguna cosa por ahí.
-Adiós Kalos, adiós Ketchum.- Cerró sus ojos sumergiéndose en un sueño agradable al sentir un ligero alivio cuando su transporte comenzó a tomar vuelo, solo esperaba no tener que regresar a la región en un buen tiempo.
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Se sentía de verdad molesto, esa mañana no había podido mantener la concentración, caminaba en círculos dentro de su oficina bajo la mirada de su preocupado Pokémon hasta que la entrada de Diantha lo alertó, le había pedido que mejor se tomará el día para poder pensar, que caminará un poco por la ciudad y así sus pensamientos no lo atormentarían tanto, eso hizo, salió de la empresa sin tomar su vehículo, ya lo iría a buscar luego, quería caminar sólo junto a Pikachu.
Estuvo un largo rato caminando, quizás llevaría más de dos horas de caminata cuando de golpe sus pasos finalizaron, se encontraba frente a una casa, aquella casa donde había cometido el error de soltar su verdad a la única persona que no deseaba perder, se sentía un tonto, tanto tiempo estuvo pensando como la enfrentaría sabiendo que trabajaba en la empresa de la liga, no se imaginaba que era su superior, sólo sabía que tarde o temprano debía cruzarla, si tan solo hubiera sido de otra forma. Frunció el ceño girando hacía la puerta, adelantó uno pocos pasos y suspiró debatiéndose si golpear o no a la puerta, quizás le gritaría, lo golpearía, o podría hasta matarlo pero tenía que enfrentarla, tenía que hacerle saber que él no era un pequeño gusano.
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-Bien Lillit, pon eso allí por favor.
-Si.
Ambos habían llegado temprano en la mañana, llevaban cajas con diferentes muestras que el profesor había juntado en su viaje, entre carpetas y algunos recuerdos que la chica llevaba habían pasado toda la mañana acomodando el laboratorio.
En ese momento se encontraban en una de las habitaciones del profesor colocando los archivos de los Pokémon que visitaron.
-Bien.- El profesor sacudía sus manos limpiando el polvo invisible que llevaban.- Ahora solo queda llevar este jarrón a la recepción.- Tomó entre sus manos un pequeño jarrón que llevaba dibujado una obra de un Amaura junto a su evolución.- ¿Podrías?- Se lo extendió a la chica.
-¡Claro!- Lillit lo tomó comenzando su camino a la recepción.
-Mientras tanto yo preparare algo de té.
Lillit detuvo sus pasos para observar al hombre y asentirle antes de seguir caminando.
Había llegado al enorme escritorio de la recepción donde acomodó el jarrón con una sonrisa.
-Espero ella esté bien.- Tomó su celular y vio la hora, "11:30", en Kanto sería aún de noche.- Quizás deba hablarle y ver si Misty necesita algo.
-Mejor dile que se estrelle contra lo primero que vea.
Aquella voz la asustó, estaba de verdad muy concentrada en sus pensamientos como para haber reparado en la persona que se encontraba frente a ella sentada en uno de los sillones, por suerte el profesor llegaba justo en ese momento buscándola.
-Hola Ash, que sorpresa verte.- El hombre de bata blanca se acercó a saludarlo pero Ash solo movió su mano en un saludo corto.- Lillit ve a ver que el té este listo y tráele también a Ash por favor.- La chica le asintió saliendo mientras el profesor se sentó frente a Ash.
-No solo ellos me vieron la cara de estúpido en todo este tiempo, sino que ahora esa presumida igual lo hizo.- El moreno sacudió su cabello molesto dejándose caer sobre el sillón acostándose.
-No entiendo a que te refieres.- Lo observaba con sus piernas cruzadas.
-¡No es justo!- Ash se había levantado tirando uno de los cojines del sillón en el proceso.- ¡Le digo, no es justo!- Señalaba al profesor que aún lo observaba sin comprender mucho, caminaba de un lado a otro.- Me siento completamente humillado.- De golpe se frenó quedando de espaldas al hombre.- ¡Odio a esa mujer!- De un movimiento rápido se había dejado caer nuevamente sobre el sillón sacudiendo su cabello.
-Sería mejor si me cuentas un poco Ash.- El profesor lo observaba aún sin entender.
-Serena me engaña profesor.- Ante aquello el hombre casi cae de su lugar a causa de la impresión.- Se veía a mis espaldas con Clemont, ¿Comprende?- Observaba el techo.- Con mi mejor amigo, quien dijo ser mi apoyo cuando vine a esta región luego de pelear con mi mamá a causa del error que cometí con Misty.- Una pequeña lágrima escapaba de su ojo izquierdo.
-Ash yo.- El profesor rascaba su nuca lentamente sin saber que hacer.
-Y lo peor.- Ash continuó sin prestarle atención.- Lo peor es que ahora ella me ganó en batalla y no solo eso.- Había golpeado el respaldo del sillón con su puño derecho.- La malhumorada me ganó con un inútil Pokémon.
-¿Misty?- El silencio del moreno fue como una afirmación para el hombre de bata blanca.- ¿Puedo preguntar qué clase de Pokémon usó?
-Fue un feo Pokémon insecto.- Volvió a sentarse.- ¡Con un insecto!
-Por casualidad.- La voz de la chica que entraba a la sala llamó la atención de ambos.- ¿Ella peleó con Scizor?
-Si.- La afirmación de Ash fue acompañada por la presión de sus puños.- ¿Cómo demonios puede haberme ganado ella y con ese Pokémon?
-Ay no.
-¿Lillit?- Es profesor se levantó rápidamente preocupado al ver que por poco y la bandeja con las tres tazas de té caían al suelo.- ¿Sucede algo?
-Misty no debía usar a Scizor.- Observó al profesor y rápidamente se sentó a un lado de Ash quien, junto con el profesor, la observaban sin comprender.- Ella solo usa a Scizor si se siente herida al recordar algo que la haya lastimado mucho, toda batalla donde él participa esta sentenciada desde el momento en que sus dos patas pisan la arena de combate.- Su mirada se encontraba baja mientras hablaba.- Ash.- Llamó al chico levantando su vista.- ¿Cuál fue el Pokémon que usaste contra ella?- Sus ojos mostraban una ansiedad preocupante.
-¡Ese es justo el problema!- Ash de nueva cuenta se había molestado al recordar que Pokémon había utilizado.- ¿Cómo demonios pudo ganarle a mi Charizard mega evolucionado en su forma Y siendo que tiene doble desventaja? ¡Y más con la habilidad de Charizard!- Presionaba sus puños observando el suelo.
-Scizor nunca perdió una batalla, solo lo hizo durante su entrenamiento.- El susurro de Lillit volvió a llamar la atención del moreno sorprendiéndolo.- Antes de asumir el cargo de presidenta en la liga Pokémon, la señorita hizo un viaje de medio año aquí a la región.- Había comenzado su relato recordando la historia que Gary le había contado al llegar a trabajar junto a Misty.- Si bien Gary y yo ayudamos a mantener en forma a Scizor, su verdadero entrenamiento comenzó aquí en Kalos, creo que su nombre es Alan.
-¿Alan?- Ante aquel nombre Ash se sorprendió.
-Si.- Lillit le asintió antes de continuar.- Cuando Misty conoció al chico del Charizard quedó encantada, sus Pokémon eran fuertes y sus mega evoluciones aún más.- Sonrió.- Impaciente le pidió tener una batalla Pokémon pero al ver a Charizard su sonrisa había parecido desaparecer, Gary me contó que sus ojos se habían tornado oscuros y su voz le temblaba al ordenar ataques.- Ash parecía muy entretenido escuchando el relato así que la chica continuó.- Sin titubear decidió elegir a Scizor y se negó rotundamente ante el pedido de Alan de cambiar de Pokémon, le dijo que ella quería luchar junto a Scizor y aunque Alan le ganó le propuso ayudarla a entrenar juntos.
Lillit contaba su historia con entusiasmo, el profesor se había sentado frente a ellos colocando la bandeja con el té sobre la pequeña mesa del lugar.
-Las primeras diez batallas fueron derrotas muy duras para ambos, Scizor caía rápidamente.
-¿Diez?- Ash no lo podía creer, ¿Tan terca era?
-Si.- Lillit le asintió colocando sus manos sobre sus rodillas.- Para la batalla de entrenamiento número diez Alan casi se da por vencido pero para la batalla número once.- Sonrió de lado.- Gary dice que fue la primera vez que vio a Misty derramando lágrimas mientras su mirada se encontraba seria, Scizor había logrado mantener al Charizard de Alan a raya, no podía propinarle ningún golpe y cuando mega evolucionó la batalla había quedado en empate, ambos habían caído al mismo tiempo.- Cerró sus ojos soltando una pequeña risa.- Ambos dijeron que Misty y Scizor encontraron la conexión gracias a la prueba que Alan le puso, él le dijo a ella que si era tan débil nunca iba a poder conseguir su meta, nunca sería algo más que una simple líder de gimnasio.- Abrió sus ojos viendo a Ash.- Desde ese día ambos no perdieron una sola de sus batallas y mucho menos ante un tipo fuego.
-¿Nunca?- Ante la negativa de la chica no pudo evitar levantarse nuevamente molesto.- Entonces me mintió, ella ya había luchado antes.- Presionaba sus puños con fuerza.- ¿Por qué me mintió diciendo que fue su primera batalla? Juro que me las pagará.
-¡Ash espera!- Lillit igual se levantó poniéndose frente a él.- La batalla que ellos tuvieron contra ti si fue la primera, fue su primera batalla oficial.- Ante aquello el moreno volvió a calmarse.- Ella siempre me dijo que esperaba que su primera batalla oficial fuera contra quien merecía probar su poder en una derrota.- Observó a Ash escondiendo sus brazos tras su espalda.- Ahora puedo darme cuenta que ella siempre se preparó para vencerte a ti.
-Ahora que lo mencionan.- La voz del profesor llamó la atención de ambos.- Alan siempre me comentaba sobre una chica y su Scizor, recuerdo que en el último llamado que me hizo mencionaba que al fin pudo ver su verdadero potencial.- Comenzó a reír.- Lo que nunca imaginé fue que fuera Misty, de verdad debe ser fuerte.
-Pues Gary siempre caía muy feo cuando le decía que era débil.- Ante lo dicho por Lillit ambos volvieron a reír, Ash por su parte se había vuelto a sentar con sus manos dentro de los bolsillos de su Jean mientras tiraba su cabeza hacia atrás observando el techo.
-Oye Ash.- El profesor lo llamó comenzando a servir el té en las tazas.- Deberías pensar muy bien que quieres hacer hoy.- Ante aquello Ash lo observó con su entrecejo un tanto fruncido.
-El profesor tiene razón.- Lillit hablaba observando su celular, había ingresado en los mensajes donde escribió: "Deberías tener cuidado, ella viajó hacía allí y quizás llegue hecha una furia, no empeores la situación por favor.", presionó en enviar luego de buscar el nombre del destinatario y guardó el aparato para observar a ambos hombres tomando asiento.- Debes tener en cuenta que, aunque creas correcto el seguir con tu casamiento y dejar todo como está, a veces es mejor frenarse un poco y pensar si eso en realidad está bien.- Observó a Ash regalándole una sonrisa.- Quizás deberías tomarte unos pequeños minutos y decidir si en realidad esto es lo que quieres.
Ante aquello el mencionado tomó la taza que el profesor le extendió y observó el líquido dentro de ella, puede que aquella chica tuviera razón, quizás pensaría muy bien las cosas antes de encontrarse con quien, hasta ese momento, era la chica que según él amaba.
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Se encontraba observando su figura sonriente en el enorme espejo mientras marcaba su cuerpo sobre el vestido color rosa pastel, si bien era bastante sencillo no le importaba, la fina tela lo hacía ver verdaderamente bello, estaba terminando de colocarse un pequeño adorno en forma de flor sobre su cabello color miel cuando la figura que se encontraba tras ella soltó un suspiro al levantarse para ayudarla a colocarse un pequeño collar de perlas.
-¿De verdad no puedes frenar todo esto?- Preguntó la figura de cabellos rubios terminando de abrochar el collar.
-Sabes que no.- Ella continuaba viendo su vestido con una sonrisa.
-Pero, ¿Por qué?- Tomándola del brazo la giró hacía él para verla a los ojos.- Serena.- La tomó de sus hombros con cariño.- Yo puedo darte todo lo que deseas y lo sabes, puedo ayudarte en lo que sea necesario, por favor.
-Clemont.- La chica tomaba las manos de él bajándolas de sus hombros.- Entiendo todo lo que me dices como así también entiendo que es difícil para ti pero.- Junto ambas manos masculinas observándolas.- Debes entender tú también que necesito este matrimonio, sabes que es necesario el casarme con Ash para poder mejorar mi carrera como artista Pokémon.
-No.- Soltó sus manos del agarre de Serena con violencia.- No entiendo tu forma egoísta de mantenerme al margen de todo, oculto como si fuera una especie rara de Pokémon.- Soltó un suspiro caminando fuera del lugar.- De verdad no sé que soy para ti en este juego de poder.- Diciendo aquello dejó sola a la chica, quien luego de suspirar se giró de nueva cuenta hacía el espejo observando que no se le pasara ningún detalle.
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Su mente se encontraba muy lejos de aquel lugar, muy lejos de las voces que se oían a su alrededor, respondía a cada cosa que le decían y preguntaban solo con una sonrisa fingida y un movimiento afirmativo de su cabeza, la gente a su alrededor parecía no notar que todo aquello era falso, buscaba a alguien entre la gente y su tristeza se veía oculta en sus ojos oscuros. Seguía sonriendo recordando que hasta hace unos días no le interesaba estar prácticamente solo parado allí pero hoy, hoy se sentía mucho más solo de lo que imaginó.
-Es una lástima que tu mamá no haya venido.
-Ella se disculpó por estar ocupada, la comprendo.- No recordaba de donde conocía a ese grupo de mujeres, seguro del ambiente de trabajo de su prometida.
-Debe ser algo sumamente importante como para faltar a la boda de su único hijo.
-Quizás no puede soportar que su hijo se case, recuerden que ella se oponía a la boda.- Las tres mujeres comenzaron a asentir entre murmullos molestando un poco al chico.
-Yo creo que ella de verdad debe estar ocupada preparando alguna fiesta de bienvenida para cuando ambos viajen a Kanto después de la boda.- La nueva figura había sentido la molestia del hombre parado frente a ella y fue cuando decidió intervenir.- Además.- Observo al grupo de mujeres.- No deberían hablar mal de alguien que no está presente.- Ante aquello las tres se despidieron caminando hacía el otro lado de la pequeña sala de espera.
-Gracias Shauna.- Él le agradeció con un suspiro.- No sé como compensar tu ayuda.
-Tranquilo Ash.- La mencionada se acercó para palmear el hombro masculino en señal de amistad.- No debes compensar nada.
-Insisto.- Ash sonrió.
-En ese caso.- La chica pensó un poco justo al momento que la respuesta cruzaba la puerta de entrada al lugar.- Solo te pido que no hagas nada que te haga infeliz, como amiga no quisiera verte de la misma forma que hoy el resto de tu vida.
-Gracias de nuevo.- Ash le agradeció para luego ver como quien era su prometida se acercaba a él para así ingresar juntos a la sala donde el juez los esperaba de pie delante a un enorme libro.
En otro momento hubiera pensado que aquella chica se veía hermosa pero no esta vez, en ese momento la veía solo como alguien más.
-Buenos días a todos, sean bienvenidos.- El hombre de traje frente a ellos los saludaba invitándolos a tomar asiento, cosa que todos hicieron.- ¿Ash y Serena cierto?- Ambos asintieron.- Bien.
Observaba cada uno de los movimientos a su alrededor, Serena sonreía y respondía a cada cosa que el juez preguntaba como si solo hablara con ella, no podía evitar sentir una especie de repulsión hacía la persona que se suponía lo haría feliz, no podía evitar sentir deseos de irse de allí sin importarle nada. En un momento mientras el juez hablaba sobre la importancia del matrimonio decidió observar a los invitados con un movimiento rápido de sus ojos cuando de pronto se encontró con que alguien ingresaba de mala gana, era Clemont, estaba apoyado contra la pared a un lado de la puerta con sus brazos cruzados y sus ojos cerrados bajo una expresión de enojo y tristeza en su rostro. No entendía como podía soportar ver a la persona que amaba casándose con otro, ¿Cómo podía seguir creyendo en alguien así? ¿Cómo él mismo podía seguir ahí sentado sabiendo que aquello era una gran farsa?
Frunció el ceño con enojo.
-¿Ash?- La voz de Serena lo sacó de sus pensamientos. Notó que todos se encontraban viéndolo fijamente, ¿Habría dicho algo sin darse cuenta? Observó a Serena y luego al hombre frente a él indicándole con un movimiento de su cabeza que siguiera.
-Como decía.- El hombre daba vueltas unas hojas antes de observar a todos para preguntar.- ¿Hay alguien dentro de esta sala que crea que esta unión no debe llevarse a cabo? Si hay alguien por favor que hable ahora o calle para siempre.
Era su oportunidad, ¿No? Inconscientemente giró a ver al rubio quien había ocultado su mirada bajándola con un suspiro, notó igualmente como aquello alteraba a la chica a su lado, podía ver el nerviosismo en su mirada azul. Volvió a girar quedando con su mirada baja pensando, ¿Qué demonios le pasaba?
-Muy bien.- El juez sonrió girando el libro acercándolo a ambos con una pluma.- Si nadie tiene nada que decir mejor prosigamos con las firmas de ambos, ¿Señorita?
-Si.- Serena tomó la pluma dispuesta a firmar. ¿Estaba bromeando cierto? Frunció un poco su ceño, Serena no podía ser tan fría. La vio dudar por unos segundos para luego firmar con firmeza, eso debía ser una broma, una absurda y estúpida broma. Presionó sus puños.
-¿Señor?- Podía ver como ahora le extendía la pluma a él, no pudo evitar observarlo fijamente.- Debe firmar.
-¿Ash?- Serena lo observaba preocupada ante la mirada de rencor que él le regalaba.
Observó el libro frente a él y tomó la pluma presionándola un poco, giró su vista y vio como Clemont parecía listo para irse.
-Ja.- Soltó una pequeña risa que pronto se volvió una sonora carcajada que sorprendió a todos.- De verdad esto tiene que ser una maldita broma.- Continuó riendo desatando la corbata negra que llevaba.- ¡JAJAJAJAJAJA!- Su risa crecía cada vez más a medida que desprendía las mangas de su camisa y se quitaba su saco negro.- ¡ES INCREIBLE!
-¿Sucede algo Ash?- Serena lo observaba reír.- ¿Cariño?
-¡Por favor Serena!- Terminó de arremangarse la camisa hasta sus codos observando a la chica seriamente.- Creo que va siendo hora de que este estúpido jueguito se acabe.
-Yo.- El nerviosismo se notaba en su voz.- De verdad no sé a qué te refieres.
-Mira.- Ash se había levantado de su lugar siendo imitado por todos.- Tú no me amas, lo único que deseas de mi es la fama de mi título para mejorar tu reputación y la verdad.- Tomó su saco colocándolo sobre su hombro.- La verdad me importa un comino tu reputación.
-¡Pero yo te amo!- Lo dicho por Serena solo provocó que el moreno comenzara a reír nuevamente con fuerza mientras corría la silla para caminar hacia la salida.
-¿Qué me amas? ¡JAJAJAJAJAJA!- Continuaba riendo con fuerza ante la mirada de desconcierto de todos.- Que buen chiste.- Continuó su risa hasta que llegó junto a Clemont.- Ay Arceus.- Se clamó y aún sonriendo mientras soltaba pequeñas carcajadas observó al rubio.- Mira mi querido amigo.- Colocó su mano en el hombro del chico.- Responde una pregunta.- Clemont lo observaba sin entender.- ¿Crees aún amar a una mujer que sin importarle tu felicidad deseaba seguir con la idea de casarse con otro hombre solo por conveniencia económica y social?- La pregunta exaltó no solo a Clemont, sino también a Serena, los invitados observaban aquello sorprendidos.- ¿Creíste que no lo sabía?- Le susurró para luego reírse nuevamente señalando la silla que antes ocupada con su brazo derecho mientras sostenía su saco para que no caiga al suelo.- Bueno si aún crees amarla eres libre de tomar mi lugar en aquella silla viejo amigo, que tengas suerte.- Finalmente palmeó el hombro del rubio tres veces antes de salir del lugar bajo el murmullo de los invitados.
Caminó hasta llegar a una plaza cercana donde luego de un enorme suspiro terminó por gritar con fuerza botando el saco al suelo.
-¡Qué bien se sintió eso!- Estiró sus brazos y piernas antes de volver a tomar su saco para caminar nuevamente con dirección al laboratorio Pokémon.
Debía buscar a Pikachu y pensar, quizás el irse un tiempo a alguna parte alejada de la región lo ayudaría a saber porqué aún había algo que lo molestaba, porqué se sentía igualmente mal a pesar de que el dejar a Serena pareció darle un poco de tranquilidad. Quizás, solo quizás, debía pasar un tiempo solo con sus Pokémon.
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Hasta hacia unos minutos aquel lugar parecía un mundo de gritos y movimientos constantes, la gente iba y venía, algunas llevando carpetas, otras hablando por sus celulares, otras ordenando, etc. Pero al poco tiempo que, delante de las enormes puertas de cristal detenía su andar un automóvil color blanco el sonido pareció apagarse junto al movimiento de todos, solo se sentía el sonido de sus zapatos golpeando contra el brillante suelo del lugar, caminaba con dirección a uno de los ascensores con sus puños presionados llevando una pequeña valija. Si bien todos allí la querían y respetaban sabían interpretar cuando no tenía deseos de hablar con nadie, solo la saludaban con un movimiento de cabeza esperando a que el ascensor comenzara su andar hasta la planta alta para continuar con sus labores. Lo único que la calmaba dentro del ascensor era la música que sonaba, si bien no era muy relajante que digamos, de seguro la distraía.
-Bien Misty.- El ascensor se detenía justo en el momento que ella hablaba.- Vamos a distraer tu mente.
Al abrirse las puertas el pequeño grupo de personas que allí se encontraba se detuvo observándola, comenzó a caminar sin saludar por el pasillo, al pasar por una larga mesa una chica de cabello oscuro recogido en una cola corrió a su encuentro mientras los demás la saludaban con un movimiento de cabeza, ella seguía caminando.
-Señorita no sabía que venía hoy a trabajar, el señor.
-El señor.- La interrumpió asustándola un poco.- Dijo que no viniera a trabajar hasta el lunes pero es mi decisión, después de todo soy quien manda ahora, ¿No?
-Sí pero.- La chica se encontraba nerviosa.
-¿Gary llegó?
-Tengo que entregarle los informes realizados en el tiempo que no estuvo aquí.- Seguía hablándole hasta que la vio detenerse, se detuvo tras ella.
-¿Acaso ves que eso me interesa ahora María?- Misty giró a verla quitando los lentes que llevaba puestos.
-En realidad.- La joven titubeaba hasta que negó lentamente con la cabeza.
-Entonces solo responde, ¿Gary está en su oficina?- La vio asentir.- Bien, iré allá ahora y si más tarde siento ánimos de revisar los informes te aviso para que los envíes a mi oficina, ¿De acuerdo?
-Si señorita.- La chica realizó una reverencia cuando Misty la saludó sonriendo antes de continuar su camino.
-Pueden tomar un café y descansar antes de continuar con su trabajo.- Volvió a detenerse viendo a todos los presentes quienes le afirmaron con una reverencia afirmativa.
Su sonrisa se desvanecía conforme se acercaba a las puertas que llevaban el cartel de investigación, quería golpear a alguien y si bien no lo haría con su socio esperaba que éste la ayudara de alguna forma. Ingresó al lugar provocando que su amigo y socio se asustara tirando un pequeño frasco que llevaba en sus manos, por suerte se encontraba vacío.
-¡Por todos los cielos Misty!- La observaba sentarse en una de sus sillas giratorias mientras tomaba su pecho.- Podrías haber avisado que venías.- Tomaba su teléfono celular al momento que una pequeña vibración le avisaba sobre la llegada de un mensaje.
-Escúchame científico poca cosa, me siento con ganas de golpear algo y no creo que quieras ser tú.- Comenzó a girar en la silla mientras Gary sonreía al leer el mensaje.
"Deberías tener cuidado, ella viajó hacía allí y quizás llegue hecha una furia, no empeores la situación por favor." Se sonrió aún más mientras respondía: "Acabo de descubrirlo, muchas gracias."
-¡Deja de sonreír y vamos ahora mismo a luchar!- Misty se levantó de su lugar caminando hacia la puerta.
-Voy detrás de ti pequeña Gyarados, no me comas por favor.- Misty lo observó molesta mientras el reía con fuerza tomándola de los hombros para salir de la oficina, de seguro tendría un largo día pero iba a disfrutarlo.
