Capitulo 2° : " preciosa, mi nombre es Natsu"

La Joven mujer bajó de la nube sin antes verificar que nadie viera su llegada, al rato y se veía entrando en el supermercado y preparándose para comenzar con su trabajo.

-Buenos días señor gerente! que puedo hacer por usted?- dijo el supervisor de los empleados a un hombre de traje que caminaba a su lado.

-No necesito nada gracias, hoy decidí no ir a las clases de artes marciales solo para a ver como va el negocio es bueno de vez en cuando dar motivaciones a los empleados, pasar y saludar, preguntar si es un buen ambiente de trabajo, atender sus quejas y la de los clientes, es lo que hacen los buenos gerentes ¿no crees?- dijo con orgullo de si mismo.

-¡Por supuesto! usted es el mejor gerente que podríamos tener en toda la vida.- dijo el supervisor con la voz de típico empleado con miedo de perder su trabajo al cuestionar a su superior.

-¡Así me gusta! Bueno si no te molesta voy a recorrer el lugar, creo que vi algo que me llamo la atención.-

Por otro lado del negocio se encontraba Milk y Midori, su compañera de trabajo, colocando los productos en los estantes.

-Ohh Milk Shin es el hombre perfecto! me propuso matrimonio en un hermoso jardín botánico junto a un lago con cisnes, ¡FUE MÁGICO! Me dijo que me ama con toda su alma, que jamas se separara de mi y que si yo me fuera el se moriría del dolor y sufrimiento, ¡SOY LA MUJER MAS FELIZ DEL MUNDO!- dijo encantada- ¿Alguna vez te dijo eso tu esposo? - agrego sin pensar en lo que decía- ¡Ahy! lo siento, discúlpame había olvidado que tu esposo esta...-

-¿Muerto? si no te preocupes, me alegro por vos y Shin les deseo lo mejor para ustedes.- dijo tranquilamente, disimulando el malestar que le causó su amiga.

Midori asintió con la cabeza en señal de agradecimiento, no quiso contestar con miedo de meter la pata otra vez. Dentro de Milk su corazón re retorcía del dolor de las simples palabras "esta muerto" no porque sea imposible volverlo a revivir, ya que si lo era, sino por el hecho de que decidió quedarse en el otro mundo para entrenar y no regresar a su hogar que era donde mas lo necesitaban, especialmente ella.

-Ohh Goku, si supieras lo mucho que te necesito. Si hice algo para que te enojaras y no decidieras volver, por favor perdóname y regresa pronto, toda la familia te necesita- pensó Milk.

-Oye muchacha, si tu empleada ven aquí- dijo el hombre interrumpiendo los pensamientos de milk

-Si señor supervisor, ¿que necesita?

-Quiero que lleves estas cajas a la parte de atrás.- Dijo con indiferencia- Ahh, y quiero que las lleves en una sola ida, porque tengo otra tarea para ti.

-Pero señor, son muchas cajas.- Contesto.

-No me interesa si son 2; 4 o 7, obedece o te despides de tu empleo.- gritó molesto.

- Si señor, como diga.- dijo Milk agarrando las cajas.

Mientras caminaba con las cajas en sus manos que amenazaban con caerse, a un empleado se le cae una botella de vino haciendo que se derramara por todo el piso, Milk sin podes evitarlo resbala con el liquido, un instante después milk se encontraba en el piso y las cajas esparcidas por todo el lugar.

-¡MALDITA SEA!- dijo frotándose la espalda por el golpe. -Ahora el estúpido supervisor me va a despedir, ¡Hoy no es mi día, hoy no es mi día!- Pensó Milk.

-Ven preciosa, déjame ayudarte...- Dijo un hombre que se acercó para ayudar a Milk.

Extendió su brazo para que Milk le diera su mano y el otro lo posicionó en la cintura de la chica para poderla levantar mejor sin que ella se esforzara mucho. Milk al estar de pie levantó la cabeza despacio para encontrarse con los ojos de aquel hombre que la ayudó, quedó paralizada al ver tan hermosos ojos de color verde claro, ese instante le pareció infinito, hacia mucho que no se perdía en los ojos de un hombre. Por otro lado el apuesto joven no podía creer lo que que tenia en frente de él. Jamas vio tanto brillo en los ojos de alguien, pero lo que mas le llamo la atención fue la piel de la chica.- ¡Por dios!- Pensó el hombre. Nunca antes había experimentado el rose con una piel tan suave y blanca como el marfil, definitivamente era perfecta. No quería soltarla, no tenia ninguna intención de apartarse de ella, ni ella de él.

-Gracias...- Dijo Milk casi como un susurro. No hacia falta decirlo mas fuerte porque estaban muy cerca uno del otro, se podían sentir la respiración.

-Fue un placer.- Le sonrió.

-¿¡Que fue lo paso aquí!?- gritó el supervisor.

-Lo siento señor resbale y me caí cuando llevaba las cajas.- dijo agachando la cabeza.

-Por favor gerente disculpe el desastre- dijo el supervisor dirigiéndose al hombre que estaba detrás de Milk.

-¿Gerente?- Milk dio media vuelta para toparse nuevamente con los ojos verdes que la cautivaron desde un principio. No podía creer que ese hombre que la había ayudado fuera el gerente, se sentía estúpida. - Lo... lo siento señor gerente, le prometo que no va a pasar de nuevo.- dijo Milk avergonzada.

-No, no pasará.- se adelanto el supervisor antes de que el gerente pueda contestar-¡No volverá a suceder porque estas despedida!

-¿Despedida?- dijo el gerente.

-¡Si, la quiero afuera de este lugar ahora!- Repitió el supervisor.

-¡Oye, oye, fue un accidente, y soy yo quien decidirá si se va o no!- le contestó el gerente al hombre que tenia en frente.

-Pe...pero señor...- tartamudeo el supervisor.

-Pero nada, ahora encárgate de este desastre...- concluyó.

-Si señor.

Todos volvieron a sus actividades, Milk dio media vuelta para alejarse de esa vergonzosa situación y volver a trabajar, pero fue detenida cuando el gerente le tomó la mano, sus miradas se conectaron nuevamente.

-Disculpe señor por causar este desastre, debió dejar que me despidieran.- dijo apenada Milk.

- No veo la razón de porque hacerlo, fue un accidente, además no me gustaría no verte aquí, tu presencia en este lugar me agrada, y tengo que agregar que ese uniforme te sienta perfecto.- dijo giñandole un ojo a la chica.

Éste acto hizo que Milk se sonrojara.- Si señor.-contestó mirando al suelo.

-Preciosa, mi nombre es Natsu.

-Gracias por no despedirme señor Natsu- dijo con la mirada hacia abaj

-De nada dulzura, ve a casa esa caída debió ser muy dolorosa, ve y descansa, te veré mañana.

-No es necesario señor, me siento bien, la caída no fue nada.- contestó Milk.

- ¿De verdad? ¿estas segura? Entonces debes sentirte bien como para cenar conmigo ésta noche.- dijo Natsu.

Milk sintió como su cara se ponía roja por la invitación de su gerente, en ese momento ya no sabia como reaccionar, no quería salir con él, ¿pero como decírselo? estaba entre la espada y la pared, tenía miedo de que si lo rechazaba la despidiera, tenía que pensar una manera de rechazarlo sin que le cueste su empleo.

-Me gustaría...- mintió- Pero debo ir a casa mis hijos me esperan.-agregó Milk

-¿Hijos?¿Estas casada? -que lastima-Pensó.

-Si, bueno... mejor dicho soy viuda.- dijo recordando que Goku rechazó la posibilidad de volver con ella.

-Ohh... lo siento mucho.-se disculpó.

-No es nada, fue hace mucho.- dijo Milk para que no se sintiera mal por ella.

-Bueno, pero debo confesar que me gustaría que algún día que estés libre aceptaras cenar conmigo o salir a dar un paseo ¿Te parece?- Le guiño un ojo.

-Me parece bien, considerando que no perdí mi empleo gracias a ti.- le sonrió.

-Perfecto, ahora ve a casa a descansar, te veré mañana.

-Esta bien, muchas gracias señor gerente... Perdón Natsu, adiós.- se despido Milk dio media vuelta y se marchó. Mientras Natsu solo se le quedó viendo como se alejaba la chica que lo había cautivado, nunca una mujer lo había echo sentir así, definitivamente no la dejaría ir tan fácilmente.