Capitulo N° 14: "Nunca más"

Pasaron 7 meses, la morena derramaba su angustia sobre una manta suave de color rosa su corazón sufría una gran depresión. En la cocina un chico de 15 años recién cumplidos se aferraba a su pequeño hermanito, deseando con toda su alma que la depresión de su madre cesara pronto. En el patio un hombre derramaba alguna que otra lagrima, su mujer estaba sufriendo y no podía hacer nada, cada vez que quería acercarse a ella, la chica se negaba.

- Natsu...- aterrizó en el patio la mejor amiga de la joven que lloraba en su recamara.

- Bulma, ¿Que haces aquí?- preguntó el hombre secando sus lagrimas.

- Vine a ver como está ella... ¿Sigue en su habitación?- dijo la peliazul.

- Si lleva más de una semana allí.- dijo angustiado.- Ya no se que más hacer, no quiere ver a nadie.

- Pobre Milk, ¿Por qué tuvo que pasar esto?- contestó Bulma muy dolida.


La luchadora si acerca al espejo de su habitación, en su reflejo ve como su mirada estaba destruida, Sus ojeras extensas y oscuras, sus ojos hinchados y de un intenso color carmín, sus labios resecos y lastimados, su figura delgada y débil cualquier contacto brusco podría quebrarla en dos. Ella pasa su mano por su vientre y no puede evitar llorar nuevamente cuando un recuerdo invade su mente.

Flash-Back

- ¿Es niña?¿Voy a tener una hermanita?- preguntó con entusiasmo Gohan.

- Así es tendré una bebita... No te lo dijimos antes, era una sorpresa, hace dos semanas que lo sabemos...- dijo muy alegre la madre mientras se acariciaba su vientre ya abultado.

- Que bueno ¿Y como se llamara?- preguntó curioso.

- Bueno no lo se, todavía no lo pensa...- la chica se detuvo cuando su vista comenzó a nublarse.

-¿Mama?- se asustó Gohan.

Lo ultimo que vio la mujer fue como su visión se puso totalmente blanca. Cuando recobró la conciencia, se sorprendió al ver que estaba en una camilla, de repente supo que se encontraba en un hospital. Y casi sufre un infarto cuando ve que su vientre estaba completamente plano.

- Milk, que bueno que despertaste.- habló Natsu con un aspecto bastante amargado pero feliz de verla despertar, estaba sucio, y parecía no haber dormido por largo tiempo.

-¿Qué hago aquí?¿Que te pasó?¿Porque estoy mas flaca?- Lanzó preguntas desesperada.

- Milk, Milk...- la detuvo.- Cálmate, no es fácil de decírtelo.

La chica se cayó y escuchó atentamente.

- Te descompusiste y perdiste el conocimiento, por eso estas aquí...-dijo Natsu, parecía que tenía un nudo en la garganta.- Y la bebé... Bueno...- Pasó sus manos por detrás de la nuca en muestra de cansancio, luego soltó un pesado suspiro.

-¿Qué le pasó?¿Donde está?- dijo alterada.

El hombre la miró a los ojos y ella pudo visualizar como aquellos ojos verdes se volvían cristalinos.- Ya no está... - concluyó Natsu perdiéndose con la mirada al piso mientras las lagrimas caían sin cesar.

Ella no contestó, entró en un estado de shock que parecía eterno, no lloraba, no hacía ningún tipo de mueca, pareciera que ni siquiera respiraba. Pasaron varios minutos y Natsu pudo sentir un susurro proveniente de la chica.

- Cómo paso...- dijo en voz baja mirando a ningún lado en especifico.

- te desmallaste y al caer te golpeaste muy fuerte la cabeza contra la mesa y quedaste inconsciente, entraste en un coma, estuviste 2 meses sin reacción alguna, creí que jamas despertarías... Pero no me atrevía a dejarte sola.- dijo Natsu.

- Pregunté ¿qué pasó con la bebe?- Interrumpió sin darle importancia a lo recientemente dicho por el hombre, aún con la mirada perdida.

- Bueno... Los médicos quisieron verificar si el embarazo estaba bien, pero descubrieron que el corazón de la bebe ya no latía... y no fue por lo que te pasó, la niña había muerto hacia días, no se sabe exactamente porque sucedió, se dice que la bebe pudo tener alguna malformación genética y murió, pero no había ninguna anomalía en tu útero y demás que hubieran provocado eso.- Dijo con la voz quebrada pasaron los segundos y ninguno decía nada.- Mi niña, mi pobre niña.- Natsu rompió el llanto, pero en silencio.

Milk cuando escuchó estas palabras, su corazón se partió en mil pedazos, ya no veía las lagrimas se lo impedían, éstas caían sin control dejando una extensa hilera húmeda en su rostro, ella no reacciono en limpiarlas, solo dejó que cayeran como una cascada.

- Milk, lo... lo siento.- dijo retornando su mirada a la morena, y al no recibir respuesta por parte de ella, comprendió que capas que necesitaba estar sola por un tiempo. Beso con cariño su frente y salió de la habitación.

Fin del flash-back.

Milk se acercó a la cuna que tenía preparada para su hija, tomó una pequeña muñeca que le pertenecía a ella cuando era niña.

- Me hubiese gustado que la tuvieras.- Miró por la ventana y cayó rendida en su cama rompiendo nuevamente el llanto.

- Milk...- habló una voz femenina por el otro lado de la puerta.

- Que quieres... Bulma...- respondió con pereza.

- Por favor, sal de ahí, tienes que comer algo.- dijo con calma.

- No quiero...- contestó simplemente.

- Vamos cariño ven, sabes que me duele verte así.- ésta vez fue Natsu quien habló.

- No quiero...- volvió a repetir.

Natsu cansado de siempre la misma respuesta, intento abrir la puerta y al ver que estaba cerrada, de un golpe la tiro abajo.

- ¡DÉJENME SOLA!- les gritó con la poca voz que tenia.

- No Milk, no voy a dejarte otro día aquí.- dijo seriamente.

- Él tiene razón, deberías hacerle caso.- habló Bulma.

- No quiero salir, ya no quiero hacer nada.- contestó la pelinegra.

- Por favor, no digas eso, ya no te sientas así.- dijo la chica.

- ¡Y COMO ME VOY A SENTIR, TU NO PASASTE POR ÉSTO ASÍ QUE NO TE METAS, NADIE ME ENTIENDE LO QUE ESTOY SUFRIENDO!- Gritó la desdichada mujer.

- ¡BASTA MILK! ¡YA ESTOY HARTO! ESTOY CANSADO DE QUE TE HAGAS LA ÚNICA VICTIMA, ¿CREES QUE YO NO ESTOY SUFRIENDO? ¡SABES QUE TAMBIÉN ERA MI HIJA! ¡NO TE ATREVAS A DECIR QUE NO TE ENTENDEMOS!- renegó Natsu a su esposa tomándola de los hombros con fuerza.

Milk solo le limito a caer lentamente en el suelo sobre sus rodillas, mojando el piso con sus lagrimas.

- ¿Quieres saber por qué no estoy como tu... con esa terrible depresión? Porque cada vez que quiero llorar , tirar todo, romper todo y maldecir todo y a todos...Cuando quiero hacerlo pienso en los niños...- dijo Natsu mirando a la mujer sentada en el suelo.- Milk se que perdimos a nuestra niña, pero todavía tienes a tus dos hijos, a ellos les falta su madre, Gohan necesita que vuelvas a sonreír cada mañana... Y Goten él te necesita mas que nadie, solo tiene 3 años y tu los dejas abandonados...- concluyó Natsu.

Estas palabras tocaron a Milk en lo mas profundo, estaba paralizada, él tenía razón había olvidado por completo a sus hijos. Ella se sintió tan culpable que que solo pudo lanzar un gemido de dolor, como si le hubieran clavado una estaca en el corazón. Bulma al presenciar su dolor se arrodilla junto a ella y la abraza.

- Lo...Lo siento.- dijo Milk.- Perdónenme, por favor.- concluyó llorando.

- No te preocupes Milk, ya pasó...- alentó la peliazul.

Milk se levantó despacio, no tenía muchas energías y caminó lentamente hacia la cocina, seguida de los dos presentes.

- Gohan, Goten...- les hablo cuando pudo verlos sentados en el sofá.

- ¡Mamá!- se entusiasmó Gohan al ver a su madre fuera de la habitación, tomó a su hermano y corrió hacia ella, el pequeño Goten llora de la felicidad, al verla después de tanto tiempo.

- Ohh mis hijos...- los abrazó con sus pocas fuerzas mientras largaba algunas lagrimas.- Perdónenme, estaba tan hundida en mi depresión que me olvidé de ustedes.- les habló a sus niños.- Espero que me entiendan, les prometo que no volverá a pasar.

- Está bien mamá, no te preocupes.- dijo Gohan. Natsu de acerca y los abraza uniendo mas la familia, Bulma conmovida por la escena supuso que Milk ahora si comería algo, y se puso a preparar la comida.

Después de cenar Bulma regresó a su casa y los niños descansaban tranquilos de ver a su madre devuelta con un poco de animo en sus actividades cotidianas. En la habitación matrimonial la pareja de esposos yacía en su cama. Natsu pudo notar que la chica a su lado lloraba en silencio.

- Milk...- hablo Natsu.

- ¿Mmm?- contestó Milk.

- No llores más preciosa.- rogó su compañero.

- Perdóname, no puedo evitarlo.- dijo mientras secaba sus lagrimas.- Es que...Ni siquiera pude tenerla en mis brazos.

- Yo tampoco Milk... Yo tampoco.- Contestó Natsu.- Pero al menos está en un lugar mejor.

- Si lo sé.- susurro.

- Podemos intentarlo de nuevo, si quieres.- Dijo Natsu con tal de animarla, pero no funcionó.

- No Natsu, no lo haré, nunca mas, desde ahora voy a cuidarme.- Dijo decidida pero muy dolida.- No pondré en riesgo otra pequeña vida, ademas, no podría soportarlo.

- Entiendo...- Contestó.- Como quieras princesa.- besó con ternura su frente.

- Soy muy feliz así, tengo dos hermosos hijos y un esposo que me ama, no puedo pedir nada más.- dijo aferrándose a su hombre.

- Yo también soy muy feliz, así los niños ya son como mis propios hijos... Los amo, y mucho...- Dijo Natsu.

- Ellos también te adoran, para Gohan nadie reemplazará a su padre, pero te puedo asegurar que te quiere mucho, y el pequeño Goten... Bueno él cree que eres su padre.- Se ríe.

- Si, ese niño tiene algo que me hace feliz...- dijo Natsu.

Milk se conmovió ante ese comentario.- Me alegra saber eso.- besa con mucho cariño a su pareja y juntos se acomodan para descansar. Natsu se durmió rápido Milk no podía conseguir el sueño.

A las 3 de la madrugada se levantó y se acercó silenciosamente a la cuna que aun estaba a la izquierda de su cama. La contempló por largo rato, tomó una pequeña manta rosada que había dentro y salió volando por la ventana sin rumbo fijo.

Luego de sobrevolar el terreno aterrizó en la playa donde Natsu le propuso matrimonio. Se sentó sobre una roca y miró el mar hasta que el sol comenzaba a asomarse mientras acariciaba con ternura la mantita que hubiese pertenecido a su hija.

En un momento Milk recordó una canción que su madre le cantaba cuando dormía:

"Vamos mi niña,

ya es hora de dormir,

deja que la nube

te arrulle a ti.

Vamos mi niña,

ya es hora de partir,

al reino de los sueños,

donde serás muy feliz."

Milk no podía dejar de llorar susurrando una y otra vez la canción de su madre.

- Mi pequeña niña, tal vez no estaré contigo pero tu abuela cuidará de ti, es hora de que te deje ir, aunque no te halla visto pude sentirte y quiero que sepas que siempre estarás en mi corazón.

Se paró de la roca, secó sus lagrimas y levantó la manta con su mano dejando así que la ráfaga de viento de la lleve lejos de ahí con rumbo al mar.- Te amo mi niña, descansa en paz.