Capitulo N° 20: "Mentira"

Por la mañana la mujer despertó y casi sufre un infarto al ver que se encontraba en su cama.-¿Pero como?¡Si yo estaba en el patio!- pensó.- A menos que...- cierta persona paso su mente. Olio detenidamente su ropa y pudo sentir un leve aroma, ese aroma que sintió muchos años junto a ella cada vez que dormía, si es que no era por su presencia o porque ella se dormía abrazando alguna prenda de aquel hombre que la trajo a su cama.

La chica miró a su alrededor y pudo ver que en su mesita de noche una foto estaba fuera de lugar, aquella foto que le sacaron cuando estaba embarazada de su bebita.-Goku le habrá llamado la atención, no me sorprendería que después me pregunte algo al respecto.- Pensó la pelinegra.

Se levantó tranquilamente, se vistió con su ropa de entrenamiento pensaba salir a entrenar, pero ésta vez estaría sola, porque Natsu regresaría en unos días, fue a la cocina y comenzó a preparar el desayuno.

-Buenos días.- le habló al oído.

- ¡AHH!- Grito dejando caer un plato.- ¡Goku casi me matas del susto no vuelvas a hacer eso...!- Regañó la pelinegra.- Mejor ni te me acerques.- agregó mientras se agachaba a juntar los restos de la vajilla rota.

Goku no respondió solo asintió y se sentó en la mesa. Milk le dio un poco de lastima, tal vez ella había exagerado. Después de todo él la cargó hasta su cama, sin hacer nada indebido, la chica había rogado por tanto tiempo que él regresara, y ahora que volvió le estaba regañando, tal vez ya no era su esposo pero no tenía por que tratarlo tan mal, se dio la vuelta y lo miró fijamente con la mirada neutral, él la observó esperando alguna palabra por parte de ella.

- Gracias...- dijo dándole la espalda de repente, la chica se había avergonzado de su reciente acción.- Por cargarme hasta mi cama anoche.- Aclaró. Goku se sorprendió por su agradecimiento, la verdad que no se lo esperaba, creyó por un instante que lo regañaría nuevamente.

- No hay de qué.- Por un rato largo ninguno habló, solo cruzaban miradas varias veces, Goku quiso cortan el silencio incomodo entre ellos.- Me alegro por ti.- se detuvo.- Te has vuelto muy fuerte.- habló despacio.

- Gracias...- contestó simplemente.- Tu también.- agregó, igual de despacio.

Goku no lo pensó dos veces, se levantó de la mesa y se dirigió hacia ella posicionándose a corta distancia. La morena de dio vuelta y se topó con esos ojos negros que la miraban con desesperación. El saiyajin tomo su mechón de cabello y lo puso detrás de la oreja, aprovechó que Milk se quedó paralizada para poder acariciar con ternura su rostro.- Estas igual de hermosa, que cuando nos casamos.- Habló acercándose a sus labios.

Milk no reaccionaba, sentir esa voz tan masculina hizo que se estremeciera, soltando un suspiro cuando sintió que el hombre pasó su mano acariciando su espalda, podía sentir su aliento tan cerca, sus corazones palpitaban con fuerza, ninguno de los dos pensaba, solo se dejaban llevar por sus impulsos.

*Ring-Ring*

Milk despertó del trance en el que estaba cuando escuchó el timbre del teléfono, apartó a Goku quien la tenia acorralada contra la mesada de la cocina, dejándolo con sus ganas de besarla, pero mas le molestó al saiyajin el saber quien fue el que lo interrumpió.

- ¿Hola?- habló la pelinegra

- Hola preciosa...- Se escuchó del otro lado de la linea telefónica.

- Natsu, amor ¿Como estas? te extraño mucho.- Preguntó feliz la pelinegra.

- Estoy bien, hermosa, yo también te extraño y en especial sentirte junto a mi en la cama.- Hablo Natsu haciendo que la chica largara una risita.

Goku escuchó perfectamente esas palabras gracias a su perfecta audición, frunció el ceño, pero no supo bien que fue lo que mas le molestó la llamada de ese tipejo o las simples palabras de Milk "Natsu, amor" y "Te extraño mucho", Enojado tuvo el impuso de tirar una bola de energía a la base del teléfono inalámbrico para terminar la conversación, pero antes de hacer su poder lo interrumpieron.

- Hola papá.- habló un niño que recién despertaba.

- Hola Goten.- contestó sin mucha emoción.

- Goten hijo, Natsu quiere hablarte...- dijo su madre dándole el teléfono.

- ¡Papá! ¿Como estás?- Habló el chico.

Mientras Goten conversaba con Natsu, la pelinegra no podía evitar sentirse rara, le costaba creer como Goten consideraba como "papá" a dos personas, al parecer al niño no le gustaba tener un favorito, Tal vez Goten quería a sus dos padres por igual. Milk miró a Goku que se encontraba en la mesa con la mirada seria, al instante la mira a ella, haciendo que ésta se pusiera nerviosa, se dio la vuelta y volvió a hacer el desayuno.

- Mamá ten el teléfono...- Se lo dio. Milk se lo puso entre su hombro y su brazo para poder usar las manos en la comida.

- Cariño, Por que está ese inútil ahí, puedo sentir su ki ¿No hizo nada que te molestara no es así? Porque si es así parto ahora mismo hacia allá para darle un paliza.- habló Natsu. Goku no pudo evitar reír por dentro al escuchar ese comentario.-¡JÁ! Como si pudieras vencerme.- pensó Goku.

- No amor, no hizo nada indebido, Se ha portado bien.- Habló Milk. Goku se sorprendió por lo que dijo su ex esposa, por un momento creyó que lo insultaría o algo por el estilo, pero no fue así.- Bueno, debo colgar estoy haciéndole el desayuno a Goten.- dijo la morena.

- Adiós preciosa, te llamaré luego.- Contestó.- Te amo.- agregó.

- Yo también te amo.- respondió la chica.- Adiós.- colgó.

Después del desayuno Goten y su padre estaban listos para irse a entrenar.

- Cuídate mucho Goten.- Dijo dándole un abrazo a su hijo.- Goku no quiero que seas brusco con él, ¿Entendido?- le advirtió al saiyajin sin mostrar enojo o mal humor.

- Si Milk.- le contestó con una sonrisa.

- Bueno si me necesitan estaré entrenando aquí...- dijo Milk.

- ¿Mamá porque no entrenas con nosotros?- Preguntó alegre el niño.

- No podría Goten, ustedes son mucho mas fuertes que yo, y no quiero estorbarlos.- Habló agachándose frente a su hijo.

- Vamos Milk... Nunca nos estorbarías.- habló Goku.- Hace mucho que no entrenamos juntos.- dijo con melancolía.

- No lo se...- dijo Milk indecisa. Goku conocía muy bien a su ex esposa, sabía perfectamente que la única manera de hacer que aceptara, era haciendo lo que mas sabia hacer "provocarla".

- Vamos Milk, ¿Acaso tienes miedo?- dijo el pelinegro convencido de que Milk reaccionaria de mal humor, para su suerte así fue.

- ¿ESO CREES? ¡PUES YA LO VEREMOS!- Gritó Milk furiosa poniéndose en posición de combate, la morena no esperó a que su contrincante hiciera lo mismo, ella atacó con furia y a una velocidad impresionante. Goku esquivaba los ataques sin dificultad aunque estaba sorprendido no se esperaba que Milk se hubiera puesto así de fuerte. Goten observaba asombrado nunca había visto a su madre utilizar toda su fuerza, se notaba que estaba enojada, pero ese enojo se fue desvaneciendo, la chica sentía adrenalina pura, Goku en algunas ocasiones dejaba que ella le golpeara para su diversión, y así funciono, poco a poco comenzaron a sentirse risas de diversión provenientes de Milk, comenzaba a pasarla muy bien peleando con su ex esposo, tenía que admitirlo, ese hombre sabía como hacerla reír.

- No peleas nada mal...- alagó el saiyajin.

- Aún así no podría vencerte...- contestó con la respiración agitada.

Después de algunas horas, Milk supo que ya había llegado a su limite, lo peor aún es que con la emoción de la pelea, no se dio cuenta que su pequeño hijo se había aburrido, distraída por la imagen de Goten dormido bajo un árbol fue golpeada por Goku, enviándola a unos cuantos metros hasta chocar con algunas rocas.

- ¡MILK!- Goku tuvo miedo de haber lastimado a su delicada ex esposa. Corrió hacia ella y la tomó en sus brazos.

- Ayyy...- se quejó despacio.- Mi cabeza...

- Lo... Lo siento Milk.- dijo con torpeza.

Un hilo de sangre comenzó a caer por la frente de Milk, Goku sintió pánico, como había sido capaz de lastimar a la mujer que tanto quería. Dejó al niño dormido debajo el árbol y corrió hacia la casa, llevó a la chica a su habitación y la colocó en su cama, corrió hacia el baño y mojó un paño con agua, agarró unas vendas y fue con la pelinegra que yacía en su cama con la cabeza lastimada.

Se acercó a ella y con delicadeza pasó el paño con agua limpiando los rastros de sangre, Milk se dejaba llevar por el contacto suave y cuidadoso, Goku pasaba su mano con delicadeza, como si estuviera limpiando un pedazo de cristal fino, con temor de romperlo. El saiyajin al terminar de limpiar vendó su cabeza lentamente, como si quisiera aprovechar cada segundo junto a la mujer pensando que sería la ultima vez que la tendría tan cerca como ahora estaba. La pelinegra lo observaba con la mirada fija en sus ojos, una vez que unieron sus miradas, nunca mas las pudieron separar.

- Perdóname por lo que te hice...- Dijo acariciando su rostro.

- No te preocupes...- contestó.- Recuerda que soy una mujer fuerte...- Dijo regalándole una sonrisa de confianza.

- Lo sé, nunca lo dudé...- habló.- Eres la mujer mas fuerte del mundo... Y la mas hermosa...- se detuvo.- Por eso te amo...- dijo acercándose nuevamente a sus labios. Milk por un momento entrecerró sus ojos para dejarse llevar por sus labios, pero antes de cerrarlos completamente pudo ver su mesita de noche llena de fotos con su esposo, SU VERDADERO esposo. Corrió a Goku de su lado negado con la cabeza.

- Mentira...- dijo con voz quebrada...- Tu nunca me amaste...- La chica aprovechó que la ventana de la habitación estaba abierta y salio volando a toda velocidad dejando aun desconcertado saiyajin en la orilla de la cama con sus manos temblorosas, después de unos minutos reaccionó en seguir a su amada. Cuando partió en su búsqueda, lo detuvieron.

- ¡Papá!¿Donde estaban? Desperté y no encontré a nadie.- se acercó su hijo deteniendo su paso.- ¡Que suerte que te encuentro!¡Vamos a pelear, estoy muy aburrido!- Habló el niño poniéndose en posición de combate.

Goku se quedó observando en dirección a donde Milk huyó sintió su ki y supo que se había detenido no muy lejos de ahí, pero no podría ir por ella, no quería dejar a su hijo solo, a demás tal vez Milk quería estar algún tiempo sola.

Después de unas horas de entrenar con su hijo decidió localizar el ki de Milk, la pelinegra se encontraba en su hogar. Goku y Goten se dirigieron a la casa y al entrar se encontraron con la comida preparada, el apetito del saiyajin mayor no era como el de siempre, tenía algo en la boca del estomago que le quitaba el hambre, tal vez las simples palabras de Milk "mentira, tu nunca me amaste" le habían dejado sin habla, solo una pregunta rondaba por su mente "¿Por qué cree que es mentira?" El niño comenzó a devorar la comida pero Goku no.

- Me iré a la ducha...- habló, y sin esperar respuesta de su hijo se marchó.

Goku lentamente caminó hacia la habitación de Milk que ahora compartía con su nuevo esposo, pensar en ese insecto compartiendo la cama con su ex esposa le revolvía el estomago. Al atravesar el pasillo pudo visualizar que la puerta de la habitación estaba entre abierta. Posicionó un ojo entre la abertura y pudo distinguir la figura de una mujer recostada en la cama y con su especial audición escuchaba perfectamente que la chica estaba llorando.

- Natsu... vuelve pronto...- solloza.- No me abandones ahora que él regreso...- las lagrimas mojaron por completo la almohada.- Viene con sus mentiras y intenta engañarme... él nunca me amó... nunca...- susurró estas palabras sin dejar de llorar.

El saiyajin pudo oírla, y su corazón se partió en dos, siempre veía a su mujer llorar sin importarle nada, pero ésta vez si le dolió. Tal vez por ver como pedía que su esposo regresara, Goku pudo darse cuenta que su presencia no era muy apreciada por Milk, le molestaba, le lastimaba. Con esa imagen de la chica deplorando decidió salir de la casa y alejarse. No quería dormir en ese lugar, no quería desvelarse sintiendo a la pelinegra llorar hasta quedarse dormida.