Capitulo N° 24 : "No digas más"

Al ultimo piso del edificio, en un lujoso departamento de la ciudad de Nueva York la pelinegra lentamente abría los ojos, un nuevo día comenzaba, Ya pasó 1 año desde que se despidió de aquella casita entre las montañas, y de aquel amor, que cada día recordaba con mas intensidad, sus ojos se cristalizaban al recordar aquel día de partida.

Flash-Back

Las 10 a.m en la pequeña casa, La morena dejaba sus maletas preparadas sobre su cama, al instante sintió que tocaban la puerta, al abrir la puerta se encontró con todos sus amigos en el patio de la casa, cada uno de ellos fue con la intención de despedirse, después de saludar personalmente a cada uno miró hacia a sus alrededores esperando encontrarse con una mirada en particular, pero no, él no estaba allí, no vino a despedirse, tal vez fue por su culpa, quizás no quiso presentarse por miedo a su reacción, después de la pelea de la noche de bodas de Gohan, cualquiera se imaginaría la reacción de la mujer frente al saiyajin.- Bueno, capas que ya no le interesa...- Pensó Milk con tristeza.

La chica entró a su casa para ir a buscar sus maletas y ponerlas en capsulas, pero cuando entró a su habitación, se paralizó. Sobre sus equipaje había un hermoso ramo de flores silvestres, se acerco lentamente, observándolas y sobre ellas, había un pequeño papel escrito con muy mala caligrafía, pero podía entenderse a la perfección.

"Tal vez me olvides, pero yo nunca lo haré.

Si decides volver, aquí estaré para ti.

Puede no creas estas palabras, pero te soy sincero,

Te amo."

Milk quedó perpleja, ¿Acaso Goku fue el responsable de esas palabras? ¿Como podía ser posible, nunca utilizó ese tipo de vocabulario? parecía poesía, El saiyajin nunca fue bueno con sus sentimientos.- De seguro le pidió ayuda a alguien con este mensaje.- Pensó Milk.- ¿Y por qué no vino a despedirse?- Ella se acercó a la ventana y miró hacia el horizonte, apreció por ultima vez aquel paisaje entre las montañas.

Fin del Flash-Back

La ex esposa del saiyajin sacó una pequeña cajita escondida debajo de una madera suelta del piso, la abrió, para poder ver la carta de aquel día junto una flor seca que pertenecía al ramo de flores, y en lo fondo la foto de bodas con el saiyajin, nuevamente sus ojos se llenaron de lagrimas. La ingenua mujer creyó que alejándose de él podría olvidarlo, pero no, pensó que podría hacerlo una vez mas, pero el solo hecho se saber que Goku era ahora quien esperaba su regreso, le rompía el corazón. Pero lo que mas le dolía era saber que sufría por un hombre que no la valoró cuando estuvo para él, teniendo actualmente al marido de sus sueños.

Milk, con pesadez se diríje a la cocina, tenía deseos de cocinar para distraerse, pero Natsu contrató una cocinera, para que lo hiciera por ella, y así podría disfrutar tiempo libre, ¿Tiempo libre?¡Si no tengo nada mas que hacer en esta casa!- Pensó Milk. Mirar televisión no era de su mayores actividades, estaba encerrada en ese lugar. Se acercó a la ventana, con la necesidad de ver aquel paisaje que veía cada mañana cuando vivía entre las montañas, pero solo se encontró con la vista al edificio de enfrente, éste no permitían que los rayos del sol entraran a su casa, tenía el anhelo de sentir el canto de los pájaros, pero solo podía escuchar la sirena incesante de las patrullas policiales, seguido de los bomberos. Frustrada cerró la ventana con fuerza.

- Buenos días señora ¿Le preparo algo?- Habló la cocinera.

- No gracias, lo haré yo misma.- contestó Milk. La morena había dominado con facilidad el ingles, Goten igual, gracias a unos aparatos de aprendizaje rápido que les regaló Bulma.

- No déjeme por favor, insisto, para eso estoy aquí.- Intervino la mujer.

- Esta bien... Hazme un té... El de siempre...- Agregó la morena.

- Si señora.- La chica comenzó a hacer lo suyo.

- ¿A que hora se fueron mi esposo y mi hijo?- Preguntó Milk.

- Bueno, su esposo se fue muy temprano, y su hijo hace poco, no tenía muchos ánimos de ir a la escuela.- Habló la empleada. El pequeño saiyajin se había tomado los últimos meses para aprender correctamente el idioma antes de comenzar las clases, hacia algunas semanas de que comenzó a ir al colegio.

-Ya veo...-dijo Milk.- Si, Goten aún no se adapta a su nueva vida como niño normal.- pensó la pelinegra un poco frustrada.

Después de su desayuno, aburrida de estar en un mismo lugar, Milk aprovechó el calorcito del día y se puso un hermoso vestido floreado, con un sombrero y unos lindos zapatos, salió a caminar por la ciudad, vivía a unas cuantas cuadras del Central Park, aquel lugar era el único mas cercano que había con muchos arboles y aire fresco para caminar, la ciudad era demasiado grande para su gusto y bastante sofocante.

Tenía que caminar varias cuadras, repletas de gente metida en sus asuntos, caminaban sin importarles nada mas que su propia vida, Milk era atropellada bruscamente por cada persona sin que se dieran vuelta para ver como estaba, los embotellamiento de autos que que no paraban de sonar sus bocinas la aturdían mucho, no era capas ni de escuchar sus propios pensamientos, era un infierno, como extrañaba tanto su antiguo hogar.

Después de atravesar el laberinto de personas, Milk se sentó en una banca del parque para poder respirar mejor, le dolían los pies después de recibir tantos pisotones de la gente indiferente. Al instante recibe una llamada telefónica en su celular nuevo.

- ¿Hola?- Preguntó la chica.

- Buenas tardes, ¿Señora Kymura?- Milk ya se había acostumbrado a que la llamen por el apellido de su esposo.

- Si... ¿Quien habla?- preguntó.

- Habla el director de la escuela de su hijo Goten...- Habló seriamente.

-Si señor, ¿Que ha pasado?- volvió a cuestionara Milk.

- Encontramos a su hijo armando pleito con otro alumno.- dijo el hombre.- Necesito su presencia aquí, si es posible.- agregó.

- Si, por supuesto, en unos cuantos minutos estaré allí.- Dijo la chica.

Después de colgar Milk, volvió a su casa lo mas rápido que pudo, y agarró el auto de su esposo, para dirigirse a su destino, a unas cuantas cuadras, de la escuela se encontró con un embotellamiento, aprovechó la oportunidad de estacionarse y comenzó a caminar hacia la escuela lo mas rápido que pudo.

Al llegar entró a la sala del director donde vio a su hijo con la mirada gacha y el director con aspecto serio, después de hablar sobre el asunto con el hombre, la madre se llevó a su hijo. necesitaba hablar con él, así que condujo de vuelta al central park, al llegar comenzaron a caminar por el gran parque.

- Goten, que pasó esta vez...- Habló tranquilamente la madre.

- Lo siento mamá, pero tuve que defenderlo...- Dijo preocupado.

- ¿Defenderlo?- Preguntó.

- Si, a un niño mucho mas chico que yo, unos bravucones querían quitarle su dinero...

- Pero dejaste inconsciente al chico que golpeaste.- contestó la madre.- ésta vez fuiste muy agresivo, nunca lo habías hecho...

-Lo se, Lo se... perdóname... pero, tenía que ayudarlo...- Apretó sus puños y agachó la cabeza.

- Ohh Goten, hijo mio, te entiendo, pero ésta es la cuarta vez que me llama el director, y tu escuchaste lo que dijo hace unos momentos, si te peleas una vez mas te expulsarán...

-Lo se...- Se limitó a contestar.

Milk suspiró resignada a decir verdad que quería seguir hablando de eso, pero le preocupaba que su hijo nunca encaje en el ámbito escolar.

- No vuelva a golpear a nadie Goten, por favor...Cambiando de tema... ¿Tienes algún amiguito con quien puedas jugar?- Preguntó ella.

- No... No después de la clase de gimnasia, la pelota se quedó enganchada en un árbol y yo volé hasta ella para poder agarrarla, pero cuando baje nadie se me acercó, algunos salieron corriendo asustados...- tragó saliva.- Piensan que soy monstruo de otro planeta...- Dijo ofendido.

- ¿Volaste en la escuela? Goten te dije un millon de veces que no hicieras eso...- dijo Milk con la manos en la cintura como jarra.

- Perdóname mamá, lo olvidé.- Goten miró a su madre con un puchero en la cara.

Milk suspiró.- Ya verás Goten, todo va a mejorar.- dijo alentando al pequeño.- Olvidemos esto, ¿Tienes ganas de hacer algo?- Cuestionó.

- Si, entrenar.- Dijo el chico poniéndose en posición de combate con una sonrisa de oreja a oreja.

- Ohh Goten, perdóname pero sabes que no podemos hacerlo aquí...- Dijo Milk mirando a su alderredor repleto de gente.

Goten se desanimo.- Extraño entrenar con mi papá Goku en las montañas.- Dijo agachando la cabeza.

Milk sintió en su pecho un enorme dolor, de ver como su hijo no era feliz en su nueva vida. Se arrodilló para poder estar a su altura.

- Goten... Necesito que seas sincero conmigo... ¿Eres feliz aquí?- preguntó tranquilamente.

El niño miró a su madre con un nudo en la garganta, no sabia como contestarle, en respuesta solo balbuceó. La madre le regaló una sonrisa dolida, y con ternura acarició el rostro de su pequeño saiyajin.

- Shhh te comprendo, no es necesario que lo digas.- Dijo su madre mientras ponía un dedo en los labios de Goten en señal de silencio.-... No debí alejarte del mundo al que verdad pertenecías...- Tragó saliva.- Y creo que deberías volver.- Goten la miró confundido.

- Mamá... Tu quieres que...- Milk lo interrumpió.

- No digas nada, será mejor que vallas ahora, Goku y Gohan deben extrañarte mucho.- Dijo la morena intentando no llorar, abrazó con fuerza a su hijo quien aún no podía comprender.- vete ahora, a Trunks le dará mucho gusto jugar contigo... No esperes mas.

- Pero, pero.. Mamá.

- No digas más, y no te preocupes por lo que dice la gente, vete volando, pero primero debes despedirte de Natsu, vuela hasta su trabajo, no le expliques nada solo dile adiós, yo le hablaré cuando regrese a la casa.

-Mamá...- Goten sollozó, la abrazó con fuerza.- Vendré a verte cuando pueda.- Milk correspondió al abrazo con mucha ternura, derramando algunas lagrimas. Después de un largo rato de permanecer abrazados el niño corrió hacia el lado opuesto de su madre y emprendió vuelo gritando a lo lejos.- ¡Te amo mamá!

- ¡Adiós Goten, Cuídate mucho!- Milk esbozaba una gran sonrisa agitando su brazo en despedida. Cuando ya no pudo visualizarlo se dio cuenta que era el centro de atención de las personas aterradas a su al rededor, molesta ella pronunció.- ¿Que tanto están viendo? si nunca vieron a un niño volar entonces no vivieron nada... ¿Y saben que? Yo también puedo hacerlo...- Con un sonrisa orgullosa tomó un veloz vuelo con dirección a su departamento dejando a casi media ciudad atónita por lo sucedido.

- Ahhh que bien se siente la brisa cuando vuelas...- dijo feliz.


Al atardecer en la terraza del departamento, Milk observaba como el sol se escondía tras los edificios altos, Sus ojos estaban rojos de tanto llorar, pero una sonrisa se mostraba en su rostro. Pasó todo el día en la terraza aumentando su deseo de haber imitado a su hijo y de haber partido para la pequeña casa entre las montañas, imaginándose como sería su reencuentro con Goku, que pasaría si la viera, después de tanto tiempo, en algunos momentos lloraba al imaginarse volver solo para encontrase con Goku de la mano con alguna mujer como la pelirroja de aquella noche. Como también lloraba al imaginarse a su actual esposo destrozado por haberlo abandonado, esos pensamientos la retractaban indicándole que era lo correcto y lo que era mejor. Pero luego se imaginaba a Goku corriendo a abrazarla, o caminar todos los días por el bosque como aquella vez que salieron a juntar algunas manzanas, una sonrisa se formaba en su rostro. ¿Pero qué sería lo mejor?

- ¿Qué debo hacer?- Milk se repetía esa pregunta cada 5 minutos.

- ¡MILK! ¡MILK! ¿DONDE ESTAS?- Natsu subió las escaleras desesperado, allí encontró a la pelinegra mirando el atardecer sin darle importancia al su llegada.- Milk ¿Que haces aquí? Vine lo mas rápido que pude, hoy en mi oficina Goten apareció muy exaltado, no me dio tiempo a saludarlo que me abrazó con fuerza y me dijo "Adiós" ¿A que se refería?, me dijo que no me preocupara pero no entiendo, no quise seguirlo porque no parecía que algo andaba mal, estaba muy feliz...- Natsu se detuvo.- ¿Milk estás llorando?

Ella no contestó.

- ¿Milk que sucede?¿Donde está Goten?- volvió a cuestionar.

- Se fue... Se fue a su hogar.- Habló sin mirarlo.

- ¿Como?- Natsu cada vez estaba más confundido.

- Así es... Se fue a su verdadero hogar, a aquella casa entre las montañas.- dijo con apatía.

-¿Que?¿A la montaña paoz? ¿Por qué?

- ¡Porque no era feliz aquí!- contestó subiendo el tono de voz.

Natsu quedó paralizado.

- Extraña a sus amigos, a su hermano...- hizo una pausa.- Y a su padre Goku...Mucho más a él...- Una lagrima se escapo de sus ojos al pronunciar aquel nombre.

En el rostro de Natsu una cara de tristeza se formó, sus ojos se humedecieron, sabía lo que le pasaba a su mujer, pero no podía pronunciar las palabras.

- Tu... Tu también lo extrañas... ¿Verdad?- Natsu soltó de una vez aquello que le dolía.

Milk dio media vuelta muy sorprendida, le extrañaba esas palabras de parte de él, pero no le mentiría ésta vez, hacía ya tiempo que venía mintiéndole con decirle "Eres el único en mi vida". La morena sabía perfectamente que dejó de ser así en aquel momento cuando Goku apareció en el torneo y la miró a los ojos, desde entonces ya nada fue igual. ¿Pero como contestaría esa pregunta? No lo haría, solo se quedaría en silencio, y con eso lo confirmaría. Y así fue ella solo lo miró con tristeza, pero quitó la mirada cuando pudo ver aquellos ojos color esmeralda totalmente desgarradores.

Natsu afligido esbozó una sonrisa lastimosa, lentamente camina hacia ella mientras que peina su cabello dorado con su mano en señal de cansancio y derrota, Milk solo se quedó en su lugar mirando hacia el suelo, no tenía el valor de verlo a los ojos.

- ¿Sabes preciosa?...- Hizo una pausa.- No me sorprende...- Milk no entendía lo que acababa de decirle.

-¿Eh?- Fue lo único que pudo contestar.

- Desde el día que llegamos, algo cambió en ti, pude darme cuenta que no eras feliz aquí... conmigo...- Habló el hombre con la voz quebrada.

- ¿Como es que...?- La morena intentó continuar pero la interrumpió.

-¿Como es que lo sé? Bueno pude darme cuenta después de ver como llorabas en silencio por las noches, No entendía porqué lo hacías, creí que era porque extrañabas a Gohan, pero lo supe cuando encontré "tu cajita" oculta en el piso...- Milk sintió que el alma abandonaba su cuerpo.- Nunca quise preguntarte por ella, sabía que si lo hacía no terminaríamos bien, así que decidí ignorarlo, esperando, que algún día me dijeras por ti misma que... Que aún lo amas.- habló con un hilo de voz.

- Natsu, yo...- Milk quería consolarlo, pero no sabía cómo.

- No digas nada, lo que digas no podrá calmar mi dolor, ni con decirme lo mucho que me amas o cosas como esas... Porque sabría que no es verdad...- Natsu rompió en un llanto silencioso.

la pelinegra abrazó a su esposo y lloró junto a él, sentía agonía en su corazón, la persona que cuidó de ella por casi 8 años, aquel que le entregó todo lo que ella deseó, ahora estaba sufriendo por su amor, sabiendo que por mas que lo intentara jamas podría quererlo como quiso al saiyajin de cabellos como palmera. No, Goku fue quien ocupó su corazón casi toda su vida, y hasta ahora lo sigue haciendo.

- Milk yo te amo, y lo sabes mas que nadie, eres la mujer de mi sueños, todavía no puedo olvidar la primera vez que toqué tu mano, estabas tirada en el suelo de aquel supermercado...- Milk le regala una sonrisa al recordar aquel momento.- Recuerdo que cada día que te veía en ese lugar te observaba de lejos soñando con el día en que me besaras... y así fue, el beso de mi vida, el mas delicioso que probé jamas, desde esa vez supe que nunca te dejaría ir...- Natsu la miró a los ojos y la besó dulcemente, Milk correspondió sin dudarlo, al separarse quedaron mirándose fijamente.- Yo todavía siento ese flechazo de amor que sentí la primera vez que vi tus hermosos ojos... Estos bellos ojos que nunca me vieron a mi, como siempre viste a Goku.

La ex esposa del saiyajin no sabía que hacer, lo que estuvo evitando durante tanto tiempo al fin estaba pasando, no se podía describir como se sentía la mujer al ver al verlo tan destrozado.

- Preciosa, solo quiero que sepas, que me importa mucho tu felicidad.. aunque no sea conmigo... No voy a atarte a una relación si no me amas, solo quiero que me digas que elijes, y sin importar lo que decidas, debes saber que siempre estaré para ti... Y por favor, no quiero que te quedes conmigo por lastima, no pienses en lo que yo quiero o lo que es correcto, piensa en ti...

Milk con una cascada de lagrimas cayendo sobre sus mejillas, decide mirar hacia el sol que ya estaba oculto casi por completo, después de perderlo de vista, retorna hacia su esposo que espera su respuesta, ella solo atina en besar sus labios y entre sus manos le entrega un objeto, Natsu no tuvo la necesidad de mirarlo sabía perfectamente de que se trataba, las lagrimas brotaron con intensidad y hizo mas intenso aquel beso. Al terminarlo permanecieron un rato abrazados.

- Natsu, quiero que sepas que cuando nos casamos, yo acepté de corazón, Nunca dudes de lo que sentí yo por ti, porque fue real...- Milk acarició su rostro con ternura.

- Lo sé princesa... -Contestó, brindándole un abrazo que duró por mucho tiempo.- Te amo Milk...

- Yo también te amo Natsu... Pero Goku...- El hombre colocó uno de sus dedos sobre sus labios para callarla.

- Shh... Te entiendo, no digas más... No tienes porque hacerlo...- Milk le sonrió con lastima y besó sus labios. Después de todo, ella nunca se equivocó Natsu era el hombre perfecto para ella, pero su corazón le pertenecía al hombre de cabellos oscuros, que lo amaba con todas sus imperfecciones.