Capitulo N° 26: "Yo siempre te amaré "
- ¿A donde vas pequeña traviesa?... La pelea no ha terminado.- Habló con vos confiada, la mujer de cabellos negros, ella se encontraba corriendo por el bosque con mucha rapidez buscado a su contrincante, cuando se detiene y mira a sus alrededores, esbozando una sonrisa maliciosa.- ¡Te encontré!- saltó hacia el otro lado del arbusto.
- ¡Ay abuelita!¡¿Como me encontraste?!- dijo una niña de alrededor de 11 años, poniéndose rápidamente en posición de combate.
- Vamos Pan tal vez ya sea muy mayor, ¡Pero sigo teniendo la misma fuerza que cuando era joven!- con mucha agilidad y una sonrisa en su rostro retornaron la pelea entre abuela y nieta.
Milk tal vez no pudo compartir momentos así con su bebe fallecida, pero pudo hallar el cariño y amor de una hija en su pequeña nieta Pan, juntas compartieron muchos momentos especiales, pasaban mucho tiempo juntas, entrenando, jugando y hasta cocinando.
- ¡ABUELITO! - Gritó la niña, que interrumpió la pelea para recibir a su abuelo.
- ¡Hola pequeña Pan! desperté ésta mañana y no encontré a Milk, supuse que saldrían a entrenar temprano... Ubb aun no despierta, ésta exhausto por el entrenamiento que ayer tuvimos...- Dijo el hombre de cabellos alborotados mientras alzaba en sus brazos a la niña y se acercaba a su esposa para darle un beso.
Goku cumplió la promesa de no separarse de su mujer, por lo tanto el dia del torneo donde conoció a Ubb lo convenció a él y a Milk de que viviera con ellos en la montaña Paoz y así entrenar y convivir con su esposa cada día y nunca abandonarla, la pareja aceptó al niño de piel morena y lo cuidaron como a un hijo más.
- Buenos días cariño.- dijo ella dulcemente.
Él contestó con una sonrisa.
- Oye Pan, tu papa me dijo ayer, que almorzaríamos juntos en familia hoy... ¿Por qué no vas a preguntarle si no necesita que pesquemos algo?- Dijo con su sonrisa característica.
- Claro que si abuelito ¡Enseguida regreso!- gritó la jovencita, mientras emprendía vuelo hacia su casa.
- Ésa niña, si que crece rápido... ¿No crees, Goku?- Preguntó Milk.
- Si... Y me alegra de ésta vez poder estar aquí para apreciarlo.- Dijo tomando de la cintura a su mujer.- Aunque nunca me perdonaré no haber estado en la infancia de mis hijos... Y tu tampoco me perdonarás.- Dijo mirando a los ojos de su amada.
- Goku... Yo, ya te perdoné...- habló ella acercándose a los labios del hombre para darle un tierno beso, luego observó el hermoso día que estaban presenciando, sonrió y habló.- Oye Goku ¿Que te parece si damos un paseo antes de que Pan regrese?- indicó un camino que conducía al bosque.
- Claro que si Milk...- Tomados de la mano caminaron despacio sin separar la vista del otro. Se sentaron junto al lago a comer unas manzanas, aquel lugar donde tuvieron su primer reencuentro amoroso después de su regreso a la vida, Pan regresó con ellos y pescaron juntos, un par de peces enormes. Luego retornaron camino a casa.
- ¡Miren los peces que obtuvimos con el abuelo y la abuela!- Gritó la niña corriendo hacia la puerta de su casa donde su padre su madre y Goten los esperaban, también el joven Ubb que fue invitado.
Goku, se quedó junto a su esposa admirando esa hermosa escena, giró la vista hacia donde estaba ella y le dijo suavemente.- Gracias por darme ésta hermosa familia...-
Ella lo miro con ternura.- Gracias a ti...
- Te amo...- Besó a Milk con mucho amor, y se reunieron con los demás.
Tiempo después vinieron los días oscuros, donde el mal amenazó al planeta tierra y una vez más los guerreros Z se reunieron para luchar, y cuando todo termino Goku en su cuerpo de niño se fue junto a ShenLong y las esferas del dragón sin decirle a nadie donde iría, solo Vegeta supo con certeza que jamas volvería. Esa Misma noche Milk se encontraba caminando por el bosque, tenía muchas preguntas de donde estaba su amado. No dijo a donde iría y si volvería, otra vez el dolor y la incertidumbre la atemorizaban, tenía miedo de que la halla abandonado de nuevo y sin despedirse, iluminada por la luz de la luna caminó por un sendero hasta llegar a su querido lago, y allí se sentó.
Miro a los cielos y susurró.- Goku...-
-Milk...- La morena escuchó una voz muy conocida pronunciando su nombre casi susurrando y se levanto rápido, miró a todos lados pero no vio a nadie. - Milk...- Volvió a escuchar.
- ¿Goku? ¿Dónde estás?- Ya se estaba preocupando, ¿Por qué no podía ver a su esposo?
- Estoy aquí... - habló. La morena se dio vuelta y se encontró con una especie de luz, que poco a poco tomó forma de hombre, allí estaba su esposo, que había tomado la forma de su cuerpo original, un hombre alto de cabellos color negro alborotados, pero lo rodeaba un aura brillante.
- Goku... ¿Que te pasó? Estaba muy preocupada por ti...- La mujer se acercó y intento abrazarlo, pero solo lo atravesó, sintiendo un fuerte escalofrió, asustada volvió a mirarlo.- ¿Goku? ¿Que está pasando?- mencionó con vos temblorosa y quebrada.
- Milk... Cómo lo siento...- Habló con mucho dolor, Éste se acercó muy despacio a la mujer.- Debo irme...- siguió.- Ya no pertenezco a este mundo.
-¿Q-Que?- comenzó a temblar.- ¿Acaso estás muerto?- cuestionó con un nudo en la garganta.
- No, me he convertido en un guardián... El guardián de las esferas del dragón y no puedo quedarme aquí, no estoy vivo y tampoco muerto, y ahora debo marcharme.- Dijo mirando con tristeza a su amada que estaba a punto de romper llanto.
- ¡No!... ¡No!... ¡No puedes hacerme ésto de nuevo Goku!- Estaba mas que claro, su corazón estaba siendo apuñalado por el hombre que amo toda su vida, otra vez estaba siendo abandonada. Milk cayó al suelo sobre sus rodillas tapando su rostro con sus manos.- Por favor Goku, No me hagas ésto... No me abandones otra vez, mi corazón no lo soportará nuevamente...- sus ojos ya no veían, las lagrimas obstruían su visión, su respiración se agitó, sentía como su pecho dolía fuertemente, y su voz ya no era la misma, era una totalmente distinta, desgarrada y muy apenada.
- Milk...- El saiyajin no podía soportar ver la imagen de su mujer sufriendo, él tampoco estaba a gusto con lo que estaba comunicando, le dolía saber que después de todo lo que tuvo que pasar para poder recuperar a su mujer tenga que dejarla nuevamente, sabiendo que jamas podrá tenerla en sus brazos, porque ya no pertenecía al mundo de los vivos ni tampoco el de los muertos, nunca mas podría sentir su suave piel, ni comer su comida, ni besar sus dulces labios.- Ésto no es algo que yo quería, pero es lo único que pude hacer para que pudieras vivir, tu y todos en la tierra.- Quería llorar, romper el llanto junto a ella, quería abrazarla sabiendo que seria inútil.
- ¿Y ahora que sera de mi Goku?¿Viviré sola el resto de mi vida?- Preguntó angustiada, la soledad le aterraba.
- No, Milk no te dejaré sola, aunque no puedas verme yo siempre cuidare de ti...- Habló con tranquilidad.- Milk no te ataré a que vivas pensando en mi, tienes el derecho de juntarte con alguien que pueda darte todo lo que a mi me faltó entregarte.- habló con un nudo en la garganta, dolía tener que decirle ésto, pero él ya no podía estar a su lado, y no quería que la mujer volviera a esa soledad que tanto le lastimaba.- Si algún día vuelves a encontrar el amor en otro hombre, estaré muy feliz por ti.
La mujer ya resignada de que ésto sería el adiós definitivo, miró a su amado aún con lagrimas mojando su rostro.- ¿Te volveré a ver otra vez?.- Preguntó con mucho miedo.
- No, no lo creo Milk.- dijo con disgusto. Milk volvió a romper el llanto fuertemente tapando su rostro con sus manos.- Pero quiero que nunca olvides ésto Milk.- Él esperó a que la mujer lo mire.- Yo siempre te amaré.- Goku con lagrimas en los ojos, habló con pura sinceridad, intentó acercarse a los labios de su esposa, pero lo único que ambos sintieron fue un calor muy tenue en sus bocas.
- Mi corazón siempre será tuyo Goku... Nadie podrá tomar tu lugar en él...- habló muy despacio llorando,la mujer sin saber porque comenzó a tener un efecto somnífero, donde lentamente sus ojos comenzaron a cerrarse, muy despacio, su cuerpo fue dejándose caer sobre el pasto, y sintió como caía en el sueño profundo, lo único que pudo escuchar fue "Adiós Milk... te amo...", y allí quedó.
El saiyajin se puso de pie lentamente, y solo se quedó observando como su esposa yacía sobre el césped, junto el lago que ellos adoraban estar juntos.
- ¿Y ahora qué?-preguntó casi como un susurro, el saiyajin estaba muy dolido por tener que despedirse de ella, aunque él la pueda ver, Milk jamas se daría cuenta de que estaría a su lado.
Estas dos almas... Jamas volverían a estar juntos... Y ninguno de los dos, jamas volvería a amar a otra persona como se amaron mutuamente. Sus corazones se pertenecerán uno al otro, aunque sus cuerpos, no volverían a sentirse nunca mas...
