Capitulo III
Klara no regresó a la prisión durante toda una semana. Tenia excusas: sus deberes eran muy importantes para ser abandonados, Andvari tenia doble turno como guardia. Pero era en realidad la expresión sin vida de Loki lo que la atormentaba, no tenia deseos de regresar de a ese sombrío lugar vacío. Aun así regresó por la tarde un día antes de presentar su reporte a la reina.
Klara caminó lentamente por el palacio, sus ojos fijos en las estrellas mas allá de las ventanas, estrellas que dejaban pinceladas de polvo de diamante a través del profundo cielo violeta, tan hermoso y a la vez tan distante. Al borde del horizonte podían ver los restos del puente que había sido destruido hace mas de un año. Las reparaciones estaban en proceso, utilizando una fuente de poder que el Señor Thor había traído desde Midgard, y el brillo de ese poder pulsaba a través del puente, conectando a Asgard con el observatorio y al observatorio con el resto de los reinos, todos estaban conectados… cada quien tenia su lugar…
No sabia ella donde estaba su hogar…
Klara se dio la vuelta, ignorando la punzada de decepción en su pecho, siguiendo el ya familiar camino hacia la puerta de la prisión, el palacio estaba en callado a esa hora, quieto y tranquilo, incluso el susurro de su calzado resonaba en el silencio. Si esta fuera una caminata normal, Klara habría encontrado tanta tranquilidad reconfortante, pero el temor del inevitable encuentro hacia que el ambiente se sintiera como algo muerto, vació, y ella se refugió en las sombras como alguien que tenia algo que ocultar.
"Buenas tardes, Daven," dijo educadamente.
Él le sonrió, sus dientes blancos brillaban bajo la luz de la luna, y Klara trató de no verlo como un gesto amenazante, imaginando colmillos donde no los había.
"Buenas tardes, Klara," él respondió, inclinando su cabeza, "Es tarde para estar afuera."
"Asuntos de la reina," Klara dijo, "Quiere que le reporte el estado del prisionero real."
Las cejas de Daven se juntaron, ladeando su cabeza con una expresión de curiosidad.
"¿Creí que tu participación en ese asunto había terminado?"
Klara resistió la necesidad de morder su labio, eligiendo sus palabras con cautela.
"Es algo menor, y no había nadie mas para cumplir con esta tarea," le respondió, tratando de pronunciar sus palabras de manera despreocupada, "cumplo con las ordenes de Lady Frigga."
Daven consideró esto solo por un momento, y después se encogió de hombros.
"Todos lo hacemos," respondió él, pasando su mano frente al panel de control, "Procede."
La puerta se abrió y Klara casi le agradece a Daven, pero él ya tenia sus ojos en el pergamino en su mano y ella no quería atraer mas atención. Pasó a un costado del guardia adentrándose en la obscuridad de las escaleras y la puerta se cerró tras ella.
Las luces en las celdas eran tenues, pero no habían sido apagadas. La mayoría de los prisioneros estaban durmiendo, aunque algunos seguían despiertos dentro de sus celdas, tomándose solo un momento para mirarla maliciosamente, o hacer comentarios en una lengua que ella no entendía, como siempre, Klara los ignoró, caminando con su cabeza en alto hacia su objetivo.
Loki no estaba en su diván. En lugar de eso estaba sentado en el suelo, su espalda contra la pared y sus piernas cruzadas frente a él, hojeando el libro negro que le había llevado la vez anterior, sus ojos recorriendo las paginas con interés. No parecía haber notado que ella se acercaba. Klara se mantuvo de pie frente a la celda, con su espalda erguida y sus manos detrás de ella, sus ojos fijos en un punto justo arriba de la cabeza del príncipe. Ella esperó por un momento, y después abrió su boca para hablar.
"No creí que te vería de nuevo."
Las amargas y tranquilas palabras de Loki, congelaron la voz de Klara antes de que esta saliera. Ella cerró sus labios y reconsideró lo que diría. Loki no levanto la vista de su libro. Lentamente y de manera metódica, el dobló la esquina de una pagina. Klara respiró y se preparó para un nuevo intento.
" Mis ocupaciones…"
"¿Alguna vez has viajado por el Bifrost?"
La pregunta hizo que los pensamientos de Klara se detuvieran de golpe. Ella recordó el hermoso puente, brillando contra el Mar de Marmora, el domo de color dorado donde Heimdall el Vigilante guardaba los Nueve Reinos. Ella sacudió las visiones de su mente, esos eran lugares que había visto solo en la distancia.
"No."
Loki levantó la mirada.
"¿No?"
Sus ojos eran penetrantes y ella se tensó, su expresión rígida, luchando por contener cualquier atisbo de emoción que pudiera rebelar sus secretos. Con cuidado preciso, Loki cerró su libro y lo hizo a un lado, poniéndose de pie, en un movimiento suave y con gracia. Él se acerco unos pasos hacia ella, sus manos detrás de su espalda, su cabeza hacia un lado, pensativo. Entonces dio un paso atrás y movió los dedos de su mano derecha a través del aire frente a él, como si estuviera pintando un cuadro.
El espacio vacío de la celda explotó en una cascada de colores y luces. Klara dio un paso atrás sin querer, sus ojos atraídos por el caos energético frente a ella.
"Espera," Loki dijo, poniendo su manos en su espalda una vez mas y atravesando los colores con un aire desinteresado, " El Bifrost. Una anomalía gravitacional. Un gran agujero en la tela del universo, lo suficientemente poderoso para destruir planetas enteros si se le permite."
Klara observó la visión que Loki había creado. Era borrosa y difícil de distinguir, pero tan poderosa que casi tuvo que cubrir sus ojos. Si eso era solo la pálida sombra que su condición le permitía ver, ¿Cómo seria verlo en realidad? ¿Estar dentro de ese pulsante centro de poder, sentir la atracción y saber que se esta completamente a su merced, sin poder ir a ninguna parte por voluntad propia?
Loki hizo un movimiento brusco y todo se detuvo de repente, haciendo que Klara se sintiera mareada por un momento. La obscuridad lleno la celda, pintada con franjas del polvo de diamante que ella había visto a lo lejos hace unos momentos en el cielo violeta de la tarde. Grandes cuerpos en espiral daban vueltas y flotaban a través del éter, imágenes apenas visibles en sus ojos, pero en la mente de Klara ella podía verlas completas y solidas, flotando en la extensión del universo. Una esfera color lavanda particularmente grande, flotó a pocos centímetros de la brillante pared dorada y Klara sintió que sus pies la obligaban a acercarse, como una polilla se acercaba al fuego, desesperada por empaparse de cada aspecto de la visión, sombras de belleza que nunca podría apreciar por completo. Podía sentir la mirada de Loki sobre ella, pero no le importó, no le importaba que mirara su rostro maravillado, no importaba que él conociera esta parte oculta de ella. Era el precio que pagaría por unos cuantos minutos de esa belleza, por estar un poco mas cerca de sentir su vastedad y su gloria.
Un pequeño planeta rojo pasó frente a ella girando rápidamente y Klara miró con fascinación como se movía hasta llegar hasta donde Loki se encontraba.
"Ah, Nidavellir."
Él se hizo a un lado ágilmente para dejar pasar al planeta.
" 'Fuerte rugen los enanos a las puertas de piedra…' ¿Me pregunto como estará Lord Eitri sin la protección del Bifrost?" Loki dijo en voz baja, sin preocupación, pero con genuina curiosidad, "Los Trols de Piedra no son listos, pero seguramente se dieron cuenta de que nadie ira en ayuda del rey de los enanos. Y ellos tienen sus ojos puestos en ese lugar desde hace mucho tiempo…"
Algo en sus palabras resonó en los oídos de Klara y su mirada finalmente se apartó de las constelaciones, planetas y estrellas para observar a Loki. Él aun seguía el inquieto viaje de la esfera roja a través de la celda con cierta fascinación que no tenia nada que ver con la preocupación por los residentes del planeta. Ella había escuchado algunas cosas, susurros en la corte, acerca de los enanos y los trols de piedra algo llamado 'uru' de lo que no entendía mucho, solo que tenia algo que ver con Mjolnir, el poderoso martillo del Señor Thor. El planeta voló una vez mas frente a ella, atrayendo la mirada de Loki. Sus ojos se encontraron y él sonrió.
"Oh no creo que tengas porque preocuparte," dijo casualmente, "Estoy seguro que mi querido hermano ya lo habrá resuelto antes de que el daño sea irreparable. Aun así, sería interesante ver como se desarrolla. ¿Alguna vez has visto un Trol de Piedra? Criaturas desagradables, pero tienen sus usos. No tan arrogantes como los Enanos, son mas fáciles de controlar si se tiene una mano firme."
Klara siguió observándolo, la maravilla de la ilusión que había creado se disipaba con cada insensible palabra. Él parecía no notarlo.
"¡Ah, y ahí esta Vanaheim!" exclamó, mientras un planeta mas grande y verde, daba un giro lento junto a él en otra dirección, "¿Me pregunto si los merodeadores saben que también esta desprotegido? Un mundo listo para ser cosechado, me imagino que lo están observando de cerca…"
Klara miró con horror, como el planeta verde pasaba frente a ella. Vanaheim… reconocía ese nombre…
"Me imagino que Hogun esta desesperado por estar en casa, casi fuera de si," Loki murmuró, con el ceño fruncido, "Me pregunto si alguien lo ha notado, él es una persona estoica, aun en sus mejores días…"
"¿Qué van a hacerles?"
La voz de Klara se filtró en sus pensamientos y Loki volteó a verla, por primera vez observándola desde que había conjurado la visión.
"¿Disculpa?"
"Los merodeadores," Klara dijo, mirándolo fijamente, "¿Qué le harán a los Vanir?"
Loki ladeó su cabeza, como si no hubiera considerado la pregunta antes.
"Bueno, imagino que tomarán todo lo que tienen," dijo, como si hablase acerca de la dirección del viento, "saqueos, violaciones, robos, ese tipo de cosas, lo mas seguro es que maten a los pocos que sean lo suficiente estúpidos para tratar de interponerse."
Klara se estremeció he inmediatamente se arrepintió de su falta de control. Loki dejo de hablar y la observó con curiosidad.
"Hay por lo menos tres guerras civiles, si no es que mas. Los Badoon nunca pueden detenerse, empujando y peleando, sufriendo por el poder que nunca—"
"Alto."
Loki la observó de nuevo.
"El no hablar de lo que pasa, no lo hace menos real," él dijo bruscamente, " El Árbol de los Mundos no se trata solo de vida y belleza. Hay maldad, horror y muerte en cada esquina del Yggdrasil. Así es como son las cosas."
"¡Eso no quiere decir que sea correcto!" Klara le respondió bruscamente, y rápidamente cerró la boca. Ella no debería de hacer eso, no debería de hablarle así, él era un traidor, un usurpador, el destructor de vidas…
Él era un príncipe… él era su hijo…
Klara cerró los ojos y suspiró. Cuando los abrió de nuevo, los planetas se habían esfumado. Loki permanecía de pie, solo en la obscuridad, su espalda erguida, sus manos detrás de él, sin ninguna expresión en su rostro.
"¿Y que sabes tu acerca de lo que es correcto e incorrecto?" el príncipe cautivo preguntó.
Él caminó a lo largo de su celda y recogió el libro de piel roja, hojeándolo en busca de un pasaje en especifico. De nuevo empezó a caminar, moviendo su mano en el aire mientras leía en voz alta.
"El sol se oscurece, se hunde la tierra en el mar,
se agitan del cielo las brillantes estrellas;
surge vapor furioso, el fuego se alza,"
Sus ojos se encontraron de nuevo, encendidos con el fuego del que hablaba, sus labios formaban una sonrisa amenazante.
"Ragnarok," él dijo con desdén y Klara se encogió ante la palabra, "El fin del mundo, todo arde y cae a pedazos y no hay nadie que pueda detenerlo. Todo nos lleva a este momento, a la destrucción. Parece incorrecto, ¿verdad? ¿Qué todo termine en fuego? Esta es tu idea de incorrecto, ¿no es así?"
Él no esperó su respuesta, dando la vuelta en otra dirección, sus ojos de nuevo en el libro, sosteniéndolo con una fuerza que volvía sus nudillos blancos.
"Pero ve surgir por segunda vez la tierra del mar,
para siempre verde;caen cascadas, se remonta el águila
que en las montañas cazará los peces."
"Allí, después, maravillosos escaques de oro hallarán en la hierba,
los que en días antiguos tenían las estirpes."
Las voces retumbaron en el eco de la prisión. Loki dejó de caminar. Él tocó la pagina del libro con sus dedos delgados, acariciando con sus yemas las lineas de cada frase. Klara pensó que quizás había olvidado que ella seguía ahí, esperando, sin saber que hacer o decir.
"Renacer," él murmuró, un leve brillo aun se asomaba en su mirada, " El Árbol de los Mundos hecho nuevo de las cenizas del antiguo, mejor, mas fuerte y bello."
Él levanto la mirada y la fijo en ella.
"Y tu hablas de correcto e incorrecto," dijo, su tono ya no era duro, solo tranquilo, como si se hubiera cansado a si mismo, "De lo incorrecto siempre viene lo correcto. Hay fuerza en aquellos que hacen lo que otros llaman 'mal', porque de sus acciones nacen nuevos mundos, mejores mundos."
Él cerró con cuidado el libro y le dio la espalda a Klara, levantando los hombros y dejándolos caer, como si hubiera dado un respiro profundo. Por un momento no hubo nada mas que un suave silencio, las palabras reverberando en la mente de Klara, una revoltura de pensamientos que no se sentía preparada para desenredar, no con su corazón acelerado y la sangre palpitando en sus oídos. Ella había notado un destello de algo, algo en el interior del príncipe caído, el brillo de su mente trabajando, algo que seguramente ella no debía de ver.
Por largo rato, Loki no se movió. Klara esperó, sus manos tensas, luchando contra el torbellino en su mente, luchando por encontrar las palabras indicadas. Pero antes de que pudiera recuperarse, el príncipe volteo su rostro, su perfil delineado bajo la luz de su celda.
"Vete." dijo él. "Dile a Lady Frigga que su amabilidad ya no es requerida."
Klara se mordió el labio, resistiendo el pensamiento que vino a su mente, sus argumentos en la punta de su lengua. Ella se había propasado en mas de una ocasión. En lugar de discutir hizo una profunda reverencia, quizás mas baja y ceremoniosa de lo que nunca antes le había hecho.
"Como desee, mi señor," ella respondió, en un tono que sonó mucho mas amable de lo que ella esperaba. Antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo mas, Klara se dio la vuelta y se apresuro a salir del calabozo, los gritos y provocaciones de los otros prisiones eran tan solo ecos en sus oídos, subiendo los escalones y emergiendo de la obscuridad a la luz, sintiendo como el peso de aquellas estrellas la convertían en alguien nuevo.
"¿Qué fue lo que te dijo?"
Klara saltó, sus ojos encontrando la figura de Daven en las sombras de la entrada a la prisión, sus sonrisa ligera iluminando su rostro.
"¿Trató de asustarte?" él preguntó, no con preocupación, estaba mas bien entretenido, "En ocasiones hace eso con los guardias, los hace pensar que esta en un lugar y luego salta desde otro sitio. Pero nunca habla con nosotros. Aunque quizás tenga algo que decirle a la doncella de la Reina, viendo como Lady Frigga tiene tanto interés…"
"No dijo nada," Klara lo interrumpió, de una manera mas brusca de lo que esperaba y Daven, abrió los ojos por la sorpresa. Klara intentó controlar su temperamento, sintiéndose exhausta por el esfuerzo, "No dijo nada de interés, Daven. En realidad, habló muy poco. Él es difícil."
Los ojos de Daven parecían buscar algo en su rostro, pero después solo se inclino de hombros.
"Oh, bien," dijo él, "Probablemente es mejor así.Dicen que su lengua es tan peligrosa como su magia. Es mejor mantener la distancia con él, si yo fuera tu."
Klara asintió, y se apresuró a tomar su camino, sus pasos haciendo eco en los pasillos vacíos, de la misma manera en que sus pensamientos se escuchaban en su mente.
Y tu hablas de correcto e incorrecto...
Pero veo surgir por segunda vez la tierra del mar...
Su lengua es tan peligrosa como su magia…
Él fue su hijo...
