Se encontraba en su habitación buscando sus zapatos, su bolso y en general todo lo de la noche anterior, realmente no recuerda cómo llegó a su casa y si llego con todas sus pertenencias, empezaba a extrañar a su amiga Chloe, no importa que pasara esa noche Chloe siempre se aseguraba de hacerlas llegar a casa sanas y salvas.
Se sentó en el filo de su cama con todo el cabello revuelto y el maquillaje corrido, extrañaba a su mejor amiga… Y empezó a llorar, no iba la tercera lágrima cuando se secó los ojos –Basta de tonterías– pensó para ella misma.
Hace semanas que no ha hablado con la pelirroja, la última vez que lo hicieron fue para discutir acerca de la relación con la DJ.
A Aubrey no le gustaba para nada Beca, le chocaba esa mirada azul desafiándola siempre que podía, esos tatuajes alternativos que tenía, las perforaciones de sus orejas, esa estúpida pulsera de cuero y para rematar el look que se cargaba casi a diario. ¿Qué no tenía otra ropa que no fuera botas y una chamarra de piel? ¿Por qué la gente no puede vestir elegante todos los días? ¿Por qué está en contra de las tendencias? O sea, por algo es tendencia, bahh –Pensó para ella misma–.
Pero había algo más que le chocaba a Aubrey lejos de la apariencia física que se cargaba la DJ, parecía como si Beca Mitchell nunca expresara sus sentimientos con la pelirroja, como si fuera fría, como si no viera la persona tan maravillosa que tenía a su lado y no, no malinterpreten con que Aubrey estaba enamorada de Chloe, no, lo que pasa es que se conocen desde que tenían 6 años, ahora Chloe tenía 23 y ella 24, han pasado tantas cosas juntas desde que se conocieron, estuvieron juntas primaria, secundaria, preparatoria, la universidad siempre Aubrey un año adelante pero eso hacía que a Chloe se le facilitara la escuela, tenía un mentor.
Se conocieron un verano, los Beale se habían mudado a la casa de a lado, Aubrey en ese entonces una criatura pequeña observaba todo desde su pórtico, el coche azul que llegaba con las cajas encima de él. Aubrey era de las niñas más chicas del vecindario ya que los niños que vivían ahí tenían entre 12 y 14 años cosa que se le dificultaba a Aubrey para hacer amigos, así que se encontraba viendo la vida pasar mientras jugaba al frisbee con su perro.
Y entonces la vio, o más bien los vio a todos, era una familia muy rara, el señor con esos lentes y ese bigote parecía al señor tentáculos de monster university y la señora que por cierto vestía muy elegante dentro de sus posibilidades con ese cabello rojo, Aubrey quedo sorprendida, nunca antes había visto que las personas tuvieran fuego en su pelo y vio bajar a una pequeña niña medio dormida que cargaba un pulpo de peluche en sus brazos algo así como el que tiene burbuja de las chicas superpoderosas, ahora que lo piensa, burbuja hubiera sido el fiel reflejo de Chloe si tuviera el pelo de color rojo.
Los días pasaron hasta que un día vio que en el patio vecino estaba una niña con una grabadora de juguete, aros y un listón al parecer hacía una coreografía. Eso le llamo la atención a Aubrey que en ese momento salió de su casa para hablar con la niña pelirroja.
Al parecer no hablaba mucho. Solo contestaba con sí y no. Pero con el tiempo Aubrey entendió que lo que le pasaba es que Chloe era muy tímida en un inicio pero cuando agarraba confianza te dabas cuenta que era un gran ser humano.
Recuerda que una ocasión le pregunto si no incendiaba las cosas con su cabello, nunca olvidaría la cara de confusión de Chloe bebé.
Pasaron los días, meses, años. Iban al mismo instituto, a los mismos lugares de comida, a las fiestas, veían películas en la casa de una, cocinaban en la casa de otra hasta que Aubrey tuvo que marcharse del vecindario, al parecer su papa había conseguido una mejor casa por su servicio en el ejército, alejarse de Chloe había sido lo más triste que había hecho y pensó que con el tiempo su amistad se perdería que harían cosas diferentes y que rara vez se verían, encontrarían nuevos amigos y poco a poco su amistad quedaría en la historia.
Pero Aubrey que no desobedecía nunca a su padre lo único que le pidió fue que no la cambiara de instituto, ya que ahí estaba su mejor amiga y siempre que podían hacían pijamadas, y todo lo que pudieron juntas, platicaban de los chicos que les gustaban o bueno solo Aubrey, porque su mejor amiga una noche le confeso su atracción hacia las mujeres.
A Aubrey le hubiera gustado decir que la tomaba por sorpresa pero era evidente o bueno para ella que era su mejor amiga, cuando la invitaba a una cita doble con algún pretendiente suyo y su amigo era como si Chloe no acabara de conectar con ellos y pronto dejo de hacerlo.
¡Y es que era su mejor amiga!
¿Y si la DJ la dañaba? ¿Y si le rompía el corazón? ¿Y si Chloe se ponía como cuando termino con Daphne?
Y Chloe comprendía su punto, fueron casi 6 meses llenos de lloriqueos, pañuelos sucios, almohadas mojadas y casi un año para superar que todo había terminado pero la única que estuvo ahí a su lado fue Aubrey pero ella no entendía que ya no era esa niña de años atrás, era una mujer fuerte! Una mujer que si Beca Mitchell le rompería el corazón lloraría, obvio, como todas las personas que lloran cuando algo les duele, pero saldría adelante y eso no lo entendía Aubrey.
¿Y si Beca le hacía daño? O sea no romperle el corazón, si no su físico, una persona que use esas cosas alternativas no puede estar muy bien de la cabeza –Pensó nuevamente Aubrey– Pero es que no era solo eso! Los amigos de Beca, o sea no era un secreto para el mundo que Beca Mitchell mantenía una gran amistad desde hace más de 4 años con el rapero 50 Cent ¿O sea que tipo de personas mantiene relaciones cercanas con un rapero? Y no es que no le gustara 50 Cent porque a Aubrey siempre se le hizo un tipo muy sexy, solo que el hecho de que alguien se te haga sexy no quiere decir que sea una buena persona y aunque E! ni Hollywood hayan dicho algo, Aubrey podía sentir que el rapero tiene un pasado criminal y dios sepa que atrocidades haya hecho.
¿Y si le hacían daño a su mejor amiga? Realmente estaba preocupada.
Y simplemente no podía soportar que su mejor amiga no se diera cuenta de los peligros que Beca Mitchell representaba. Solo porque ella estuviera enamorada no significaba que debía evadir la realidad de las cosas y por eso discutía una y otra vez con su amiga.
Pero hoy la extrañaba.
