Antes que nada, quiero aclarar la razón por la que vengo a escombrar en el fandom después de declarar este fic terminado, les pido por favor lean estas pequeñas notas:

Cuando escribí este fic y la hermosa Laet la hacía de Beta Reader -como casi siempre-, me hiso ver que quizá en los últimos caps se desviaba un tanto de lo que originalmente quería, como sabrán en los últimos caps Rei se va a hacer su desastre por ahí perdido en algún rincón del mundo y se alejó totalmente del "ambiente" del Beyblade -todo esto cambió gracias a su observación y se convirtió en la versión que ya leyeron… porque antes de esto, la historia era algo diferente xD

Entonces Laet, pensó en una continuación dónde la historia no se separara tanto del punto original (ella le llamó "fic de un fic") y la verdad, es tan increíble y me encantó tanto que realmente estuve en duda mucho tiempo sobre si esta debía ser la continuación xD al final, a pesar de lo genial -de verdad, léanlo- de la historia, me decidí por lo otro porque… quería que Kai y Rei sufrieran un poco más ._.

Pero en serio! Este cap fue demasiado genial y hasta me da algo de envidia no haber pensado en ello antes *A*

Así que aquí esta! Este cap sustituye a partir del cap 7 (como ven el inicio es igual y en un punto cambia). Así que quizá sea una buena idea volver a leer la historia y cuando lleguen al cap 7 se saltan a este! *-*

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El ruso no dijo nada, solo lo miraba con sorpresa, preguntándose si volver o no. El ruido de la recepción y la gran cantidad de gente le molestó tanto que tuvo que dejar la fiesta, ni siquiera lo había pensado, sus pies se dirigieron a ese lugar que conocía tan bien.

-Kai.- Dijo Rei sacándolo de su ensimismamiento.

No sabía si responder, solo sentía su corazón latir sin control amenazando con salir por su boca.

-No deberías estar aquí.-Respondió sin moverse de su sitio.

-¿Por qué no?- Pese a lo bien que parecía estar controlando sus emociones, por dentro el chino moría de nervios.

-Tus heridas…

-Eso…- Miró sus brazos.- No son nada, el señor Dickenson estaba exagerando.

Kai no respondió, solo lo miraba inseguro, como si desconfiara de sus palabras.

-Creo que debo regresar.- Dijo finalmente dando media vuelta.

Rei no podía ver lo increíblemente doloroso que era para Kai estar frente a él, nadie podía, necesitaba un temple de acero para no titubear al hablar, para que su rostro no expresara sentimiento alguno.

Pese a lo cruel que hubiera parecido antes, después de que Rei terminara con él, en la beybatalla que sostuvieron, a pesar de sus duras palabras, dolía. Y escuchar que él estaba herido, por su culpa, porque no pudo controlar su ira, le dolía más.

-¡Kai! ¡Espera!

El ruso se detuvo, más por instinto.

-Pensé que…-Continuó Rei-, quizá podíamos hablar…

-¿Para qué?- Respondió.

Rei no había esperada ese tono en su voz.

-¿Es que acaso estabas pensando…- Lo miró inquisitivamente-, que tal vez ahora que terminó el torneo podíamos hablar para arreglarlo todo?

-N-no.-Respondió Rei.- No pensé que algo como eso podía pasar…

Kai sonrió, pero era la sonrisa más dolorosa que Rei pudo haber visto nunca.

-Me alegra escuchar eso, fue la mejor decisión Rei.

Podían sentir como sus corazones se estrujaban, como si uno estuviera intentando con todas sus fuerzas destruir al otro.

-No fue la mejor decisión Kai.- Continuó.- Ni la más fácil… De hecho he llegado a pensar que me equivoqué…

Kai lo miraba escéptico.

-Me molesté por cosas que hacías y tú ni siquiera sabías que las hacías, eso me molestaba más… pero en vez de decírtelo solo me enojaba y me iba.

-Al principio pensaba que me estabas haciendo elegir entre el Beyblade y tú, jamás pensé que tú serías capaz de hacer tal cosa.

-¡Claro que no! Yo no… lo que me molestaba era que tú solo parecías tener cabeza para Takao, sólo pensabas en él y en su beybatalla... ni siquiera podías verme a tu lado por verlo a él… Yo… sentía tantos celos que no pude con ellos.

-Demonios Rei. ¡Esa fue la primera vez que escuché algo como eso! ¿De verdad? ¿De Takao? De todas las personas en el universo ¿estabas celoso de ese idiota?

-¡Ya te dije por qué! Tus ojos… rayos, debías ver tus ojos cuando pensabas en él…

-No es él, Rei, es la beybatalla… No creo que puedas entenderlo porque jamás has tenido a un rival como él.

-¿Lo ves? Esta clase de cosas…

-¿Es que acaso eres un idiota?

-Demonios Kai, yo soy un idiota pero tú lo eres más. ¡Se trata de sentido común!

Se quedaron en silencio.

-Sé que me equivoqué, pero también sé que tú… que tú tienes problemas.

-Tú lo sabías desde que empezamos todo esto… -Apretó los puños.- Sabías que yo no sabía nada de esto, que era la primera vez que hablaba de mis sentimientos, que dejaba que mis emociones salieran. ¡CONOCIAS TODO LO MALO QUE HABÍA EN Mí! Y decidiste continuar con esto, me hiciste creer que estarías conmigo a pesar de todo.

-¡Claro que lo sabía y lo aceptaba! –Había empezado a gritar.- Pero tú te has negado a cambiar la forma en que ves las cosas, a pesar de todo lo que hemos pasado sigues siendo la persona cuadrada que eras desde el inicio. ¿De qué sirve decirme que me quieres si no haces un esfuerzo por demostrarlo? Pensé que habías aprendido algo en este tiempo.

-¿Cuándo me dijiste que debía hacerlo?

-¡ES SENTIDO COMÚN!

-¿TE HAS FIJADO QUE DESDE QUE ESTAMOS JUNTOS EL SENTIDO COMÚN NO ABUNDA?

Ambos se miraban y era difícil entender la expresión que tenían.

-Ya te he dicho que me equivoqué… Pero tú…

-También me equivoqué… ahora puedo verlo…

-¿Recuerdas cuando Mariah me dijo que regresara con ellos? En el primer torneo que tuvimos juntos como Blade Breakers.

Claro que lo recordaba, esa mirada en Rei que le destrozó el corazón, cuando creyó que lo dejaría para regresar con su equipo, con ella.

-No era por ella, era por mis amigos, por nuestra aldea, ¡nuestra amistad! Ahora es fácil entenderlo.

-Aquella vez me llamaste "ridículo".

-¡Porque me parecía ridículo que creyeras que iba a dejarte por ella!

-¿Cuál es tu punto?

-Que ahora entiendo que la emoción en tus ojos no lo provocaba una persona, él, sino algo más grande… la persona no importa, Mariah y Takao en este caso, pero pudo haber sido cualquier otra persona…

Todos esos sentimientos que le invadieron, esa tristeza y abandono, enojo e impotencia, ahora tenía sentido. Era lo mismo que Rei había sentido en esos días.

-Lo siento Rei. -Dijo finalmente Kai.- Siento mucho haberte lastimado…

-Kai… Yo también…

-Te envié al hospital.-Continuó Kai.- ¡Demonios! Juré que te protegería de idiotas como Bryan y yo hice lo mismo.

-Eso no fue tu culpa, Bryan disfrutaba lastimando a otros, tú solo estabas peleando con todas tus fuerzas y ese fue solo el daño inevitable.

-Dejé que mi ira te lastimara… Porque no pude controlarme.

No podía decirlo, ¿qué pensaría Rei? Pero en ese momento, en la beybatalla, solo pensaba en destruirlo, no importaba si era en el campo de batalla o a él mismo, quería que desapareciera la causa de su dolor.

Cerró los ojos tragándose las lágrimas, no lloraría frente a él.

-Tomaste la decisión correcta Rei…-Su voz sonaba aún más seria.- Alejarte de mí es lo mejor.

-Kai.- Su corazón se estrujó. Por unos breves momentos pensó que todo estaría bien.

-Te he lastimado de muchas formas en estas últimas semanas… y ni siquiera lo noté. ¿Qué pasará después? Si no puedo controlarme terminaré hiriéndote más. No puedo permitirlo…

Rei suspiró, quería defenderlo frente a sí mismo, pero sabía que Kai no lo escucharía. En su estado mental, no podría ser lo bastante elocuente para persuadir al testarudo bicolor. El ruso se movió un poco, lanzando miradas fugaces por encima del hombro, y supo que estaba a punto de irse. Sólo había una cosa que podía hacer.

-¡Quiero la revancha!

Los ojos carmesí se abrieron al máximo, alarmados.

-No puedes hablar en serio… -dijo, pero reconocía aquella mirada decidida, aquel gesto que le decía que no se rendiría ante nada.

-Nuestro problema es que no hemos podido comunicarnos. Si hay un lugar donde podemos ser simplemente tú y yo, sin máscaras ni medias verdades, es en un beyestadio. Si vamos a terminar quiero… quiero tener ese momento por última vez.

Kai se pasó una mano por el cabello y se humedeció los labios, nervioso.

-No puedo… -comenzó, con un deje de desesperación. ¿Cómo expresar el miedo que le daba la posibilidad de volver a herir a Rei?

El pelinegro notó sus dudas y frunció el ceño. Empezaba a cansarse de que lo tratasen como si fuese a romperse sólo con mirarlo. A lo largo de su vida había plantado cara a rivales temibles sin acobardarse. Era un guerrero, un luchador. No se merecía ser recordado como el débil.

-¿Tuviste miedo de pelear contra Takao?

-Tú no eres Takao.

-Ya –se cruzó de brazos.-Al parecer luchar contra mí no es lo bastante estimulante para ti. Dime, ¿mereció la pena?

-¿Qué?

-Dejarlo todo, olvidar la existencia de todo lo que te rodeaba por enfocarte en esa beybatalla, ¿mereció la pena?

Sabía que estaba siendo cruel e injusto. Kai no se había olvidado de él, simplemente le costaba demostrarlo. Odiaba causarle dolor, pero el daño ya estaba hecho. Si lo dejaba marchar sin más, con el corazón destrozado y despreciándose a sí mismo, jamás se lo perdonaría. Tenía que provocarlo para hacerlo entrar en su juego.

Afortunadamente, sabía qué teclas pulsar para conseguirlo.

-Maldita sea, Rei… -apretó los dientes.-¡Sabes lo importante que es el beyblade para mí!

El pelinegro ladeó la cabeza.

-¿El beyblade o luchar con Takao?-el ruso entrecerró los ojos en un gesto de impaciencia. Rei se humedeció los labios. Debía ir al grano si no quería perderlo.-Creo que no disfrutas con las beybatallas, lo único que te mueve es demostrar que eres el más fuerte… -suspiró, genuinamente apenado.-Yo siempre he pensado que lo eras. No sólo tienes poder, también el tesón y la inteligencia –cruzó los brazos y torció el gesto, molesto.-¿Sabes? Me ofende que tú en cambio no me consideres digno. Sé que no soy el mejor pero, ¡eh!, creo que merezco cierto respeto.

Kai parpadeó, sorprendido por el tono áspero del chino.

-Claro que te resp…

-¡Demuéstralo! –Rei tomó a Driger y lo alzó frente a él.-Demuestra que me consideras un rival digno.

El bicolor sintió un vacío en la boca del estómago. No quería luchar, pero sabía con certeza que Rei no lo dejaría ir sin más. Aquellos ojos relampagueantes, tan bellos como letales, lo seducían. Despertaban en él un familiar cosquilleo, la salvaje euforia del combate. Se encontró siguiendo al oriental hasta uno de los platos dispersos por el parque. Para cuando volvió a ser enteramente dueño de sus actos, tenía a Dranzer preparado en el lanzador y Rei estaba haciendo la cuenta atrás. Se maldijo interiormente. ¿Que él ignoraba a Rei? Ridículo. Como si pudiese hacer tal cosa.

Ambos blades aterrizaron con ímpetu. A pesar de su falta de convicción, el movimiento del lanzamiento estaba tan arraigado en Kai que no pudo contenerse. Una oleada de pánico subió por su espina dorsal cuando los blades se encontraron, generando una onda de choque. Respiró aliviado al ver que Rei la encajaba sin problemas.

«Tengo que acabar esto cuanto antes» se dijo. Si debía perder apropósito, lo haría. Antes prefería que Rei lo odiase a volver a herirlo. Pidió perdón a Dranzer por ello. «Es por Rei.» Sabía que el fénix lo entendería. Hizo que su blade virase peligrosamente cerca del borde. Un golpe y saldría volando del plato. Driger se lanzó hacia él. Esbozó una sonrisa agridulce. Se había terminado.

En el último instante, Driger modificó su trayectoria y pasó junto a Dranzer, apenas rozándolo, como una leve caricia. Algo se estremeció dentro de él durante el breve contacto. Frunció el ceño. El blade azul persiguió al otro y lo golpeó tentativamente, instándolo a pelear, pero en lugar de eso Driger usó su velocidad para evitarlo cada vez, girando alrededor de Dranzer, incitándolo. Kai apretó la mandíbula. ¿Acaso se estaba riendo de él? ¿No se daba cuenta del peligro que representaba?

Su súbito enojo hizo que Dranzer lanzase una llamarada que barrió el plato y los obligó a retroceder un paso. El ruso soltó una exclamación ahogada. Consternado, miró a Rei. El chino le devolvió una mirada tranquila y le sonrió alentadoramente antes de devolver la vista a los blades. No había ni una pizca de miedo o preocupación en él. ¿Tanta confianza tenía en que no lo dañaría? Kai frunció el ceño. Ojalá él pudiese estar así de seguro…

Driger seguía girando, sin inmutarse por el repentino ataque, moviéndose de manera aleatoria. O eso aparentaba. Cada vez que Dranzer se desplazaba, el tigre modificaba sus trayectorias. Casi era como si… No, no lo parecía. El blade gris se desplazaba en una órbita que tenía a Dranzer como centro.

-¿Qué estás haciendo?-soltó Kai, perplejo. Una leve risa, clara y cristalina, fue toda la respuesta que obtuvo, lo que lo dejó aún más confuso. El chino permanecía sereno, relajado, siguiendo con sus ojos aquella extraña danza. Dranzer se quedó quieto en el centro del disco y Driger se le acercó poco a poco, aún girando a su alrededor, sin llegar a tocarlo. Kai alzó las cejas, impresionado por la precisión que exigía aquello. La sensación que había tenido cuando los blades se rozaron volvió a invadirlo. El aliento se le atascó en el pecho.-Así… así no vas a ganar –dijo, aunque sospechaba que ese nunca había sido el objetivo de Rei. La sonrisa del pelinegro se lo confirmó.

-Tranquilízate, Kai. Diviértete por una vez.

-¿Divertirme?-inquirió, más para sí mismo que para Rei. Miró a Driger, rotando perezosamente. En cuanto Dranzer se movió un milímetro, el tigre se alejó y volvió a acercarse, como llamándolo a seguirlo. Y así lo hizo. El fénix se movió, de vez en cuando cambiando de sentido con brusquedad, y el tigre lo seguía a la zaga, realizando giros imposibles. Kai se admiró de su agilidad. En una ocasión logró hacer una finta y despistar al felino. Rio. El sonido de su propia risa lo sorprendió. ¿Cuándo había sido la última vez que había reído de alegría en una beybatalla? Quizás nunca.

Los blades comenzaban a perder impulso. Aprovecharon los últimos giros para intercambiar algunos golpes, más juguetones que con intención de dañar, antes de que los blades volviesen a las manos de sus respectivos dueños. Kai acarició el chip de Dranzer. Realmente había disfrutado, pero ahora se había acabado de verdad.

-Gracias –alzó la mirada al oír la voz de Rei. El chino tenía la sonrisa más bella y más triste que había visto jamás.-Sólo quería que por una vez me vieses. Que no mirases a través de mí como… como si no fuese digno –se secó una lágrima indiscreta antes de que cayese.-Gracias, Kai –se giró para irse.-Espero que ganes el próximo año.

El ruso se quedó allí, petrificado, sintiendo como si alguien lo hubiese vaciado por dentro. Toda la dicha que había experimentado mientras jugaban, aquella sensación de plenitud que llevaba años buscando, se evaporó en un segundo. Y entendió que ni ser el campeón de todo el puñetero universo tendría sentido sin Rei.

El oriental, por su parte, recorría el camino de regreso al hotel con paso apresurado. Sólo quería escabullirse a su habitación, tirarse en la cama, enterrar la cabeza bajo la almohada y olvidarse del mundo hasta el día siguiente. Ya lidiaría entonces con aquel dolor en su pecho, como si el corazón se le estuviese desgarrando.

Había conseguido que Kai admirase su técnica; aunque no lo hubiese dicho, había aprendido a leer aquellos iris de color rubí. Y, más importante, había logrado hacer reír al bicolor. Hizo que jugase con él, no como competencia, sino por el simple placer de practicar su deporte. Ahora el ruso podría seguir adelante con su pasión, sin tener que aguantar sus berrinches ni sus celos absurdos…

Tan concentrado estaba intentando convencerse de que estaba haciendo lo mejor que no oyó los pasos que se le acercaban. No volvió a sus sentidos hasta que una mano tomó su brazo y lo obligó a volverse. Abrió mucho los ojos, sorprendido. Quiso preguntar, pero de pronto los labios de Kai estaban sobre los suyos, acariciándolos con anhelo. Las lágrimas que había estado conteniendo rodaron por sus mejillas. El bicolor rompió el contacto para mirarlo, preocupado.

-¿Rei?

-Estoy b-bien –hipó.-Creí que habías… que tú ya no…

-Idiota… -el insulto quedó opacado por la infinita ternura con que secó sus lágrimas.-Por mucho que me enfade, incluso si llegase a odiarte… aun así no podría dejar de amarte. Y en el hipotético caso de que dejase de hacerlo, no me fijaría en Takao ni aunque fuésemos los últimos seres sobre la faz de la Tierra –añadió con sorna. Luego recobró su gesto solemne.-Te necesito, Rei. En mi vida he sido más feliz que estando contigo. Todos los títulos del mundo no valen nada si tengo que renunciar a ti.

El pelinegro lo envolvió en un abrazo, escondiendo el rostro en la curvatura de su cuello, emocionado.

-Lección aprendida –murmuró, su aliento chocando contra la pálida piel.-Y, para que conste, no hay nada entre Max y yo, ¿entendido? –sonrió cuando Kai giró la cara, avergonzado.

-Entendido –respondió.

Era posible que Max tuviese razón, y los dos fuesen unos idiotas sin remedio. Pero Kai era SU idiota. Y eso era todo lo que necesitaba.

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Como es usual, reviews son bien recibidos! Y lo siento por esperar tanto! De hecho esto debí hacerlo hace tantos meses xDD

Otra cosa, sólo para presumirles lo genial que es Laet (tanto como Beta Reader como amiga X'D) es que, en algún punto, ella es responsable de que el fic no fuera taaan angst XD porque la verdad sea dicha! En un principio yo iba a dejar a Kai y a Rei separados ._. Yo quería que ambos fueran una muestra de lo estúpidos que podemos ser las personas xD en fin, me estaba proyectando mucho en ellos dos ahahah, pero bueno… al final ellos dos son mi Ultimate OTP, el fandom al que siempre perteneceré y si ellos no pueden estar juntos ;_; cómo puedo creer en el amor?! (…)