Han pasado dos meses desde que no ve a la pelirroja.

Chloe dejó muy claro que no la buscara, si se iban a dedicar a hablar de la tutora que había contratado.

Las cosas con la pelirroja no iban bien, cada semana, Beca se esforzaba por hacerla entender que Lizzie no era más que una vieja conocida y que ella podría ayudarle en su examen.

Beca estaba desesperada, sentía que perdía a su novia por tratar de ayudarla y no sabía ya que hacer.

Cada noche acababa en una discusión y Beca se estaba empezando a hartar. Hasta que una noche dejo de ir a la casa de la pelirroja.

Ninguna de las dos mandaba algún mensaje, alguna llamada.

Beca estaba furiosa por que la pelirroja no entendía que tenía una gran oportunidad para aprobar su examen y Chloe estaba triste porque la morocha no entendía que no podía compartir una habitación con alguien con quien tuvo sexo, las dudas le atormentarían ¿Y si aún siguen teniendo sexo? ¿Y si es mejor que ella? ¿Y si es más hermosa?

La última vez que vio a la pelirroja supo que había llegado al límite. Llego a su casa, dejo el coche y se dirigió a su gimnasio, necesitaba sacar toda la frustración con un buen saco de box.

Amaba a la pelirroja pero su berrinche ya había caído en la exageración, pensaba Beca.

La princesa prefiere detenerse a mirar detalles banales en vez de estar trabajando para aprobar ese examen –Se dijo para sí misma.

Y entonces la vio, con su melena dorada y ese vestido azul. ¡Dios! Era como volver a la preparatoria.

B: ¿Qué haces aquí? –Pregunto Beca al momento de sacarse los guantes.

L: perdón, pero tú ruidero no me dejaba concentrarme, tenía que bajar a ver qué ocurría.

B: Lo que ocurre es que estoy harta de que mi novia me haga escenas de celos por cosas sin importancia.

L: ¿No le pareció que este yo aquí verdad?

B: Pues no… Pero tú eres la mejor! O sea me refiero en lo que haces y lo que sabes.

L: Ay Beca… Haz cambiado tanto. –Se acercó y se sentó al lado de la morocha, empezó a tocar su cabello.

B: Sabes que… Lo que deberíamos hacer es irnos a disfrutar la vida, has estado casi dos meses en LA y no hemos ido a ningún antro.

L: No te preocupes, me la he pasado muy a gusto por aquí. Tienes una biblioteca exquisita y James me ha enseñado a plantar tomates.

B: –Beca la miro con cara de Are you fu**ing kidding me? – ¿En serio? –Alzo la ceja–

L: Jajajaja, ya se! Subiré a cambiarme, por cierto tienes una biblioteca exquisita.

B: Lo sé, creo que muchos autores los conocí por ti.

Lizzie se sonrojo, podían haber pasado varios años, pero Beca Mitchell aún seguía siendo una conquistadora.

B: Iré a bañarme y nos vamos, te veo en una hora en la entrada principal.

Lizzie no podía creer que fueran a salir realmente.

B: Jameeeees!

J: ¿Si señorita?

B: Alístame el Ferrari, voy a salir.

James la miro extrañado, al menos que fuera a trabajar que lo dudo ya que su equipo de música no se encontraba en la planta principal para ser subido al auto, sabía que saldría con la señorita Simpson y no es por ser descortés, solo que ella no le gustaba para la pequeña DJ.

J: Si, enseguida.

Beca se fue al baño, se metió en su ducha y empezó a sentir el agua correr por su cuerpo, estaba harta del trabajo, de Chloe, de sus berrinches, de todo.

Por un día quiero descansar y relajarme. –Pensó.

Se vistió, unos janes, una blusa, su reloj, su saco. Estaba lista. Bajo.

En la puerta principal se encontraba Lizzie arrebatadora en un vestido color plata, con unos tacones demasiado sexys que hacían que sus piernas se vieran aún más largas y su bolsa.

L: ¿Lista?

B: Siempre beibi.

Y salió.

En el auto Lizzie le preguntaba qué haría con Chloe, era obvio que no podían dejarse de hablar si no eran niñas de secundaria.

B: Lo sé, pero ella no quiere verme y no quiero pensar en eso.

L: Ok. ¿A dónde vamos?

B: Iremos a un antro de lo más exclusivo.

L: Ok

Y pasaron los minutos. Después de esperar llegaron. El Town Center LA se mostraba tan imponente. Un antro en el que lo más exclusivo de Hollywood acudía y entonces se le ocurrió y busco su celular.

B: Hey Loco ando en el Center! Cáele, hoy vamos a armar una súper fiesta.

50: Beca! Claro que si! Ando con la pandilla, en unos minutos llegamos.

Y colgó.

Esta noche era para divertirse cosa que Beca se tomó enserio. Para empezar un caballito. Y luego otro y otro y otro y otro, cuando llego Fifty, Beca estaba más que ebria, pero eso no le importaba. Ella se estaba divirtiendo como loca.

Y entonces paso… Paso lo inevitable, lo que no tenía que pasar nunca, lo que no debió ocurrir.

B: Vamos a la pista… Esto está muy aburrido!

Y empezaron a bailar las dos mujeres, con las luces parpadeantes y el humos saliendo del techo, bailando y luego más cerca y luego más cerca, Beca podía oler su shampoo, a vainilla, olía realmente bien –Pensaba la morena.

Y ese cuello, por dios. Esa mujer tenía todo para ser modelo.

Y entonces paso. Lizzie volteo la cabeza y solo se miraron. Los ojos azules se perdieron en esos verdes agua y lo único que vio fue fuego. Chloe no se merecía esto. Amaba a Chloe y eso lo sabia.

L: Lo mejor es que nos vayamos Beca, esto se está saliendo de control, tú tienes novia y yo….

B: Lo se.

Regresaron a su mesa… Esperaron a que a Beca se le bajara un poco el alcohol. Pero no podía manejar en esa condición. Fifty se percató de la situación y se acercó a la pareja.

L: No puedo dejarla conducir así.

50: ¿Tú sabes conducir?

L: Si, claro.

Esto es lo que haremos. Tú te llevaras mi auto con Beca –Le aventó sus llaves– Lizzie solo pudo agarrarlas cuando ya iban en picada –Y yo me llevare el auto de Beca.

Fifty sabía cómo Beca cuidaba a sus autos y si le caía bien Lizzie y todo pero no podía dejar que una extraña tocara un auto de Beca.

L: Ok.

Y entonces paso. A la salida ya estaba esperando miles de paparazis al parecer alguien dio la señal de que Beca Mitchell se encontraba en el antro junto con su amigo Fifty y una desconocida.

Los camarógrafos filmaron todo, Lizzie agarrando la mano de Beca para que esta no cayera, Fifty delante de ellas alejando lo más que se pudiera a los paparazis pero ya no se podía hacer mucho. El daño estaba hecho.