Xiaolin Showdown/Chronicles

Hola!

Aquí Suriee y Manny-Heatlook con un nuevo capítulo de este Fic/RP

Descargo de responsabilidad: Los personajes de Xiaolin Showdown y Xiaolin Chronicles no nos pertenecen son propiedad de Christy Hui. Algunos Shen Gong Wu son propiedad de la Warner Bros. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.


Capítulo 2

Un día no tan normal

Jack parpadeo algo confundido por la actitud de Chase hasta que finalmente se encogió de hombros. El mayor era un hombre complicado y misterioso (un par de cosas que Jack amaba de él). Tal vez ya había preparado algo o solo se había levantado con el pie izquierdo de la cama... Sea como fuese, pensó Jack, tenía que vestirse de una vez. El pelirrojo agradeció tener un traje extra en el departamento de Chase para emergencias como esas; quedarse a dormir con él y que el pelinegro le arrancará la ropa a jirones.

—Voy a vestirme y a llamar al restaurante para que tengan listo el desayuno antes de entrar a la oficina ¿Te parece bien? —le pregunto a la puerta del baño, esperando la respuesta del mayor para hacerlo o no—

Young se observó en el espejo sin saber qué hacer.

¿Desayuno? ¿Oficina? —no estaba seguro de qué era lo que eso significaba, entonces, tomando una toalla para cubrirse, abrió la puerta de golpe para toparse a Jack Spicer, con una mirada llena de confianza ¡Eso no importa!

—¿De qué precisamente estás hablando, Spicer? —gruñó con mala cara.

Jack se quedó en silencio un momento, sintiendo un nudo formarse en su garganta.

—Hacia mucho que no me llamabas "Spicer", y menos con ese tono —murmuro dolido y lo miro a los ojos— ¿Hice algo mal Chase? S-solo dímelo, puedo arreglarlo no importa lo que sea... —se atraganto— Ayer estábamos celebrando nuestro aniversario y no quiero que te enfades, menos conmigo y por supuesto que no el día de hoy que... —entonces recapacitó en algo y sintió las lágrimas acumularse en sus ojos—

Jack trago duro para no dejarlas salir y bajo la mirada para que Chase no lo viera así tan, tan débil.

—¿Te arrepentiste de pedirme que me mudara contigo, verdad? —le pregunto con voz afectada—

Fue en ese momento en el que Chase hizo una expresión de confusión total. ¿Qué era lo que este tonto estaba hablando? ¿Aniversario? ¿Mudanza? ¿Quéee?

—N-no comprendo. —soltó simplemente. — ¿Aniversario de qué? ¿Dónde estamos? —preguntó con el ceño fruncido. —Tú te fuiste a casa, y yo... a dormir. —afirmó tomando al joven de los hombros.—

Fue hasta ese momento en que el pelirrojo se dio cuenta de que algo no estaba bien con Chase y comenzó a preocuparse. El mayor parecía tan confundido y extrañado que lo puso en alerta así que, decidido a averiguar que estaba pasando con su amante, despejo su mente y se concentró en descubrirlo como si fuera una ecuación en extremo interesante.

—Está bien, respira, tranquilízate. Ven, hay que sentarnos —le dijo para calmarlo y lo llevo de regreso a la cama— Vamos a empezar de nuevo ¿Está bien? —pregunto sin esperar una respuesta y fue hacia el baño para ponerse una bata encima— ¿Qué es lo último que recuerdas de lo que paso ayer?

El mayor frunció el ceño para tomar los recuerdos adecuadamente.

—Ayer. —comenzó. —En la noche, viniste a mi ciudadela, me pediste que te prestara un Shen Gong Wu, las garras del tigre dorado, dijiste que querías experimentar con él para dominar la tele transportación, acepté, te di el Wu. Y me fui a dormir. —contó en un tono muy claro.

—¿Qu-qué es un "Shen Gong Wu" y por qué...?

El pelirrojo se quedó en silencio un momento antes de lanzarse sobre Chase y tocar su frente, mirándolo con preocupación. Después toco su propia frente sin soltar al mayor.

—No tienes fiebre y yo tampoco —dijo finalmente, dejándolo de momento— ¿Tal vez te hizo daño la cena? —se preguntó a sí mismo en voz baja y comenzó a caminar de un lado a otro, pensativo— ¿Te duele el estómago? ¿Te sientes mareado? ¿Comiste o bebiste algo que pareciera extraño antes de la cena? ¿Mezclaste o tomaste más analgésicos de los que debías? —lo cuestionó rápidamente intentando comprender lo que ocurría con su amante—

—¿Analge...? —soltó con mala expresión. —Yo no tomo esas cosas, no cenamos juntos y no me siento mal, solo no comprendo qué está sucediendo. —gruñó en un muy mal tono para separarse del joven bruscamente.

Jack inspiro profundamente para intentar relajarse pero había algo en Chase que simplemente no le agradaba. Chase siempre había sido una persona complicada pero incluso cuando se conocieron jamás lo había tratado de ese modo tan, frío...

—De acuerdo... De acuerdo —repitió, luchando contra su deseo de abrazarse a él— Repasemos la situación. Lo que yo recuerdo es que tú y yo salimos a cenar para celebrar nuestro aniversario. Tú me pediste que me mudara contigo y yo acepte. Después te di mi regalo y entonces regresamos a tú, a casa e hicimos el amor... —a pesar de la situación extraña un engrane en su cerebro comenzó a girar lentamente— Tú dices que recuerdas que yo fui a tu... ¿ciudadela? —pregunto confundido— Y te pedí un Shon Geng Wu o algo de un tigre y ¿y yo quería hacer algo con la tele transportación? ¿tipo Star Trek o...? Bueno, eso, y entonces te fuiste a dormir... —el pelirrojo se sujetó el mentón pensativo— Y la cuestión aquí es: O yo y Maurice y el resto de la oficina nos imaginamos que tú y yo salimos anoche (cosa que dudo porque mi trasero aún esta resentido) o tú has estado leyendo demasiados libros de ciencia ficción últimamente y/o te intoxicaste con algo...

—No me intoxiqué con nada. —gruñó rechinando los dientes. —No sé porque estás haciendo este extraño acto sin sentido. —agregó para ponerse de pie. —Me voy a casa. —afirmó para quedarse parado en su lugar. Chase parpadeó rápidamente. No podía tele transportarse a casa. Se volteó a Jack. — ¿Pusiste sellos contra mi magia, Spicer? —preguntó en un tono parecido a una acusación.

—Estamos en tu casa Chase ¿De qué estás hablando? ¿Y qué quieres decir con magia? ¿Ahora vas a decirme que eres mago o algo así? —respondió el pelirrojo, entre preocupado y ofendido por la acusación— Chase tú no estás bien. No recuerdas lo que paso anoche y no quieres escuchar razones y ahora comienzas a delirar acusándome de quitarte tu magia —Jack se detuvo y miro hacia la mesa de noche donde estaba el teléfono— Tal vez debería llamar a tu asistente, tal vez le creas a Maurice —el pelirrojo lo pensó un momento— Quizás sea mejor que Maurice contacte con tu madre... Si estas, lagunas mentales te han ocurrido antes ella lo sabrá mejor que nadie...

—¿Mi madre? —preguntó tomando aire. ¿Delirar? Chase Young nunca ha delirado, jamás. ¿Asistente?

Observó a Jack fijamente para no encontrar ni un rastro de mentira en sus ojos. Entonces... ¿Qué es lo que estaba sucediendo? Perdiendo el enfoque, Chase se separó, rodeó la cama observando la habitación para detenerse en el buró dónde había una foto de los dos. Abrazados, parecían haber ido a Hawái. Esto... parecía ser muy real. Lentamente se sentó en el suelo, cruzando las piernas y juntó sus manos. Espalda recta y respirando lentamente.

Si antes no entendía lo que pasaba ahora estaba más allá de eso. Jack observo al hombre sentarse y estuvo a punto de ir a sacudirlo pero algo le dijo que era mejor dejarlo estar, Chase parecía estar meditando o algo así (¿Aunque desde cuando meditaba en primer lugar?) por lo que el pelirrojo decidió vestirse primero y preparar el desayuno por sí mismo. También decidió llamar a Maurice para avisarle que Chase estaba... Que Chase llegaría tarde a la oficina. Y de paso llamo a su asistente, Ashley, para que cancelara sus citas de la mañana.

Young tomó aire muy hondo para darse cuenta de que se había tranquilizado. Tenía que aceptarlo. Esto era real, bastante real, y éste Jack tampoco parecía comprender como él. Si ese era el caso. Abrió los ojos y se puso de pie. Lo primero que hizo fue ponerse pantalones y salió de la habitación para encontrar al joven haciendo de desayunar.

—Necesito hablar contigo, Spicer.

Jack escucho a Chase salir de la habitación y cuando le dijo que tenían cosas de que hablar el pelirrojo asintió, termino de servir los huevos revueltos y coloco dos tazas de café en la mesa.

—Está bien.

El mayor en seguida se sentó frente al joven y tomó la taza de café para hacer una mala expresión ante el sabor. Necesitaba un té. Sin decir nada del sabor solo colocó la taza a un lado y tomó el plato del desayuno de Jack y comenzó a comerlo.

—Creo que ha habido un error. —afirmó disfrutando la comida.

—Umh, si, ese es mi plato. El tuyo es el que está en... Olvídalo —Jack se sentó a la mesa después de servirse y le dio un largo trago a su café— ¿Qué ocurre?

—No estoy seguro. —afirmó. —Pero, sé que no soy el Chase que crees que soy. —aseguró para darse cuenta que se había acabado la comida del plato para hacer un ademán de que quería más. —Es por ello que estoy seguro que tampoco eres el Spicer que yo conozco.

—Uhu... —asintió el pelirrojo, sirviéndole un poco más—

Jack decidió que le seguiría al juego por el momento hasta que pudiera convencerlo de acompañarlo al hospital para una revisión médica general.

—¿Quieres más café?

—Uhg. No. —escupió. —De dónde soy, Jack Spicer y yo no... no tenemos este tipo de relación. —dijo para que la imagen de la fotografía que había visto florara en su mente. Hizo una mueca. —Y sí tengo magia. —afirmó.

—A—ja... —la mirada molesta del más alto lo intimido un poco y Jack recordó su plan— Bueno es, algo difícil de creer ¿No crees? —le preguntó— Pero algo me dice que puede que tengas razón...

—Por supuesto que la tengo. —escupió para levantarse de su asiento. —Yo soy Chase Young. Mi credibilidad vale muchísimo más que la de un gusano como tú ¿Por qué habría de estar diciendo falacias como tales? ¡Tú más que nadie debería creer en mi palabra! —tomó aire. —Sin importar que tan pobre sea la tuya.

Jack parpadeó.

—Tú no eres Chase. No eres mi Chase al menos —le dijo el pelirrojo y tomo la taza de café que el mayor había abandonado— Así que no me importa hacer esto —con el rostro inexpresivo le arrojo el café encima sabiendo que le dolería pero no le haría ningún daño—

Cuando el más alto lo miro con furia Jack apoyo ambas manos sobre la mesa y lo encaro, levantándose.

—Yo soy Jack Spicer. Dueño y principal inventor de Spicer Co. Principal distribuidor de tecnología del mundo y no voy a dejar que nadie me humille. Y muchos que tú Chase, o alguien que se parece a Chase, lo haga solo porque sabe que lo amo.

Y eso era algo que el mismo Chase le había enseñado, por eso Jack lo supo de inmediato. Chase, su Chase, lo había enseñado a amarse a sí mismo así que ese hombre que estaba frente a él podría parecerse a él, pero no era el hombre al que amaba.

Young frunció el ceño. Tenía la enorme urgencia de darle una fuerte bofetada al joven que había tenido la osadía de no solo hablarle así, sino que le arrojó el asqueroso café.

Tomó aire profundamente, sino hacía las cosas bien, nunca regresaría a casa. Entonces, lo quiera o no, tendría que darle su lugar a Spicer.

—Muy bien. —soltó para tomar una servilleta y limpiar su rostro. —Empecemos de nuevo. Definitivamente no eres el mismo Jack Spicer.

—No, no lo soy. Y si esta es la manera en que tratas a tu Jack es obvio que no tienes la misma relación que tenemos MI Chase y yo —agregó el pelirrojo, enfatizando la palabra y se sentó de nuevo, cruzando los brazos sobre el pecho— Comienza por favor —le cedió la palabra y lo observo con atención, notando las diferencias entre ambos hombres—

El hombre rodó los ojos y volvió a tomar aire para sentarse de nuevo frente al joven. Lo observó durante unos minutos antes de hablar.

—Soy Chase Young, El dragón Inmortal, Lord de la oscuridad y entidad del Heylin. — se presentó con su título completo.

—Dragón inmortal y Lord de la Oscuridad —repitió Jack— Lo único que tiene sentido en esa frase es Heylin porque es el nombre de la empresa de Chase —el pelirrojo entrecerró los ojos y continuó— ¿Significa que eres un dragón, que es inmortal y además es, maligno?

Chase asintió ante la pregunta.

—Estoy en la guerra contra el Xiaolin, en busca de los Shen Gong Wu. —continuó, y al ver la confusión en su cara, decidió explicarse más. —Son artefactos mágicos que permiten al usuario hacer acciones consideradas imposibles.

—No te ofendas pero suena como un libro de fantasía o un show para niños —Jack se sirvió otra taza de café. Iba a necesitar mucha cafeína para esto— Xiaolin me suena también, es una empresa dirigida por varios socios... ¿Y cómo crees que fue que viniste a parar aquí, conmigo y sin tu magia, eh? —le preguntó interesado—

Chase frunció el ceño con una mueca. —No lo sé.

—Y otra cosa ¿Esos objetos te permiten hacer cosas "imposibles"? ¿Cómo la tele transportación de la que hablaste antes?

—Así es. —confirmó.

—Mph... —Jack frunció el cejo— Eso se oye interesante... ¿Tienes alguna idea de cómo regresar a tu dimensión y regresarme a mi Chase?

Chase desvió la mirada. —Me temo que eso depende de Chase, él se encuentra en la dimensión dónde tiene el control de los Shen Gong Wu, y es solo él quién puede usar la magia para regresar, siempre y cuando, ese sea su deseo.

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Jack despertó demasiado temprano tomando en cuenta a qué hora se había quedado dormido pero estaba demasiado emocionado con poder estudiar las garras del tigre dorado así que apenas abrió los ojos se preparó para iniciar el día.

Se ducho y vistió rápidamente para enseguida salir al hogar de Chase Young. Entro por el pasadizo secreto, como siempre, y comenzó a curiosear por ahí, intentando encontrar al guerrero.

Sin embargo, asombrado por la impactante decoración del lugar, el joven de ojos rojos se paseó antes de llegar a la sala de audiencias. Los pilares blancos al rededor del gigantesco tragaluz hacían que se reflejase la luz... Sin quitar la vista del lugar chocó con la espalda de alguien.

—Ah, discu— ¡Jack! —soltó Chase en bata, sorprendiendo al joven al llevarlo a un abrazo. —Aaah, lo que más me preocupaba es que había amanecido sin ti. —suspiró para hundir su rostro en el cabello rojo.

Jack se congelo en su lugar, en shock por la sorpresa de encontrar a Chase Young medio vestido y sobre todo, que lo haya abrazado tan apretadamente contra él.

—Ch-Chase... —tartamudeó torpemente, con su rostro tan rojo y brillante como su cabello—

Al escucharle llamar su nombre, el mayor en seguida se separó del joven para poder verlo, y con tan solo ver el rostro rojo, como sus ojos, se sorprendió.

—¿Estás bien? —preguntó preocupado sosteniendo el rostro enrojecido. —No tendrás fiebre, ¿verdad? —preguntó lo último en un hilo de voz al juntar sus frentes para revisar la temperatura.

—N-no, yo... Estoy bien —tartamudeo de nuevo con el corazón saliéndosele del pecho por la cercanía del guerrero y su comportamiento tan, amable—

Fue hasta después de ese pensamiento que Jack se separó un poco de él y se pellizco el brazo para saber si no estaba soñando.

Young parpadeó rápidamente al ver el comportamiento de este, Jack nunca, nunca, nunca, nunca se separaba de sus abrazos. Cautelosamente el mayor se volvió acercar para no sorprender al joven.

—Si quieres podemos irnos de una vez, a desayunar a tu lugar favorito y luego a trabajar... —musito para que él solo parpadeara de nuevo. —Aunque, no tengo idea de dónde estamos. —soltó pensativo. —Juraría que ayer nos fuimos a nuestro departamento, no a... —paseó la mirada por el lugar. —Un palacio. ¿Dónde estamos, Jack? —preguntó tomándole de la mano y una sonrisa gentil.

—En tu ciudadela... —respondió el pelirrojo, mezclando su sorpresa con confusión— Chase ¿Estas bien? —le pregunto con precaución. Su cerebro se había recuperado y aunque estaba impactado al ver la sonrisa del guerrero su lado científico le pateo el trasero, poniéndolo a pensar que esa actitud no era para nada normal—

—¿Éste lugar es mío? —preguntó sorprendido por completo hasta que de repente se detuvo abruptamente para hacer la expresión que Jack estaba muy acostumbrado a ver. —No es tu sorpresa del aniversario, ¿verdad? —preguntó en tono amenazante. —No importa que tan rico seas, Jack, no son el tipo de cosas que quiero recibir de ti. —continuó cambiando a un tono cansado, pero con gusto. —No creo que sea tan grande... —soltó volviendo a ver el lugar. —No. Sí es grande, me perdí hace una hora buscando la cocina, y hay animales tigres, leones, panteras por todos lados... —se quedó en silencio un momento para hacer una mueca de aceptación. —Me gusta mucho el lugar, pero viviendo de ti es mucho.

—Emh... Chase, no vayas a lastimarme pero estas muy raro hoy y te juro que no tengo idea de lo que estás hablando —le dijo con un poco de miedo y se alejó unos pasos de el para poder huir en caso de que el guerrero decidiera hacerle daño—

—¿Lastimarte? —preguntó como si fuese el crimen más horrible del planeta. —Yo jamás haría tal cosa. —soltó acercándose al joven para tomarle el rostro blanco. —Jamás podría herir a la persona que más quiero en el mundo. —dijo acercando su rostro al de Jack, lenta y dulcemente.

El pelirrojo tuvo un ataque de pánico en ese momento y se separó del guerrero como si las púas de su armadura hubieran salido de nuevo.

—Por favor Chase, yo no quiero que me mates pero esta es una broma muy mala. Yo solo vine a decirte que ya estoy estudiando el Shen Gong Wu y pronto tendré los resultados para mostrártelos —le dijo rápidamente, preparándose para huir de la furia de un dragón Heylin si era necesario—

—¿Broma? —preguntó en tono confuso. —Yo no juego con estas cosas, y lo sabes. —gruño pata tomar a Jack de los hombros. — ¿Por qué actúas como si me tuvieras miedo? Soy la última persona a quién debes temer, Jack... Soy yo.

—¡No! ¡No sé si eres tú! Ayer estabas llamándome gusano como siempre y hoy estas actuando extraño como si te importara y, y... —Jack se detuvo, temblando y cerró los ojos al ver a los guerreros de Chase rodeándolos— Lo siento no quise gritarte por favor no me sirvas de comida para tus guerreros —le suplico—

Chase no pudo evitar poner una expresión de horror ante lo que estaba diciendo su amante. ¿Cómo era posible?

—Jack. —llamó acercándose. Al ver el comportamiento del hombre, los gatos se alejaron automáticamente. —Yo jamás... —comenzó pero se detuvo durante un instante, dudó, pero sin importarle, abrazó al joven. ¿Qué era lo que tenía el joven? — ¿Qué clase de hombre soy si hago llorar a mi amante de esta manera? —se preguntó en un gruñido acurrucando al joven en su pecho.

Jack hipo, sorprendido y aterrado, con el rostro pegado al pecho del guerrero. Estaba asustado y completamente confundido.

—Chase —lo llamo con voz sofocada por la posición —¿Qué es lo que está pasando? No entiendo nada...

—¡Yo tampoco! —soltó en un tono muy cansado. –¡Un día estas celebrando nuestro aniversario, y el otro actúas como si yo fuese el hombre más peligroso de la humanidad! —escupió.

—¿Nuestro qué? —pregunto el pelirrojo extrañado y se apartó del mayor, su cerebro trabajando a toda velocidad— Chase, creo está pasando algo muy extraño aquí...

El pelirrojo se sujetó el mentón y pensó un momento.

—Si... El Chase Young que yo conozco no actuaria nunca así, no conmigo al menos —murmuro— Dijiste algo sobre un aniversario ¿Cierto? —le pregunto pero no espero respuesta— No sé... ¿Tomaste sopa Lao Mang Long echada a perder o los monjes te atacaron anoche con el Disparo Aturdidor?

Chase frunció el ceño. —La comida de mi madre no es tan mala... no he ido a comer con ella en un mes, tal vez. —aseguró. —¿Por qué habría de pelear con monjes? Para empezar, no hay monjes en la ciudad, tal vez... a 70 kilómetros de aquí, ¿qué sé yo? —rodó los ojos y carraspeó. —Y fue nuestro aniversario, Jack. Tres años.

Jack parpadeo y después sonrió, feliz por ser el genio que era.

—Nosotros no tenemos Aniversario. Tu no recuerdas a los monjes y a menos que Chase convirtiera a su madre en inmortal como él (que lo dudo) no creo que tenga una así que solo hay una explicación a esto.

El pelirrojo llamo a sus robots que lo rodearon en unos minutos, apuntando al guerrero con sus armas.

—¿Quién eres tú y qué hiciste con Chase? —le pregunto el menor— No entiendo como lograste engañar a los felinos pero conmigo no funcionara porque yo sé bien que Chase me odia.

—¡Yo soy Chase! —rugió con fuerza. La suficiente como para que las columnas temblaran. Ese era Chase Young, pero muy diferente. — ¿Qué es lo que sucede contigo?

—No, eres tú al que le sucede algo raro —el pelirrojo pensó a toda prisa, uniendo los puntos en su cabeza— Tú puedes ser Chase pero no eres el Chase que yo conozco. Y es obvio que yo no soy el Jack que tú conoces porque, amigo, Chase jamás en la vida saldría conmigo —le dijo con seguridad y las columnas a su alrededor crujieron amenazadoramente— Y, también tienes sus poderes... —el piso tembló también— O-oye tranquilizante o vas a destruir el salón...

—¿Otro Jack...? —soltó para que el temblor se detuviera abruptamente. Parecía estar asimilando el asunto al desviar su atención del joven y casi perder el equilibrio. No estaba en casa. Este no era su Jack. ¿Dónde estaba, entonces? —Creo que necesito sentarme. —soltó.

A pesar del miedo que sentía el ver a Chase, o a ese alguien parecido a él, en ese estado lo desequilibro. Jack se acercó al hombre, pasando por entre sus robots y lo tomo del brazo.

—Ven, siéntate aquí —lo llevo hasta el trono y lo dejo ahí, mirándolo con atención— ¿Quieres un poco de agua? Parece que los guerreros de Chase te obedecen igual que a él —comentó al ver a los felinos observarlos desde las sombras de la habitación—

—Quiero un café. —soltó tapando su rostro con las manos. Los felinos al escucharle se voltearon a ver entre ellos. Chase no toma café. Pero, Jack solo se dio cuenta cuando una pantera negó con la cabeza viendo a Jack con una expresión nerviosa.

—Creo que aquí no tienen ... —comenzó pero al verlo en ese estado se detuvo—

El pelirrojo lo pensó un momento y entonces carraspeo. Le pidió a Chase que se quedara ahí, tranquilo, mientras él lo preparaba.

Fue una suerte que Jack llevara las garras del tigre dorado porque después de voltear la cocina de la ciudadela de cabeza junto con dos panteras y un tigre se dieron cuenta de que no tenían café así que el chico abrió un portal, fue a casa para encender su cafetera y apenas estuvo listo regresó al palacio, tendiéndole la taza humeante (con la leyenda EVIL GENIUS #1) al mayor que seguía con el rostro oculto tras sus manos.

—Toma. Espero que te guste, así es como yo tomo...

Sin voltear a verle, tomó la taza y la acercó a su rostro. La olió y una pequeña sonrisa se le formó en el rostro. Tomó, y entonces soltó un gran suspiro.

—Cómo a mí me gusta. —dijo recargándose en su asiento, pero aun así, la mirada que tenía el hombre era melancólica.

—Umh ¿Chase? —lo llamo para tener su atención— ¿No tienes idea de cómo fue que llegaste hasta aquí? —preguntó con curiosidad— ¿Estuviste jugando con libros de magia o algo así?

—¿Magia? —preguntó en tono incrédulo, para que dé acto seguido, oliera el contenido de su taza.

—Sí, ma... Umh... No me digas que tu no... —Jack dudo un instante, inseguro de como continuar— ¿Qué es lo que haces...? ¿Qué fue lo último que hiciste antes de llegar aquí?

Chase desvió la mirada antes de contestar. Tomó un buen trago de café y se encogió de hombros. –Tuve sexo.

Jack se atragantó al escuchar la respuesta tan simple y despreocupada que le dio el hombre y comenzó a toser, desesperado.

El pelirrojo estaba completamente sonrojado; si ese Chase y el otro Jack tenían una relación entonces ellos...

—Eso, coff, es demasiada, coff, información... —replicó nervioso—

Chase hizo una mueca. –Eso fue exactamente lo que hice. –se explicó. – ¿Alguna otra pregunta?

Jack negó, carraspeando para recuperarse.

—Tenemos que encontrar la forma de regresarte y de traer a Chase, a nuestro Chase de vuelta —Jack mentiría si dijera que este hombre no lo intimidaba igual que el Chase Young que el conocía—Hay que, pensar en algo... Tal vez haya algo en la biblioteca que nos ayude o...

Fue en ese momento en que reparo que aun tenia las garras del Tigre Dorado en la mano.

—O tal vez podamos usar los Shen Gong Wu... —sonrió lentamente—

—¿El Shen qué? –preguntó entrecerrando los ojos. –Mira. –soltó poniéndose de pie. –Iré a desayunar. Ven conmigo si tienes algo que decir. –se volteó a las bestias para apuntar a una. –Guíame. –ordenó. Y fue.

Jack lo pensó un momento y fue detrás de él.

La verdad no había desayunado antes de salir de su casa y este Chase parecía bastante más amable y muchísimo menos peligroso para su salud.


¿Dudas? ¿Preguntas?

Gracias por su review a:

-Lailliet

Gracias a todos por leer y hasta el siguiente capítulo