Xiaolin Showdown/Chronicles
Saludos!
De parte de Suriee y de Manny-Heatlook
Descargo de responsabilidad: Los personajes de Xiaolin Showdown y Xiaolin Chronicles no nos pertenecen son propiedad de Christy Hui. Algunos Shen Gong Wu son propiedad de la Warner Bros. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.
Capítulo 4
Pretendiendo
Al momento de llegar al edifico, mínimo diez personas se le acercaron para consulta sobre la bolsa, algunos empezaron a gritar y a empujarse para tener alcance directo con el presidente. Ante ello, Young en seguida los esquivó y atrajo a Jack a su cuerpo. — ¡No dijiste que esto pasaría! —susurró en un grito ahogado.
Jack tuvo que tragarse la risa que estaba a punto de soltar y sonrió, acercándose a su oído para susurrarle y darle a los demás la impresión de que era algo personal.
—Lo olvide. Lo siento —se disculpó— Diles que tienes una llamada importante y que los atenderás después en tu oficina.
Asintió con una expresión en la que se podía leer su confusión y su ira. No estaba contento, y probablemente seguiría así el resto del día. Sin embargo, esa expresión se transformó a una más serena a la que tenía.
—Cualquier cosa que me tengan que decir, espero verla por escrito en mi oficina en treinta minutos. —declaró para que en seguida la gente saliera corriendo hacerlo.
—Nunca me canso de eso —murmuro Jack con una sonrisa divertida y camino al lado del más alto hasta el elevador—
Llegaron al último piso en unos minutos y apenas se abrieron las puertas el asistente de Chase dejo lo que estaba haciendo para saludar a su Jefe.
—Buenos días Maurice —saludó el pelirrojo de inmediato para darle tiempo al pelinegro de componerse—
Al entrar se dio cuenta que un joven con enormes lentes le sonreía felizmente y al escuchar el saludo de Jack, se dio cuenta de quién era.
—Maurice. – saludó con un ademán.
El joven tomó eso como inicio. –Señor Young, llamó el secretario general de Texlo, espera que confirme el miércoles para la junta con Alfa y Eva para discutir el plan Invierno. –avisó.
Chase se quedó mudo durante un minuto darse cuenta de que no tenía idea de quienes eran esas personas. ¿Qué plan era ese? Parpadeó. –Espero que tengan armamento para una alianza conmigo. –declaró.
Maurice parpadeó. – ¿Ahora quiere involucrarse en el mercado de armas, Señor? ...Puedo arreglar eso. –soltó.
El pelirrojo, al notar el aprieto en el que estaba el más alto decidió intervenir de momento y seguir con lo que había pensado antes de salir de su departamento.
—Chase ha estado pensando en eso desde hace tiempo pero aún no ha tomado una decisión —le dijo al otro— No lo sofoques demasiado Maurice ¿Recuerdas que anoche salimos a cenar? —pregunto mientras empujaba ligeramente al pelinegro por la espalda rumbo a su oficina— Pues Chase despertó esta mañana con una ligera intoxicación por la comida ¿Puedes creerlo? ¿Qué clase de restaurante de cinco estrellas con tres estrellas Michelin se permite servir alimentos que podrían matar a alguien? —exclamó indignado—
Maurice parpadeó sorprendido.
—¿Intoxicación? –soltó plasmado. –¿Quiere que haga una cita con el abogado? –preguntó con preocupación en el rostro y sacando su celular.
—Si Maurice. Aplástalos —le dijo Jack con frialdad mientras pensaba en que debía doblar la cantidad que iba a enviarle a Vlad y pedirle que montara un reporte falso— Es una lástima por el restaurant pero necesitamos cubrirte en caso de que cometas algún error —le susurro al mayor en el oído antes de que entraran por la puerta— Y ésta, es su oficina señor Young ¿Qué te parece?
Young no contestó, sino que examinó el lugar con la mirada para adentrarse y sentarse en el escritorio y entonces, sorprender a Jack con una sonrisa tranquila.
—Me gusta. —declaró felizmente.
Jack se quedó mudo un momento, reconociendo la sonrisa de su Chase en la expresión del mayor.
Los dos eran tan parecidos y a la vez tan diferentes que lo confundía demasiado... El pelirrojo avanzó hacia él y lo miro de arriba a abajo. Él era su Chase, y a la vez no lo era.
—Necesito esto. Por favor, no te muevas —le pidió y al momento siguiente se sentó en sus piernas, abrazándolo apretadamente y acercó su rostro al cuello del mayor, aspirando profundamente el aroma— Es parecido al de Chase —pensó— Pero tiene un toque de... ¿azufre?
Chase sintió cada fibra de su ser reaccionar al joven sentado en su regazo. Pero, al mismo tiempo se quedó helado en su lugar y no encontró el respirar. Se dijo que no debía de respirar, si lo hacía, no podría ser responsable de sus actos, y teniendo un escritorio tan grande en frente...
—Y-ya es suficiente. —musitó con fuerza para que sorprendiera a Jack que en vez de tirarlo, el mayor solo se levantó con él en brazos. —Estoy seguro que tienes cosas que nacer y que yo también. —dijo caminando hacia la puerta sin soltarlo—
—Uuhh... —asintió el pelirrojo, sintiendo su rostro sonrojarse poco a poco por la cercanía y por el hecho de ser cargado en brazos por el hombre que horas atrás le estaba gritando— Las tengo... Pero, dime una cosa antes de que me vaya ¿Quieres? —Jack pasó sus dedos por el cabello del mayor, tomándolo de la nuca con una idea demasiado perversa en mente— Estás demasiado tenso todo el tiempo ¿Cuándo fue la última vez que tuviste sexo Chase? Porque yo, yo tuve sexo anoche... —susurro en su oído y procuro sostenerse bien, en caso de que al otro se le ocurriera tirarlo o estamparlo contra la pared—
Young no se inmutó, sino que sin decir nada acercó su rostro al del joven quién en seguida cerro los ojos pero el mayor se detuvo en seguida.
—Mh. No, gracias. —dijo sorprendiendo al joven al momento en el que lo soltó y se separó de él.
Jack parpadeó confundido y entonces se dio cuenta de lo que estuvo a punto de pasar. Se alejó del más alto y carraspeo para componerse.
—Es... —comenzó pero se detuvo— Eres más divertido de lo que dejas ver —sonrió— Este es tu teléfono, si necesitas algo solo llámame —le explicó rápidamente para después abrir la puerta— Nos vemos para ir a comer —fue lo último que le dijo y salió de la oficina, recriminándose lo cerca que se había puesto del otro—
El pelinegro observó el teléfono con extrañes para dejarlo en el escritorio y entonces suspirar pesadamente y acomodarse en el escritorio.
—Bueno –soltó— ¿Qué tan difícil ha de ser trabajar en esto seis horas? —se preguntó viendo el reloj con una mueca—
/ ºººOoOººº \
Varias horas después Jack se encontró a si mismo casi enterrado entre los cientos de libros que habían estado revisando. Un par de los guerreros felinos, los más antiguos al servicio de Chase, se habían quedado en la biblioteca para llevarles más y más volúmenes.
—Encontré algo sobre viajes dimensionales pero habla sobre cambios completos y por medio de un ritual, no sobre aparecer un buen día en el cuerpo de un otro yo... ¿Tú encontraste algo más?
—¿Qué, disculpa? —soltó saliendo de su concentración sometida en un libro con el título de "La Historia de la Economía". Al momento en el que parpadeó un par de veces se dio cuenta de la pregunta —¡Oh! Lo siento, Jack, es que... —soltó alzando el libro —Me enganchó —se rió—
El pelirrojo sintió la urgencia de chocar su cabeza sobre el libro de hechizos oscuros que había estado leyendo.
—Umh... No creo que podamos avanzar mucho así... —le dijo el chico—
Chase soltó una risotada ante el comentario.
—Lo siento, Jack. –dijo levantándose de su asiento. –Lo que pasa es que cada vez que leo magia me cuesta creerlo. –se explicó. –Para mí, magia es sacar animales de un sombrero. –se encogió de hombros.
—Pero tú tienes magia ahora. Tienes la magia de Chase —le dijo el pelirrojo, contrariado— Y ya me viste usar las garras del tigre dorado también.
Para Jack era algo difícil entender que el hombre frente a él fuera escéptico a pesar de que se había despertado esa misma mañana en una dimensión diferente a la que vivía. Incluso él, años atrás, había creído de inmediato cuando Wuya le contó sobre los Shen Gong Wu.
Chase negó entonces. — ¿Qué pasaría si en realidad estoy dormido o estoy alucinando por alguna intoxicación?
Jack no contestó y claramente el mayor no agregó nada a su pregunta, la habitación se congeló en un silencio sepulcral.
Jack supuso que no todas las personas eran iguales y estuvo a punto de regresar a su libro cuando un tigre le acercó un libro que parecía un poco más nuevo que el resto de los que había revisado; Viajes y Proyecciones Astrales
—Esto parece interesante... —el pelirrojo tomo el libro y lo abrió de inmediato para comenzar a leerlo—
Cuando estaba por terminar el primer capítulo el gruñido bajo del tigre hizo de diera un salto por el susto, pensando que era a él a quien estaba a punto de atacar pero al levantar la vista se dio cuenta de que los guerreros miraban fijamente a la puerta que se abrió un minuto después, dejando entrar a Wuya, rodeada de los enormes felinos.
—Hola Chase... —saludo con bruja con voz melosa y se acercó al guerrero, caminando con sensualidad— Necesito tu ayuda para conseguir un Shen Gong Wu...
El mayor en seguida despegó su mirada del libro para ver a la mujer de cabellos rojos. La expresión tranquila se destrozó por completo.
—No voy a comprarte nada. –aseguró con una risotada como si lo que ella hubiera dicho fuera un gran chiste—
Jack abrió los ojos como platos al escuchar la respuesta de Chase y al mirar a Wuya se dio cuenta de que la bruja estaba igual de sorprendida que él.
—¿De qué estás hablando? ¿Y qué es eso de...? ¿Acaso acabas de reírte de mí? —pregunto la mujer, entre confundida y enojada—
El pelirrojo por su parte se levantó de un salto ¡Tenía que evitar que Chase se delatará a sí mismo o podía meterse en demasiados problemas! Por desgracia, al hacerlo las montañas de libros que estaban a su alrededor se derrumbaron y tanto Wuya como Chase se giraron a verlo.
—¿Y qué está haciendo Jack aquí?
Chase en seguida vio a Jack y luego se volteó a ver a Wuya.
—Jack me está ayudando con una investigación. –declaró el mayor. –Son muchos libros para encontrar lo que busco en poco tiempo. –sonrió.
Al verlo, la bruja se quedó pasmada a la imagen del hombre sonriéndole a los dos por dos razones. Una, Chase no sonríe, y la segunda era porque Chase no necesita la ayuda de Spicer.
Jack sintió un ataque de pánico al ver la expresión de Wuya y se dio cuenta de que estaba a punto de pasar algo muy, muy malo. Aterrado, comenzó a mover los brazos en el aire para llamar la atención del guerrero y una vez que Chase lo miro, el chico negó con la cabeza, rogándole internamente que no se descubriera o las cosas se iban a complicar.
—Ch-Chase me dijo que tenía que buscar información... —tartamudeo el pelirrojo mientras caminaba hacia donde estaba la bruja y fingió tropezarse para caer casi encima del pelinegro y susurrar con rapidez: Tienes que fingir por favor, recuerda lo que te dije de Chase y de que el me odia si ella lo sabe nos va a matar a todos— ¡Lo—lo siento! ¡Lo siento no quise...! ¡Por favor no me mates Chase recuerda que estoy ayudando! —le suplicó de rodillas, juntando sus manos—
Por tan solo un segundo, la expresión que sostuvo el mayor fue de horror, pero al momento de comprender, la cambió tan rápido que ni se dieron cuenta cuál tenía antes. Ahora, era Chase Young.
—Te dije que te pusieras a trabaja, Spicer –dijo rechinando los dientes. – ¿O es que de verdad quieres que te catalogue de inútil?
—¡N-no! —el pelirrojo se levantó de inmediato y prácticamente saltó al pequeño espacio donde había estado antes, abriendo los libros— Estoy investigando, mira investigo, leo libros... —dijo con terror y se escondió detrás del volumen para ocultar su rostro—
Lo curioso de todo es que no fingió el miedo, él estaba aterrado de que Wuya pudiera hacerle algo a Chase si se daba cuenta de lo que pasaba.
—Pero Chase... —escucho a la bruja— Si necesitabas ayuda pudiste haberme pedido a mí que viniera... —le dijo con sensualidad, pasando los dedos por el hombre del guerrero—
Chase no sonrió. No tenía ninguna razón para hacerlo ahora, y al ver como la mujer se comportaba, le dio asco. Si ella se viera.
—No te molestes. –soltó tranquilo. –Estoy seguro que el trabajo hubiera avanzado lento… ya vez, Spicer es joven y hace las cosas rápido. –dijo entonces para ver la reacción ofendida en la cara de la mujer.
—¿Co...? ¿Cómo te atreves...? —comenzó la bruja pero al ver la expresión en la cara de Chase se detuvo—
Había ciertos límites que no se debían cruzar bajo ninguna razón.
—Tienes razón, parece que es lo único para lo que Jack parece servir —le dio la razón— Pero ¿Vas a ayudarme a conseguir este Shen Gong Wu? La esfera de Sheng podría ser muy útil para convertir a los monjes en nuestros aliados y evitar tratar de nuevo con esas pestes...
Chase lo pensó un momento, no quería creer que lo que estaban hablando fuera realmente real, pero aparentemente no había de otra.
Young asintió entonces. –Si no hay caso. –suspiró. –Espérame en la sala de audiencias. –dijo al fin para hacer a la mujer sonreír.
Apenas Wuya salió de la habitación Jack dejo escapar un largo suspiro, bajando el volumen con el que había estado escondiéndose.
—Eso estuvo demasiado cerca —y entonces pensó en algo mas— ¿Por qué la trataste así cuando llego? —le pregunto confundido— ¿Wuya es tu amiga en tu dimensión?
—Pues, no necesariamente es mi amiga, pero no es mi enemiga. —se explicó el mayor con tranquilidad—
—Umh... Pues ella no es alguien muy confiable —le dijo el pelirrojo— Hay que tener mucho cuidado... Creo que será mejor que los acompañe, por si las cosas se complican
Chase asintió entonces. —Me parece bien. Allá ella tampoco es muy fiable. —confesó. —Ve con ella mientras me cambio. —ordenó haciendo notar que estaba en pijamas.
—Si —obedeció de inmediato pero a medio camino se detuvo en seco— Pero, tú no sabes cómo se viste Chase...
El mayor entonces se volteó a ver una de las bestias para regresarse a Jack. —Creo que me las arreglaré. —sonrió.
Jack cambio su mirada de Chase al felino y decidió que el pelinegro tenía razón, aunque le hubiera encantado ver al guerrero sin ropa... El pelirrojo se sonrojo por el pensamiento y camino hasta donde Wuya esperaba. La bruja lo miro con molestia y de inmediato le pregunto qué estaba haciendo ahí.
—Chase me ordenó que lo esperara aquí —respondió, diciendo la verdad a medias—
Young fue guiado a sus aposentos por unas de las bestias y le mostraron la armadura lista para usarse. No pudo evitar admirarla antes de usarla. El problema es que tuvo que usar ayuda para ponérsela, no porque no pudiera cargarla, eso no era problema, sino que no tenía idea de cómo ponerse eso. Pero lo logró.
Con la armadura lista, se encaminó a la sala de audiencias para encontrar a Wuya sosteniendo al joven del cuello de su chaqueta.
—¿Qué está pasando aquí? —exigió saber en mal tono.
—Este muchacho es una molestia. Vino aquí a molestarme.
—Ya, te dije que, Chase me ordenó que, viniera —le dijo el chico con esfuerzo, luchando contra el agarre de la bruja—
—Él está diciendo la verdad. —afirmó. — ¿Acaso alguna vez él ha mentido en mi palabra? —pregunto viendo a la bruja a los ojos intensamente. Ambos sabían la respuesta. Sin contestar, ella soltó a Jack para que se alejara rápidamente de ella.
Jack se alisó la chaqueta y miro a la bruja con odio. Chase estaba cerca así que sabía que estaba seguro pero, aun si no lo estuviera debería protegerse a sí mismo... El pelirrojo pensó en lo que había hablado con el pelinegro por la mañana y se dio cuenta de que debía comenzar a tomar confianza en sí mismo; él era capaz de muchas cosas y podía hacer mucho más.
Wuya le gruño y el pelirrojo levantó la mirada, enfrentándola.
Ya no dejaría que nadie pasara encima de él. Chase tenía razón, tenía que buscar su felicidad.
—Pero Chase ¿Por qué quieres llevarlo con nosotros? No es más que un estorbo —le dijo la bruja con voz melosa—
—Puedo ser molesto pero soy más inteligente de lo que tu jamás podrás ser, bruja —le respondió en pelirrojo. Estaba muriéndose de miedo ¡Pero se sentía tan bien poder decirlo!—
—Basta. —intervino el mayor. —Será mejor que nos vayamos o serán los dos quienes estorben. —gruñó el guerrero con enfado—
Jack se acercó a Chase de inmediato, sorprendido por su gran actuación aunque no lo dejo ver. Tenía que concentrarse en fingir que todo era normal y debía buscar la manera de ayudar al pelinegro cuando lo necesitara, si ser demasiado obvio.
—Dile a Wuya que nos lleve hasta allá o va a querer que tú lo hagas —le susurro el chico en voz baja mientras la bruja arreglaba su cabello—
Chase parpadeó. — ¿Tengo un auto, acaso? —preguntó de buen humor.
—No, tienes magia ¡Estamos acostumbrados a que nos tele transportes o vueles! —le respondió ¿Por qué Chase no podía recordar que tenía magia? Si a él le pasara algo por el estilo, lo primero que haría sería probar sus poderes nuevos—
El mayor entonces hizo una expresión de extrañes, no seguro de lo que había dicho Jack. ¿Realmente él podía hacer esas cosas? ¿Había algún precio? ¿Algo qué hacer? ¿Cómo funcionaba? Hizo una mueca antes de hablar.
—¿Cómo eso funciona? -preguntó.
Jack cabeceo confundido.
—No lo sé... —murmuro finalmente— Chase nunca ha querido tenerme cerca así que no soy precisamente la persona que conoce todos sus secretos pero, no sé... Bueno, era como que él podía hacer cosas simplemente deseándolas. O eso me parecía a mí...
—¿Ah, sí? —soltó Young con una sonrisa ¿Lo que sea con desearlo? — Eso suena peligroso Jack. —admitió—
—No creo que lo sea para Chase —el pelirrojo inclino un poco el rostro— No te asustes pero la verdad es, que Chase vendió su alma a cambio de la sopa Lao Mang Long que lo hace inmortal y le da esos poderes geniales...
—¿Nos vamos ahora Chase? —preguntó Wuya cuando se acercó a ellos y Jack miro al mayor, expectante—
—Llévanos. —ordenó con fuerza sin ver a Jack. —Este no sé dónde está.
La bruja hizo un ruido muy, muy bajo con la garganta pero obedeció igualmente, envolviéndolos en una esfera de luz. Un momento después los tres aparecieron sobre una enorme roca, en medio de un desierto.
—La esfera de Sheng tiene que estar por aquí, puedo sentirlo cerca —les dijo Wuya, mirando a su alrededor para ver si encontraba algo—
Jack por su parte reviso su reloj—localizador de Wu y se dio cuenta de que había estado apagado
—Por eso no sonó la alarma —pensó el pelirrojo y lo encendió. De inmediato las flechas comenzaron a marcar la dirección— Esta en dirección a la derecha a unos, cincuenta metros… —les aviso a ambos—
—Vamos entonces. —musitó Chase con la actitud de un niño en un museo. Sin darles oportunidad de hablar. Tomó a Jack en brazos y saltó de la roca para caer a un lado con toda la gracia que Chase Young podía tener. —-¿Quieres caminar? —preguntó divertido al ver la expresión del pelirrojo.
—S-sí —respondió el chico de inmediato y apenas toco el suelo se alejó unos pasos del guerrero, temblando como una hoja—
Fue en ese momento en el que Wuya se acercó a Chase y se inclinó sobre su costado, hablándole al oído.
—No sé qué estás planeando ahora Chase pero sea lo que sea estas afectando a Jack más de lo que conseguí —le dijo con una sonrisa y se alejó de él, luciendo bastante satisfecha—
—Veamos… La dirección marca aquí… —Jack empezó a caminar siguiendo a su localizador hasta que una repentina sombra cayó sobre ellos— Oh no…
—¡Jack Spicer! Prepárate para una humillante derrota —escucho por encima de sus cabezas y los monjes Xiaolin aterrizaron cerca de ellos— ¡Entréganos el Shen Gong Wu ahora! —le exigió Omi, igual que siempre—
—¡Ni siquiera estoy cerca de él bola de boliche! —grito Jack molesto y Omi se detuvo, pensándolo un momento—
—Entonces ¡No te acerques al Shen Gong Wu ahora! —le gritó y Jack rodó los ojos—
Chase ignoró a los niños para entonces caminar la distancia que Jack había indicado para entonces encontrar el Wu. Al verlo medio enterrado en la area, en seguida lo saco. Lo sacudió para quitarle el exceso y se volteó a Wuya.
—¿Esto era lo que querías? ¿Está baratija? —le preguntó con extrañes. —-Creo que necesitas ir de compras en vez de recoger cacharro. —le comentó con una mueca.
—Chase tiene el Shen Gong Wu —grito Kimiko y de inmediato los monjes se lanzaron a él—
Jack corrió también a donde estaba el guerrero y gracias a que no se habían alejado llegó primero, escondiéndose detrás de su espalda.
—Vienen por el Wu. Tienes que pelear Chase, recuerda que eres un guerrero y un Maestro del Tai Chi —le dijo el pelirrojo con urgencia mientras los monjes se acercaban más y más a ellos—
—No he hecho Tai Chi desde que tengo doce años. —pensó el mayor antes de que sus instintos actuaran antes que él. Le dio a Jack el Shen Gong Wu para mantenerlo justo detrás de él y entonces bloquear los ataques de los niños con sus manos. Quedando nada más Omi quién realmente le forzaba usar ambas manos. —Basta. —escupió tomando a Omi desde el cuello de su ropa. —Ésta definitivamente no es la manera de conseguir las cosas. —reprendió molesto. —Debería darte vergüenza por portarte así frente a tus mayores.
Omi se detuvo al instante al escuchar el regaño del guerrero.
—Y-yo…Lo siento Chase Young. No quise faltarte al respeto como mi mayor y superior en el Tai Chi —se disculpó de inmediato ante la sorpresa del resto de los presentes—
—Muy bien. —soltó complacido y bastante sonriente. — ¿Qué edad tienes? —preguntó al ponerse de rodillas frente el niño.
—Tengo 11 años —respondió Omi de inmediato, cruzando los brazos detrás de su espalda—
—Oh. —soltó el mayor sonriendo. —Y dime. ¿Te gustan los dulces? —preguntó con su sonrisa gentil.
—Sí. Me gustan mucho —sonrió el pequeño monje— Aunque el Maestro Fung dice que no debo comer muchos dulces porque es malo para los dientes y para mi entrenamiento —le dijo con inocencia—
—Omi no dejes que te engañe —grito Raimundo—
—Ch-Chase… —Jack se acercó a ellos, abrazando el Wu apretadamente— Tenemos que irnos —el pelirrojo agradeció que su Chase tuviera una debilidad por Omi porque si no hubiera sido por eso se habría visto muchísimo más obvio su cambio de actitud—
—Ya veo... –soltó asintiendo con una sonrisa. –Yo creo que esa es la mejor edad para los dulces. –confiesa para que pasara su mano a la oreja de Omi y de allí sacara una enorme paleta dejando al niño pasmado en su lugar. –Este es tu premio por disculparte. –declaró Young tendiéndosela a Omi para separarla rápidamente. —Tienes que prometer que la comerás después de la cena. –dijo con una mirada llena de cautela.
Estaban muertos.
Muertos, muertos, muertos y enterrados.
Eso fue lo que pensó Jack, con pánico, y comenzó a pensar a toda velocidad la manera de encerrarse en la ciudadela y protegerla de cualquier cosa que quisiera entrar.
—Ohhh... Eso es sorprendente —exclamó el más pequeño de los monjes, tomando el dulce— Tu lado bueno está siendo bueno otra vez Chase Young. Puedes regresar a ser bueno con nosotros cuando quieras —declaró solemne, aunque era difícil verlo así cuando cargaba una paleta que era tan grande como su cabeza— Y prometo que la comeré después de la cena para no arruinar mi apellido
—Apetito —corrigió Raimundo desde algún lugar pero Jack no le prestó atención ¡Tenían que irse! ¡Huir! Wuya los miraba ya con sospecha ¿Qué iban a hacer?—
—Ahora entiendo... Omi aún es un niño así que lo más fácil es atraerlo con dulces y fingiendo que es bueno otra vez —la bruja sonrió entonces— No cabe duda que Chase es un genio —el peso del mundo se alejó de los hombros de Jack por un momento—
—Vámonos, por favor —le suplicó el pelirrojo al guerrero, mirándolo a los ojos—
—Muy bien. —soltó el mayor poniéndose de pie para entonces volver a ver a Omi. —Puedes visitarme cuando quieras. —sin más, se regresó a dónde Wuya para quitarle a Jack el Wu y mostrárselo a la mujer. — ¿Es esto lo que querías? —preguntó. La bruja en seguida sonrió con intención de tomarlo para que Chase se lo quitara del camino. —Primero, llévanos a casa. Tú nos llevaste, tú nos regresas. —al escucharlo, la mujer carraspeó y se preparó para irse y llevarlo con ella.
—Hey, esperen... ¡Chase tiene la esfera!
—¡Otra vez no...!
Fue lo último que Jack escucho de los monjes y al minuto siguiente estaban de regreso en la ciudadela. El pelirrojo miro a la bruja con cautela. El Wu parecía ser bastante peligroso ¿Y si la bruja lo usaba en su contra? Jack lo haría... Y Wuya había sido su Maestra
—No creo que sea buena idea dárselo —le susurro al guerrero—
—¿No? —preguntó volteándose a ver el Wu. —Si ese es el caso. —dijo para que apareciera un león a lado de Chase. —Ve a guardarlo, por favor. —ordenó y la bestia se fue. El problema fuer cuando la bruja hizo una expresión de horror.
—¡¿Qué?! ¿Por qué estas guardando MI Shen Gong Wu? —le pregunto furiosa y Jack dio un paso al frente, a pesar de que sus piernas estaban temblando—
—Yo creo que Chase sabe que piensas traicionarlo usando la esfera de Sheng —a pesar de que intento decirlo con seguridad su voz se escucho muy baja—
—¡Pequeño gusano! —le grito la mujer y Jack retrocedió, cerrando los ojos por instinto y esperando el golpe de Wuya—
La bruja sintió como su cuerpo se detuvo en seco para ver al mismo Chase Young sosteniéndola de la cintura con un agarre de hierro.
—No permito este comportamiento en mi casa. —dijo en un tono tan gélido que se sintió. Wuya lo sintió, Jack lo sintió. Fue entonce aparecieron bestias por todos lados, gruñendo y amenazando a la mujer. —Muéstrenle la salida. —ordenó con el mismo tono.
Las piernas de Jack dejaron de sostenerlo finalmente y el pelirrojo cayó de rodillas, sorprendido por lo que acababa de suceder; Había podido sentir el frío atravesarlo y la ola de magia que se desprendió del guerrero
—Gr-gracias Chase... —le dijo desde el piso. Después de todo lo que había pasado iba a necesitar un momento para recuperarse y poder levantarse otra vez—
Al ver que el pelirrojo había caído al suelo, el mayor fue enseguida auxiliarle. Le sostuvo de los hombros y le llevo a su pecho para poder velro de cerca sin problemas. — ¿Estás bien? —preguntó con un tono muy preocupado. — ¿Te lastimó?
—Es-Es... —Jack se congeló al sentir a Chase tan cerca y sintió algo en su estómago la verlo tan cerca— Bien... —murmuro—
Sus manos se movieron sin pensarlo y se sujeto de su torso, sonrojándose intensamente.
—Estoy bien —sonrió con nerviosismo— Gracias por, por no dejar que me lastimara...
Jamás dejaría tal cosa. –aseguró el inmortal.
Al tener al joven tan cerca, Chase no pudo evitar en apretarlo más mientras hundía su nariz en el cuello blanco, ahogándose de la deliciosa esencia. Quería besarlo. Iba a besarlo.
Jack se quedó quieto. Se sentía tan seguro y protegido en brazos de Chase que no le importaba nada más... El pelinegro acercó su rostro y Jack cerró los ojos, no sabía que estaba pasando pero no quería saberlo, sólo quería quedarse así, con Chase, siempre... Entonces sintió el calor de los labios sobre su boca y algo en su cabeza estalló, intentando asimilarlo pero antes de hacerlo saltó lejos del más alto, con el corazón latiéndole desbocado
¿Lo había besado?
No estaba seguro, no, su cerebro no lo había procesado pero ahora en lo único que pensaba era que ese Chase debía extrañar a su Jack... Pero ahora, Jack no quería que se fuera... Quería que se quedara con él...
El mayor no puedo evitar quedarse en shock ante la acción que el pelirrojo había hecho. Suspiró, su puso de pie y se dio la vuelta.
—Puedes quedarte el tiempo que quieras. —dijo sin voltear a ver a Jack y sin darle oportunidad de contestar, puesto ya se había ido.
El pelirrojo paso las manos por su cabeza y tiro sus gogles al suelo sin darse cuenta ¿Por qué había sido tan estúpido? ¿Por qué no se había quedado donde estaba? ¿Por qué siempre tenía que arruinarlo todo?
Se quedó de pie en la sala un largo rato hasta que se dio cuenta de que no sabía que hacer ¿Ir a buscar a Chase y disculparse o ir a casa y continuar con sus expe...?
—¡Deje el convertidor encendido! —gritó al darse cuenta de que uno de sus experimentos más delicados se había quedado encendido y si el calor se salía de control, acabaría teniendo una explosión nuclear— ¡Lo siento Chase! ¡Soy un idiota! —le gritó a la nada, esperando que lo hubiera escuchado—
Regreso a la habitación de los libros, tomo las garras del tigre dorado y fue directo a casa. Primero evitaría la destrucción de media China y después pensaría en que podía hacer para arreglar las cosas con el guerrero.
¿Dudas? ¿Preguntas?
Gracias por su review a:
-nekito-chan
-Freaku
Un nuevo capítulo!
Ah, el roce hace el cariño~
O algo así .-.
