Xiaolin Showdown/Chronicles

Suriee y Manny-Heatlook los saludan!

Esta semana hemos tenido que cortar el capítulo a la mitad ya que pasan bastantes cosas por lo que esta vez, sabremos lo que pasa con CanonChase y AUJack, pero no sabemos lo que pasara con AUChase y CanonJack hasta la siguiente semana

¡Pero no desesperen!

Hay ciertas cositas que estamos preparando para ustedes que estamos seguras, les gustaran bastante.

Descargo de responsabilidad: Los personajes de Xiaolin Showdown y Xiaolin Chronicles no nos pertenecen son propiedad de Christy Hui. Algunos Shen Gong Wu son propiedad de la Warner Bros. Esta historia es sólo para el entretenimiento, sin fines de lucro.


Capítulo 5

Nostalgia

Chase Young se recargó sobre la silla del enorme escritorio, estaba cansado, pero no físicamente, sino mentalmente. Nunca había visto tantos números en su vida. Nunca había tomado tantas decisiones en un día. Jamás había comprado acciones que en medio hora subieran un 30%. A punto de quedarse dormido en el lugar, Maurice entró al lugar para levantarlo.

—Señor. –soltó con gracia. —Le recuerdo que tiene comida con el Señor Spicer.

—Ah, sí. –suspiró. —¿En dónde Maurice? —preguntó masajeando su sienes.

—En dónde usual. –musitó antes de irse.

Al estar solo, Chase no encontró otra cosa más que estrellar su cabeza con el escritorio ¿Dónde jodidos es lo usual?

Jack salió de su oficina un poco más temprano de lo usual, con Ashley detrás de él gritándole por salir más temprano cuando había llegado tarde ¿Por qué Jack la tenía como su asistente? Porque a pesar de lo molesta, pesada y obsesionada con los gatos que era, Ashley era tan buena para el trabajo como lo era Maurice para el suyo. La ventaja de la loca de los gatos es que ella era una chica que ya había sido engañada por un hombre; Ashley era despiadada.

Y si había algo que Jack había aprendido de su padre era eso: "Hay menos ira en el infierno que en una mujer despechada". Por suerte el pelirrojo siempre estuvo a salvo de ello, poniéndose en el lugar de su simpático y apuesto amigo gay. Eso funciono para él al menos, fue el único hombre de la oficina que no sufrió su ira.

—Tengo una cita con Chase —le explico mientras salía de la oficina—

—¡Tienes más citas que atender! —le grito la rubia—

—Pero no son citas con Chase —sonrió el pelirrojo y subió al auto, despidiéndose de ella— Encárgate de todo, Katnappe —ronroneo el apodo que le había dado—

—¡Jack Spicer! —escucho el grito de rabia y acelero, alejándose a toda velocidad—

Llego a la oficina de Chase en unos minutos y subió al último piso, saludando a Maurice que lo miro con extrañez y toco la puerta dos veces antes de entrar.

—Hola Chase ¿Qué tal va todo?

Chase se encontraba en medio de la habitación, en el suelo y con posición de loto. No pensaba en nadie y no quería ver a nadie. Por ende ignoró al pelirrojo que había entrado al lugar.

Jack se extrañó al verlo en esa posición pero avanzó de cualquier modo hasta que estuvo de pie frente al hombre.

—Mal día ¿Uh?

Young no se molestó en contestar verbalmente y solo se limitó hacerlo con una mueca de mal gusto dirigida solo para Jack.

Quería perderse en su meditación, llegar a su punto, y entonces así, llegar a la solución para irse de una vez de este lugar y llegar a casa y tal vez– ¿dormir? Tenía sueño, sí dormir le haría bien. También comer. Tenía hambre.

Cuando la última idea invadió su mente fue cuando su concentración se rompió al escuchar su propio estómago rugir a todo volumen. Chase abrió los ojos de golpe para ver la expresión burlona en la cara del pelirrojo, entonces pudo sentir el calor subirse al rostro.

Jack mordió internamente sus mejillas para evitar soltar una carcajada, indeciso de que era más divertido; Escuchar el gruñido que sonó igual que el rugido de una bestia o el sonrojo brillante… Imposible decidirse, sobre todo porque era ese hombre que lo había mirado como si fuera un insecto esa misma mañana.

—No te preocupes. Ignorare eso —le dijo con una sonrisilla. A pesar de lo divertido que era decidió no presionarlo más, era obvio que había tenido un día muy pesado— Vamos a comer, anda... ¡Oh! Y si estás estresado puedo darte un masaje de hombros. Soy famoso por dar excelentes masajes de hombros

—¿Famoso, entre quiénes? —preguntó con recelo al ponerse de pie y acercarse a Spicer. Al darse cuenta de su comportamiento, de manera automática se alejó y fue por su saco. —Vayamos a comer.

El pelirrojo no perdió su sonrisa al darse cuenta del pequeño ataque de celos y camino al lado de Chase rumbo al auto.

—Soy el mejor masajeador de hombros de mi familia —le explicó a pesar de que el pelinegro había dejado el tema zanjado— Aunque mi familia no es muy grande así que... Pero a mi Chase lo ayudaban mucho ¡Oh! ¿Te gusta la italiana? —le pregunto con tranquilidad—

—Me da igual. —soltó viendo el camino por la ventana.

Young no tenía ganas de nada en realidad, solo tenía hambre. Estaba seguro que si le pusieran a comer tierra ni se daría cuenta. Sin embargo, el joven sentado a lado suyo no dejaba de hablar, realmente estaba siendo amigable, pero no es fácil estar de humor.

—Quiero mi sopa. —soltó sin darse cuenta.

—... que estaba en la cuenta y enton ¿Uh? —Jack cortó su charla al escuchar al otro hablar— ¿Sopa? ¿Qué sopa? A donde vamos no h... Oh ¿Hablas de la Lao Mang Long?

Chase se volteó a ver a Jack con una expresión frenética.

—¿Mi sopa existe en este mundo? —preguntó con fuerza que provocó que casi se levanta de su asiento, pero el cinturón de seguridad lo regresó a su lugar de un tirón. Chase gimió de dolor.

—Whoa, tranquilo... —Jack alargó el brazo para mantener al guerrero sentado correctamente— ¿Será que a todos los Chase de todas las dimensiones les gusta tanto esa cosa verde? — el pelirrojo aparto su vista del camino solo para toparse con la mirada molesta del mayor— Claro que existe. Esa "sopa" es la receta favorita de tu madre —Jack se detuvo— Bueno, de la madre de Chase... De verdad que no entiendo cómo es que les gusta tanto... —masculló entre dientes—

—¡Esa sopa no es receta de mi madre! —refutó con fuerza al tratar de respirar bien por el apretón que se llevó. —Esa es la sopa que me dio la inmortalidad y mis poderes de dragón. —explicó. —La necesito.

Jack suspiro audiblemente y salió del camino para estacionar al lado de la carretera. De ese modo sería más fácil hablar con el más alto y no se arriesgaría a provocar un accidente.

—Chase, esa sopa es la receta especial de la madre de mi Chase —le dijo con empatía— Puede que tenga el mismo nombre que esa sopa mágica que tú conoces pero puedo asegurarte que no es la misma. Mi Chase la toma cada vez que va de visita a casa y nunca, jamás, ha tenido magia. De hecho, para Chase "magia" es sacar un conejo de un sombrero —le explicó sin poder evitar sentirse mal por el hombre que estaba a su lado—

Si él hubiera estado en su posición ¿Cómo estaría sintiéndose? Terriblemente confundido sin duda...

—Si quieres podemos ir a casa de la madre de Chase para que la pruebes. A ella le encanta prepararla de cualquier modo —le sonrió— Incluso, para que veas lo mucho que me importas, yo también la comeré aunque crea que es una vomitada verde —después abrió los ojos como platos— No vayas a decirle a ella que yo dije eso o va a dejar a su hijo viudo antes de que puedas decir Lao Mang Long

—Yo... —no supo qué contestar. Realmente quería esa sopa, pero al mismo tiempo quería gritar con todas sus fuerzas que él no entendía que nunca lo hará. Pero al menos lo está intentando. Sin si quiera darse cuenta, su expresión se había relajado viendo fijamente a Jack le dijo, —Gracias.

El pelirrojo se sonrojo al escucharlo y sonrió con expresión boba, reconociendo a su Chase en el hombre que estaba frente a él.

—No es nada, yo solo... —respondió pero se detuvo antes de terminar— Umh... ¿Listo para saludar a tu madre entonces? —preguntó al tiempo que volvía a la carretera—

Young desvió la mirada inseguro si contestar honestamente. Qué más da.

—Jack —comenzó. —, no he visto a mi madre desde que tengo dieciséis... Y no soy tan joven como aparento. —hizo una mueca.

—Ah claro, inmortal... —asintió el pelirrojo sin quitar la vista del camino— ¿Y qué edad tienes entonces? ¿Cincuenta?

—Tengo mil quinientos veintiséis años de edad. —dijo simplemente.

—¿Q-qué...? —El pelirrojo perdió el control del auto solo unos segundos antes de recuperarse— Eso es... Pues... No se te notan —sonrió finalmente—

Jack no podía creer lo que había escuchado pero, tampoco tenía razones para desconfiar... Desde que era niño su abuela siempre le había contado historias sobre seres sobre naturales y cosas mágicas así que, para él, creer en lo imposible era algo que se le facilitaba.

Tal vez era por eso que sus inventos desafiaban las leyes físicas casi todo el tiempo.

Young entonces se dedicó a ver el camino con una expresión más tranquila al ver que Jack no había panicado (casi).

—Bien. —musitó. —No recuerdo nada de ella.

—Es tu madre Chase —lo tranquilizó el pelirrojo— Cosas como esa no se olvidan jamás. Es como andar en bicicleta. Solo que sin bicicleta y mucho más emocional... Lo siento por eso, suelo decir idioteces cuando estoy nervioso —se disculpó con un sonrisa y un momento después estaciono— Aquí estamos. Esta es la casa de tu madre.

Young sintió el estómago encogerse, iba a verla después tanto tiempo. Su nerviosísimo aumento al darse cuenta que la casa era meramente grande, con un aspecto pacífico y costo. Dos autos negros estaban estacionados en el espacio que parecía ser la cochera. Y la gran puerta color café rojizo le invitaba a tocar.

—Ve tú primero. —dijo sin querer bajarse del auto.

Jack se quitó el cinturón de seguridad antes de girarse a verlo.

—Chase, sería demasiado sospechoso que yo fuera primero. Tenemos que ir los dos, juntos —le explicó— Quédate tranquilo, hasta mi Chase actúa extraño cuando está cerca de su madre -intentó reconfortarlo pero no encontraba nada más-

Si Jack no hubiera visto a su madre durante mil quinientos diez años ¿Cómo se sentiría?

Probablemente como si hubiera comido un paquete de dinamita.

—Vamos—llamó su atención y bajo del coche y, a pesar de su reticencia Chase bajo detrás suyo— Oye... Todo estará bien. Estoy aquí contigo, todo estará bien -le sonrió para tranquilizarlo y tomo su mano, sujetándola con fuerza— Si quieres no me sueltes hasta que te sientas mejor. A tu madre le agrado así que no dirá nada si me ve sujetando tu mano como una quinceañera —le guiñó—

—¿Tratas de hacerme sentir peor? –acusó. Pero no encontró el soltarle la mano, curiosamente eso le tranquilizó.

Al llegar a la puerta tuvo el enorme impulso de darse la vuelta e irse ¿Pero a dónde iría? Y con hambre.

—No tienes idea de cuánto te odio. —gruñó estrechando la mano del joven

—No, no es cierto —rió el pelirrojo y tocó el timbre antes de que el guerrero pudiera responderle con suerte de que casi de inmediato respondieron— Sonríe Chase —le dijo— Vienes con tu pareja a saludar a tu madre, no a tu verdugo

La puerta se abrió de golpe revelando a una mujer muy bien vestida. Mayor de unos cincuenta años y pocas canas en su cabello negro recogido y una mirada miel casi dorada se abrió de golpe sorprendida acompañada de una gran sonrisa.

—¡Chase! —saludó abrazando al mayor que casi cae al suelo. —No me avisaste que vendrías, habría puesto sus lugares en la mesa. —se volteó a ver a Jack. —¡Jackie! —saludó con un beso. — ¿Cómo te ha ido? ¿Te llegaron las mancuernillas que te mande?

—Hola Jia Li —saludó el pelirrojo con una sonrisa después de regresarle el beso— Claro que las recibí. Son hermosas ¿Tu recibiste mi gargantilla? —preguntó—

—¡Por supuesto! —dice con fuerza. —Son exquisitas, Jack, como siempre. —agrega sonriendo felizmente.

Al momento que la mujer terminó de saludar fue cuando Chase se quedó sin saber qué más hacer. ¿Hablarle? ¿Preguntarle algo? ¿Exigir por comida? Decidió permanecer en silencio y sonreír la manera más gentil que podía. Puesto, algo muy en su interior gritaba por ir abrazar a esa mujer, debido a que la bestia en el interior de Chase, la reconoció.

El pelirrojo no era muy bueno leyendo al Chase que estaba a su lado pero sí pudo reconocer que estaba ansioso, y el apretón en su mano fue un indicio bastante claro.

—Sentimos mucho molestarte Jia Li pero estábamos por ir a comer cuando Chase dijo que extrañaba tu sopa por eso... —Jack lo pensó un momento ¿Debería decírselo? Tal vez sí, después de todo, Jia Li estaría feliz por su hijo— Y además, Chase y yo tenemos algo que decirte ¿Verdad Chase? —el pelirrojo se acercó al más alto y le susurró al oído— Es tu madre Chase, no será el fin del mundo si la abrazas un poco más.

Chase volteó a ver al joven rápidamente para entonces volverse a la mujer que sonreía contenta.

—Uh... sí, hay algo que decir. —dijo acercándose a ella para tenerla completamente de frente. Y la vio. Era ella. Era exactamente la misma mujer que vio hace más de mil quinientos años. —Ah... —y sin terminar qué decir tomó a la mujer en brazos y la acercó a su pecho con todo el cariño y las ganas de verla una vez más. —Me alegra tanto verte. —suspiró.

Jia Li parpadeó con velocidad ante la sorpresa, pero lo ignoró para regresarle el abrazo y respirar del cabello negro del hombre y entonces separarlo de golpe con una expresión de sorpresa.

—¡Chase! —soltó. — ¿Por qué hueles a quemado? —preguntó haciendo notar que no reconocía el olor azufre. El inmortal solo comenzó a reírse con fuerza para volverla abrazar. Jia Lin por supuesto que no le encontró la gracia, pero ya hacía mucho que su hijo la abrazaba con tanto amor. Le abrazó entonces frente al pelirrojo que observó toda la escena con mucha atención.

Jack se quedó parado sin saber que más hacer. No se sentía incómodo, al contrario, su pecho se sentía cálido e hinchado al ver a Chase abrazando a su madre con tanto afecto.

Debe ser duro —pensó— Vivir durante tanto tiempo y ver desaparecer a todos los que conociste…Seguramente ahora es un hombre muy solitario —y en ese momento una oleada de empatía lo golpeo de lleno en el estómago y Jack decidió que ayudaría a ese Chase en lo que pudiera para hacerle sentir que ya no estaba solo: Lo tenía a él

Ya no dijeron nada más, Jia Li en seguida los invitó a entrar y les sirvió su famosa sopa Lao Man Long que Chase la comenzó a comer con todo el gusto y la comodidad que no había sentido en un muy largo tiempo. En seguida, no pudo evitar pedir por más y en cuento Jia Li fue por más Chase volteó a ver al pelirrojo sentado a su lado.

—Jack. ¿Dónde está mi padre? —se atrevió a preguntar.

El menor trago duro y presiono su nariz con los dedos para no sentir el sabor de la sopa antes de mirar sus manos con atención.

—Él... Murió hace un par de años. —le dijo en voz baja— Lo siento... Yo no lo conocí muy bien porque en aquel entonces Chase y yo apenas comenzábamos a... —en ese momento el pelirrojo levanto el rostro para mirarlo— Él estuvo enfermo durante algún tiempo así que Chase y su madre tuvieron tiempo para hacerse a la idea de... —Jack se detuvo un momento— El parecía un gran hombre cuando lo conocí y sé que le pidió a Chase que cuidara de Jia Li en su lugar, por eso es que ella y yo nos llevamos bien; Porque Chase ha estado al pendiente de ella desde entonces.

Young bajó la cabeza comprendiendo. Su madre llevaba sola un tiempo. ¿Habrá sido igual cuando él se fue de casa al templo? Nunca la volvió a ver. Ni siquiera tuvo tiempo de volver a su pueblo, por ser aprendiz de Hannibal y todo eso... Para cuando se dio cuenta, ya habían pasado más de cien años, entonces... no hubiera habido manera de que se diera cuenta.

—Tiene sentido. —soltó entonces. — ¿Es feliz?

—Sí, es feliz —le aseguro el pelirrojo— Pero ahora, será mucho más feliz que antes —con una sonrisa, Jack tomo su mano entre las suyas y la estrecho con fuerza— ¿Recuerdas que te dije que anoche Chase y yo celebramos algo? —el mayor asintió aunque se notaba que estaba algo confundido—

En ese momento Jia Li entró de nuevo al comedor, llevando más de esa sopa que Jack odiaba pero que fingía amar por el bien de su relación con la familia Young. Sin soltar la mano del mayor, el pelirrojo le guiño antes de llamar a su madre.

—Jia Li, hay algo que quiero, queremos decirte —la mujer los miro con atención— Ayer, en nuestra cena de aniversario, Chase me pidió que me mudara con él. Y yo acepte —anunció con una sonrisa brillante, su corazón palpitando fuerte en su pecho por la emoción—

—¿De veras? —soltó formando una sonrisa. —Ya era tiempo, querido. —dijo volteándose a Chase. Al poner las sopas en la mesa y repartir los platos se volvió a sentar para entonces suspirar con nostalgia. —Ah. Recuerdo cuando me mudé con tu padre. —le dice a Chase. —También llevábamos tres años de relación. Recuerdo que estaba muy nervioso de hacerlo, que hasta me di cuenta de cuáles eran sus intenciones, no le di oportunidad de preguntar, solo dije que sí. —contó con una expresión llena de paz y de recuerdos. Chase no apartó la atención de ella.

—Bueno yo no lo esperaba en absoluto... —le explicó el pelirrojo— Y aun cuando me dio la llave del departamento no lo podía creer —Jack se sonrojo con fuerza— Estoy muy feliz y muy emocionado y yo... Creo que todavía no me lo creo —se rió con nerviosismo mientras pensaba en lo que había pasado la noche anterior con su Chase—

—Típico de ti. —soltó la mujer viendo a su hijo para entonces ver a Jack. —Así es él, hace que las cosas sean irreales.

Chase no supo qué contestar, y se optó por dejarlo pasar, era su madre con quién estaba hablando, realmente, no había ningún mal en todo esto.

—Esa es una de las cosas que amo de él —respondió Jack, sonrojado todavía— De cualquier modo, Chase ya arreglo las cosas para que me mude hoy mismo así que vamos a tener el resto de la tarde bastante ocupada...

—¿Ah, sí? —se volteó a verlo con el plato a medio terminar.

—Sí —asintió el pelirrojo— Tenemos que terminar de mudar mis cosas hoy —le explicó, enfatizando el "Tenemos" — Y tal vez cuando terminemos Jia Li quiera venir visitarnos ¿Te parece bien? —le pregunto a la mujer, rogando internamente que el asco por la sopa no se le notara—

—¡Me encantaría! —contestó la mujer juntando las manos de la emoción. —Estoy tan feliz por ti, querido. —se volteó al pelinegro que se había perdido ante la palabra "tenemos".

Jack sonrió, feliz de que las cosas estuvieran saliendo bien aunque su Chase no estuviera con el pero, de alguna manera, lo alegraba mucho que el otro Chase estuviera ahí y pudiera disfrutar de su madre aunque probablemente no estaría de buen humor cuando estuviera ayudándolo a acomodar sus cosas en el departamento.

Parpadeando rápidamente Young negó con la cabeza pensando en que tal vez había escuchado mal. Y con toda la gracia del mundo, se volteó a la mujer. —Más, por favor.

Jia Li soltó una carcajada ante la petición para entonces ver a su hijo sonriente. —Creo que tienes cosas importantes qué hacer, no pierdas el tiempo en comiendo la vieja comida de tu madre. —Chase hizo una mueca. —Le daré a Jack la receta.

—Oh me encantaría, así podría ser yo el que te invite a comer con nosotros —le sonrió el pelirrojo y sin perder la sonrisa recibió la receta y se despidió de la mujer, pensando internamente que iba a tener que acostumbrarse al olor de la vomitada verde o perder convenientemente la receta... —

Aunque Chase no estaría nada feliz con que perdiera la receta milenaria de su sopa.

Young entonces se terminó su bebida para dar gracias por la comida y levantarse solemnemente. Recogió su plato y volvió a darle las gracias a la mujer para que fuera por su saco, ponérselo y cerrarlo para estar perfectamente listo y verse con elegancia sin siquiera quererlo.

—Cuando quieras. —le dijo al joven que también se estaba poniendo el saco.

Jack termino de alistarse y con un último beso a Jia Li se colgó del brazo de Chase para ir directo hasta el auto del mayor.

—No camines tan rápido —le dijo con voz afectada— Creo que, que voy a vomitar... —el pelirrojo inspiro profundamente y cerró los ojos, dejando que Chase lo guiara hasta que el pelinegro se detuvo al lado del auto— Cuando creas que no me importas solo recuerda lo que hago por ti Chase —le dijo con una mueca parecida a un puchero—

El mayor entonces alzó la ceja en cuestión al comentario, pero al ver que el Jack no se veía muy bien desvió la mirada para entonces separarse de él despacio, pero con el mismo toque gélido de la mañana.

—¿Quieres que maneje yo? –preguntó sin verle.

—Si puedes conducir entonces si, por favor... Tengo el estómago revuelto todavía —el pelirrojo se sujetó la frente con la mano y al levantar la vista se dio cuenta de la expresión en el rostro del mayor— ¿Estás molesto conmigo? —le pregunto con preocupación—

Ante la pregunta, Chase en seguida se volteó a verlo.

—No. — soltó simplemente. — Tú no tienes la culpa de nada. — aseguró para poner la mano en señal de que le entregue las llaves.

El pelirrojo le entregó las llaves y subió al auto, recostándose contra el asiento del pasajero y cerró los ojos de nuevo.

—Menos mal —murmuro aliviado— Si quieres, apenas lleguemos a casa, puedo prepararte más de tu sopa —le sonrió, algo afectado todavía por el sabor— Sólo tenemos que pasar al centro comercial por un par de ingredientes... De cualquier modo los de la mudanza tardaran un poco más en llegar. O eso supongo —Jack lo pensó un momento— Chase nunca me dijo a qué hora llegarían...

El pelinegro no contestó, encendió el auto, se puso el cinturón y comenzó a manejar con mucha tranquilidad. Tenía tantas cosas en mente, que sin importarle mucho lo que tuvieran que hacer llegando a casa, se pondría a meditar. Lo necesitaba.

Jack suspiro pesadamente y decidió dejarlo por la paz. Chase parecía necesitar estar tranquilo y él no iba a molestarlo. Había tenido un día muy difícil y lo último que quería era empeorarlo. Después de todo, llegando a casa tenían que comenzar con la mudanza y eso era mucho trabajo aunque también era tan emocionante...

El pelirrojo sintió un nudo en la garganta y miro por la ventana sintiendo que sus ojos picaban; Estaba a punto de mudarse oficialmente y Chase, su Chase, no estaba ahí para compartir ese momento con él... Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y se cruzó de brazos, intentando confortarse a sí mismo.

Tenía que ser fuerte.

Por su Chase, por el Chase que estaba a su lado y por sí mismo. Jack Spicer era un hombre de negocios y el presidente de su propia compañía, no podía dejarse desmoronar por eso... Después de todo, aún tenía el viaje a París y con un poco de suerte su Chase estaría de vuelta mucho antes de la fecha de salida.

Jack inspiro profundo y froto sus ojos para recuperarse. Solo tenía que esperar y confiar en que su Chase lo resolvería. El siempre resolvía todos los problemas que tenía.


Aw~

canonChase!~

auJack!~

¿Dudas? ¿Preguntas?

Gracias por su review a:

-Freaku

-Dayris

-Ross Rice