La música estaba tan alta que seguramente ella no lo oyó entrar.
Y efectivamente así fue, al entrar a su pequeño, muy pequeño, hogar la encontró en la zona de la cocina. Era un lugar muy reducido, la cocina y la sala eran una sola, un cuarto donde se quedaban y un baño básico.
Ella le daba la espalda distraída cocinando algo mientras se movía al son de la música.
La chica castaña era mas baja que el, delgada y de piel mas clara. Iba descalza, usaba un short de mezclilla y una playera blanca que era de el y que a ella le quedaba algo grande.
Cerro la puerta despacio para que aun no se diera cuenta de su presencia, dejo su mochila en el suelo y se acerco sigilosamente donde la chica. Se detuvo un momento a contemplarla, que ella moviera las caderas al son de la música y usando ese short hacían que el sonriera maliciosamente con un par de ideas en mente.
Pero esa sonrisa no duro mucho, noto que los pies descalzos de la castaña estaban bastante maltratados y con algunas ampollas, seguramente era por estar siempre de pie y yendo de aquí para allá en el restaurante donde trabajaba. Se modio el labio culpable y empezando a dudar de nuevo.
Soltó un suspiro de cansancio para luego girarse e ir donde el viejo radio estaba encendido. Antes de apagarlo volvió a mirarla, ella seguía moviéndose feliz mientras intentaba cocinar, no pudo evitar volver a sonreír, realmente era muy hermosa.
Al momento de apagar el radio el silencio se apodero del lugar, la castaña de inmediato se giro al ser tomada por sorpresa y al encontrarse al castaño frunció el ceño molesta.
¿Se puede saber donde estabas?-lo cuestiono molesta-ya me estabas preocupando.
El chico empezó a reír.
Pues no lo parecía-dijo entre risas acercándose donde ella-eres tan escandalosa que ya me dieron la queja.
El castaño puso sus manos en las caderas de ella acercándola a el para luego besarla, fue un beso suave y breve pues ella seguía con cara enojada.
¿Por qué tardaste tanto?-volvió a preguntarle.
El chico bufo fastidiado soltándola y yendo donde la estufa para ver la comida que ella preparaba.
Se volvió a descomponer-dijo mientras miraba con cierto miedo su futura comida, ella intentaba mejorar pero la verdad era una mala cocinera siendo el quien sufriera siempre sus intentos de cocinar-me dejo a medio camino cuando venia de regreso.
La cara de molestia que tenía paso a una de preocupación.
¿Viniste a pie desde allá?-pregunto tomándolo del brazo, el a girarse a verla no pudo evitar volver a sonreír al ver sus ojos llenos de preocupación.
No… el señor Davies me dio un aventón-dijo para luego poner cara seria-dijo que mañana vería que diablos tiene ese vejestorio.
La castaña volvió a fruncir el ceño molesta.
No le digas así-dijo jalándole levemente la oreja-que le debemos mucho.
El castaño bufo fastidiado soltándose de su agarre y empezándose a quitar su abrigo.
Pero por eso no deja de ser un vejestorio-dijo yendo donde el viejo sillón de la sala desplomándose sobre el, aunque no lo pareciera estaba muy cansado, tanto física como mentalmente-dudo que podemos repararla esta vez-dijo sobándose el tabique de la nariz.
La castaña rodo lo ojos fastidiada, a veces el era demasiado negativo.
No te preocupes-dijo dándole la espalda y regresando donde las cacerolas dispuesta a servir la cena-el señor Davies es buen mecánico y con tu ayuda seguro la reparan.
Ahora fue el quien rodo los ojos fastidiado, a veces ella era demasiado positiva.
¿Y a ti como te fue?-pregunto tratando de cambiar de tema.
Ella distraída sirviendo la cena se encogió de hombros.
Pues a mi me fue bastante bien-dijo dándose la vuelta con una sonrisa en su rostro y un par de platos con algo parecido a comida en cada mano-conseguí muchas propinas-dijo alegre.
El forzó una sonrisa, la idea que ella trabajara como camarera en un café donde asistían casi puros tipos rudos y con cara de maleantes obviamente no le agradaba.
Genial-dijo forzado mientras tomando el plato que ella le tendió.
Ella un sonriente se sentó a su lado dispuesta a empezar a cenar.
Hoy Lisa me enseño a cocinar salsa-dijo con un brillo en los ojos mientras se llevaba una cucharada a la boca.
El chico con ceño fruncido miraba su plato dudando si arriesgarse a probar eso.
¿Lisa?-pregunto mientras con su cuchara meneaba la cena sospechosa.
Si, acuérdate-dijo apenas entendible por tener la boca llena-el otro día te la presente.
Oh si, ya-dijo solo para seguirle la corriente.
Es buena cocinera-dijo la chica llenándose de nuevo la boca-y buena maestra también-dijo de nuevo apenas entendible.
El chico se le quedo viendo, ella era muy bonita, pero su personalidad alegre, infantil y optimista es lo que la hacia especial, fue por eso que se enamoro de ella, fue por eso que tomo aquella decisión.
Soltó un suspiro cansado y tomando algo de valor finalmente probó su cena y para su sorpresa, no estaba tan mal.
Así pasaron el resto de la cena, ella hablando hasta por los codos sobre su día mientras el solo la escuchaba.
La verdad no le prestaba mucha atención, había aprendido que era imposible seguirle el ritmo una vez que ella tomaba vuelo al hablar de algo además, para el, se veía tan hermosa cuando hablaba que se limitaba a mirarla sonriente y pensando que tal vez no fue tan mala decisión.
Al terminar la cena ella se la dedico a lavar los platos mientras el algo adormilado por estar lleno y cansado se recostó en el viejo sillón.
Sabes…-dijo ella con cierta duda mientras aun lavaba los platos-hoy llego un carta…
El solo gruño en voz baja, se estaba quedando dormido.
Era de Stan-dijo dándose la vuelta donde su "novio".
Al oír eso el chico de inmediato abrió los ojos enderezándose en su lugar y mirando con ceño fruncido a su "novia".
¿Qué dijiste?-pregunto en tono molesto.
Stan nos envió una carta-repitió ella sobándose el brazo algo incomoda-llego hoy… solo pregunta como estamos y todo eso.
El chico solo frunció aun mas el ceño sitiándose molesto por lo que oía.
¿Cómo sabia donde enviarla?-´pregunto poniéndose de pie y caminado aun con cara de molesto donde ella-¿Cómo dio con nosotros?
Yo… bueno… puede ser que les haya marcado hace un par de semanas-dijo encogiéndose de hombros, sabia lo que estaba apunto de pasar.
¡¿Cómo se te ocurrió hacer eso?!-grito muy molesto-¡¿sabes lo que puede pasar?!
Ahora fue ella quien frunció el ceño sintiéndose ofendida.
No me tienes que gritar-dijo seria-no seas tan paranoico.
¡Claro que debo serlo!-dijo agitando los brazos molesto-sabes muy bien que…
¡Si lo se!-lo interrumpió-¡no me tienes que decir algo que ya se!
Los dos se quedaron mirándose a los ojos, el respiraba de manera agitada por el coraje mientras ella le sostenía la mirada desafiante.
Eres una imprudente-volvió a arremeter.
Yo confió en ellos-contesto de inmediato-solo quieren saber si estamos bien.
Hubo un rato de silencio donde el empezaba a calmarse.
¿Por qué?-pregunto simple.
La castaña soltó un suspiro cansado agachando la mirada.
Solo quería saber como se encontraban…-contesto apenada-además… quería saber si sabían algo de mamá y papá.
Al escuchar eso, el enojo del chico empezó a disminuir sintiendo un vacío en su estomago.
Te dije que es muy arriesgado-dijo el ya más calmado.
La chica aun con mirada gacha se acerco a su "novio".
Lo se-dijo recargando su cabeza en el pecho de el-solo que los extraño.
El solo se mordió el labio, de nuevo la duda lo invadía. Tuvo el gesto de abrazar a su "novia".
Permanecieron un rato así hasta que finalmente el decidió decir algo.
Lo siento…-por alguna razón se vio obligado a decir eso.
Ella aun rodeada por los brazos de el volvió a fruncir el ceño al oír eso.
¿De que hablas?-pregunto soltándose de su agarre y mirándolo a los ojos.
Mabel… yo…-empezó algo apenado tratando de escoger bien las palabras que iba a decir-esto esta mal… y no lo digo solo por… "eso"… que de por si es malo… pero nuestras vidas no deberían ser así… tu no debería vivir en un lugar así-dijo empezando a mover un dedo de su mano señalando todo el lugar-tu no mereces nada de esto… tu deberías estar en casa con nuestra familia… no aquí… no así… no conmigo.
La chica lo miraba seria.
Esto es mi culpa-continuo el-no soy capaz de darte algo mejor… arruine tu vida… fui un estúpido al proponerte esto… perdóname.
Permanecieron un rato en silencio, el agacho la mirada avergonzado mientras ella aun lo miraba atenta con semblante serio.
Al menos hasta que finalmente ella soltó un bufido divertido empezando a reír.
Si serás tonto-dijo entre risas siendo ella ahora quien lo abrazara.
El chico estaba algo sorprendido por esa reacción.
No tienes porque disculparte-dijo separándose de el pero sin dejar sujetarlo y volviéndolo a mirar a los ojos aun sonriente-yo no te culpo de nada ni me arrepiento de nada.
El castaño sintió mariposas en el estomago.
Pero tú dijiste…-
Que extrañe algunas cosas no significa que me arrepiento, tonto-dijo ella rodando lo ojos divertida.
El chico se quedo sin palabras.
Dipper… yo te amo-dijo en tono suave-se que esto se ve mal… pero la verdad soy muy feliz-dijo con amplia sonrisa-porque finalmente estoy junto a ti como siempre quise estarlo… por favor nunca dudes de eso.
La castaña se puso de puntillas y lo beso suave y brevemente en los labios.
El castaño tardo en reaccionar, pero al final sonrió volviéndola a besar mas apasionadamente.
Tal vez era algo prohibido, tal vez no era la mejor vida… pero valía la pena con tal de estar a su lado.
Saludos mis queridos desconocidos, soy el autor… XD
Bien este es el one-shot que les había dicho, aunque luego se convirtió en una historia de dos partes pero ahora resulta que ya estoy pensando en el tercer capitulo… no estoy muy seguro de eso pero… quien sabe XD
Sobre el final de mi historia anterior, bueno, admito que fue algo forzado y que lo deje muy abierto con muchos cabos sueltos… pero eso último lo hice con cierta intención…
Y de paso les aviso que ya esta en trabajo una nueva historia… La Estrella Fugaz iluminara al legado de El Pino.
Me despido mis queridos desconocidos.
