Disclaimer: KHK no me pertenece, fanfic sin fines de lucro sólo para entretenimiento.

Nota: Gracias a todas, Violeta (jajajaja gracias por decirme maniática de la música), Sweet Weigthless Mind, Sangatsu Ame y Niolama, SaKuRiMo0n, Angelinda, nubia perez, Suno-Andrew (Amo "El primer amor nunca funciona"), sandimelo98, son tan lindas y amables, de verdad me pongo un poco nerviosa por querer llenar sus expectativas, me han felicitado por mantenerme fiel a la personalidad de los personajes, espero seguir así, de repente sí se me puede ir, pero estoy intentando que eso no suceda, si pasa yo creo que renuncio a esto jajaja.

Teoría del caos. Parte 1

Aplicando lógica al caos.

Lo más complicado puede surgir de lo más sencillo, una pequeña diferencia puede implicar grandes consecuencias en un comportamiento o sistema que incluso puede ser invariable, no se puede predecir a largo plazo lo que sucederá, eso era bien conocido por muchos: el aleteo de una mariposa podría provocar un huracán al otro lado del mundo si las condiciones se daban. El haber ido a estudiar para los exámenes de medio ciclo escolar a casa de su jefe así como la imprudencia de la estúpida vaca y dejar en manos de Reborn uno de sus más oscuros secretos habían sido el aleteo, el huracán… estaba por llegar.

-Hahi ¿Yamamoto-san? Y… ¿G-Gokudera-san?-Preguntó Haru que recién llegaba a la casa de Tsuna, llevaba en las manos una caja, seguramente de pastel.

-H-Hola Haru-Saludó Yamamoto, hasta él estaba nervioso y eso que no era exactamente el implicado en ese asunto.

-¡B-b-buenas tardes!-Gritó la castaña sin atrever a levantar su cara sonrojada, Gokudera se mantenía viendo algo muy interesante en el jardín de su jefe. La puerta se abrió, se trataba de Bianchi que seguramente escuchó a la castaña, es más, en Marte la habían escuchado posiblemente.

-Haru… Hayato, Yamamoto Takeshi ¿Qué hacen acá afuera? –Preguntó la mayor.

-¿Uh?-Llamo Tsuna asomándose- ¿Olvidaron algo o pasó algo Gokudera-kun, Yamamoto?-Interrogó consternado, desde hacía unos 20 minutos se habían despedido siendo exactamente las 4:30 p.m.

-Ah Tsuna… lo que sucede… -Respondió Yamamoto mirando a Haru y a Gokudera alternando entre sus caras e intentando explicar algo. Haru se removió nerviosa, extendió la caja a la mayor y le gritó a Gokudera justo en el oído

-¡Haru no es estúpida, no es un mono y no quiere ser abducida, secuestrada, hipnotizada o entrenada!-Vociferó la castaña para después salir corriendo de ahí.

Tsuna chilló por el susto, Yamamoto miró el cielo intentando encontrar algo invisible, Bianchi enarcó una ceja, Gokudera tenía una mirada incrédula bien plantada en la cara nuevamente parecía de piedra.

-¿Qué fue lo que pasó?-Preguntó Sawada, la hoja que sostenía Gokudera fue a dar a los pies de su jefe, que al levantarla palideció, luego miró a su guardián con la típica cara que ponía cuando algo irracional o raro sucedía y todos lo tomaban con normalidad.

-La verdad es que…-Yamamoto se acercó a Tsuna para contarle lo que sucedió y el castaño volvió a chillar para mirar a Reborn.

-¡R-Reborn no debiste hacer eso!-Dijo por fin el Vongola del cielo. -Gokudera-kun… -Susurró, Bianchi que había leído por detrás de Sawada la hoja sonrió.

-Yo no lo hice, fue un accidente-Dijo el ex arcobaleno y rememoró para contarles, él tenía "asuntos" que resolver y se encontró con Haru de compras, después de saludarla y despedirse por la prisa dejó caer "accidentalmente" la hoja, cuando el niño regresó preguntando si de casualidad había dejado "algo" la joven castaña había respondido en balbuceos que no era su intención leerla y que no deseaba ser secuestrada, abducida o hipnotizada, también que no era estúpida ni un mono y que si esa era una carta de amor.

-Fue una apasionada carta de amor Hayato… -Alabó un poco sonrojada la hermana del medio italiano, seguramente alucinando con su amado Reborn que saltó directo al hombro del cielo Vongola Lo hizo a propósito pensó Tsuna. -Nadie te culpa por eso mi querido Reborn, fue un accidente-La única que le creía ciegamente era Bianchi que lo cargó y acarició en la cabeza.

El albino no despertaba, no era una pesadilla ¡Era una tortura en vida!

-Ya, ya… entonces, Gokudera…-Llamó el espadachín de la familia pero el italiano estaba en su mundo realizando su enfoque, en realidad él podía hacerse el desentendido, es decir, cualquiera pudo escribir eso además él no entregó la hoja, actuaría con normalidad, nada había pasado, fin del asunto. -Tsuna… -Llamó el pelinegro al ver a Gokudera muy metido en sus pensamientos, parecía haber encontrado su nuevo sistema C.A.I.

-Gokudera-kun no es de los que hablan mucho de sus cosas, además Reborn tiene la culpa-Susurró Tsuna cerca del guardián de la lluvia que sólo asintió… bueno, de todas maneras no podía empeorar pensaron tanto el jefe como el guardián. Pero se equivocaban.

Llegó el tiempo de las vacaciones de verano, todos pasaron sus exámenes finales (Tsuna lo hizo por poco, Siberia no era una opción para su descanso) y con ello era casi libre de ir al festival de Verano de Namimori, casi porque debía llevar a Lambo, Fuuta e I-Pin. Todos estaban muy animados por ir a ver los fuegos artificiales y pasar divertidos momentos. Quedaron de verse en el santuario, era ya de noche, la luz de los puestos iluminaba de manera hermosa el recorrido al templo principal. Tsuna estaba agradecido por no tener que vender de nueva cuenta, Hibari era su pesadilla recurrente.

-Perdonen la espera-Pidió la voz de su novia, el mundo entero se iluminó para él al verla vestida con un sofisticado kimono color rosa adornado con flores y un obi amarillo, el pelo recogido en un moño del cuál pendía una horquilla dorada con una flor de cerezo perfectamente pintada, llevaba un bolso del color de su Obi además, sus labios fueron maquillados con un color rosa pálido. Los guardianes casi pudieron verlo flotar al cielo con una cara de felicidad "extrema" como diría el guardián del sol que estaba detrás de su hermana en un Kimono negro, parecía ser el único ataviado de manera tradicional puesto que los demás llevaban sus ropas casuales, Tsuna un pantalón de mezclilla azul, una sudadera azul con el número 27 y una chamarra color plomo, Yamamoto llevaba un pantalón beige y una camisa azul, Gokudera en cambio llevaba una playera roja con una chamarra negra de cuero y pantalones del mismo color con sus usuales cadenas recargado además en una pared con las manos en los bolsillos terminando lo último de su cigarro.

-¡Sawada! ¡Más te vale cuidar bien de Kyoko al extremo!-Saludó / regañó Ryohei, el aludido respingó y asintió efusivamente, luego se acercó a su ahora novia.

-K-Kyoko-chan te ves… muy bien-Murmuró el castaño sonrojado hasta la médula rascando su nuca, la chica sonrió amable.

-Gracias Tsu-kun… -Luego miró hacia atrás extrañada por algo- Pero… ¿Dónde está Haru-chan y Chrome-chan?-Preguntó al aire, Tsuna se asomó un poco.

-Ve-Animó Hana Kurosawa que vestía un Kimono azul grabado con mariposas verdes con el cabello recogido adornado con una peineta. Minúscula y casi escondida tras el Vongola del sol Haru "salió" con un empujón leve por parte de Bianchi que lucía un Kimono morado, chal color crema, cabello recogido así como unos googles color naranja para evitar que su hermano se desmayara, información que obtuvo de su yo del futuro una vez que sus recuerdos llegaron a su cabeza. Pero, cómo si no quisiera ser la única llamando la atención, Miura tomó del brazo a Chrome para salir de su escondite, la única chica con cargo de guardián Vongola usaba un Kimono color azul y Obi rojo, labial melocotón, un préstamo de las chicas para ella por ser nada más y nada menos que su amiga.

Yamamoto vio a Gokudera enderezarse un poco e incluso pensó que el cigarro caería de sus labios. No era usual ver a Haru arreglada de una manera tan madura. La joven castaña permanecía mirando el suelo mientras sostenía firmemente el hilo rojo de su bolso color verde ataviada con un Kimono rojo con bordados negros de aves pequeñas volando que subían desde la parte baja hasta la cintura en espiral (Para los que saben que Hayato significa halcón clara referencia) un Obi verde oscuro, además su cabello caía de lado en una coleta baja con un moño del mismo color que la cinturilla, usaba lápiz labial color rojo y una horquilla de lado contrario a su cabello dorada con unas tiritas color rojo.

-¿No le vas a decir que se ve bien?-Murmuró el de la lluvia a la tormenta que disimuladamente regresó a su postura inicial y miraba al frente muy concentrado en un árbol.

-Tsk… no molestes-Gruñó la tormenta -¿Por qué demonios me das consejos si tú ni siquiera tienes novia? Idiota del béisbol- Murmuró, Yamamoto medio sonrió.

-Jaja, ya, ya, no es por molestarte-Soltó Takeshi animado.

-Tsuna, Lambo-san quiere comer bolitas de Takoyaki-Exigió Lambo colgándose a la pierna del chico que sólo suspiró, el ambiente se había roto con la intervención del niño vaca.

-I-Pin también-Comentó la niña que vestía un pequeño Kimono amarillo.

-¡Lambo-san no puede esperar más! Takoyaki, Takoyaki-Demandó corriendo.

-Lambo no corras que podemos perdernos-Pidió Fuuta yendo detrás del niño.

-Vamos, Tsuna-san-Alentó Kyoko de inmediato tomando la mano del castaño que emitió un ligero "sí"

-Haru te ves diferente al año pasado-Dijo Yamamoto acercándose a la castaña y Bianchi que comenzaron a caminar.

-¿Es raro?-Preguntó la chica muy avergonzada.

-Para nada…-Yamamoto miró por el rabillo del ojo al platinado, si se atrevía a decir que se veía linda o bien lo volarían a la Luna.

-Te queda bien-Alabó Reborn en el hombro del espadachín, bueno siendo él quien lo decía Gokudera no tendría objeciones.

-Gracias, Reborn-chan, Bianchi-san ayudó a Haru a arreglarse-Comentó la chica, parecía por alguna razón decaída, atrás de ellos el medio italiano supo que su hermana lo había hecho con clara intención de ponerlo en jaque… con hermanas como esas para qué quieres enemigos, pensó.

Las chicas se veían completamente animadas mirando el colorido y los puestos de comida. Haru que se mostró tímida parecía un poco menos nerviosa. Su primera parada fue en el puesto de algodones de azúcar aunque Kurosawa se negó a comer algo tan "infantil" (¿No era más infantil su propio novio que no paraba de gritar "al extremo" cada ocasión?) Miura y Sasagawa decidían que algodón comerían, rosa brillante o azul cielo.

-Esas niñas son bonitas-Comentó un chico que había volteado a verlas y que tuvo la mala suerte de estar parado junto a Bianchi, Yamamoto y Gokudera quien al escuchar el comentario enarcó una ceja bastante molesto.

-Ah, pero esa está de la mano con ese chico y la otra no se despega del grandulón-Señaló el acompañante del muchacho. –Bueno la del Obi verde es muy linda y la del Kimono azul no está mal, no es mi estilo pero no deja de ser linda-Calificó muy animado.

-Hayato… si tú no le dices que se ve linda otro más lo hará-Regañó Bianchi a su hermanito menor que parecía muy enfurruñado.

-Cállate-Bufó el ojiverde.

Salieron de su lugar y a los dos insolentes el guardián de la tormenta les dio la mirada de advertencia más aterradora de la existencia para después caminar rumbo a los demás que ya los esperaban. Estúpido festival, estúpida mujer, estúpido Kimono y estúpida lógica del mundo.¿Por una regla tan sencilla como que fuera soltera debía atraer tantos buitres? No señor, no toleraba esa complejidad y no lo haría en un millón de años.

-¡Lambo-san quiere un pescadito dorado!-Gritó el menor viendo el puesto.

-Ahh esto no se me da bien-Se quejó Tsuna era su intento número 5, en cambio Yamamoto ya había atrapado dos, uno para Fuuta y otro para I-Pin, viendo esto el guardián del rayo se desesperó.

-¡Tsuna inútil, Lambo-san quiere su pescadito dorado!-Gritó sacudiendo al castaño.

-Ya lo sé-Dijo Tsuna, estaba quedando mal frente a su novia y las otras chicas.

-Tranquilo Lambo-chan, yo también ayudaré a Tsu-kun-Calmó sonriente la pelinaranja.

-¡Bien, veamos quién puede atrapar más pescados, esta será una competencia al extremo!-Se animó el del sol.

-¡Parece divertido, entonces yo también!-Dijo Yamamoto remangándose la camisa.

-¿Por qué esto se volvió una competencia?-Dijo Tsuna.

-¡Serán idiotas, yo atraparé todos los pescados para el décimo!-Gritó Gokudera

Debido a la fuerza de Ryohei el papel que cubría la paleta se rompía y no llevaba ni uno, por otra parte Yamamoto ya había atrapado otros dos, uno que obsequió a Chrome y el otro para él, Gokudera tampoco era muy bueno con eso, su impaciencia lo llevaba a espantar a los peces.

-¿Te enseño cómo, Gokudera?-Cuestionó el de la lluvia.

-¡No me jodas, puedo solo, es simple física!-Contestó casi gritando. –Sólo debo levantar al pez utilizando fuerza para que salga volando y caiga en la bolsa-Explicó. Haru lo observó con detenimiento, dudosa se acercó. Por su puesto que fracasó varias veces, así que no tuvo más remedio que recurrir al orgullo- Tsk, estás cosas están hechas para fallar un 98% de 100%-Comentó, el señor del puesto se enfadó.

-Gokudera-san lo estás haciendo mal-Dijo Haru hincándose a su lado –Sí es física pero no tiene que ver con fuerza-Explicó pagando por una papeleta y fijándose en un pescadito.- Es velocidad, mira-Dijo metiendo rápidamente el artefacto y sacando el pescado a la primera. ¿Ves?-Sonrió, pero, Gokudera lejos de tomarlo a bien, viendo la risa burlona del encargado, así como al idiota del béisbol dándole visto bueno se enfadó.

-Mmm…. Entonces…-Ryohei pagó por su palita e imitó a la castaña obteniendo al fin uno -¡Es una gran técnica, al extremo!-Gritó

-Está bien, está bien, ya lo hiciste-Dijo Hana arrebatándole la bolsita con el pobre pez que debía estar asustado por terminar con semejante gritón. Tsuna miró la palita recién adquirida con firmeza.

-Bien, yo también-Se decidió sacando por fin el pez para Lambo que sonriente lo recibió, luego tomó otro para Kyoko.

-¿Lo quieres, Gokudera-san?- Obsequió Haru de buena manera al albino, pero este se paró sin mirarla.

-Quédate con tu estúpido pez-Gruñó, Haru pestañeó mientras que Tsuna y Yamamoto miraron al enfadado guardián alejarse. Su orgullo no permitía semejante cosa, una estúpida mujer lo había corregido delante del décimo parecía estar burlándose de él, cómo si se jactara de saber que gustaba de ella y se sintiera con el derecho a humillarlo. Haru miró la bolsita, el pez nadaba en círculos no encontrando a dónde ir, caminó lento para incorporarse con los demás.

-¿Cómo van las cosas Tsuna?-Preguntó Yamamoto muy bajito, el jefe rascó su nuca.

-Parece que no han hablado nada desde ese día.-Comentó el jefe

-Aún falta para los fuegos artificiales ¿Qué deberíamos hacer?-Interrogó Kyoko sentada junto a sus amigas en una banca comiendo Yakisoba, los chicos se miraron ya habían recorrido casi todo el festival, eran apenas las 8:30 la pirotecnia empezaría a las 10.

-¡Qué miedo!-Escucharon a una chica que iba del brazo con su novio.

-¿Hay algo por allá?-Preguntó Kyoko

-Es la casa encantada-Contestó Yamamoto, todos lo miraron, el décimo Vongola palideció, odiaba esas cosas.

-¿Casa encantada?-Preguntó el ángel de Namimori.

-Uhum, hay una por ese camino hacia el bosque-Señaló el pelinegro animado. -¿Deberíamos ir?-Preguntó

-N-no creo que…-Tsuna fue interrumpido por la propia Kyoko.

-Suena divertido-Comentó, el castaño intentaba fingir estar de acuerdo, podía ser más fácilmente convencido por la sonrisa de su chica que por mil pistolas apuntando a su cabeza.

Se internaron un poco en el bosque y encontraron un templo pero ahora estaba abandonado, era realmente tétrico a los ojos de Tsuna, oscuro lleno de hierbas y plantas.

-Vaya, así que de verdad había una de estas cosas-Comento Kurosawa cruzada de brazos sin mucho interés.

-¡Wooo! ¡Vamos a echar un vistaso!-Los ánimos de Ryohei se encendieron bastante.

-¡Hahi! Se ve aterradora-Murmuró Haru haciéndose para atrás, chocando sin querer con Gokudera, cuando volteó y vio al peliplata pareció asustarse más y decidió pegarse a Bianchi.

-No es más que un templo viejo-Murmuró Kurosawa

-¡Lambo-san no quiere entrar ahí!-Lloriqueó el niño.

-Por eso odio a los niños-Se quejó la chica.

-Vayan ustedes, nosotros cuidaremos de los niños-Dijo Bianchi tomando a I-Pin que lucía asustada también.

-P-pero nadie dijo nada de entrar-Gimió Tsuna, recibiendo como siempre una patada de Reborn en la cabeza.

-No seas cobarde, Tsuna ¿Vas a dejar a tu novia ir sola?-Preguntó

Así fue que el grupo entró con excepción de Bianchi, Reborn y los demás niños.

-¡Emoción al extremo!-Gritaba el mayor del grupo.

-Sí, sí, los fantasmas seguramente se van asustar con tus gritos-Comentó Kurosawa sonriendo mientras se encogía en hombros.

-¿De verdad está encantada, Yamamoto-san?-Preguntó Haru.

-Claro… la verdad es que aquí… -Yamamoto trató de poner su mejor voz para asustar.

-¿Era un cementerio?-Completó Hana quitándole la gracia. –Bueno eso es muy cliché ¿no crees?-Interrogó, era a veces muy madura para ellos.

-Esto no puede ser peor-Lloró Tsuna.

-No se preocupe. Décimo, yo lo protegeré-Señaló Gokudera con el usual brillo en sus ojos.

Cuando entraron se encontraron a oscuras. Comenzaron a ir a las habitaciones, había algunas completamente desiertas, otras con artefactos olvidados como cuentas de rosarios o velas las cuales prendieron con ayuda de Gokudera, era el único que llevaba un encendedor. Haru no lucía animada, además estaba asustada.

-Es bastante grande-Alabó Kyoko.

-Oigan, ¿Qué les parece si cada quien escoge una habitación para explorar?-Preguntó.

-M-mm s-suena interesante Yamamoto-Respondió el jefe.

-¡Una competencia para encontrar tesoros!-Gritó animado el peliblanco hermano mayor de Sasagawa.

-¿Tesoros? Es un templo no una cueva pirata-Respondió Kurosawa

-¿Por qué no? Vamos a dejarlo a la suerte-Sugirió Yamamoto. –Juguemos piedra, papel o tijeras, los que pierdan irán a la habitación al final del corredor y los demás podrán escoger la que quieran ¿Qué tal?...-Todos asintieron aunque Tsuna parecía estar a punto de desmayarse.

-Tsk… es un estúpido juego-Bufó Hayato.

-¿Qué, tienes miedo cabeza de pulpo?-Preguntó Ryohei retándolo.

-¿Quién demonios tiene miedo, cabeza de césped?-Respondió el chico, de esa manera se unió al juego.

-Ah ¿Por qué tuve que perder yo?-Preguntaba Tsuna lamentando su poca habilidad para el juego, por otra parte otro perdedor había sido Ryohei.

-Afrontaremos esto como hombres, al extremo-Dijo el guardián caminando mientras arrastraba al pobre chico.

-Entonces, Chrome-chan, Hana-chan ¿Vamos por acá?-Preguntó la pelinaranja.

-Ah, entonces yo me voy con ustedes-Comentó el espadachín tomando a la chica de las ilusiones por los hombros antes de que Gokudera replicara algo, se vio a solas frente a frente con Haru Miura. Fue un incómodo momento en el pasillo, el viento entró a la casa y provocó un sonido espeluznante, Haru tembló y se acercó al chico que llevaba una de las velas.

-Gokudera-san-Llamó, pero él dio la vuelta, abrió una de las puertas y entró sin esperarla –Gokudera-san-Nombró nuevamente intentando alcanzarlo, el albino se portaba como si ella fuera aire, Haru frunció el ceño. -¡Gokudera-san!-Insistió.

-¿Qué mierda quieres?-Respondió de muy mal humor. Haru tragó en seco.

-Haru… quería disculparse-Dijo al fin, ¿De qué? ¿De la humillación en ese puesto? Bueno era obvio que tenía que hacerlo pensó Gokudera. –Haru no debió gritarte esas cosas delante de Tsuna-san Yamamoto-san y Bianchi-san-Continuó. El italiano enarcó una ceja, se refería al asunto de la hoja. –Haru estaba nerviosa y por eso…-Se inclinó un poco.

-Tsk me da igual, no eres más que una estúpida-Bufó en respuesta el chico dándose vuelta.

-¿Gokudera-san no está enojado por eso?-Interrogó la chica -¿Por qué estás enojado con Haru?

-Una mierda, no despiertas mi interés como para enojarme

-Gokudera-san-Murmuró ella, luego pareció entender- ¿Es por lo del pescadito? –El chico siguió ignorándola, no tenía ánimos –Haru sólo intentaba ayudar a Gokudera-san-Explicó pero él se encaminó más lejos de ella.

-¿Y a ti quién demonios te pidió ayuda?-Fue la respuesta del chico de espaldas

-Gokudera-san idiota…-Susurró Haru con una sonrisa fingida mientras miraba a otro lado, quizás pensó que no la escucharía, pero, para su mala suerte, él estaba atento a ella así que pudo oírlo.

-¡Repite eso estúpida mujer! ¿Yo idiota? Tú eres mucho más idiota que yo-Vociferó dando la vuelta para por fin encararla, aunque a cierta distancia.

-Gokudera-san siempre insulta a Haru sin motivo-Rezongó la chica cruzándose de brazos con total pose de indignación

-Te tienes bien ganado ser una estúpida, por eso el décimo no te correspondió, sólo eres una mujer estúpida y odiosa-Soltó el platinado, Haru fue invadida por una enorme furia, dio un paso con gran fuerza acortando poco la distancia sin notar el crujido que su sandalia hizo contra la madera.

-¿Por qué si odias a Haru dijiste que te gustaba?-Le preguntó directamente, frunciendo el ceño.

-Yo no he dicho una mierda, para mí el décimo y la familia son lo primero, no iba a distraerme ni en mil años por una estúpida como tú-Fue la respuesta nerviosa del chico.

-¡Haru no es estúpida, además Haru no quería insultarte con lo de los pescaditos, sólo quería ayudar!- Murmuró golpeando con su pie nuevamente la madera bajo de ella, la cual hizo un "crack" que por el calor de la pelea ninguno de los dos dio importancia.

-¡Nadie te lo pidió, no eres más que un estorbo para todos!-Gritó Gokudera esta vez sí provocándole una mirada dolida a la castaña.

-Está bien… Gokudera-san tiene razón Haru lo sabe…-Dijo algo decaída, recuperando el ánimo para la pelea en poco tiempo –Pero aunque Gokudera-san sea muy inteligente y sepa muchas cosas, no puedes hacer las cosas por tu cuenta sin depender de otros, así que voy a decirlo… ¡No todo son tus teorías, fórmulas o ecuaciones Gokudera-san!- Gritó al fin dejando en jaque al italiano.

El suelo debajo de los pies de ambos hizo un sonido extraño, y luego, Gokudera vio como el cuerpo de Haru repentinamente caía… la madera se había roto.

Fue una cuestión de segundos, horrorizado vio la expresión en blanco de la chica mientras la gravedad hacía lo suyo, él no lo pensó dos veces y se arrojó con toda la fuerza que pudo hasta el borde del agujero recién abierto sujetando del brazo a la castaña, en las películas cuando algo así sucedía siempre parecía que el rescate era perfecto, pero en la vida real considerando el peso y la repentina sacudida era normal que la otra persona hiciera una mueca de dolor como la de Haru, el italiano pudo casi adivinar lo que había pasado… era seguro que se había lastimado el brazo, podría ser que se esquinzara o peor, por el sonido que hizo el hueso, se había dislocado, de ser así no soportaría mucho pendiendo de él.

-¡No te muevas Haru!-Gritó él, ella en el futuro tras un repentino ataque al ser transportada lo había escuchado nombrarla así, eso sólo indicaba que tan angustiante era la situación.

-Gokudera-san…-Gimió asintiendo. Con ambas manos ayudo a subirla poco, pero el suelo nuevamente crujió bajó el cuerpo del chico. –No puede…ser-Murmuró ella viéndolo con espanto mientras pedazos de madera se desquebrajaron bajo el de la tormenta y… cayeron.

El caos es impredecible, no se le puede aplicar lógica correcta, sólo formular teorías sobre eso, por ende no le agradaban, no eran exactas sólo te decían que cualquier cosa sencilla podía alterar tu vida de una manera considerable pudiendo llegar hasta ser trágico el resultado, el cómo, cuándo o dónde nadie lo podía saber, conocías el por qué y en algunas ocasiones atisbabas a ver el final. El inicio de todo fue discutir en ese lugar… el resultado no quería ni podía imaginarlo. Fue el último pensamiento de Gokudera antes de que intentara por todos los medios cubrir a la chica del golpe que se darían inseguro de la profundidad del agujero. Por primera vez Gokudera Hayato entendió que no todo se resolvía con lógica como Haru dijo… a veces se necesita algo más.

Lástima que no era exactamente un hombre de fe.