Disclaimer: KHK no me pertenece, fanfic sin fines de lucro sólo para entretenimiento.
Nota: Gracias a todas, Violeta (jajajaja gracias por decirme maniática de la música), Sweet Weigthless Mind, Sangatsu Ame y Niolama, SaKuRiMo0n, Angelinda, nubia perez, Suno-Andrew, sandimelo98, Hotaru98, y todas las demás personitas que leen mis loqueras, jajaja estoy segura que nadie se esperaba que la situación trágica fuera más bien una treta (no soy del estilo cliché) recordemos que en KHK todo puede pasar, unas vacaciones pueden ser en una isla de mafiosos y una tortuga puede volverse gigante… Reborn es especialista en hacer de lo normal algo más divertido.
Teoría del Caos P.2
Lógicas y caóticas inseguridades
Cuando vio el cabello de Haru elevarse recordó lo mucho que le gustaba el brillo, el color, el aroma del mismo. La mayor parte del tiempo podía verlo desde su lugar: atrás de ella mientras que Haru permanecía en el suyo: detrás de su jefe. En el momento en que sintió la piel de la chica recordó lo fina y delicada que era, también supo que era tan suave como se veía y que dejaría si desearlo una gruesa marca de sus dedos por la fuerza con la que la sujetaba. Mientras pendía de su mano pudo ver esos ojos chocolate que tanto lo mareaban bien abiertos. En el instante en que cayó junto con ella y la jaló hasta su cuerpo para protegerla del impacto entendió que aunque no había considerado dar su vida por ella tenía la fuerza necesaria para hacerlo.
Y en el segundo en que su cuerpo tocó el suelo también supo que iban a sobrevivir, porque no fue precisamente una superficie dura la que encontraron, era más bien suave y poco firme, fue como caer en un malvavisco… además 4 metros, enarcó una ceja después de sentir el golpe… 4 jodidos malditos metros, incluso Haru bien sujeta a sus hombros en ese asfixiante abrazo abrió un ojo descolocada… miraron alrededor.
-¡Hahi! ¿Nos… morimos?-Preguntó consternada
-¡¿Eres completamente estúpida?!– Cuestionó el platinado sujetándola por los hombros- ¿En qué jodido mundo una persona que cae se queda como un venado con retraso sin hacer nada?-Cuestionó y Haru pestañeó. -Además ahora mismo estamos atrapados dentro de este jodido nido de ratas ¿Cómo se te ocurre pensar que estamos muertos, estúpida mujer?-Gruñó gritando suficientemente alto.
-¡Haru no es estúpida!-Respondió ella en pose de pelea aún hincada frente a él.
-No, los dos son idiotas-Dijo alguien desde arriba, los chicos miraron en esa dirección encontrando a Reborn que los observaba.
-¡Reborn-san! Que bien que está aquí, ¿Puede sacarnos?-Pidió Gokudera pero el ex arcobaleno respondió con una sonrisa gatuna.
-Claro… cuando arreglen sus asuntos-Dijo ajustando su sombrero -A decir verdad le di la oportunidad a Tsuna de dejar que ustedes dos hicieran las cosas a su manera, pero viendo que ambos no pueden hacer nada bien he decidido aplicar el método Vongola-Explicó
-¿Método Vongola?-Preguntó el ojiverde sin entender nada.
-Es un método con años de tradición en la familia… se toma al par de torpes y se les destierra a una isla desierta o bajo tierra por un periodo de 5 meses, los resultados siempre han sido positivos: todos los que han pasado por esta prueba han tenido una larga vida matrimonial-Contó el pequeño con bastante orgullo
-¿Matrimonial? ¡Reborn-chan no digas esas cosas!-Pidió Haru avergonzada. -¡Además Haru no quiere estar acá abajo 5 meses!-Sollozó desesperanzada.
-¡Reborn-san, no juegue de esta manera!-Fue la súplica del albino.
-No es un juego es el súper método Vongola para unir parejas y es 100% efectivo, Tsuna pasó por algo parecido para declararse a Kyoko ¿es sorprendente no?-Murmuró el niño como si nada -Además entre más tiempo pase…-Señaló la especie de globo en el que estaban sentados que pareció descender -Más lejos van a quedar de la salida -Advirtió. -Bueno, tienen 2 horas… si no tienen un avance entonces pasarán aquí 5 meses… me iré adelantando, adiós-Despidió dándose la vuelta.
-¡E-espera Reborn-chan!-Gritó Haru -¡No nos dejes aquí!-Gimió completamente angustiada.
Gokudera tragó en seco. Haru tiritó en su lugar, en completo silencio los dos no sabían qué hacer ni de qué manera cumplir con las expectativas del niño, por otra parte cuando Reborn salió del lugar los demás chicos ya estaban fuera por indicación del tutor.
-Fue divertido-Decía Kyoko a Chrome y Kurosawa, por otra parte Ryohei se quejaba por no encontrar ningún tesoro, Yamamoto reía como siempre, pero Tsuna… él estaba preocupado.
-Reborn… ¿Haru y Gokudera-kun?-Preguntó, sus dos amigos no habían salido en el momento en que Reborn lo pidió y no aparecían aun cuando el niño dijo que iría por ellos.
-Iremos adelantándonos, ellos nos alcanzarán después.-Aseguró el Hitman, Tsuna pestañeó no muy convencido.
-Pero…-Replicó el castaño, en el acto Reborn saltó hasta él y le dio una patada. -¡Eso duele Reborn!
-Ellos tienen sus propios asuntos que resolver-Dijo poniéndole punto final al asunto.
Los chicos comenzaron a caminar, no obstante Tsuna sentía que algo había pasado y no podía dejar de sentirse inquieto, esperaba que Gokudera no fuera a estallar contra Haru y que ella no fuera a herir al italiano, debía admitir que se veían bien juntos aunque usualmente discutían parecían un matrimonio con muchos años juntos, incluso se animaba a decir que cuando se enteró de los sentimientos de su amigo se alegró bastante, Gokudera-kun merecía ser feliz se dijo y Haru merecía serlo de igual manera. Siempre temió que la castaña por despecho terminara por no volver a buscar el amor o buscándolo con alguien incorrecto, él apoyaba certeramente a su guardián, sí era temperamental, con mal genio y solía causar problemas por ser violento pero igualmente se esforzaba mucho, ayudaba todo lo que podía y siempre se mantenía firme y leal…
El corazón desconfiado de Gokudera se abriría con la siempre alegre y optimista Haru y ella encontraría fidelidad y sinceridad en su amigo. Aunque la intensidad de ambos era lo que le preocupaba, eso y que alguna vez Haru estuvo enamorada de él, no deseaba ser la piedra en el camino de ambos.
-¿Tsu-kun?-Preguntó Kyoko sacándolo de sus pensamientos. -¿Pasa algo?-Preguntó la chica
-No, nada de nada-Respondió él sonriendo, ojalá todo les fuera bien a esos dos.
Por su parte Gokudera observaba el lugar, como era de esperarse de Reborn lo había preparado todo justamente para no hacerlo fácil, no había piedras que sirvieran de apoyo para escalar y tampoco mucho espacio para usar su dinamita. Miró a la chica que no dejaba de tocar su hombro y mirar un punto en la nada.
-Oye… tu brazo-Dijo él sin mirarla, Haru respingó y luego sonrió.
-Haru está bien, no está herida-Aseguró- Por otra parte a Haru le gustaría salir de aquí-Se quejó poniéndose de pie, era difícil puesto que la cosa debajo de ellos se movía como una gelatina. –Reborn-chan ¿Por qué hacer esto con Haru y Gokudera-san? Sólo somos amigos-Dijo, luego tembló no era exactamente la situación… pero no podía admitirlo simplemente.
Gokudera miró la espalda de la chica muy atento, amigos… ¿No podía ser de otra manera, no? Él tenía un deber como mano derecha y guardián de la tormenta, líder de los otros guardianes además, no podía ni debía distraerse su vida era de su jefe y su familia. "Una mano derecha no puede tener un comportamiento irresponsable", él sabía muy bien que G tenía la razón y por eso lo admiraba como guardián, aspiraba a ser alguien así o mejor. Por eso estaba fuera de discusión todo el asunto… ya había provocado muchos problemas.
Y aun así… eso le había dolido. Tenía que encontrar la manera de salir rápido, ya no deseaba escuchar más cosas que lo lastimaran, era de su conocimiento que Haru quería a su jefe y no podía hacer nada al respecto, perdió antes de empezar. Miró nuevamente alrededor debía existir algo que pudiera usar, bastaba con encontrar un defecto, alguna pista y entonces serían libres de correr a la comodidad de estar entre todos para evitar hablar.
-Gokudera-san… ¿Y si fingimos que arreglamos las cosas para cuando venga Reborn-chan?-Fue la sugerencia de Haru luego de ver como el chico se revolvía el cabello, si lo pensaban era lo más lógico.
-¿Arreglar qué mujer estúpida?-Interrogó él.
-¡Hahi! El… malentendido-Murmuró ella, él bufó. ¿Así que sus sentimientos eran un malentendido eh?
-No es Hahi y por primera vez en tu vida usa el cerebro idiota…-Gruñó él –No nos pidió que hiciéramos las paces como en una tonta pelea de amigos… ¿Es qué no sabes escuchar?-Preguntó con un tono sarcástico, ella suspiró.
-¡Haru no es estúpida ni es idiota! Gokudera-san siempre insulta a Haru y no es justo-Rezongó ella de mal humor –Incluso en esa carta… aunque dijiste que Haru te gustaba no dejaste de llamarla estúpida-Recordó mirándolo sin reparos, él sintió escalofríos.
-Maldita sea ¿Quieres olvidar esa cosa de una vez por todas?-Preguntó enfadado. Ella ladeó la cabeza, luego infló las mejillas.
-No la llames "esa cosa" –Pidió suavemente la castaña mientras se sonrojaba.
-¡Joder no te…!-Gritó él avergonzado e igualmente con las mejillas encendidas. -Escucha… no tengo tiempo para eso… -Comentó rascando su cabeza y mirando a otro lado. Fue justo en ese instante que la cosa en la que estaban parados tembló y bajó lentamente.
-¡Hahi! Se está moviendo, Gokudera-san haz algo-Demandó la chica pegándose a la pared improvisada, muy asustada.
-¡¿Y qué demonios quieres que haga?!-Dijo él imitándola para no caer.
-¡No lo sé, haz algo!-Suplicó la castaña. -¡Dinamita, haz una salida con dinamita!-Sugirió
-¿Estás loca además de estúpida? La explosión nos lastimaría o provocaría un derrumbe y terminaríamos con un montón de rocas encima ¿Crees que no lo pensé?-Replicó el italiano, ella palideció.
-¡Haru no es estúpida!- Le dijo -¿Por qué a Haru le deben pasar estas cosas?-Preguntó en voz alta.
-¿A ti? ¡A mí! ¡Diablos, mi deber es estar junto al décimo y protegerlo pase lo que pase, si en este momento estuviera en peligro yo debería estar a su lado, no aquí contigo!-Fue la queja del Vongola de la tormenta.
-¡Gokudera-san siempre es tan pesimista, piensa lo peor de las cosas todo el tiempo y Haru tampoco quiere estar aquí con Gokudera-san!-Dijo la japonesa mirándolo firme
-¡¿Ahh?! ¡Todavía que te salvé la vida así me agradeces mujer estúpida!-Gritó furioso el guardián de la tormenta.
-¡Tú llamaste a Haru una molestia, entonces Haru no quiere estorbarte más Gokudera-san!-Fue la réplica de Miura.
-¡Y tú no dejabas de decir tonterías mujer estúpida!-Gokudera no iba a ceder por nada del mundo, nunca, jamás, ni siquiera si su vida corría peligro.
-¡Haru sólo decía la verdad, es porque Gokudera-san odia a Haru que siempre la trata mal!-Lloró ella verdaderamente asustada pero sin dejarse ganar.
-¡Joder si te odiara te hubiera cerrado la puerta en la cara cuando llegaste a mi casa!-Respondió el peliplata señalándola para recordarle que muchas ocasiones había sido amable con ella.
-¡Haru no hubiera ido si Gokudera-san le hubiera dicho desde el principio que le molestaba!-Gritó Haru devolviendo el gesto
-¿¡No dices ser una dama, qué clase de "dama" va al departamento de un hombre que vive solo?!-Cuestionó con algo de burla pero mirando a todas partes buscando algo que pudiera servirles.
-¡Haru confía en Gokudera-san! ¡Gokudera-san es un imprudente que nunca piensa antes de actuar, pero no es una mala persona!-Fue la respuesta de la japonesa mientras se apoyaba con más fuerza en la pared, esa cosa no dejaba de bajar, no pensaron que sería tan drástico.
-¿¡Yo soy imprudente?! ¡¿En qué demonios pensabas cuando pediste que durmiera contigo?!- Replicó Hayato provocando el sonrojo de Haru.
-¡Haru quería estar con Gokudera-san! ¡Y lo eres porque si no me hubieras sujetado sin pensarlo no hubieras caído conmigo!-Reclamó la chica en una especie de concurso para saber quién tendría la última palabra aparentemente.
-¡Idiota si no te ayudaba y esto no era un plan de Reborn-san te hubieras lastimado! ¡¿Y qué mierda quieres decir con esa jodida broma de querer estar conmigo?!-Gokudera igual se sonrojó, pero no dejaba su postura, en realidad se sentía menos nervioso gritándole como siempre que callado, así no tenía tanta presión sobre él, parecía una pelea pero era una bastante cómoda.
-¡Hahi! ¡Tú también te hubieras herido! ¡A Haru le gusta estar con Gokudera-san!-Haru respondía casi sin pensarlo, sentía que si no decía todas las cosas que quería jamás volvería a tocar el tema y mucho menos a ser tan sincera, además parecía que Gokudera estaba en la misma sintonía.
-¡Joder no es Hahi! ¿¡Entonces por qué mierda te quejas de estar aquí conmigo?!-Hayato Gokudera ya tampoco estaba pensando lo que decía, esperaba que de esa manera escuchara lo que necesitaba: a Haru rechazándolo finalmente.
-¡Gokudera-san fue el primero en decir que no quería estar aquí con Haru y eso la hirió, además no hubiera pasado esto si no te comportaras como un inmaduro!-Y mientras bajaban y bajaban más, gritando como un par de locos Miura realmente se planteó el hecho de que esa parecía la conversación más profunda, sincera y madura que habían tenido hasta el momento aunque pareciera otra cosa.
-¡No soy inmaduro maldita sea, tú eres la que se comporta como la estúpida vaca todo el tiempo! ¡Sólo recuerda todo lo que me gritaste frente al décimo!-Regañó el chico, ya había tocado el tema, no podía zafarse o decir que no tenían tiempo para lo que hacían, no corrían peligro pero serían 5 meses muy largos si no terminaban de una vez con todo ése día y en ése lugar.
-¡Haru estaba nerviosa no quería que todos se dieran cuenta que era feliz porque está enamorada de Gokudera-san también! – Gokudera se tensó y trató de decir algo pero no pudo, había escuchado bien ¿no? Ella dijo que estaba… parpadeó incontables veces y finalmente toda su sangre subió de golpe hasta su cara, no esperaba eso, nunca en la vida imaginó que un golpe invisible sería lanzado por ella hasta su pecho y lo hiciera sentir tan ligero, el delicioso calor que se apoderó de su cuerpo como si una bola de fuego recorriera sus venas sería una de las sensaciones que jamás olvidaría.
Haru abrió los ojos grandes como platos, boqueó un par de veces y enrojeció furiosamente hasta las orejas. El movimiento se detuvo, ambos estaban congelados uno frente al otro, Haru miró hacia arriba, alejándose de la pared momentáneamente.
-Paró-Susurró soltando un suspiro de alivio, el platinado no dijo nada miró hacia arriba y vio un par de luces, eran Yamamoto y Tsuna, al final el castaño no pudo evitar preguntar a Reborn la razón por la que ellos se habían quedado atrás y viendo que tardaban en regresar quiso ir a verificar que todo estuviera bien, fue entonces que el arcobaleno le dijo que no se metiera puesto que ahora esos dos estaban en su propia prueba de pareja al estilo Vongola. Tsuna recordó cómo fue que el tutor había procedido con él en su momento, aunque fue más ligero aparentemente, a él y a Kyoko sólo los encerró en un salón de Namichuu, el único momento que sintió que moriría fue cuando Hibari apareció tras la puerta y literalmente lo molió a golpes, en cambio a Gokudera y Haru los metió en un agujero adentro de una casa abandonada... pensó que encontraría a la chica asustada y al guardián intentando salir pero jamás imaginó que escucharía toda esa serie de gritos que culminarían con Haru declarándose… no sabía que cara poner más que la de incredulidad mientras que el de la lluvia sonreía abiertamente.
-¡H-Haru, G-Gokudera-kun! ¿Se encuentran bien?-Preguntó intentando enfocarse en la seguridad de sus amigos mientras Reborn hacía subir el mecanismo, resultó ser también que todo había sido plan del niño, dicha casa en realidad era una atracción que el noveno rentó amablemente para ellos por ese día a petición del ex arcobaleno como "regalo e incentivo" por las calificaciones de todos a fin de curso (y supuso que no sabía realmente las intenciones del Hitman) había preparado todas las habitaciones de igual manera, monitoreaba gracias a Bianchi que ayudó a las chicas a vestirse para poder colocarles un rastreador. -¡Cielos, Reborn esto fue demasiado peligroso!-Se quejó mientras Yamamoto ayudaba a Haru a pasar a tierra firme y Gokudera saltaba del cojín gigante a lado de su jefe.
Salieron de la casa escuchando al cielo de los Vongola quejarse una y otra vez de las maneras que tenía Reborn para hacer las cosas, rememorando incluso la vez que Hibari casi lo mata en el futuro, en silencio Haru miraba al suelo y Gokudera seguía con las manos en los bolsillos mirando al frente.
-Bueno, bueno, pero el chiquitín no quiso hacer daño, además parece que funcionó ¿no?-Comentó inocente el beisbolista de la familia, Haru entonces casi corrió hasta la salida mientras que Gokudera tenía la boca bien abierta y estaba nuevamente de piedra. Los habían escuchado.
Llegaron justo a tiempo para ver los fuegos artificiales, aunque el italiano no dejaba de pedir disculpas a su jefe por los problemas, la situación y haber fallado como mano derecha al no estar a su lado, todo eso hasta que comenzó el espectáculo, los hermosos destellos multicolores adornaban el cielo llenando de felicidad a todos, aunque Haru sentía que su corazón estallaba como la pirotecnia y Gokudera no veía realmente el esplendor, si no la cara de la chica por el rabillo del ojo.
-¡Son hermosos!-Dijo Kyoko sentada junto a su novio.
-¡A Lambo-san le gustan las cosas que brillan!-Dijo la pequeña vaquita en brazos de la chica.
-Valió la pena buscar un buen lugar-Comentó Ryohei, por su parte su novia negó sonriendo vencida, nunca podría con esa forma de ser de su chico, pero eran esos momentos en que actuaba más calmado los que la habían conquistado.
Chrome veía en silencio pero feliz el espectáculo, Yamamoto la miró un segundo, luego a Gokudera.
-¿Le dijiste que se veía bien?-Preguntó a su amigo notando la mirada del smoking Bomb y éste al encontrarse sorprendido nuevamente en el acto vergonzoso masajeo el puente de su nariz
-¿Quieres terminar volando en pedacitos o prefieres callarte?-Amenazó con la dinamita en la mano. Yamamoto reía con fuerza palmeando el hombro del italiano que parecía contar hasta un millón para calmarse.
-Haru-chan ¿Son hermosos… verdad?-Kyoko notó que su amiga no estaba tan animada, parecía más bien no encontrar la belleza en los destellos. -¿Haru-chan?- Preguntó, pero la castaña no respondió como esperaba, simplemente se puso roja y tomando la cabeza entre sus manos dijo algo imposible de descifrar "Haru sólo quiere meter la cabeza a un agujero y no sacarla jamás"
-¿Pasó algo?-Pregunto el ángel de Namimori a Tsuna en un susurro, el castaño sonreía sin ganas mirando a Miura, la pobre había gritado algo que hasta a él le dio pena escuchar, seguramente lo dijo sin pensar y sin desearlo realmente, él conocía esa sensación de vergüenza, lo peor fue que Gokudera-kun no dio una respuesta y las cosas habían quedado en un Haru-1 Gokudera-1 ahora estaban empatados pero no parecía que eso fuera suficiente para que su relación avanzara o siquiera se convirtiera en una.
-N-no que yo sepa-Respondió, no planeaba evidenciarlos, suficiente habían tenido ese día, francamente necesitarían unas dos o tres situaciones así para afianzar su lazo pero lo mejor sería dejarlos hacer las cosas a su ritmo… si es que aún querían hacerlo.
Gokudera regresó a su casa después de que todos se despidieran, Haru pasaría la noche en casa de la novia del décimo así que no regresó por la misma ruta que él… lo que le pareció excelente, solos a mitad de la noche por las calles de Namimori después de todo lo sucedido era una mala idea. No es que fuera a saltarle encima, pero… sería incómodo, su cabeza no dejaba de dar vueltas sobre el mismo asunto, todo había pasado de "mal" a "Jodida mierda" en unas cuantas horas.
Ahora tenía un grave problema.
La estúpida mujer lo correspondía. Y eso lo hacía feliz de manera jodida y devastadoramente cursi.
Pero… ¿Por qué se había enamorado de él?
Se sentó en el sofá, prendió el televisor y cambió de canal sin realmente mirar nada en la pantalla… "Las personas inteligentes suelen ser más infelices y menos seguras que los que no lo son… estudios recientes comprueban…" A veces, sólo a veces le gustaría tener el cerebro simple del idiota del béisbol.
Reconoció después de pegar con la palma de su mano en la frente otra verdad desagradable.
En el fondo era mucho más inseguro de lo que pensaba, además envidiaba la simpleza del tarado deportista… Su teléfono sonó, era de su adorado jefe, por un momento se alteró.
-¿Décimo?-Preguntó inquieto.
-Ah… Gokudera-kun… siento llamarte tan tarde… ¿Mañana estás libre?-Preguntó el chico al otro lado con una voz un poco nerviosa.
-¡No hay ningún problema, décimo, si me necesita estaré con usted!-Fue la respuesta del platinado.
-Entonces… tengo que pedirte un favor ¿Podrías acompañarnos al centro comercial de Namimori mañana a las 3:30…? Kyoko-chan quiere comprar unas cosas pero no se me da bien eso… -Admitió riendo nervioso.
-No hay ningún problema-Aseguro el ojiverde, además servía de que así cuidaba mejor a su jefe y a su mujer.
-Que bien, me salvaste Gokudera-kun… Haru también irá-Comentó Tsuna, mientras que su guardián de la tormenta se congelo en su lugar. -¿Gokudera-kun?-Preguntó de nueva cuenta su jefe.
-¡N-no pasa nada, estaré mañana a su lado como siempre!-Aseguró, después de despedirse cordialmente se sentó… maravilloso, justo a la persona que menos quería ver.
No sería su mejor noche y seguramente el día siguiente no sería su mejor día.
Odiaba toda esa inseguridad…
