Aquí el segundo cap, espero sea de su agrado n.n, nos leemos abajito :v..
La noche se hacía presente en el cielo, cubriendo la gran ciudad de Tokyo con su manto nocturno, la luna en su cuarto menguante se posaba imponente entre la obscuridad de la noche, siendo rideada por las estrellas escasas que se dejaban ver a los ojos humanos, a causa de la contaminación lumínica. Una joven de larga cabellera azabache y tiernos ojos de un color de chocolate intenso, miraba curiosa al moreno de cuerpo bien formado, cabello largo, tan obscuro como el ébano, amarrado a una coleta alta mientras dus penetrantes ojos de un azul-seleste mostraban cierto misterio y diversión, mientras ambos avanzaban en el espacioso estacionamiento de aquel centro comercial tan concurrido hacia el auto del moreno.
- Ya Koga, ¿Vas a decirme a donde vamos?- Cuestionó con curiosidad evidente.
- No, pero se paciente- Dijo al sonreír ampliamente, era divertido tenerla con la duda.
- Mm, bien. Pero ¿Sabes? Sigo odiando las sorpresas- Dijo al fingir algo de enojo y ver como el joven sacaba de su bolsillo lo que deberian ser las llaves de su auto.
- Está te gustará- Aseguró divertido al abrirle con caballerosidad la puerta del auto y la veía subir sonriente, al momento el también subió, solo que en el asiento del conductor.
- Bueno, aun así no sé porque tanto misterio- Dijo al hacer un puchero, viendose tierna ante los ojos del moreno.
- Ya, se paciente- Dijo al borde se la risa, encendió el motor del auto y salio del aparcamiento de aquel gran centro de comercio.
Luego de aproximadamente treinta minutos de viaje, entre charlas y risas, el auto se detuvo y ambos bajaron del mismo.
Kagome observo la espaciosa zona verde en la que se encontraban, una de las escasas de la ciudad de Tokyo pero la más grande, quiso tratar de reconocer el lugar pero la voz del oji-seleste la distrajo.
- Antes de llegar; quiero que te cubras los ojos- Se posó ágil mente tras ella y cubrió sus ojos al posar sus manos sobre los mismos.
- Vaya, que emoción- Dijo divertida e intrigada por el lugar.
Koga sonrió ante su ternura y comenzó a caminar, sin separarse de ella en ningun momento, él también hace mucho tiempo que no iba a aquel lugar, en verdad le daba tanta nostalgia estar ahí. Kagome sentía que viene estaba en un lugar conocido mientras caminaban, es como si la sensación de nostalgia estaria impregnada en aquel lugar, suspiroal inhalar el embriagador aroma a verde que ahí había, sintiendiendo la agradable sensación calida que le traía a su corazón aquel natural lugar.
Al llegar al punto fijo que buscaba en aquella zona de vegetación, el moreno miro aquella construcción de madera con nostalgia y alegría, pues aun se encontraba ahí y eso lo ponía muy feliz, se acercó sutilmente al oído de la azabache.
- Espero que recuerdes esto- Susurro causandonun ligero temblor en ella, la miro enternecido ante su inocencia y aparto las manos del rostro de una ansiosa Kagome.
La joven de ojos chocolates abrió los ojos algo emocionada, al momento de visualizar bien el lugar los mismo se abrieron grandemente, para al instante llenarse de nostalgia y un sentimiento de calidez.
- Este lugar es..- Miró el kiosco de madera algo vieja alzarse orgullosamente entre la vegetación, resaltando su pintura blanca, aunque algo desgastada por el pasar de los años, entre elncolor verde del lugar, a pesar de estar entre la obscura noche, la luna iluminaba lo suficiente el kiosco y su estructura comobparabque Kagome lobreconociera a la perfección ¿Como olvidarlo?, ese Kiosco que fue testigo de tantos momentos felices de su vida, al igual que infelices.
- Sí, el lugar donde nos conocimos- Dijo al ver los alrededores con cariño, recordando la graciosa forma en la que se conocieron, para luego concurrir ese lugar con frecuencia y llenarlo de risas y llantos, abrazos y peleas, cariño y amor..
- ¿Recuerdas Cómo nos conocimos?- Cuestionó alegremente al avanzar hacia el kiosco y subir sus bajos escalones para adentrarse en el mismo, su vieja madera se mantenía firme a pesar de los años, y el techo se mantenía intacto al igual que toda la construcción, rodeada de enrredareras de algunas plantas cercanas.
- Claro, ¿Cómo olvidarlo?- Se paro junto a ella en la bella construcción de madera, a pesar de no ser muy espaciosa, su valor sentimental era tanto, que seria capaz de llorar si algo pasaba con este lugar, ybera difícil hacerlo llorar. - Teniamos Quince años. Yo estaba deprimido sentado en los escalones de ahí, cuando escuche un grito, luegi tu apareciste corriendo de haya- Señaló unos arbustos a unos metros. - Gritando que habias visto una serpiente jajaja- Rio con diversion y cariño ante el recuerdo. - Yo me acerque a ayidarte y me lo agradesiste, ambos nos quedamos aquí un rato y notaste mi tristeza, te quedaste a mi lado durante toda la tarde y me animaste considerablemente, luego de ese día nos cruzabamos constantemente, en la calle, en la heladería, y hasta en la escuela. Luego fuimos concurriendo este lugar seguido, charlando de nuestras vidas y riendo, asi nos hicimos amigos- Dijo con sumo aprecio por aquellos recuerdos que habitaban en su corazón.
- ¡Los mejores amigos!- Corrigió animada y más alegre, el que lo recordará la hacia sentir tan bien, como hace mucho no se sentía. Se acercó a uno de los soportes del kiosco que daba hacía afuera apoyandose en el mismoby mirando los árboles y demás plantas con sentimiento, aquel lugar no había cambiado casi en nada.
- Jaja, claro que si- Acepto aquello y por un momento una sonrisa triste se dejo ver en su rostro, agradeció que ella estuviera con los brazos apoyados en el soporte de madera y mirando hacia afuera, no quería que notara su tristeza. Suspiró, se armó bde valor y se acercó a ella, apoyandose de igual forma y bastante cerca.
- ¿Sabes?- Se ganó su atención, ella volteo a verlo atenta. - En esos tiempos yo estaba tontamente enamorado de ti- Vio con ternura su sorpresa y su sonrojo. - Siempre creí que algún día me aceptarias y serías mi novia, que luego nos casariamos y hariamos nuestra boda justo aquí- Dijo mirando el kiosco con ternura, antes lo imaginaba decorado y arreglado, perfecto para una boda. - Que viviríamos felices, que cuando llegará del trabajo tu me estarías esperando en casa, con una sonrisa llena de felicidad y con varios niños que nos darían inmensa alegría, que planeariamos nuesteas vacasiones y aniversarios juntos, que viviríamos una larga vida juntos y cuando seamos muy mayores hariamos nuestra segunda boda, aquí, pero más exuverante, y que ambos...- Cayó por un momento, y tomó aire para darse más valor. - Nos amariamos para siempre, era un adolecente con mucha imaginación- Dijo algo tristemente y con una sonrisa nerviosa.
Kagome lo miró sororendida e impactada, jamás se había esperado eso de su tierno amigo de la adolescencia, al menos ella jamás noto aquellos sentimientos en él antes. - Eso es..- Cayó por un momentoby sonrió con ternura. - Muy lindo- Aceptó pues en verdad lo era, sus palabras que al principio la sorprendieron ahora le parecian muy lindas, tiernas y amorosas, ese sentimiento de calidez la recorrió de nuevo, haciendola temblar levemente.
- Te diré otra cosa Kagome- Dejo de apyarse y la miro de frente con una sonrisa pero con cierta seriedad. - A pesar del tiempo yo..- Le sonrió con más ternura de ser posible, era ahora o nunca. - Aun creo que todo eso puede ser pusible- Pudo ver la notablen sorpresa en el rostro debla azabache que solos logro que la quisiera más. - Estoy seguro de que algún día podremos casarnos, aquí donde fuimos tan felices- Se acercó a ella con lentitud para que no hullera y la miró fijamente a los ojos. - Sé que seremos muy felices pronto, que tendremos hijos.. Que al verlos nacer lloraremos de felicidad.. Que ambos nos disputamos por quien va a ir por la noche a cambiarlo cuando llore.. Que en nuestro aniversario tu planearas algo hermoso y creativo, típico de ti- Se acercó hasta quedar a milímetros de ella, inclinandose levemente por la diferencia de alturas, rozando sus labios al hablar. - Y que me digas que me amas pornlas noches mientras te hago el amor, tal y cómo siempre soñé- Llevó sus manos a la sintura de ella, pegandola por completo a él, sintió su dulce alientoby no pudo resistirlo, no lueho debesperarntanto tiempo, viendo y deseando esos labios rojizos, para luego tenerlos ausentes tantos años, ahora la tenía en frente, no iba a desaprovechar aquello.
Tomó sus labios con cariño y cierta desesperación, ¡Dios!, hace tanto que deseaba probarlos y de saber que seria tan placentero haxe muchi hubiera mandado su timidez al demonio y la hubiera encarado, pero ahora era un hombre, que aprendió de la vida fuera de su ciudad natal, ahora se lo jugaría todo, absolutamente todo.. solo por ella, por du dulce Kagome. Acarició con su lengua los dulces labios de su pequeña, y mordió levemente su labio inferior, pidiendo permiso para invadirla con su calida lengua, estaba tan ansioso, hace tanto tiempo, ¡Era de esto de lo que se perdía!.
Kagome estaba tan sorprendida y de cierta forma; asustada, no creía que fuera real, el vivir tanto tiempo con alguien que no decía palabras de amor o consuelo, abrazos o besos tiernos, quizás eso la hizo olvidar lo que era el verdadero amor y ahora eso le parecía poco creible, esa sensación tan cálida en su pechi, hace mucho que no la sentía, quizás, porque Sesshomaru no la quería de esa forma, sibla quería, estaba segura, aunque lo hacia a su manera y ella lo aceptaba, pero las palabras de su amigo, llenas de amor y ternura, la hacían sentir extraña, como si le faltara la respiración, obligandila a suspirar, esas palabras tan endulzada, tan cargadas de sentimientos y terminando con un tierno beso.. ¡¿Un tierno beso?!, era verdad, Koga la estaba besando, y ella no hacia nada para apartarlo. Normalmente los besos que Sesshomaru le daba eran lllenos de pasión y deseo, y solo la besaba cuando se entregaba a él, sino era raro si la besaba, además de jamás demostrar afecto hacia ella en publico, y sin el era casi igual.. Pero este beso, jamás la habían besado así, con tanto anhelo y amor.
La lengua del moreno acariciar sus labios la hizo perder el razonamiento y cuando mordió su labio lidiendo acceso a su boca Accedió, cerrando los ojos y rodeando con sus brazos el cuello de él, atrayendolo más a ella mientras acariciaba su obscuro y suave cabello con deleite. Koga sonrió internamente, adentrándose en su cálida cavidad bucal con amor y pasión, recordiendo cada lugar de la boca de su pequeña, llevó una de sus manos a la nuca de ella, tratando de atraerla más a él si fuera posible, un juego de lenguas se hizo apasionado y tierno a la vez entre la pareja, hasta que el oxígeno fue seriamente necesario.
Se separaron con lentitud dejando un delgado hilo de saliva entre sus labios, Koga miró con deseo a su pequeña, sí, era suya, siempre sería suya de ahora en adelante, deshizo el delgado hilo con un corto beso mientras ella recuperaba el aliento, repitiendo la acción varias beses, acarisiando su sintura y cabello, la amaba tanto, Kagome se dejó hacer, se sentían tan bien sus calidos y posesivos besos.
- Te amo- Soltó de pronto el moreno, mientras seguia dejando ortos besos en los labios de su amada.
Kagome con solo esas palabras reaccionó, ¿Qué estaba haciendo?, ella estaba casada, enamirada de su esposo y con una vida echa, ¡No tenía porque estar besandose con su amigo de la adolescencia!, se sentía como una traidora, ¿Qué pensaría Sesshomaru de ella si lo supiera?. Sin penaarlo más empujó con fuerza al moreno, apartandolo de ella con brusquedad, partiendo el dulce momento en el que se encontraban.
- No- Dijo apenas con voz. - Esto... E-Esto está mal- Dijo con voz algo entrecortada.
- No lo es- La acercó de nuevo y la abrazó con fuerza, aunque la sintiera con deseos de escapar no la dejaría, pensaba pelear por ella con todas sus fuerzas comoantes no lo hizo, aun si era contra ella que tenia que pelear, sabia que no era feliz, ¡Dios ni siquiera el idiota de Taisho le había concedido su deseo de ser madre!, no podía irse de nuevo y dejarla sola, ¡Solo se iría si ella venia con él!. - Kagome.. Sé que no eres feliz con él, no niegues que mis palabras te afectaron, Sé que sientes algo por mi- La abrazo posesivamente, y ella por un momento correspondió.
- Yo estoy casada, tu no deberias hacer esto- Dijo con voz algo quebrada, sentía que le era infiel a du amado esposo, por solo probar unos labios que no fueran lod suyos, ¡Se sentía como una maldira traidora!.
- No me importa. Te amo- Repitió al cerrar los ojos, aferrandola bien a él, la amaba tanto, ahora que sabia que definitivamente Sesshomaru no la merecia no la dejaría ir, se la llevaría con él, y la haría feliz, costase lo qye costase.
Kagome volvió a empujarlo pero sin lograr separarse esta vez. - Por favor Koga, quiero irme ya- Suplicó con la voz quebrada, señal de que hacía un gran esfuerzo por contener las lágrimas.
Koga suspiro resignado, de nada serviría retenerla en ese lugar, aun así seguiría insistiendo, no iba a rendirse tan fácil esta vez.
- Esta bien- La solto con esfuerzo, al instante ella se separo de él, saliendo del kiosco con rapidez, la siguió y la guió al auto al ella no saber el camino, al lle ha ar se subieron sin decir ni una palabra, el silencioso e incomodo viaje duro menos que al venir, pues Koga aceleró el paso a petición de ella, al momento de llegar al estacionamiento de aquel comercio que pronto cerraría sus puertas, Kagome abrió la puerta apenas el auto dejo de andar, dispuesta a huir los más rápido posible de allí, pero la mano del moreno sobre su muñeca la detuvo, no volteo a verlo, solo espero a que la soltará.
- Escuchame, Kagome- Dijo seriamente como pocasveces lo era de esa forma. - Amor- Siempre quiso llamarla así. - Todo lo que te dije en el kiosco.. No lo olvides, porque yo tampoco jamás lo hare- Dijo al hacer algo de presión en su muñeca, pero sin ni siquiera causarle molestia. - Si en algún momento me necesitas, llamame, para lo que sea.. Cómo un amigo, como un compañero, como un hombro donde llorar o si quieres como un amante... Lo que sea, yo lo aceptaré, quiero que sepas que no voy a rendirme- Tomó del tablero de su auto una tarjeta. - Aquí esta mi número- Se lo colocó en el bolso que traía en la mano que el sostenía. - Recuerda Kagome, Te amo y yo vine por ti, desde ahora jamás volveré a dejarte sola, tu eres mi vida- Se acercó a ella y dejo un húmedo beso en su mejilla, acariciando con su nariz la misma al cerrar los ojos. - No lo olvides pequeña- Susurro en su oído con voz intensa. - Hasta pronto- La dejo ir y vio con ternura su nerviosismo al bajarse del auto y correr hacia el suyo, la vio huir en su auto al subir al mismo y abandonar el estacionamiento, luego de unos minutos hizo lo mismo.
- Tu eres solo para mi, Kagome-.
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Tamborileo los dedos impacientes en el brazo del sofá en el que se encontraba sentado, ya eran las Diez treinta de la noche y ella no llegaba, ¿Donde se habría metido?, sabia que había salido del trabajo temprano, pues se tomó la molestia de llamar a sla secretaria dd su esposa y esta le dio tal información, diciendole que quizás podría estar en casa de su otra amiga, esa mujer llamada Kikyo, pero el sabía que no estaba ahí, pues siempre que se quedaba hasta tarde en casa de aquella mujer lo llamaba para avisarle, había cenado solo creyendo que llegaria a mitad de la cena como algunas veces hacia y disculparse con una risa tonta y tierna que ld encantaba, pero no demostraba, la mucama que contrataban ya se había marchado a su casa, algo preocupada por la ausencia de su señora, pues Yuka le tenía cariño a su jovdn esposa y a él, pero sinceramente no le importaba eso, ¿En donde estaba su mujer?.
Se levantó del sofá de la sala, directo a la puerta principal por sus llaves y su abrigo, aunque su frio rostro no lo demostrara estaba muy preocupado, jamás tardaba tanto en algo sin avisarle antes, pero cuando iba a tomar dichos obsjetos oyó la puerta abrirse y el inconfundible suspiro de su mujer al entrar por la misma, la vio cerrar la puerta tras ella, ponerle llave y luego dejar su llavero colgado junto a la puerta junto con sus llaves, al voltear y verlo parado observandola dio un ligero saltito, en muestra de su sorpresa.
- ¿En donde estabas?- Pregunto sin demostrar la preocupación que hace instantes lo carcomia, viendola friamente.
- Ah, hola Sesshomaru, lamento si te preocupe- Se quitó la chaqueta y la colgó en el armario aun lado de su esposo, beso su mejilla con cariño y subió las escaleras hacia el cuarto de ambos, dando a entender que hablarían arriba, él la siguió sin replicar.
Al momento de entrar a su cuarto se quito los zapatos y los puso dentro de su gran armario, junto a los demás, oyó la puerta cerrarse y supo que tendría que decirle, era pésima mintiendo, además que no quería ocultarle nada a su esposo.
- ¿Recuerdas a Koga? ¿Mi amigo de la secundaria? - Cuestionó al voltearse a verlo, solo recibiendo un leve asentimiento de su parte. - Pues me encontré con él al ir a hacer unas compras al centro comercial, hace tanto que no nos veíamos que me distraje hablando con él, fue una larga charla, lamento si no te avise- Lo miró con inocensia y Algo de culpa.
- Mph- Caminó y la pasó de largo para ir al baño, ¿Así que el idiota de Koga Wolf estaba de regreso, eh?, ese sujeto jamás le habiay agradado, siempre rondando a la que era su prometida en esos días, siendo tan estúpidamente obvio con sus sentimientos, debería saber que tramaba, pues estaba seguro que no volvió solo por una tonta vicita.
- Sesshomaru- Lo llamó viendo como se detenía, a pesar de no voltearla a ver sabía que la estaba oyendo. - Yo.. veras creo que seria buebo decírtelo, no quiero que haya secretos entre nosotros y luego.. desconfies de mi- Dijo al abrazarse asi misma, pues si no se lo decía se sentiría culpable.
Sesshomaru volteo a verla y se acercó a ella, encarandola. - Habla- Fue lo único que pronunció, logrando solo aumentar los nervios de su joven esposa.
- B-Bueno.. Koga... Él... Él me.. beso- Dijo algo entrecortada y nerviosa, no quería que se enojara por algo así.
Sesshomaru frunció el ceño notablemente y Kagome bajo la mirada ante el peliplata, sus ojos dorados demostraron lo furioso que estaba al arder, a pesar de no cambiar su expresión sus ojos asesinos demostraban lo enojado que estaba, la tomó de la nuca y la acercó a él, besandola bruscamente, al momento de tocar sus labios la pasión no se hizo esperar, recorriendo toda su boca su su lengua, queriendo borrar cualquier rastro que quedara de aquel ingeliz en su mujer, era un maldito egoísta y lo sabia, pero no podía evitarlo, pensar que alguien más podría arrevatarsela le hacian hervir la sangre. Desabrocho con agilidad los botones de la camisa de su esposa, dejandola caer con lentitud al suelo, en unos instantes su sosten acompañó a la misma.
Kagome correspondió a cada una de sus caricias, lo amaba tanto, pero algp faltaba. Aquellas nuevas sensaciones que Koga le habia echo sentir, por más que buscaba en aquel posesivo beso no las encontraba, bueno, de cierta forma la ternura y el amor no caracterizaban a Sesshomaru, aun asi le respondió con la misma intensidad, pues amaba todas y cada una de sus caricias, tanto como a él.
- No quiero que vuelvas a verlo- Su voz firme y fria le dejaron en claro que era una advertencia, y una amenaza para el moreno, no permitiría que se la quitaran ¡Eso jamás!, y sí; era un maldito egoísta, pero sin Kagome, nada valdría la pena, Por eso no la pensaba perder.
- Pero.. ¡Ah!- Gimió al sentir la suave mordida en su expuesto y endurecido pezón, llevó sus manos a las ebras de plata que eran los cabellos de su esposo, aceptando su contacto.
- Es mi última palabra, espero que hayas entendido, Kagome- Dijo seriamente sin tener en cuenta las nuevas sensaciones que el pensar a su mujer con otro le traian, sí, eran celos, como nunca antes los sintió, ya luego se aseguraría de poner en su lugar al idiota de Koga Wolf, pero por ahora, solo amaría a su mujer con su cuerpo, como siempre le encanto hacerlo...
¿Que tal quedo?, quizás fue muy pronto XD, ok, espero comentarios :'3, ¡Sayonara y nos leemos prontooo!..
