Holi, ok, aquí esta el siguiente capítulo, esperó que les guste, decidí tardarme un poco más porque sentí que iba muy rápido, pero el capi ya esta aquí, disfrutenlo y nos leemos abajo..
Discleimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, en cambio la historia es mía...
Acarició suavemente el pelaje del felino en sus piernas mientras cambiaba de canal constantemente, observó el programa de cocina en aquel gran televisor de plasma colocado en la pared y diversos adornos alrededor colocados con elegancia, suspiro, últimamente se sentía intranquila.
- Kikyo- Volteó al oír una voz gruesa y conocida para ella. - ¿Qué te sucede?- Su esposo se sentó junto a ella en el sofá de su gran sala y la miro con ternura, pues entendía que ella estaba con aquel presentimiento que siempre tenía cuando algo malo iba a pasar.
- Aaah- Suspiró y lo miró con preocupación, buscando el consuelo que él siempre le daba. - Estoy preocupada, Naraku- Sus ojos cafes se encontraron con los De color rojizo que tanto le gustaban, odiaba sentir aquel presentimiento que le decía que algo no iba bien, pues nunca sabia específicamente Qué era lo que estaba mal, hasta que lo terminaba descubriendo, aveces creía que en otra vida fue una bruja o una sacerdotisa, pues presentir tales cosas eran comunes de tales mujeres.
- Mm, tranquila, nada puedes hacer, lo mejor será esperar- Dijo al acercarse más a ella y abrazarla, frotando sus hombros con sus manos, pasara lo que pasara estaría con ella.
- Lo sé- Correspondió a su abrazo, pasando sus manos por la cintura de él hasta llegar a la espalda y acariciar sus largos y ondulados cabellos, le hacía muy bien su apoyo.
- Vamos a la cama, mañana será un día largo- Propuso al separarse un poco y verla con una sonrisa algo maliciosa, solo para aligerar el ambiente.
- Up, ¿Y me dejaras dormir, verdad?- Lo miró divertida al seguirle el juego.
- Depende, ¿Te quitarás la ropa, verdad?- Cuestionó descaradamente.
- Pervertido- Dijo algo sonrojada y divertida, él siempre la animaba de esa manera y le encantaba. - Jaja. Ya, vamos- Dijo al besar sus labios suavemente para luego separarse de él y dirigirse a su habitación siendo seguida por el oji-rojo, dejando a un confuso gato en el sofá.
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- Por favor, escúchame- Dijo con voz débil al aún abrazarla con fuerza, no pensaba dejarla ir.
- No quiero oírte, sueltame- Dijo con voz temblorosa al intentar contener el llanto. - Por favor, dejame sola- Sollozó un poco al intentar apartarlo, no soportaba estar cerca de él mientras el recuerdo de aquellas imágenes siguieran en su mente. - ¡Déjame ya Sesshomaru!- Suplicó al alzar la voz.
El albino sintió opreción en el pecho, la estaba lastimando, contuvo la respiración mientras la soltaba lentamente, lastimandose así mismo mientras perdía el contacto con ella, pero lo merecía, merecía cualquier maltrato o desprecio por parte de ella, lo soportaría e intentaría todo para que ella siguiera a su lado, no podía ni quería perderla.
Al sentirse libre se alejó de él de inmediato, lo miró unos segundos con suma decepción, bajo la mirada con el ceño fruncido, cuanto odio sentía en ese momento. Tomo sus zapatos de la cama junto con su bolso y salió con la frente en alto de aquel lugar, dejando la puerta de la habitación abierta, no quería volver, no esta vez.
Una vez en la planta baja se colocó sus zapatos de tacón y tomó sus llaves, abrió la puerta y sin mirar atrás salió por ella, cerrándola de un fuerte portazo.
Corrió hacía su auto con enojo y tristeza, lo único que quería era salir de allí. Se metió a su auto y lo entendió con manos temblorosas por la desesperación de huir, huir del dolor, huir de la traición... Huir de Sesshomaru.
Al acelerar el motor rugió, al igual que ella soltó un fuerte gruñido de furia, luego de un tiempo bajo la velocidad, llorando en silencio, y sin darse cuenta, su vehiculo y el manejar de su conciencia la llevaron a aquella zona verde de Tokyo, se detuvo y miró los alrededores con tristeza, reconociendo a la perfección tal lugar. Tomó su bolso y bajo de su auto, al momento de salir del vehiculo una fría brisa la recorrió, maldijo salir tan impulsivamente de su casa y no traer un saco o abrigo con ella, suspiró e ignoró el frio, caminando rápidamente para aligerar un poco el frio, el camino se lo sabia muy bien, pues lo había cruzado tantas veces.
Luego de unos minutos de ligera caminata miro con ojos brillantes en lágrimas aquel kiosco tan conocido para ella, siguió caminando y se sentó en el segundo escalón del mismo, se abrazó así misma y miró un punto indefinido del follaje a su alrededor, suspiro nuevamente, se sentía tan sola.
Su bolso cayó de su hombro al no haberle prestado atención, cayendo las cosas del interior del mismo en el suelo.
- Mierda- Insultó su desgracia y se inclinó a recoger las cosas, metió su celular, maquillaje y diversos objetos en el bolso de nuevo, hasta que un papel llamo su atención, lo tomo con lentitud, mirando el comtenido del mismo.
- Koga- Lo nombró, era el número de celular del moreno, lo sabia pues la tarjeta tenia su nombre. - "Él me dejo su número cuando.."- Recordó aquel día con una sonrisa triste, él había sido muy tierno con ella, sonrió sinceramente al recordar sus palabras, más lágrimas rodaron por sus mejillas, miró de lado su celular dentro de su bolso, ¿Qué deberia hacer?...
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Suspiró cansadamente al tirarse sobre su amplia cama, cerró los ojos con pesadez, estaba tan cansado, física como mentalmente. Divagó en su mente mientras los recuerdos hacian que se perdiera e ignorará el mundo real, y sin darse cuenta, como de costumbre, ella se adueñó de su mente.
- Kagome- Soltó en un suspiro. Luego, en un momento poco oportuno para su opinión, su celular comenzó a sonar y vibrar en el bolsillo de su pantalón, suspiro con fastidio, de seguro era otro maldito problema con la empresa, eso en verdad lo estaba estresando. Con resignación sacó de su bolsillo el moderno celular, no se sorprendió al ver un número desconocido, pues acostumbraban llamarlo siempre de un número nuevo, contestó sin mucho interes.
- Diga- Dijo de forma brusca, tratando de intimidar al posible gerente administrativo que lo llamaba para fastidiarle.
- ¿Ko-Koga?- Esa voz suave y temblorosa lo hizo abrir sus ojos con sorpresa, ¿Acaso seria..?.. - Soy yo.. K-Kagome- Eso confirmó sus dudas.
- Kag- Se sentó instintivamente de golpe, por el tono de su voz no estaba nada bien. - ¿Qué pasa? ¿Estas bien?- Preguntó preocupado.
- Yo..- La oyó sollozar del otro lado de la línea.
- Kagome, ¿Qué pasa? ¡Por favor dime!- Cuestionó desesperado, comenzaba a asustarse.
- Por favor, ¿Podrías venir a nuestro Kiosco?- Su voz suplicante entre los sollozos solo hizo que se preocupara más.
- Tranquilizate pequeña, voy para haya- Dijo al levantarse velozmente y tomar las llaves de su auto que se encontraban junto a el en una comoda, por suerte no se había quitado nada de su ropa e aun se encontraba abrigado, bajó rapidamente las escaleras y cerró la puerta tras de sí al correr hacia el ascensor de aquel edificio departamental.
- Gracias- Fue lo último que escuchó antes de que la llamada se cortará. Presionó el botón del ascensor con insistencia mientras guardaba su celular nuevamente en su bolsillo. Dios, sino llegaba pronto su corazón iba a estallar por la desesperación.
- Ya voy Kagome, esperame- Dijo en voz alta, con la esperanza de que el viento le llevara las palabras a su amada. Solo esperaba que ella estuviera bien...
¿Qué tal?, ¿Rewiew?, espero que les haya gustado, el próximo capi estará pronto, ¡Sayonara y nos leemos pronto!..
KW...
