Hola!, bien se que tarde bastante, pero ando algo mal, falta completa de inspiración, también de sueño, pero descuiden, aquí esta el capi, espero y lo disfruten n.n..
Discleimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi, la historia en cambio es mía...
Se abrazó así misma en la obscura soledad de esa noche, no sabía si había sido buena idea llamar a Koga, aún así no se arrepentía, en verdad lo necesitaba en este momento. Levantó la mirada hacia las estrellas, las cuales se alzaban orgullosas en el manto nocturno de esa noche. Un viento frío le recorrió la espalda, se maldijo nuevamente por no haber traído un abrigó, estaba congelándose.
— Soy tan torpe— Hundió su rostro entre sus brazos y se abrazó con más fuerza, ya no quería llorar, solo quería olvidar todo, olvidar esas imágenes, olvidar el engaño de Sesshomaru, olvidarlo todo. — Y lo peor es que… Aún lo amo— Su voz temblorosa se oyó en el solitario lugar, sí, a pesar de haberle sido infiel no podía dejar de amarlo, siempre lo había amado y un amor de esos no se olvidan de la noche a la mañana, ¿Qué debería hacer?, ¿Volver con él?. — "Por supuesto que no, él no te merece, debes dejarlo"— Susurro una voz en su cabeza, era verdad, debería dejarlo, pero…
—¡Kagome! — Una voz masculina y preocupada la saco bruscamente de sus pensamientos, trayéndola a la realidad. Observó hacía adelante, que era de donde provino la voz, la cual se oía preocupada, entonces entendió.
— ¡Koga!— Lo llamó al reconocerlo, el susodicho apareció entre unos arbustos, presuroso de llegar a ella.
Luego de una presurosa carrera al fin llego al dichoso kiosco, la vio ahí, sentada en los escalones de madera de aquél viejo kiosco, desabrigada y abrazándose así misma, se acerco a ella al no poder ver bien su rostro por la obscuridad del lugar, se arrodilló frente a la chica y pudo ver su bello rostro, manchado con lágrimas, las mejillas sonrosadas a causa del frío y los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, acercó su mano a su rostro y con una suave caricia limpió los rastros de lágrimas que quedaban en su mejilla.
— Kagome, ¿Qué sucedió? — Preguntó con voz suave, mirándola fijamente, al ver que ella temblaba levemente de inmediato se quitó su abrigo y se lo colocó en los hombros, al ella solo portar una camisa delgada y una falda formal por arriba de las rodillas era obvio que se estaría congelando.
Se sentó a su lado y paso sus brazos por sus hombros, frotando los mismos para darle calor. — Pequeña, ¿Qué paso? ¿Por qué estas en este estado?— La preocupación era notoria en su voz.
Kagome intentó contenerse pero no pudo, volvió a romper en llanto, se aferró con fuerza al torso del moreno, hundiendo su rostro en su pecho, las hirientes imágenes de hace poco la invadieron, generando varios sollozos de sí.
— Kag, no me asustes, ¿Qué sucede?— La aferró con firmeza a él, acariciando sus cabellos y su espalda para tratar de calmarla, ¿Qué podría ser tan grave para tenerla así?.
—Sesshomaru… É-Él.. Él me engañó.. Me traicionó Koga— Su voz entrecortada y lastimera le provocó un dolor en el pecho, para luego pasar a la ira, ¿Qué demonios le había echo ese infeliz?. — Me fue infiel.. Se-Se acostó con otra mujer… ¡Y quien sabe con cuantas más! — Ella alzó la voz dolida y decepcionada, solo logro enfurecerlo más.
— "Lo sabía, sabía que no la merecía.. Ese maldito"— Pensó con rencor, y él que se había ido durante tantos años entregándosela, pensando que con él sería feliz, que equivocado estaba, pero no volvería a cometer el mismo error, jamás volvería a dejarla sola ni a entregársela a nadie, aunque ella no estuviera de acuerdo.
— Ese desgraciado— Se tranquilizó, debía consolar a Kagome ahora, ya luego le haría pagar una a una a ese desgraciado, y con el mayor dolor de ser posible. — Tranquila Kag, yo estoy aquí, no te dejaré sola— Beso su frente y dejo que se desahogara, necesitaba tiempo, mucho tiempo para curar sus heridas, más él estaría ahí, jamás volvería a dejarla, lo juró en ese momento.
La joven de cabello azabache cesó su llanto lentamente, los sollozos pronto dejaron de oírse y su respiración se tranquilizó, dejando un ambiente tranquilo y silencioso en el lugar.
— Muchas gracias, Koga— Agradeció antes de caer en un profundo sueño, uno que calmaba su alma.
.O.O.O.O.O.O.O.
— ¡Maldita sea!— Pateó la mesa junto a él la cual se destrozó contra él suelo al igual que el florero que sobre esta se encontraba. La maldita de Kagura se había largado del país, ¿Cómo hizo todo esto y tan pronto?, fue un error subestimarla, ahora ella había generado todo este desastre, entre la obscuridad de su oficina suspiró profundamente, llevándose una mano a la frente, debía hacer algo y pronto.
Se acercó a su pulcro escritorio, rodeando el mismo y sentándose en su cómoda silla, respiro profundamente, debía pesar fríamente todo lo que haría, aunque por más que pensara sabia que no podía obligarla a estar con él, ya suficiente daño le había hecho, solo quería una segunda oportunidad, era todo lo que pedía, Pero sabía que no la merecía, no al hacerle daño a un ser tan tierno y especial como Kagome.
— Maldición, debó ir por ella ahora— Se levantó de su lugar decidido, algo podría pasarle estando allá afuera esta noche, a pesar de que las calles de Tokyo fueran muy seguras no podía evitar preocuparse, ella se veía muy mal al irse. Tomó su abrigo y sus llaves y salió en su busca, primero iría donde su amiga Kikyo, normalmente ahí iba cuando tenían alguna discusión.
.O.O.O.O.O.O.O.
Despertó lentamente, se sentía tan cálida y cómoda que no quería abrir los ojos, un leve movimiento de donde se encontraba recostada la hizo reaccionar, era verdad, no sabía en donde estaba, luego de dormirse en brazos de Koga no sabía que había pasado, abrió los ojos con pesadez, sintiendo la quemazón de estos a causa de las lágrimas derramadas anteriormente, parpadeó un par de veces y observó el lugar en el que se encontraba, estaba en el aciento trasero de un auto, se sentó en el mismo algo alarmada, el auto estaba en movimiento y cierto moreno era quien manejaba.
— Despertaste— Susurró el mismo, acomodando el espejo retrovisor para verla en la posición que se encontraba ahora.
—Aah, sí — Musitó algo nerviosa, al sentarse tan bruscamente el abrigo sobre su cuerpo resbaló del mismo, quedando donde instantes antes estaba recostada. — ¿A.. A donde vamos?— No contuvo la pregunta.
— A mi departamento, si nos quedábamos en el kiosco nos íbamos a congelar de frio— Explicó tranquilamente mientras doblaba en una calle, por suerte ella había dormido suficiente y ya casi llegaban.
—Entiendo — Tomó el abrigo y volvió a cubrirse con él, no tenía frío, pues la calefacción del auto era perfecta, pero el aroma tan agradable que poseía aquella prenda la relajaba, por eso al estar abrigada con el se sentía más segura.
Koga entró al aparcamiento de aquel edificio departamental sin problemas, pues ya era conocido por la seguridad del lugar, una vez estacionó el auto en el lugar que le correspondía bajo del mismo, tras cerrar la puerta abrió la de la parte trasera, ayudando a Kagome a salir del auto.
Entró al departamento del moreno algo apenada luego de bajar del ascensor, no quería causarle molestias a su amigo, pero él se negaba a dejar que fuera a algún otro lado, el cálido ambiente en el interior le agradó, tras cerrar la puerta, el moreno se acercó a ella.
— Pediré algo de comer, no he comido y supongo que tu tampoco. Y como sabrás yo quemo hasta el agua jajaja— Bromeó para animarla un poco.
—Yo puedo cocinar— Propuso de forma animada, pues sino se sentiría inútil.
— Claro que no, eres mi invitada, además pediré pizza y helado, ¿Qué te parece? — Le sonrió, pues sabía que a ella le encantaban esos dos alimentos.
—Mmm, bien, ya me convenciste — Le dedicó una leve sonrisa, era increíble que aún recordara cómo animarla.
Luego de una cena entre risas y juegos ambos se encontraban en el sofá viendo televisión, Kagome había decidido olvidar lo ocurrido por el momento, además se divertía tanto que dejo de darle importancia.
— Oye Koga, ¿Dónde esta mi bolso?— Cuestionó curiosa, pues estaba algo nerviosa y la azúcar siempre ayudaba, por eso guardaba unos caramelos en su bolso.
—En el perchero de la entrada, lo colgué ahí cuando entramos— Explicó simplemente.
La azabache asintió y fue por él, en efecto ahí se encontraba, lo tomó y revolvió en su interior mientras caminaba de nuevo a la sala donde veía televisión con Koga, el brillo de su celular llamó su atención, lo tomo sin interés para luego quedarse algo sorprendida, tenía una diez llamadas perdidas de Kikyo y unas cinco de Sango, ¿Por qué la llamarian?, preocupada devolvió la llamada primero a Kikyo. El celular sonó unos instantes para luego ser contestado.
— ¿Kagome?— Oyó la preocupada voz del otro lado de la línea.
— Si, soy yo, ¿Qué sucede Kikyo?— Cuestionó con voz tranquila.
— ¡Dios casi me da un infarto!— Alzó la voz su amiga. — ¿En donde estas? ¿Estas bien? —.
— Sí, Estoy con un amigo— Contestó, comenzaba a entender el porqué de su llamada.
— ¡¿Un amigo?!, Kagome ya sé que discutiste con Sesshy, tienes que volver a tu casa esta muy preocupado por ti —.
— No voy a volver— Aclaró firmemente, decidió continuar antes de que replicará. — Él me engañó Kikyo, se revolcó con otra mujer, ¿Entiendes?— Explicó con voz dolida, era algo que ahora no quería recordar.
— ¡¿Quéeeee?! — Tuvo que apartar el celular por semejante grito. — ¡Que hijo de perra! ¡De haber sabido lo mataba cuando estaba en mi puerta! — Oyó con una sonrisa la explosión de su amiga, ella jamás cambiaba. — ¡Maldito!..—.
— ¿Qué? ¿Qué sucedió? — Oyó otra voz del otro lado de la línea, estaba casi segura que aquella voz pertenecía a Sango.
— ¡Dios!.. ¿Amiga, tu estas bien? — Oyó la tierna voz de la que consideraba su hermana cuestionarle.
— Descuida, me encuentro bien, estoy con Koga— Dijo con una leve sonrisa.
— ¿Con Koga? ¿Y eso debe dejarme más tranquila? — Cuestionó dudosa y por alguna razón el tono de voz de su amiga le dio algo de risa, más la contuvo.
— Si, puedes estarlo, una cosa más ¿No podrías avisarle a Sango que estoy bien?, No quiero que se preocupe también— Pidió, aunque sabía que ya estaba preocupada, al menos que ahora estuviera tranquila.
— Muy tarde, ella ya esta preocupada, pero tranquila, yo le avisó esta aquí conmigo — Aclaró la joven de lacio cabello azabache.
— Bien, cuelgo ya entonces, no vemos luego, Kikyo— Se despidió sonriente.
— De acuerdo, descansa hermanita — Sonrió, de vez en cuando se llamaban así, colgó la llamada más animada, siempre le hacía bien hablar con ella.
—Aaah, Mañana iré a verla o se preocupara— Dijo para si misma.
— Conociendo a Kikyo, no lo dudes— Mencionó el moreno que la observaba desde un metro en el marco de la entrada a la sala, le sonrió y se acercó a él, dándole un fuerte abrazo.
—Gracias Koga, en verdad muchas gracias— De no ser por él aun estaría triste y sola, aunque esto no se quedaría así, mañana luego de visitar a su amiga iría donde Sesshomaru y lo enfrentaría, ella no era ninguna cobarde, y aunque aún lo amará no se dejaría caer de nuevo, no con el apoyó de tantas perdonas con ella…
¿Y bien?, ¿Qué les pareció? ¿Rebiew?.. Ok me voy llendo, ¡Ssyonara y nos leemos pronto!, besos ;)..
KW
