¡Hoola!, lo sé, me quieren matar XD, pero aquí les traigo la actu, quizás me amen luego de leerla, o quizás me odien -w-, lo dejo a su criterio. !Disfrutenlo!, nos leemos abajo.

Disscleimer: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi, la historia en cambio es mía..

Despertó temprano en la mañana, revolviéndose entre las cálidas sabanas de la cama que Koga le había ofrecido, al principió se negó, pero ante la insistencia del moreno no le quedo más que aceptar mientras él dormía en el sofá de la sala. Durmió en verdad muy bien, aquella cama olía mucho a Koga, y le encantaba, su aroma la relajaba y le gustaba mucho su fragancia masculina, era algo a lo que comenzaba a hacerse adicta. Quitó las sabanas de sobre su cuerpo y se sentó en la cama, dejando ver su cuerpo cubierto solo por una camisa del moreno que se veía enorme en ella, además de su ropa interior bajo esta claro, sonrió, a pesar de la horrible sorpresa de ayer, hoy estaba animada, gracias a cierto oji-celeste de tierna actitud. Bajo de la cómoda cama e ignoró el frío de la mañana, al salir de la habitación con el cabello algo desordenado un olor a quemado llego a ella.

— ¡Maldita sea! ¡Otra vez se quemó! — La voz furiosa y masculina que venía de lo que seguro era la cocina la hizo soltar una leve risa, caminó apresurada siguiendo el sonido activo de el desastre que se estaba llevando en la cocina de ese departamento. Al entrar en la misma vio a Koga luchar contra la sartén con una espátula, llevaba el pelo revuelto y las mangas de su camisa arrugada que ayer portaba arremangadas hasta los codos, la sartén que sostenía emanaba un negro humo mientras lo que parecían unos huevos en la misma se ennegrecían de forma brusca, Kagome se acercó rápido para socorrerlo.

— ¡Koga! Saca eso de la estufa!— Le arrebató la sartén y la arrojó con rapidez y cuidado dentro del fregadero, dejo correr el agua al abrir la regadera y el humo aumentó junto con el vapor, su vista se nubló un poco a causa de la humadera que era esa cocina, se miró algo agitada con Koga quien no estaba en mejores condiciones, y luego de un momento comenzaron a reír, era de cierta forma gracioso.

—Jajajajaja, ¿Qué intentabas hacer?— Cuestionó aun en un ataque de risa mientras se apartaba algunos cabellos de la cara.

—Pues el desayuno, jajajaja— Rió también divertida mente.

— ¡Baka, casi incendias la casa!— Lo regaño ahora, en verdad Koga no era el mejor cocinero, más para el peor se llevaba el primer premio. — Jajaja, deberías tomar clases de cocina— Se burló sonriente.

— ¡Oye!,hice un esfuerzo— Frunció el ceño fingiendo enojo, era verdad, era un inútil cocinando.

— Jajaja, lo sé, y me enternece que intentes cocinar por mi— Se acercó a él y beso su mejilla en forma de agradecimiento, pues sabía que en verdad le costaba. — Pero mejor dejamelo a mí y ve a darte una ducha— Le dio una palmadita en el hombro y comenzó a ordenar un poco el desorden en el que Koga había convertido la cocina.

— Mm, bien, lo intenté — Dijo de forma más animada y subió las escaleras hacía su habitación y seguidamente hacía el baño de la misma, dejando alguna de sus prendas en el trayecto.

.O.O.O.O.O.O.O.

Luego de un armonioso desayuno, y con eso se refería a lleno de risas escandalosas y algunas corridas por la casa, para terminar en una pelea de almohadas, se encontraba en la puerta del hogar de Kikyo, por suerte ayer Koga había enviado a alguien por su auto y esta mañana ya estaba en el aparcamiento de aquel edificio departamental, Koga se había ofrecido a llevarla donde quisiera pero se había negado y esta vez ganó, había cosas importantes que necesitaba hacer y lo haría sola, debía ser fuerte. Hace mucho que no se divertía de esa manera y se lo agradecía, pero en esto estaría sola, al menos por ahora.

Toco el timbre con una clásica melodía de aquella gran mansión en la que recidia su hermana de corazón, la ama de llaves la recibió con una sonrisa diciéndole que la señora de la casa la esperaba en la sala principal de la mansión, se dirigió allí sin ningún problema, pues había estado muchas veces en su casa. La encontró sentada en el sofá con una taza de té en la elegante y amplía sala de estar.

— ¡Kikyooo!— Abrió los brazos para recibir un abrazo parada en la entrada de la sala.

— ¡Oh! ¡Mi Sempai!— Se olvidó de toda su elegancia al dejar la taza de fina porcelana sobre la mesa ratona y corrió hacía ella, ambas se abrazaron efusivamente, no parecían las dos adultas responsables que eran.

— ¡Oh, pensé que me extrañabas y por eso vine!— Dijo de forma divertida y alzando un poco la voz.

— ¡Claro que te extrañaba!— Se separó un poco de ella para mirarla a la cara. — Pero ¿Cómo estas?— Estaba preocupada por ella luego de saber lo que pasó.

— Mejor que ayer— Le sonrió para calmarla, era verdad que había estado destruida apenas vio las fotos y cuando se fue de casa, pero ahora se encontraba mucho mejor, ¿Qué habría sido de ella si Koga no hubiera ido a socorrerla?.

Kikyo la miro curiosa, luego de separarse y sentarse en loa sofás de la sala tuvieron una larga charla, una que solo un par de hermanas de corazón podrían tener.

.O.O.O.O.O.O.O.

Se revolvió incómodo en las sabanas de su cama, aún no tenía noticias de Kagome, no se había levantado en toda la mañana, ya era el medio día y seguía en la cama, no quería levantarse, no sabiendo que ella ya no estaba, tenía ya incontables llamadas perdidas de la oficina, las ignoró todas, no tenía pensado ir, que patético se estaba volviendo.

La puerta de la alcoba se abrió bruscamente, volteo la mirada por plena curiosidad y entonces la vio.

— Kagome— Su nombre salió de sus labios instintivamente.

— ¿Sesshomaru?— Lo vio algo sorprendida, ¿Ese era el hombre frío y serio con el que se casó?, pues no lo parecía, estaba aun con su pillama gris de seda arrgado, sentado en la cama luego de verla, con el cabello revuelto y unas notables ojeras, jamás lo había visto en un estado tan deplorable y sin en verdad notarlo, le preocupó.— ¿Estas bien? — Toda la firmeza y frialdad con la que había llegado se derrumbó en ese momento, ¿Ella había causado el que se encontrará así?.

— ¡Kagome!— Sus fuertes brazos rodeándola desesperadamente se lo confirmaron, ¿En qué momento había pasado de la cama a donde se encontraba?, sin duda su velocidad no había cambiado en nada. — No te vayas de nuevo, por favor— Todas sus defensas y deseos de pedirle el divorcio se esfumaron en un segundo, oír su voz quebrada y dolida era el golpe más fuerte que pudo recibir, incluso más fuerte que enterarse de su infidelidad.

— Se-Sesshomaru— Lo nombró aun sin salir de sus sorpresa.

Simplemente no pudo contenerse, las emociones lo golpearon como nunca antes y las cosas se le salieron de las manos, la apretó más fuerte a él mientras cálidas lágrimas saladas recorrían sus mejillas, el frío e inexpresivo Sesshomaru Taisho se encontraba aferrado a su mujer lloriqueando y negándose a soltarla, ¿Quién lo diría?. Una noche, con una noche le basto para darse cuenta de lo mucho que la amaba, jamás sintió tanto miedo en su vida, el miedo inminente de perderla, de obtener su odio y desprecio, de perder su amor. Lloró en su hombro durante unos minutos, soltando bajos sollozos a causa de los leves espasmos, no recordaba la última vez que lloró tanto, y probablemente no lo recordaría.

— Quedate conmigo, Kagome— Susurró, sabía que si alzaba un poco la voz de lo que apenas susurraba esta se quebraría y aumentaría su llanto nuevamente, dejo un suave beso en el cuello de su dulce Kagome, no merecía el echo de que ella estuviera allí, sea por las razones que sean, pero no podía evitarlo, se habia dado cuenta de que la amaba demasiado, y si la dejaba ir sentía que su corazón dejaría de funcionar y moriría, se sentía tan patético, tan derrotado e infeliz, el orgullo del que tanto se llenaba el pecho ahora estaba por los suelos y ya no valía nada, ahora sabía lo que en verdad tenía valor para él, era Kagome quien valía, la única mujer que en verdad le sacaba una sonrisa y causaba que su corazón latiera. Ahora era que veía su error con Kagura, solo había sido un juego de un par de noches, uno que termino por destruirlo y arrebatarle lo que más apreciaba, ¿Tan imbécil había sido? ¿Cómo no lo Nito antes?.

— Soy.. Un idiota— Aceptó ese echoen voz alta, de nuevo le temblaban las manos, de nuevo tenía miedo, un miedo que lo consumía de forma arrasadora, en un momento ese miedo lo desesperó, lo que causo que se concentrara en el aroma de Kagome, solo en ella, pegó su nariz a su cuello y aspiró profundamente su aroma, ese aroma que tanto le encontraba. Las emociones que lo ahogaron se hacían presentes nuevamente; culpa, remordimiento, desesperación, tristeza, pasión y amor. Para él, tantas emociones al mismo tiempo era como un golpe duro en el estómago, repartió besos desesperados en el cuello de ella, y con eso el sentimiento de angustia disminuía y el de pasión y desesperación aumentaba. La aferró más fuerte a él de la cintura y de su nuca mientras comenzaba a dar pequeños mordiscos en su cuello, un gemido de ahogó por su ya casi contenido llanto emano de su garganta, una sola noche sin ella y ya estaba en ese estado, jamás extraño tanto su calor como anoche.

En el momento de sorpresa y culpa se quedó en un transe interminable, hasta que las apasionadas caricias de Sesshomaru la trajeron de nuevo a la realidad, ¿Qué rayos estaba haciendo?, ella había venido aquí a terminar con él, a pedirle, no, a exigirle el divorcio y a desaparecerlo de su vida, no a sentir lastima y a dejarse llevar por sus caricias, era una completa tonta.

—Sesshomaru.. Sueltamente — Posó sus manos en sus hombros e intento apartarlo, más le fue imposible, él era más grande y fuerte que ella, y no parecía querer separarse de ella.

En un momento rápido fue arrastrada hacia la cama y recostada sobre la misma con el pesado cuerpo de Sesshomaru sobre ella.

— Kagome— El tembloroso gemido de él al colocarse entre sus piernas la congeló un mento, jamás vio a Sesshomaru de esta manera y jamás espero verlo así, era como si no fuera él. — Te amo, te amo tanto— Si antes estaba congelada ahora estaba absolutamente paralizada, acaso había oído bien o era una alucinación. — Te amo.. Te amo Kagome— Eso confirmó sus dudas, él ¿En verdad la amaba?, tanto tiempo esperó para que le dijera esas palabras, sin embargo las mismas le dejaron un sabor amargo en la boca, que se las dijera en estas circunstancias no las del todo creíbles.

Cierta humedad en su cuello llamó su atención, Sesshomaru lamía el mismo mientras dejaba caer lágrimas sobre él. Le dolía, le dolía en verdad verlo llorar, verlo tan destrozado y demacrado, no quería, ¡Simplemente no podía soportar que él estuviera así!, pues aún lo amaba, podría parecer una tonta pero era inevitable sentir lo que sentía, lo amaba, lo amaba tanto y quizás más de como siempre lo había amado. Llevo sus manos a la cabellera plateada de él y apretó fuertemente algunos de sus cabellos, atrayéndolo más hacía ella, acariciando los mismos con suavidad, no quería verlo llorar más.

— No.. Ya no llores— Dijo con voz suave, en cualquier momento ella también se pondría a llorar, por el sólo echo de que lo amaba demasiado y a pesar de haberla herido de esa forma, ella no quería lastimarlo, ella quería cuidarlo, abrazarlo, consolarlo y minarlo, porque aunque no quisiera y se negara a sentirlo lo sentia; lo amaba más que a nada en este mundo y no podía dejarlo así, no quería, ¡Solo le generaba dolor que él estuviera en ese estado.

—Por favor Kagome, no.. No me dejes, te lo suplicó — Su voz suplicante y quebrada solo generó que sus ojos se humedecieran.

— Cállate— Dijo con voz temblorosa, ahora ella también lloraba, era tan estúpida, había venido decidida a dejarlo y ahora ahí estaba; entre sus brazos llorando. — No quiero.. Oírte, ¡Ya basta!— Sus leves sollozos le partían el corazón, no, no era lástima, era el más profundo dolor, por verlo tan mal, no quería verlo así, ¡No quería oírlo así!.

— ¡Por favor!.. Mira como estoy Kagome.. Sé que no lo merezco.. Pero..— Dejó de hablar al ella apretarlo más contra sí misma, se sentía como un miserable gusano, y dolía, dolía tanto saber que no la merecía, que debía dejarla ir. — Pero te amo.. Te amo más que a nada y si te pierdo no podré soportarlo— Finalizó con su voz quebrada al alzar la mirada y verla a los ojos.

Si Kagome tenia el corazón partido antes, ahora estaba más que destrozado, ver sus hermosos ojos dorados rojos e inundados de lágrimas, llenos de dolor y suplica le hacían sentir una tristeza incomparable, ¿Por qué? ¿Por qué simplemente no lo dejaba y se iba de ese lugar? ¿Por qué en miedo a cruzar la puerta la invadía?.

— ¿Por qué, Sesshomaru?— Susurró al liberar más lágrimas mientras se veían a los ojos. — ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Por qué me engañaste?!— Alzó la voz mientras su rostro era un mar de lágrimas.

— Por idiota— Contestó sin dudas. — Por creer que el mundo estaba a mis pies y que lo más valioso que tenía siempre estaría conmigo, porque por alguna razón amabas a un ser como yo, a alguien que le cuesta expresar sus emociones, alguien que no quiere amar a nadie por miedo a terminar como ahora estoy. Yo.. Nunca supe lo que en verdad era el amor y cariño, la verdadera felicidad hasta que te conocí, y ¿Sabes qué, Kagome?, jamás lo note, y me negaba a aceptar que también te amaba, pensaba que ese amor que me tenías no era más que un capricho como el de las tantas mujeres que conocí, pensé que te cansarias de mi muy pronto y te irías de mi vida, pero.. No fue así, tu.. Te quedaste siempre a mi lado y me demostraste que si existe el amor, y yo, me negaba a creer que también te amaba, estaba cegado por el orgullo y la inseguridad. Y aunque sé que no es excusa; me acosté con esa mujer porque quería borrar esos pensamientos, quería... Olvidar que te amaba, porque sabía que tu pronto dejarias de hacerlo y te irías, y yo.. No quería sentir esto que siento ahora, pero fue demasiado tarde, porque te amo Kagome— Confesó sus miedos, sus inseguridades confirmando así que su orgullo se había esfumado.

— No, no te creo.. No quiero creerte— Sus manos comenzaron a temblar, si le creía se arriesgaría a que la lastimará de nuevo, y no sabía si lo superaría esta vez.

— Creeme Kagome, jamás hablé con tanta verdad en mi vida— Dijo seriamente, no la dejaría dudar, y a pesar de que fuera un deseo egoísta, la quería solo para él, y no quería perderla, sabía que ella aún lo amaba y no iba a desaprovechar eso. Sin darle tiempo a nada tomó sus labios, esos labios dulces y suaves. Los acarició repentinamente con su lengua y los hizo suyos al profundizar el beso e inundar su boca con su lengua, llenándola con su pasión.

Dejó caer más lágrimas e intentó apartarlo nuevamente, más no pudo, simplemente no podía hacerlo, lo amaba, más que a nada en ese momento y entonces lo olvido todo. Olvidó su infidelidad, olvidó las fotos, olvidó su enojo, olvido a Koga y olvidó el deseo de separarse de él, cerró sus ojos dejando que dos calientes lágrimas bajaran por los mismos y le correspondió con la misma intensidad, llenándose ambos del amor del otro y tratando de borrar el peor momento.

Enroscó sus largas piernas en las caderas de él, pegando por completo sus cuerpos, el peli-plata no desaprovechó eso y apretó con fuerza la erección que ya presentaba en la intimidad de su mujer, ahogando un gemido en los labios de ella. Sin poder contenerse comenzó a frotarse contra ella, sintiendo de esa forma la humedad del sexo de su esposa contra su duro miembro, jamás la dejaría ir de nuevo, no sabiendo que ella lo amaba y él ya había reconocido que sentía lo mismo. Dio una fuerte embestida sobre la ropa y ambos soltaron un gemido ahogado por los labios del otro.

Dejo sus labios libres por la escasez de aire y repartió besos de su mejilla hasta su cuello, el cual mordió posesivamente, comenzó aembestirla aún sobre la ropa mientras con una mano apretaba uno de sus grandes senos, con na otra subía su pierna para que le diera más libertad de embestirla y rozar más sus sexos.

— Ah.. Sesshomaru, m-más— Sonrió, ella era tan tierna y sensual al mismo tiempo, liberó su seno solo para comenzar a desabotonar su delgada camisa y pasar a quitársela, dejándola caer aun lado de la cama, su sostén acompañó a la misma luego de unos instantes, bajó de su cuello hasta sus senos mientras seguía embustiendola y se llevo uno de sus enfurecidos pezones a los labios mientras apretaba el otro entre sus dedos. Rodeó el suave botón rojo con su lengua para pasar a morderlo levemente. Apretó con algo de fuerza su otro seno al sentirla mover sus caderas también, siguiéndole el ritmo.

— Agh, Kagome.. — Gimió complacido por sus movimientos, pero quería más. Se alzó un poco solo para quitarse la camisa de su pillama y sentir más piel de ella. Aunque no pudo evitar sentir sorpresa al ella deslizar una de sus manos por su pecho, abdomen y luego colarse entre sus pantalones, para tomar su duro miembro entres su suave mano y apretarlo de manera algo brusca, un gruñido escapo de sus labios, no recordaba la última vez que ella fue tan osada, aún así le encantaba, ella comenzó a hacer suaves movimientos con su mano y subió hasta la punta, acariciando con el pulgar la misma, logrando que otro gemido de placer se le escapara, su mano siguió estimulandolo mientras el gemía y lo disfrutaba, pero no seguiría así, además si ella continuaba no podría contenerse y se dejaría ir en su mano.

Tomó la mano de ella y la apartó de su miembro, le negó con una sonrisa.

— Aguarda mi niña traviesa, se paciente— Besó su mano que momentos antes se encontraba acariciandolo, y la dejó reposar en su pecho mientras el guiaba ambas manos a la falda que el día anterior ella portaba y ahora también, bajo el cierre de la misma y tomo esta junto con sus bragas, bajando ambas de una sola vez y deslizandolas por sus piernas, hasta que estas al fin alcanzaron el suelo, primero miró atentamente el cuerpo desnudo de su esposa, seguía siendo tan y hasta más hermoso que cuando lo vio en todo su esplendor por primera vez, amplió su sonrisa y llevó una de sus manos a su intimidad, acariciando la misma y sintiendo su suave y sensible piel, apretó dos de sus dedos en su entrada mientras su pulgar presionaba su clítoris, oyendo de inmediato el agudo gemido de ella, tomó su cadera con una de sus manos mientras con la otra seguía acariciando su parte más privada, oyendo sus suspiros y gemidos con placer, ella no podía negar que le pertenecía, su cuerpo lo pedía a gritos y su corazón latía desbocado, llamándolo y pidiendo solo su presencia, solo a él.

Ella humedeció su mano con sus fluidos íntimos, gimiendo a causa de sus caricias, complaciéndolo al oírla gemir su nombre con deseo y pasión, hundió sus dedos profundamente en su interior, oyendo el gemido que ella soltó por el brusco y repentino acto, sonrió aún más si es posible, conocía tan bien su cuerpo y lo que generaba en él, le encantaba. Los fluidos íntimos de ella aumentaron al igual que el movimiento de sus dedos.

— ¡Ah!, Sesshomaru.. Espera— Oyó su vana súplica al sentirla cerca del orgasmo, más ignoró su suplica y aumentó la intensidad de sus caricias, mientras su mujer aumentaba sus gemidos.

Pronto la sintió correrse en su mano, bañando la misma con sus fluidos. Mientras ella recuperaba la respiración él retiró sus dedos de su sensible intimidad y se los llevo a los labios, probando su sabor.

Kagome lomiro embelesada, él era en verdad tan sensual y atrevido, era imposible no suspirar por él.

Llevó su ya insoportable erección hacia la intimidad de ella, frotando la punta con sus labios vaginales y soltando ambos un gemido. Se miraron a los ojos nuevamente y de esa forma el comenzó a penetrarla, lentamente mientras no dejaban de versé, gimió al estar tan dentro, hasta que ya no pudo contenerse e introdujo toda la dura longitud de su miembro en el interior de ella, soltanto ambos un sonoro gemido, ella estaba tan apretada, alzó una de sus piernas y se la subió al hombro para poder sentirse más profundo en su interior, gimiendo ambos al unísono nuevamente, salió de ella casi por completo solo para volver a entrar con una fuerte embestida, el siempre había sido muy grande, y con ella hasta ahora era un pequeño problema, más eso no les impedía disfrutar de las noches incontables de placer que vivían.

Comenzó a embestirla de forma lenta pero profunda, disfrutando de cada roze y gemido, sus cuerpos comenzaban a cubrirse con una leve capa de sudor mientras se repartían placer, placer que se sentía en el aire tan intenso y profundo como su amor.

— ¡Ah, Sesshomaru!.. ¡Más.. Fuerte! — Pidió ella entrecortadamente mientras hundía sus uñas en la sudorosa espalda de su amado.

Este rió un poco y la complació, penetrándola más fuerte y profundamente, aumentando la velocidad de sus embestidas. Bajó la pierna que tenía en su hombro y subió la otra, obligándola a enredarlas en sus caderas miemtras seguía empujándose salvajemente contra ella.

—Dilo Kagome.. Di que me amas— Ordenó con voz firme a pesar de lo acelerado que corría su corazón, empujando más profundamente en ella.

—¡Aah!.. T-Te amo, Sesshomaru — Lo complació sin quejas, pues no era más que la pura verdad.

— Ah, dolo de nuevo— Pidió mientras sus embestidas se volvían más salvajes y descontroladas.

— ¡Te amo, Sesshomaru!—Repitió más fuertemente y apretó los dientes para no soltar más gemidos del puro placer que estaban sintiendo.

— Mm, también te amo— Dijo con dulzura y cariño, pero sin cambiar el ritmo de sus embestidas.

Ambos gimieron con fuerza al sentir el final cerca y se aferraron mas al cuerpo del otro, sintiendo más inminente el momento de la liberación.

Las embestidas aumentaron mientras el interior de la chica comenzaba a contraerse apretando con más fuerza el miembro de su esposo, quien disfrutó gustoso de aquella placentera tortura. Unas fuertes estocadas más y la joven se corrió nuevamente, dejando escurrir sus fluidos entre sus piernas, luego de eso Sesshomaru aumentó más sus embestidas, siendo fuertemente apretado por las paredes vaginales de Kagome, sin poderse contener más explotó en su interior, dejando libre su cálido semen en su interior, llenándola por completo y mezclando ambos fluidos que escurrían entre las piernas de la fémina.

Cayó rendido sobre ella, apoyándose en sus suaves senos mientras tomaba uno con su mano, acariciandolo suavemente.

— Te amo — Susurró la voz masculina tiernamente.

— Y yo a ti— Aunque estuviera agitada y agotada logro responderle, mientras sus piernas resbalaban por los costados de sus caderas y caían sin fuerzas a los lados, ese era un día de pensamientos lastimeros y corazones rotos, lágrimas de dolor y pasión, pero sobre todo; palabras de amor y consuelo además de un acto de amor y perdón, dignó de un par de amantes que se aman con intensidad de una tormenta...


No me odien, amenm.

Agradezco mucho sus comentarios y a las personas que siguen este fics, también muchas gracias a quienes pusieron esta historia en sus favoritos, me dan ánimos para continuar.

Espero que hayan disfrutado el capítulo, diganme como estuvo el lemon ;), ¡Sayonara y nos leemos pronto!, besos..

KW.