Digimon no me pertenece y escribo esta historia sin fines de lucro.

Esta colección participa de la actividad "Escribe a partir de una palabra" del foro Proyecto 1-8. En este caso, las palabras son "Prudencia", propuesta por Dunnik, e "Irusu", "hacer de cuenta que no estás cuando golpean la puerta" en japonés, propuesta por mí.

Personajes: Hikari y Tailmon.


Prudencia

Para Jacque-kari

¡Feliz, feliz, feliz cumpleaños!


Lo único que Hikari le había pedido a Tailmon fue que no abriera la puerta sin ella. Tailmon era capaz de cuidarse sola ―y de cuidar a Hikari también―, pero Hikari deseaba ser prudente.

―No sabemos quién sabe nuestra dirección, Tailmon… y tampoco sabemos de dónde conocen los Humanistas* nuestras identidades… pero, si no te encuentran, no podrán lastimarte.

Tailmon respetaba la prudencia de Hikari, pero ella no tenía miedo. Ella, de todos, era tal vez quien mejor podía relacionarse con ese grupo de personas que despreciaban a los Digimon, porque ella una vez había despreciado a los humanos. Aún temblaba al recordar el brillo de sus uñas cuando a punto estuvo de atravesar la garganta de Hikari.

Ella había requerido de un amigo y de un sacrificio para cambiar, y esperaba que los Humanistas no necesitaran tanto. El día en que, contra sus mejores deseos, un digimon arribara a sus vidas, los sentimientos entrarían en juego… para bien o para mal. Y eso podría ser catastrófico.

―No abras, Tailmon ―susurró Hikari.

Esperó, pero Hikari no abandonó su habitación. Preocupada, se asomó por la puerta y la miró. Hikari seguía arremolinada bajo las frazadas, a pesar de que hacía calor y a pesar del olor a encierro en que se encontraba.

Tailmon decidió abrir las cortinas y la ventana.

―¡Déjalas! ―pidió―. Pueden estar afuera espiando.

―Pero estás en casa ―contestó. No respondió―. Hikari ―repitió, saltando sobre la cama―. Hay sol, es un lindo día. Salgamos a pasear. Iré en mi bolsa para gatos, incluso.

Pero Hikari no contestó. Tailmon quiso insistir, pero no lo hizo. Hikari había visto su sueño de un mundo en que humanos y digimon convivieran juntos hacerse pedazos en pocos años. De vez en cuando, cuando los padres de sus alumnos se enteraban de su identidad, retiraban a los niños de su clase. Una vez "de obsequio" le habían dejado un pequeño digimon recién salido del digihuevo. Un bebé llorón, por siempre desgraciado por no haber conocido a su compañera… y dejando, sin dudarlo, a una niña desconsolada por haber perdido a su futuro mejor amigo.

Tailmon sabía que, a veces, Hikari perdía la esperanza. Y en esos días no la dejaba atender la puerta no por temor, sino tan solo por pretender no estar en casa.

Negó con la cabeza. Luego, se hizo un lugar entre los brazos de Hikari. Ronronear no sabía, pero lo de acompañar se le daba bastante bien.

Cerró los ojos mientras Hikari le acariciaba las orejas. Mañana sería mucho mejor.


Notas: *Humanistas es la definición que utiliza la autora Tanya Takaishi para referirse a personas que están en contra de los Digimon.

Jacque, sé que este es un regalo un poco raro… pero leyendo otro fic sobre Hikari, me di cuenta de que nunca la dejan descansar. Y creo que, a veces, Hikari debe desear ser un poco egoísta y tomarse un día en cama para no hacer nada y sentirse bien.

Espero que pases un hermosísimo cumpleaños.

Y a todos mis demás lectores y lectoras, por favor déjenme un review.