Capítulo III: Te conocí, te conozco y te conoceré.
Sakura no podía evitar pensar que muchas de las formas de ser o comportamientos en esos dos no cambiaban o variaban en el trascender del tiempo. Podría agregar, que de cierta manera era extraño pensar que todos provenían de vidas pasadas, de los niños que estaban frente a ella, sabía que el sabio de los seis caminos se encontraba a su lado, debido a esto; sentía como si todo esto fuera un simple y llano sueño.
—Después de esto, mis hijos te llevaron ante mí. Te entrene durante toda tu infancia y adolescencia.
En esta ocasión, el escenario cambio. Ante ella apareció un chico de aproximadamente 18 años, cabello largo y negro, ojos afilados, alto y fornido. Se encontraba en el centro de un llano del bosque, ojos cerrados, sin camisa, su mano derecha delante de su rostro, movió su mano izquierda tomando un Kunai de su estuche, a punto de lanzarla; detuvo sus movimientos frunciendo de manera irritada su entrecejo.
—Inoue… sal de ese árbol ahora mismo.
La voz ronca y fuerte sobre salto a una pequeña niña de no más de 10 años, cabello rosa y ojos verdes; quien asomo su pequeña cabeza por detrás del tronco del árbol de manera tímida. Miraba con ternura al chico frente a ella, Indra suspiro al sentir la mirada de la pequeña, la conocía desde hace 4 años atrás, en aquel entonces su padre la había tomado como alumna, demostrando su gran y magnifico control de chacra, sorprendiéndolo a él también. Agregando, que sin saber porque, le había tomado cariño a la niña.
—Inoue ¿Quieres algo?
También debía agregar que al mismo tiempo, la niña lo exasperaba; cuando requería que hablara no lo hacía, pareciendo muda; aunque sabía perfectamente que no lo era. Inoue simplemente asintió a su pregunta, volvió a suspirar sin saber porque, con ella sí que poseía paciencia.
—Y dime ¿Qué se te ofrece? —. Volvió a interrogar, reuniendo todo el autocontrol que poesía.
Inoue solo sonrió sabiendo que el chico frente a ella, luchaba por tenerle toda la tolerancia que pudiera reunir, lo que no sabía Indra, era que ella lo hacía adrede, le parecía divertido ver en ese estado al chico. Avanzo a pasos cortos y torpes a Indra, con su pequeña mochila en su espalda llego al muchacho.
—Ya veo… ¿Tu madre envió el almuerzo?
Inoue asintió con una sonrisa y un sonrojo en sus mejillas, extendiendo la bolsa a Indra, el cual tomo la bolsa, sentándose en el suelo abrió la mochila notando un pequeño bento, notando cómo Inoue se sentaba a su lado con emoción reluciendo en sus ojos. Abrió la caja de bento, tuvo un tic en su ceja al ver los onigiri mal formados y desastrosos como parte de su comida.
—Dime algo… ¿Tú hiciste las bolas de arroz?
La niña asintió con entusiasmo y emocionada, mirando impaciente a Indra; deseando escuchar su opinión. En la ceja de Indra se intensifico su tic. Siempre las chicas del pueblo le ofrecían comida, como resultado, él los rechazaba de inmediato, con Inoue no podía hacerlo por varios factores, primero: era la única chica de 10 años que le daba de comer, segundo: la última vez que rechazo su almuerzo, la pequeña se la paso llorando y haciendo añicos su conciencia, tercero: no quería ver a Asura y a Fujiko ladrando y gritando en su oreja todo el bendito día por hacer llorar a la niña, cuarto y último factor: su padre lo fastidiaría con sus estúpidas charlas de cómo tratar a otros y como Inoue era la menor de los alumnos de su progenitor, era la más sobre protegida por él.
Sin opción alguna, tomo una bola de arroz y la guió hacia su boca dispuesto a darle un bocado, lo bueno de todo es que las bolas de arroz de la niña sabían bien, pero su apariencia echaba por la borda todo esfuerzo. Mordió la bola de arroz bajo la entusiasta mirada de la pequeña, se comió todas las bolas de arroz de inmediato seguida de la primera, ganando la felicidad de Inoue.
—Seguiré entrenando.
Feliz porque Indra aceptara su comida, Inoue se reincorporo de su sitio con su mochila, sabiendo que no recibiría halagos, después de todo estaba tratando con Indra.
—Regreso en un rato…
La voz de Inoue tomo por sorpresa a Indra, no se esperaba que hablara, elevo una de sus cejas de manera interrogante a la niña sin saber a que se refería.
— ¿A que te refieres? —. Interrogo confundido.
—Hagoromo-sama me dijo que hoy me entrenarías tú. Iré a dejar mi mochila y tomar mi equipo de entrenamiento, vuelvo en un rato.
La observo alejarse, dando pequeños saltitos como juego, bufo molesto ante la noticia.
—Padre… —. Gruño furioso.
Sakura mantuvo su mirada sobre Indra, realmente maravillada por el trato hacia la pequeña; a ella llego el pensamiento de saber si Sasuke la habría tratado así: si hubiese sido menor que él. Lanzo un gran suspiro de ilusión, sentía como si en realidad estuviera viendo a Sasuke; de alguna manera extraña, claro está.
—Siempre entrenabas con Indra, aunque en ocasiones Asura hacía de maestro, pero siempre terminabas haciendo berrinches a decir verdad…—Comento en medio de un suspiro de resignación.
El escenario volvió a cambiar, esta vez; se encontraban en el patio de una gran casa estilo japonés muy elegante, rodeada por un muro, Indra de unos 24 años, se encontraba recostado sobre una columna de madera del corredor que daba al patio, Asura a su lado; de unos 21 años, de brazos cruzados, ambos mirando a su padre de pie, frente a él se encontraba Fujiko de 21 e Inoue de 16 años; ambas con expresiones serias, tras ellas un gran estanque de carpas, Sakura observaba todo con suma atención.
—Al parecer, en los alrededores de la aldea, fueron vistos, personajes extraños rondando; quiero que ambas vayan a corroborar lo dicho y me informen lo que puedan encontrar.
— ¿Qué haremos si nos encontramos con los supuestos merodeadores? —Interrogo Inoue.
—Capturarlos con vida, serán interrogados.
Las chicas asintieron a la orden, antes de que se retiraran; Asura dio un paso al frente decidido a seguirlas.
—Voy con ellas. —Comunico Asura, con sus manos en los bolsillos y caminando por el patio tras ellas.
Indra los vio desaparecer en la esquina que daba hacia la salida, no despegaba su mirada de Inoue. La chica, ahora a sus 16 años, mostraba las evidencias de estar convirtiéndose en una mujer, una que no pasaba desapercibida por ningún hombre, incluido el mismo. No era capaz de aceptar, que la "pequeña" Inoue, ahora era capaz de robar sus miradas e incluso pensamientos; bufo al llegar a ese punto de sus pensamientos, Inoue no era tan llamativa; advirtió Indra: era de estatura normal, caderas anchas y cintura delgada, cabello rosa y largo atado a una coleta alta, flequillo cayendo sobre su frente, acentuando sus hermosos ojos jade… y volvía al mismo punto de salida. En medio de un gruñido, se despego de la columna de madera, dispuesto a salir del sitio.
— ¿No iras junto a ellos? —Interrogo de manera sorpresiva su padre.
—Si ese fuera el caso, me habrías enviado a mi solo en vez de a esos tres. —Respondió sin interés aparente.
—Ya veo… es decir, ¿No te interesa si algo le sucede a Inoue?
Indra detuvo su paso, miro de reojo a su padre; frunció el entrecejo al notar la connotación oculta de sus palabras, desvió su vista acompañado de un jadeo cargado de desdén.
—No sé lo que quieres decir con eso, sea lo que sea; no me interesa, así que me retiro padre, avíseme cuando el cadáver de esos tres mediocres lleguen, será divertido reír un poco.
La altanería de Indra y su arrogancia hizo que Hagoromo lo observara mientras desaparecía del sitio a paso tranquilo.
—En ese entonces, empezaba a buscar, el saber cual de mis dos hijos era el apto para que heredara después de mi muerte; comenzaba a notar que Indra era bastante mezquino y solitario, algo que no quería ni creía que podía ser un líder. Comenzaba a descubrir que Indra había heredado cada una de mis habilidades nata, pero Asura; había heredado mi fuerza de voluntad.
Sakura escucho la explicación de Hagoromo con atención, fijo su vista a la espalda de Indra, el cual desapareció en la esquina, camino contrario por el cual había salido los otros tres. Tomando en cuenta cada una de las palabras de Hagoromo, estudiando lo ocurrido; Sasuke, su Sasuke no era muy diferente del Indra que le mostraban, siempre solitario, de pocas palabras, su arrogancia, desdén, prepotencia, creyendo ser mejor que los demás. Sin advertirlo, otra vez el escenario había cambiado, veía a Inoue seguir a Fujiko y Asura, saliendo de la gran casa donde los había reunido Hagoromo. Fujiko e Inoue con vestimentas parecidas, una larga túnica que cubría sus cuerpos, Inoue con su cabello atado en una coleta alta, Fujiko con su cabello trenzado, Asura con su traje de armadura, cubriendo sus hombros y pecho, a Sakura le hizo recordar el traje de Madara… el mismo que había usado al luchar contra ellos.
—No es necesario que nos acompañes, es suficiente con que ambas nos encarguemos de esto Asura…
El reclamo proveniente de Fujiko, había logrado sacar a Asura de su ensimismamiento. Levanto su mirada para observar a la chica de reojo, sonrió mientras la observaba con intensidad.
—No las acompaño porque crea que no pueden con esta misión…
Inoue solo rodó sus ojos al adivinar lo que veía, mientras Fujiko elevaba una de sus cejas; sin ocultar su curiosidad.
—Si no es por esa razón ¿Por qué vienes de colado?
Para entonces Inoue pudo asegurar que vería una vez más uno de los tantos teatros de esos dos.
—Simplemente no puedo dejar de preocuparme de mi futura esposa Fujiko-chan.
Fujiko simplemente volteo su mirada sonrojada, Asura sonreía altanero e Inoue rodaba sus ojos fastidiada. Desde niños, Asura había insistido en conquistar a Fujiko, pero esta desde pequeña lo había rechazado. Curiosamente, un tiempo atrás; Fujiko había empezado a sonrojarse y avergonzarse cada vez que Asura le daba una de sus claras proposiciones. "Al menos… es correspondida por el chico al cual gusta" pensó Inoue totalmente desanimada.
Indra se mantenía en la parte trasera del patio, de pie junto a uno de los tantos estanques que rodeaban su casa, en una de sus manos poseía una espada, la cual había estado maniobrando; con su respiración agitada, miraba con ensimismamiento el estanque. A él había llegado un recuerdo, un simple recuerdo que lo inquietaba desde la noche anterior.
Él e Inoue se habían encontrado en ese mismo sitio, ella distraída; mirando el agua de ese gran estanque, metida en sus pensamientos, él observándola tras ella tratando de adivinar lo que cavilaba en su mente. Lo que él no sabía era que Inoue se encontraba en un sinfín de sentimientos, los cuales habían sido provocados por él, aun sabiendo que sería imposible que Indra se enamorara de ella, había insistido en ese cariño extraño que había desarrollado desde la primera vez que lo había visto, pero a pesar de que Indra era condescendiente con ella y además; que de alguna manera Indra mantenía un trato especial con ella, sabía que eso no significaba nada mas que, posiblemente el chico solo la apreciaba como una simple niña: que veía como la hermana que nunca tuvo, y eso para ella; era un golpe duro y cruel a su débil corazón.
-Inoue ...
El repentino llamado de Indra la había tomado por sorpresa, girando su cabeza tan rápido como su cuello se lo permitió, observo a Indra mirándola profundamente, sin pestañear, sin mostrar nada más que indiferencia en esos pozos oscuros que poseía por ojos, una mirada tan intensa que la hizo sentir cohibida, sin saber cómo reaccionar, solo se coloco de pie como un rayo cayendo a tierra, dejando en evidencia el temblor del nerviosismo que Indra le provocaba, porque además; algo en esos ojos, le decía que Indra la miraba de manera extraña en ese momento.
— ¿Sucede algo?
Inoue no tuvo la fuerza de responder, negó con su cabeza presionando sus labios, conteniéndose en decir lo que pensaba en ese momento y eso Indra lo noto, supo entonces, que de alguna manera; sea lo que sea que le sucedía a Inoue, tenía algo que ver con él. Frunciendo el seño, Indra contuvo el gruñido de molestia que le provocaba el silencio de Inoue, fulminándola con la mirada, avanzo a ella; intentando parecer indiferente ante su actitud.
—Entonces deja de distraerte, estas de guardia en este mismo instante, deja la flojera y esa inutilidad: que veo; la sacaste de Asura y Fujiko.
Inoue apretó sus manos en un puño, resaltando claramente su molestia ante esas palabras.
—Y tú deja de ser un mal nacido de primera, que insulta a otros cuando estos no se encuentran para defenderse.
Replico sorprendiendo a Indra, raramente Inoue le respondía de esa manera; y como siempre, le tomaba de sorpresa. Elevo una de sus cejas fingiendo esa indiferencia que no sentía ante esa chica, que extrañamente llevaba en su mente en el último tiempo; enderezo sus hombros, mostrándose imponente.
— ¿Y quién los va a defender? ¿Tú?
Respondió con mofa a la chica, quien en ese instante le brillaron sus ojos de ira.
— ¿Crees que no soy capaz?
Indra solo mantuvo una expresión burlona, sin creerle una sola palabra. Inoue en un arranque de ira, avanzo al chico, quien se mantuvo expectante ante lo que fuera que ella tenía planeado hacer, pero; lo que hizo si lo tomo por sorpresa. Inoue se acerco a él, apegando su cuerpo por completo al chico de una manera descarada, los músculos de Indra se tensaron ante el contacto de la chica sobre su torso, Inoue acerco su rostro a la oreja del chico y en un susurro dijo algo que a él, más que asustarlo, lo divirtió.
—Te vi ayer con la zorra de Ine…
Indra sonrió con diversión malvada y picara, la amargura con que pronunciaba esas palabras, la evidenciaba ante él. Para nadie era un secreto que Inoue vivía enamorada de él, algo que hacía que su reticencia por acercarse a la chica y tomarla en la primera oportunidad, se hiciera algo verdaderamente difícil. Indra movió su brazo izquierdo tomando a Inoue con grata sorpresa, la sujeto de la cintura, acercando su rostro al níveo y tentador cuello, suspiro sobre la piel, causándole escalofríos a Inoue, acerco sus labios a la oreja de la chica hecha gelatina, mordiendo el lóbulo de su oreja; para entonces Inoue se derretiría si seguía tan cerca de él, pero sabía que no poseía las fuerzas para hacerlo. Inoue soltó un ligero gemido ante el placer, que ahora le provocaba Indra, quien con su lengua lamió ligeramente su cuello, volviendo a acercar sus labios a la oreja de ella susurro.
— ¿Celosa?
El tono de mofa del chico, hizo que su cerebro volviera, haciendo que retrocediera de inmediato. Empujo a Indra lejos, observando con furia infinita al imbécil que tenía delante, quien se burlaba de ella sabiendo los sentimientos que cargaba por él, sabiendo que moría de amor por él, sabiendo todo y aun así se atrevía a burlarse de ella.
—Bastardo… ¿¡Quien te crees!? ¡El hecho de que este enamorada de ti no hace que quiera someterme maldito bastardo! ¡Deja de ofender a Asura y a Fujiko o haré que Hagoromo-sama se entere de lo que vi anoche! ¡Haya pasado algo o no!
Inoue se había retirado de manera digna, con la cabeza en alto, dejando a un totalmente atraído Indra. Ante ese recuerdo Indra bufo exasperado, después de esa discusión; Inoue se había empeñado a ignorarlo por completo, esa actitud siendo notada por todos, dejándole a la vez un mal sabor de boca, ahora se encontraba preocupado por la chica; sabiendo que si le sucedía algo, quedaría en su conciencia el no haberse disculpado con ella.
Inoue y los demás se encontraban siguiendo al grupo que supuestamente se había infiltrado en la zona, se mantenían atentos en caso de que se enteraran que ellos los seguían. Se detuvieron con el fin de encontrar algún rastro o pista que seguir. Inoue observo a su alrededor con atención a pesar de su distracción con el objetivo de encontrar algo útil.
—No será fácil encontrar algo.
Fujiko observaba la tierra de la zona donde se encontraban, había rastros que se dirigían en varias direcciones, las rotas en algunas regiones en las ramas de los árboles y un vestigio de huellas sin fin.
—Son varios, al menos 10 personas por la cantidad de huellas.
—Inoue tiene razón, además; parece más una trampa o distracción, haría bien salir de este sitio de inmediato.
El mal presentimiento que recorrió la espina dorsal de Asura provoco aquellas serias palabras salir de sus labios. Observo que Inoue recorría unos arbustos en su periferia de visión. Desde que habían salido la había notado despistada, se daba cuenta de que ella hacia el intento de olvidar lo que sea que la estaba agobiando, pero no lo lograba. La vio darle la espalda a los arbustos y mirar a Fujiko, quien ahora estaba sobre la rama de un árbol inspeccionando las ramas.
—Estas distraída hermosa…
Inoue abrió sus ojos sorprendida al escuchar el susurro que había salido tras de ella, su instinto la hizo esquivar un ataque sorpresivo salido de la nada por su espalda. Salto colocándose cerca de Asura quien ya estaba en posición de ataque listo para arremeter contra quien sea que les atacara.
Fujiko observo todo con atención desde la rama del árbol donde se encontraba, fue entonces que noto que el sujeto frente a ellos no se encontraba solo.
— ¡Inoue, Asura! ¡Son cuatro en total!
Fujiko bajo del árbol. Noto como el tipo mostraba una expresión seria y los observaba con molestia. Las otras tres personas que había percibido no habían salido de su escondite y podría jurar que no lo harían.
—Son simples ladrones por lo visto, así que no saldrán de donde estén a menos que vea vía segura. Saben que no podrán contra nosotros, así que…
Las palabras de Inoue se vieron interrumpidas por una explosión en la lejanía, los tres inevitablemente desviaron su mirada hacia la dirección de la explosión.
— ¡El almacén!
El pánico en el rostro de Fujiko hizo tensarse a Asura, en seguida escucharon una segunda explosión, haciendo que su ansiedad se intensificara: habían volado el pozo de agua.
—Parece que no somos simples ladrones ¿no?
Los tres observaron al hombre con sonrisa burlona frente a ellos. Estaban furiosos.
—Capturemos a estos cuatro de inmediato, debemos volver.
Sentencio Asura, viendo como Inoue le brillaban los ojos y Fujiko sacaba su espada.
—Todo estará bien, Indra esta en el pueblo y se encargara de esto, por lo tanto capturemos a estos sujetos y volvamos.
La sonrisa de Inoue apareció. Sabía que Fujiko tenía razón, a pensar de lo ocurrido la noche anterior entre ella e Indra; sabía perfectamente que él se encargaría con éxito de todo.
¿Les confieso algo? había olvidado la existencia de este fic y que tenia desde hace años el capitulo escrito XD El otro día recibí un comentario de una chica diciendo "ACTUALIZA" y no se porque sentí una amenaza en el paquete .-. a la vez recordé la existencia de este fic y decidí actualizar.
Debo aclarar algo, tengo varios fics y si no los actualizo crean y ténganlo por seguro que es porque se me olvida o me da pereza, pero aunque tarde cien años dudo dejarlos sin terminar. Me apiado de todas u.u y las entiendo si se exasperan. Aguantarme no es nada fácil.
Bueno, aquí dejo el fic actualizado y espero les guste. Por lo visto los comentarios si me hacen bueno, porque sino me comentaban me olvidaba de esto por completo. Voy a tratar de actualizar algún fic el fin de semana si tengo tiempo y perdón el atraso de año, no tengo perdón de dios al ver que no actualizaba desde el 2014 .-.
Les agradezco que lean mis historias. Es algo lindo saber que hay personas que les gusta. Siento cuando una de mis obras de teatro es puesto en escena y al publico le gusta. Se siente bonito. Una y mil veces gracias a todos y gracias por comentarme, seguirme, y bueno... así. Me despido que debo madrugar. Gracias y hasta pronto!
