Digimon no me pertenece y escribo esta historia sin fines de lucro.

Esta colección participa de la actividad "Escribe a partir de una palabra" del foro Proyecto 1-8. En este caso, la palabra es "Vemödalen: La frustración de fotografiar algo hermoso cuando hay miles de fotos iguales", propuesta por mí.

Personajes: Jun y Hikari. Ambiguo.


Vemödalen

Para BlueSpring-JeagerJaques


Hokusai* no esperaba ser un dibujante excepcional antes de la edad de 80 años, por lo tanto mal podía ella antes de los 25 sacar una buena foto del Monte Fuji. Pero una foto buena en serio: no solo en foco y sin nubes, una foto con sustancia, con esencia. Una foto que mostrara la inmovilidad de la montaña pero el pasar del tiempo y el trascendental respiro del momento en que apretó el gatillo de la cámara de fotos.

Retiró la cámara del trípode, no pudo ocultar su molestia. Hokusai había muerto a los 89 años y recién a los 90 creía que penetraría en la esencia del arte. ¡¿Y con qué cara, ella…?!

Una risa la sorprendió. Asustada, giró en seco y observó a la muchacha que, sin dudas, se reía de ella. No tardó en reconocerla.

―¿Jun Motomiya? ―preguntó, dudando. Era raro encontrarse a alguien conocido en ese punto de observación de Kawaguchiko.

―¡Tu cara de decepción y enojo es tan graciosa!

Qué directa, pensó Hikari, no sin cierta molestia. Pero, por educación, no lo comentó.

Y tampoco respondió nada más, con lo que su eventual e inesperado encuentro en la lejana Kawaguchiko podría haber llegado a su final en el mismo momento en que inició, con la sonrisa burlona de Jun en su rostro bronceado y la inseguridad de Hikari respecto a cómo comportarse frente a la hermana de su amigo. Sin embargo, no lo hizo.

―¿Esperabas sacar una foto inesperada? ¿Qué se detuviera el tiempo bajo el click?

―¿Cómo? ―Hikari la había entendido, claramente, pero de alguna manera sintió que Jun se había metido en sus pensamientos.

Jun sonrió, dejó caer con descuido su bolso al pasto y se sentó sobre él, relajada.

―Antes venía a pintar aquí.

Curiosa, aunque aún algo nerviosa, Hikari se acercó.

―¿A pintar? Daisuke nunca comentó que pintaras.

Jun sonrió.

―Me imagino que mi hermano no comenta muchas cosas buenas sobre mí.

Contra su mejor juicio, Hikari no pudo evitar reír ante la verdad que Jun acababa de decir.

―Lo siento. ―Se tapó los labios con delicadeza―. No quise burlarme, pero es cierto… ¿hace cuánto pintas?

―Algunos años. Antes de que todos ustedes se fueran a la universidad… soy bastante buena, sabes. Y muy poco modesta.

Hikari dejó caer su bolso y se sentó junto a él.

―¿Tienes alguna pintura para mostrarme?

―Nah. ―Chasqueó la lengua―. Ahora solo vengo a mirar… intento memorizar lo que veo, y luego lo pinto en el taller.

―También podrías sacar una foto.

Jun rio.

―No logro atrapar el momento en un cuadro, ¿esperas que lo haga con un instrumento que no manejo, si ni siquiera tú puedes hacerlo a pesar de tus años de práctica?

Hikari no esperaba molestarse, pero lo hizo.

―¿Por qué dices que no puedo hacerlo?

―Tu cara habla maravillas, Hikari-chan. Es un cuadro que podría pintar con más teatralidad que un enojo de Daisuke.

Teatralidad, esa palabra no tiene nada que hacer en esa frase, pensó.

―Aunque después de todo… si Hokusai nunca penetró en la esencia del arte, ¿cómo pretendo hacerlo yo tan pronto, o por qué lo pretendes tú? Hay que relajarse un poco.

¡Hokusai!, pensó.

No fue ni la primera ni la segunda vez que Jun le leyó los pensamientos. Tampoco fue la última vez que se ofendió con ella por pretender darle consejos que no había pedido, que se guardó risas para no ser maleducada o que se sentó con cuidado en el pasto mientras Jun se arrojaba sobre él, como si fuera un lecho de plumas, puro desparpajo y desprolijidad. Pero sí fue la primera vez en que Hikari pensó que Jun podría ser una presencia futura en su vida.


Notas: Blue, espero que esto esté más o menos bien… aún no me siento muy lista para seguir escribiendo, pero quería intentarlo. Lo dejé un poco ambiguo porque esta colección es de amistad, pero ya sabes hacia dónde va ese final abierto.

*Hokusai es un extra conocido artista japonés; aunque no lo conozcan de nombre, sin duda han visto sus obras. Una de sus colecciones más conocidas son las 36 vistas del Monte Fuji.

Una vez dijo esto: "A la edad de cinco años tenía la manía de hacer trazos de las cosas. A la edad de 50 había producido un gran número de dibujos, con todo, ninguno tenía un verdadero mérito hasta la edad de 70 años. A los 73 finalmente aprendí algo sobre la verdadera forma de las cosas, pájaros, animales, insectos, peces, las hierbas o los árboles. Por lo tanto a la edad de 80 años habré hecho un cierto progreso, a los 90 habré penetrado más en la esencia del arte. A los 100 habré llegado finalmente a un nivel excepcional y a los 110, cada punto y cada línea de mis dibujos poseerán vida propia".

¡Gracias por leer!