Bueno, es hora de ver por lo que Danny ha estado pasando, y no va a ser nada bonito para nuestro lindo detective de Nueva Jersey. Sé que soy un poquito mala con él u.u; pero los malitos son de lo peor a lo que se ha enfrentado nuestros muchachos. Espero que disfruten este capítulo.

Disclaimer: Hawái 5-0 pertenece a CBS y no a mi u.u

Capítulo 7

Como detective, Danny Williams sabía que estaba en una mala situación, tenía la esperanza de salir de ese problema como lo había hecho en el pasado, aun cuando en un tiempo pasado la motivación de salvar a su compañera, fue capaz de librarse de sus ataduras, solo debía encontrar la oportunidad.

Atado y amordazado esperaba que sus captores se acercaran lo suficiente para intentar una salida; sin embargo, no tuvo la oportunidad. Esta vez la aguja fue clavada en la curvatura de su hombro causando un dolor mayor al de la anterior, no tardó mucho en quedar dormido.

Danny había perdido toda noción del tiempo, no podía saber cuánto tiempo había permanecido dormido. La segunda vez que despertó su situación era aún peor que antes. Pudo sentir cada una de las ataduras, sus muñecas a sus costados, sus tobillos separados y atados; podía sentir las ataduras sobre su piel, pero aún llevaba puestos sus calcetines, aunque sus zapatos habían sido removidos. Le tomo varios minutos despejarse, la cabeza le dolía, al igual que su mandíbula, aún llevaba puesta la mordaza que empezaba a lastimar la comisura de sus labios.

Giró su cabeza para tratar de ver en donde estaba, era el mismo cuarto, seguía sin poder ver toda la habitación, al ver el techo pudo notar un par de bocinas en las esquinas; alguien quería que escuchara algo. Peleo con toda la fuerza que tenía para tratar de zafarse de sus amarras, pero podía sentir que eran mucho más resistentes a las que había tenido antes.

—Sargento Detective Williams, es un placer verlo—

Una voz distorsionada se oyó fuera de su campo de visión, trato de girar la cabeza para ver de dónde provenía la voz mientras seguía peleando contra sus amarras. Pronto el hombre apareció ante sus ojos, no había nada que pudiera reconocer porque el hombre estaba cubierto de pies a cabeza, sin embargo, sus movimientos le helaron la sangre.

—Vamos a divertirnos detective—

El rubio no estaba tan equivocado, el hombre se acercó maliciosamente a él, la forma en que se hizo cargo de su camisa le provoco escalofríos, pero fue la sensación del guante recorriendo su pecho lo que le perturbo más, la manera en que esa mano lo tocaba, esa caricia crispo sus nervios, que clase de juego psicópata planeaban para él, así que peleo más aun tratando de alejar esas manos de su cuerpo sin resultados.

—Sabes que pelear es inútil— sonó la voz distorsionada del hombre

—es mejor que te rindas a tu destino, tu sobrevivencia ahora está en manos de tus amigos— la última palabra fue arrastrada a propósito para darle un énfasis que al prisionero no le agradaba.

El hombre se alejó, Danny pudo ver la mesa cercana, metálica al igual a la que se encontraba atado, varios objetos estaban sobre ella; él no podía verlo con claridad, pero el sonido metálico que hacían al golpear la superficie, no auguraba nada bueno, cuando el verdugo regresó a su lado pudo ver un bisturí en su mano.

–Esto puede doler un poco — el hombre de negro hizo un corte superficial sobre el abdomen del rubio quien peleo con todo para tratar de liberarse de sus ataduras; pero eran resistentes y solo logró dañar la piel de sus muñecas y tobillos.

—Sugiero que te quedes quieto, si te mueves demasiado podría matarte sin querer—

Al policía se le heló la sangre al oír estas palabras, por la forma en que habían sido pronunciadas, así que se quedó quieto, un segundo después sintió un dolor punzante y una fría hoja metálica entrar en su cuerpo, el dolor intenso le hizo hundir sus dientes en la mordaza que le impedía hablar o gritar, lo que le ayudo a sobrellevar el dolor. Y entonces de las bocinas puedo oír el sonido de una voz conocida.

Danny…no es de confiar por las cosas que dice que… no puede aceptarnos porque espera volver a su antigua vida y a veces lo odio por eso— la voz de Kono Kalakahua sonó clara, aunque parecía nerviosa era su voz.

El objeto permaneció en su interior lo que pareció una eternidad, hasta que su verdugo lo removió lentamente. Le tomó a Daniel algunos momentos para recuperar el aliento mientras el dolor se esparcía dentro de su cuerpo. El hombre de negro se alejó por varios minutos antes de regresar.

—Esto será doloroso no te mentiré, pero es por tu jefe que estamos haciendo esto— la mano de aquel hombre empezó a acariciar el cabello de Danny con suavidad, el detective se quiso revelar contra aquel contacto, pero entonces sintió alivio en la herida que le acababan de infligir, así que se quedó quieto.

En otras circunstancias el detective de Jersey habría usado su sarcasmo y sus manos para expresar su frustración, pero en ese momento estaba imposibilitado para usar esas defensas para protegerse.

La mano de aquel hombre permaneció un largo rato sobre la cabeza de su prisionero, reconfortándolo mientras dejaba caer un anestésico en la herida que cruelmente había realizado antes. El hombre parecía esperar algo mientras cuidaba tranquilamente de su prisionero.

—Steve McGarrett ha hecho enojar a alguien que quiere hacerle daño y lamentablemente tu estas en medio, no es nada personal, descansa mientras puedas…—

Danny fue dejado solo por un rato, cerró los ojos tratando de entender lo que sucedía, las palabras de Kono, las del hombre que los mantenía preso; su cautiverio, trataba de mantenerse estable, pero la situación a la que se enfrentaba estaba llevando al limite su estabilidad mental. Las manos fueron las que lo hicieron dejar su pequeño oasis que estaba formando en su mente, pudo sentir los dedos de aquel hombre recorriendo sus pectorales de manera gentil; un estremecimiento recorrió la espalda del policía y su cuerpo respondió tratando de alejarse de nuevo, una alama sonó en los altavoces. Aquel verdugo empezó a moverse sobre el cuerpo de Danny, recorriendo el largo de sus piernas; saca unas tijeras y empezó a cortar la tela de los pantalones, todo lo hacía con tranquilidad

–Eres muy atractivo detective, es un pecado que se oculte tras la ropa de un haole—

El rubio peleó, pero era incapaz de evitar que toda su ropa fuera removida y siendo dejado solo en su cuerpo su ropa interior, por primera vez en su cautiverio era capaz de sentir la superficie metálica sobre la que se encontraba. El timbre sonó de nuevo en la habitación y el dolor punzante se esparce por su pierna, apenas y logro ver el movimiento de su captor al clavar las tijeras en su muslo, su cuerpo se convulsiono por la sorpresa y el dolor

Si… Danny no parecía competente, no entendía nada acerca de la isla y su gente y de lo importante que son las tradiciones para nosotros, al principio lo odiaba—

La voz de Chin entró directamente en su cerebro junto con el dolor que su cuerpo experimentaba, su corazón dolía, no solo física sino emocionalmente; su voluntad era fuerte pero cuanto tiempo sería capaz de soportar antes de romperse en mil pedazos.

Cuando la voz del asiático desapareció, las tijeras fueron removidas del cuerpo del rubio, su respiración era agitada y el sudor corría por su frente.

—Tus amigos son crueles—

Decía el hombre de negro mientras recorría el muslo sano de su prisionero, Danny no notó el momento en que había dejado las tijeras y tomado el cuchillo, hasta que empezó a sentir los pequeños cortes sobre su piel, el ardor fue acompañado por las siguientes palabras en la voz de Joe

Pienso que no está al nivel del resto del equipo, tiene una personalidad irritante, una actitud que es apenas soportable y nunca le habría confiado nada, no lo creo capaz de cumplir una orden y, por lo tanto, es una carga para este equipo—

Danny dejó de luchar, su cuerpo estaba adolorido y su corazón también, aunque tenía la esperanza de no escuchar la voz de Steve, ahora no sabía que esperar. Pudo oír el cuchillo caer lejos de él y luego el hombre que había estado jugando con él se acercó a su oído, por primera vez pudo oír la voz real de aquel hombre bajo el sonido de la distorsión.

—Ninguno de ellos te aprecia, cada uno de ellos te ha mostrado lo que siente realmente por ti, pero yo cuidaré de ti—

El hombre se alejó un momento para después regresar y tocar con gentileza la piel del hombre casi desnudo, aplicó el sedante en cada una de las heridas que le había hecho, cada movimiento era hecho con cuidado.

—Pronto acabará todo, cuando McGarrett decida tu destino—

El detective empezó a sentir temor ante lo que podría oír de su mejor amigo y compañero, no podía flaquear ahora, Steve nunca le había fallado, no podía desconfiar de él. Empezó a sentirse algo mareado, seguramente a causa del sedante entrando a su torrente sanguíneo. Puesto que su captor se lo había aplicado en las heridas, y cada una de ellas seguía abierta y sangrando; se sentía débil y algo desorientado. Escucho nuevamente la voz de su torturador cerca de su oído, con un tono dulce y suave mientras sus manos acariciaban los hombros tensos del hombre amarrado para darle confort.

—Querido Danny, descansa, necesitaras toda tu fuerza para lo que está por pasar—